Muy buenos días a todas y a todos. Muchas gracias por su presencia. En nombre de Rumbo Colectivo y del senador Latorre y su equipo, queremos dar la más cordial bienvenida a este seminario, que culmina varios años de trabajo conjunto entre nuestro centro de pensamiento y el equipo del senador.
No quería partir sin referirme, con gran consternación, a la situación que vive nuestro país en la zona sur, afectada por incendios que requieren la máxima unidad política y social, así como la colaboración con nuestros países vecinos. Es una situación muy grave y difícil que ha mantenido a nuestras autoridades trabajando en terreno desde el primer momento en que ocurrió esta tragedia.
Y lo primero que corresponde es solidarizarse con las familias de quienes han perdido seres queridos, amigos y, lamentablemente, también lo han perdido todo materialmente. Este es un contexto muy difícil que va a requerir, entre otras cosas, la cooperación internacional, ya que nuestro país puede importar tecnologías en prevención y gestión de riesgos de desastres. Es un tema que, seguramente, nos seguirá acompañando por mucho tiempo. Desde nuestro pequeño espacio de pensamiento, observamos que también es en este ámbito donde se puede avanzar considerablemente.
Estuvimos el fin de semana en el Congreso del Futuro, donde se presentaron muchas exposiciones sobre tecnologías relacionadas con la prevención y gestión de sismos, inundaciones y, por supuesto, incendios. Es un asunto que nos convoca y que debemos abordar con seriedad. No quería dejar pasar este contexto como preámbulo de este seminario, que es la culminación de un largo trabajo que hemos desarrollado juntos.
Nos hemos planteado una pregunta en este ciclo político que termina: ¿qué pueden hacer países que exportan minerales, como Chile, Canadá y Australia, para adaptarse a un nuevo contexto donde estamos observando la fragmentación de los mercados producto de la geopolítica y la proliferación de acuerdos minilaterales, en lugar de la hegemonía de la OMC? Son tiempos nuevos que hemos observado con fuerza en las semanas recientes, no solo con la política de Estados Unidos en América Latina, que hemos visto con preocupación y condenado, sino también con las intenciones de una parte facciosa de la política estadounidense, contraria a los intereses del pueblo estadounidense, como el anuncio de la supuesta anexión de Groenlandia. Esto se está realizando a través de la presión económica y de la política arancelaria.
Son tiempos en los que nuestro país debe adaptarse con resiliencia, y por ello hemos trabajado en este ciclo. Para culminar, tenemos el honor de contar con destacados académicos y profesionales que han trabajado en el ámbito de las universidades y las políticas públicas, para cerrar con este seminario sobre dinámicas económicas y geopolíticas en Asia-Pacífico, elementos estratégicos para la política comercial de Chile, la transición energética y cómo reconstruir una política exterior en tiempos de gobiernos iliberales. De esto y mucho más podremos hablar hoy.
Quiero entregar un saludo a nuestro directorio completo de Rumbo Colectivo y expresar mi deseo de seguir colaborando con el Senado de la República en actividades como esta. Muchas gracias, Tomás. Muy buenos días a todos y a todas. Me sumo a las palabras de solidaridad con nuestros compatriotas en el sur, una tragedia en desarrollo a la que, lamentablemente, nos estamos acostumbrando. Yo represento la región de Valparaíso, y también nos tocó vivir un mega incendio. Estas tragedias se están volviendo cada vez más recurrentes y requieren, como mencionó Tomás, la colaboración pública y privada en el país, así como la cooperación internacional.
Quiero agradecer el trabajo conjunto con Rumbo Colectivo, especialmente en el área de relaciones internacionales. Formo parte de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, donde hemos contado con una estrecha colaboración de Rumbo Colectivo, en particular del profesor Andrés Bórquez, quien ha estado permanentemente colaborando, asesorando y generando espacios de reflexión y conversación. Este seminario es, en gran parte, fruto de esa colaboración y del impulso del profesor Bórquez, a quien quiero reconocer aquí.
Hicimos un seminario como de cierre de este ciclo en enero, hace algunos meses, donde comenzamos a conversar sobre esta idea. En ese momento, aún no habían ocurrido eventos que impactan el escenario internacional que estamos viviendo, como la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela y el debate que se genera sobre el derecho internacional, el multilateralismo y el respeto a las reglas. Recientemente, se ha mencionado la amenaza del gobierno de Trump a Groenlandia y la relación con la Unión Europea y la OTAN. Una serie de eventos se han generado de manera muy acelerada, incluyendo los conflictos internos en Estados Unidos en términos de su política migratoria. Todo este debate sobre las zonas de influencia y el nuevo orden mundial se está dando de manera muy rápida en este comienzo de año 2026.
