Cámara de Diputados Cultura y Artes

Cámara de Diputados - Cultura y Artes - 17 de diciembre de 2025

17 de diciembre de 2025
11:30
Duración: 2h 3m

Contexto de la sesión

Sesión ordinaria citada con objeto de: Iniciar la discusión general de proyecto de ley, originado en moción de los diputados señores José Carlos Meza, Roberto Arroyo, Andrés Celis, Andrés Longton y Agustín Romero, que Modifica diversos cuerpos legales para reconocer y promover el circo tradicional chileno, correspondiente al boletín N° 17818-24.Asiste invitado el diputado José Carlos Meza para que explique el contenido y los alcances de la iniciativa.Asimismo, se ha invitado a la Subsecretaria del Patrimonio Cultural, señora Carolina Pérez Dattari, para que exponga su parecer sobre el contenido del proyecto y al señor Joaquín Maluenda para que entregue su opinión sobre la materia y se refiera a la declaración del Circo de Tradición Familiar de Chile como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO- y para hacerle entrega de un reconocimiento en representación de la familia circense. *Al final de las exposiciones, se votará en general. Invitados: *Diputado mocionante.*Subsecretaria del Patrimonio Cultural.*Señor Joaquín Maluenda. Lugar: Sala Pedro Pablo Álvarez-Salamanca tercer nivel (Sesión presencial)

Vista pública limitada

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10:00
En nombre de Dios y la Patria, se abre la sesión. El acta de la sesión número 146 se da por aprobada por no haber sido objeto de observaciones. El acta de la sesión 147 queda a disposición de las señoras y señores parlamentarios. La secretaria dará lectura a la cuenta. Gracias, Presidenta. Tenemos los siguientes documentos para la cuenta: un oficio de su excelencia el Presidente de la República, mediante el cual se presenta urgencia simple para el despacho del proyecto que modifica la Ley 19.928 sobre fomento de la música chilena en materia de autorización de eventos masivos, correspondiente al Boletín 15.419-24. Un oficio del Director Nacional Subrogante del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural, por el cual informa que no ejecutan directamente los proyectos relativos a la Casa Museo y al Mausoleo de Gabriela Mistral, pero señala que la iniciativa de la Casa Museo se encuentra en la etapa de actualización de diseño, con financiamiento del Gobierno Regional y coordinación del municipio de Paiguano con la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, contando con un pronunciamiento técnico favorable del Consejo de Monumentos Nacionales. Respecto al Mausoleo, indica que el proyecto fue ingresado por la Municipalidad, revisado y autorizado por el Consejo de Monumentos Nacionales con observaciones, estando su tramitación concluida. Esa es toda la cuenta, presidenta. ¿Desea opinar sobre la cuenta? Como no hay palabras pedidas, vamos a dar inicio a la sesión. Esta sesión tiene por objeto iniciar la discusión general del proyecto de ley originado en moción de los diputados señores José Carlos Mesa, Roberto Arroyo, Andrés Celis, Andrés Longton y Agustín Romero, que modifica diversos cuerpos legales para reconocer y promover el circo tradicional chileno, correspondiente al boletín 17.818-24. Asiste invitado el diputado José Carlos Mesa para explicar el contenido y los alcances de la iniciativa. Asiste la Subsecretaria de Patrimonio Cultural, señora Carolina Pérez Dattari, para que exponga su parecer sobre el contenido del proyecto. El señor Joaquín Maluenda Quezada entregará su opinión sobre este proyecto y sobre la declaración del circo de tradición familiar de Chile como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Le acompañan la señora Daniela Cune y los señores Abelardo Arratia, Samir Dorado y Ezequiel Garay. Los invito a pasar a la mesa para que se sienten los que van a exponer. Señor Maluenda, pueden pasar. Le vamos a dar la palabra a don José Carlos Mesa para que exponga el proyecto. Muchas gracias, presidenta. Por su intermedio, saludo a los colegas de la comisión, a la señora subsecretaria, a don Joaquín y a todos los presentes. Agradezco, primero que todo, presidenta, el cumplimiento del compromiso que usted...
