Gracias. Esto está listo, ¿no es cierto? Televisión, todo, grabación. Estamos para cuando usted lo señale, señor.
Intente guardar silencio y apagar celulares. Gracias. De pie, por favor. En el nombre de Dios y la patria, se abre la sesión de la Comisión de Medio Ambiente del Senado. Saludo al señor alcalde, al senador Velázquez y a la senadora Núñez, conocidos ambos senadores de la región. Saludo a todos los invitados; vamos a tener una importante sesión de la comisión.
Contamos con la presencia del Jefe de la División de Calidad del Aire del Ministerio del Medio Ambiente, señor Cristian Tolvett; del Director Regional del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas de Antofagasta, señor Gustavo Riveros; y del alcalde de la comuna de Calama, don Eliecer Chamorro. También nos acompaña el abogado del departamento jurídico, don Diego Bascuñán, y el jefe del subdepartamento de medio ambiente, señor Jerry Lusa.
Participan además representantes de la comunidad de Yalquincha, la señora Nancy Bautista y el señor Ignacio del Castillo; de la comunidad Hijos de Yalquincha, la señora Verónica Cruz y Margarita Vilca; de la Federación Nacional de Pobladores de Calama, FENAPO, los dirigentes Nuria Avilés y el señor Sergio Chamorro; y de la Corporación Defensores del Loa, la señora Francisca Oliva.
Sin perjuicio de ello, vamos a abrir la palabra. Queremos ser lo más ordenados posible. Ustedes verán que esta es una sesión formal del Senado, con un conjunto de protocolos de ordenamiento. Está también presente el señor Secretario y la abogada de la Secretaría. Esta sesión se está transmitiendo por el canal del Senado, cumpliendo con la formalidad que corresponde.
Asimismo, es importante señalar que estamos dando cumplimiento a un acuerdo adoptado en el Senado, en la Comisión del Senado, donde comprometimos estar sesionando en Calama antes de Navidad, lo cual estamos llevando a cabo.
Antes de darle la palabra al señor alcalde, quiero agradecer a todos los equipos de la municipalidad, dirigentes sociales y científicos que nos han ayudado a observar e interpretar el cauce del río Loa, así como el espacio que fue declarado humedal urbano. También tuvimos la oportunidad de visitar el Centro de Biodiversidad, donde se presentó un extraordinario trabajo en la recuperación de la ranita del Loa.
Ahora, antes de proceder, le doy la palabra al secretario. No hay cuenta, señor presidente. Perfecto, no habiendo cuenta y sin más, entramos a la exposición del señor alcalde de la comuna. Tiene la palabra.
Señor presidente, senador don Alfonso de Urresti, muy bienvenido. Saludo también a nuestros senadores de la región, don Esteban Velázquez y a nuestra senadora Paulina. Gracias por estar con nosotros y por el apoyo que han brindado en relación a la situación que estamos enfrentando en nuestro territorio. Tenemos una presentación por parte del equipo; no sé si ya estaría lista. Si no está lista, podríamos continuar con el protocolo de la tabla.
Gracias. Estaría el Jefe de la División de Calidad del Aire con nosotros. Alcalde, tal vez, mientras se termina de instalar, podría hacer un repaso de lo que vimos en la comisión y a lo que nos comprometimos, así como lo que debiéramos buscar en términos de propuesta en la exposición que ustedes van a realizar.
En relación a lo que señala la tabla, el Plan de Descontaminación Atmosférica de nuestra ciudad presenta indicadores de déficit con respecto a su avance. Esto ha generado que, al compartir las bases, se evidencien las dificultades. Comparado con otras ciudades de nuestro país, como Concepción, Biobío, Valparaíso, o la misma Región Metropolitana, el cumplimiento del plan de descontaminación atmosférica ha sido prácticamente en un periodo que no supera entre tres a cinco años. Inclusive tengo una gráfica que evidenciamos en forma protocolar para que la tengan en sus antecedentes.
Sin embargo, en el caso de la ciudad de Calama, en la provincia de El Loa, llevamos dieciséis años con la aplicación de este Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA), que no ha podido implementarse adecuadamente. Esto se debe a que, desde el año 2004, a través de un decreto supremo, se estableció que Calama tiene un nivel de saturación importante, siendo considerada una zona saturada. No solo desde el punto de vista del aire, sino que el decreto supremo, a través del Ministerio de Obras Públicas y la Dirección General de Aguas, también señaló que el río Loa, en su caudal mínimo y máximo, experimenta niveles de agotamiento de uso.