Con este contexto de fondo, agradezco sinceramente la participación de nuestro panel, quienes podrán referirse a sus especialidades y temas, considerando el impacto que esto tiene en el mundo entero, y por supuesto, en Chile y América Latina. Además, estamos en un cambio de gobierno; en marzo asume el presidente electo José Antonio Kast. Surge la pregunta sobre cuánto habrá de continuidad en la política exterior de Chile como política de Estado, en relación con ciertas tradiciones de la política exterior desde los gobiernos democráticos. ¿Cuánto habrá de ruptura y de cambio? ¿Cuánto de alineamiento con los gobiernos de derecha radical o gobiernos iliberales? Este es un debate académico que merece ser considerado.
Eso como contexto y como introducción. La idea es que tengamos un momento de presentación inicial de unos quince minutos, seguido de un espacio para debate, preguntas y comentarios. Cada uno de nuestros panelistas tendrá la oportunidad de exponer durante esos quince minutos.
Comenzaremos presentando a cada uno de ellos. Contamos con un panel de lujo, y agradezco al profesor Andrés Borques, quien ha organizado este espacio. Él tiene doble militancia con rumbo colectivo como investigador y es profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, especializado en la relación entre Asia y América Latina.
En primer lugar, le ofreceremos la palabra a la profesora Soojin Lim, de la Universidad Católica de Daegu, Corea del Sur. La profesora Soojin nos comentará sobre las dinámicas económicas y geopolíticas en Asia-Pacífico, particularmente el caso de Corea del Sur. Ella es académica del Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos de la Universidad Católica de Daegu, obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Kyung Hee y se desempeña como directora en varias asociaciones académicas, incluyendo la Asociación Coreana de Estudios Latinoamericanos, la Asociación Coreana de Ciencia Política y la Asociación Coreana de Política Internacional.
Profesora, tiene usted la palabra. Muchas gracias, senadores. Hola, muy buenos días. Es un gran placer y un gran honor presentar mi exposición. Hoy hablaré del caso de Corea bajo la incertidumbre global y la cooperación futura con América Latina.
Primero, voy a explicar la economía coreana. Tras la guerra de Corea en 1950, los medios de comunicación extranjeros retrataron a Corea del Sur como un país sin futuro. Durante la década de 1950, Corea del Sur recibió ayuda humanitaria de la comunidad internacional, especialmente de los Estados Unidos. Sin embargo, desde 1962, Corea se ha desarrollado poco a poco gracias a la ayuda de países extranjeros. Corea ha sido políticamente estable desde 1987, y al final de esa década, Corea del Sur se unió al CAD de la OCDE, convirtiéndose en el único país que pasó de ser receptor a donante. Esto lo convierte en un gran ejemplo y es muy importante para los países en desarrollo.
Corea tiene 22 Tratados de Libre Comercio (TLC) con 59 países, siendo Chile el primer país con el que estableció un TLC. Por lo tanto, tenemos acuerdos con otros países de América Latina, como Perú, Colombia y Nicaragua. En el pasado, la manufactura era el núcleo de la economía, con industrias tradicionales clave como los semiconductores, la automotriz, la construcción naval, la petroquímica y el acero, que han experimentado avances y transformaciones. Recientemente, se ha acelerado la transición hacia nuevas industrias de futuro crecimiento, como la inteligencia artificial, la conducción autónoma, la biotecnología y las energías renovables.
La proporción de la manufactura en Corea sigue siendo alta en comparación con otros países de la OCDE. Además, las exportaciones son muy importantes para la economía coreana. En 2024, las exportaciones totales de Corea del Sur representaron el 44.4% de su Producto Interno Bruto (PIB), cifra que es más de 14 puntos porcentuales superior al promedio de la OCDE. Aunque esta cifra ha disminuido en comparación con años anteriores, sigue siendo significativa.
La dependencia de Corea del Sur respecto a Estados Unidos es notable, ya que la proporción de sus exportaciones totales destinadas a este país se situó en el 18.8% el año pasado. Aunque esta cifra también ha disminuido, continúa siendo alta. Por lo tanto, Corea del Sur no puede evitar ser sensible a la política exterior estadounidense, lo que implica que también debemos aumentar nuestro gasto en defensa.