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De poner este proyecto en tabla en este Congreso en general, cuesta sacar compromisos y cuesta que se cumplan. En este caso, hubo un compromiso y se cumplió, y yo quiero destacarlo en su persona, Presidenta. Para hablar de este proyecto, quisiera partir de una forma un poco distinta a lo que normalmente se explica en un proyecto de ley, porque creo que es la mejor forma de contar por qué hoy día estoy en una comisión en la que no soy integrante, en la que no tengo voto, y vengo acá a pedirle a los colegas que nos apoyen con este proyecto. Hace un tiempo atrás, invitado por mi buen amigo Alonso, llevé a mi hijo Octavio por primera vez al circo. En ese momento, él tenía un año y ocho meses. Como comprenderán ustedes, yo estaba bien receloso, con un poco de miedo de que la experiencia del circo pudiera asustarlo, que se pusiera a llorar. Fuimos entrando a la carpa, y ese olor tan característico que tiene el circo, entremezclado con dulces, el ruido y la música sonando fuerte, nos envolvió. Uno se sienta y las luces se empiezan a apagar de a poco. Y lejos del miedo que pensé que mi hijo iba a experimentar, fue todo lo contrario. Fue algo que no se me va a olvidar nunca, porque vi a mi hijo completamente fascinado con lo que estaba pasando. Un niño de un año y ocho meses, con los ojos súper abiertos y la sonrisa extendida durante toda la función, aplaudiendo a rabiar sin entender mucho lo que sucedía, pero sintiendo que algo importante pasaba frente a sus ojos. Ese día fuimos al circo de Don Gastón, al circo de la familia Maluenda, un circo que ya va en su séptima generación. Siete generaciones, no siete temporadas, no siete proyectos aprobados por el Gobierno, sino que son siete generaciones de una familia que le ha dedicado su vida al circo, que ha hecho del circo no solo su oficio, sino que ha hecho del circo su identidad y su vida. Mientras veía a mi hijo, entendí la importancia del circo tradicional chileno, que no es solo un espectáculo que entretiene a los niños, sino que es una tradición viva, que conecta generaciones y forma parte de la memoria cultural de todos nosotros. Todos hemos participado o estado en un circo. Es precisamente esa tradición, esta forma de vida, lo que hoy nuestra legislación no distingue ni protege adecuadamente. El proyecto que hemos presentado y que se comienza a tramitar el día de hoy es simple, pero también muy relevante. La legislación actual protege al circo en general, pero no distingue adecuadamente lo que es el circo tradicional chileno, que es una expresión cultural específica, con identidad, historia y características propias. En la práctica, esto significa que el circo tradicional queda, por decirlo de alguna manera, diluido dentro de una categoría más amplia, donde conviven otras expresiones culturales muy distintas entre sí, todas valiosas, pero distintas. Por lo tanto, cuando todo es circo, nada es circo. Esto implica que el circo tradicional chileno pierde visibilidad y protección efectiva. Como les decía, el circo tradicional chileno no es solo un espectáculo, es sobre todo un modo de vida. Hablamos de familias y linajes que por generaciones transmiten su oficio de manera oral, comunitaria y territorial. Personas que no solo actúan, sino que levantan la carpa, recorren el país, venden entradas, venden dulces, entretienen a los niños, botan la carpa, manejan el camión y se van a otro lado. Todos hacen de todo y hacen del circo, por lo tanto, su hogar. No es una definición antojadiza la del circo tradicional chileno; es una definición que surge de estudios serios realizados, por ejemplo, por el Servicio Nacional de Patrimonio Cultural, por universidades y, como probablemente lo escuchemos de boca de la propia comunidad circense chilena. Desde 2019, el circo tradicional chileno está inscrito en el Registro de Patrimonio Cultural Inmaterial.
