Durante millones de años, la vida siguió su curso. Olas que respiraban, bosques que aprendían, organismos que encontraban formas de persistir. De esa larga historia surgimos nosotros, un destello en la corriente del tiempo, un animal que sueña, que crea, que transforma. Hoy, el cambio se acelera; la tecnología moldea la mente y la materia, y el planeta responde a cada movimiento. El progreso corre, pero la conciencia tropieza. Entre la luz de los algoritmos y la sombra de la desigualdad, buscamos una brújula que vuelva a orientarnos.
Congreso Futuro 2026 es ese punto de encuentro donde la ciencia se hace palabra, la palabra se hace diálogo y el diálogo, camino compartido. Porque el verdadero progreso no está en crear más poder, sino en darle propósito. Humanidad, ¿hacia dónde vamos? La ruta está abierta, el rumbo aún por decidir.
Bien, arrancamos esta tercera jornada, como les comentaba anteriormente, con Congreso Futuro 2026, con este bloque llamado "Interacciones que reconocen valor". Vamos a reflexionar en torno a nuestras conexiones sociales, conexiones mentales y emocionales, y cómo ellas pueden jugar un rol clave para un mejor futuro. Nuestra primera speaker es una psicóloga argentina, doctorada en medicina de la Universidad de Buenos Aires. Desde hace 24 años se dedica clínicamente a la docencia e investigación sobre la identificación y los apoyos en autismo a lo largo del ciclo vital. Para contarnos sobre una educación que reconozca y valore la neurodiversidad, vamos a recibir con un fuerte aplauso aquí en este escenario a Cintia D'Agostino.
¡Buen día! Tengo 17 minutos y, antes de empezar con esta primera charla, donde quiero que reflexionemos y hablemos un poco sobre dónde está el autismo, me gustaría agradecer al Senado de Chile y a todas las personas de producción que están trabajando por este evento tan fantástico que está sucediendo estos días. Por haberme convocado, es un honor, una alegría y una enorme responsabilidad. La idea de esta charla es que revisemos algunos hechos relacionados con lo que sabemos de investigación y algunas preguntas que debemos hacernos en relación al autismo.
La charla nos propone pensar dónde está el autismo, una propuesta para ustedes. En el contexto de este congreso, donde estamos aprendiendo tantas cosas y haciéndonos preguntas éticas con respecto al futuro, vamos primero a preguntarle a la inteligencia artificial dónde está el autismo. La inteligencia artificial nos dice que el autismo no está en un lugar específico, ya que es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la manera en que una persona percibe el mundo y se relaciona con los demás. Se manifiesta de distintas formas y grados, y puede ser diagnosticado en personas de cualquier raza, etnia y condición socioeconómica.
Después, ustedes van a hacer el test de "¿Me dijo la verdad?". Pero también le preguntamos a la inteligencia artificial, y les pregunto a ustedes: ¿conocen a alguien autista o alguien con la condición del espectro autista? Distintas formas de mencionarlos. Entonces, antes de preguntarles, le voy a preguntar a la inteligencia artificial cómo sé si conozco a alguien autista.
Y me da tres pautas. Una de ellas es la observación. Hay que observar a las personas para saber si están en el espectro autista, ya que podrían mostrar ciertas características, especialmente en su comunicación y conducta. La segunda pauta es usar la comunicación, preguntándoles directamente: "¿Vos sos autista?" o de alguna forma más amable. La tercera pauta se refiere al entorno. En realidad, las personas con autismo suelen estar en servicios y lugares que apoyan a quienes están en el espectro autista.
Esta sería la forma de encarar un problema actual, y creo que muchos de los ponentes ya han hablado sobre ello. Antes de mi experiencia, consulto a la inteligencia artificial para que realice el trabajo antes que yo. Esto puede ser un problema, como se ha discutido durante estos primeros tres días. Ahora vamos a revisar algunos hechos y datos de investigación.
El autismo es una condición del neurodesarrollo y también se clasifica como un trastorno del espectro autista, tal como lo nomenclan los manuales de psicopatología, como el DSM-5 y el ICD-10 en Europa. En estos manuales, se encuentra bajo el nombre de TEA, Trastorno del Espectro Autista, que unifica muchas categorías que anteriormente tenían distintos subtipos, como el trastorno de Asperger, el autismo clásico y otras personas que no cumplían con ninguno de estos criterios. Actualmente, existe una única categoría: el Trastorno del Espectro Autista.
