En nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.
Sesión número 134, del miércoles 10 de diciembre. Sesión extraordinaria.
Se ha recibido:
- Una excusa del señor Sebastián Illanes, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, por cuanto no le será posible asistir debido al gran número de pacientes agendados para hoy.
- Un oficio del Subsecretario de Redes Asistenciales, mediante el cual informa sobre la glosa pertinente en cumplimiento de la Ley de Presupuestos del año 2025.
- Otro, en el mismo sentido, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
- Una derivación de solicitud de audiencia, mediante Ley de Lobby, del diputado Patricio Rosas, a fin de recibir al Colegio de Trabajadores y Trabajadoras Sociales de Chile para exponer sobre la inclusión del trabajo social en el proyecto de ley de Código Sanitario.
- Una nota que comunica el reemplazo de la diputada Cordero por el diputado Rathgeb.
- Una nota mediante la cual se comunica el pareo entre la diputada Cariola y el diputado Lilayú para la sesión de hoy.
- Otra nota en la cual se comunica el pareo del diputado Rathgeb y el diputado Palma.
Muchas gracias, señora Secretaria.
¿Alguna observación sobre la cuenta? No habiendo, se da por cerrada la cuenta.
En puntos varios, ¿algún asunto?
Yo tengo un punto, presidenta. Es un oficio, en realidad. Son temas emergentes y no tiene relación con lo que trataremos hoy. Se refiere a una situación que está ocurriendo en Europa, en el Reino Unido: una variante de gripe muy grave, la H3N2, que en este momento tiene escuelas cerradas y hospitales colapsados, con una situación bastante grave, aparentemente.
Tenemos una subclase del virus H3N2 para la cual no tenemos vacuna. Esto hace recordar las medidas que debemos tomar. Cuando en el invierno europeo ocurren estas situaciones, tenemos que empezar a alertarnos acá. Por ello, quisiera oficiar desde la comisión para saber cómo el Ministerio de Salud va a enfrentar esta situación y si tomará medidas, sobre todo de cara al verano, porque es cuando llegan turistas desde allá y nos traen las cepas, afectando nuestro invierno.
¿Hay acuerdo para oficiar al Ministerio de Salud para que tome las medidas pertinentes? Gracias. Solo recordar que, para la pandemia, fuimos la primera comisión que alertó, el año anterior, lo que luego ocurrió, porque justamente estos ciclos se repiten.
En el orden del día, esta sesión tiene por objeto continuar la discusión en general del proyecto de ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo en el plazo que indica, boletín N° 17.564-11, con urgencia simple. Para ello, se ha invitado a varios expositores, dentro de los cuales se excusó el profesor Dr. Sebastián Illanes, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, por encontrarse con pacientes agendados. Veremos la posibilidad de citarlo en otra ocasión.
Partiremos por el doctor Jorge Becker, que está conectado y solicitó participar por Zoom. Es ginecólogo de la Universidad de Chile y, dado que tiene una cirugía posterior, pidió exponer antes. ¿Está el doctor Becker? Sí, se escucha perfecto, doctor.
Señor Presidente, acabo de saber que no era el doctor Illanes. Quisiera pedir, si se puede, repartir equitativamente los minutos entre los cuatro opositores, de modo que podamos hablar un poco más de diez minutos cada uno. Como usted diga.
Tienen diez minutos cada uno, pero iremos viendo según el tiempo. ¿Puede compartir pantalla? Por supuesto.
¿Se ve la imagen completa? Aún no… Ahora sí. ¿Se ve? Esa es una foto de Steve Jobs, ¿la están viendo? Bien, entonces comienzo.
Probablemente ustedes lo conocen; ya verán por qué lo puse para iniciar mi presentación: tiene algo importante que ver con este proyecto de ley. Todos sabemos la implicancia que ha tenido Steve Jobs en el mundo.
