Webinar Dr. Iván Sola, titulada "Monitoreo, innovación y gestión ambiental desde la academia para el desarrollo sostenible de la industria de la desalinización"
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Muy buenos días, tengan un afectuoso saludo. Una vez más, nos reunimos en torno a los webinars organizados por la Cátedra de Sustentabilidad Hídrica de Antofagasta Minerals, cátedra destinada a la investigación, educación y difusión en la temática de los recursos hídricos, financiada por Antofagasta Minerals. Una de las actividades más destacadas de esta cátedra es la realización de webinars internacionales con connotados expertos en temáticas de recursos hídricos, abarcando una amplia perspectiva que incluye hidrología, biología, gestión, planificación y derecho, entre otros.
El día de hoy nos acompaña el profesor Iván Sola, académico del Departamento de Ingeniería Hidráulica y Ambiental del Instituto para el Desarrollo Sustentable de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Iván es graduado en Ciencias del Mar y Biología Aplicada por la Universidad de Alicante, con un doctorado en Ciencias del Mar y Biología Aplicada por la misma universidad en España, así como en Ciencias Ambientales por la Universidad de Playa Ancha, Chile. Su principal línea de investigación se centra en abordar los aspectos medioambientales relacionados con la gestión y regulación de los vertidos de salmuera en las plantas desalinizadoras, con el objetivo de garantizar una operación sostenible de la desalinización a largo plazo, a través del desarrollo de proyectos y toma de decisiones en un marco de colaboración público-privada.
Esto incluye tanto los requisitos establecidos por normativas medioambientales como los aspectos del correcto monitoreo ambiental a largo plazo durante la fase de operación. Además, su investigación abarca los aspectos económicos, sociales y comunitarios en torno a la producción de agua desalinizada.
Iván, muchas gracias por acompañarnos el día de hoy. Sabemos que estás lejos y esperamos que sea un buen seminario. Como habíamos conversado, la dinámica de la presentación se espera que dure entre 40 y 45 minutos, para luego dar paso a las preguntas del público. Les pedimos e invitamos a que puedan ir dejando sus preguntas en el chat de YouTube, las cuales abordaremos al final de este webinar.
Ahora, te cedo la palabra, Iván.
Muchísimas gracias, Carlos, por la presentación. Un saludo a todos los presentes y espero que la conexión funcione bien. Actualmente, estamos en la Antártida trabajando en un proyecto relacionado con el impacto de plantas de tratamiento de aguas residuales, lo cual es bastante interesante. Sin embargo, hoy nos toca hablar de desalinización. Voy a compartir pantalla para comenzar.
Enfrentamos un escenario de reducción de los recursos hídricos disponibles como consecuencia de los efectos del cambio climático. Existen países que están extremadamente afectados por un estrés hídrico, y la proyección a futuro es aún más severa. En el caso de países como el norte de África, España y Latinoamérica, especialmente Chile, se prevé un extremo estrés hídrico. Esto se debe a los efectos del cambio climático, que incluyen el aumento de la evaporación, sequías y temperaturas.
Además, en Chile, no solo enfrentamos los efectos del cambio climático, sino también una creciente demanda de agua para diversas actividades, como el consumo humano, la agricultura y las actividades industriales, especialmente en el sector minero, que representa un alto desarrollo de proyectos de desalinización para proporcionar agua a sus operaciones. Modelos de cambio climático pronostican que en zonas como la zona centro-norte de Chile se prevé una reducción de hasta el 50% de los recursos hídricos disponibles actuales.
Ante esta necesidad y el escenario de estrés hídrico, es urgente buscar nuevas fuentes de agua alternativas para afrontar esta escasez hídrica, tanto actual como futura. Entre estas alternativas se encuentran el reuso de aguas residuales y el uso de la desalinización como estrategias a largo plazo.
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En esta presentación, vamos a centrarnos en la desalación y destacar por qué esta estrategia podría ser adecuada para Chile. Este país, siendo costero, cuenta con más de 6.000 kilómetros de línea de costa, lo que le otorga acceso al agua de mar, un recurso ilimitado independientemente de las condiciones de cambio climático. Esto nos permite planificar a largo plazo con agua desalada y agua dulce para múltiples usos.