El núcleo del autismo impacta en la comunicación social de una persona, en su conducta y en sus intereses de una forma única, lo cual es muy importante. También afecta los procesos cognitivos subyacentes, es decir, cómo una persona procesa la información, percibe los estímulos del entorno, llega a distintas conclusiones o piensa. En general, los clínicos no realizamos diagnósticos a través de los procesos cognitivos; debemos basarnos en las conductas, lo cual es desafortunado y probablemente cambie en el futuro.
El autismo es de inicio temprano, lo que significa que se presenta desde un momento muy temprano en la vida de las personas, aunque eso no implica que siempre se identifique de forma temprana. Cada vez aprendemos más sobre la identificación tardía, lo cual supone un problema en los apoyos que modulan y afectan el pronóstico de cada persona. La identificación tardía es frecuente en distintos países y contextos, y varía según el sexo, género, edad, capacidad intelectual y servicios disponibles en cada área.
En la historia del desarrollo, sabemos que el inicio fue temprano y lo reconstruimos para una evaluación diagnóstica, pero no siempre se identifica a la persona de forma temprana, lo que representa un gran problema. Por otro lado, la etiología del autismo es multifactorial, lo que significa que hay muchos factores involucrados, incluyendo aspectos genéticos. Sabemos que existen muchos genes que interactúan de diversas maneras, lo que hace imposible tipificarlos, incluso para la investigación. Conocemos algunos de los genes involucrados en aproximadamente el 15 o 20 por ciento de los autismos que identificamos, y la investigación ha intentado durante mucho tiempo clasificar y crear subgrupos para la clínica, aunque no ha logrado hacerlo completamente. Los últimos estudios sugieren que podría haber cuatro o más subtipos, pero no lo sabemos con certeza.
En conclusión, no hay un único autismo, sino muchos, y este impacta a cada persona de manera diferente. En muchos casos, el autismo está acompañado de otras condiciones médicas y de salud.
La interacción con las condiciones médicas es un aspecto que muchas personas consideran conocido, especialmente en el contexto de la discapacidad intelectual y el autismo. Cuando comencé a trabajar y estudiar en el ámbito del autismo hace aproximadamente 23 años, la reacción común era: "Ah, trabajas en autismo". Siempre escuchaba un sonido gutural, lo que hacía que la experiencia pareciera dura. Sin embargo, para mí, trabajar en autismo es sumamente divertido y fascinante. Un amigo me dijo en una ocasión que no entendía qué podía encontrar de fascinante en el autismo, a lo que respondí que eso se debía a que no conocía a nadie con esta condición. Esta percepción persiste en la actualidad.
El autismo puede estar acompañado de discapacidad intelectual y de altísimas necesidades de apoyo. Estas familias requieren asistencia continua, 24/7, a lo largo de toda su vida. Esta realidad es muy distinta de la de aquellas personas que, aunque no tienen discapacidad intelectual, también requieren apoyos, aunque de diferente naturaleza. Existen aspectos en común, pero también diferencias significativas. Por ello, la heterogeneidad es la norma en el autismo, más que la excepción.
Los manuales dividen los niveles de apoyo en tres categorías: nivel 1, nivel 2 y nivel 3, que se suponen ajustados a las necesidades de las personas en comunicación, autonomía y otros aspectos. Sin embargo, estos niveles categorizan las necesidades y no siempre son claros, generando controversia incluso dentro del ámbito clínico. Aun así, son útiles para diferenciar entre personas con diversas necesidades de apoyo.
En cuanto a la prevalencia del autismo, es un tema extenso. Lo que puedo afirmar es que hay mucho más autismo del que se pensaba. Esta prevalencia ha aumentado un 300% en los últimos 20 años, pero esto no implica que estemos ante una epidemia. Cada vez hay más y mejores formas de identificación, y más profesionales cuentan con herramientas para detectarlo. Además, hay una mayor sensibilización sobre las características del autismo, lo que permite que las personas lleguen a los servicios de apoyo antes. También se han incluido en los estudios de investigación poblaciones que anteriormente no eran consideradas, abarcando a personas de diversos entornos y con diferentes intersecciones.
