Cámara de Diputados Trabajo

Cámara de Diputados - Trabajo - 26 de enero de 2026

26 de enero de 2026
22:30

Contexto de la sesión

La sesión tiene por objeto continuar el estudio del proyecto de ley, originado en Mensaje de S.E. el Presidente de la República que "Modifica el Código del Trabajo con el objeto de regular un sistema de negociación colectiva multinivel", correspondiente al boletín N° 18.044-13. Invitados: Señor Giorgio Boccardo Bosoni, Ministro del Trabajo y Previsión Social. Señor Pablo Chacón Cancino, Subsecretario del Trabajo. Señor Roberto Grandón, Presidente de la Confederación Nacional Bancaria. Señor José Manuel Mena Valencia, Presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras ABIF. Señor Francisco Tapia Guerrero, Abogado, Director del Departamento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Lugar: Sala Manuel Bustos Huerta tercer nivel (Sesión presencial)

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En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión. El acta de la sesión número 198 se da por aprobada y la de la sesión 199 queda a disposición de las señoras y señores diputados. A continuación, nuestro querido secretario dará lectura a la cuenta. Presidente, se han recibido los siguientes documentos: un oficio de su excelencia el Presidente de la República, mediante el cual retira y hace presente la urgencia calificada de suma en el despacho del proyecto de ley que modifica el Código del Trabajo con el objeto de regular un sistema de negociación colectiva multinivel. Este proyecto de ley es iniciado en moción de las diputadas señoras Pérez, doña Madeleine Weiss, y de los diputados señores Borges, Conejo, Villayú, Moreira, Surantay, Teao y Bornir Mühlenbrock, y modifica el Código del Trabajo para imponer al trabajador la obligación de promover capacitación en reanimación cardiopulmonar en los establecimientos que indica. Asimismo, se recibió un oficio de la Directora de Presupuesto, mediante el cual informa que respecto a la situación de los beneficios históricos obtenidos por las trabajadoras de la Fundación Integra a través de sucesivas negociaciones, tales como bonos, reajustes y otros beneficios laborales, no dispone de la información requerida, señalando que la Subsecretaría de Educación Parvularia es el organismo competente en la materia, por lo que ha derivado la solicitud a dicha subsecretaría. También se presentó un oficio, fechado el 20 de enero, del Vicepresidente Ejecutivo de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional, mediante el cual remite la glosa número 6, relativa al informe de pensiones de inutilidad pagadas durante el segundo semestre. Adicionalmente, se recibió un oficio del Subsecretario del Trabajo, mediante el cual informa respecto a la glosa número 10 de la Subsecretaría del Trabajo, correspondiente a la Partida 15, Capítulo 01, Programa 01 de la Ley 21.796 de Presupuestos del Sector Público para el año 2016. Un oficio del Ministro del Trabajo y Previsión en el mismo sentido, así como otro oficio del Subsecretario del Trabajo, que informa respecto a las glosas. Finalmente, se recibió un correo electrónico de fecha 22 de enero del señor Néstor Sáez Zambrano, presidente de la Agrupación de Ex Contratistas y Ex Trabajadores de ENACAR, mediante el cual solicita ser recibido en audiencia pública para exponer antecedentes relativos a los presupuestos de pensiones de gracia aprobados por el legislador en diversos años a favor de trabajadores de la Empresa Nacional del Carbón en Acar Lota, los cuales, según señala, no habrían sido efectivamente percibidos por sus beneficiarios originales. Un oficio del Director Nacional del Trabajo subrogante, mediante el cual remite el informe correspondiente a la glosa A7 de la Dirección del Trabajo, también ha sido recibido.
