Chile

Cuenta Pública 2026: transcripción del discurso del presidente Kast

Transcripción editada de la intervención ante el Congreso Pleno, 1 de junio de 2026

Transcripción de la Cuenta Pública 2026 1 de junio de 2026
1 de junio de 2026

Cuenta Pública 2026 — Transcripción

Transcripción de la intervención del presidente José Antonio Kast Rist en la Cuenta Pública 2026, ante el Congreso Pleno, el 1 de junio de 2026. Fuente: transcripción de Parlamento.ai.

Esta versión removió las marcas de tiempo, el protocolo de apertura y cierre de la sesión y una interrupción ajena al discurso. Se conserva el contenido de la intervención del Presidente.

Índice

  1. Saludo inicial
  2. Seguridad
  3. Economía, empleo y finanzas públicas
  4. Emergencia social: salud, educación, vivienda y familia
  5. Probidad, transparencia y modernización del Estado
  6. Cierre

Saludo inicial

Señora presidenta del Senado, señor presidente de la Cámara de Diputados, señora presidenta de la Corte Suprema, señor presidente Eduardo Frei, ministros de Estado, señora Contralora General de la República, señora presidenta del Tribunal Constitucional, señor Fiscal Nacional, señora presidenta del Banco Central, comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, general y directores generales de las policías y de Gendarmería, señores integrantes del cuerpo diplomático, presidenta del Consejo para la Transparencia, autoridades civiles y eclesiásticas, muy especialmente a los honorables diputados, diputadas, senadoras y senadores. Reconocer y saludar a las autoridades de nuestra nación es el primer paso para fortalecer nuestra institucionalidad. Por eso también he asistido a casi todas las cuentas públicas de las instituciones, porque Chile se construye entre todos. Construimos cada uno de quienes somos autoridades nuestra nación.

Y por eso quiero pedirles a todos un gran aplauso para las distintas instituciones que dirigen nuestra nación. Queridos compatriotas, desde Arica, Parinacota, hasta Magallanes, el Chile insular, hasta el territorio antártico, muy buenas tardes. Hace cerca de cinco meses, más de siete millones de ciudadanos depositaron su confianza en nuestro proyecto de gobierno. El 11 de marzo, esa confianza se transformó en el mandato más importante y exigente que puede conferir a una persona su nación, su país. Ser Presidente de la República se convirtió en mi máxima responsabilidad. Y represento, asimismo, a cada uno de los 22 ministros que me acompañan, de los subsecretarios y de todos los equipos de gobierno a nivel nacional. Quiero darles las gracias por ser parte de este gobierno. Muchas gracias. Y hoy me presento ante este honorable Congreso, ante el pueblo de Chile, para cumplir con esa responsabilidad. Vengo a rendir cuenta.

Vengo a expresar el estado en que encontramos nuestro país, lo que hemos realizado en estos primeros meses y sobre todo lo que está por venir, lo que vamos a hacer. Tengo una esperanza enorme en nuestra patria, en Chile. Y no es una esperanza ingenua, no es una esperanza simbólica, no es una esperanza que se escribe en un escritorio, es la esperanza de conocer los problemas reales que enfrenta nuestra nación. Y ese conocer uno lo logra en los días de gobierno, pero también lo conoce recorriendo Chile hace más de una década. Y estoy convencido de que Chile tiene todas las posibilidades, toda la energía para volver a ponerse de pie. Esa esperanza es la que nos mueve, esa esperanza es la que he visto en muchas personas en estos 82 días recorriendo el país. Porque lo he recorrido bastante, no solamente en esa década, sino ustedes nos han visto con los diálogos ciudadanos recorriendo Chile. Y vemos ahí a esas mujeres, a esos hombres que madrugan para sacar adelante su negocio, su pequeña pyme, que entregan todo su esfuerzo, trabajan con una pasión y un tesón enorme. Sacan adelante a través de sus talentos todo. ¿Para qué? Para poder tener el sustento, para poder tener un sueño, pensando siempre en sus hijos. Porque todos trabajan por ese fin, para una mejor calidad de vida, y porque la esperanza de Chile está en su gente.

Nuestro gobierno está ahí para ponerse al servicio de todas las personas a lo largo de nuestro país. Durante años, la práctica política nos acostumbró a discursos grandilocuentes, a promesas que muchas veces se tornaron en promesas vacías. Los anuncios en algunas ocasiones sonaban muy bien, terminaban incluso en algunas normas que las personas recibían con ilusión, pero no siempre terminaban donde las personas querían. Las personas muchas veces se desilusionan una vez que ya la ley está tramitada y vigente. Eso tiene que cambiar, porque los chilenos están cansados de oír grandes promesas, de encontrarse con grandes proyectos de ley que iban a solucionar los problemas y no lo hacen, y en eso le encuentro toda la razón a nuestros compatriotas. Por eso también quiero actuar con responsabilidad y decirles siempre la verdad, aun cuando esa verdad pueda resultar incómoda o impopular. Ejercer el gobierno, muchos de ustedes lo saben, es hacerse cargo de la realidad, especialmente cuando esta es difícil. Cuando asumimos, dijimos que Chile vivía una emergencia, pero la emergencia no es el lugar donde Chile se debe quedar, la emergencia es el lugar de donde Chile se levanta. Y no queremos paralizarnos ante esa emergencia, ni tampoco queremos atemorizar a la ciudadanía.

No es nuestro fin, pero sí queremos dejar en evidencia la realidad difícil que estamos enfrentando para salir juntos de esa dificultad. Chile necesita volver a crecer urgentemente. Chile necesita restablecer la confianza para volver a creer y así atrevernos a soñar con un futuro prometedor. La realidad que encontramos al asumir el gobierno fue más compleja de la que habíamos imaginado. Por años se nos quiso convencer de que un Estado más grande era automáticamente un mejor Estado, que cada emergencia se resolvía con más estructuras, con más burocracia y con más gasto. Lo hemos visto en distintas áreas, pero la experiencia nos ha demostrado lo contrario. A veces han aumentado presupuestos y no necesariamente ha mejorado la calidad de atención que le prestamos a nuestros compatriotas. El Estado creció, sí, pero perdió eficacia. Llegaba tarde, y lo hemos visto, a combatir el crimen organizado. La gente no se siente protegida en sus fronteras. Se acumularon muchos trámites mientras las urgencias sociales iban creciendo. ¿A quién no lo han detenido alguna vez para decirle?

Tengo un permiso tras otro y no lo puedo hacer. Se gastaban muchos recursos fiscales sin un control estricto del mismo Estado. Agradezco otros controles que hemos tenido y los cuales nos han reflejado la dureza de lo que hemos vivido. Pero estas situaciones a veces no nos hacen ser conscientes del impacto que se genera en la ciudadanía, en la vida de las personas. Los últimos años, Chile ha navegado entre la administración de los problemas, la gestión de algunos caos y la resignación de la ciudadanía ante lo que viven con impotencia y buscan soluciones.

Aún cuando hoy enfrentamos una crisis acumulada que se expresa en una emergencia, como ustedes bien saben, en temas de seguridad, en temas de crecimiento, en temas sociales, podemos siempre admirarnos de que Chile resiste. Chile resiste. Chile siempre ha resistido, más allá de las dificultades. Hemos sido tierra de terremotos, algunos aquí ayer sintieron moverse la tierra. Espero que hoy día no ocurra. Nos hemos levantado de catástrofes, de divisiones políticas. Hemos tenido divisiones políticas, hemos tenido diferencias de opinión serias, duras. Hemos vivido momentos económicos muy duros, incluso más duros de los que estamos viviendo hoy día, y eso ha generado incertidumbre. Sin embargo, más allá de cualquiera de esas dificultades, generación tras generación, los chilenos hemos sabido construir nuestro país, y lo hemos hecho siempre, apoyándonos entre nosotros.

Nos hemos levantado sobre los mismos principios permanentes que hemos tenido siempre: el sentido del deber, el respeto por las instituciones, el amor por la patria y el amor por la familia. Porque tenemos la convicción más profunda de que el esfuerzo común es el que conduce a una vida mejor, porque sabemos que juntos somos mejores. Gracias a esa tradición, Chile se transformó en una de las naciones más estables y prósperas de toda América Latina. No porque hayamos sido un país perfecto, claramente tenemos dificultades. Pero aquí siempre ha existido un rumbo compartido y una conciencia clara de que el progreso de Chile exige libertad, responsabilidad y sentido de futuro. Porque cuando un país ofrece orden, oportunidades, estabilidad y confianza, las fuerzas creativas de la nación se despliegan. Sin orden no hay libertad, sin seguridad no hay vida tranquila para nuestras familias, y sin las instituciones sólidas y responsables, no hay democracia estable. Esas son las ideas que han hecho grande a nuestra patria, a nuestro Chile, y nunca debemos abandonarlas. Porque conocemos nuestra historia, sabemos cuánto hemos retrocedido en los últimos años, y es evidente, todos estamos conscientes de ese retroceso.

Pero más importante aún es que conocemos nuestra historia y sabemos de que Chile siempre puede volver a levantarse. Eso es lo importante de conocer la historia, porque sabemos los problemas, hemos visto lo que ha pasado y sabemos de dónde salir de nuevo hacia arriba. Y nuestro gobierno ha definido un itinerario claro de tres ejes que avanzan de manera coordinada. Primero, recuperar el orden y fortalecer la seguridad. Segundo, impulsar la reconstrucción del país y de nuestra institucionalidad. Y tercero, la reactivación económica y la generación de miles de empleos, que es lo que hoy día más duele a nuestra nación. Nuestro camino está guiado por principios que no son consignas, sino convicciones. La libertad es una convicción, porque las sociedades prosperan cuando se favorece la libre iniciativa de las personas. Tenemos que creer en las personas. El amor por la vida y por la familia, porque es en la familia donde se cultiva el respeto, la justicia, la empatía y la generosidad, el valor del esfuerzo y del mérito, tantas veces olvidado, porque el progreso de Chile se construye con el trabajo y el compromiso de cada uno de nosotros.

Libre y abierta al mundo. Porque es la mejor herramienta que conoce la humanidad para superar la pobreza. Y eso lo hemos visto en distintos países, en distintos continentes. Y también necesitamos un Estado que hace valer el imperio de la ley. Eso es lo que garantiza el orden y nos permite el trabajo unido con la sociedad civil en la búsqueda de lo que es lo principal, el bien común. Eso estoy seguro que nos mueve a todos los que estamos en esta sala. Honorables miembros del Congreso Nacional, la reconstrucción de Chile no es la tarea de un hombre ni de un gobierno, es una tarea de todos. Y vuelvo a reiterar, una tarea de todos, de todos los que estamos acá, de cada uno de ustedes, y ahí el Parlamento tiene un rol muy importante. No aquí, pero en los edificios institucionales, en todas partes resuenan las voces de Diego Portales, de Andrés Bello, de Manuel Montt, de un Arturo Alessandri.

Ellos fueron líderes que también tuvieron tiempos difíciles, enfrentaron crisis, divisiones, y a pesar de todo eso, no le fallaron a Chile. Y nosotros no le podemos fallar a Chile. Y la pregunta que nos hará la historia es qué hará esta generación, nuestra generación. Y nos preguntarán si estuvimos a la altura de las circunstancias. Y después de años de frustraciones, de deterioro en la calidad de vida de los chilenos, ellos mismos nos han dado una tremenda oportunidad, de la cual nos sentimos profundamente responsables y queremos demostrar que la política que se hace acá debe y puede estar a la altura de las circunstancias y debe, y creo que está, profundamente conectada con la vida de las personas. Y como gobierno tenemos esa vocación, pero necesitamos la ayuda, la ayuda de la ciudadanía y también la ayuda del Parlamento para que ese anhelado bien común se haga realidad. Por ello, esta tarde quiero hacer un llamado a todas las fuerzas políticas, a todas representadas en este Congreso, porque los chilenos nos eligieron, incluso aquellos que pensamos todo distinto, pero nos eligieron para solucionar los problemas, esos problemas que nos aquejan, esos problemas que aquejan y hacen sufrir a tantos compatriotas. Y no tenemos tiempo que perder, tenemos que avanzar y rápido.

Juntos podemos transformar este Congreso en un puente, ese puente que Chile necesita. Pero es un puente que hay que atravesar con velocidad, esa velocidad que requiere la urgencia y la emergencia. Juntos podemos recuperar el orden, ese orden que requieren las familias que reclaman seguridad. El mayor clamor de la ciudadanía hoy día, y lo he visto expresado por todos ustedes, es la seguridad. ¿A quién no le piden más carabineros? A todos. Y juntos también podemos volver a crecer y a crear más empleos, la segunda necesidad más urgente que hoy día nos plantea la ciudadanía. Juntos podemos decirle a cada chileno que ese esfuerzo que hace, ese sacrificio que hace por salir adelante, sí tiene sentido. Y vuelvo a reiterar que todos juntos podemos demostrarle a Chile que la política sirve para mejorarle la vida a las personas. Porque ese y no otro es el principal objetivo de nuestro gobierno y estoy seguro que es el principal objetivo de todos los parlamentarios que hoy día están aquí presentes.

Y que al terminar este mandato, nosotros y ustedes puedan decir que cambiaron las condiciones y tienen mejor calidad de vida, y que pueden soñar con un futuro mejor para cada uno de sus hijos. Y aquí no les pido que pensemos igual. Claramente no pensamos igual en varios temas. Pero sí les pido que pensemos en Chile y que fortalezcamos la democracia con buen debate, con un debate de altura, con propuestas concretas que se vayan presentando y se vayan discutiendo. Lo que les pido es algo simple, pero muy urgente, que las grandes causas de Chile, como la seguridad, el empleo, la educación, la salud, la vivienda, entre otras cosas, sean prioridad y nos pongamos siempre a disposición de la ciudadanía.

Vamos al país por delante. Mantengamos la unidad en lo esencial y no nos perdamos en debates superficiales, en descalificaciones personales. Tenemos una gran oportunidad de cambiar el destino de nuestra patria, y los chilenos sabrán reconocer y agradecer a quienes estuvimos a la altura de ese esfuerzo. Y tengo la plena confianza de que sabremos estarlo. En la entrada saludé a varios senadores y diputados. Varios me plantearon inquietudes. Yo les dije, no se preocupen, todo va a estar bien. Lo he vivido en distintas regiones, con varios de los aquí presentes. He visto cómo hay puntos de encuentro a los cuales se puede llegar. Vamos a tener diferencias, sí, y se resolverán votando. Y en eso no hay problema, pero creo que podemos avanzar mucho en los meses que tenemos por delante.