Históricamente, se creía que prácticamente no había mujeres en el espectro autista, y cuando se identificaban, a menudo tenían discapacidad intelectual asociada a epilepsia u otras condiciones. Hoy sabemos que hay muchas más mujeres y niñas en el espectro de lo que se pensaba, y esta es una de las áreas en las que he trabajado durante los últimos diez años. No existe una epidemia como tal; el aumento del 300% ha sido gradual, sumando un 10% o 20% más cada año, lo que indica que se han refinado los métodos de identificación.
Es crucial, al analizar noticias sobre el autismo, adoptar una mirada crítica, leer artículos científicos y evaluar qué información es relevante. Este tema también está vinculado a la vacunación, que ha suscitado debates. En cuanto a los sobrediagnósticos, es cierto que se diagnostica autismo cuando no existe, fenómeno que ha persistido durante 25 años. Generalmente, los sobrediagnósticos no están relacionados con la conceptualización del autismo, sino con procesos de diagnóstico que son breves y no rigurosos.
Los factores que han contribuido al aumento del autismo están relacionados con cómo entendemos esta condición. Antes se pensaba que era solo de niños; ahora sabemos que es una condición que perdura toda la vida. Asimismo, antes se creía que solo afectaba a varones, y hoy reconocemos la existencia de mujeres y personas con identidades de género diversas. Es fundamental abordar el autismo desde una perspectiva más dimensional que categorial, reconociendo que existen múltiples formas de autismo.
Un estudio de 2020 realizado por las investigadoras Francesca Jappe y Uta Frith, del Reino Unido, ha marcado un hito en la comprensión del autismo y sus cambios conceptuales, los cuales tienen un impacto directo en la identificación. No podemos hablar de autismo sin considerar las intersecciones, ya que, como todo fenómeno humano, este presenta múltiples capas. Todos los que provenimos de países latinoamericanos estamos familiarizados con la perspectiva interseccional y las diversas zonas de opresión y privilegios en las que existimos. Por lo tanto, es esencial no dejar de lado la discusión sobre la situación de niñas y mujeres en este contexto.
Muchas niñas y mujeres no habían sido identificadas. Ahora están siendo identificadas. Hace diez años, en el 2010, se habló por primera vez en un congreso de autismo de niñas y mujeres. Estamos en el 2025, hace recién quince años. He trabajado con muchas personas en este país en colaboración, hemos producido trabajos de investigación y formación, y estamos produciendo un libro que se editará pronto. En ese libro, lo más interesante es que hay muchas personas chilenas, tanto autistas como profesionales y familias, lo cual es muy relevante.
El tema de género es fundamental. Mientras preparaba mi presentación, la noticia de la muñeca Barbie autista llegó como un impacto. No sé si ustedes lo leyeron, pero fue el 11 de enero, y tuve que cambiar toda la presentación para incluir esta cuestión de la representación. Es sorprendente cuántos estereotipos hay. Al final, el autismo se refleja en los canceladores de sonido y en las muñecas que se pueden mover. Hoy podemos afirmar que hay una muñeca Barbie autista. Aún no tengo claro qué pensar de esto, pero lo que sí sé es que hace quince años no hubiese sido posible diagnosticar tan fácilmente a una niña, adolescente o mujer. La representación no se construye de un momento a otro, y probablemente este sea un paso que miremos en retrospectiva, pero está sucediendo y estamos hablando sobre ello.
Por otro lado, el tema de la doble empatía es uno de los menos entendidos en el autismo. Daniel Milton, del Reino Unido, es un psicólogo y sociólogo que propuso que el problema de la empatía no lo tienen las personas autistas por no entender nuestro mundo, sino que existe una dificultad en las distintas formas de comunicación entre nosotros y las personas autistas. Nosotros somos mayoría y ellos son minoría, por lo que se supone que deberían ajustarse a nuestra comunicación, pero no es así. Este concepto de la doble empatía está ganando cada vez más atención en la investigación.
Además, la investigación sobre el autismo está adoptando metodologías participativas, involucrando a personas autistas como investigadores y docentes, moldeando su propio futuro en colaboración con las comunidades. Por eso, el espectro autista no es fácil de delinear y no hay caminos claros. Existen conceptos como neurodiversidad y neurodivergencia que engloban a todos los cerebros que funcionan de manera diferente, incluyendo el autismo.
La pregunta es, ¿por qué existe el autismo y desde cuándo? Desde siempre. ¿Solo tiene desafíos? No, hay muchas fortalezas, y esta es una de las áreas menos investigadas. Muchas personas autistas tienen capacidades que no son identificadas, ya que la investigación y la intervención no se han enfocado en detectar y poner en valor esas fortalezas en el trabajo, la universidad y la escuela.