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Un oficio del Director Nacional del Trabajo subrogante mediante el cual remite el informe correspondiente a la glosa número ocho de la gestión del trabajo, relativo al cuarto trimestre del año 2025, y una carta del presidente de la Asociación Bancaria, mediante la cual agradece la invitación cursada por la comisión y excusa su participación en la sesión del día de hoy debido a compromisos impostergables previamente adquiridos. Esa es toda la cuenta, señor presidente. Muchas gracias, secretario. ¿Se ofrece la palabra sobre la cuenta? Perfecto, no hay palabras sobre la cuenta, así que pasamos a la orden del día. Nosotros aprobamos aquí en la comisión el proyecto de ley que moderniza y resuelve algunos vacíos que tenía la regulación laboral que afecta a los funcionarios del Congreso que dependen de los parlamentarios de las bancadas. Esto todavía no se ha puesto en tabla, y para que rija para los nuevos contratos, debe ser publicado como ley antes del 11 de marzo. Por lo tanto, si usted pudiera hacer las gestiones, presidente, con los comités para que lo puedan poner en la tabla, sería de fácil despacho. Esto está dentro de las facultades del presidente de la corporación. La razón es que debe estar aprobada antes del 11 de marzo; debe ser aprobada en esta sala, debe ir al Senado, ser firmada por el Presidente de la República y estar publicada en el Diario Oficial. Si no se realizan algunos de estos trámites en alguna de las dos cámaras durante el mes de enero, no alcanzará a ser promulgada, y eso significará que regirá bastante después, lo cual no era el espíritu de lo que hicimos. Por eso, presidente, le pedí la palabra en varios para que usted pueda hacer gestiones con el presidente de la corporación para que esto se pueda resolver. Gracias, diputado Undurraga. Tomaré efectivamente el punto y me comprometo a conversar con el presidente de la corporación. También les pido a ustedes que conversen con los diversos comités para agilizar esto. Aprovecharemos de comentárselo al Ejecutivo, porque si esto fuera un proyecto con discusión inmediata o alguna urgencia, favorecería que en el segundo trámite constitucional pudiera ser visto en los tiempos oportunos, dado que hay un acuerdo transversal. Así que tomamos el punto, diputado Undurraga, y se lo traspasamos también al Ejecutivo. Muchas gracias. Continuamos entonces con el objeto de la orden del día, que es continuar el estudio del proyecto de ley originado en mensaje de su excelencia el Presidente de la República, que modifica el Código del Trabajo con el objeto de regular un sistema de negociación colectiva multinivel. Todo esto corresponde al boletín número 18044-13, calificado con urgencia suma. A esta sesión, como ha sido la tónica, estaba invitado el Ministro Don Giorgio Boccardo Bosoni, quien se ha excusado, así como el señor Pablo Chacón Cancino, Subsecretario del Trabajo, el señor Roberto Grandón, presidente de la Confederación Nacional Bancaria, y el señor José Manuel Mena Valencia, presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), quienes también se han excusado. Les hacemos la invitación para pasar adelante, ya que serán los primeros en exponer. ¿Don Grandón lo acompaña alguien más? Por favor, tomen asiento. Agradecemos también la presencia del Director del Trabajo, don Sergio Santibáñez, que nos acompaña en esta oportunidad. Voy a aprovechar para tomar el acuerdo para que don Francisco Tapia Guerrero, abogado y director del Departamento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, pueda exponer de manera telemática. Tomamos el acuerdo para ello. Entonces, le damos la palabra al señor Roberto Grandón, presidente de la Confederación Nacional Bancaria, quien asiste junto a las señoras Andrea Marchant, de la Federación del Retail Financiero y consejera nacional de la CUT, y Janine Tardón Bustamante, vicepresidenta de la Confederación Nacional de la Rama Bancaria (CONABAN) y presidenta del sindicato Servipag, para que se refieran al proyecto de ley que hoy nos convoca. Tiene la palabra, don Roberto.