Seguridad

Porque cuando las instituciones funcionan, las naciones se superan, y Chile clama hoy por superarse. En esta cuenta no vamos a alcanzar a abordar todos los avances y los logros, desafíos que hemos enfrentado en estos 82 días. Pero hablaremos de temas prioritarios que le quitan el sueño a millones de chilenos. Y comienzo por algo que le inquieta, le preocupa, le genera ansiedad y angustia a muchos chilenos: la seguridad. Y eso yo creo que es algo compartido entre todos. Según las cifras preliminares, ahora al 31 de mayo, en Chile se registraron 378 víctimas de homicidio. Es una cifra muy alta. El año pasado, a la misma fecha, habían sido 444, una cifra demasiado alta, sigue siendo muy alta. Y necesitamos que la seguridad cambie, que cambie, pero no va a cambiar de un día para otro, y requiere el esfuerzo de todos. Porque esas cifras que ya empiezan a mostrar un camino son varios homicidios menos al mismo plazo, y esperamos que eso siga mejorando.

Tiene que ir consolidándose, y tiene que ir consolidándose de distintas maneras. Y se nos decía por algún tiempo que la inseguridad era una sensación. No lo es, es una lamentable realidad. Y detrás de cada una de las cifras hay una familia que sufre, una comunidad que se ve vulnerada. La inseguridad por mucho tiempo se ha robado esa libertad, que es una de nuestras convicciones. Yo voy paso a paso, porque esto, como les digo, no es de un día para otro. El Estado vuelve a entrar con fuerza en todo el territorio nacional. No hay territorios vedados para el Estado, y eso tiene que ser una fortaleza, y en la cual agradezco también todo el trabajo del Ministerio Público. Gracias por ese trabajo que nos permite hoy día desplegarnos cumpliendo las normas a lo largo de todo Chile. En la frontera norte excavamos zanjas, desplegamos drones, fortalecimos el monitoreo fronterizo y avanzamos en acuerdos con nuestros vecinos para combatir el crimen transnacional.

Y ahí le agradezco al Canciller, al Ministro del Interior, al Ministro de Seguridad, por la cumbre que tuvimos la semana recién pasada, donde pudimos contar con la presencia de nuestros vecinos argentinos, bolivianos, peruanos, y también se sumó Ecuador. En las carreteras hemos implementado el escudo en ruta, con un control vehicular permanente, con teleprotección, con inteligencia artificial. En los barrios se ha ido aumentando progresivamente la presencia policial, y quisiéramos hacerlo más rápido, y estamos también reforzando la seguridad en el transporte público. Todos hemos visto las situaciones que afectan a las personas, incluso en los paraderos, porque la delincuencia va cambiando, se nos va muchas veces anticipando, y por eso necesitamos cambiar algunas normas legales. En los puertos se están implementando medidas para mejorar la trazabilidad de la carga y el control tecnológico de los contenedores. No puede ser que Chile sea reconocido porque tiene puertos inseguros. Hemos también ingresado a ciertos territorios que estaban tomados, y ustedes han visto lo que se está haciendo en Cerro Chuño, en El Boro, en Cartagena, en La Chimba, y vienen más, vienen bastantes más. Y vamos a ir recuperando cada uno de estos territorios.

También vamos a impedir que se los vuelvan a tomar, porque es inaceptable cuando el Estado hace un gran esfuerzo para recuperar un terreno, como por ejemplo puede haber sido en Arica, en el tema de los polimetales, que bandas organizadas se vuelvan a tomar esos terrenos. Eso es inaceptable, tanto en Arica como en Cartagena, como en Antofagasta, como en cualquier parte de Chile. Y eso ha ido avanzando paso a paso y seguirá avanzando. Y en las próximas semanas vamos a desplegar un plan de intervención barrial intensivo que articulará las capacidades del Estado en, inicialmente, 50 barrios críticos. En esos 50 barrios críticos vamos a mostrar la verdadera potencia y la fuerza del Estado. Y una vez que vayamos recuperando un barrio, vamos a ir por el otro.

En cada uno de esos barrios habrá un copamiento policial dirigido concretamente. Habrán patrullajes preventivos y operativos focalizados contra los mercados ilícitos y contra el crimen organizado. La mano cambió y eso se va a ir notando día a día. El crimen organizado no tiene espacio en Chile y vamos a ir tras ellos, pero vamos a necesitar la colaboración del Congreso para hacer algunas modificaciones legales. Se avanza progresivamente en medidas que para algunos parecerían obvias, pero que no estaban, la integración de cámaras de televigilancia. Hay veces que se dice que necesitamos más cámaras y tenemos muchas cámaras, pero no están integradas. Eso no brinda la solución adecuada para combatir el crimen. Vamos a instalar, sí, más pórticos lectores de patentes, pórticos inteligentes, y esas salas de monitoreo van a estar complementadas e integradas. Hoy día no tenemos ni siquiera la integración de todas las cámaras de las carreteras. Tenemos toda la información, pero no la usamos. Y ahí, en esos detalles, se marca la diferencia. La seguridad no se decreta en un papel. La seguridad se construye barrio a barrio, calle a calle, con presencia, con tecnología y con resultados medibles, que es algo a lo que también nos comprometemos. Que cada uno pueda ir midiendo lo que estamos diciendo hoy día en esta cuenta y lo que vamos a ir haciendo día a día. Así como nos hemos planteado ir señalando homicidios, vamos a ir señalándoles los barrios y los resultados que vamos a ir teniendo en cada una de esas instancias. Adicionalmente, vamos a crear siete fuerzas de tarea y estas serán dirigidas por nuestro Ministro de Seguridad Pública y buscará unir todas las capacidades que muchas veces están dispersas entre distintos ministerios, distintos poderes autónomos, entre las policías, gendarmería y servicios fiscalizadores.

Cada una de estas fuerzas de tarea irá a golpear una amenaza precisa. Vamos a ir a controlar fronteras y puertos. Vamos a controlar y perseguir a secuestradores y a aquellos que practican el sicariato. Vamos a ir tras el ciberdelito, vamos a ir tras el crimen organizado, vamos a ir tras los mercados ilícitos, vamos a ir tras las finanzas criminales y la violencia en la macrozona sur, que también la vamos a enfrentar con toda la fuerza del Estado. Y como les dije, estas metas las vamos a ir mostrando mensualmente para que cada uno pueda ir evaluando y si ve algo en lo que pueda colaborar, aquí todos juntos tenemos que ayudar para combatir el crimen, que es un flagelo que hoy día tiene angustiada a nuestras familias. Queremos dejar atrás esa respuesta fragmentada y pasar a una ofensiva coordinada y de manera permanente para perseguir a las bandas, tanto en su liderazgo como en su integración en el territorio que utilizan y en el dinero que poseen. Hoy día el crimen organizado en algunas ocasiones tiene más recursos y respeta menos leyes que los Estados, y eso es una realidad que se ha ido instalando en el tiempo no solamente de nuestra nación, sino en los países vecinos. Asimismo, a partir de mañana, era algo que les había anticipado, vamos a desplegarnos con una agenda legislativa y administrativa muy intensa. Y esa agenda legislativa viene, y ahí le agradezco, de los parlamentarios.

Presentado muchas iniciativas legales en los últimos años. Viene de gobernadores, que hoy día son una nueva institución a nivel regional, que nos han hecho grandes aportes. Recogemos las inquietudes de los alcaldes, tantos alcaldes que nos dicen, somos la primera puerta de entrada de la ciudadanía para expresar sus problemas. Así que agradecerle a cada uno de los alcaldes de a lo largo de todo Chile. Más allá de las legítimas diferencias que tengamos, han sabido dialogar. Yo agradezco mucho los dos encuentros masivos que tuvimos en La Moneda con más de 200 alcaldes. Encuentros largos, no siempre se llega a acuerdo, pero fueron encuentros donde pudimos escucharnos y ver cuáles eran nuestras miradas y ver cómo íbamos a arreglar problemas en el tema de la atención de salud, temas en iluminación, temas en atención de adultos mayores. Eso se logra conversando, dialogando.

También hemos recogido la opinión de muchos expertos en temas de seguridad y debo decir que le agradezco a cada una de las personas que dirigen las distintas instituciones por sus cuentas públicas. Pude acompañar a la presidenta de la Corte Suprema en su cuenta pública, también a la presidenta del Tribunal Constitucional, al Consejo de Defensa del Estado, al Ministerio Público. Le agradezco mucho todo lo que usted expresó en su cuenta pública. Al Consejo para la Transparencia, entre otros servicios a los que acudí a reconocer su trabajo en sus cuentas públicas. Todo esto que les menciono es en conjunto de que dotemos a las policías y a las autoridades de todas las herramientas necesarias para combatir al crimen organizado y también la corrupción, flagelo que nos ha ido afectando cada vez más en nuestra patria. Y entre las medidas a presentar, la urgencia se va a establecer en aumentar el plazo de la flagrancia, pasar de 12 a 24 horas. Va a ser uno de los planteamientos que les vamos a hacer a los señores legisladores. Queremos pedirles también reforzar las facultades autónomas de nuestras policías para esas primeras diligencias. ¿A quién no le ha tocado que, habiendo una flagrancia, el carabinero tiene que llamar al fiscal? Y eso muchas veces hace más tardía la reacción. Son cosas menores, pero que se pueden hacer. También tenemos que fortalecer nuestro control migratorio, la capacidad de expulsión efectiva, y necesitamos ampliar los plazos de retención, porque hoy día, con esos cinco días que tenemos entre que se le detiene y se le trata de expulsar, no alcanza. Y con eso no vamos a inhibir la inmigración irregular hacia adelante, tenemos que ponernos al día en nuestra legislación. También queremos avanzar en el proyecto que sanciona a los encapuchados, y esto es algo que hemos visto en los últimos días.

No queremos volver a ver jóvenes que, movidos por otros, salen a la Alameda y arrojan bombas Molotov. Podríamos haber lamentado una situación terrible en los últimos días con una de esas bombas Molotov que casi le pega a un periodista. Es una cosa de no creer, y eso tenemos que condenarlo todos. Todos tenemos que salir de aquí condenando a los overoles blancos. No queremos ver más violencia en nuestras escuelas, no la queremos ver más, y esa es responsabilidad de todos. Y les pido a todos que en esto nos pongamos a la altura, porque es inaceptable ver que algún joven sea instrumentalizado y arroje una bomba Molotov en contra de un ciudadano. Es inaceptable haber visto cómo jóvenes, utilizando explosivos o bencina dentro de un baño, quemaron a sus compañeros de curso. Eso merece un rotundo rechazo de todos los que estamos acá presentes, de todos, más allá de las diferencias políticas que tengamos. Tenemos que avanzar en que la escuela sea un lugar protegido para nuestros niños, y así vamos a avanzar combatiendo el crimen organizado que abusa de nuestros niños y los usa de soldados. Tenemos que atacar ese crimen organizado y tenemos que ampliar drásticamente las penas que están asociadas a la delincuencia criminal, que ha ido avanzando más que nuestra legislación. En esto no podemos llegar tarde, tenemos que tener una anticipación legislativa para enfrentar el crimen organizado y las nuevas fórmulas que ellos aplican. Quiero decir también que no basta con combatir al crimen organizado y a la delincuencia, sino también...

Tenemos que proteger a nuestros vecinos de aquellas conductas que van horadando nuestros barrios, aquellas conductas que dañan nuestro patrimonio nacional, histórico y cultural, que altera la tranquilidad de las familias y deteriora la infraestructura pública. ¿Quién no disfrutó estos días del patrimonio? Fueron millones de chilenos que salieron a recorrer el patrimonio nacional. Lo que podían recorrer, lo que todavía estaba en pie, porque podríamos haber perdido mucho más en el estallido. Y en ese momento algunos se sentían orgullosos de la destrucción.

Le agradezco a la ministra de Bienes Nacionales el traspaso que le hizo a la iglesia, de esa iglesia que conmemoraba a los mártires de Carabineros. Fue una ceremonia impresionante. Estar en una iglesia sin techo, porque había sido quemada, había sido destruida. Nadie se puede sentir orgulloso de situaciones como esa. Tenemos que recuperar nuestro patrimonio y por eso en los próximos días ingresaremos un proyecto de ley para crear el registro de vándalos e incivilidades. Nadie quiere que le rayen su casa. Nadie quiere que le rayen una escuela, que destruyan un tribunal, que destruyan una iglesia. Eso no tiene ningún sentido, eso no mejora las manifestaciones, eso destruye lo que tanto nos ha costado construir. Este registro permitirá que quienes hayan cometido delitos, como atentar contra carabineros, contra el personal de los servicios de salud, contra cualquiera que esté en el transporte público. Es inaceptable ver lo que ocurrió hace pocos días, la quema de un bus de la locomoción colectiva en Santiago. Eso podría terminar en una tragedia, con el conductor, con los pasajeros, incluso con los jóvenes que arrojaron las bombas Molotov. Eso es inaceptable.

También se va a incluir el tráfico de estupefacientes y, como les dije, el daño a monumentos nacionales, entre otros, porque todos van a tener que responder por sus hechos. Esto de que no hay responsables se va a terminar, y quienes cometan alguna de estas conductas perderán beneficios sociales. Y eso va a ser un hecho, y vamos a invitar a los parlamentarios a que nos apoyen en estas medidas, que son fundamentales. Nadie que quema un bus, nadie que destruye lo público, merece tener gratuidad en la educación. Es incompatible una buena educación con la destrucción de los bienes públicos. Nadie que destruya lo público merece tener una pensión garantizada universal, tiene que hacerse cargo de los destrozos que haga en nuestra patria, y por eso digo que la mano va a cambiar. Y hay otros beneficios sociales a los cuales alguien que destruye, alguien que mata, alguien que atenta contra la vida de otros no va a poder postular. Tendrá que buscar otra manera de llegar a lo que él espera, o tendrá que reivindicarse de una manera tal de que uno pueda pensar en esa rehabilitación. Todos tenemos derecho a rehabilitarnos, pero tiene que ser con hechos concretos.

