Pantalla azul, por favor.
En nombre de Dios y de la Patria se abre la sesión. ¿Cuenta, señora secretaria? Presidenta, no tenemos cuenta, salvo informar que respecto del primer proyecto en tabla se recibieron las indicaciones del Ejecutivo y el informe financiero asociado a ellas. Muchas gracias. Vamos, entonces, tal como habíamos acordado el día de ayer, a partir por el proyecto de ley que crea un sistema de subsidio unificado al empleo. Habíamos acordado unas indicaciones que tenía que revisar el Ejecutivo, así que, Ministro, sé que llegaron las indicaciones, le damos la palabra.
Muy buenos días, Presidenta, Senadores. Como acordamos el día de ayer, la idea era presentar dos indicaciones que buscaban resolver un par de observaciones que nos hicieron saber los senadores de esta comisión. Las voy a pasar rápidamente a explicar y también agradecer que nos hayan puesto hoy día en tabla, porque este es un proyecto que esperamos que se apruebe prontamente.
En ese marco, la primera indicación tiene que ver con las incompatibilidades de los subsidios. Originalmente, la norma propuesta por el Ejecutivo señalaba que el subsidio establecido en esta ley es incompatible para las empresas con otros beneficios destinados a la contratación de mano de obra o de naturaleza homologable que sean concedidos con cargo a programas establecidos en la Ley de Presupuestos del Sector Público. Se nos planteó que el concepto de naturaleza homologable hacía que estos subsidios pudieran ser muy amplios e incorporar subsidios que no tienen que ver con aspectos laborales. Por lo tanto, establecimos una indicación que señala que el subsidio establecido en esta ley es incompatible para las empresas con otros beneficios destinados a la contratación de personas trabajadoras que den derecho a aportes monetarios destinados a reducir su costo y que sean concedidos con cargo a programas establecidos en la Ley de Presupuestos del Sector Público. Con esto, se precisa de manera clara que son un grupo particular de subsidios relativos a la contratación en relación a aportes monetarios.
La segunda observación tuvo que ver con el informe financiero. De manera resumida, respecto del nuevo subsidio que estamos presentando, hay una expectativa compartida de que este subsidio tenga un uso intensivo, ya que genera puestos de trabajo en los grupos objetivos señalados. Sin embargo, se planteó una preocupación sobre los supuestos establecidos en la tasa de uso, que la Dirección de Presupuestos estableció de manera conservadora. La inquietud era qué ocurriría si efectivamente esa tasa de uso era mayor, lo cual sería una buena noticia, pero cómo eso afectaría el presupuesto anual.
Por lo tanto, se propone establecer un nuevo artículo 27, pasando el actual a ser el 28, en donde se establece que la asignación del subsidio unificado al empleo deberá ajustarse a lo que se establezca en la Ley de Presupuestos del Sector Público para el año respectivo. En caso de que en una anualidad se proyecte un gasto efectivo superior a lo determinado para el respectivo período, la Dirección de Presupuestos, a través del Ministerio de Hacienda, deberá informar oportunamente esta circunstancia a la Comisión de Hacienda de las Cámaras de Diputadas y Diputados y a la Comisión de Hacienda del Senado. El informe deberá contener una estimación fundada de las proyecciones y las reasignaciones presupuestarias a realizar para dar cumplimiento a las obligaciones derivadas del referido subsidio.
Además, se propone intercalar un nuevo artículo quinto transitorio, pasando el actual a ser sexto, del siguiente tenor: "Para el primer año de asignación, la asignación de nuevos beneficios no podrá importar gastos que superen los 103.735 millones. En caso de suceder, se deberá suspender el otorgamiento de nuevos subsidios durante la respectiva anualidad presupuestaria, entendiendo siempre que, como esto se discute todos los años en la Ley de Presupuestos, esto permite evitar que, en caso de que haya un mayor gasto, esto automáticamente se ejecute y, por lo tanto, se suspenda el otorgamiento de nuevos subsidios."