Desde el año 2004 hasta la fecha, ha habido procesos de reinicio respecto al plan de descontaminación atmosférica. En aquella época, se generó un plan operativo desde un enfoque voluntario, pero no era obligatorio. En 2017, la Contraloría emitió un pronunciamiento que indicó que el PDA para nuestra provincia presentaba retrasos significativos, lo cual también ha sido señalado en los tribunales durante las audiencias territoriales que se están desarrollando en estos días en Calama.
Recientemente, se ha solicitado un reinicio del plan de descontaminación atmosférica para nuestra ciudad. Sin embargo, desde el año 2024 en adelante, hemos perdido dos años, ya que, siendo obligatorio establecer el PDA, una comisión operativa con consulta intersectorial ha demorado en responder a un requerimiento del año 2024, lo que provocó que el Ministerio de Medio Ambiente emitiera un documento indicando que se deben adicionar al menos 120 días más para poder comenzar a hacer operativo el trabajo del plan de evaluación atmosférica para nuestra ciudad.
En otras palabras, señor Presidente, estimados senadores y senadoras, el PDA partió en el año 2004. Se trató de implementar en el período del expresidente Piñera, y se intentó desarrollar en la actual Presidencia de la República, pero no se ha concretado nada. Las medidas provisionales o transitorias, como se han denominado, han implicado que no contemos con las herramientas necesarias para describir que Calama no está contaminada en una parte, sino que está contaminada como ciudad completa. De acuerdo a los peritajes...
Paper, sobre todo el que se publicó en la revista científica The Climate, señala lo siguiente: existe una correlación positiva entre las tasas de cáncer y las tasas de autismo. Esta correlación fue documentada hace dos años y se caracteriza por pendientes positivas, estilo Giffen, que indican que no son planas, sino que, a medida que pasa el tiempo, se observa un incremento significativo, especialmente en relación con las variables de la minería.
De acuerdo con la publicación de la fuente DEIS del Ministerio de Salud, se establece que al menos siete de cada diez personas tienen cáncer y están asociadas a una enfermedad crónica, de las cuales un porcentaje del 48% al 50% fallece a causa del cáncer. A ello se suma otro documento, un estudio realizado por el geólogo ambientalista de la Universidad Católica del Norte, Jonathan Volados, quien establece que la nomenclatura química NO2, que corresponde al dióxido de nitrógeno, es un gas tóxico. Este gas, mediante imágenes satelitales y la metodología Senitel, permite identificar, a través de un mapa calórico, la cantidad de partículas presentes en el aire.
Se ha determinado que este gas tóxico afecta directamente la salud, provocando un aumento en las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. En el último trimestre de este año, en la provincia de El Loa, se registró un incremento del 48% en los problemas respiratorios. Esta situación ha llevado al alcalde y su equipo del área de Atención Primaria de Salud (APS) a solicitar al Servicio de Salud de la región de Antofagasta que adelanten las vacunaciones para la provincia de El Loa. Inicialmente, se pensó que esta excepcionalidad era exclusiva de nuestra región, sin embargo, se ha observado que está ocurriendo en gran parte del norte del país.
Quiero graficar esta exposición, en la que se muestra que Calama tiene una superficie de 4.184 hectáreas, lo que equivale a 15.000 kilómetros cuadrados. En la imagen se puede observar que 9.307 hectáreas corresponden a la basura industrial de la minería, lo que representa el doble de la superficie de Calama. Si realizamos una comparación matemática, esto se traduce en más de 30.000 kilómetros cuadrados de impacto.
Calama se ha convertido en un relave industrial. En el mapa, se puede apreciar la ubicación de las mineras, como DMH y Chuquicamata, así como el sector norte-oriente donde se encuentra Genoveva, que logró un proceso de exploración, pero no pudo concretar su explotación debido a la falta de rentabilidad, dejando el área abierta. La basura generada por estas actividades se acumula en las 9.307 hectáreas mencionadas. Si calculamos en términos proporcionales, Calama tiene cerca de 200.000 habitantes, más un 15% de inmigración, lo que eleva la cifra a aproximadamente 350.000 personas si consideramos la proyección de una comuna completa en el sector industrial.