Y de esa misma manera hay conductas que no son constitutivas de delito, pero van a estar tipificadas como incivilidades. Y eso va a ser la venta de alcohol y consumo de alcohol en las calles. Lo que hemos visto en los últimos días de bares abiertos en las calles sin control alguno va a terminar. Y aquellos que convoquen esas actividades también van a recibir una sanción. Porque la autorización para cualquier actividad es necesaria, y no se puede afectar la propiedad pública ni la propiedad privada. Y tenemos que evitar la destrucción de todo lo que nos ha costado tanto construir. Estas conductas también darán lugar a la pérdida de algunos beneficios sociales. No será tan duro como cuando son delitos, pero las incivilidades también van a tener que tener sanción, porque si no, no vamos a recuperar el control de nuestra patria. Cada incivilidad atenta contra la libertad de otras personas. Los chilenos, y ustedes lo saben, claman por más fuerzas policiales. Y lo dije al comienzo, ¿a quién no le han pedido más carabineros?

En sus comunas, en sus distritos, en sus regiones. Pero Carabineros ha sido y fue por largo tiempo víctima de una campaña de desprestigio, que en cinco años, en cinco años, causó el retiro de más de 4.500 funcionarios. Salen más funcionarios de los que postulan a la institución. Y ser carabinero ya es una tarea difícil. Sin respaldo político es más arduo aún. Pero cuando ya la ciudadanía le quita el apoyo, empieza a agredir a carabineros, eso es prácticamente imposible. Por eso le pedimos a cada uno de los chilenos que valoren y agradezcan la labor que cumplen nuestros carabineros, nuestros policías de investigaciones y nuestros gendarmes. Sin ellos no tendríamos el Chile que tenemos. Y cuando un carabinero, un detective o un gendarme, cumpliendo con su deber, hace uso de la fuerza legítima, tengan por seguro, tengan por cierto que contarán con el respaldo de este presidente y de este gobierno. Con eso que nadie se pierda, porque es el uso legítimo de la fuerza al cual están facultadas nuestras Fuerzas Armadas y de Orden. Pensemos por un momento en lo que hace cada uno de ellos. Ellos trabajan cuando nosotros dormimos, ellos nos cuidan mientras nosotros descansamos, velan por ese sueño tranquilo de millones de compatriotas.

Y ese reconocimiento que por muchos años se les negó, vuelvo a insistir que este gobierno no lo negará jamás. No vamos a tener ninguna ambigüedad en defender a nuestros carabineros, a nuestros policías de investigaciones y a nuestros gendarmes. Muchas gracias al director de Gendarmería por acompañarnos en esta ocasión también. Y quiero en este momento honrar a los mártires de Carabineros, a los mártires de la Policía de Investigaciones, a los mártires de Gendarmería de Chile. Ese sacrificio que han hecho por la patria no puede ser en vano y debe cobrar un sentido profundo, haciendo de Chile un país más seguro y nosotros a las familias de esos mártires no les podemos fallar. A los caídos, tenemos que reconocerlos y a las familias tenemos que apoyarlas. Y aquí decirles algo, de nuevo, muy directo, no los vamos a dejar solos y vamos a preocuparnos de las viudas, de los viudos y de sus hijos, porque ustedes también han sufrido una enormidad. Y a los jóvenes que sueñan con servir a la patria vistiendo el uniforme verde, les decimos que los estamos esperando.

Lo estamos esperando con mejores condiciones, con mejor formación y con una carrera a la altura de esa vocación de servicio. En las próximas semanas ingresaremos un proyecto de ley del cual ya hice mención en el aniversario de Carabineros del 27 de abril, que mejorará las condiciones y los estipendios de los alumnos carabineros. Y asimismo proponemos, y será objeto de la discusión parlamentaria, una asignación trimestral para mejorar la remuneración de nuestras policías desplegadas en las calles y en los barrios de nuestras ciudades. También quiero darle un agradecimiento especial a nuestras Fuerzas Armadas, a la Fuerza del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea, que se han desplegado a lo largo de todo el país y lo hemos visto en la macrozona norte, en la macrozona sur.

Ese despliegue nos ha ayudado, ha colaborado a controlar la inmigración ilegal, a controlar de alguna manera el terror que viven algunos vecinos, las víctimas en la macrozona sur, y nos han ayudado a bajar la percepción de inseguridad en donde están. Queremos que Chile vuelva a ser ese país seguro, poder algún día volver a decir que Chile es el país más seguro de toda Latinoamérica. Y en la macrozona sur, en Arauco y en la Araucanía, en estos 80 días nos hemos desplegado en todas las zonas que se creían vetadas. Un especial reconocimiento al Ejército, a la Armada, a la Infantería de Marina, por el rol fundamental que han cumplido a lo largo de estos años. Muchas gracias. Araucanía no será más un refugio de terroristas.

No será más un refugio de prófugos de la justicia. A quien quema, a quien roba o quien asesina le caerá todo el peso de la ley. Y lo saben aquellos que estuvieron prófugos por varios años, gracias al trabajo del Ministerio Público. Hoy día están donde deben estar, esperando que los tribunales hagan su trabajo como corresponde. La Araucanía es una de las regiones más hermosas de Chile y tiene un futuro, una de las regiones más hermosas. Todas las regiones tienen su hermosura y cada uno se siente un amante de su región. Y me queda claro cuando voy de Arica, Parinacota hasta Magallanes, todavía no he llegado a la Antártica, pero cuando uno recorre y ve el orgullo que cada uno de ustedes siente por su región, es admirable. Y eso se agradece porque llevan a Chile en el corazón.

Pero la Araucanía ha sufrido y ha sufrido más que otras regiones y tiene que recuperar ese futuro promisorio que se dio por tantos años en paz. Su gente merece vivir en paz, trabajar tranquila y ver cómo florece la tierra, cosa que no ha ocurrido en amplios sectores de la Araucanía. Y en esta región, como en todo Chile, necesitamos que aumente el turismo. Es maravilloso, pero hay turistas que hoy día no se atreven a ir a ciertas zonas en la Araucanía. Y eso va a hacer, si recuperamos la Araucanía, que regrese la inversión y que recobremos el desarrollo y tengamos más fuentes laborales. Para lograr estas medidas, se va a acompañar esto con el diseño de una política indígena coherente, en la cual hemos estado trabajando desde el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de la Vivienda, el Ministerio de Salud. En un conjunto de ministerios hemos ido viendo cómo hacer un cambio en la política indígena y vamos a impulsar una política que cambie lo que ha venido ocurriendo hasta ahora, porque la política impulsada hasta ahora en temas de entrega de tierra ha mostrado que no ha sido eficiente y ha estado desconectada de las necesidades reales de las comunidades. Hay muchas tierras entregadas, pero que no están siendo labradas, no están siendo utilizadas. Y por eso queremos impulsar una reforma a la ley indígena que le otorgue mayores libertades y herramientas para el desarrollo a esas comunidades.

Queremos eliminar las restricciones de uso del suelo y permitirle a cualquier integrante de las comunidades que la pueda arrendar, que la pueda hipotecar, en iguales condiciones que cualquier chileno. ¿Por qué tiene que haber una diferencia entre chilenos? ¿Por qué alguien que tiene una tierra no la puede utilizar? ¿Por qué no la puede labrar? ¿Por qué no la puede arrendar? ¿Por qué no la puede hipotecar? ¿Por qué vamos a hacer diferencias en esas cosas? Para ello, vamos a reformular el proceso de consulta sobre un nuevo sistema de tierras que el Gobierno dejó a medio andar. Nosotros lo vamos a retomar, porque esto va a ser con consulta, que nadie se preocupe. Vamos a hacer las consultas para que esto sea hecho por todos como corresponde, pero vamos a garantizar que ese proceso de consulta sea legítimo, libre de toda interferencia y de quienes promueven la violencia o que actúan de mala fe.

Todos vimos lo que ocurrió en una de las consultas que se hicieron en gobiernos anteriores. Esa violencia es inaceptable. El que quiere participar, que participe. Todos sabemos cuáles son los registros. ¿Por qué no utilizamos los registros? Para que la gente vaya y diga: yo soy esta persona. Bueno, el tipo de consulta que vamos a hacer los va a incorporar a todos. Adicionalmente, ordenaremos el actual sistema de compra de tierras. Vamos a instaurar tasaciones transparentes y a valor de mercado, y sobre todo con una trazabilidad real en cada compra. Aquí también estamos haciendo un análisis exhaustivo de todo lo que ha ocurrido con las compras de tierras. Tenemos que revisar los valores que se han pagado, tenemos que revisar cuál ha sido el resultado de esa entrega de tierras. Algunos que quizás no han ido a la Araucanía se van a sorprender del estado de abandono de muchas tierras entregadas, sobre las cuales había mucha esperanza, pero se transformó quizás en la ventaja para unos pocos y la desilusión para miles. Para dar certeza y estabilidad a las familias que viven en comunidad, vamos a avanzar también en el otorgamiento de títulos de derecho de uso y goce individual sobre las tierras entregadas, permitiéndoles así postular a subsidios habitacionales y a otros subsidios del Estado. ¡No puede ser!

En ciertas comunidades, por no tener un derecho sobre la propiedad, no pueden postular a beneficios. Y eso se ve en el norte también. Hay situaciones de personas que hacen patria en el altiplano y no pueden postular a un subsidio, porque no tienen un título de dominio, no tienen algún documento que certifique que están viviendo ahí y que eso les pertenece. En otra dimensión de la seguridad, vamos a recuperar el control de nuestras cárceles. Y eso es algo que ustedes van a ir viendo paso a paso. Primero, tenemos que fortalecer la institución de Gendarmería. Y les pido un aplauso para nuestros gendarmes, una institución que con muy poco realiza una gran, gran labor. Y le quiero agradecer al Congreso por una norma que se aprobó de manera transversal, que hace transitar la institución de Gendarmería del Ministerio de Justicia hacia el Ministerio de Seguridad. Y así vamos a poder transformar a Gendarmería en un cuerpo armado de excelencia que nos va a brindar la seguridad necesaria a todos los chilenos para que quienes cometen delitos estén a buen resguardo de Gendarmería de Chile en cárceles que no sigan funcionando como escuelas para el delito.

Porque hoy día los jefes del crimen organizado continúan operando con sus bandas desde el interior de un penal, y pueden dar órdenes incluso a través de teléfonos que adquieren de manera irregular. Es como que si los muros no existieran para algunos. Bueno, esas personas van a tener un cambio en su estadía dentro de las cárceles y ustedes van a ver en los próximos días y a lo largo de todo el país cómo comenzará un proceso de fortalecimiento de los regímenes de máxima seguridad para aquellos jefes de las organizaciones criminales y aquellos delincuentes peligrosos que hoy día operan del interior de las cárceles. Vamos a recuperar el control efectivo de todos nuestros penales, con tecnología de punta, con control riguroso de los accesos, con comunicaciones y con separación total, según los compromisos delictuales que tenga cada uno de las personas que cumplen hoy día su condena. Asimismo, pondremos en marcha un plan de infraestructura penitenciaria proyectada hasta el año 2030 y que va a ir modernizando el sistema carcelario en todo lo que diga relación con la seguridad, con el aislamiento, con las medidas de máxima seguridad.

Y en una primera etapa vamos a incorporar y trabajar para aumentar a 20.000 nuevas plazas en todo Chile los centros de detención, porque las cárceles hoy día están hacinadas. Es de verdad una situación inaceptable también la que hoy día viven las personas privadas de libertad. Una cosa es que se cometa un delito, una cosa es que se sancione y otra cosa es que tenga el derecho a tener un lugar donde cumplir su condena. Y construir cárceles seguras y modernas no es un gasto, es una inversión en seguridad. Y eso también tiene una segunda parte, que es la rehabilitación, porque uno tiene que avanzar en un sistema penitenciario seguro, pero también tiene que pensar en aquellas personas que se pueden y quieren rehabilitar. Porque si no, un joven que entra a una cárcel sale de la cárcel con mayor instrucción criminal, sale peor de que cuando entró y eso es algo que tenemos que ir revirtiendo.

Y en este nuevo modelo penitenciario se va a combinar la seguridad con programas reales de reinserción que incluyan educación, capacitación laboral, tratamiento de adicciones y también la intervención de especialistas en una alianza público-privada. Porque aquí no excluyamos al mundo privado. El mundo privado nos ha mostrado en distintas instancias de la vida cómo ha ido colaborando para sacar adelante nuestra patria. Y como he señalado, la seguridad se construye con un control firme para que quien delinque tenga también una oportunidad, si es que la quiere, para rehabilitarse. Y eso es reencontrarse con la vida honesta. Y hay más personas, y han sido testigos de esto el ministro, los subsecretarios de Justicia, de que se puede hacer. Han ido a centros de rehabilitación y han estado con personas que han vuelto a tener una vida honesta y quieren reintegrarse.

A ellos también tenemos que darles una mano amiga que los saque adelante. En materia fronteriza, durante años, la frontera norte estuvo desprotegida, no solo de la inmigración ilegal, sino del narcotráfico, del contrabando y del crimen organizado. Desde el primer día pusimos en marcha nuestras iniciativas de control de frontera, incluyendo a las Fuerzas Armadas. Le hago un agradecimiento especial al Ejército por las obras físicas que han realizado en la zona norte y por el despliegue también que han realizado y la implementación de vigilancia en todo lo que es construcción de zanjas en pasos clandestinos, en la coordinación que se ha dado en conjunto para poder enfrentar el crimen organizado con las policías, porque esto supera el control fronterizo que pueda realizar solamente carabineros.

Y el refuerzo que nos ha dado el Ejército, al menos en la macro zona norte, ha sido fundamental. Así que muchas gracias a nuestro Ejército de Chile. Y ese despliegue ha sido muy fuerte desde el 11 de marzo. Y han aumentado desde el 11 de marzo también las expulsiones. Sé que todavía necesitamos más, porque a veces dicen, lleva solo dos aviones. Pero estamos partiendo y esto va a ir paso a paso. Pero también estamos promoviendo, vamos a seguir promoviendo las salidas voluntarias y vamos a ir cerrando el ingreso de nuevas personas irregulares a nuestro país, cerrando estos pasos no habilitados. Y eso ya se ha ido mostrando en cifras, pero las vamos a ir mostrando mes a mes para que se pueda ir controlando si estas son políticas verdaderas las que estamos realizando en la zona norte y a lo largo de todo Chile. Porque, como lo dijimos en campaña, y lo vuelvo a reiterar hoy día ante ustedes, los que entraron por la ventana de manera ilegal, de manera irregular y clandestina, más pronto que tarde van a estar fuera de nuestro país. Tienen que salir de nuestro país aquellas personas que entraron de manera irregular. Pero eso se puede incentivar.