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También reconoció nuestra comisión el circo de tradición familiar chilena como patrimonio mundial. Los estudios disponibles muestran una realidad que muchas veces pasa desapercibida. En Chile, cerca de 3.000 personas viven directamente del circo tradicional chileno. Hay circos metropolitanos, circos troncales y circos ramales, presentes en todas las ciudades y en localidades extremas, como Punta Arenas o Isla de Pascua. En estas comunidades, todos cumplen un rol; no hay separación entre artista y trabajador. El que actúa, como se dice, instala la carpa y corta los boletos. Quizás el dato más elocuente es que de casi 400 artistas encuestados, más del 95% expresó el deseo de que sus hijos continúen en el circo, no solo como artistas, sino que específicamente en el circo y con su propia tradición. Hay familias trapecistas, familias de payasos, familias contorsionistas; hay de todo. Esto habla de la cultura viva. El circo tradicional chileno no es una reliquia que vayamos a ver en un museo; es una expresión cultural que está vigente y en constante evolución. Ahora, ¿qué hace este proyecto de ley? Introduce el concepto de circo tradicional chileno y lo define jurídicamente, ajustando la normativa para que los beneficios y resguardos existentes se orienten coherentemente hacia esta expresión patrimonial. Es importante destacar que este proyecto no prohíbe otras formas de circo, no excluye las artes circenses, no establece censura artística ni crea gasto fiscal nuevo. Lo que hace es diferenciar, pero no discriminar. El Estado distingue, por ejemplo, entre la artesanía tradicional y el diseño industrial contemporáneo. Fomentar la artesanía tradicional no es en desmedro de nuevas expresiones de diseño; es para proteger lo que nos define como chilenos. Entiendo que podrían surgir inquietudes legítimas. Este proyecto no jerarquiza por gusto, sino que reconoce un estatuto patrimonial que ya existe. Nadie aquí perderá derechos; simplemente se ordena la normativa. En cuanto al lenguaje utilizado en la definición, que podría considerarse amplio o ambiguo, es todo lo contrario, ya que refleja el lenguaje propio del patrimonio inmaterial, que no se define solo por criterios técnicos, sino por prácticas, valores y transmisión comunitaria. Siempre podemos avanzar en mejorar las definiciones que este proyecto establece. Ustedes, como miembros de la comisión, son soberanos para estudiar y hacer las modificaciones que estimen pertinentes. Este proyecto no generará un congelamiento cultural del circo tradicional chileno; al contrario, entendemos que el circo cambia y se adapta, y lo seguirá haciendo. Lo que se protege es su identidad, sin generar inmovilismo. Proteger al circo tradicional chileno es proteger algo profundamente chileno; es proteger a las familias, un oficio transmitido entre generaciones, trabajo comunitario y cultura popular que llega a todos los rincones del país. Este proyecto no mira al pasado con nostalgia, sino que mira al futuro con responsabilidad, asegurando que una de las expresiones culturales más antiguas y extendidas de nuestro país siga existiendo con dignidad y reconocimiento. Por eso, les pido, Presidenta, que los parlamentarios de la comisión vean esta iniciativa no como una exclusión, sino como un acto de justicia cultural y coherencia normativa. Para concluir, quiero volver a una experiencia personal. Cuando salí del circo con mi hijo Octavio en brazos, él ya estaba dormido, agotado por la emoción. En ese momento, me di cuenta de que estábamos siendo parte de algo mucho más grande que una simple función de circo. Él había entrado en contacto con una tradición que existe mucho antes que nosotros, que ha sobrevivido sin grandes escenarios ni subsidios permanentes, llevando asombro, alegría y oficio a lo largo de Chile. El circo tradicional chileno no pide privilegios; pide que el Estado lo reconozca y lo proteja con justicia. Este proyecto, por lo tanto, no busca congelar esta tradición, sino permitir que siga viva, para que otros niños en otros pueblos puedan disfrutarla en 20 o 30 años.