Sin embargo, el desarrollo de la desalación enfrenta varios desafíos. Hace algunos años, realizamos un estudio a nivel global para identificar los aspectos y requerimientos que afectan el desarrollo de proyectos de desalación. Estos factores limitantes son característicos e independientes de cada país e incluyen requerimientos ambientales, el coste del agua salada, seguridad jurídica, aspectos financieros y la aceptación social de los proyectos.
En el caso específico de Chile, los factores que limitan el desarrollo de proyectos se centran principalmente en el coste del agua salada y los requerimientos ambientales. Además, si consideramos proyectos enfocados en el consumo humano o proyectos públicos, también debemos abordar el desafío de la falta de gobernanza o políticas de Estado que promuevan estos proyectos.
Estamos experimentando inconvenientes técnicos, como mencionó Iván, quien se encuentra en la Antártida. Sin embargo, es importante continuar avanzando en la discusión sobre los distintos desafíos que enfrentamos. Uno de los principales es la preocupación por los impactos ambientales de los vertidos de salmuera asociados a la desalación. Existen noticias, no solo en Chile, sino también en España, que evidencian que, a pesar de que la estrategia de desalación se ha desarrollado durante muchos años, aún persisten preocupaciones sobre el desarrollo de proyectos.
Es fundamental destacar que existe cierto desconocimiento y mitos relacionados con la desalación por ósmosis inversa, lo que a veces lleva a confusiones.
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Otras industrias, como las termoeléctricas o la desalación por evaporación térmica, son alternativas que están en desuso en países como Chile y en Europa, donde los nuevos proyectos industriales se enfocan en la osmosis inversa. Pero, ¿qué son los vertidos de salmuera de las plantas de osmosis inversa? A diferencia de la desalación por evaporación térmica, se trata de vertidos de agua de mar concentrada, es decir, que duplican la salinidad del agua de mar captada. Esta salinidad varía según la zona en la que nos encontremos; por ejemplo, en la costa pacífica chilena o en el Mediterráneo, donde la salinidad puede ser mayor, dependiendo de la fuente de captación.
La temperatura y el oxígeno disuelto en el vertido son similares a los de la captación, y el cloro está neutralizado. Estos factores son diferentes en comparación con la desalación por evaporación térmica, que presenta un aumento de la temperatura y de la salinidad, así como un incremento del cloro y del oxígeno disuelto, lo que resulta en niveles muy bajos. En ambos casos, se emplean elementos durante la fase de pretratamiento, como la limpieza de membranas y antitrusteantes, dependiendo del proyecto.
Existen distintos factores que afectan el potencial impacto ambiental de los vertidos de salmuera. Estos factores están relacionados con la composición del vertido, las características fisicoquímicas, y el método de rechazo, que puede ser a través de un emisario submarino, en costa o mediante otros métodos. La capacidad de producción también influye; en vertidos de mayor volumen, la dispersión en los ecosistemas será mayor. Además, las condiciones oceanográficas afectan la dilución de los vertidos; si hay un mayor efecto de corriente, se generarán condiciones más favorables para dicha dilución.
Los principales efectos ambientales asociados a los vertidos de salmuera afectan a las especies que no son tolerantes a incrementos de salinidad, especialmente aquellas que habitan en el fondo marino, conocidas como especies bentónicas, que no pueden escapar de la zona de influencia. El impacto ambiental potencial en los ecosistemas dependerá de la tolerancia de estas especies a los incrementos de salinidad. Se han identificado impactos ambientales, principalmente en zonas del Mediterráneo, donde los ecosistemas son más sensibles, como los pastos marinos y algunos equinodermos.
En Chile, existen herramientas de gestión, como los estudios de impacto ambiental, que requieren la obtención de una resolución de calificación ambiental para avanzar a la fase de construcción del proyecto. En esta resolución se establecen medidas preventivas y de mitigación para evitar impactos ambientales significativos. Además, se implementan programas de vigilancia que permiten monitorear los efectos ambientales durante la fase de operación y proponer medidas de mitigación en caso de identificar impactos.
No obstante, también existen brechas en la normativa ambiental. En Chile, se ha realizado un trabajo para determinar los requerimientos que deben cumplir las plantas de los proyectos en operación o aprobados para el seguimiento ambiental. Este trabajo, publicado hace años, ha sido actualizado para incluir los proyectos actuales, revisando los requerimientos ambientales que identifican dichos proyectos. Los resultados obtenidos a lo largo del tiempo han demostrado que...