¿Hasta cuándo va a existir el autismo? Por siempre. Quiero hacer un ejercicio breve, porque me queda un minuto. Les pido que miren a la persona que tienen al lado durante al menos veinte segundos. ¿Descubrieron si es autista? Entonces, ¿dónde está el autismo? Está en todos lados: en la escuela, en el trabajo, en la universidad, en las empresas, en las comunidades, en los amigos, en los romances, en la vida entera de principio a fin, y también en las leyes. En Chile, a través de la ley 21.545, hay un marco legal importante que tiene un gran impacto, aunque queda mucho trabajo por hacer.
También está presente el autismo en la vida de Caterina Trauco, una chilena, terapeuta ocupacional, magíster en humanización de la salud y en enfermedades raras, que este año está estudiando un magíster en Derecho Internacional y Derechos Humanos. Nos conocemos desde hace diez años y hemos colaborado en diversas iniciativas. Además, está aquí Melissa Muñoz, quien ha desarrollado una aplicación.
Autisap, que ha sido reconocida por el MIT recientemente y también estuvo en Congreso Futuro, versión joven, es chilena y colaboradora, y tengo menos de 23 años. Entonces, ¿dónde está el autismo? Probablemente, en este auditorio hay muchas personas en el espectro autista; podríamos esperar que haya 20, 30, 40, 10 o 2, seguro. Sabemos que las características autistas son características humanas. Si hay algo que caracteriza al autismo, independientemente de todas sus intersecciones y distintas variables, es la humanidad, nuestra humanidad compartida. Por eso, el autismo también está en el futuro. A donde sea que vayamos, estamos. Debemos definir, decidir y tomar responsabilidad sobre cómo vamos a avanzar juntos. Gracias.
Esto es para Cintia D'Agostino, psicóloga argentina; muchas gracias por entregarnos esa importante mirada. A continuación, el siguiente invitado es investigador y profesor de matemática y estadística de la Universidad de Lisboa. Su trabajo se ha centrado en la educación y la pedagogía, abogando por nuevos materiales que prioricen la comprensión y la inclusión. Es miembro del Consejo Científico para la Educación Nacional del Gobierno Francés. Démosle un fuerte aplauso y la bienvenida a Nuno Crato.
Bienvenido, Nuno Crato. Buen día. Muchas gracias por la presencia y por la invitación. Quiero agradecer a los organizadores del Congreso Futuro, muy especialmente a Guido Girardi, porque ha sido un inmenso placer estar aquí con todos ustedes. Hoy voy a hablar de un tema muy sencillo: un libro de texto.
Me gusta mucho pensar en el futuro, pero lo hago con los pies sobre la tierra. El libro de texto es una de las herramientas más utilizadas y más importantes en nuestra educación. La pregunta es: ¿cómo serán los libros de texto del futuro? ¿Serán distintos? Mi respuesta es un poco rara: sí y no. Hay aspectos donde serán distintos y otros donde serán iguales por su función.
Si reflexionamos, nuestra evolución, la evolución de esta caja que vemos aquí, se produjo durante millones de años. No es en dos, tres años, veinte, treinta, cien o doscientos mil que va a cambiar. Nuestra forma de aprender es la misma; ha sido la misma: prestar atención, entender, memorizar, lo que se llama memoria de largo plazo, utilizarla, entrenarla y encuadrarla con lo que sabemos. Cuando escucho algo nuevo, nada es completamente nuevo para mí, pero es nuevo y no es nuevo. Es nuevo porque es información o una discusión, pero la pienso con mi mente, con lo que ya sé, con lo que ya está aquí.
En los libros de texto es un poco así. Voy a mostrarles una pintura que es la más hermosa que existe; no es posible hacer nada más bello que esto, porque es de un pintor muy conocido, Vermeer, un flamenco. Esta pintura se llama "El Astrónomo". Se puede ver al pintor con la mano derecha sobre un globo y la mano izquierda cerca de un libro. El globo es un globo celeste; no es un globo de la Tierra, es un globo de los cielos. Él está tanteando el globo, intentando entender cómo está organizado el cielo. ¿Dónde están las estrellas? ¿Cómo se organizan? Nosotros las organizamos en constelaciones.