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Buenas tardes, honorables diputados. Por su intermedio, mi nombre es Andrea Marchant, consejera nacional de la Central Unitaria de Trabajadores y vicepresidenta de la Federación del Retail Financiero en Chile. Como les comentaba mi compañero, queremos exponer lo que significa para nosotros, como trabajadores y como central unitaria, poder contar con un nuevo sistema estructural de negociación ramal en nuestro país. Este mecanismo es fundamental para las organizaciones sindicales, ya que permite negociar pisos mínimos de trabajo, lo que se ha expuesto anteriormente por otros compañeros de la central. Esto nos significará obtener mejores derechos laborales, salariales y de todo tipo. Sabemos que el modelo actual en Chile está excesivamente centrado en la empresa, con una baja cobertura de aproximadamente un 20% de los trabajadores que actualmente negocian colectivamente. Además, enfrentamos una alta desigualdad salarial dentro de los sectores productivos, un debilitamiento sindical, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, y una competencia empresarial basada en la reducción de costos laborales. En el sector bancario, que es lo que nos compete hoy, nos encontramos en un entorno altamente concentrado, donde pocos grupos económicos controlan la mayor parte del mercado. Estos grupos han mantenido altas utilidades sostenidas en el tiempo, mientras que nosotros enfrentamos una profunda transformación digital, automatización, inteligencia artificial y banca digital, lo que ha resultado en despidos masivos en los bancos. Esta situación nos preocupa enormemente, ya que los trabajadores están sometidos a una alta presión por metas y productividad. La negociación ramal es necesaria en nuestro sector porque corrige asimetrías de poder y permite negociar frente a estos conglomerados financieros. Establece, como les mencionaba, pisos mínimos comunes de salarios, bases, bonos y jornadas, así como metas razonables. Además, nos protege frente a la digitalización en las reglas sectoriales sobre reconversión laboral, capacitación y movilidad interna. Evita la competencia mediante la precarización y previene que algunos bancos mejoren sus resultados reduciendo derechos laborales. También fortalece la salud mental y el bienestar de los trabajadores, estableciendo estándares comunes sobre metas, presiones comerciales, desconexión digital y prevención del burnout, ampliando así los derechos de los trabajadores externalizados. Nuestro sistema financiero está bastante precarizado en algunos sectores. Vengo de la Federación del Retail Financiero, que incluye a la tarjeta CMR, la tarjeta Líder BCI y la tarjeta Cencosud, las cuales han migrado a un sistema bancario. Esto implica que tenemos negociaciones colectivas muy distintas a las de los trabajadores bancarios. Por ello, es imperativo contar con negociaciones colectivas multinivel que nos permitan ajustar estos pisos mínimos y establecer estándares comunes en nuestro sector. Por ejemplo, en relación con la ley de 40 horas, no todos los bancos adoptaron de inmediato esta normativa; solo algunos de los bancos más grandes lo hicieron. Las federaciones del retail financiero aún no hemos logrado implementar las 40 horas. La negociación ramal sería muy factible en este contexto, ya que podría haber establecido un piso mínimo que toda la banca pudiera adoptar de manera inmediata. Mi compañero, Roberto, se extenderá más sobre este tema. Gracias.
15:00
Bueno, yo sé que ustedes han recibido algunos organismos técnicos y han escuchado también a parte de los empleadores. Quisiera darles nuestra visión desde los trabajadores bancarios, que es técnica y no tanto o más ideológica de lo que es la negociación ramal. Debe ser un defecto, a lo mejor, de lo que nosotros trabajamos. El 95% o más de los trabajadores que laboran en los bancos y en el sistema financiero son profesionales y algunos técnicos. Como Confederación Bancaria, realizamos nuestro propio estudio de negociación ramal. En este estudio, nos dedicamos a observar cómo estaban las sociedades que tenían negociación ramal. Resulta que esas sociedades presentan menos informalidad que nosotros. Además, tienen grandes cantidades de su población en la clase media, que son clases medias firmes y bien ajustadas a la economía del país. En estos países, más