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Quizás incluso mi hijo Octavio, cuando lleve a mis eventuales nietos, los invite a entrar a una carpa por primera vez y sientan lo mismo que sintió él, lo mismo que sentí yo y lo mismo que todos nosotros hemos sentido al ingresar a un circo. Si el Estado es capaz de cuidar aquello que une generaciones, entonces estamos cumpliendo bien nuestro rol. Por eso, con humildad les pido, Presidenta, y a todos los parlamentarios, que acompañen esta iniciativa y nos ayuden a sacarla adelante. Muchas gracias. Gracias, diputado. Le doy la palabra a la subsecretaria para que se refiera al proyecto. Tiene la palabra. Muchas gracias, Presidenta. Aprovecho de saludar a todos los parlamentarios por su intermedio y a don Gastón, que me acompaña. Estuvimos juntos la semana pasada en el reconocimiento que hizo la UNESCO del circo de tradición familiar en Chile, un momento tremendamente emocionante que se suma a otros reconocimientos, como los bailes chinos en el norte de Chile y las alfareras de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. Sin duda, es una gran noticia y un orgullo para nuestro país. Respecto al proyecto, haré algunas apreciaciones sobre cómo funcionan los procesos de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, el marco normativo vigente en nuestro país, que establece la ley que crea nuestro ministerio, la ley 21.45, y las convenciones internacionales ratificadas por el Estado de Chile. También es importante considerar las consecuencias jurídicas de la definición del circo de tradición familiar en Chile y ofrecer una opinión del Ejecutivo sobre esta iniciativa de ley, que nos parece siempre loable, ya que el circo de tradición familiar está en el corazón de todas las familias chilenas. A nivel internacional, Chile ha ratificado la Convención de Patrimonio Cultural Inmaterial, lo cual es fundamental para entender el reconocimiento que ha hecho la UNESCO. El patrimonio cultural inmaterial se refiere a elementos y prácticas que se transmiten de generación en generación. Encontramos diversas prácticas alrededor del mundo que van desde la artesanía hasta las artes escénicas, como es el caso del circo. El circo de tradición familiar en Chile es una manifestación patrimonial que se remonta a más de 200 años, con prácticas y oficios que se transmiten familiarmente. Estas prácticas incluyen la acrobacia, la magia y los oficios relacionados con el vestuario del artista circense, así como la itinerancia, que caracteriza al circo en nuestro país. Esta manifestación artística es de suma relevancia y puede considerarse una de las más democráticas en Chile, ya que ¿a qué lugar de Chile no llega el circo? ¿Qué familia chilena no ha tenido la oportunidad de asistir a un circo, ya sea en una capital regional o en un pueblo? La consecuencia de este reconocimiento internacional es que el Estado de Chile deberá rendir cuentas sobre cómo se mantiene esta práctica en el tiempo. La salvaguardia, que es la acción que el Estado puede coordinar en sus distintos niveles, es crucial para que esta práctica continúe generándose en el futuro. ¿Qué acciones pueden incluirse en un proceso de salvaguardia? Esto es algo que hemos estado debatiendo en el contexto de la comunidad circense.
30:00
También circense quienes nos acompañaron en la delegación, por ejemplo, en temas de educación y los niños. Cómo el Estado ayuda a las familias circenses, ya que su modo de vida implica un cambio territorial frecuente. Desde el Estado, avanzamos en ayudar a que las familias puedan solucionar el tema educacional con mayor rapidez. Otro tema que se podría debatir en un plan de salvaguardia es el acceso a la salud, porque, efectivamente, cuando las familias de circo se mueven por el territorio nacional, van cambiando de consultorio. Por lo tanto, cómo protegemos ese modo de vida desde el Estado es lo que hace un plan de salvaguardia intersectorial. Este plan no solo involucra al Ministerio de las Culturas, sino que se trabaja intersectorialmente con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y también con gobiernos regionales y asociaciones de municipios, ya que deben pedir permisos cuando se trasladan a los diferentes municipios de nuestro país. Cuando hablamos de la consecuencia que tiene este reconocimiento, esa es la salvaguardia. Y la salvaguardia tiene que ver con que, así como se ha ido traspasando de generación en generación esta práctica circense, esta pueda seguir manifestándose en el futuro. Hago esta explicación respecto al patrimonio cultural inmaterial por dos razones. Primero, para poder entender, y lo pregunto muy respetuosamente, el porqué de esta definición y qué diferencia hace, finalmente, en términos de consecuencia jurídica la ley. Hoy día tenemos una ley de circo que, como