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Hay una tendencia a incluir un mayor número de requerimientos ambientales para garantizar, por tanto, una mayor protección ambiental. Sin embargo, también hemos observado que estos requerimientos son bastante heterogéneos, como se puede apreciar en el gráfico. Así, podemos tener proyectos con un bajo número de requerimientos ambientales y otros con un alto número de requerimientos, incluso para el mismo año.
Además, se evaluaron proyectos de distinta índole, tanto de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) como de Declaración de Impacto Ambiental (DIA), y no se observaron diferencias significativas entre ambos tipos de evaluación. Un hallazgo interesante, que también se comparó con el caso de España, fue la identificación de descriptores que denominamos irrelevantes, es decir, descriptores que no están asociados al monitoreo de plantas desaladoras. Entre estos, encontramos descriptores de aguas residuales, como coliformes fecales y totales, así como la exigencia de monitoreo de parámetros como fenoles, grasas o aceites, e hidrocarburos, además del seguimiento de especies que no se ven afectadas por el impacto de un vertido de salmuera.
Esto se debe a que, en el caso de Chile, se exige a los proyectos cumplir con la norma S90, que regula cualquier vertido a un cuerpo de agua. Sin embargo, esta norma no está actualizada y no existe una norma específica para regular los vertidos de salmuera. Por lo tanto, se exigen en algunos casos descriptores que no son acordes y que no garantizan una mayor protección ambiental, generando un mayor esfuerzo y, por ende, un incremento de los costos económicos en los programas de vigilancia ambiental.
Un punto relevante que quisiera abordar es el nuevo proyecto de ley sobre el uso de agua de mar para desalinización, que recientemente, hace dos días, pasó de la sala de la Cámara al Senado. Si todo va bien, se aprobará en la Cámara del Senado y se convertirá en ley. Sin embargo, hay varios aspectos que deben ser considerados en el ámbito ambiental. Entre ellos, se deberá definir un criterio de descarga de salmuera, identificando bahías o áreas en las que se recomienda evitar el desarrollo o disposición de vertidos de salmuera.
Asimismo, se requerirá que el marco regulatorio establezca requisitos técnicos y formales para acreditar el cumplimiento de lo que señala la ley 19.300 y el reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEA). Es fundamental actualizar estos requerimientos para que sean más acordes a la operación de una planta desaladora y no tan genéricos como se ha identificado como necesidad.
Es importante señalar que otros países, como España, Australia e Israel, cuentan con normas de emisión específicas que definen un porcentaje de incremento que no se puede superar en las zonas de emisión. En este contexto, si se aprueba el proyecto de ley en Chile, también se deberá definir una norma de emisión que establezca un porcentaje de salmuera a no superar en las zonas de vertido. Además, la Dirección General de Aguas (DGA) deberá pronunciarse sobre los detalles específicos de los puntos de descarga, los caudales y las características del rechazo.
Finalmente, me gustaría presentar algunos casos de estudio que hemos desarrollado en los últimos años, donde hemos estado monitoreando el verdadero efecto de los vertidos de salmuera en el caso de Chile, para poder compararlo con otros proyectos a nivel internacional. Por ejemplo, en el proyecto de Aguas de Antofagasta, que es una de las plantas desaladoras industriales más antiguas en Chile, evaluamos que, independientemente de que las condiciones no fueron las más eficientes para la dilución y que la tecnología más eficiente no está implementada, observamos que en menos de 100 metros no se supera un 5% de incremento de la salinidad natural, y a unos 500-600 metros, el incremento no supera el 1% de la salinidad natural. Estos casos de estudio nos permiten establecer comparaciones con otros proyectos de mayor capacidad de producción en Chile, como los relacionados con la minería.
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Nos encontramos que esta es la planta donde hemos observado el mayor efecto de dispersión de la pluma salina, ya que se trata de la planta con mayor capacidad de producción de toda América. No obstante, encontramos que en un radio de menos de 200 metros no se superaba un 3% de la salinidad natural. Si comparamos esto con un escenario de una planta desaladora más eficiente, con menor capacidad de producción, como es el caso de la desaladora Candelaria, en apenas 50 metros no se supera un 1% de incremento de salinidad natural.