del 90% de las empresas son pymes. Deberíamos pensar que si esos países tienen negociación ramal, debería suceder lo que nos dicen los representantes de los empresarios. Sin embargo, la realidad es que no ocurre, ya que muchos de esos países tienen menos inflación que nosotros, con inflaciones cercanas al 3%, e incluso algunas menores. Lo más importante es que, debido al modelo que hemos tenido de relaciones laborales, estamos aproximadamente 25 años atrasados en sueldos. Cuando se habla de negociación ramal, tendemos a referirnos a Alemania, Dinamarca, Suecia y los países nórdicos. No obstante, los invito a que nos comparemos con países como Nueva Zelanda, cuyo PIB es menor al de Chile, actualmente en aproximadamente 260 mil millones de dólares anuales, mientras que el nuestro ronda los 300 mil millones. Sin embargo, el PIB per cápita de Nueva Zelanda casi nos triplica. Ellos tienen negociación ramal, y nuestros compatriotas migran allí en busca de mejores oportunidades. El sueldo mínimo en Nueva Zelanda está sobre los 2 millones de pesos, cercano a los 2.300.000 pesos chilenos, siendo que es un país con menos riquezas que Chile. Si me pidieran que nombrara las fortalezas de Nueva Zelanda, podría mencionar que gran parte de su economía se basa en las exportaciones, con una producción significativa de ovejas y un poco de acero. Chile, en cambio, es mucho más rico que Nueva Zelanda, pero los trabajadores aquí ganan mucho menos. En ninguno de los sectores se alcanza ese sueldo mínimo; los salarios comienzan desde ahí hacia arriba. Por ejemplo, un trabajador bancario recién ingresado gana cerca de 3 millones de pesos. Ustedes podrían pensar que esto es una locura, pero la pregunta es: ¿por qué los bancos están allí? ¿Y por qué las grandes empresas financieras permanecen en esos países? Si nos trasladamos a Uruguay, el 98% de las empresas son pymes, y su riqueza principal proviene de la producción de carne. No se acerca a la diversidad de riquezas que tiene Chile, que incluye cobre, agricultura y recursos marinos. Un trabajador bancario en Uruguay entra ganando 2.400.000 pesos chilenos, y los mismos bancos que operan en Chile también están en Uruguay. El promedio de los que trabajan en operaciones en los bancos uruguayos es de 3 millones de pesos, lo que significa que sus salarios nos triplican y cuatriplican. Por lo tanto, esos países deberían ver quebrar a sus pymes y los bancos deberían huir de esos mercados, pero no es así. En cuanto a la informalidad, nosotros tenemos un 27% y no contamos con negociación ramal, mientras que Nueva Zelanda tiene un 15% con negociación ramal. En cuanto al desempleo, la tasa en Nueva Zelanda es cercana al 5%, mientras que en Chile es de 8% o 9%. ¿Ha habido negociación ramal todo este tiempo? Sí, pero ha sido en beneficio de los empresarios, quienes se agrupan en la CPC, en la Asociación de Bancos y en la SOFOFA, definiendo los sueldos que luego no se trasladan a los trabajadores en las negociaciones colectivas a nivel de empresa.
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Porque acá nosotros nos hemos olvidado de un tema, y es que siempre la relación dice ser entre empresarios y trabajadores. Sin embargo, hay algo que olvidamos: en Chile existe, yo le diría, así como le llaman al Estado, una gruesa capa ejecutiva. Esos ejecutivos no son los empresarios, pero manejan los sueldos, que a veces son de quince o veinte millones de pesos mensuales, y además tienen un bono anual de doscientos o trescientos millones de pesos. Los CEO pueden recibir bonos de cuatrocientos o quinientos millones de pesos. Esta situación desbalancea los sueldos del resto, ya que ocupan el 60% o más de lo que gastan las empresas en ese ítem, y el resto queda para la gran masa de los trabajadores. Las grandes empresas en Chile dan trabajo a aproximadamente el 50% de los trabajadores. De ese 50% de sueldos, más del 60%, casi el 70%, se lo llevan estos ejecutivos. Cuando hay negociación ramal, lo que va a pasar no es que los empresarios no nos vayan a pedir su 15% de rentabilidad a fin de año; se lo van a pedir igual, y van a pedir incluso más. Pero lo que va a suceder es que esos ejecutivos, que no son los empresarios, a lo mejor ya no van a poder ganar esos sueldos de veinte millones y a lo mejor van a ganar quince, porque vamos a transparentar cuáles son las rentas. Y a lo