Imagen, que es una imagen tridimensional. Estamos hablando del siglo XVII, donde ya existían imágenes tridimensionales. Cuando se está tanteando esta imagen, al mismo tiempo se está mirando un libro. Aquí se ven las casas nobles de Europa y las bibliotecas, que tenían dos globos: un globo celeste y otro terrestre. Estos globos son muy largos, de aproximadamente un metro y diez. Se encuentran en Lisboa, en la Sociedad de Geografía, y son realmente bellos. Si tienen la oportunidad de visitar Lisboa, les recomiendo que vayan a la Sociedad de Geografía para verlos.
Regresando al tema, aquí se tiene a su mano izquierda un libro. El libro está tan bien pintado que los expertos pueden identificar qué libro es, qué página y qué edición. Es impresionante. Este libro trata sobre la observación de las estrellas. Por lo tanto, tenemos aquí una ilustración de un hombre que está mirando simultáneamente un texto y una imagen, intentando que ambas le ayuden a entender mejor cómo se organizan los cielos, o cómo los hombres y las mujeres han organizado el cosmos.
La pregunta es: ¿es este un libro de texto? Aún no. Era un libro académico que se estudiaba, utilizado por maestros y profesores universitarios. Sin embargo, no era un libro de texto, ya que un libro de texto es algo diferente, diseñado específicamente para el aprendizaje, con una serie de características que no se aplican de la misma manera.
Tengo aquí un libro de física que me prestaron, que no es para niños de cinco años, sino para una edad específica. Tiene en cuenta el nivel de desarrollo y los conocimientos previos, lo cual es fundamental para un libro de texto. Este no es simplemente una colección de hechos; es una construcción de la información presentada de manera estructurada, acorde al nivel de conocimiento de los estudiantes y con un propósito claro. En cierta medida, traduce el currículo nacional o regional de forma organizada para maestros, alumnos y también para los padres.
Me apasiona tanto este tema que escribí un libro titulado "Apología del Libro de Texto". En estos tiempos en que se reflexiona sobre cuestiones muy interesantes acerca del futuro y la inteligencia artificial, creo que es necesario pensar un poco sobre los materiales que utilizamos y que son tan útiles. Cuando hablo de estos materiales, no me refiero únicamente a los libros en papel; también aprecio lo digital, que puede incluir libros de texto digitales.
Ahora bien, ¿qué es lo más importante para estos materiales de estudio? Mi respuesta es la estructura. Es esencial cómo están organizadas las cosas, la secuencia, que debe ser progresiva, de lo más sencillo a lo más complejo, y coherente. Esto es lo que define un buen libro de texto y un buen material de aprendizaje: la secuencia, la estructura y la lógica. Aprendemos acumulando nuevos conocimientos sobre aquellos que ya poseemos. Para que el aprendizaje sea significativo, como indican los psicólogos educativos, es necesario que tenga relación con lo que ya sabemos.
Así, un buen libro de texto debe tener una secuencia lógica, conceptos que se construyen sobre otros. Por ejemplo, si quisiera explicar a un niño lo que es un arcoíris, debo tener en cuenta que es un fenómeno complejo y difícil de explicar. No puedo limitarme a decir que un arcoíris es divertido; debo ofrecer una explicación que le permita comprenderlo en su totalidad.
Porque el niño pregunta, ¿qué es un arcoíris? Yo puedo dar una primera respuesta: es un reflejo en el cielo del sol. Sin embargo, para entender lo que es un arcoíris, la humanidad tuvo que esperar hasta Newton para comprender la llamada descomposición de la luz blanca en otros colores, así como lo que es la reflexión y la refracción, dado que los colores tienen distintos índices de refracción. Es un tema complejo, y surge la pregunta: ¿qué pasa con las gotículas de agua que están allí?
Si quiero explicarlo, debo hacerlo de una forma organizada. Primeramente, tengo que abordar conceptos de óptica: lo que es la luz, la reflexión, la refracción y la descomposición de la luz blanca en diferentes colores. Todo esto es un proceso que no es sencillo. Esto es lo más importante de los libros de texto: presentar la información paso a paso, con espaciamiento, para que se retenga en la memoria a largo plazo. Cuando hablo de memoria, no me refiero solo a hechos, sino también a conceptos, discusiones y sentimientos. Aquí estamos hablando de conceptos más que de sentimientos, porque nos referimos a lo que los psicólogos llaman memoria declarativa, es decir, estamos tratando temas de física, matemática, historia, entre otros.
