1.- Bol.N° 17840-12 Continuar el estudio del proyecto de ley, en primer trámite constitucional, que estatuye un sistema voluntario de ecoetiquetado de productos, y modifica la Ley que Establece Normas sobre Protección de los Derechos de los Consumidores, del modo que indica (Boletín N° 17.840-12).
A esta sesión se ha invitado a la Ministra del Medio Ambiente, señora Maisa Rojas; a la señora Ximena Ruz, Directora Ejecutiva de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, y a la señora Tamara Ortega, Directora Ejecutiva de Fundación Basura.
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Presidente, no hay cuenta para el día de hoy, solo la tabla, que es para continuar el estudio del proyecto de ley en primer trámite constitucional, que estatuye un sistema voluntario de ecoetiquetado de productos y modifica la ley que establece normas sobre protección de los derechos de los consumidores, en el modo que indica, Boletín N° 17840-12.
En la cuenta tenemos una excusa de la ministra del Medio Ambiente, que no podrá asistir a la sesión del día de hoy. También contamos con invitados de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático: el subdirector de Producción Sustentable, señor Sebastián Carvallo; la coordinadora de Acuerdos de Producción Limpia, señora Daniela Vásquez; y de la Fundación Basura, la directora ejecutiva, señora Tamara Ortega, y la coordinadora de proyectos, señora Pamela Maldonado.
Muchas gracias por la invitación.
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Voy a contarles brevemente sobre la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, y sobre todo lo que ha sido el procedimiento de certificación que hemos tenido de ecoetiquetado de envases y embalajes, así como los resultados que ha tenido este acuerdo de producción limpia y cómo este ecoetiquetado sigue vigente en nuestro país.
La Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático es un comité de CORFO, con 25 años de trayectoria, que ha sido pionero en la implementación y certificación de compromisos voluntarios entre las empresas y el Estado, todo esto a través del diálogo y la colaboración público-privada. Esto se logra mediante un instrumento de política pública consagrado en la Ley 20.416, que establece los acuerdos de producción limpia. De manera sencilla, los acuerdos de producción limpia crean estándares voluntarios por un tiempo definido y renovable, estableciendo metas y acciones específicas a través de un convenio de colaboración entre asociaciones gremiales y distintas instituciones públicas del Estado, donde las empresas concurren de manera voluntaria a este estándar.
El caso que les quiero comentar hoy es un acuerdo de producción limpia de ecoetiquetado específicamente de envases y embalajes, una historia que comenzó en 2018, impulsada por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), que buscaba promover ante los consumidores un ecoetiquetado que demostrara la reciclabilidad de los envases y embalajes. En 2018, SOFOFA postuló a la agencia para establecer un acuerdo de producción limpia, y en 2020 se inició la implementación de un proyecto piloto.
Uno de los aspectos más relevantes que quiero destacar es la creación de un esquema de certificación con casas validadoras en nuestro país. En 2021, comenzó una campaña de difusión, y una vez finalizado este acuerdo de producción limpia, con gran interés de las empresas por mantener la vigencia del esquema de certificación, se firmó un segundo acuerdo. Además, en el transcurso de este trabajo, comenzó la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, y se establecieron sistemas de gestión de envases y embalajes, tanto domiciliarios como industriales. En este contexto, en 2023, se incorporaron al esquema de certificación, y desde 2024 tendrán un rol protagónico en la continuidad del ecoetiquetado de envases y embalajes.
Actualmente, hay 77 grandes empresas que ponen en el mercado envases y embalajes que han adherido a este acuerdo de producción limpia. Aunque no detallaré todas, es importante mencionar que en esta implementación de APL de ecoetiquetado hay casas certificadoras que validan la reciclabilidad de cada uno de estos envases y embalajes, tales como SGS, AENOR, TÜV Rheinland y Bureau Veritas. Estas son las casas certificadoras del esquema de certificación. El comité validador está compuesto por los organismos que firmaron el Acuerdo de Producción Limpia para disponibilizar este esquema de certificación, incluyendo a SOFOFA y al Ministerio del Medio Ambiente.
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El Sernac, que también firmó el Ministerio del Medio Ambiente, y la Asociación de Consumidores Circular, que es una asociación de consumidores de la sociedad civil, fueron contraparte en los sistemas de gestión, junto a Resimple, Giro, la Universidad de Santiago a través de su laboratorio de envases y embalajes, y la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje. Todo este ecosistema formó el esquema de ecoetiquetado que se presentará.
El sello de ecoetiquetado tiene dos componentes: un sello de reciclabilidad, que aparece en la cara frontal de los envases y embalajes, y un sello adicional con etiquetas en la parte posterior que brindan información para el reciclaje. Este ecoetiquetado busca promover la sustentabilidad y mejorar las capacidades de nuestro país para recolectar y valorizar materiales, además de proporcionar información específica sobre cada componente.