Como se señaló, esta es una discusión respecto del proyecto de ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo en el plazo que se indica, conocido por la ciudadanía como el proyecto de aborto libre, seguro y gratuito. Entrando a la discusión, hay una serie de hechos biológicos inherentes al ser humano, anteriores a partidos políticos, religiones, filosofías o creencias. La vida de un nuevo individuo de una especie con reproducción sexual, especialmente cuando hay útero, se inicia con la fecundación, lo que genera un individuo diferente a ambos progenitores. Esto es un hecho, no es discutible. El cigoto y las etapas posteriores del individuo, si bien son —entre comillas— un cúmulo de células, tienen un orden predeterminado…
Esto está muy estudiado en el ser humano, sobre todo por técnicas de fecundación in vitro. Y este cigoto, si sigue su vida natural, va a crecer, va a nacer, va a tener su vida extrauterina y finalmente se va a morir naturalmente de acuerdo a su carga genética, o también puede morir por una enfermedad, un accidente, un hecho violento, etc. Estos son hechos, no son discutibles; así funciona el continuo de la vida. Esto no es ideológico.
En segundo lugar, hay algo que probablemente le va a molestar a algunas personas de la mesa, pero yo hablo desde el punto de vista médico: el embrión o feto humano, desde el punto de vista biológico y médico, no es parte del cuerpo de la mujer; es genéticamente distinto. Sus variables biológicas son distintas; puede tener grupo sanguíneo distinto, presión distinta, pulso distinto, niveles hormonales distintos, en fin, todo diferente. Temporalmente está en el cuerpo de su madre porque así funciona la reproducción humana y de los mamíferos desde que existen en la Tierra.
La salida del feto del cuerpo de la embarazada es un proceso natural, habitualmente sin problemas mayores, que es el parto. Y eso es muy distinto a extraer un órgano del cuerpo de la mujer que sí es parte de ella, como puede ser en una cirugía.
Por lo tanto, cuando vemos el famoso eslogan “mi cuerpo, mi decisión”, que suena muy autónomo, uno dice: si tengo una persona cercana que intenta suicidarse, no me parece normal decir “es su cuerpo y su decisión”; digo “necesita ayuda”, la llevo a un psiquiatra, se acerca la familia, etc. Pero cuando hablamos del aborto, al parecer, parece razonable que una mujer, entre comillas, destruya una parte de su cuerpo que biológicamente no es parte de su cuerpo. Por lo tanto, este eslogan se cae por sí solo. Y cuando se habla de la decisión, de la autonomía, nadie dice qué es lo que se decide. Se habla del poder de decidir; perfecto. ¿Qué se decide? La muerte de un individuo de la especie humana. Eso es un aborto, y por eso lo estamos discutiendo. Evidentemente no es como operarse de la vesícula. El aborto implica muerte. Entonces, el aborto legal es la muerte de un individuo de la especie humana antes de nacer, provocada por otro individuo de su misma especie, bajo protección legal; o sea, no tiene pena.
En esta comisión se está discutiendo un proyecto de ley que, de aprobarse, va a permitir en Chile matar indiscriminadamente individuos de la especie humana, sin ningún tipo de pena ni consideración.
Ahora, ¿cómo se consigue la ley de aborto libre? Esto se ha hecho en todo el mundo: se miente, se manipula de manera grotesca la opinión pública. Desde hace décadas se dice que en Chile morían miles de mujeres por aborto ilegal, y eso ya se demostró en esta comisión, con cifras entregadas por expositores previos, que es falso. Desde hace por lo menos 25 o 30 años, la mortalidad por aborto de cualquier tipo en Chile es cercana a cero, de cualquier tipo, no solo el ilegal. También se decía que estaba lleno de mujeres presas en la cárcel. Bueno, eso se le ha preguntado a Gendarmería, y las mujeres y hombres que están presos por aborto son los aborteros, no las mujeres que tristemente terminaron en un aborto ilegal. Y suena muy bonito “aborto libre, voluntario, seguro, gratuito”—de eso ya vamos a hablar—, pero todo eso son una serie de mentiras que se han instalado en la opinión pública.