Un buen libro de texto es aquel que incluye todo esto y que también sigue lo que se llama el principio multimedia, que se originó con la idea de los dos canales de Paivio. Para darles una idea, este es un estudio científico de psicología de finales del siglo XX, por lo que no es tan antiguo. Esencialmente, lo que Paivio descubrió fue que las personas tienen dos canales que pueden utilizar simultáneamente: mirar una imagen y escuchar o leer un texto. Sin embargo, no pueden escuchar dos textos al mismo tiempo ni mirar dos imágenes a la vez. Pueden, en cambio, mirar una imagen y escuchar un texto. Por esta razón, los libros de texto actuales contienen tantas imágenes, a veces en exceso, lo que puede dificultar la lectura y la orientación.
Voy a dar un ejemplo poco afortunado, inspirado en Chile, perdónenme. Supongamos que estoy explicando a los niños en la clase de física la composición de la molécula de agua. Digo: "La molécula de agua tiene dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno". Al mismo tiempo que lo digo, muestro una imagen. Ahora, díganme, ¿cuál es la primera cosa que un niño ve? El pingüino. ¿Y qué más? El corbatín del pingüino. ¿Qué estamos enseñando sobre la molécula de agua? Nada. Estamos distrayendo al niño con algo que no tiene relación. El niño pregunta: "¿Por qué me estás enseñando eso?" Luego digo que el agua existe en diferentes estados: sólido, líquido y gas. El niño piensa: "¿Me estás hablando sobre la molécula de agua y mostrando tres estados diferentes? Entonces, ¿la molécula de agua es diferente en los tres estados?" Inmediatamente comienza una discusión que no es relevante para el objetivo pedagógico.
Además, esta imagen contiene un error. ¿Hay algún profesor de física aquí? Hay dos. Los profesores de física inmediatamente notan que hay un error grave en esta imagen, ya que sugiere que el estado gaseoso son las nubes. No, las nubes son estado líquido, gotículas, o sólido, pequeños cristales de hielo que están en la atmósfera. Por ello, es fundamental tener cuidado con la conjugación de imágenes y texto. Este es un principio, y hay muchos otros que son importantes para la elaboración de libros de texto.
Es importante para los autores y para los maestros tener cuidado de no proyectar imágenes que sean distractoras, lo que los psicólogos educativos llaman detalles seductores, ya que no ayudan al aprendizaje. Ahora, permítanme ofrecer un buen ejemplo. Imaginemos que estoy intentando explicar a los niños que las constelaciones son grupos de estrellas que no están en el cielo; no es el cielo el que se organiza con grupos específicos, somos nosotros desde nuestro punto de vista sobre la Tierra, mirando las estrellas y observando figuras curiosas. Los griegos, con su extraordinaria imaginación, vieron osos donde yo no veo nada; así, tenemos la Ursa Mayor, la Ursa Menor y Casiopea. Esto refleja no solo la imaginación, sino también una manera de organizar los cielos, permitiendo que luego se pueda decir: "Ah, ahora Júpiter está cerca de Sagitario". Esto es relevante para los astrónomos.
Por lo tanto, las constelaciones son arbitrarias, pero ayudan a organizar el conocimiento del cielo. ¿Qué imagen escogeré para ilustrarlo? Esta. Están mirando y pensando, al menos así soy yo, reflexionando sobre cómo el astrónomo está consultando el libro. Ahora entiendo mejor por qué se dice que las constelaciones son arbitrarias, pero efectivamente ayudan a organizar el conocimiento del cielo.
Hoy se puede hacer mucho más que con este libro y otros, porque cuando estaba en la escuela, los libros eran en blanco y negro, sin imágenes. Sin embargo, hoy se utilizan muchas imágenes, a veces en exceso, aunque en otras ocasiones están muy bien ajustadas a lo que se pretende. Podemos hacer mucho más gracias a los medios digitales. La inteligencia artificial, por ejemplo, permite responder a las dudas que los niños tengan sobre una materia específica, investigando únicamente en el libro de texto. Esto es muy útil, ya que los niños pueden cuestionar algo y la inteligencia artificial les puede indicar, por ejemplo, que los verbos en castellano son difíciles y que esa información está en la página 32, sugiriendo también la página 44 para más detalles.