también bien decía el diputado, abarca todas las expresiones circenses, desde el circo de tradición familiar hasta el circoteatro y otros circos más contemporáneos. Ahí vamos a encontrar diferentes manifestaciones, y no todas tendrán las características que mencioné. No encontraremos la transhumancia ni que se traspase de generación en generación en circos más contemporáneos que sean estáticos, que no se muevan de un lugar a otro. Por lo tanto, la ley hoy día lo que hace es potenciar esa gran diversidad. Es apropiado mencionar los tipos de circo, pero planteo la pregunta sobre cuál es la consecuencia jurídica de mencionarlo. Hoy día tenemos algo que es muy importante: el reconocimiento internacional, que es lo más alto a lo que se puede aspirar como país respecto al circo de tradición familiar. Quisiera hacer una apreciación interesante. Cuando trabajamos juntos, y lo digo como Estado, este es un proceso que ha sido impulsado por la comunidad circense a lo largo de varios gobiernos. Esto es un proceso que lleva mucho tiempo. Cuando hablamos de que el reconocimiento se denomina circo de tradición familiar en Chile, y no chileno, lo que estamos haciendo es hacer una invitación internacional a todos esos circos de tradición familiar de otros países. México y varios países europeos tienen circos de tradición familiar. El ejercicio que hicimos como Estado fue reconocer esta práctica inmaterial que se traspasa de generación en generación, al mismo tiempo que invitamos a otros países a valorar su circo, que también es democrático y tiene tradición familiar. La comunidad circense está muy conectada internacionalmente con diferentes familias de circo, lo que les permite estar en contacto con diversas expresiones y circos a lo largo de todo Chile. Solo para resumir, Presidenta, y poder recoger las preguntas y apreciaciones de esta comisión, nos parece increíble que podamos seguir reconociendo al circo de tradición familiar. Hago la pregunta respecto a que esto no genera discriminación ni diferencia entre circos, ya que eso no sería positivo y podría ir en desmedro de la comunidad circense en general, independientemente de que sean o no de tradición familiar. Finalmente, ¿cuál es la consecuencia jurídica de esta inclusión, si es que tiene que ver con incluir la definición?
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Poder darle la tranquilidad a esta comisión de que la forma que nosotros tenemos desde el Estado de salvaguardar prácticas de patrimonio inmaterial, como es el circo de tradición familiar, es por medio de esta convención y los planes de salvaguardia que hoy día tenemos. Este reconocimiento internacional de la UNESCO lo que va a hacer es que el Estado, independiente del gobierno de turno y de quien esté al mando de la nación, tenga que responder por esta salvaguardia. Esto nos parece importante y, además, es parte de la ley de patrimonio cultural que estamos debatiendo en el Senado. Es decir, cómo esa convención internacional es capaz de encarnarse en la ley para que tanto el circo tradicional como otras expresiones inmateriales estén debidamente protegidas. Así que pongo también esa duda para poder aclarar la consecuencia de la inclusión y decir que siempre que se quiera promover la actividad circense y protegerla, vamos a estar apoyando desde el Ejecutivo. Muchas gracias, Presidenta. Ahora le vamos a dar la palabra a don Joaquín Maluenda. Yo soy Joaquín Gastón Maluenda Quezada, presidente de la Asociación Gremial del Circo Tradicional en Chile y del Congreso Internacional de Circos Latinoamericanos, donde hay 16 países afiliados. Acabamos de terminar el sexto congreso en Ecuador y ya estamos preparando el séptimo congreso que se realizará en Guatemala el próximo año. La verdad es que siempre veo la buena intención, pero después los discursos empiezan a diluirse. Esta aspiración sana y justa del circo tradicional chileno es fundamental. Aquí no estamos apropiándonos de la palabra circo; estamos defendiendo al circo que llega a la ciudad y no tiene luz, educación para nuestros niños, agua potable ni alcantarillado. Ese es el circo que estamos defendiendo nosotros. Las otras manifestaciones tendrían que presentar sus proyectos de ley propios para defender su verdad. Nosotros estamos defendiendo la nuestra. La ley 20.216 se formó, señora presidenta, y las municipalidades han comenzado a hacer ordenanzas para eludir todos los compromisos que establece la ley. Esta ley dice que se podría, se tendría, pero nunca nos da la posibilidad de entrar libremente a una municipalidad; tenemos que estar sujetos a la arbitrariedad de las municipalidades, que intentan ponerle trampas a la ley, y seguimos como antes. Cuando salió la ley del circo, todos salimos a celebrar, y hoy, de repente, somos patrimonio inmaterial. ¡Qué increíble! Somos