Ofrezco la palabra, colegas. En resumen, autorizo a la Secretaría porque tenemos un "C" de más o nos faltaría un "N". Yo eliminaría el "se", a lo que establezca la ley. Mi pregunta ahora respecto de la norma es que la asignación del subsidio debe ajustarse a lo que establezca la ley de Presupuesto. En caso de que una anualidad se proyecte un gasto efectivo superior a lo que se determinó, la Dirección debe informar a las comisiones de la Cámara y el Senado de Hacienda, y el informe debe contener una estimación fundada de la proyección. Sin embargo, no se menciona que si se excede, se tiene que ajustar a eso, que es el punto que discutimos ayer.
Efectivamente, aquí estamos combinando dos normas, tal como se señaló ayer. Primero, en el transitorio se establece muy explícitamente que es para el primer año, donde desconocemos las tasas de uso. Así, estamos restringiendo el subsidio al marco presupuestario, y si se alcanza ese valor, se suspende la entrega del beneficio. Creemos que esta situación no va a suceder, ya que las estimaciones están hechas de forma conservadora.
Para los años siguientes y en régimen, lo que estamos estableciendo es que ya no hay una postulación, sino más bien una asignación de quien obtenga el beneficio. Tanto la Dirección de Presupuesto como esta Comisión tendrán información respecto de las tasas de uso y la ejecución del programa. La estimación del presupuesto estará ajustada a los requerimientos. Si en un año se requiere más presupuesto, la Dirección de Presupuestos podrá hacer las reasignaciones, pero deberá informar a la Comisión sobre dichas reasignaciones, ya que también esta Comisión debe conocer el desarrollo de este subsidio.
El problema, Pablo, es que no se le está poniendo el mismo límite que se le pone al primer año. Un beneficio que ahora va a ser asignado no tiene límite, y ese es un problema, porque el que va a entrar ya tiene las reglas claras de lo que le pasará los tres años siguientes. Este año 2026 tiene un límite, pero los otros tres años no lo tienen, y el que sigue, cualquiera sea, tendrá el mismo problema. Creo que no corresponde.
Esto sucede en muchos otros tipos de subsidios o asignaciones. Efectivamente, hay asignaciones que se entregan y el efecto final fiscal es indeterminado. En casi todas las situaciones sucede, pero este tipo de prestaciones también ocurre en otros subsidios, donde no se conoce a ciencia cierta cuánto va a ser, aunque se tiene toda la información disponible para hacer una estimación presupuestaria. Esto es similar a otros subsidios, como la gratuidad, donde no sabemos exactamente cuánto será.
Me manifestaba Pablo en relación a la tasa de uso, que se estimaba que generar una regla de estas características para la totalidad del período implicaba que el diseño del subsidio, que es de entrega universal para quienes cumplen los requisitos, terminaría generando una discusión en la ley de presupuesto para establecer cupos al subsidio. Esto, en esencia, pierde el objetivo general del subsidio, que es ser amplio y permitir que cualquier persona que cumpla con los requisitos pueda ingresar. Si se fijan este tipo de reglas, se traslada la discusión a la ley de presupuesto, y finalmente este subsidio, que tiene un diseño de ingreso general, podría quedar limitado a cupos. Esto fue parte de lo que discutimos antes de la presentación.
En la indicación entendíamos que había una primera preocupación respecto a si estaba bien estimada la tasa de uso para el primer año, y por eso se hace este cierre. La idea detrás de esto es dar cuenta de las reasignaciones para que el subsidio, por su característica de postulación universal para los empleadores, no termine decantando en un subsidio de cupos, lo cual ha generado efectos, por ejemplo, en el tema de BTMS. Esa es la razón detrás de por qué está diseñada esta característica, solo para prevenir situaciones que discutimos previamente con asesores.
No he seguido al detalle esta discusión, pero entiendo el razonamiento y lo comparto. Mi pregunta es que, si se quiere establecer un subsidio de aplicación de carácter general que no esté limitado a una discusión de cuotas o de cupos en la ley de presupuesto, debería contar con un financiamiento de carácter más permanente o en régimen que esté estimado. Esa es mi única pregunta. No sé si la Comisión abordó este tema, pero es el corazón de la discusión.