mejor ya no se llevarán ese bono de cuatrocientos millones y se llevarán uno de doscientos cincuenta. Lo que puede ser terrible para ellos, pero puede ser muy beneficioso para la gran parte de la sociedad que es clase trabajadora. También quiero decirles que Chile no puede seguir anclado a un sistema de relaciones laborales como el de la primera mitad del siglo XX. El trabajo en Chile ha cambiado y va a cambiar más. Nosotros, como sociedad, nos tenemos que mover hacia la tecnología. Nuestras empresas de desarrollo tienen que adaptarse al cambio tecnológico y a la innovación. La gracia de la negociación ramal es que provee, sobre todo a las pymes, una plataforma permanente para conversar con el Ejecutivo respecto de qué cosas necesitan, y que no sean representados cada vez por la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), que no representa los intereses de las pymes. De hecho, muchas de nuestras empresas, porque me considero parte de las grandes, a veces les pagamos a 180 días a esas pymes, y si ocurre algún inconveniente, no les hacemos el pago. Esas pymes necesitan otras cosas, pero principalmente, ¿qué necesitan? Bueno, yo les aseguro que de aquí a cinco años se van a perder un montón de puestos de trabajo. No lo digamos como algo bueno o malo, sino que asumamos la realidad. Debemos crear nuevas fuentes de trabajo, y esas nuevas fuentes se tienen que generar en conjunto entre las empresas, el Estado y los trabajadores. Las pymes, cuando se les dan garantías estatales, reciben capital de trabajo y tienen acceso al Fogape, pero lo que no tienen es capital de trabajo. Aunque tuvieran acceso al crédito, no lo utilizarán para innovación ni para adquirir nuevas tecnologías. La gracia de la negociación ramal es que se juntan los trabajadores y las empresas de las pymes, y pueden pedir algo en conjunto al Estado, que sean créditos o acceso a créditos, porque no basta con el dinero; necesitan saber dónde comprar esa tecnología y los trabajadores deben saber cómo se utiliza. Entonces, ambos pueden solicitar en conjunto al Estado esa modernización para que el Estado los ayude. Aquí tenemos herramientas, como Corfo y otras, que podrían facilitar esa innovación y tecnología. Por lo tanto, un consejo de salarios como el que trae el nuevo proyecto le da esa plataforma a las pymes. Respecto de las grandes empresas, quiero plantearles que hay cuestiones que no son siempre de relación directa entre empleadores y trabajadores. Ustedes saben que nosotros tenemos un sistema integrado de impuestos, o semi-integrado. Como es semi-integrado, cuando los empresarios reciben su utilidad de la empresa, no pagan ese impuesto sobre esa utilidad porque ya lo han pagado en la empresa.
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Pero al trabajador se le paga habitualmente la gratificación garantizada o la gratificación legal dividida por doce en el sueldo. En el fondo, le están completando el sueldo con la gratificación, pero eso es otro tema. Sin embargo, surge la pregunta: ¿por qué el trabajador paga impuestos por esa gratificación? Si son las mismas utilidades que está recibiendo el empresario, solo que se reparten de otra manera. Son las utilidades de la empresa que se pagan a través de la gratificación legal. A mayor voluntad que tuvieran los empleadores, no pueden hacer nada al respecto. Por lo tanto, no le puedo pedir eso al empleador, pero sí podemos, en conjunto, empleadores y trabajadores, decirle al Ejecutivo: "Mire, esto pasa y nosotros queremos que la gratificación sea libre de impuestos, igual como la tienen los empresarios". ¿Les parece? En muchos países, el bono de término de negociación o bono de término de conflicto que reciben los sindicatos no es imponible ni tributable, porque no es una remuneración, ni es producto del trabajo ni del contrato con el trabajador. Es más, muchas veces, cuando esto sucede, el contrato de trabajo está suspendido por la huelga. Entonces, ¿por qué tributa? Algunos podrán argumentar que el empleado está recibiendo un ingreso, pero no es producto del trabajo, sino de una negociación anexa. Por más que mi empleador quiera pagarme lo líquido, no puede, ya que hay una ley que establece que debe ser imponible y tributable. Sin embargo, si nos juntamos los empleadores y los trabajadores y decimos: "Oye, no, nosotros queremos que este bono sea líquido", es