Les voy a recordar declaraciones que hubo en la discusión de la ley por tres causales, entre 2015 y 2017: “Cada aborto en el país es una señal de que llegamos tarde”; “nosotros consideramos que el aborto es un mal social, ojalá nadie tenga que abortar”; “a nadie le gusta el aborto”; “por definición es una situación dura, crítica”; “ninguna mujer, siendo yo mujer, quiere abortar; el aborto es un mal”; “hay que reconocer que en el aborto hay una muerte, se está ocasionando una muerte”; “nosotros salvamos vidas de fetos, no tenemos que andar matando fetos ni embriones”; “ninguna matrona está de acuerdo con el aborto”; “nadie está a favor del aborto, es algo terrible”; “no hay ningún tratado que reconozca directamente el derecho al aborto”, etc. Cuando uno mira esto, basta con leer las declaraciones.
Pero, oh sorpresa, voy a señalar de quién fueron estas declaraciones con su cargo en ese momento: la Presidenta Bachelet; el senador Girardi; la senadora Allende; el diputado Marco Antonio Núñez; la diputada Karol Cariola; los doctores Fernando Segers y Ramiro Molina, médicos ginecólogos que han sido reconocidos defensores de la ley de aborto; Anita Román, presidenta del Colegio de Matronas; la directora de Fundación Miles Chile, que ha promovido el aborto legal; y Camila Maturana, de Corporación Humanas. Entonces, cuando uno piensa, es una inconsecuencia realmente notable: “el aborto es muy malo”, etc., pero todos ellos hicieron lo imposible para que en Chile hubiera aborto por tres causales.
Y ahora ustedes me dirán: ¿qué tiene que ver esto con esta ley? Tiene que ver mucho. Porque cuando se promulgó la ley, a quienes éramos contrarios nos dijeron: “ustedes son unos exagerados; no buscamos aborto libre; nunca ha sido el espíritu de la ley; tenemos que solucionar un problema, situaciones excepcionales”.
Estudiamos la legislación en el mundo y dijimos: bueno, ¿cuándo viene el aborto libre? Es un cuento decir que no ocurrirá; así ha funcionado en todos lados. Yo pensé: antes de diez años vamos a estarlo discutiendo. Han pasado ocho y ya lo estamos discutiendo. Y fue peor: a los pocos meses, antes de un año, el senador Girardi, en esa época gran defensor del aborto por tres causales y solo del aborto por tres causales, presentó su primer proyecto de aborto libre hasta las 14 semanas. Yolanda Pizarro, jefa de gabinete de la ministra Pascual entonces, reconoce abiertamente lo que nosotros ya sabíamos: el aborto por tres causales nunca fue para proteger la salud de la mujer, sino que fue una estrategia, una táctica, para instalar el aborto libre. ¿Por qué? Porque así se ha hecho en todos lados. Entonces uno dice: paren de contarnos un cuento. ¿Por qué no hicieron esto automáticamente hace diez años? Porque primero hay que sensibilizar a la población. Así se logra una ley de aborto libre.
Se dijo también que las causales no se iban a expandir. En la discusión sobre salud mental se nos afirmó: no se preocupe, la salud mental no va a arrastrar la causal 1. Los invito a acercarse a la comisión del Minsal a cargo de la implementación de la Ley IVE y a preguntar qué está pasando con la causal y la salud mental de las embarazadas. Averigüen, y se van a llevar una sorpresa.
Se dijo que no se permitiría el feticidio en Chile. El feticidio no es un concepto legal; es un término médico que implica la muerte de un feto en el útero de manera directa, ya sea por oclusión del cordón o inyectando una sustancia al corazón que produce un paro. Pues bien, desde el año 2019 es legal hacer feticidios en Chile, cosa que se dijo hasta el cansancio que no iba a ocurrir. Eso está en la Circular N° 2 del Ministerio de Salud, firmada en esa época por el subsecretario de Redes, el doctor Castillo. O sea, en Chile se pueden hacer feticidios cuando dijeron que no se podían hacer.