El nuevo presidente asumió el cargo en junio del año pasado. Otro desafío son los aranceles recíprocos, que se han reducido del 25% al 15%. Aunque comenzamos con un 25%, actualmente estamos negociando para establecer el 15%. También debemos invertir considerablemente en Estados Unidos, lo cual representa un gran desafío para nosotros. Además, existe inestabilidad en la cadena de suministro global; Corea, por ejemplo, depende en un 100% de las importaciones de petróleo y otros recursos, lo que nos obliga a importar casi todos los insumos necesarios. La proporción de comercio exterior con China es alta, lo que nos lleva a replantear nuestra estructura de importaciones, especialmente en materias primas para semiconductores, donde más del 60% proviene de China.
La política exterior del nuevo gobierno coreano se basa en una diplomacia pragmática de interés nacional, con tres objetivos principales. Primero, mejorar las relaciones con nuestros cuatro países vecinos: Rusia, Japón, China y Estados Unidos, lo cual es crucial para mantener la paz en la península coreana. El segundo objetivo es establecer a Corea como una potencia diplomática del G7 Plus, mediante contribuciones y participación activa en la comunidad internacional. El tercer objetivo es fortalecer nuestras capacidades de diplomacia económica para superar las crisis de seguridad económica y comercial.
Para fortalecer las relaciones entre Corea y Chile, es fundamental prestar atención a estos asuntos. Las palabras clave son: convertir a Corea en una potencia mundial responsable, ampliar los horizontes diplomáticos y fortalecer la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD). También es importante abordar los desafíos globales y ampliar la diplomacia pública. Si Corea y América Latina responden conjuntamente a la crisis global, esto representa una oportunidad para desempeñar un papel global responsable. Fortalecer la cooperación en materia de comercio y diversificación de exportaciones es esencial para estabilizar las cadenas de suministro globales y reducir la dependencia de China y Estados Unidos, lo que constituye un desafío compartido. Por ello, la diversificación comercial y de la cadena de suministro son aspectos cruciales tanto para Corea como para América Latina.
Comercio exterior entre Corea y América Latina, el primer lugar está en México, seguido por Brasil en segundo lugar y Chile en tercero. El comercio exterior entre Corea y América Latina está en aumento cada año; sin embargo, el problema radica en la inversión, que ha ido en descenso desde 2015. Por ello, para la Asociación Corea y América Latina, es fundamental fomentar la solidaridad y la cooperación.
La nueva administración de Corea se basa en una política exterior pragmática y flexible que prioriza los intereses nacionales, buscando intereses comunes para responder a los cambios en la política estadounidense. La diplomacia económica y comercial se presenta como una estrategia complementaria que aprovecha las fortalezas de cada país, como la construcción de una cadena de suministro confiable y el fomento de industrias futuras.
Chile es un socio importante en la cooperación con Corea, lo que hace que nuestra colaboración sea esencial para el desarrollo económico y las relaciones internacionales. Es necesario trabajar en la construcción de economías resilientes a largo plazo. En Corea, el gobierno cambia cada cinco años, lo que implica una revaluación de la estrategia exterior. Actualmente, América Latina es de gran relevancia para el nuevo gobierno, y la diversificación de las relaciones es crucial. Anteriormente, Corea se enfocaba principalmente en Asia y Estados Unidos, pero ahora América Latina ha cobrado mayor importancia.
Para que estas oportunidades se traduzcan en resultados concretos, se requiere una mayor colaboración entre los sectores público y privado. Es necesario establecer acuerdos comerciales más profundos y amplios que asienten las bases de nuevas inversiones. Además, se debe fortalecer la cooperación práctica mediante relaciones intergubernamentales exitosas para la asistencia al desarrollo, construyendo y profundizando alianzas a través de diversos canales.
Muchas gracias, profesora Sujin Lim, por su presentación. A continuación, le ofrezco la palabra a la profesora Dorotea López, quien se encuentra a mi lado. La doctora Dorotea López es directora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, profesora titular especializada en economía internacional y política comercial. Es economista con estudios en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. No quiero extenderme demasiado en la presentación, pero cuenta con un extenso currículum académico y una destacada trayectoria en nuestro país. La profesora Dorotea nos expondrá sobre los elementos estratégicos para la política comercial.