Esto fue el motivo de la discusión que llevó a esta indicación. Como tenemos el temor respecto a las estimaciones y los datos de este 2026, y por eso el límite se establece hasta ese año, nuestra preocupación es que, como no es certero lo que pueda suceder en 2026, esto podría replicarse en 2027, 2028 y hacia adelante. Sin embargo, el límite no se está poniendo hacia adelante, solo para 2026.
Yo valoro que se haya hecho eco de la inquietud que planteó usted, presidenta, a propósito de algo que, como bien decía el senador Lagos, es mucho más amplio que este solo proyecto. De hecho, en el proyecto que viene después, relacionado con el reajuste del sector público, se discuten varios cientos de millones más que en este proyecto. La discusión se centra en tener proyectos que, llegado el momento, cumplan con sus premisas, ya que la premisa no tiene un límite, sino que tiene una posibilidad de crecer. Todos sabemos que hay una necesidad de generar un impacto y los incentivos adecuados para la generación de empleo, especialmente en los grupos que se busca fomentar.
Es fundamental que estos beneficios y promesas no se transformen en algo vacío. Cuando uno dice que se debe suspender el otorgamiento de nuevos subsidios durante la respectiva anualidad presupuestaria, le estamos poniendo un coto a esa anualidad, asumiendo que en la discusión del presupuesto del año siguiente esto se corregirá. A mí me parece que esta indicación mejora el proyecto, pero tengo dudas sobre cómo se solucionará esto, que es únicamente con la respectiva anualidad presupuestaria. Si esto se desborda, se suspende el beneficio por ese año, pero ¿qué sucede en los años siguientes?
Lo que me preocupa es que el límite está puesto solo para este año. En la indicación que nos presenta el Ejecutivo, el límite es transitorio y solo para este año, pero no está establecido para el resto. Por lo tanto, el 2026 queda muy acotado y nos encontramos en una situación complicada.
Tranquilos, porque no le vamos a imponer al que venga ninguna obligación más allá de esto. El problema es que, como el artículo anterior de la indicación es permanente, para la ley permanente no hay límite. Solo se informa, nada más, senadores.
Llegando a esto, me llama la atención la redacción: se deberá suspender, se suspenderá simplemente, ¿no? Sí. Tiene toda la razón el senador Insulza, y eso lo arregla la secretaría, ya está tomando nota, senador Insulza. Gracias. Vuelvo al tema anterior. ¿Por qué no replican eso mismo en la ley permanente, ministro?
Pasa lo siguiente: la fisonomía de estos subsidios está estructurada en torno a las características de los beneficiarios, tanto de empresas como de trabajadores. El problema de ponerle un límite permanente a la estructura del diseño del subsidio es que va a significar dos cosas. La primera es que efectivamente los primeros postulantes, porque además la casuística de quién postula primero o después no depende de una fila, sino que se tienen que dar ciertas características de empleo y de contratación.
Uno podría, por decirlo así, tener un mecanismo que incida fundamentalmente en los dos o tres primeros trimestres del año y después, en el último trimestre, se requiriera o no un subsidio. El subsidio puede estar detenido en caso de que efectivamente haya un mayor aumento. La propia construcción genera un modelamiento del subsidio para los objetivos que está trazado distinto. Ese es un primer dilema.
El segundo dilema es que efectivamente traslada la discusión de cupos a la discusión presupuestaria del año siguiente. Lo que nosotros hemos pensado es que, efectivamente, los esquemas de subsidios en general tienden a tener tasas de uso muy regulares. Entendimos del debate que nos plantearon los senadores que, como modificamos demasiados parámetros del antiguo sistema de subsidios, no era tan fácil proyectar las tasas de uso futuras.
Por lo tanto, lo que entendíamos es que, como en 2026 el subsidio va a entrar en régimen, uno debiera ya pensar que efectivamente la nueva tasa de uso va a poder ser modelada a partir de los usos del 2026. Es en ese marco que nos parecía más razonable ponerlo en un transitorio, para no alterar la estructura general de los subsidios, pero poniendo la salvaguarda de que efectivamente vamos a poder tener de manera mucho más clara la tasa de uso a partir del nuevo subsidio en el año 2026.