Pasemos adelante.
Bueno. Ese, donde dice "fracaso, PDA", es el archivo. Muy bien, adelante con las láminas. Esa es otra gráfica que queremos señalar: en color verde, la ciudad de Calama; en color rojo, el tranque Talabre. Como bien lo señalaba el senador, toda esa circunferencia representa la minería que tiene nuestra provincia, El Loa, y claramente, a través de esta imagen satelital, podemos ver el impacto que genera en nuestra provincia, sobre todo en nuestra ciudad.
Adelante, colega. Esta es la particularidad del PDA. Hacia arriba, en la perpendicular de la flecha roja, se traduce que en nuestra ciudad de Calama parece que solamente estuviese contaminada una parte de nuestra tierra. Sin embargo, los problemas respiratorios y los problemas asociados a la contaminación, según la ficha clínica de cada paciente en nuestra Atención Primaria de Salud y en el hospital, provienen de varios puntos de la ciudad. Por lo tanto, es muy difícil determinar que solamente una parte está contaminada.
¿Por qué? Porque el PDA transitorio establece que los barrios de limpieza de las calles de la empresa estatal minera Codelco están destinados únicamente al sector norte de la ciudad, sector norte-oriente. Esto provoca una deficiencia en la metodología del proceso y en la Ley de Bases 19.300.
Adelante, colega. Ahí está el raconto respecto a lo que señalaba en relación a los tiempos, de cómo se ha reiniciado dos veces este PDA, lo que ha provocado que llevemos prácticamente cerca de dieciséis años tratando de concretar medidas importantes que puedan reducir la contaminación en nuestra provincia. Concepción, por ejemplo, tiene un promedio de 4,4 años; Curicó, 3,8 años; Osorno, 3,3 años; la Región Metropolitana, 3 años; Valdivia, 3 años; Coyhaique, 2,9 años; y Temuco, 2 años. Pero nosotros, como ciudad, llevamos dieciséis años.
Adelante, colega. Solo para finalizar, quiero destacar que creemos que dentro de este proceso de la Ley de Bases 19.300 hay elementos que indudablemente deben ser mejorados. La experticia de la Comisión del Senado de Medio Ambiente ha generado avances importantes para nuestro país, y creemos que estos aspectos pueden ser considerados o quizás ya se estén implementando.
Lo que está ocurriendo es que los proyectos de distinta tipología, ya sean mineros u otros servicios para la provincia de El Loa, establecen que aquellos proyectos que generan impacto en la salud de las personas deben tener medidas de carácter compensatorio, obligatorias o reparatorias, que no deberían aplicarse solamente en el período de explotación.
En el ciclo de vida del proyecto, cuando se determina que existe una afectación al territorio, debe existir un proyecto de ley o una modificación de normas o reglamentos. Usted, señor presidente, tiene la experticia para establecer que si el proyecto es estratégicamente importante para el Estado, como en el caso de la DMH segunda etapa o el caso de RT segunda etapa, que aún deben ingresar a través de un estudio de impacto ambiental, la rentabilidad social debe ser mayor que la rentabilidad privada.
Como ya se ha determinado en el caso de RT, estas medidas de carácter compensatorio y reparatorio deben ser aplicables desde la etapa de exploración. Si no se pueden aplicar en ese momento, se debe considerar que en la etapa de explotación, dado que los proyectos son evaluados entre 15 y 25 años, se puedan implementar estas medidas de carácter reparatorio de forma inmediata desde el momento cero de la inversión.
Gran parte de estos proyectos, cuando son presentados al estudio de impacto ambiental, obtienen la aprobación, pero no se fijan los momentos en que se aplican las medidas. Y eso es algo que también nos preocupa.
Quisiera expresar una preocupación que se puede regular o acortar, especialmente en relación al proyecto Parque Tunahuasi, ubicado en el sector norte de la ciudad. Durante una reunión con nuestros ministros de los tribunales ambientales, se nos indicó que este parque no cumple con la tipología de un parque ni de una plaza. El cierre perimetral de este espacio está constituido por postes crucetas de madera con estructura de aluminio, y se propuso como una medida de carácter voluntaria, ya que no contaba con regulación obligatoria. Este proyecto no surgió de una iniciativa voluntaria, sino como respuesta a una exigencia ciudadana, aunque debo reconocer que en su momento fue aprobado por la CONAMA.