Muchas gracias, senador La Torre, director ejecutivo de Rumbo Colectivo, Tomás Leyton. Agradezco a ambos la invitación y, como el senador ya ha reconocido, a Andrés Borges, quien en realidad es la fuerza que organiza todo esto y que nos reúne para debatir estos temas, siempre con su energía y compromiso con el país y con la visión hacia el Asia-Pacífico.
El director mencionaba desafíos que no sé si estamos en condiciones de responder, pero esto particularmente es un estudio que se realiza desde el Instituto de Estudios Internacionales, coordinado por el profesor Andrés Borges, sobre los elementos estratégicos para la política comercial de Chile en la cuenca asiática del Pacífico. Es un honor compartir también con las profesoras y con Sebastián este panel.
Para recorrer rápidamente el estudio, que está disponible públicamente, su objetivo es buscar oportunidades y desafíos para la política comercial de Chile en la cuenca asiática del Pacífico, en el marco de las dinámicas que, como ya mencionaba el director Leyton al principio y el senador, nos plantean un escenario particularmente complejo. Una pequeña luz, quizás, es la firma del Mercosur con la Unión Europea, que, más allá de lo que efectivamente pueda representar en términos comerciales, es una señal que habla sobre la cooperación y el respeto al derecho internacional, de la asociación más grande que hay hoy en día, que será Mercosur con la Unión Europea.
Lo que se pretende al final del estudio es proponer un marco estratégico de política comercial con estrategias. Como ya lo decía la profesora, el largo plazo es uno de los pendientes que tenemos en América Latina. Pensar en políticas que realmente generen cambios radicales o estructurales en un país debe hacerse a largo plazo, por lo que el estudio propone resultados a corto, mediano y largo plazo para Chile.
El marco analítico y conceptual que se presenta es muy interesante, ya que propone una nueva narrativa. Esta nueva narrativa es un libro que pronto lanzará el profesor Andrés Borges, de su autoría, sobre el Latino Pacífico. Se trata de un nuevo marco conceptual que propone una narrativa geoespacial donde Latinoamérica toma una posición clave y no solamente periférica dentro de las relaciones que debemos establecer con el Asia-Pacífico, reconociendo las limitantes propias que enfrenta nuestra región.
No entraré en el marco conceptual, pero sin duda en las preguntas podríamos solicitar al profesor Borges que profundice sobre el tema y la hoja de ruta que él propone para este marco analítico. El estudio se realizó con una metodología mixta a través del análisis documental y estadístico, entrevistas semiestructuradas y análisis prospectivo, en el cual se parte preguntándose por qué el Asia-Pacífico. Creo que a esta audiencia no es necesario explicar por qué el Asia-Pacífico es relevante. Me llamaba la atención cuando la profesora mencionaba que el 18% ya representa una alta dependencia. Probablemente, cerca del 50% de las exportaciones chilenas se dirigen hacia el Asia-Pacífico, siendo un 38% solamente a un país, lo que alarma aún más nuestro nivel de dependencia.
Hoy día, como les decía, al menos un 56% de las exportaciones en 2024 se destinarán al Asia-Pacífico, que es una región cuyo crecimiento generará una importante demanda por parte de nuestro país. En el estudio se analizaron todos los esquemas de cooperación existentes con el Asia-Pacífico y se realizaron una serie de análisis estadísticos y económicos, donde se llegaron a distintas conclusiones. Por un lado, se identificó una alta concentración exportadora.
Esta concentración exportadora no está solo dada en destino, es decir, no solamente exportamos una proporción mucho más alta a China, sino que además exportamos un número acotado de productos, siendo nuestra dependencia en productos principalmente mineros. El margen intensivo en el que estamos exportando es muy alto con respecto al margen extensivo, principalmente cobre, litio y derivados de los minerales.
Si bien hemos tenido una diversificación gradual más lenta, hay ciertos mercados, como la India y el sudeste asiático, donde podemos lograr una mayor diversificación de productos, muchos de los cuales tienen un mayor valor agregado, es decir, un escalamiento superior en las cadenas globales de valor. Por lo tanto, otro de los desafíos es cómo ampliamos el margen extensivo de los productos que exportamos con el Asia-Pacífico, no solo en materia de manufactura, ya que, como se mencionó anteriormente, entre los países de la OCDE no figuramos como exportadores de manufactura. Esto plantea nuestra necesidad de participar en áreas como el comercio de servicios o el comercio digital, que son posibilidades que Chile tiene para insertarse en estas cadenas de valor, en las cuales estamos bajamente insertados, incluso con manufactura intermedia. El caso de México, que se mencionó, es un ejemplo de manufactura intermedia de baja intensidad tecnológica, lo cual tampoco es necesariamente lo que como país anhelamos en nuestra estructura.