Ciertas casas editoriales ya cuentan con programas en línea que utilizan inteligencia artificial para estudiar los libros. Esto es muy positivo, porque estamos enfocando a los niños en el aprendizaje activo, en la organización del conocimiento. Por ejemplo, para escuchar la pronunciación, todos quieren saber la diferencia entre el portugués de Portugal y el de Brasil. Puedo intentar hablar en portugués de Portugal y también un poco de Brasil, pero es mucho mejor escuchar una grabación para entender cómo suena el inglés de Australia o el de América. Esto se puede hacer con hablantes nativos.
Además, las animaciones, como las de batallas, son fascinantes para ver cómo fueron las cosas. Hoy en día, existen tecnologías fantásticas como la realidad aumentada, que ofrece imágenes, a veces animadas, que nos permiten profundizar en el entendimiento de los conceptos. Hay tantas cosas que se pueden hacer, incluidas pruebas adaptativas que se vuelven más complejas a medida que el estudiante responde correctamente. Esto se puede lograr con los medios digitales, ofreciendo un aprendizaje mucho más efectivo. Sin embargo, lo que sigue siendo fundamental para el libro de texto es el aprendizaje activo, no en el sentido de que todos estemos caminando en la clase, sino en un sentido más amplio y significativo.
Hay una diferencia muy grande entre ser activo aquí y ser activo aquí. Eso es lo importante para aprender. Ser activo aquí implica estar con atención, seleccionar la información, organizar una representación mental e integrarla con conocimientos previos. Un buen libro de texto permite el espaciamiento, la recuperación, los cuestionarios, el entrelazado, y promueve la alternancia y elaboración. Entonces, mi respuesta a la pregunta: ¿serán distintos los materiales de estudio del futuro? Ya lo entendieron, sí y no.
Muchas gracias. Un fuerte aplauso para Nuno, que viene desde Portugal, en esta tercera jornada del Congreso Futuro 2026, ya en su versión número 15. También quiero saludar a quien nos va a acompañar en el siguiente bloque, un fuerte aplauso para Paula Molina, de Radio Cooperativa. Paula, es un gusto compartir contigo aquí en el Congreso Futuro 2026. Agradezco la oportunidad de estar nuevamente junto a Radio Cooperativa en este congreso, donde ya se cumplen 15 años. Hablamos siempre de las autoridades que visitan este congreso, presidentes en ejercicio y presidentes electos. Sin embargo, las personas más importantes en este congreso son ustedes, quienes han venido a buscar sus entradas, quienes están inscritos y quienes están con nosotros aquí en este escenario. El aplauso es para ustedes y, por supuesto, para quienes nos siguen a través de redes sociales.
Exactamente, Paula. En este bloque vamos a hablar de micro y macro, aprender a mirar el mundo desde lo molecular hasta lo astronómico. Así es, no es poco el salto que vamos a dar, y nos dirigimos directamente a las estrellas. Vamos a recibir en este escenario al destacado investigador y científico alemán, doctor en física de la Universidad Caltech. Su trabajo se sitúa en la intersección de la física, la ciencia y la ingeniería, con especial énfasis en el diseño y la fabricación de estructuras avanzadas. Veamos qué nos trae Richard Alexander North.
Hola, muy buen día. Muchas gracias por esta invitación. Es un verdadero honor estar aquí con ustedes en Chile. Encuentros como este, de conocimiento en el Congreso Futuro, son realmente una prueba de que la sociedad desea avanzar y explorar. Una de las maneras en que se evidencia esto es en la exploración espacial.
Cuando queríamos llevar humanos al espacio, construimos grandes cohetes. Nos dimos cuenta de que, si queríamos ir aún más lejos, necesitábamos recurrir a pequeñas sondas, cosas que nos permitieran ir mucho más allá de lo que nuestros cuerpos humanos podrían soportar. Esto muestra 65 años de exploración que hemos realizado: 72 misiones a la Luna, 38 misiones a Marte. Si miramos hacia los planetas exteriores, vemos que solo hemos enviado un puñado de sondas. Pero si miramos aún más lejos, en una escala cósmica, realmente no hemos estado en ninguna parte. Uno de los objetos hechos por el ser humano más lejanos que hemos enviado es Voyager 1, lanzada en 1977. Si consideramos cuánto tiempo nos llevaría llegar a la estrella más cercana, serían diez mil años con cualquier tipo de propulsión que podamos imaginar hoy. Así, en 2016, científicos de todo el mundo se unieron en torno a una idea realmente audaz.