Ese es el sentido de que sea transitorio y no permanente. Yo creo que eso lo entendemos todos y nos satisface desde el punto de vista de lo que va a pasar con este año, por toda la discusión que dimos ayer respecto de los respaldos en materia de información y hacer bien las estimaciones, que no haya ningún espacio que genere algún tipo de problema.
Pero respecto de la situación de un beneficio que tiene otra estructura hoy día, que a mí me gusta desde el punto de vista de cómo está pensado, no hay drama. Nuestro único problema es el financiamiento. Y aquí lo único que ustedes están diciendo es que tienen que venir a informar, punto. Pero si aumenta la demanda del subsidio y no hay recursos, ¿cómo lo va a hacer el Estado? Estoy pensando en el Estado, no en el Gobierno. ¿Cómo se hace para sostener esto?
Don Pablo, voy a insistir en el punto. Efectivamente, tenemos muchos casos de instrumentos donde no se definen cupos, sino que se define un derecho. Tal como decía el ministro, ¿qué sucede si una contratación es en diciembre y se nos acabaron los recursos en noviembre? No hay subsidio para la gente que contrata en diciembre, y no es porque no postuló a tiempo, sino porque salió a buscar trabajo en diciembre. No hay una fila única.
Por eso hay muchos casos donde no ponemos cupos en muchas políticas públicas. Para eso, efectivamente, la Ley de Presupuestos que ustedes conocen, en su partida 50, el Tesoro Público, considera dos asignaciones: una para financiamientos comprometidos y otra que se creó este año, que es para financiamiento de leyes variables. Esto tiene que ver con que efectivamente hay muchos casos de leyes donde su efecto es variable durante los años.
Una vez que uno conoce la tasa de uso del primer año, la varianza es cada vez más pequeña. El Estado tiene herramientas para poder reasignar y reordenar en casos en que desconoce sus gastos específicos. A medida que las políticas públicas se vuelven más complejas, también lo es la identificación efectiva de los gastos. Por lo tanto, requerimos tener más recursos en esas asignaciones, pero el Estado y la Administración Pública tienen la capacidad para enfrentar esas incertezas.
No tenemos posibilidad de hacer un cambio en esto, colegas, así que, si les parece, votemos primero todas las normas que son materia de competencia de la Comisión que vimos ayer y, en segundo lugar, votamos las indicaciones. ¿Les parece? Primero, todo lo que vimos ayer y luego, por separado, las indicaciones que entiendo son tres: dos artículos permanentes y uno transitorio.
La señora Presidenta somete a votación las normas de competencia de la Comisión, excluido el artículo 16, respecto del cual se formuló una indicación. Senador Lagos, ¿cuál es el 16? El 16, colega, es el que está indicado. Son las indicaciones que vamos a votar por separado, que establecen que el subsidio es incompatible con otros beneficios.
A favor. ¿Senador Insulza? A favor. ¿Senador Macaya? A favor. ¿Senador García? A favor. Quedan aprobadas, entonces, las normas de competencia de la Comisión, con exclusión del artículo 16, por unanimidad de los miembros de la Comisión.
A continuación, corresponde pronunciarse respecto de las indicaciones formuladas. La primera de ellas reemplaza el inciso primero del artículo 16 por la norma que explicó y leyó el Ministro. ¿Senador Lagos? A favor. ¿Senador Insulza? A favor. ¿Senador Macaya? A favor. ¿Senador García? A favor.
Luego, se formuló una indicación para agregar un nuevo artículo 27, del tenor que leyó y explicó también el señor Ministro, respecto de que el subsidio debe ajustarse a lo que establezca la ley de presupuestos del sector público para el año.
Senador Lagos, voy a votar a favor, entendiendo la discusión que está detrás. Sin embargo, creo que tenemos muchos beneficios que se otorgan en Chile, subsidios y otros derechos, en los cuales tengo una pequeña discrepancia. Creo que el primer año nos da una idea para la varianza, como decía el asesor del Ministerio, pero creo que el segundo o tercer año nos puede dar una visión más clara, ya que a veces en los primeros años no se conocen los subsidios.