El proceso funciona de la siguiente manera: las empresas productoras, un grupo de 77, son sujetos a la ley de responsabilidad extendida del productor. Estas empresas presentan a las casas certificadoras información detallada sobre los componentes de sus envases y embalajes, incluyendo su gramaje. Las casas certificadoras, en colaboración con los sistemas de gestión, evalúan si esos materiales son reciclables o valorizables en Chile. Cuando se confirma que los materiales son reciclables, se consideran envases validados, permitiendo a las empresas utilizar el sello mencionado anteriormente para comercializarlos.
Es fundamental conocer si un componente pertenece a la lista verde, que incluye aquellos materiales que se reciclan en nuestro país. Esta lista se ha construido desde 2018 y abarca diversos tipos de plásticos, cartones y aluminio. Si un componente está en la lista verde, es reciclable; de lo contrario, se evalúa si es teóricamente reciclable. Además, se considera la capacidad de valorización reportada por los sistemas de gestión, dado que existen materiales que pueden tener una demanda fluctuante, ya sea por su formato o contenido.
Por ejemplo, el PET, como una botella plástica, es reciclable, pero si contiene un contenido oleoso, pierde su capacidad de reciclaje. Asimismo, hay componentes que pueden ser disruptores de formato, afectando la capacidad de reciclaje, como aquellos catalogados como peligrosos que no pueden ser reciclados de manera directa y, por lo tanto, no obtienen el sello.
Hasta la fecha, el trabajo impulsado a través del Acuerdo de Producción Limpia ha permitido evaluar más de 4.400 envases y embalajes de 66 empresas. Se han puesto en el mercado mil toneladas de envases con sello en 2023, siendo el PET el material predominante, constituyendo el 39% de estas toneladas, seguido por papeles y cartones, así como plásticos rígidos. En total, el volumen de envases con sello que se han comercializado asciende a más de 13.000 toneladas.
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Producción limpia, donde están estas 77 empresas trabajando activamente junto con SOFOFA, se capacitaron y sensibilizaron a más de 3.500 trabajadores y trabajadoras en la industria, lo cual es de suma importancia. Me gustaría mencionar que muchos envases que no aprobaron su reciclabilidad al inicio incorporaron cambios en el ecodiseño, lo que implicó modificaciones en la materialidad y disminución de gramaje.
A partir de esta experiencia, quisiera destacar un estudio publicado por SERNAC en el año 2025 sobre patrones de consumo sustentable en Chile. En este estudio, se observa que un gran porcentaje de la población conoce el ecoetiquetado y declara saber su significado, aunque otros lo han visto sin comprender exactamente lo que indica. Esto evidencia que el sello se ha ido posicionando en la distribución de las categorías de consumo. Un alto porcentaje de los encuestados afirma que el producto o envase es reciclable, y también se plantea la pregunta sobre si el producto es efectivamente reciclado. Por lo tanto, aunque se entiende el significado del sello, siempre hay oportunidades para mejorar la información al respecto.
En cuanto a la continuidad del proceso, entendemos que el Ministerio del Medio Ambiente no impulsó un decreto, pero hemos manifestado la oportunidad de actualizar el Decreto Supremo 12, que establece las metas de recolección y valorización de esta ecoetiqueta. Hemos mantenido la gobernanza del esquema de certificación en la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático y nos reunimos periódicamente con SOFOFA, la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje y otros actores para mantener este modelo de certificación mientras el Acuerdo de Producción Limpia (APL) siga vigente. Por ello, hemos asumido un rol articulador y hemos revisado y actualizado aspectos clave del esquema.
Además, se estableció una mesa ejecutiva en CORFO para la productividad, analizando la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) de envases y embalajes. Recientemente, se presentaron propuestas y conclusiones para mejorar el decreto supremo relacionado con esta ley. Entre las propuestas, se sugiere implementar un ecoetiquetado que permita reconocer envases con alto grado de reciclabilidad e informar sobre su materialidad para facilitar la segregación en el origen. Esto formaliza la continuidad del sello, que ya es conocido por los consumidores, y debe ser incorporado en la actualización del Decreto Supremo N° 12, que el ministerio debe realizar periódicamente para este producto prioritario.
Muchísimas gracias. Agradecería que el informe remitido al ministerio pudiera ser compartido con la comisión para tenerlo a la vista.
Por favor, identifíquese para efectos de la grabación. Muchas gracias por la invitación. Mi nombre es Tamara Ortega, soy directora ejecutiva de Fundación Basura. También les compartiré una presentación.
Nosotros somos una organización sin fines de lucro que llevamos más de diez años trabajando por el cuidado de la salud planetaria a través de la gestión de residuos. Este enfoque es muy transversal entre todas las personas y actores de la sociedad, lo que nos permite abordar y combatir la crisis climática. Lo hacemos a través de educación, asesorías e incidencia política. Consideramos que este proyecto de ley es una oportunidad para el cambio.
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