Como conclusión, podemos afirmar que, independientemente de la tecnología utilizada, hemos observado que en ninguno de los casos evaluados hasta la fecha se ha superado un 5% de incremento de salinidad natural en un espacio de 100 metros. Esto demuestra que, gracias a las condiciones naturales de Chile, como las corrientes y la batimetría más abrupta, la salinidad es considerablemente más baja en comparación con otras zonas. Sin embargo, no estaríamos cumpliendo con algunos estándares internacionales, que establecen un límite del 5% a 100 metros del punto de vertido.
Los impactos ambientales ocurren cuando la dilución es inadecuada, lo cual depende de la tecnología y del lugar donde se instale el proyecto, así como de las medidas que se adopten. Un ejemplo de esto es la planta desaladora de San Pedro Pinatar, donde la pluma de dispersión se extendía más de dos kilómetros. Gracias a los resultados del programa de vigilancia ambiental, se decidió adoptar una pieza difusora para aumentar la velocidad de salida del vertido y maximizar la dilución con el medio. Una vez instalada esta pieza, la extensión del vertido se redujo a apenas unos cientos de metros.
Estos casos también se han observado en otros países. Por ejemplo, en Argelia, se constató que dos desaladoras con similar capacidad de producción presentaban diferencias significativas en la dispersión de la salinidad; una se extendía más de un kilómetro, mientras que la otra, con un sistema de difusores optimizado, lograba diluir en apenas cientos de metros.
Otro caso de estudio es la desaladora de Nueva Atacama, reconocida internacionalmente por su eficiencia energética y sostenibilidad. Aunque su capacidad de producción es relativamente baja en comparación con otros proyectos, se han implementado medidas adecuadas para reducir los efectos del vertido. En este caso, se demostró que en un radio de menos de 100 metros no se superaba un 1% de la salinidad natural, lo que indica una dilución rápida. Además, no se observaron alteraciones en la temperatura ni en el oxígeno disuelto en la zona de emisión.
Complementamos estos resultados con experimentos de laboratorio y en terreno, donde se evaluaron diferentes distancias desde el punto de vertido. Se realizó un experimento con una especie presente en el área de estudio, situándola a 5 y 30 metros del punto de vertido, en comparación con una zona de control a kilómetros de distancia. A los dos días de exposición en la zona más cercana, se registró una respuesta de estrés oxidativo, así como una respuesta negativa en los indicadores antioxidantes y osmóticos. Sin embargo, a los cinco días, los biomarcadores mostraron un efecto de aclimatación y recuperación, estabilizándose en niveles similares a los de la zona control.
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No se observó ningún tipo de efecto negativo ni diferencias significativas en comparación con la zona de control. Esto se debe principalmente a lo que hemos conversado; al remontarnos a la pluma de dispersión que presenté anteriormente, al ser un efecto tan localizado, permite que el vertido se diluya rápidamente y no genere un efecto negativo en los ecosistemas.
Además, estos resultados los pudimos comparar con monitoreos biológicos y ecológicos, donde obtuvimos un patrón similar, evaluando tanto macrofauna, como equinodermos y otras especies asociadas cercanas al punto de emisario. Adicionalmente, otro de los proyectos que estoy liderando se centra en evaluar no solo los aspectos oceanográficos y de dispersión de los vertidos, sino también entender si los efectos de los aditivos químicos generan un efecto adicional en los ecosistemas. Para ello, levantamos experimentos que ya hemos procesado y estamos analizando los resultados, permitiéndonos evaluar si existe un efecto negativo en conjunto de la salinidad con los aditivos químicos empleados durante el proceso de desalación. En este caso, estuvimos evaluando distintos productos comerciales de anticrustantes.
Desde el punto de vista de la innovación, buscamos determinar si existe algún efecto entre productos y, en función de las características de cada proyecto, proponer algún tipo de producto que avance hacia la sostenibilidad. Además, estamos comparando estos resultados con datos obtenidos en terreno para identificar diferencias entre los experimentos realizados cerca del punto de emisario y los desarrollados en la zona de control.
Un caso particular es la desaladora de Nueva Atacama, donde hemos realizado comparaciones tanto en terreno como en laboratorio. Es relevante destacar la importancia de la colaboración con la academia y el sector público-privado, ya que estas alianzas permiten generar transparencia en los resultados obtenidos. Desde la ciencia, publicamos estos resultados, lo que también brinda la posibilidad de proponer medidas de innovación y mitigación adicionales. Esto permite realizar monitoreos ambientales bajo los más altos estándares científicos y desarrollar soluciones sustentables y efectivas.