Por eso, creo que, al cabo de una aplicación gradual, uno se forma un cuadro más acabado y puede vivir con una norma en la cual se establece un monto previo para armar el marco presupuestario, pero donde tenemos un colchón, un bolsón de recursos que el artículo 50 del Tesoro Público nos permite afrontar en caso de que haya una demanda superior a la estimada. Como este es un derecho, creo que debemos tratar de cubrirlo. Por eso, voto a favor.
¿Senador Insulza? A favor, con el cambio que propuse. ¿Senador García? A favor. ¿Senador Macaya? A favor. ¿Presidenta? Yo mantengo mis dudas, así que me abstengo. Queda aprobada esta indicación por cuatro votos a favor y una abstención.
Finalmente, se formuló una indicación para agregar un artículo quinto transitorio nuevo, que fue explicado en su oportunidad. ¿Senador Lagos? A favor. ¿Senador Insulza? A favor. ¿Senador Macaya? A favor. ¿Senador García? A favor. Queda aprobado este artículo por unanimidad de los miembros de la Comisión y despachado el proyecto.
Perfecto. Muchas gracias, Ministro, al equipo de la DIPRES y al equipo del Ministerio del Trabajo. Cumplimos lo que habíamos prometido ayer, así que queda despachado a la sala el proyecto. Muchas gracias, colegas. Ahora vamos a pasar a ver, tal como nos autorizó la sala, el proyecto de ley de reajuste, que fue informado en nuestra corporación a las tres de la mañana, un cuarto para las tres de la mañana.
La sola estaba esperando ahí. Yo creo que te equivocaste, vicepresidente, porque deberías habernos mantenido votando hasta esa hora. Hiciste un gran esfuerzo ayer, en todo caso. A ver, fuera de bromas, tenemos la siguiente situación: este proyecto no se va a dar cuenta en la sala hasta el martes en la tarde. Yo hablé con el vicepresidente y me encantaría que los colegas nos ayuden con los comités para que en la reunión de comité del viernes, ¿no? ¿Hoy día cuándo es la reunión de comité? ¿Mañana? No estoy seguro si está citada todavía, pero puede ser que lo hagamos los viernes o, si no, los lunes.
Mi petición, y espero que me secundan mis colegas, señor vicepresidente, es que se pueda acordar en comités que nos autoricen a ver el proyecto formalmente, aun cuando no se haya dado cuenta en la sala, porque eso nos permitiría, si es mañana bien, si es el lunes en la mañana, empezar a votar el proyecto. Y que pudieran tener ustedes toda la disposición a que nos juntemos el lunes todo el día en la Comisión de Hacienda a ver este proyecto. Para lo cual, los que tienen otras comisiones puedan ver los reemplazos o las suspensiones, si es posible.
Es importante trabajar todo el día lunes y ojalá despachar el proyecto ese día. ¿Por qué? Porque eso permitiría que la comisión pueda hacer el informe y lo veamos el martes en sala. Eventualmente, si esto se va a la Cámara de Diputados y se ratifica, se terminó el proyecto. Si no se ratifica, vamos a tener una comisión mixta, y tenemos que hacer todo lo posible para que nos den los tiempos.
En resumen, lo que se va a pedir a los comités es que nos permitan ver y votar este proyecto que no se ha dado cuenta en la sala, y también entiendo que hay que hacer un esfuerzo para que el día lunes podamos verlo hasta total despacho. Así es, en la comisión. Para que vaya a la sala el día martes en la tarde. El martes en la mañana no habría sesión de la Comisión de Hacienda para que la Secretaría pueda hacer el informe, el comparado, etcétera. Se vota en la sala, ojalá que se vote ese mismo día, martes, y eso va a la Cámara el día miércoles.