porque, además, es una mejor herramienta para el empleador. Al ofrecer un mejor bono, un bono líquido, se convierte en una mejor herramienta de negociación. Para el trabajador, esto es conveniente, ya que muchas veces ese bono se utiliza para dar el pie para una casa o para pagar los estudios de un hijo en la universidad. Es evidente que esto no está sucediendo todo el tiempo, y actualmente solo el ocho por ciento de los trabajadores negocia colectivamente. Esto ni siquiera va a mover un punto la inflación. Por eso necesitamos negociación ramal, necesitamos innovar en el tema de las relaciones laborales. Principalmente, porque el cambio tecnológico es tan fuerte. Este teléfono que adquirí el año pasado ya está obsoleto, y esto va a ser cada vez más evidente. Ya hay un montón de cajeros automáticos que no requieren de una persona en los supermercados y en otros lugares. Hay un gran número de tareas que realizan los robots, especialmente en el sector donde trabajamos. Con la introducción de la inteligencia artificial, un técnico o especialista de un área contable puede desarrollar un robot que automatiza tareas, ni siquiera necesita un informático para hacerlo. En el corto plazo, la gran mayoría de los trabajadores profesionales estarán en esa posición, lo que llevará a la desaparición de muchos puestos de trabajo. Necesitamos la negociación ramal para reinsertar a esas personas en el mismo sector donde tienen experiencia. No salen de las empresas por ser malos, sino porque se reducen los puestos de trabajo. Por lo tanto, necesitamos capacitación y programas permanentes de reinserción y recolocación para esos trabajadores. Cada vez que una empresa despide a un trabajador, otras empresas pierden un cliente. La pregunta es: ¿hasta cuándo resiste la economía eliminando puestos de trabajo? ¿Hasta qué punto le entregamos el control a las máquinas respecto de tareas que requieren del control humano? Esto puede parecer un tema muy futurista, pero quiero concluir con una reflexión. No sé si han visto videos de tsunamis, especialmente en Oceanía. En esos videos, se observa a gente en la playa que está viendo cómo viene la ola, mientras los botes se dan vuelta. A pesar de las advertencias de quienes están más arriba, la gente sigue parada en la playa. Y hasta el último momento, hay personas que permanecen allí, sin reaccionar.
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Muchos de ellos mueren ahogados, porque la ola llega más rápido de lo que pensaban y no alcanzan a arrancar. Hoy día, nosotros estamos parados en la playa de la innovación, la tecnología y la inteligencia artificial. Les quiero pedir que no nos quedemos en la playa, que avancemos, que innovemos y que nos pongamos de acuerdo con los tiempos. Es fundamental que tengamos negociación ramal por sector, donde cada sector defina lo que necesita entre empleadores y trabajadores para poder afrontar el cambio tecnológico. Agradezco a don Roberto por su exposición y a Andrea también. No sé si hay alguna palabra que usted quiera complementar. Un saludo a todos los presentes, diputados, presidente, subsecretario. Quiero complementar lo expuesto por el presidente de la confederación. Yo que apoyo el giro bancario, somos como los hermanos menores de la banca. De hecho, los dueños de Banco Chile y BCI, el presidente del directorio es el señor José Manuel Mena. Desde que llegó la pandemia, en nuestro sindicato único había más de mil trabajadores y hoy estamos quedando en trescientos. La situación es crítica, hay gente que ha entregado 25 años y no sabe qué hacer porque quedó fuera, ya que no hubo reconversión. Somos trabajadores que se acercan y dicen: "No sé qué hacer". El 15 de enero, más de cien trabajadores quedaron fuera y más de sesenta sucursales han cerrado. Obviamente, muchos vigilantes privados están afectados. Todos sabemos de la nueva ley de seguridad privada, la 21.659, que establece normas sobre cómo deben estar las sucursales presenciales. Sin embargo, uno se pregunta, ¿por qué a ese vigilante privado, que tiene experiencia en seguridad, no se le han dado las capacitaciones necesarias, por ejemplo, en ciberseguridad? No hay interés en esto. Cuando vemos la televisión y escuchamos que debe crecer el empleo, la realidad es otra. De verdad, el sistema está siendo macabro. Esto lo hablo desde el alma, porque lo estoy viviendo