A continuación, presento un caso en desarrollo: la desaladora de Aguas Pacífico, ubicada en la bahía de Quintero-Puchuncaví, que está en fase de entrar en operaciones durante este primer semestre, si todo va correctamente. Soy asesor científico del comité técnico de salinidad del mar. Este proyecto enfrentó un rechazo significativo, especialmente por parte del sindicato de pescadores, lo que llevó a que estuviera parado casi seis meses hasta alcanzar un acuerdo.
Hoy en día, se ha generado una colaboración en la mesa técnica del seguimiento de la sanidad del mar, que involucra a Aguas Pacífico, la Federación de Pescadores Artesanales y la Universidad Pontificia Católica, así como a Humberto Díaz, representante de la Universidad de Valparaíso. Esta colaboración ha permitido desarrollar estándares y una metodología científica robusta, basada en las prácticas que empleamos en distintos proyectos a nivel nacional e internacional.
Hemos diseñado una campaña de muestreo científico-técnica que permitirá validar la pre-operación del proyecto y, al entrar en funcionamiento, generar una línea base para comparar resultados. El proyecto inicial contemplaba seis estaciones de muestreo, pero con nuestra incorporación se modificó para instalar 32 estaciones bien definidas, lo que permitirá determinar si existe un efecto o no al entrar en operación en 2026, comparándolo con el escenario inicial.
Es importante destacar que se trata de un proyecto pionero a nivel nacional, donde los muestreos son participativos, involucrando a la comunidad de pescadores, las universidades y la empresa, garantizando así la transparencia de los datos.
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Permita validar los valores de sanidad y verificar si cumplen con los estándares internacionales que hemos definido, los cuales no deben superarse en un 5%. Estamos realizando modelaciones para generar una línea base, con el objetivo de garantizar la transparencia de los resultados y minimizar el impacto socioambiental del proyecto. Esta línea base fue levantada por mi parte durante el primer monitoreo en invierno, antes de que la planta entrara en operación, y se llevarán a cabo campañas anuales tanto en verano como en invierno para comparar los resultados. Generamos una línea base de salinidad y temperatura para poder evaluar si habrá algún efecto o alteración en la zona de la bahía de Quintero-Puchuncabí.
Otro caso que quisiera presentar, que tuvo un impacto muy positivo durante mi trabajo en la Universidad de Alicante, es el estudio de la instalación sostenible de la desaladora de Jávea, ubicada en la provincia de Alicante, en la zona sureste de la costa mediterránea de España. Esta región presenta una alta demanda de agua durante los meses de verano debido al turismo, pero también tiene un alto valor biológico y ambiental, ya que alberga praderas marinas protegidas a nivel nacional y europeo. Ante la preocupación de que el proyecto pudiera afectar a los recursos pesqueros y a las especies comerciales, la empresa se acercó de manera voluntaria a nuestro grupo de investigación, lo que permitió generar un asesoramiento y cooperación entre la universidad y la empresa.
Esta colaboración resultó en modificaciones significativas, como el cambio del punto de vertido, que inicialmente estaba proyectado en una zona que podría afectar a los ecosistemas biológicos. Se propuso el vertido en un canal artificial anóxico, que estaba abandonado, y se implementaron medidas tecnológicas, como la dilución previa en una proporción de 4 a 1 con agua de mar, antes de ser vertido al canal. Además, se instalaron 16 difusores a lo largo del canal para facilitar la emisión del vertido.
Estas medidas permitieron recuperar un canal artificial, manteniendo el oxígeno disuelto en niveles similares a los del mar. Se ha observado que en el canal hay peces más tolerantes que se sienten atraídos por el ligero incremento de salinidad, lo que ha contribuido a la recuperación de la vida en el canal. Desde 2008, los datos han sido consistentes, mostrando que la salinidad de la salmuera, que estaba en torno a 75 PSU, se diluye a la salida de los difusores a aproximadamente 42-44 PSU, que era el objetivo del proyecto.
Los monitoreos ambientales realizados con estándares científicos han demostrado que, a largo plazo, las praderas marinas protegidas se mantienen estables durante más de 20 años de monitoreo, e incluso se ha observado un aumento en la riqueza y abundancia de especies de peces cercanas al canal en comparación con las zonas de control. Esto indica que las medidas implementadas han fomentado una mayor diversidad y un aumento de peces con mayor tolerancia.