No tengo claro a qué horas votan en la Cámara. ¿En la mañana? Ya, perfecto. Y eso significaría que, en la eventualidad de que se conformara una comisión mixta, tendríamos que hacerla ese mismo miércoles en la tarde, por ejemplo, en el Senado. Ese es el optimismo, porque todos conocemos además el reajuste. Si eso fuera así, estaría agotado artículos muy específicos.
A esta altura, el miércoles se conformaría la mixta en la tarde del miércoles en el Senado en Valparaíso, tendríamos que despachar y mandarlo de vuelta a la Cámara de Diputados. ¿Cuándo lo vería el Senado de vuelta? La próxima semana, o que concordemos. Exacto, o que la Cámara deje citado y el Senado el jueves también cite. Creo que se puede hacer el esfuerzo.
Para que estemos todos claros, sería bueno que aquí tengo al presidente Martínez, ex presidente, presidente de todos nosotros. Hablamos con nuestro comité mixto, que son cinco. Bueno, hartos, muchos, depende. Es que aumentamos, transitoriamente lo aumentamos para estos efectos.
El día lunes está invitado, para que sepan ustedes, en la mañana, la señora Contralora y la presidenta del Consejo Fiscal Autónomo, para este tema. Y hoy día, por Zoom, vamos a tener la presencia de todos los que nos han pedido audiencia. Le damos la bienvenida al señor ministro, a la señora subsecretaria, al equipo. No sé si alcanzó a escuchar nuestro sueño ideal de tramitación. Es un sueño optimista, muy optimista. La idea, ministro y subsecretaria, es que podamos hoy día escuchar y tener toda la audiencia, escuchar la presentación de ustedes, que en la reunión de comités se logre acuerdo para que podamos despachar el proyecto, aun cuando no se haya dado cuenta en sala todavía, que será recién el martes, porque esto llegó a un cuarto para las tres de la mañana anoche al Senado.
Eso nos permitiría votar en el Senado el martes en la tarde, para que el miércoles en la mañana lo vea la Cámara de Diputados. Si la Cámara ratifica, evitamos la mixta. Si no, se provoca la mixta y la idea es tratar de sacarla toda durante la semana. Ese es nuestro sueño ideal. Y el martes no habría comisión de Hacienda para que la Secretaría pueda preparar el informe para el martes en la tarde. Ministro, tiene la palabra.
Muchas gracias, Presidenta. Saludo a usted, por supuesto, a los senadores de la Comisión, así como a las secretarias y su equipo. Lo que traemos es una presentación de este proyecto de ley de reajuste, que entiendo ya hemos compartido. Como quedará claro durante la presentación, este es un proyecto extenso y desafiante, por lo que agradecemos mucho la disposición que ha existido para comenzar a tramitarlo desde el día de hoy, lo cual es bastante excepcional, y también para buscar este calendario exigente.
A modo de contexto, un resumen simple de lo ocurrido es que de los 132 artículos que se votaron finalmente, se aprobaron 119. El grueso de los artículos no aprobados son aquellos que requerían un quórum particular, ya que se rechazaron en la votación en general. No es que se fueran rechazando uno a uno, sino que a pesar de que hubo una mayoría a favor de esos artículos, esa mayoría no alcanzó el quórum necesario, que en este caso eran 76 votos. Durante la presentación, comentaré cuáles de esos artículos vamos a reponer y cuáles no, con el fin de simplificar la conversación.
Si tengo la presentación y los senadores la tienen, puedo ir con ella. Si pudiera proyectarla, sería muy útil, ya que tenemos personas conectadas por Zoom. Aprovecho de saludar a todos los que están en línea, así como a los dirigentes de la mesa del sector público que también están presentes en una sala adjunta. La norma es que a todos los recibimos por Zoom, por lo tanto, no podemos hacer excepciones, ya que si no, la que le reclaman es a mi persona.