Se puede incentivar y en los próximos días vamos a presentar una reforma, un proyecto de ley y también vamos a tomar medidas administrativas. Como les dije al inicio, en algún sentido, proyectos de ley y otras medidas administrativas para generar un plan de retorno. Y este plan de retorno busca incentivar la salida voluntaria de inmigrantes ilegales de Chile. Si salen de manera voluntaria de Chile, van a poder postular de nuevo al ingreso a nuestra nación, pero tiene que ser por la puerta, no por la ventana. Nosotros siempre hemos sido acogedores con aquel forastero que viene del exterior, y lo podemos decir varios de aquí, que somos hijos de inmigrantes. Pero esto tiene que ser de manera ordenada, esto tiene que ser de una manera programada y eso se puede lograr, y por eso vamos a ir modernizando todo lo que tenemos en el servicio de migraciones. Porque entendemos también que detrás de la migración hay una dimensión humana, hay un drama de las personas.

Pero ese drama muchas veces se ve aumentado porque hay familias que han sido engañadas y son víctimas de mafias que hacen que estas personas crean que van a llegar a un país de oportunidades y cuando están aquí las dejan abandonadas, las dejan abandonadas a su propia suerte y pasan a ser parte de personas explotadas por el crimen organizado. Y esto también lo vemos en niños que son utilizados como pasaporte para ingresar a nuestra nación, porque el crimen organizado transnacional no hace distinciones entre adultos o menores y las fronteras ordenadas protegen a los chilenos, pero también protegen y resguardan a quienes han sido víctimas de estas mafias. Ordenar, como les digo, también lleva un compromiso humanitario. Y aquí voy a otra dimensión de esta emergencia que les mencioné.

Economía, empleo y finanzas públicas

Una emergencia era la emergencia en seguridad, la otra crisis que vivimos hoy día es una crisis económica fiscal que cada vez se acentúa de acuerdo a los datos que vamos conociendo. Cuando asumimos, aventuramos una situación que era difícil. Dos meses después hemos constatado que el estado de la nación en su estado económico es más complejo de lo que podríamos haber imaginado o haber previsto. En los últimos indicadores que hemos conocido de crecimiento y desempleo, solo podemos sorprendernos para mal.

Dolor enorme, el crecimiento se estancó. Y esto representa, como dije al inicio, un punto de partida. Uno no dice que está en emergencia para quedarse en la emergencia, uno de esa emergencia tiene que reaccionar con urgencia y tiene que impulsar la reactivación del país. Y la situación fiscal que les mencionaba tampoco es mejor, porque el primer informe de finanzas públicas de nuestra administración ha evidenciado con claridad lo que está ocurriendo. El año 2025 cerró con un déficit estructural de un 3,7% del Producto Interno Bruto. Esto podría ser una cifra más, pero es más del doble del déficit, ese 1.6% que se había comprometido cuando se debatió la ley de Presupuesto. Y esto no es un tecnicismo económico, no son cifras que pasen de largo, es la diferencia en un país en que vive con las posibilidades que tiene y uno que gasta sistemáticamente más de lo que tiene.

¿Cuánto aguanta una familia gastando más de lo que tiene? ¿Cuánto resiste un país gastando más de lo que tiene? Y el problema no solamente es gastar de más de lo que uno tiene, el problema también es que uno calcula mal los ingresos, y hay ingresos que nunca llegaron. Los ingresos del Estado el año 2025 terminaron casi dos puntos del PIB por debajo de lo presupuestado. Esos son muchos recursos, el producto de una recaudación que se proyectó con mucho optimismo en algún momento. Y todos decían, no, si vamos a recaudar más. Se tuvo que ajustar a la realidad. A eso se sumaron presiones de gastos que no estaban debidamente reconocidas, inconsistencias en las proyecciones de la deuda pública. Y esto que estamos haciendo ahora de la fiscalización nos va sorprendiendo día a día. Esto es lo que tenemos que enfrentar con responsabilidad. Esta llamada emergencia económica es una realidad y no para alarmar, como dije, sino para actuar. Porque cada peso que el Estado destina a gastar en el interés de una deuda mal administrada es un peso menos que tenemos para seguridad, para salud, para educación, para pensiones, para viviendas, para las familias que más lo necesitan. Todo lo que estamos planteando en seguridad y todo lo que vamos a plantear en temas sociales requiere una buena administración de todos los recursos de Chile.

La irresponsabilidad fiscal no es una abstracción de los economistas, es una realidad que sufren, una realidad que pagan tarde o temprano todos los chilenos. Todos aquellos chilenos a los que el Estado dice proteger son los afectados por una mala administración de los recursos públicos. Y heredamos un país con las cuentas desordenadas. Nuestra obligación no es quejarnos, y tenemos que ver en esto una oportunidad para ordenar, pero eso también nos compromete a todos. Yo entiendo las demandas sociales que realizan los alcaldes, concejales, cores, gobernadores, diputados y senadores, pero en esto tenemos que ser todos responsables. Todos vamos a tener los mismos datos, y sobre esos datos económicos tenemos que trabajar. Podemos pedir muchas cosas, pero tenemos que hacerlo de acuerdo a la realidad que vivimos. Y por eso nuestro gobierno tomó decisiones desde el primer día. Ya hemos implementado medidas de contención, de eficiencia del gasto y eso nos ha permitido ahorrar de alguna manera 1.3 billones de pesos. Un recorte que vaya a ir en desmedro de las personas más necesitadas.

Es ordenar la casa, es ordenar la cuenta pública. ¿Para qué? Para que la situación no empeore más, porque solo podría empeorar si seguimos igual. Y nosotros estamos cumpliendo con nuestros compromisos de campaña, de hacer un ajuste fiscal profundo sin tocar los beneficios sociales. Y vuelvo a insistir en esto, no vamos a tocar los beneficios sociales para que nadie se pierda. Pero tenemos que ajustar lo que podamos ajustar y tenemos que priorizar las inversiones en seguridad, que es lo que hemos señalado. Tenemos que priorizar las inversiones en educación y en salud, siempre con el sentido de responsabilidad, pensando en las futuras generaciones. Esas acciones que estamos tomando hoy día, como señalé, tienen que ser medibles y eso nos va a permitir recuperar el rumbo.

El equilibrio necesario en las finanzas públicas. Sin orden, no hay avance, sin orden no hay más trabajo. Y habrá presiones, sí, habrá ruido, ¿qué quieren que les diga? He escuchado muchas discusiones. Habrá días duros, sí, pero son necesarios, y nosotros en eso no nos vamos a desviar del camino. El dilema entre la popularidad y la responsabilidad, nosotros ya lo resolvimos. Ese dilema nosotros lo resolvimos hacia la responsabilidad. Optamos por la responsabilidad porque la popularidad pasa, pero las consecuencias de un mal gobierno las pagan durante años niños y familias chilenas, y las pagan los más vulnerables. Tenemos que ordenar las finanzas públicas, tenemos que ordenar el gasto público.

Si no, los recursos no van a alcanzar. Y nuestros hijos, nuestros nietos, se van a encontrar con un país en muy mal estado y no vamos a tener cómo salir de ahí. Hoy día tenemos todas las oportunidades para salir, pero esto no va a ser rápido. Va a tener dificultades, sí, va a haber dolor. Aquí no se pueden prometer milagros. Estamos haciendo todo lo que podemos, estamos haciendo todo para ordenar las cuentas públicas, estamos ordenando paso a paso todo lo que hemos visto, y vamos a devolver la credibilidad en las cifras fiscales en Chile. Vamos a poner el crecimiento económico en el centro, porque un país que vuelve a crecer es un país que tendrá los recursos necesarios para cuidar a sus ciudadanos y generar así algo tan anhelado hoy día, que es el pleno empleo. La mejor política pública, ya lo dijo anteriormente un presidente, es el pleno empleo. Y en eso tenemos que hacer hincapié. Hasta hace pocas décadas atrás, Chile crecía por sobre el 5% como nación.

¿Y con eso qué había? Más empleo. Nosotros llegamos a cifras de desempleo increíbles, pero hoy día estamos estancados, y ese estancamiento no hace el mismo ruido que hace una catástrofe. No saca titulares en los diarios cuando parte. No es lo mismo un terremoto que este cataclismo de desempleo al cual estamos hoy día sometidos. Son más de 940.000 chilenos y chilenas que hoy día buscan trabajo y no lo encuentran. Es una de cada cuatro personas que trabaja en la informalidad, sin un contrato, sin una red que lo sostenga. Es una mujer joven que puede postular a 20 trabajos y no recibe ni una sola respuesta de esos currículum que presentó. Son 40 meses de desempleo sobre el 8%. Eso no tiene una solución rápida, pero es la herencia que más duele. Por lejos, es lo que más afecta hoy día a las familias. Y esto no solo se mide en una planilla, porque pueden haber números, pero esto hay que medirlo en la angustia de las personas, en esas sobremesas, en las familias, donde no se conversa, hay silencio, y en muchas noches sin dormir, de padres angustiados por no saber qué decirle a sus hijos. Y el crecimiento, a diferencia de lo que han planteado algunos, sí importa, importa y mucho. Porque las familias, cuando hay crecimiento, tienen oportunidad de salir adelante porque encuentran empleo.

Si ustedes miran la baja en la tasa de inversión en Chile y la alza en el tema del desempleo, queda muy claro qué es lo que está pasando. Hay más desempleo cuando no hay inversión. ¿Importa que el Estado recaude más? Sí, hay dos fórmulas: una, subir los impuestos, otra, bajar los impuestos y tener más inversión. Nosotros está claro por la cual vamos. Eso va a generar debate, sí, pero no hay mejor política pública que crecer. Eso permite recaudar más y aumentar los beneficios sociales en el tiempo de manera permanente y sólida. Aquí también nos importan las pymes. Todos hemos tenido encuentros con las pymes. No estamos pensando solamente en los grandes inversionistas, estamos pensando en los emprendedores, aquellos que están esperando un progreso del país para desarrollarse. Las pymes también requieren el progreso del país, porque ¿a quién le venden las pymes? Le venden a los grandes también. Y el crecimiento también importa cuando vemos la historia de Chile, porque la superación de la pobreza se explica en un 70% en Chile por el crecimiento. Y eso es un dato real, verificable, y que es enseñado en las distintas academias a nivel mundial. El expresidente Jorge Alessandri lo dijo con claridad, y el tiempo no ha modificado sus dichos.

Sin una economía próspera resultará vana la más avanzada legislación social. Y de eso nos podemos percatar. Hemos avanzado en muchas legislaciones sociales, pero si no hay crecimiento, si no hay riqueza, solo administramos pobreza, y eso es algo que tiene que cambiar. Esa, como les digo, es la ley más simple, pero muchas veces la más olvidada. Y hay un dato que golpea especialmente el desempleo, el dato de las mujeres. Es impresionante ver que a nivel de mujeres el desempleo llega al 10,5% y el de las mujeres jóvenes está por sobre el 25% de las mujeres que buscan trabajo y no lo encuentran. Eso tiene que cambiar. Ningún país puede resistir esta situación, y nosotros tenemos que avanzar en cómo generamos más empleo. Y, como lo señalé, el expresidente Piñera lo dijo y lo resumió en una frase que vale la pena: no hay mejor política social que el pleno empleo, y tenía toda la razón. Un empleo no es solamente un sueldo, un empleo es dignidad para la persona.

Es la posibilidad de mirar a sus hijos a los ojos y decirles que en esta casa no tendrán necesidades, tendrán lo necesario para salir adelante. Es la base sobre la cual una familia construye su futuro. Devolverle el empleo a Chile no es una meta económica, es una obligación profundamente humana. El empleo se crea cuando hay un país que vuelve a crecer, cuando vuelve a haber confianza, cuando emprender deja de ser un castigo, cuando vuelve a ser una oportunidad. Y el proyecto de reconstrucción nacional y desarrollo económico y social que hemos presentado a este honorable Congreso ataca precisamente las causas de esta emergencia económica, laboral y fiscal. Es una respuesta concreta a una urgencia real, una urgencia que nos plantean día a día los miles de ciudadanos a lo largo de Chile, las miles de pymes que están esperando poder volver a desplegarse como lo pudieron hacer durante años. Es una urgencia que estoy seguro que también a ustedes les plantean miles de chilenos cuando ustedes, parlamentarios y alcaldes también, recorren sus barrios, sus distritos, sus regiones.

Aprobar el proyecto de reconstrucción es indispensable para volver a crecer, siempre pensando en generar más empleos, que es lo que más necesitan los chilenos. Yo les aseguro que cuando ustedes salen a la calle, lo que la gente les pide es seguridad y trabajo. Y no hay trabajo sin inversión, no hay trabajo sin crecimiento. Y el crecimiento no es un fin en sí mismo, es un medio para que haya más trabajo, más emprendimiento, mejor salud y mejor educación. Hace 12 años se planteó un cambio y se dijo que primero había que recaudar para después crecer. La evidencia al día de hoy, en los datos concretos, lo que nos toca vivir hoy día en niveles de desempleo, en nivel de crecimiento, nos dice que esa secuencia no funcionó. Recaudar y después gastar. Y lo dije al inicio, las cifras fiscales no mienten, los números oficiales no mienten. Y aquí no compite la derecha con la izquierda. Puedo mirar a parlamentarios de derecha y puedo mirar a diputados de izquierda.

Aquí no compite la izquierda con la derecha, compite Chile contra el estancamiento. Y ese partido lo tenemos que ganar, pero lo tenemos que ganar rápido. Cada día que pasa, sin mayor crecimiento, sin mayor inversión, es un día más sin trabajo para un chileno. Eso es lo que hoy día está pasando. Es importante destacar que Chile tiene que volver a crecer al 4%. Llevamos décadas. Llevamos muchos años creciendo al 2% y la economía tiene que activarse. ¿Cómo activamos la economía? ¿Cómo aumentamos el empleo? Si el empleo hoy día está en cifras que no habíamos visto nunca, y al menos nuestra meta es terminar el período cerca del 6% de desempleo. Hoy estamos sobre el 8% de desempleo. Para eso tenemos que generar 300.000 empleos nuevos, mínimo.