Frente a estas situaciones, debemos considerar que los organismos fiscalizadores, como el Servicio Nacional de Medio Ambiente (SMA), no cuentan con los equipamientos, recursos específicos ni la experticia necesaria para llevar a cabo una fiscalización efectiva. Cuando se producen denuncias o incidencias críticas, como las que se presentan en el ámbito minero, se les otorgan protocolos a Sernageomin, pero ellos no intervienen. En cambio, otros organismos públicos, a pesar de tener menos recursos o experticia, sí lo hacen porque cuentan con los alcances necesarios.
Una situación compleja se presentó con la empresa Enaex, en el lado sur de nuestra ciudad, en el año 2022. Actualmente estamos en un proceso sancionatorio, pero hasta la fecha no se ha impuesto una sanción significativa a Enaex por los daños causados. En nuestro caso, no se trata de un asunto de días, sino de un problema que requiere atención inmediata.
Además, según la información que hemos recopilado, concluimos que el Plan de Descontaminación Atmosférica de Calama (PEDA) no ha tenido un avance significativo, lo cual estoy expresando de manera diplomática. La Dirección de Análisis Fiscal (DAF) indica que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región el año pasado fluctuó entre un 6% y un 7%, y aunque este año ha experimentado una leve caída, seguimos aportando más del 40% del PIB nacional. En el caso de la provincia de Loa, contribuimos con un 4,2%, mientras que la media nacional es de un 2,4%. Según datos del Banco Central, la región de Atacama presenta una excepcionalidad a nivel nacional, fluctuando entre un 10% y un 12%, mientras que otras regiones, como O'Higgins, Coquimbo y Valparaíso, tienen cifras inferiores.
Lo que queremos presentar es que, a pesar de nuestra significativa contribución al PIB, no recibimos un tratamiento recíproco. Creemos que la provincia de Loa debe ser declarada en estado de emergencia sanitaria, dada la situación actual. Es imperativo que se genere celeridad en el cumplimiento de ciertos compromisos ambientales y que se apalanten recursos, no basados en voluntades individuales o convenios temporales, sino estableciendo una autoridad clara que aborde las falencias en el área de salud y medio ambiente.
En el norte de Chile, enfrentamos problemas serios, como el surgimiento de plomo en Arica, el caso de Iquique y los asentamientos de Alto Hospicio, así como la zona del silencio y los problemas de mitigación ambiental. También enfrentamos desafíos viales entre la tercera y cuarta región, especialmente en Chañaral. Los PIB que generamos en el norte son significativos, y con el apoyo de esta instancia, podemos avanzar rápidamente en estas cuestiones. Esperamos que se concrete una celeridad importante, especialmente para la provincia de Loa. En caso contrario, estamos claros en que no es justo que nuestro PIB se desplace hacia otras regiones de Chile. Debemos reclamar y conservar lo que nos corresponde en nuestra provincia y en la región de Antofagasta.
Creo que ya ha llegado el momento, porque no podemos tener un hospital colapsado con ciertas situaciones complejas. Un problema que heredamos de la minería, que nos están sancionando, debido a debilidades en la administración. Sin embargo, esto se complica, porque cuando se presentó el RESCON, lo rechazamos en su momento; inclusive, el alcalde era don Esteban Velásquez y yo formaba parte de la administración municipal. A pesar de nuestro rechazo, la CONAMA aprobó el RESCON, y ahí tenemos el problema, que abarca prácticamente cerca de 4 a 5 hectáreas.
Nos gustaría que a través de este encuentro se impulse un estado de decreto de emergencia sanitaria y que, por supuesto, los gobiernos de turno se hagan responsables del abandono que tenemos en la provincia de El Loa. Muchas gracias, alcalde, por su exposición. Estoy revisando la agenda; lo ideal es ser lo más ordenado posible. El alcalde abre la discusión con una visión global de la comuna, y luego pasaremos principalmente a la situación del humedal urbano, que es un tema particular que nos convoca.