Ahora, lo primero que voy a hacer, Presidenta, es dar un contexto macroeconómico y fiscal en el que se inscribe este proyecto de ley. Trataré de ser breve en esta parte, dada la extensión de la presentación. En materia de actividad, lo que ustedes pueden ver en estos dos gráficos es que, luego del año 2023, que fue un año en el que se logró sortear la recesión, algo inevitable dado el esfuerzo por contener la inflación, hemos tenido sistemáticamente una mejora en materia de crecimiento. Esto se refleja en la curva a la izquierda, y a la derecha pueden observar cómo se ha ido moviendo el PIB no minero, que representa aproximadamente el 90% de la economía. Desde septiembre de 2024, la economía ha estado creciendo entre un 2% y un 3% en el PIB no minero.
Aunque esta cifra no debe dejarnos tranquilos, ya que nuestra economía debiera poder crecer más, lo que ha ocurrido es que ha crecido en los últimos dos años por sobre lo que se considera el crecimiento estructural, definido hasta ahora por el Banco Central. En materia de inversión, los datos son positivos. Para el año 2025, se espera que la inversión haya crecido un 7%, lo que representa un crecimiento significativo.
Se espera que para los próximos años, aun cuando el 2026 debiera ser un poco menos que el 2025, un crecimiento de 4,9%, que es lo que está predicho para este año 2026, es positivo. No solo la economía está creciendo más allá del crecimiento estructural, sino que además se está invirtiendo. Después de una inversión que estuvo relativamente plana por algunos años, se está invirtiendo más, y la inversión tiene la particularidad de que aporta al crecimiento actual, pero también al crecimiento futuro.
Desde el punto de vista de la visión que tiene el mercado de la economía chilena, tanto el mercado nacional como el internacional, en el gráfico a la izquierda se observa el índice de incertidumbre económica, que ha ido cayendo sistemáticamente desde comienzos del 2022, alcanzando su pico en febrero de ese año. Esta tendencia ha continuado hasta las cifras actuales, que son similares a la situación que teníamos pre-pandemia y pre-estallido. En cuanto a cómo nos percibe el resto del mundo, el gráfico a la derecha muestra el spread de la tasa de interés que se determina para los créditos que recibe el Estado de Chile. Este spread es la diferencia entre la tasa de interés que nos ofrecen y la tasa de interés de los bonos considerados libres de riesgo, que son los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Al observar este gráfico, especialmente al comparar la situación actual con la de antes de la pandemia y el estallido social, se puede concluir que estamos en una situación mejor que en ese momento. Esto es muy importante, ya que, más allá de la legítima discusión que tenemos en el país, la percepción internacional sobre nuestra sostenibilidad fiscal es positiva.
La parte más desafiante, sin duda, está relacionada con el desempleo. Es cierto que ha crecido razonablemente durante nuestra administración, con alrededor de 650.000 empleos creados, lo cual es positivo en un contexto de estancamiento de la población, como se evidenció en el censo. Sin embargo, el desafío mayor radica en la tasa de desempleo. Ustedes pueden ver en el gráfico a la izquierda que el desempleo ha ido disminuyendo desde mediados de año, especialmente en el caso de las mujeres, que es la línea punteada. No obstante, un 8,4% sigue siendo un desempleo alto.
Es importante señalar que las comparaciones respecto al punto de partida del gobierno pueden ser engañosas por dos razones. La primera es que había mucha menos participación en el mercado laboral en ese momento, ya que muchas personas se habían retirado. Hoy en día, tenemos más desempleo, pero también más participación. De hecho, al observar la población entre 20 y 65 años, la tasa de empleo, es decir, el porcentaje de personas empleadas respecto al total de la población de esa edad, es mayor que la situación que teníamos pre-pandemia. Además, la situación de empleo al inicio del gobierno era insostenible, dado que la inflación existente obligaba a reducir el crecimiento de la economía. Por lo tanto, no es comparable con la situación actual, en la que la economía tiene todas las condiciones para seguir creciendo, invirtiendo más y, de esta manera, reducir el desempleo.
En términos de salarios, los datos muestran que han ido creciendo durante esta administración. Llevamos 33 meses de alza de salarios reales, es decir, salarios que han crecido más que la inflación. Este crecimiento ha sido impulsado por la inversión y también por las alzas del salario mínimo. Sin embargo, como se puede observar en el gráfico, todavía no hemos alcanzado la situación pre-estallido. Esto indica que durante la pandemia, los salarios sufrieron un retraso significativo, el cual se ha ido revirtiendo, aunque no se ha completado del todo.