¿Cómo lo hacemos? Y ahí está la obligación de los parlamentarios, de los senadores, que en estos días van a tener un arduo trabajo. Así que los invito a reflexionar y ponerle urgencia a esta decisión, más allá de cómo voten, pero tenemos que enfrentar este tema de frente, con rapidez y sentido de urgencia. Hoy día también queremos fortalecer el agro chileno, y ahí un saludo al ministro. Porque hay situaciones complejas, me lo plantearon varios parlamentarios de la crisis hídrica que vivimos en el norte. Sin agua, no hay desarrollo agrícola, sin agua, no tenemos posibilidad de crecer. Y tenemos que fortalecer el trabajo agrícola y uno de los pilares estratégicos para el desarrollo de la agricultura nacional es impulsando una inversión histórica en riego y en seguridad hídrica, apoyando la agricultura familiar campesina y ampliando el acceso a los productos que podemos obtener del mercado internacional, que nosotros podemos promover también innovando y enviando a otros países.

Pero en eso, hoy día hay una fuerza de tarea también, como dijo el ministro de Agricultura, trabajando para enfrentar esta crisis hídrica que atraviesa hoy día nuestra nación. Al mismo tiempo, queremos avanzar en el fortalecimiento de la gestión forestal, en la prevención de incendios y en la protección de nuestros recursos naturales, con el objeto de asegurar un agro más competitivo, moderno y preparado para los desafíos del futuro. Queremos, y quiero detenerme aquí ahora para hablar de un tema que fue y es complejo, como fue el alza en el precio de los combustibles. Sé que golpeó fuerte, sí, golpeó fuerte, y no lo minimizo, y no lo voy a minimizar. Y reconozco que no siempre hemos logrado explicar a tiempo ni con la cercanía que se requería las decisiones que tuvimos que tomar. Por eso, en esta oportunidad, quiero agradecerle a la ciudadanía por la responsabilidad que han tenido a la hora de enfrentar las decisiones difíciles que, por el bien de Chile, hemos tenido que adoptar. En otros países, quizás esto habría generado un estallido, y por eso agradezco tanto la responsabilidad con la cual nuestros compatriotas, más allá de las diferencias políticas que podemos tener, asumieron esta situación grave. Y hoy, a la luz de cómo se han ido desarrollando los hechos en la guerra de Medio Oriente y las nuevas revelaciones de nuestra situación fiscal, se ratifica que lo que hicimos fue lo correcto, y hoy día estamos mejor preparados para afrontar las incertidumbres del futuro.

Si no hubiésemos hecho esto, hoy día no podríamos pensar en aliviar de alguna manera la dura vida que enfrentan muchos de nuestros compatriotas. Y para aliviar eso, cuando adoptamos esa medida dura, también adoptamos el plan Chile Sale Adelante, que contempló el congelamiento de las tarifas de transporte público, que es el medio de transporte masivo que existe en las distintas ciudades. También se redujo y se congeló el precio de la parafina como una manera de paliar donde corresponde el crudo invierno. Ahora, hace pocos días, hemos comunicado el tema del cupón de gas para un balón de gas que llega al 80% más vulnerable de las personas. El apoyo económico que se le dio también a más de 90.000 taxistas, colectiveros y transportistas escolares, para que esto no golpeara tan fuerte la economía de esos rubros.

También comenzó el apoyo a 100.000 pescadores artesanales que están debidamente inscritos en los registros pesqueros, para que también puedan tener un alivio en su trabajo. Y seguiremos apoyando a los chilenos para enfrentar desafíos, porque sabemos que cuando los precios suben, son siempre las familias con menos recursos las que más lo sufren. Este golpe es aún más duro cuando hay hijos que criar, porque los gastos no pueden esperar. Por eso vamos a entregar un apoyo económico a las familias del 80% más vulnerable del registro de los hogares que tengan hijos entre 0 y 13 años. Serán 30.000 pesos por niño para ayudar a los gastos del hogar, y que llegue en el momento que más se necesitamos, porque muchos padres.

Sostenedores, muchas mamás saben que los primeros años de vida son donde más se exige en tiempo y en cuidado, y también en recursos. Y, pese a todos los contratiempos, podemos decir que la inversión que les hablaba se está reactivando, y eso nos permitirá ir, en la medida que mejoren las cuentas fiscales, en la medida que mejore la inversión, ir en otros proyectos que ayuden a las familias más vulnerables. Pero, de nuevo, siempre con responsabilidad. Uno no puede gastar más de lo que tiene, porque los costos son más altos de los que uno se puede llegar a imaginar. Y Chile, debo decir, tenía proyectos de inversión pendientes de evaluación, y pendientes de evaluación millones de dólares que eran capaces de generar muchos empleos, pero ahí estaban detenidos, estaban atrapados en una maraña de permisos y de trámites. Paralizaban cualquier iniciativa. Cada proyecto detenido no es solamente un papel, es una obra que no se construye y son miles de trabajos que no se crean, son oportunidades que no llegan a las familias. Por eso, desde el primer día, nos enfocamos a destrabar la inversión.

El Estado no puede ser el principal obstáculo para que Chile vuelva a crecer. Hoy tenemos 389 proyectos en calificación ambiental que representan cerca de 89 mil millones de dólares esperando esa luz verde para poder iniciar sus obras. Y solo desde el 11 de marzo han ingresado más de 22 mil millones de dólares a la inversión en Chile. Nuestra tarea es que esa inversión deje de esperar. En mayo de este año alcanzamos un mes récord, alcanzamos el mayor monto de inversión aprobada en los últimos once años en Chile, trece mil novecientos millones de dólares. Es una cifra increíble. Y nos hicimos cargo de los recursos de reclamación, que son uno de los principales nudos que mantenían los proyectos paralizados. En pocos meses resolvimos el 60% de la inversión que estaba trabada por esa vía y redujimos en un 43% los tiempos de resolución. Esto no ocurrió al azar. Pusimos en marcha una plataforma de seguimiento con actualización diaria de informes semanales que llegaban a los distintos ministros y un comité de subsecretarios que sesionan cada dos semanas para empujar uno tras otro estos proyectos que estaban detenidos.

Agilizar la inversión no es solo apurar trámites, es cambiar radicalmente cómo funciona el Estado. Por eso quiero valorar especialmente el trabajo del Comité de Ministros, que está compuesto por el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Energía. Muchas gracias por ese trabajo, ya que en seis reuniones lograron destrabar cerca de siete mil millones de dólares, que hoy día pueden avanzar para ir generando, como digo, más empleo. Además, estamos racionalizando los permisos sectoriales, esos que muchas veces son la verdadera causa de que un proyecto con todos sus papeles en regla no logre partir. Conformamos también mesas de trabajo con los servicios más críticos y estamos implementando más de 90 técnicas habilitantes para que reemplacen esos trámites lentos, esos trámites que obstruían el crecimiento por mecanismos más ágiles, sin renunciar, como lo hemos planteado siempre, al cuidado del medio ambiente. Porque crecer y cuidar no son opuestos. Un país serio hace las dos cosas a la vez.

Un país serio puede seguir creciendo y puede volver a cuidar como corresponde el medio ambiente. Y vamos a seguir destrabando proyectos, proyecto por proyecto, permiso por permiso, hasta que Chile sea de nuevo un destino seguro y razonable para los inversionistas extranjeros y que haya certeza y no demora. La certeza jurídica es lo que garantiza la inversión en Chile. Y estas cifras, como lo dije, alientan, pero no nos conforman, porque son apenas los primeros pasos de un esfuerzo de largo aliento para dar señales de seriedad que permitan que la inversión vuelva a nuestra nación y con ella vuelva el empleo que devuelve la tranquilidad a miles de hogares. Por lo mismo, no solo se trata de grandes inversiones, sino que estamos...

impulsando una profunda modernización para la pequeña y mediana minería. Requisitos que son absolutamente necesarios, porque hoy día la mediana minería, y le doy las gracias aquí a la presidenta de la Comisión de Minería y al presidente de la Comisión de Minería del Senado y de la Cámara de Diputados, porque juntos queremos impulsar una mejora para la pequeña minería, porque hay muchos requisitos innecesarios que se le exigen a los pequeños mineros. Tenemos que modificar los permisos y los procesos para acceder a patentes mineras. Eso es algo que, junto con el ministro de Economía y de Minería, planteamos en Coquimbo y que queremos avanzar prontamente. También queremos proponer una reforma al Congreso para reducir la burocracia y entregar mayor certeza a quienes emprendan y quieran trabajar en cualquier sector del desarrollo económico. Y eso lo vamos a hacer reafirmando el compromiso con un Estado que facilite el desarrollo productivo en vez de frenarlo.

El Estado tiene que ser un aliado, no un obstáculo para salir adelante. Con el fortalecimiento de la actividad en las regiones, en las distintas regiones, en el sur será con los salmones, en el norte será con la minería, vamos a generar más empleo y más crecimiento económico para Chile. Lo que pasa es que esto va relacionado con la energía, y la energía es una fuente de incertidumbre hoy día. Así como tenemos mucha energía en el norte, tenemos que traer esa energía también a la zona centro y a la zona sur, y eso garantiza y da garantía de bienestar a los chilenos. Por eso también vamos a impulsar una modernización del sistema tarifario que sea más simple, más transparente y más comprensible para las familias, y también para las pequeñas y medianas empresas. La energía es absolutamente necesaria, y la pobreza energética que ha sufrido nuestra nación tiene que cambiar. Tenemos que tener unas herramientas robustas para ir avanzando en temas energéticos y que le den la posibilidad de acceder a todas las comunidades rurales, aisladas, a las más vulnerables y a las familias, a energías a un valor razonable.

Pero por eso tenemos que avanzar también en temas de mejora de la burocracia en el mundo de la energía. Chile, y nos consta, requiere un sistema energético seguro y resiliente, con capacidad de dar respuesta a escenarios críticos. Fuimos testigos de lo que sufrió nuestra nación hace un poco tiempo atrás. Para eso tenemos que fortalecer y prepararnos para los eventos climáticos que vienen. Este invierno se viene duro, y también requiere que todos nos comprometamos a ir mejorando las condiciones y logremos alcanzar esas protecciones necesarias de la infraestructura crítica, y enfrentar decididamente otro tema que nos aflige permanentemente, que es el robo de cables. Todos somos testigos de cómo ha ido aumentando el robo de cables de cobre. Eso es parte de un crimen organizado de la mafia que hoy día afecta a nuestras naciones. Y si queremos avanzar en la seguridad energética, también, entre todos, tenemos que combatir este flagelo que es el robo de los cables de cobre.

Simultáneamente, tenemos que acelerar la transición energética incorporando energías renovables, eficiencia energética y nuevas tecnologías, como el biocombustible y el hidrógeno verde, para que no deje de ser solamente un sueño que tuvimos de ampliar la red energética con hidrógeno verde. Eso puede reactivarse, pero hay que hacer las cosas bien. Vamos a impulsar decididamente también la electromovilidad y vamos a transformar el mercado eléctrico para que sea más flexible, competitivo y resiliente. Y así lograremos que al año 2030 las energías limpias sean una norma y no una excepción. La energía es un motor de inversión, de empleo, de innovación que requiere infraestructura moderna y oportuna. Modernizaremos la transmisión eléctrica destrabando inversiones claves también para el almacenamiento y la logística. Vamos a acelerar los proyectos estratégicos con la coordinación interministerial. Aquí le hago un reconocimiento al presidente Frei, porque por mucho tiempo nos dijo: Chile no puede esperar, y avanzó de una manera impresionante en infraestructura crítica para Chile. Así que, presidente, gracias por su trabajo, gracias por su esfuerzo. Muchas gracias.

Todo esto será acompañado de instituciones más modernas, eficientes y confiables, basadas en mejor información, en evidencia y en marcos regulatorios claros que aseguren que la energía está al servicio de las personas y el desarrollo de Chile. También debemos convertir, debemos convertir esas capacidades científicas y tecnológicas en oportunidades de desarrollo. Chile cuenta con una comunidad científica de excelencia, universidades de nivel internacional, centros de formación técnica y de capacidades de investigación reconocidas en múltiples áreas estratégicas. El desafío de la próxima década no solamente es generar más conocimiento, es transformar la mayor parte de ese conocimiento en innovación, en emprendimiento, en nuevas industrias y en crecimiento económico.

Mediante el impulso del proyecto de ley de transferencia tecnológica y conocimiento, lo vamos a lograr. Asimismo, seguiremos fortaleciendo la infraestructura crítica que requiere la economía de la inteligencia artificial. Saludo ahí a la ministra de Ciencia. La capacidad de cómputo, energía competitiva, conectividad, centros de datos y talentos especializados. Nuestro desafío claro es que Chile debe pasar de exportar principalmente materias primas a capturar una mayor parte del valor que generan las cadenas tecnológicas del futuro. El objetivo es que la revolución de la inteligencia artificial no solo se consuma en Chile, queremos que también se diseñe y se entrene en Chile, se construya y se genere empleo desde Chile, porque la inteligencia artificial llegó para quedarse y nosotros somos una gran plataforma como país para poder exportar conocimientos en esa área. Ese es el Chile que estamos construyendo, un país de oportunidades, oportunidades de empleo, de emprendimiento, de movilidad social, de superación personal, un país donde los padres y madres recuperen la ilusión más antigua y más noble de todas, la de saber que sus hijos van a estar bien y que tendrán más oportunidades que ellos.

Emergencia social: salud, educación, vivienda y familia

Eso es una realidad que queremos llevar adelante. Los hijos, nuestros hijos tienen que tener más oportunidades que nosotros mismos, y eso va a ser una realidad a futuro. Hay una pregunta que le da sentido a todo lo que hemos dicho. ¿Para qué queremos un Chile más seguro? ¿Para qué queremos un Chile que crece? Y la respuesta es sencilla: para que cada familia chilena, cada persona pueda vivir mejor. Por eso, junto a la emergencia de seguridad y a la económica, hay una tercera emergencia que se vive más en silencio, pero que duele igual: la emergencia social. Es la madre que espera años por una atención médica. Es el joven que no encuentra cómo pagar un arriendo. Es el niño que estudia en una escuela donde la violencia comienza a instalarse. A esas heridas se suman otras, aún más ausentes en la discusión pública. La caída de la natalidad es una realidad. La soledad de los adultos mayores, otra realidad terrible.