En un entorno geopolítico que ya se ha mencionado, y que vivimos diariamente con noticias nuevas, desde el primero de enero hemos amanecido un poco acontecidos en el mundo. Como mencioné, el estudio plantea un mapeo de interacción con la cuenca asiática, incluyendo todos los acuerdos, asociaciones y foros que tenemos y que Chile puede aprovechar. También plantea los desafíos en el comercio de mercancías, así como los costos logísticos. No cabe duda de que el aislamiento también tiene que ver con la falta de desarrollo portuario y de los corredores bioceánicos, de los cuales hemos oído hablar desde hace mucho tiempo sin ver avances significativos.
Se realizaron entrevistas a especialistas para entender la visión que tenían sobre el Asia-Pacífico. Se llevaron a cabo estudios sobre la contribución de los márgenes intensivos y extensivos presentes en el estudio, así como las distintas ventajas que tenemos consolidadas como país, como el cobre, la celulosa y algunas frutas, donde tenemos una ventaja consolidada en el Asia-Pacífico. También se identifican ventajas emergentes, como el cacao y el chocolate, que han mostrado una expansión reciente. El estudio menciona estas ventajas país por país, así como aquellas en retroceso, dado que hay países que están logrando avanzar más rápido que nosotros, con menores costos o con menores huellas hídricas o de carbono.
En el ámbito de servicios, se identifican sectores donde Chile podría tener algún tipo de valor agregado, como los servicios tecnológicos asociados a la minería verde, que seguramente Sebastián, quien está en esa área, profundizará más que yo, o la educación y formación técnica especializada, representada por personas como Camilo, así como servicios creativos y de contenido. En cada uno de estos sectores se identifican las llegadas, las posibilidades y las estrategias que se sugieren para priorizar, ya que es fundamental reconocer que el presupuesto de un país no permite abordar todas las áreas simultáneamente, por lo que es necesario priorizar hacia dónde queremos dirigir nuestros esfuerzos.
Se le pregunta a los especialistas cuál es la situación de Chile en el Asia-Pacífico. No hay ningún especialista que no entienda que nuestro futuro está en la vinculación con esta región, así como los riesgos y oportunidades de la competencia entre las potencias, principalmente entre China y Estados Unidos, aunque este último está ganando más enemigos de los que creíamos. Es fundamental identificar los sectores estratégicos y las prioridades geográficas, donde India se repite en el interés del sector privado, así como elementos para actualizar la agenda con la Alianza del Pacífico, que es una de las propuestas. Cuando se presentó el estudio, el sector privado expresó su interés en que profundizáramos de mejor manera en materia del CPTPP.
Las recomendaciones se agrupan en tres ejes: la promoción del sector exportador, que ya habíamos discutido, la infraestructura estratégica y la gestión de riesgos geopolíticos. Esto no implica que podamos resolver la guerra comercial, sino que debemos estar más atentos a lo que está sucediendo y desarrollar estrategias adecuadas para reaccionar. El primer eje, que es la promoción diversificada, se presenta con acciones clave, como pasar de tratados de libre comercio a una diversificación más activa que contemple estándares, certificaciones y digitalizaciones requeridas por el mundo asiático. Esto nos permitiría construir una narrativa importante sobre la seguridad alimentaria de Chile o implementar programas públicos-privados de certificación, así como laboratorios de digitalización en el marco de acuerdos como el DEPA.
En el mediano plazo, se propone insertarse estructuralmente como una misión permanente ante ASEAN o desarrollar pilotos en servicios profesionales. Actualmente, tenemos muy pocos acuerdos de reconocimiento mutuo con otros países, lo que limita a nuestros prestadores de servicios, estudiantes y profesionales para ejercer en el extranjero o tener presencia. A largo plazo, se sugiere construir una narrativa de socio confiable, un tema que también ha sido desarrollado por el profesor Borges con profundidad.
En materia de logística, se proponen estrategias tanto de logística como de institucionalización, como el desarrollo de nodos regionales y equipos negociadores de comercio asiático. No necesariamente se trata de abrir más embajadas, sino de implementar misiones itinerantes, como las que han utilizado algunos países asiáticos, que facilitan la difusión de información sobre estándares que a menudo superan los requerimientos con los que se está cumpliendo. Además, se plantean inversiones en puertos e infraestructura a largo plazo.