el único país en el mundo donde la municipalidad de La Florida cobra por metro cuadrado un permiso que es particular del terreno. San Javier exige a los circos pequeños un contrato de una empresa para sacar basuras, cuando podría simplemente decirle al camión de la basura que recoja tres bolsitas de basura. Hay una discriminación hacia el circo que es increíble. Estamos sujetos a la decisión caprichosa de algunas autoridades municipales. Es increíble que hayamos trabajado dos años con la Asociación Chilena de Municipalidades para obtener una ordenanza única que se sometiera al consejo de cada municipalidad, adaptándose jurídicamente, y resulta que todavía no la toman en cuenta. Cuando se pregunta qué pasaría si se hace esta ley del circo tradicional, se cuestiona qué pasaría con las otras manifestaciones del circo. Las otras manifestaciones ya están aseguradas por la ley de artes escénicas. Hoy, gracias a Dios, todo cae por su peso, aunque no estamos llegando a un término feliz. Tengo mucha esperanza en este proceso que comienza hoy. Chile Valora, del Ministerio de Cultura, ya los tiene catalogados como circo contemporáneo. Ellos tendrían que luchar para que los semáforos sean más largos para poder pedir más monedas; lo menciono irónicamente. Nos interesa esta ley porque, como se mencionó en la India, el Estado de Chile va a tener que resguardar hoy el circo tradicional en Chile. Pensé en mi padre, el Tony Tachuela, mi abuelito que luchaba con el toro, y en mi bisabuelo que era trombonista. En tantas generaciones, hemos visto cómo ha sido el proceso del circo en nuestro país, un proceso que se ha hecho a fuerza y ñeque. Aquí en Chile, cuando se habla de cultura, se habla de danza, teatro y otras expresiones, pero el circo también merece su lugar.
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El circo ha hecho un verdadero mérito para ser respetado por la autoridad. La sociedad chilena tiene una deuda pendiente con 200 años de historia del circo chileno. Nuestros heroicos artistas, nuestros padres, viajaron en camiones de Arica a Puerto Montt, porque no había recursos para movilizarse. Este proceso ha sido arduo, donde nuestras madres también han trabajado como obreras del circo para subsistir, rogando a Dios que el público asistiera en las noches. En este contexto, nos preguntamos: ¿qué pasa si están discriminando? No podemos permitir que se discrimine a quienes no pertenecen al circo tradicional, mientras que otras manifestaciones artísticas reciben financiamiento del Estado. Ellos tienen proyectos de vida que son apoyados económicamente. Yo tengo un proyecto de vida que comienza al nacer y termina al morir; somos de circo, netamente. Es inaceptable que, a pesar de existir un decreto ministerial de educación, nuestros niños circenses queden excluidos. Se está vulnerando el derecho a la educación, consagrado en la carta magna. Todos los niños chilenos tienen derecho a estudiar, ¿y por qué los niños circenses no? No podemos depender de la buena voluntad de un director de escuela para que acepte a nuestros hijos como a cualquier otro niño. Ellos son la vedette en los colegios, y al final, realizan funciones gratuitas para sus compañeros. Nosotros somos una etnia. Los circenses tenemos un vocabulario propio, ritos y una manera de vivir que nos distingue. El bautismo se realiza en medio de la pista, y cuando fallece un miembro de nuestra comunidad, se vela en el circo, como ocurrió recientemente con un joven en Italia. Estos son ritos que no cambiarán, ya que la vida del circo es sana y respetuosa. Las puertas del circo tradicional están abiertas no solo para el circo contemporáneo, sino para cualquiera que desee aportar. A menudo se dice que somos cerrados y que discriminamos a quienes practican artes circenses sin ser circenses. Yo soy quinta generación de una familia de circo, y estoy a la par de un niño que lanza tres naranjas, porque él es circense. Esto está protegido por la ley de artes escénicas, que reconoce su valor. Estamos pidiendo que se salde la deuda de la autoridad con el circo chileno. Nunca se han preocupado por nuestras condiciones: si tenemos luz, agua, alcantarillado, o si nuestros niños pueden estudiar. Hasta hace diez o quince años, el circo en Chile era sinónimo de pobreza. Hablar del circo era referirse a gente pobre. Sin embargo, cuando un circo llega a un pueblo, se preocupan por las condiciones de la población, pero nadie de la autoridad verifica si nos falta agua o alimento. Nos autoabastecemos con nuestros propios recursos. Cuando se promulgó la ley 20.216, estábamos felices, pero a la semana, las ordenanzas municipales ya estaban en contra de nosotros. Es increíble el proceso que se está originando, y reitero la necesidad de que se reconozca y respete nuestra labor y nuestra historia.