Y el Estado no puede seguir ignorando estas realidades. El Estado no está para reemplazar a las familias, sino para entregarles las herramientas y después confiar en ellas. En salud, el sistema actúa muchas veces cuando ya es tarde. Por eso decidimos acompañar a las personas en cada etapa: la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación sin abandonarlos a mitad de camino. En Chile, una de cada cuatro muertes tiene la misma causa, el cáncer. Cada año, 60.000 personas reciben este diagnóstico y 30.000 no sobreviven. Cuando asumimos, encontramos a miles de chilenos esperando algo que no admite demora: la confirmación del diagnóstico de cáncer y el inicio de su tratamiento. Detrás de cada garantía retrasada hay una persona, hay una familia que vive con angustia y de no saber, y también un reloj que corre en casos oncológicos siempre en contra. Por eso, junto con la ministra de Salud, declaramos la alerta oncológica y pusimos en marcha el plan oncológico de 90 días, con metas claras, plazos exigentes y seguimiento semana a semana.

Los resultados están a la vista. Logramos contactar al 99% de las más de 33.000 personas que estaban en lista de espera para vincularlas a la red y reactivar su atención. El plan avanzó en forma sostenida y verificable. En pocas semanas hemos logrado cerca del 80% de avance en la aceleración y en la resolución de los temas críticos. Muchas gracias, ministra, por ese trabajo incansable que está realizando. También vamos a activar la complementariedad público-privada a través de Fonasa. A través de Fonasa pusimos a disposición más de 4.800 cupos para atender casos oncológicos en las distintas regiones del país. Sabemos que el desafío no termina aquí, pero demostramos que cuando el Estado se organiza, fija metas y rinde cuentas, los resultados llegan. El cáncer no es la única enfermedad que duele. Tenemos más de 3.000.000 de prestaciones pendientes, bien lo saben los médicos que integran las comisiones de salud.

Y por eso queremos seguir priorizando atenciones en las listas de esperas, con más horas médicas, con más operativos quirúrgicos y con mejor y mayor coordinación de la red pública y privada. Y en esto agradezco a la ministra, como ha ido enfocando el tema, porque nos ha ido focalizando. No podemos abordar el listado completo de los 3.000.000 de pacientes en espera, pero así podemos focalizar el esfuerzo y así ir avanzando paso a paso en las distintas necesidades de las personas. El deporte también es fundamental para fortalecer nuestro desarrollo social. Un saludo a la ministra. Y también un saludo y un agradecimiento al Senado y a la Cámara de Diputados por aprobar la ley de sociedades anónimas deportivas. Esta es una política de Estado, no es una política de un gobierno. Así que le agradezco la agilidad y la resolución en la promulgación de la ley de las sociedades anónimas deportivas, que fue aprobada transversalmente y que hará un antes y un después en lo que es el fútbol. Porque con esta normativa vamos a fortalecer la transparencia, la fiscalización y la probidad en la gestión de los clubes, terminando con prácticas que han afectado la credibilidad de la actividad, como son la multipropiedad y los conflictos de interés, porque eso le da opacidad al deporte que es masivo en Chile.

Esta ley protege a los hinchas y permite que el deporte profesional se desarrolle con reglas claras, con responsabilidad y con confianza. Además, como hemos anticipado en estos días, estableceremos una mesa de trabajo para impulsar el plan de recintos deportivos para Chile, que permita acelerar mediante acuerdos público y privado la construcción de infraestructura a nivel regional y también, por qué no decirlo, contribuir a que todos los clubes, todos los grandes clubes puedan tener su espacio propio para desarrollar sus actividades. Los espacios deportivos no son solamente de un club, no es un llamado a uno u otro club, es un llamado a Chile entero. Y ahí el Estado sí puede contribuir al desarrollo, el impulso de la infraestructura deportiva, cultural, tecnológica en el país. Vamos a convertir al Estado en un articulador de estas grandes iniciativas que, con el compromiso y la agilidad del Estado, y con el compromiso y la responsabilidad del mundo privado, puede avanzar a pasos agigantados. Destrabar la burocracia no solo sirve para el desarrollo económico, sino también para potenciar el tema en la innovación social, en la educativa, en la deportiva y en la cultural.

Pero el deporte es mucho más que eso, es una escuela de carácter. Y eso es algo que he ido aprendiendo con la disciplina con la que trabaja la ministra. Enseña esa disciplina que usted practica, nos da perseverancia, da responsabilidad, nos enseña a trabajar en equipo y también a respetar las reglas, y nos muestra que hay capacidad de superación cuando uno se prepara y se entrena. Queremos que el deporte acompañe a las personas durante toda la vida, desde la infancia hasta los años dorados, porque el deporte no es solamente una forma que mejora la vida de los deportistas, sino mejora la vida de todas las personas y fortalece con creces el tejido social de nuestra nación. En los cimientos de todo el desarrollo de una nación está la educación.

La educación es fundamental y aquí a los equipos que están en el Ministerio de Educación les quiero dar las gracias por todo lo que están realizando. Y esto lo decía, gracias ministra, gracias a su equipo. Esto lo decía con toda claridad Gabriela Mistral. Y hay una frase que todavía nos interpela. Ella decía: "Todo procede de la escuela, allí se forjan los corazones y los cerebros que forman el alma de la patria. Según como sea la escuela, así será la nación entera". Palabras que hoy día resuenan en todos nosotros.

Y hoy día en la educación podemos decir que hemos perdido tiempo muy valioso, hemos perdido tiempo y oportunidades gigantescas. Hemos vivido distintas reformas, pero esas reformas extraviaron las prioridades y nosotros tenemos que ir recuperándolas paso a paso, porque el aprendizaje dejó de ser la prioridad. Se fueron debilitando valores esenciales como el respeto, el orden, la disciplina en nuestros centros educativos. La violencia ganó terreno en nuestras escuelas. Este año, en Calama, tuvimos que lamentar el asesinato de María Victoria Reyes, una inspectora que murió a manos de un estudiante armado. Eso tiene que resonar en nuestro corazón, en nuestra mente. Y por eso ingresamos al Congreso el proyecto de ley de escuelas protegidas, para que los establecimientos puedan prevenir de alguna manera y enfrentar la violencia también con otras herramientas. Y por eso también le agradezco a la Cámara de Diputados y a la Cámara de Senadores, que está en trámite todavía, el aprobar la idea de legislar. Es muy importante no llegar una vez más tarde a enfrentar la violencia al interior de nuestras escuelas.

En nuestras manos está la seguridad de nuestros niños. En las manos de los senadores está poder sacar con prontitud esta norma que va a velar por la seguridad de todos los niños y de toda la comunidad escolar. Por otro lado, hemos escuchado a los que están en las escuelas. Hemos hecho reuniones a lo largo de todo Chile con los distintos directores y también con profesores, y a partir de esas reuniones queremos crear un directorio a nivel nacional con directores de escuela, para que ese Consejo Nacional de Directores, analizando la realidad en conjunto con el ministerio, en conjunto con distintas autoridades, encontremos cómo facilitar la gestión en las escuelas, que el ministerio no se convierta en un obstáculo para el desarrollo de los proyectos educativos. Tenemos que devolverle a las familias el lugar que tienen que ocupar y que nunca debieron haber perdido en la elección de los proyectos educativos. Tras una década de ir centralizando el sistema de admisión escolar, hoy día, ¿qué piden las personas? Que enfrentemos el tema. Muchas personas hoy día nos piden que hagamos, como lo señaló la ministra, una pausa y que analicemos qué ha ido sucediendo con las leyes que aprobamos y que llevamos a la práctica. Hay temas que analizar, hay temas que cambiar, y no cerremos los ojos a algo que es evidente y a algo que nos piden los apoderados: que se vuelva a ponderar el mérito de los alumnos.

Que se vuelva a dejar que los padres puedan elegir el establecimiento educacional para sus hijos. Por algo se crean proyectos educativos distintos, para que los padres tengan una posibilidad de elegir entre unos y otros. Por algo los niños son los que nos exigen. Yo me esforcé por tanto tiempo y quiero tener una posibilidad de educarme bien. Pero hoy día, no en todas partes, con el método que tenemos, eso se hace una realidad. Tenemos que acercar de nuevo a las familias a las escuelas. Tenemos que darle a los directores las herramientas para volver a ser líderes pedagógicos, no solamente administradores de consultas o planteamientos que se le hacen de las distintas autoridades. Necesitamos más autonomía para los establecimientos educacionales, resguardando siempre la no discriminación y la atención de todos los estudiantes con necesidades especiales. Esto de verdad es un drama. Los padres hoy día a todos nos plantean una mayor atención a los niños con necesidades especiales, y ese también tiene que ser un esfuerzo país, de reconocer una realidad, de enfrentarla y de mejorarla. Ninguna reforma sirve ni tiene sentido si no logramos que nuestros niños aprendan. ¿Cuál es el sentido de ir a la escuela? Aprender. Y por eso queremos lanzar el Plan Chile Aprende y Avanza como una estrategia nacional para que los niños aprendan y tengan tiempo para adquirir.

Las competencias fundamentales en lectura, en escritura, en matemáticas, con decisiones basadas en la evidencia, en la formación docente y en las habilidades efectivas. Un niño que no sabe leer, un niño que no entiende lo que lee, un niño que no sabe sumar o restar, ¿cómo enfrenta el futuro? ¿Cómo van a llegar a ser grandes profesionales si en la base no les dimos lo que era necesario? Y, al igual que en todos los ministerios, en educación también estamos haciendo un cuidado exhaustivo, estamos revisando cómo se gasta cada peso que el Estado invierte. Y gracias al llamado que se hizo desde educación, desde Hacienda, de regularizar los pagos en el sistema de crédito con aval del Estado, el cobro en los saldos morosos aumentó en cerca de un 300%. Y esos recursos nos van a permitir mejorar la educación inicial y también apoyar a los jóvenes que habían desertado del sistema.

Tuvimos largas discusiones por esto, pero con algunos llamados a la responsabilidad que se hicieron, bueno, esto empezó a cambiar. Finalmente, una materia que cruza la educación, el trabajo y los desafíos de mujeres es el tema de la sala cuna. Es un tema largamente demandado, planteado por distintos actores. Nos hemos comprometido, y así será, que este 15 de junio ingresaremos las indicaciones al proyecto de sala cuna para poner fin a una barrera que por más de 100 años ha afectado la contratación de mujeres en Chile. Pero esto, de nuevo, hay que hacerlo con responsabilidad. Vamos a impulsar un nuevo sistema que permita avanzar hacia una sala cuna universal, con gradualidad, con responsabilidad, garantizando la sostenibilidad financiera de esto. Esto tiene que ser una propuesta seria, responsable, que permita avanzar en fortalecer la participación laboral femenina, en lograr la conciliación entre el trabajo y los cuidados, y enfrentar uno de los grandes desafíos que enfrentamos hoy día, como es la demografía. Pero esto, vuelvo a insistir, tiene que ser con responsabilidad, con gradualidad, y también tener muy claro que una madre, para poder trabajar, tiene que tener la tranquilidad, tiene que tener la certeza de que su hijo va a estar bien cuidado, de que la persona a la cual le encarga el cuidado de su hijo lo va a hacer bien. Esto es una responsabilidad que también le afecta al Estado, es una responsabilidad compartida entre la familia y el Estado, y en eso vamos a avanzar, vamos a avanzar con fuerza, con responsabilidad, y cuidando que esto sea permanente en el tiempo.

En vivienda, y nos acompaña aquí nuestro ministro de Vivienda. En vivienda recibimos un déficit que es casi estructural, que no es responsabilidad de un solo gobierno, es una responsabilidad de Estado. Y hoy día tenemos cerca de 500 mil familias que no tienen acceso a un hogar. También tenemos cerca de 120 mil familias que viven en un campamento. Y esto no es una disputa entre unos y otros, este es un problema real que tenemos que enfrentar. Pero hoy día la realidad nos dice que una familia que postula a un programa Minvu tiene que esperar, en promedio, 11 años por su casa. 11 años puede estar una persona en un comité postulando una vivienda propia. ¿Y dónde se concentra la mayor cantidad de personas en espera? Que es el 44% de los que están en ese déficit, es entre los 18 y los 40 años. Eso no son números fríos, son sueños postergados. Personas que tenían ese sueño de la vivienda propia a la cual no pueden acceder. Y la vivienda no puede ser un lujo, la vivienda tiene que ser ese lugar de encuentro, de familia, donde uno debe tener derecho a llegar sin temor en las calles y sin dudar de que el Estado va a estar ahí para colaborar. Y nosotros, como lo hemos dicho siempre, queremos un país de propietarios, no queremos un país de arrendatarios. Como lo ha mostrado el ministro, la lentitud en la construcción de viviendas pasa en gran parte por no hacer de manera rápida y diligente el trabajo.

Lo que denominamos burocracia. Y eso explica dos tercios del tiempo de espera de una familia. Es decir, nosotros tenemos la posibilidad desde el Estado en acelerar en dos tercios el tiempo de espera para que se haga realidad el sueño. Y en eso está trabajando sin descanso a lo largo de todo Chile nuestro Ministro de la Vivienda. También proponemos abrir programas habitacionales para la clase media y planteamos elevar las postulaciones hasta las 4.000 UF en un fondo con garantía estatal que va a ir dándole posibilidades también a esa clase media tan postergada. También vamos a innovar en el uso del suelo urbano a través de una Operación Sitio 2.0. Y para lograrlo vamos a traspasar diez millones de metros cuadrados de suelos de bienes nacionales, gracias, ministra, por ese catastro que está haciendo. Hoy día están sin uso, para reforzar el banco de suelos públicos y habilitar terrenos para el desarrollo de proyectos habitacionales.