Es importante que la autoridad local se traslade hasta el Congreso Nacional, ya que estar en terreno ayuda a tomar conciencia de las realidades que existen. Cuando recorremos la ciudad y hablamos del abandono de Calama, vemos cómo el país crece y, a la vez, observamos la situación en las orillas del humedal. Esto nos lleva a reflexionar sobre las leyes que protegen los humedales urbanos, que podrían ser útiles para su ejecución.
También hemos dialogado con quienes nos acompañaron desde la sociedad civil organizada, postulando fondos para proteger y limpiar lo que consideramos una excepción. El presidente de la comisión ha estado recientemente en el humedal del río Loa en Calama y en La Chimba, donde estaremos mañana en Antofagasta. Estas áreas hacen noticia a nivel internacional, ya que no son zonas húmedas en el sentido tradicional, sino que estamos en el desierto más árido del mundo.
Dicho esto, para nosotros, presidente, el plan de descontaminación es vital. El alcalde, en su presentación, reflejaba de manera adecuada los plazos, que a esta altura no sé si llamarlos plazos o postergaciones. Estamos hablando de un plan que busca descontaminar Calama desde hace más de 16 años. Hubo un cuestionamiento en su momento sobre la necesidad de este plan, argumentando que la ciudad ya no estaba tan contaminada. Sin embargo, al analizar lo que ocurrió hace 50 años, es evidente que la tecnología de entonces no era la misma que tenemos hoy. Lo que falta es decisión y la voluntad de invertir en ello.
Es fundamental entender que la actividad económica no puede ser a costa de la salud de las personas y del cuidado del medio ambiente. Hicimos una reflexión entre nosotros, caminando al lado del humedal, sobre la importancia de este recurso vital, no solo para el humedal en sí, sino para toda la comuna de Calama y la provincia de El Loa. El sacrificio que se ha hecho es evidente, y la postergación es constante. Estoy convencida de que es necesario actuar con urgencia.
El cáncer no es casualidad; se debe también, por supuesto, a los niveles de contaminación que hay en las distintas comunas, y la presencia de algunos trastornos como el autismo y el Trastorno del Espectro Autista (TEA) también responde a ello. Por lo tanto, es fundamental que no abandonemos el trabajo que debemos realizar a través de un plan, de una planificación, de una política pública y de una participación transversal de los distintos organismos que deben intervenir en este asunto.
Es importante señalar que la voluntariedad, mientras esto se sigue discutiendo en sede judicial, no puede ser una opción que se considere únicamente cuando un proyecto ve la luz. Menos aún cuando se trata de proyectos que van a perdurar por décadas. Vamos a pasar nosotros, van a pasar las autoridades, van a pasar los vecinos, y seguirán aquí presentes. Por ello, es vital entender que esta voluntariedad debe asumirse y exigirse cuando no se da y no se hace, más allá de un plan de descontaminación. ¿Y eso de quién depende? De quienes tenemos el poder para hacerlo, de aquellos a quienes la ciudadanía ha confiado la representación, y, por supuesto, de la sociedad civil organizada.
No formo parte formalmente de la Comisión de Medio Ambiente, me toca estar en otras comisiones, como la de Constitución y la de Mujeres, pero en mi región estoy aquí hoy porque creo que hay dos cuestiones vitales. Primero, todo lo que tenga relación con la protección del medio ambiente, y en este caso, principalmente, la humedad y la biodiversidad. Aplaudo y reconozco el trabajo de los profesionales del centro, quienes, con pocos recursos, realizan investigaciones y actúan como guías para los niños y niñas que los visitan.
Insisto en la importancia de considerar el contenido y la aplicación del Plan de Descontaminación. Más adelante, la comisión avanzará para ver qué acuerdos tomamos, pero creo que estos son los dos puntos más relevantes que tenemos en esta materia. Valoro mucho que estemos presentes en la comuna para tomar acuerdos y, en el futuro, seguir legislando, observando lo que también está ocurriendo en Calama y en nuestra región.
Agradezco a la presidenta y a la senadora por su intervención. Saludo especialmente al alcalde de nuestra comuna y al equipo de profesionales de la municipalidad. Usted ha tomado la decisión de comprometerse en estos últimos meses, que han sido muy complicados, y su experiencia, así como la de su comuna, Valdivia, que tiene una situación geográfica tan distinta a la nuestra, es valiosa. He escuchado con atención los comentarios que ha transmitido sobre Calama y a los dirigentes sociales que han levantado banderas ante las autoridades.