día a día. Ustedes, como legisladores, son quienes van a abordar este tema. Sé que van a escuchar a personas muy expertas en esto. Yo no tengo tanta experiencia, soy joven como dirigente sindical, pero me he dado cuenta de cómo se está arrasando. Uno se pregunta desde dónde quiere estar el día de mañana. Uno de los principios que aborda el Código Laboral es que la gente necesita estabilidad. Sé que los jóvenes, como mi hijo, que acaba de egresar, me dicen: "Mamá, a mí me gusta moverme", pero tiene 23 años. Puede estar de acuerdo en muchas cosas, ya se graduó en ingeniería y economía, pero yo le digo que nosotros, como adultos, debemos quedarnos en este buque que son los empleadores, el Estado y los trabajadores. Es la única manera de garantizar el principio básico de estabilidad. De alguna manera, se deben proporcionar herramientas, y lo mínimo que necesitan los trabajadores de seguridad es un marco que les permita seguir adelante, así como rescatar las reconversiones y las capacitaciones. Esto es lo que debemos apuntar.
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El futuro, el futuro que todos nosotros queremos, y no ideologizar este tema. Yo siempre les digo a los trabajadores que aquí no existe esta dicotomía de derecha e izquierda; somos trabajadores y tenemos que estar juntos con el empleador en un espacio de conversación. El Estado debe ser el garante de este proceso, representado, por supuesto, por la Central Unitaria de Trabajadores. Se necesita diálogo, y espero que lo comprendan. Soy de Cerrillos, y hay mucha gente que dice que se necesita, pero lo hablan desde el patio, con los amigos. Aquí tengo la posibilidad de dirigirme a ustedes y enfatizar que realmente se necesita proteger a los trabajadores. Se avecina una avalancha de desvinculaciones, y la gente pierde la confianza. Quiero agradecer a los tres presentes: don Roberto Grandón, doña Andrea Marchand y Jeanine Tardón. Les agradecemos su presencia y les pedimos que se queden, porque al final de la siguiente exposición abriremos un espacio para preguntas y reflexiones. Ahora le damos la palabra a don Francisco Tapia Guerrero, abogado y director del Departamento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Tiene la palabra, don Francisco. Muchas gracias, señor presidente. Buenas tardes a todos. Agradezco la invitación. Quiero aclarar que no soy el director del Departamento de Derecho del Trabajo de la facultad; soy profesor y coordino el programa de magíster en la mención laboral. Mi opinión no representa la de la facultad, solo es mi perspectiva. Quiero destacar, señor presidente, el magnífico trabajo realizado por los colegas que elaboraron el proyecto, específicamente la colega Silvana Guzmán y el colega Francisco Neira, quienes han hecho un trabajo muy minucioso, a pesar de la complejidad del tema que estamos tratando. No ha sido fácil durante muchos años, y ciertamente nos invita a debatir en estos temas que, normalmente, no hay mucha voluntad de discutir. Estamos frente a un modelo sindical establecido hace casi cincuenta años, en 1979, diseñado en un contexto diferente. Como bien mencionaron los dirigentes sindicales, el mundo ha cambiado, las relaciones laborales también, y el modo productivo ha evolucionado. Sin embargo, seguimos con este modelo que, al menos en lo que respecta a la unidad de contratación, permanece inalterado. No es la primera vez que discutimos este tema. Recuerdo durante el gobierno de la presidenta Bachelet, en su primer mandato, la comisión del ministro Andrade, que desgraciadamente no prosperó. También hubo una comisión de salario digno. Antes, con el presidente Lagos, se presentó una propuesta de reforma sindical que, por razones políticas, no consideró cambios estructurales en la negociación colectiva ni en la correlación de fuerzas, pero que culminó en la ley 19.759 de 2001, que consagró, entre otras cosas, los derechos fundamentales en el trabajo. Hemos discutido este tema anteriormente, y quiero señalar el caso de la propuesta del ministro Hugo Gálvez Gajardo en 1984, que fue debatida principalmente a nivel académico, aunque no llegó a discutirse en las comisiones legislativas de la época. El ministro Gálvez Gajardo, que también fue parte del gobierno del presidente Alessandri Rodríguez, postulaba la necesidad de sacar la negociación colectiva del ámbito de la empresa.