Además, hemos constatado que la pluma de dispersión, cuando la planta opera al 100% de su capacidad durante los meses de verano, se extiende unos cientos de metros, pero se diluye completamente a los 300-400 metros. En invierno, la dilución ocurre prácticamente a la salida del canal. Por lo tanto, con más de 20 años de monitoreo, podemos demostrar que este caso, con medidas de ingeniería enfocadas en la sostenibilidad, representa un proyecto viable a largo plazo.
Para desarrollar un proyecto sostenible a largo plazo, es fundamental contar con un riguroso proceso de evaluación ambiental que permita un estudio adecuado de la localización del vertido, así como la cooperación con el sector científico para proponer medidas de mitigación efectivas.
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Gracias. Es fundamental la prevención con detección temprana, que permita adoptar las medidas no cuando el proyecto ya esté operando, sino en una fase de desarrollo que garantice la sostenibilidad a largo plazo. También es necesario adoptar modelos de dispersión de salinidad que permitan identificar la dispersión de los vertidos y aplicar medidas de forma modelada. Es crucial utilizar medidas testadas científicamente, como hemos demostrado, estableciendo difusores y una dilución previa del vertido, lo que genera que este se diluya más rápidamente y, por tanto, se reduzca el potencial impacto ambiental en el área.
Asimismo, es importante establecer umbrales de tolerancia o normas de emisión que, en caso de ser superados, permitan proponer medidas de mitigación, como aumentar la capacidad de dilución o reducir la producción, para minimizar el efecto de la dispersión de la pluma. Por supuesto, se debe implementar un programa de gestión ambiental correctamente diseñado, que contemple requerimientos ambientales adecuados y que no se enfoquen en aspectos irrelevantes, permitiendo así identificar si existen impactos ambientales. Esto debe hacerse en cooperación con el sector científico y académico, lo que permitirá establecer estándares más rigurosos a nivel ambiental.
A continuación, quisiera presentar un caso de innovación bajo un modelo de economía circular, que demuestra cómo es posible generar iniciativas en colaboración con la academia, específicamente en el reuso de la salmuera. Este proyecto nació de una alianza entre la Delegación Presidencial Provincial de Petorca y el Gobierno Regional de Valparaíso, junto con la comunidad de agricultores de las Salinas de Puyay, ubicadas en la costa de Papudo, en la región de Valparaíso. En colaboración con la empresa VigaFlow, se desarrolló una planta desaladora modular que cumple con los sistemas necesarios para operar tanto con agua de mar como con agua salobre.
Inicialmente, el proyecto contemplaba la captación de agua de mar para generar agua desalada para la agricultura. Sin embargo, se identificó, en colaboración con los agricultores de la zona, que las aguas salobres subterráneas presentan una salinidad mucho más alta que en la última década, lo que ha afectado negativamente el desarrollo de cultivos más sensibles, como las frutillas. Así, surgió la oportunidad de utilizar el agua salobre como método de captación y, como propuesta de innovación, reutilizar el vertido de rechazo para generar cultivos de mayor tolerancia a la salinidad.
Es importante destacar que el proyecto ha sido favorable e interesante. Actualmente, estamos en una fase de escalamiento, con el objetivo de pasar de un proyecto piloto experimental a uno de demostración y operación en un entorno relevante. Este proyecto nos ha permitido reutilizar el agua de rechazo y establecer un modelo de economía circular, cultivando quinoa, que es un cultivo de alto valor agregado y que se adapta a condiciones de cambio climático, como el aumento de temperatura y sequía.
A día de hoy, hemos desarrollado diversas colaboraciones académico-público-privadas en múltiples proyectos de desalación, tanto a nivel nacional como internacional, con empresas como VigaFlow, Safir, Econsa y Nueva Atacama. También trabajamos de la mano con asociaciones como CONACADES, la Asociación Chilena de Desalación y Reuso, y ALADYR, la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reuso, donde hemos impulsado diferentes iniciativas y esperamos seguir colaborando en el futuro.
Estas colaboraciones son esenciales porque generan confiabilidad y viabilizan la integración de proyectos, permitiendo desarrollar iniciativas con una base objetiva y sin conflictos de interés.
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