En esto quiero darle las gracias a la ministra de Bienes Nacionales. Su trabajo ha sido increíble, tenía experiencia acumulada, pero ahora con la ayuda de la tecnología, de la inteligencia artificial y de otros ministerios, hemos podido hacer un catastro muy importante y queremos también terminar con los sitios eriazos, aquellos sitios eriazos que generan inseguridad y que muchos alcaldes nos dicen, ¿qué hacemos con este sitio eriazo? Queremos iniciar el programa Eriazo Cero para que los municipios transformen esos sitios abandonados en plazas, en canchas y en sedes comunitarias. Y en esto no se preocupen que no los vamos a dejar solos. Tampoco vamos a olvidar a las más de 40.000 personas damnificadas por los incendios de Valparaíso, Ñuble y Biobío. El día de ayer estuvimos compartiendo con vecinos de Quilpué, de Villa Alemana, de Viña del Mar. Y el compromiso está, el compromiso lo asumimos antes incluso de jurar como ministros, con los ministros y como presidente, con aquellas víctimas de los incendios aquí en Viña del Mar que habían visto postergada la reconstrucción de sus viviendas. A través del Plan de Reconstrucción Nacional vamos a indicar, como ya se planteó, 400 mil millones de pesos al fondo de emergencia que se traducirán en la reconstrucción de más de 4.000 viviendas, temas en los cuales ya se está trabajando con mucha fuerza.

Porque esas familias no pueden seguir esperando, no puede pasar lo mismo que ocurrió en los incendios anteriores. Más seguridad, más empleo y más oportunidades deben traducirse al final en algo muy concreto: en mejorar la calidad de vida en el barrio, en la calle, en el entorno cotidiano de cada familia. Por lo mismo, liderado por Cultura, por ahí estaba el Ministro de Cultura. Yo lo saludo, ministro. Y hoy día también espero que todos aquellos que vieron lo que ocurrió en la pérgola de las flores digan que eso no lo queremos ver nunca más. Nunca más queremos ver que alguien insulte a una autoridad cuando va a un acto público de cultura. Así que, ministro, le doy las gracias por su valentía, por estar ahí, por conocer hasta el final, porque eso es lo que cambia Chile. Que todos nosotros nos opongamos a ese tipo de actos inaceptables hace de nuestra patria un mejor lugar para vivir. Y también, como decía, vamos a poner en marcha el plan de recuperación y limpieza para darle valor y de nuevo relevancia a nuestros monumentos nacionales y espacios públicos. Esta es una iniciativa que busca reparar el daño acumulado en nuestros centros históricos y devolverle a la ciudadanía los espacios dignos y seguros que les dan identidad. A los parlamentarios les pregunto, ¿qué sienten cuando vienen bajando hacia Valparaíso? Y ven todos esos grafitis, ven locales vacíos.

¿Qué sienten cuando van a la calle Esmeralda, a la calle Condell en Valparaíso? ¿Qué sienten? Deben sentir el mismo dolor que sienten los chilenos cuando dicen, esto es patrimonio de la humanidad, y miren cómo está. Y eso no solamente ocurre aquí en Valparaíso, ocurre en casi todas las capitales de Chile. Es inaceptable que algunos se atribuyan el dominio de todo y rayen lo que no les pertenece. Tenemos que hacer una campaña todos juntos en contra de la destrucción de nuestros bienes públicos, de nuestros monumentos nacionales. Por eso reitero el orgullo que siento de haber visto a miles de chilenos, a millones de chilenos recorriendo las ciudades y conociendo el patrimonio cultural.

Lo tenemos que hacer entre todos. Esto no lo hace un solo gobierno, esto no lo hace el Parlamento, los gobernadores, los concejales, los alcaldes, lo hacemos todos los chilenos. Y por eso los queremos convocar a un día, así como está el Día de la Cultura, al día de poner las manos en el barrio. Y vamos a ir arreglando los barrios, vamos a ir mejorando la infraestructura, vamos a recuperar la cultura, y la cultura es cuidar de lo nuestro, es hacernos responsables de nuestros monumentos, de nuestros espacios públicos, de lo bello que es lo que se ha construido en Chile. Y eso va a cuidar nuestro patrimonio, pero también va a cuidar el alma de nuestra ciudadanía. Porque cuidar el entorno, dar seguridad y respetar la memoria histórica es cuidar el alma de Chile. Y eso es lo que vamos a hacer entre todos. La invitación está planteada. En obras públicas también estamos dando un paso histórico con el plan Ruta Austral. Agradezco a los senadores de la región, a los diputados que pudieron estar presentes cuando, junto con quien era el ministro de Transporte en esa época, que ahora es ministro de Seguridad, anunciamos una inversión de más de 800 mil millones de pesos para expandir la carretera austral entre La Junta y Villa O'Higgins. Eso es un gran avance, no solamente para la zona, sino para Chile. Y no estamos hablando solo de caminos, estamos hablando de soberanía, estamos hablando de turismo, estamos hablando de empleo, estamos hablando de conectividad para familias que han esperado por décadas la mayor accesibilidad. Chile no puede mirar su territorio austral como que fuera la periferia, y es lo que dicen muchas veces los vecinos de las zonas más alejadas. Nos miran como si estuviéramos en la periferia, pero son la puerta de entrada a la nación de miles y millones de turistas. Nosotros queremos potenciar las zonas extremas, la zona de Arica y Parinacota, la zona de Tarapacá, la zona de Aysén, la zona de Magallanes, que son zonas que tienen un futuro estratégico para nuestro país fundamental y no las podemos dejar atrás. Porque el turismo es una manera de generar empleo, en las próximas semanas vamos a ingresar un proyecto de ley con un nuevo estatuto laboral para el turismo que busca fomentar el empleo en las temporadas altas con adaptabilidad de jornadas y compensar en temporadas bajas. El turismo es una gran fuente de ingresos y es una demanda transversal a lo largo de todo Chile, que uno puede buscar la adaptabilidad laboral para fortalecer las temporadas altas y dar el debido descanso a las temporadas más bajas. Hemos también y queremos expandir todo lo que son la modernización de nuestros puertos y queremos modernizar el puerto Valparaíso, queremos iniciar las obras en San Antonio, porque se requiere más infraestructura, mejor y más infraestructura, y en eso estamos trabajando sin parar. Y ahí el ministro de Transportes, ministro de Telecomunicaciones y ahora ministro de Obras Públicas está trabajando en la infraestructura portuaria, que es sinónimo también de mejores empleos y también de mayor competitividad para Chile. Chile es un país que mira al mar y necesitamos buenos puertos, puertos seguros también para poder mandar los contenedores al exterior sin que seamos un foco de atención, porque nuestros puertos se han transformado lamentablemente en lugares poco seguros para nosotros y también para los que reciben la mercadería que va desde Chile. Y con esto le vamos a dar la continuidad y reconocimiento a también las administraciones anteriores, porque vuelvo a insistir, esto no es tarea de un gobierno, esto son tareas de Estado, que así como en los puertos se va a avanzar. También agradecer a los gobiernos anteriores por todo lo que se ha hecho en las nuevas líneas del metro. Esto es un avance enorme para la región metropolitana. La línea 7 ya supera el 40% de avance y hacia fines del año 2028 unirá a Renca con Vitacura, beneficiando a más de 1.600.000 personas. La línea 9 va a conectar Recoleta con Puente Alto y va a beneficiar a cerca de dos millones de personas. Y también avanza la línea 8 y están ya en estudio los trazados de la futura línea A, que llegará hasta el aeropuerto, como lo tiene cualquier país y capital a nivel mundial.

Esto no es para vanagloriarse un gobierno u otro, esto ha sido una política de Estado que ha facilitado la calidad de vida a las personas. Y, como lo han dicho otras autoridades, un kilómetro de metro no es valioso por el concreto, es valioso por el tiempo. Es el tiempo que ahorra una persona de ir de su trabajo a su hogar, de su hogar al trabajo. Una hora menos de transporte al día, imagínense lo que significa en la vida de las personas. Y eso es algo que queremos fomentar, porque en ese horario libre se puede estar con la familia, se puede practicar deporte, se puede leer o sencillamente se puede descansar.

Por eso felicito a todos los gobiernos que han avanzado en esta gran obra que nos hace sentirnos orgullosos de nuestro país, como es el metro de Chile, el metro de Santiago, y vamos también después con los metros y los trenes de acercamiento. En eso también tenemos que avanzar. Tenemos que, con todo esto, devolverle el tiempo a las familias, y esa es una forma de gobernar. Toda la política social debe tener como finalidad fortalecer a la familia chilena. Tengo la convicción de que muchos de nuestros problemas tienen su raíz en el debilitamiento de la familia. Por eso, fortalecer la familia es fortalecer a Chile, y en eso también un reconocimiento a la ministra de Desarrollo Social. El trabajo que están haciendo ahí es notable. Hoy, en nuestro país, nace en promedio menos de un hijo por mujer en edad fértil.

Para enfrentar esta crisis silenciosa, vamos a crear la Secretaría del Plan de Chile Renace, y vamos a convocar a una comisión asesora presidencial para que, de forma unida y transversal, podamos analizar todas las posibilidades que están para darle a las familias que quieren soñar con una familia. Eso es algo que nos tiene que ocupar transversalmente. Aquí, de nuevo, no tiene que haber colores políticos para enfrentar esta situación. Los niños son el futuro de Chile, pero tenemos que ver cómo les damos una mano a esas familias. Aquí también estamos fortaleciendo la desinternación de los niños. Hoy día tenemos cerca de 700 niños entre 0 y 3 años que viven en residencias. Aquí un llamado también a las familias de acogida.

Primero, un agradecimiento a los que ya son familias de acogida y que quienes son familias de acogida inviten a otros para que este plan que hemos iniciado de Crecer en Familia se haga una realidad, como ya lo es en la Araucanía, en Valparaíso y en la Región Metropolitana. El testimonio de las familias que hoy día acogen a otros niños es lo que moviliza a otras para que esos 700 niños tengan un hogar. Y la familia también es una protección con la que debe contar cada ciudadano chileno. Hoy día hay muchos niños que son objeto de explotación sexual. Es más de lo que podemos imaginar, es un drama que recorre nuestra patria y tenemos que luchar en contra de la explotación sexual infantil. Es un deber. Tenemos que activarnos. Y por eso se activó también un plan de entornos digitales seguros para proteger a nuestros niños de los peligros que hoy día los acechan desde las pantallas. Nosotros tenemos que cuidar a nuestros niños fortaleciendo siempre el derecho preferente de los padres como principales educadores. En esto, no nos perdamos, son los padres los primeros educadores.

El Estado, como lo dije, puede ayudar, colaborar, pero no puede reemplazar a la familia. Que un niño crezca en una familia que lo ama no es un privilegio, es un derecho, y en eso tenemos que comprometernos todos y restituir ese derecho a los niños más vulnerables de Chile. No es para nosotros un programa más, no lo es, es una responsabilidad moral y espero que todos lo sientan así. Devolverle la posibilidad de crecer en un entorno seguro a un niño, ojalá en una familia, es una responsabilidad moral. Y tenemos también un compromiso muy especial con las personas en situación de discapacidad. A petición de la Fundación Teletón, tan querida y respetada por los chilenos, enviamos al Congreso Nacional un proyecto de ley para establecer el Día Nacional de la Teletón y el Día Nacional del Encuentro Familiar, el primer sábado y domingo de noviembre. Y les pido aquí un aplauso para don Mario Kreutzberger. Lo habíamos invitado, no pudo venir. Es un hombre que ha hecho un cambio profundo en nuestra nación, un hombre al cual le agradecemos el trabajo que ha logrado.

Probidad, transparencia y modernización del Estado

Y creo que dos días para celebrar la esperanza y para reencontrarnos con quienes queremos es algo que nos va a hacer muy bien. Estimados compatriotas, la confianza en la democracia exige un Estado que rinde cuentas, acepta el escrutinio y cierra los espacios donde se refugia la corrupción. La corrupción no es un problema menor, recorre las distintas instituciones desde dentro para desviar recursos que no llegan a quienes los necesitan y vacía también de contenido las promesas de la democracia. Por eso, a pocas horas de asumir el 11 de marzo, firmé la instrucción que puso en marcha el plan de inspección total.

Una revisión inédita del gasto fiscal en más de 500 servicios públicos con más de mil auditores que son funcionarios públicos, trabajando apoyados por la inteligencia artificial para detectar patrones o anomalías en los distintos servicios. Los primeros hallazgos, sí, son preocupantes. Encontramos más de 3.000 millones de dólares pendientes de pago, muy por encima de lo habitual, y cerca de 10.000 pymes estaban esperando pagos postergados por más de 250 millones de dólares. Los principales afectados fueron precisamente los programas sociales. El caso de Junaeb, que tanto ha dado que hablar en las últimas semanas, es especialmente grave. En el programa de alimentación escolar hemos encontrado pago por raciones no entregadas y modificaciones de contratos irregulares. Por lo mismo, vamos a acelerar la institucionalización del servicio de auditoría interna con mayores facultades y financiamiento que será un colaborador más eficaz para el enorme trabajo que ha realizado la Contraloría General de la República. Gracias a todos los funcionarios de la Contraloría General de la República por el trabajo abnegado que realizan día a día para recuperar los recursos públicos. Porque el Estado tiene los recursos para los programas sociales, para que esos programas funcionen.

Lo que ha fallado es la gestión, es el cuidado de los recursos públicos y la defensa de los programas como el de alimentación escolar, de salud, de educación, es asegurarnos de que ni un peso se pierda en el camino. Y allí, combatir la corrupción es un deber que busca protegerlos a todos. Cada peso que se desvía es un medicamento que no llega, es una ración que un niño no recibe, una obra que no se construye. Por eso, cada gasto que hagamos tiene que responder a tres preguntas muy simples. ¿El gasto ayuda a quienes realmente lo necesitan? ¿Hace de Chile un país más seguro? ¿Hace de Chile un país más próspero? Si la respuesta es sí, sigamos adelante. Si la respuesta es no, ese peso debe volver a su dueño, que es el pueblo de Chile. La fiscalización es fundamental, la gestión es esencial para poder recuperar nuestra nación. En esa misma línea avanzaremos en la racionalización del aparato público, un Estado más moderno que empieza a dar el ejemplo.

No podemos pedir austeridad y eficiencia a las familias chilenas si el propio Estado no es capaz de ordenarse a sí mismo. En las próximas semanas vamos a presentar un proyecto de ley para avanzar hacia la fusión institucional del Ministerio del Interior y el Ministerio Secretaría General de Gobierno, en una sola estructura orgánica. Esto es algo que ya han planteado varios parlamentarios de distintos sectores. Asimismo, vamos a convocar una comisión de expertos con el mandato de proponer una nueva arquitectura del Estado, una estructura ministerial más racional, que reduzca el número de carteras, que elimine las superposiciones de funciones y que reasigne los recursos. A partir de las propuestas de esta comisión vamos a enviar al Congreso para su debido debate las iniciativas que en el tiempo permitan concretar una reducción real y ordenada de los ministerios. A casi veinte años de su creación, el sistema de Alta Dirección Pública es la herramienta con la que cuenta el Estado para que los cargos directivos se llenen por su mérito y no por cuoteo político. Valoramos ese principio y queremos protegerlo. Sin embargo, el sistema tal como está hoy no funciona, o no responde, más bien dicho, con la agilidad que el país necesita. Los concursos toman demasiado tiempo, las vacantes se acumulan, los cargos quedan por largos períodos.