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Como él mismo lo declaraba, a propósito de una serie de casos que hoy día se parecerían a ciertos sectores de la economía o incluso a los grupos empresariales, no ha sido indiferente todo esto a la necesidad de revisar y discutir el ámbito de la contratación colectiva y la unidad de negociación. Además, tenemos experiencias históricas que son interesantes en esta materia. La más clásica es la que se refiere a la Ley de Sindicalización Campesina de 1967, la Ley N° 16.625, del gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva, siendo ministro del Trabajo don William Thayer Arteaga. Esa ley estableció la negociación comunal y emergió un campesinado organizado después de cuarenta o cincuenta años de negativa al derecho a la negociación colectiva. De hecho, eran muy pocos los sindicatos al año 1964 que existían, y desde luego, muy pocas las negociaciones colectivas en ese tiempo. Tres años después, estas se multiplicaron enormemente sin que hubiera, por cierto, una amenaza de ruptura en la agricultura. Además, fueron creadas las comisiones tripartitas en el gobierno de Frei, a través de la Ley N° 17.074, una ley de reajuste. Estas comisiones tripartitas, en el año 1974, pasaron a ser negociaciones colectivas tripartitas, acuerdos tripartitos con carácter obligatorio, mientras estuviera suspendida la negociación colectiva. Por lo tanto, el Decreto Ley N° 1.670, que era el primero en ser voluntario, pasó a ser una negociación colectiva de eficacia erga omnes con el Decreto Ley N° 17.065. Quiero también hacer presente que dos de los más grandes juristas del trabajo, ambos desgraciadamente ya no se encuentran entre nosotros, han tenido una opción por modelos distintos a los que tenemos hoy día. Me refiero al profesor Emilio Morgado Valenzuela, quien falleció el año pasado, y fue director regional de la OIT en América, un destacado académico. El profesor Morgado, hasta su última obra del año 2021, postuló el modelo instaurado en el Convenio N° 91 de la OIT, que admitía la negociación voluntaria en los distintos niveles y en las distintas unidades de contratación. Asimismo, debo atenuar el entusiasmo respecto al profesor William Thayer, quien, en mi opinión, fue ministro del Trabajo de uno de los gobiernos que más ha avanzado en términos de legislación social, con la legislación sindical, la estabilidad en el empleo y la prevención de accidentes laborales. En su obra "Trabajo, Precio y Revolución" del año 1967, después de dejar el ministerio, postulaba críticamente la negociación por empresa, más bien el conflicto colectivo por empresa, y decía que había que sacar el conflicto de la empresa. Posteriormente, en sus otras obras y en colaboración con el profesor Patricio Novoa Fuenzalida, se dedicó a cotejar las diferencias del nuevo modelo impuesto en 1971. De manera que tenemos una trayectoria que permite afirmar que hay muchas alternativas. De hecho, el abogado Francisco Neira, a quien cité en una reciente obra, estudia las negociaciones atípicas que se han dado en la experiencia chilena, en sectores específicos como los forestales o la minería. También tenemos otros casos, como las conocidas negociaciones colectivas del sector panificador. Por lo tanto, estamos hablando de posibilidades para discutir modelos alternativos que nos permitan enfrentar una época difícil.
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