45:00
Después fuimos felices cuando se declaró el Día Nacional del Circo Chileno. ¿Qué pasa hoy en la actualidad? Para el Día Nacional del Circo hacemos una fiesta en el GAN, realizamos funciones gratuitas en diversos lugares, y todas las funciones pagadas de las municipalidades de Chile que contratan son para el circo contemporáneo. No hay ni un circo tradicional que esté contratado en esto. Entonces, ¿qué podemos hacer? Vamos a seguir luchando para que se promulguen leyes que favorezcan a quienes están haciendo nuestra actividad y usurpando nuestros beneficios. Que les vaya bien; la puerta está abierta para el circo tradicional. El hombre más importante del circo en Chile fue Tony Caluga, y no era de circo, era de circo gorda. Así como él, mucha gente vino al circo a ayudar y cooperar para que esto saliera adelante, y lo logramos gracias a Dios. Hemos llegado a 200 años y me siento feliz porque estamos logrando lo increíble. Hoy somos la envidia sana. Cuando llego a los congresos, les prometo, con mucha humildad pero con orgullo, que me ponen alfombra roja en otros países porque nos tienen una envidia sana, ya que el circo en Chile está bien. Sin embargo, estamos bien entre comillas; tenemos leyes, pero no se respetan. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que las ordenanzas pasen sobre la ley? Los alcaldes que no les gusta el circo nos dicen que son autónomos, que las municipalidades pueden hacer y deshacer porque tienen sus ordenanzas. Así, las ordenanzas están sobre las leyes, y por eso las leyes deben ser bien elaboradas para que no sean burladas por las municipalidades donde trabajamos. Hoy el circo está atravesando una de sus mejores épocas en 200 años. Las mejores carpas de América están en Chile y los mejores artistas también. Gracias a Dios, este es un año redondo para el Tachuela Grande. Tengo dos nietos que están considerados entre los mejores del mundo; uno está en temporada en Alemania y otro en Nueva York, y llegan en enero para nuestras temporadas. Sin embargo, el circo ha progresado mucho y, lamentablemente, seguimos viviendo en la mediocridad. Los extranjeros creen que aquí somos primeras figuras, pero no lo somos. Sí lo avalan algunas leyes, pero también hay leyes que no nos son de utilidad. Quiero agradecer especialmente al diputado Meza; muchas gracias, diputado. Fui anotando cosas, cada día uno aprende más. También agradezco a la subsecretaria, nos atendieron muy bien en la India, donde tuvimos una semana hermosa y el circo chileno recibió más respeto que en nuestro propio país. No hay que ser profeta en su tierra, como dicen. Lo fuimos en la India y se aprobó por unanimidad. El consejo de la UNESCO declaró al circo tradicional chileno patrimonio inmaterial de la cultura de la humanidad. Y esto no va a parar aquí, Presidenta y señores diputados. Los circenses somos una gran familia, y esa gran familia va a luchar para que todos los países latinoamericanos también sean declarados patrimonio de la cultura. El circo necesita un Estado que lo proteja, que le dé las mínimas condiciones de estudio, de salud y de vivienda. Muchas gracias y ojalá que nos vaya bien en esto, y que se tomen las providencias del caso. Reitero, muchas gracias, diputados.
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