De suplencias, y en la práctica se ha ido debilitando aquello que el ADP venía justamente a garantizar: liderazgos estables, idóneos y responsables al frente de las instituciones públicas. El caso de la red de salud ilustra con crudeza este problema. Al asumir, encontramos que de los 321 cargos que deben proveerse por esta vía en los servicios y hospitales del país, 184 cargos estaban vacantes, la mayoría de ellas en las direcciones que conducen la gestión del día a día. Eso tiene que cambiar y vamos a evaluar también con el Congreso la manera de modernizar el sistema de alta dirección pública para generar un cambio real. Queremos un Estado conducido por directivos con nombre, con un mandato claro y con responsabilidad sobre sus metas, porque el mérito en la función pública no es solamente un trámite administrativo, tenemos que conocer lo que hacen, quiénes son y cómo rinden cuenta de las cosas que se realizan.

En materia de transparencia, nuestro gobierno ha asumido una convicción clara, el Estado debe volver a estar al servicio de las personas y eso exige instituciones abiertas, responsables y sujetas al escrutinio ciudadano. Por ello, durante estas primeras semanas, impulsamos con decisión la tramitación del proyecto de ley Transparencia 2.0, una reforma postergada que va a modernizar el sistema de acceso a la información pública y actualizará los estándares que hoy han ido quedando atrás frente a las nuevas exigencias de la ciudadanía.

No es aceptable que una iniciativa tan relevante como esta lleve ya casi ocho años esperando un avance. Esperamos ahí también contar con los senadores y diputados para poder avanzar en esta materia. Chile necesita un Estado transparente, más moderno y más cercano. En esa misma línea, coordinaremos esfuerzos entre la Contraloría General de la República, el Servicio Civil y la Comisión Asesora Presidencial para la Integridad Pública y la Transparencia, con el objeto de instalar sistemas de mayor transparencia a los que ya tenemos y que valoramos en los servicios públicos y en los municipios a lo largo de todo el país. Hace un año, la Contraloría evidenció una de las prácticas más extendidas en nuestra nación y que también más indignaba a los chilenos: personas que usaban licencias médicas para salir del país, asistir a casinos o sencillamente no ir a trabajar, recibiendo, sí, su sueldo.

Las cifras son relevantes, se identificaron casi 30.000 casos de personas que abusaron de estas licencias médicas. Al día de hoy, hay más de 25.000 sumarios que ya están instruidos y donde corresponde, las sanciones han sido aplicadas, incluyendo destituciones, censuras y multas. Pero instruir un sumario no basta. Lo que la gente espera, con toda razón, es que estos procesos terminen y que se apliquen las sanciones efectivas para quienes abusaron de la confianza pública. Por eso asumimos un desafío y un compromiso de crear una fuerza de tarea legal con abogados dedicados exclusivamente a acelerar la tramitación y al cierre de estos sumarios. No puede ser que los sumarios se abran y queden ahí en un estado de latencia.

Cierre

Esto tiene que cambiar y recuperar también el sentido de la función pública. Quien hizo bien su trabajo no tiene nada que temer. Quien defraudó al Estado y a sus compañeros, si no cumplen, van a tener que responder, y eso lo determinará como corresponde un sumario. Queridos compatriotas, hemos hablado mucho, he hablado mucho de emergencias, pero para ir terminando, quiero llevarlos a la idea con la que comencé este discurso. La emergencia no es el lugar donde Chile se queda, la emergencia es el lugar desde donde Chile se levanta. Porque la palabra emergencia, además de una crisis, también es lo que emerge. Es lo que puede surgir de un momento difícil. Las crisis también abren oportunidades y puede brotar de esta situación algo poderoso para nuestra nación en la medida que trabajemos juntos. En estos 82 días desde la emergencia que decretamos, tiene que emerger otro Chile, tiene que emerger un país más seguro, tiene que emerger un país donde la inversión vuelva a ser una realidad, tiene que emerger la voz de millones de chilenos que quieren vivir tranquilos, donde el esfuerzo que cada uno haga valga la pena. Eso es lo que hoy vengo a decir.

Eso es lo que hoy vengo a proponerles, no la esperanza de palabras vanas, sino la esperanza de los hechos. En estos 82 días... En las áreas que les he planteado hemos demostrado que es posible gobernar de una manera distinta, que se puede decir la verdad sin miedo, que se puede actuar con rapidez sin perder el rigor, que se puede ser firme con el delito al mismo tiempo que cercano con las personas. Pero gobernar es una tarea de largo aliento. Un país no se reconstruye en tres meses. Un país como el que recibimos requiere un tiempo y la colaboración de todos en los tiempos esenciales. Como en distintos campos hemos ido mostrando resultados y nos hemos ido haciendo cargo de situaciones complejas, lo vamos a seguir haciendo.

Hemos ido poniendo los cimientos que van a permitir levantar la patria. El 11 de marzo se convirtió La Moneda en más que un edificio, se convirtió en nuestro lugar de trabajo y también en nuestro hogar con Pía. Así que quiero agradecerle a Pía haberme acompañado en este desafío. Desde el año 1958 ningún presidente vivía allí. Y cuando uno camina por los distintos salones, el Salón O'Higgins, el Salón Carrera, el Salón Prat, recientemente reinaugurado, uno empieza a comprender mejor la historia de Chile. Un presidente no puede encerrarse entre cuatro paredes y tiene que salir a escuchar. Por eso, a través de lo que hemos denominado los diálogos ciudadanos, ya hemos tenido la oportunidad de hacer encuentros ciudadanos en Coltauco, en Concepción, en Coyhaique, en Puerto Montt, en Copiapó y el día de ayer en Villa Alemana. Y esto es una invitación abierta. Yo sé que algunos pueden pensar que es un acto político.

No es el sentido de lo que hacemos. Acudimos con ministros, con subsecretarios a tratar de atender y escuchar las necesidades de las personas. Le doy las gracias a todos los parlamentarios de los distintos colores políticos que nos han acompañado en estos diálogos ciudadanos y los invito a ser parte de esto y también a hacer sus propios diálogos ciudadanos. Uno no puede alejarse de la ciudadanía, uno tiene que convocar. Yo sé que los parlamentarios lo hacen, los alcaldes lo hacen, pero podemos aumentarlo. Al menos como gobierno estamos dedicados todos a recorrer Chile, a escuchar a las personas, a estar en aquellos entornos donde antes quizás no había llegado una autoridad de gobierno. Y a esto sumar los viajes por regiones, donde también agradezco la compañía de todos los parlamentarios, porque cuando uno puede inaugurar una obra, cuando puede hablar de un futuro proyecto, espera también que a uno lo puedan acompañar los parlamentarios de los distintos colores políticos. Hemos buscado en esto mostrarle a la ciudadanía que hay temas que nos unen, hay temas donde podemos trabajar unidos y tener metas claras. He podido recorrer en este tiempo ya diez de las dieciséis regiones y espero en los meses que vienen poder haber recorrido en recorridos más tranquilos, no de una visita puntual a una región, sino poder estar uno, dos o tres días en la región para poder analizar las situaciones.

La diputada me dice, sí, he ido tres o cuatro veces puntualmente a temas de la Araucanía, no he estado esos dos días, pero ya estaré diputada. Así que no se preocupe. Voy a estar y vamos a abordar todos los temas que afectan a esa hermosa región de la Araucanía, como lo señalé. Estamos convencidos de que un gobierno tiene que escuchar a todas las personas, más allá de las diferencias políticas que podamos tener. Tenemos que escucharnos. Otra cosa es que lleguemos a concordar un proyecto de ley, pero lo importante es sentarnos a una mesa, poder conversar, dialogar con las urgencias que correspondan en cada proyecto de ley, por las urgencias que fija el gobierno. Y entiendo las discusiones que se han producido, que se han dado en el Congreso, pero también les pido que ustedes entiendan las urgencias que tenemos como gobierno. Este gobierno quiere actuar rápido para enfrentar estas emergencias que le he mencionado.

Es un gobierno que quiere llegar a todo Chile, llegar a todas partes, a todos nuestros compatriotas. Queremos llegar con buenas noticias. Lo estamos haciendo en conjunto con los ministros, con los subsecretarios, con las distintas autoridades que forman parte de este gobierno. Y les doy las gracias a cada uno de los que me acompañan hoy día, ministros, subsecretarios, jefes de servicio. Gracias por el trabajo que están haciendo. Sé de su compromiso por Chile, lo valoro y creo que todos los chilenos también lo ven de la misma manera. Y por qué les digo que es importante recorrer Chile, porque rendir cuentas sí es una obligación.

Y la hago con respeto y con orgullo de ser el presidente de la república, pero también tenemos que darle cuenta y rendir y escuchar a nuestros ciudadanos. Escuchar es recorrer Chile, escuchar no solamente cumplir el mandato aquí en el Congreso, sino también estar en terreno, y eso es lo que hemos tratado de hacer en estos meses de trabajo. Chile tiene una larga tradición y somos orgullosos de nuestra democracia. Las generaciones que nos antecedieron construyeron una república de instituciones sólidas, de elecciones libres, alternancia en el poder y vocación republicana.

Sería un error creer que la democracia se sostiene solo en procedimientos. Nuestra democracia se sostiene sobre principios sólidos y también sobre personas que están dispuestas a ser fieles en el cumplimiento de sus deberes. Asimismo, la democracia debe servir a un propósito. Una democracia para la seguridad, una democracia para la libertad, una democracia para el progreso, una democracia para la paz social, en definitiva, una democracia para el servicio de las personas. Hace más de un siglo y medio, el presidente Manuel Montt sostuvo que la libertad y el orden debían marchar unidos por la misma vereda para que la república avanzara. Y lo entendieron así Diego Portales y Andrés Bello, los constructores de nuestra república.

El orden nunca fue un enemigo de la libertad, sino la condición necesaria para protegerla. También nos enseñaron con su ejemplo héroes como Arturo Prat, Manuel Baquedano, Manuel Rodríguez, Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera. Hoy hay momentos en la historia que debemos recordar, son momentos que en la historia exigieron coraje, y lo tenemos que tener todos por el profundo amor que cada uno de los que está aquí siente hacia nuestra patria. Ese sigue siendo hoy el desafío de nuestra generación. Gobernar en tiempos difíciles no consiste en buscar el aplauso fácil, consiste en actuar con responsabilidad, tomar decisiones correctas y pedir esfuerzos que no siempre son fáciles. Ningún país se construye sin coraje y sin la voluntad de todos de salir adelante.

Mi respuesta hoy ante el Congreso entero y ante Chile es que vale la pena atreverse. Atreverse a soñar con un Chile más seguro, atreverse a soñar en recuperar nuestra institucional, atreverse a recuperar la tranquilidad de las familias chilenas, atreverse a poner todas nuestras capacidades del Estado al servicio de las personas, atreverse a creer en un Chile y en su gente. Los héroes no son los que están en los libros de historia, los héroes son nuestros compatriotas, aquellos que tenemos a nuestro lado. Hay héroes anónimos, como el bombero que está siempre alerta mientras otros dormimos tranquilos. Hay heroínas como esas enfermeras que toman un doble turno para cuidar a sus pacientes. El pequeño empresario termina siendo un héroe porque, contra viento y marea, mantiene los puestos de trabajo que él con tanto esfuerzo da. Son héroes, padres y madres, que se sacrifican en silencio para que sus hijos tengan una vida mejor. Ellos son Chile y por ellos vale la pena el esfuerzo que cada uno de nosotros haga. Chile puede volver a levantarse, sí, Chile puede volver a levantarse como un país modelo en seguridad, en libertad y en prosperidad. Eso no es un sueño imposible. Para un chileno, nada es imposible cuando se lo proponen.

Y nosotros juntos lo vamos a lograr. Vamos a lograr que nuestro país vuelva a ser grande. Y vuelvo a insistir, todos juntos lo vamos a lograr. Juntos vamos a recuperar la seguridad en cada barrio de Chile. Juntos vamos a volver a crecer y a crear empleos para nuestras familias. Juntos vamos a terminar con esas listas de espera que tienen a personas por años postergadas. Juntos vamos a devolverle a cada chileno el derecho a crecer en una familia y a estudiar en una escuela segura. Porque juntos los chilenos somos mejores. Y antes de mis últimas palabras, quiero agradecer. Quiero agradecerle a mi familia que está aquí y también en alguna parte de allá arriba. Gracias a todos por el apoyo. Quiero agradecerle a cada uno de los miembros de este gobierno, ministros, subsecretarios, delegados, seremis, a todos. Sé que están trabajando bastante. Y quiero agradecerle también a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestras fuerzas de orden y seguridad. Gracias por ese trabajo incansable.

Quiero reconocerle también a todos aquellos que nos acompañan en nuestra fe. Gracias a las distintas iglesias que hoy día oran y acogen al hermano más necesitado. Así que muchas gracias por todo lo que están haciendo por el alma de tantos chilenos. Y quiero agradecerle a cada chileno, a cada chilena que se levanta de madrugada, al amanecer, y que hace bien su trabajo, porque sabe que haciendo bien su trabajo aporta a Chile, sabe que haciendo bien su trabajo cuida a los propios. Y hoy día no puedo prometer que el camino que tenemos por delante sea fácil. Todos sabemos que este camino exigirá mucho trabajo, que exigirá esfuerzo, que en algunos momentos exigirá sacrificio, exigirá paciencia también para lograr acuerdos. Pero les prometo que si estos cambios los realizamos, vamos a tener un Chile distinto, un Chile mejor, un Chile que se levanta, un Chile de encuentro, un Chile que nos permita hacer realidad los sueños de todos nuestros compatriotas.

Que Dios los bendiga, que Dios bendiga a nuestra patria, y que Dios lo bendiga a usted también. Un abrazo. Gracias. Y seguimos trabajando con nuestra patria. Muchas gracias.