En cuanto al diagnóstico, hoy estamos bastante actualizados respecto a la situación medioambiental de Calama, el oasis que caracteriza a nuestra ciudad. Primero somos un oasis, luego somos una ciudad minera y patrimonial. Es importante recordar que aquí hay un río significativo, el más largo de Chile, que ha acunado civilizaciones y culturas. Hoy día, el pueblo originario, el pueblo likanantai, es parte de este legado, así como la civilización egipcia a orillas del Nilo.
Debemos tomar decisiones responsables sobre lo que podemos hacer y las tareas que tiene la comuna, que ha estado trabajando en ello. Es fundamental que quienes intervengan posteriormente informen sobre las decisiones que han surgido de la ciudadanía en defensa de Calama. Debemos ser conscientes de que las comunidades, en general, se involucran poco y permiten que otros se hagan cargo de los problemas, lo que a veces dificulta el avance. En términos legislativos, tenemos mucho por avanzar; hay un amplio espacio para ello, y el Plan de Descontaminación Atmosférica es, probablemente, solo un punto de partida.
A quienes creemos que zonas como Calama y sus alrededores, así como otras tantas en el país, deben establecer planes estratégicos de desarrollo para zonas sensibles. No es posible que Calama, que cuenta con cuatro, cinco o seis faenas mineras en su comuna y en otras comunas, impacten en términos medioambientales y no tengan un plan de intervención unificado. Es fundamental construir estos planes dentro de las competencias correspondientes. Es probable que muchas de estas competencias recaigan en el Ejecutivo o en el gobierno de turno, pero podemos respaldar políticamente desde la Comisión de Medio Ambiente y otras comisiones del Senado.
Otro ejemplo relevante es el de la comuna hermana de Tocopilla. Actualmente, hay tres desaladoras en Tocopilla que han dejado de funcionar las termoeléctricas, lo cual es positivo desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, esto genera un impacto no solo en una, sino en tres desaladoras, y probablemente se sumen más en el futuro, dado que el norte reúne las condiciones para ello. Claramente, también debemos considerar las zonas salmoneras y la provincia de Loa, que son ejemplos de la necesidad de planes y programas para zonas sensibles que aportan al desarrollo del país, pero que han visto cómo la normativa se ha quedado corta en su impacto medioambiental. Aunque se ha avanzado, hoy estamos lejos de una solución adecuada.
Es importante reconocer el esfuerzo de la comunidad y la ciudadanía en la visualización de este oasis. Debo también reconocer la sensibilidad del presidente, quien está al tanto de las demandas y solicitudes de todo el país. A lo mejor, en el futuro, estaremos discutiendo leyes que protejan y respalden oasis como este. Asimismo, tenemos una buena cantidad de áreas en nuestros sectores andinos, como Atacama la Grande y Alto del Loa, que requieren atención especial.
Agradezco su asistencia. Aunque no somos integrantes titulares de la Comisión de Medio Ambiente, por diversas razones no han podido asistir otros colegas senadores, pero es fundamental que estemos presentes en esta jornada. Quiero recalcar que, en el Senado, somos 50 senadores distribuidos en comisiones, y a mí me corresponde la de Medio Ambiente, la cual estoy presidiendo. Agradezco a los senadores presentes, quienes, aunque no son parte de la comisión, han hecho quórum en esta sesión formal y han planteado inquietudes que abordaremos en la discusión.
También nos acompaña nuestro equipo de secretaría y abogados para tomar las medidas que correspondan. Hecha esta presentación, alcalde, no quiero agregar más, ya que usted ha sintetizado muy bien y los senadores han reforzado las ideas. En el momento de los acuerdos, debemos reinsistir en la necesidad de apurar el tranco, principalmente en la declaratoria de estado de emergencia sanitaria y en todas las medidas que puedan ser recomendadas.
Como lo han mencionado los senadores, somos responsables y actuamos bajo un principio de legalidad; no podemos afirmar que mañana comenzará tal o cual función, ya que no tenemos esa atribución y sería irresponsable. Venimos como un poder del Estado y una comisión especializada a recabar información, entregar lo que hemos hecho y generar un debate en esta jornada.