En materia de inflación, los gráficos muestran la dinámica que hemos tenido, que se puede dividir en tres momentos. Desde un poco antes del inicio de nuestro gobierno, a mediados de 2021, comenzó un fuerte aumento de la inflación. Esta fue una de las acciones destacadas de nuestro Banco Central, que reaccionó con más rapidez que otros bancos centrales. La inflación llegó a un pico y, por el cuidado de nuestras relaciones, no puedo hacer comentarios al respecto. Se incrementó fuertemente hasta mediados de 2022.
Y después empezó a bajar y llegó a una situación más cercana a la meta ya a finales del 2023. Posteriormente, se observó una leve alza asociada al aumento de tarifas, y actualmente se espera que durante el primer trimestre del 2026 alcancemos la meta.
En términos de mediciones generales macroeconómicas, lo que se puede ver en este gráfico son las proyecciones para el PIB del 2026. Hay proyecciones que se sitúan en el rango que establece el Banco Central, que son entre un 2% y un 3%. En los informes de finanzas públicas estamos obligados a presentar una estimación puntual, pero considero que es más razonable adoptar la perspectiva del Banco Central que una visión más amplia, dado que este año recién está comenzando.
La inflación promedio que tuvimos en 2025 fue del 3,5%, la más baja en cinco años, y la inflación esperada para 2026, según todas las proyecciones, incluidas las del IPoM y las del Banco Central, se sitúa por debajo de la meta del 3%.
En materia fiscal, este gráfico ilustra cómo ha evolucionado el aumento del gasto durante distintos períodos en comparación con el aumento del PIB. Desde el punto de vista de la sostenibilidad financiera, sería deseable que el gasto creciera a un ritmo similar al de la economía. Esto es lo que ocurrió en los extremos de este gráfico, entre 1990 y 1999, y también durante esta administración. Sin embargo, entre 1999 y 2023, la economía no redujo su crecimiento de gasto al mismo ritmo que el crecimiento económico, lo que explica los quince años de aumento de la deuda. Esto es común en economías que, tras un largo período de crecimiento, enfrentan momentos de menor crecimiento, ya que se tiende a considerar que son situaciones coyunturales y no estructurales.
Durante nuestra administración, hemos revertido esa inercia y esperamos que, al ordenar el crecimiento del gasto para que se ajuste al crecimiento de la economía, también logremos que la economía comience a crecer más. Este es, sin duda, un desafío de primer orden para nuestra política económica. Cabe destacar que el aumento de la deuda durante nuestra administración será el más bajo desde el gobierno de la presidenta Bachelet.
Quisiera comentar un dato que ha circulado en la prensa recientemente, relacionado con la deuda pública que habría llegado al 43%. Esto es, en gran medida, coyuntural, ya que durante un año se emite deuda en ciertos momentos y en otros se paga. Ese 43% se registró en un momento en que se había emitido deuda, pero aún no se había pagado la cuota correspondiente de ese año.
Cuando se analice cómo terminó el 2025, pronto mostraremos datos iniciales que indicarán que estaremos mejor de lo que se anticipó en nuestro último informe de finanzas públicas, que preveía que la deuda finalizaría en 42,4%. La deuda del 2025 terminará por debajo de ese valor, por diversas razones que explicaremos en su momento. Por lo tanto, este gráfico es consistente con lo que proyectamos para finales de año.
En resumen, la situación macroeconómica en diversas dimensiones ha ido mejorando, aunque es cierto que nuestro país continúa enfrentando una situación de estrés fiscal. Por ello, es fundamental que esto se considere en todos los análisis que realicemos sobre este proyecto de ley y sobre los distintos proyectos de ley que se discutan en el futuro.
Procedo ahora a presentar el proyecto de ley. En este proyecto, organizaré los distintos artículos, dado que hay una cantidad significativa de normas importantes, y los clasificaré según el sentido de cada una de ellas, haciendo también referencia a los aspectos relevantes.