Finalmente, en la gestión de riesgos geopolíticos, la propuesta es fortalecer el monitoreo y la respuesta inmediata mediante una unidad de alerta temprana de riesgos geoeconómicos interministerial, una iniciativa que fue bien recibida en la presentación y que el sector privado considera que debe involucrarse de manera más activa.
La reorientación estratégica de la Alianza del Pacífico es crucial, ya que actualmente no solo está debilitada y comercia poco entre sus miembros, sino que ha dejado de enfocarse en su objetivo original de proyectarse pacíficamente. A largo plazo, existen diversas iniciativas propuestas en el estudio. Este concluye que el Asia-Pacífico es un eje estructural para la inserción de Chile, aunque hay altos niveles de concentración geográfica y productiva. Es interesante observar, por ejemplo, que los aranceles de India siguen siendo muy altos.
Para llegar a este mercado, no solamente los aranceles, sino que las medidas no arancelarias son muy altas en países a los que todavía podríamos ingresar. Además, Chile tiene la ventaja de ser una economía cuya capacidad exportadora no daña ramas importantes domésticas en países como India, que siempre ha tenido preocupación por su producción interna. La política comercial ya no se juega únicamente en aranceles, y esto es algo que hay que explicarle al presidente Trump, quien parece querer regresar la pelota a la cancha. Sin embargo, existen oportunidades en estándares, certificaciones y cumplimientos regulatorios que permitirían a Chile ingresar al Asia, particularmente a India y al sudeste asiático. Estas son las principales conclusiones del estudio, y agradezco nuevamente la invitación. Muchas gracias, Dorotea, por su presentación. Recomendamos profundizar en el estudio que está disponible en la página web del Instituto, así como en la de la Fundación del Pacífico.
A continuación, quisiera ofrecer la palabra a Sebastián Álvarez, quien nos expondrá sobre el impulso a la transición energética y los desafíos estratégicos en Chile. Sebastián es experto en desarrollo de proyectos de hidrógeno verde y sus derivados. Actualmente se desempeña como gerente de ingeniería en ESIT, donde lidera procesos de consultoría, asesoría técnica, ingeniería y formulación de proyectos, con énfasis en normativa, seguridad y gestión técnica a lo largo de todo el ciclo de desarrollo de los proyectos de hidrógeno. Es ingeniero civil mecánico por la Universidad de Chile y cuenta con una amplia trayectoria en la materia.
Muchas gracias. Primero, quiero agradecer la invitación. Este es un panel experto que, aunque aborda temas tangenciales, creo que todos van en pos de un objetivo común. Estamos viviendo cambios a nivel mundial, cambios políticos, pero también cambios en nuestra biosfera y en el medio ambiente, y justamente eso es lo que busca abordar la industria en la que trabajamos.
Brevemente sobre mí, no por el deseo de hablar de mí, sino porque mi trayectoria es particular. He desarrollado mi carrera en la consultoría de energías renovables y eficiencia energética, y luego elegí un camino específico en el hidrógeno verde, donde he tenido la oportunidad de liderar el desarrollo de ingeniería y la implementación de muchos de los primeros pilotos de esta tecnología en nuestro país. He participado en proyectos como el Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia y Gas Valpo, entre otros, muchos de los cuales han sido inaugurados por ministros y por el mismo Presidente de la República, dado su interés estratégico para Chile.
CIT, la consultora que fundé hace dos años, se creó precisamente para abordar las brechas en el desarrollo de esta tecnología en nuestro país, con la mirada de ampliarse hacia todas las tecnologías que apoyan la transición energética. Somos una consultora pequeña, con dos años de trayectoria y más de 40 proyectos ejecutados, lo que indica que aún hay mucho por hacer. Hemos trabajado codo a codo con importantes actores de la industria. Mi socia, la doctora Josefa Ibaceta, forma parte del directorio de H2 Chile, el gremio de empresas privadas de este rubro en nuestro país. También hemos participado en la elaboración de políticas públicas, como la hoja de ruta de investigación, desarrollo e innovación del Ministerio de Ciencias para la industria del hidrógeno verde, así como en el levantamiento de proveedores y la cadena de valor en nuestro país.
Hablemos de transición energética. A grandes rasgos, estamos ante un problema urgente: la crisis climática, el cambio climático, los desastres naturales y el impacto en el estilo de vida de las personas, entre otros efectos. Esto está asociado a un término muy común: los gases de efecto invernadero.