Si le parece, podemos pasar a la presentación que el alcalde tiene a la mano, principalmente para la exposición. No sé si la va a hacer directamente. Veo que hay una presentación sobre el humedal; no quiero ser impertinente haciéndola, pero si alguien pudiera comenzar con el estado del humedal, no sé si está presente don Sergio Chamorro o alguien más que pueda pasar adelante. ¿Tienen alguna presentación?
Instituciones a lo menos que están como participantes. La idea es que pase Francisca y Nancy. ¿Está Nancy también o no? Ah, ya, querido colega, pase. Y sobre ello, de acuerdo a las temáticas, porque son tipologías específicas, hay una propuesta del equipo municipal que es solamente una lámina. Terminamos eso y abrimos el debate. Perfecto. Tiene la palabra, por favor, identifíquese, porque esto queda en el acta el nombre y cargo a quien representan.
Buenas tardes a todos y todas. Agradezco en nombre de las organizaciones sociales y ciudadanas de Calama, en el punto del plan de descontaminación para Calama. Soy Sergio Chamorro Avilés, dirigente de la Federación Nacional de Pobladores y Pobladoras de Chile, la FENAPO. También represento a diversas organizaciones, como la Agrupación por la Defensa del Río Loa y la Madre Tierra, el Centro de Madres Corazón de Jesús, el Club de Adultos Mayores Red de Mujeres del Loa, el Comité de Vivienda Esperanza del Loa, la Organización Cultural y Deportiva Voy por Ti, el Consejo de Desarrollo Social Local CESFAM Alemania, la Comunidad Ecológica Rural Cultural Tata Inti, la Junta de Vecinos Camino al Futuro, la Comunidad Indígena de La Banda, la Asociación Indígena Cultural Atacameña de Tradiciones y Costumbres, la Agrupación Te Apoyo de Calama, la Brigada de Respuesta Ante Catástrofes MPL Calama, la Asociación Gremial del Colegio de Profesores y Profesoras de Calama, el Movimiento Territorio y Vivienda, el Centro General de Padres y Apoderados del Liceo Diego Portales de Calama, la Junta de Vecinos Villa Los Balcones y la Agrupación Social y Deportiva Akatsuki.
Hemos solicitado el uso de la palabra, no porque nos guste andar hablando en todos lados, sino porque somos organizaciones sociales y ciudadanas que hemos estado en las calles movilizados, estudiando y revisando para poder hablar con rigurosidad respecto al plan de descontaminación de Calama. En este contexto, es muy importante señalar, senadores, que la Federación Nacional de Pobladores es una organización que se ha constituido en Calama y llevamos casi diez años tratando de construir vivienda, población y barrio. Desde ahí hemos enfrentado dificultades, especialmente con bienes nacionales. La ocupación del espacio físico en la comuna de Calama ha demandado la necesidad de contar con bancos de suelo. Actualmente, es difícil comprender si el terreno es del fisco, privado o de la misma municipalidad. Ha sido la ciudadanía la que ha tenido que buscar, indagar y revisar en el Conservador de Bienes Raíces y en el Servicio de Impuestos Internos para poder dar claridad sobre si estos terrenos se pueden destinar a la emergencia habitacional. No hemos podido construir ni un metro cuadrado en Calama, y esto se debe a un problema estructural, principalmente del Estado.
También hemos señalado que nuestro sueño es más grande que una casa. Desde esa perspectiva, las organizaciones populares y ciudadanas de Calama que luchan por el derecho a la vivienda también hemos tomado conciencia de las condiciones atmosféricas y de salud en las que nos encontramos, así como de la situación ecosistémica en la comuna. Para tener claridad respecto a lo que ocurre con el plan de descontaminación, es importante mencionar que Calama fue declarada zona saturada en el año 2009. La primera respuesta del Estado frente a esta situación fue la elaboración de un plan de gestión para la calidad del aire. Sin embargo, en el informe de la Contraloría del año 2018, en el informe de investigación 622, se señala que no existe un plan o instrumento en el ordenamiento jurídico que tenga dicha disposición. Fue un acto meramente mediático de las autoridades de la época, conjuntamente con la estatal Codelco, que aporta el 98% de la contaminación en la comuna, para presentar este plan de gestión y afirmar que Calama estaba mejorando su calidad del aire. Este plan de gestión fue útil hasta el año 2017, cuando la ciudadanía presentó una denuncia en la Contraloría, solicitando que se tomaran acciones al respecto.