Se ha dicho que el aborto no daña a la mujer. En las reuniones previas de esta comisión hubo dos grupos de especialistas: unos que citaron publicaciones científicas que señalan que el aborto no produce daño; y otros que sostuvieron que sí, que produce un daño tremendo, psiquiátrico, psicológico y físico a largo plazo. Hay discusión en esto. Pero lo que nadie ha dicho es que el aborto demuestre un beneficio para la mujer. ¿Por qué nadie lo ha dicho? Porque no existe. No hay ninguna publicación científica que diga: es tan bueno el aborto para las mujeres que realmente hay que ofrecerlo porque tiene ventajas. Esto no existe desde el punto de vista médico. Entonces, esta comisión está discutiendo una ley que permite la muerte de individuos de la especie humana antes de que nazcan, con una serie de personas que han dicho que eso es muy malo y que, además, no tiene beneficios para la mujer. Esa es la realidad.
Ahora, “aborto libre, seguro y gratuito”. Llevo 30 años de médico, 27 como ginecólogo. Nunca he visto a una mujer que diga: yo lo pensé, vi todas las variables y, libre y voluntariamente, decidí abortar. Eso es falso. Todas las pacientes que, desgraciadamente, abortan —de manera ilegal, e incluso ahora con la Ley 21.030—, muchas de ellas lo hacen por una serie de circunstancias que no quieren, que no buscan y de las que son víctimas. ¿Gratuito? Obviamente que no. Todas las cosas del Estado las pagamos con nuestros impuestos; lo pagamos con el IVA: compramos el pan y estamos pagando aborto. Así que lo de gratuito es un mito: nada es gratuito, todo lo pagamos entre todos los chilenos. ¿Seguro? En Sudamérica hay dos países que tienen aborto por plazos: Uruguay y Argentina. Conseguí estos datos —no los tengo hasta 2024—, pero la mortalidad materna en Uruguay con aborto legal es exactamente igual a la mortalidad materna en Chile sin aborto legal por plazos; y en Argentina, por lo menos en 2019, es claramente mayor que la mortalidad materna en Chile sin aborto por plazos. Entonces, esta historia de “seguro” es hasta por ahí no más. Que el aborto se haga en un hospital no significa que no tenga complicaciones. Es otra historia que se le vende a la población. Y una joven argentina, activista por los derechos de la mujer, desgraciadamente falleció en un aborto. Esto es realmente terrible. Ella creyó en esto; hoy no está enferma: está muerta, por creer en un aborto seguro.
Entonces, ¿qué hacer? Ustedes son los legisladores, no nosotros. Propongan y aprueben leyes que aporten al apoyo de la embarazada en vulnerabilidad social; mejoren la protección laboral de las embarazadas; perfeccionen los procesos de adopción; refuercen la protección de niños y adolescentes; e implementen programas de educación sexual integral de verdad, y no lo que se hace hoy, que de integral no tiene nada. Me consta después de varias décadas viendo educación escolar y universitaria.
En resumen, es muy triste que la respuesta del Estado para el embarazo no deseado sea el aborto legal, y no otras iniciativas que permitan lo más básico: el derecho a nacer vivo, que tuvimos todos nosotros. Por favor, legislen para que ninguna embarazada tenga que pensar que la única salida que le queda es abortar, para que no se sientan solas. Eso es lo que quería plantear.
Y bueno, ¿por qué uso el ejemplo de Steve Jobs? Porque si usted ha leído la biografía de este tipo que cambió el mundo con las tecnologías que inventó, él es un hijo adoptivo. Su madre lo pudo haber abortado; desconozco las circunstancias en que ella vivió su embarazo, porque si ella nunca las contó, no se saben. Pero le permitieron vivir. Y nadie tiene la vida resuelta: una vez que uno nace, no sabe lo que le va a tocar, no sabe las oportunidades que va a tener, pero por lo menos tiene la oportunidad de vivir. A lo mejor no va a cambiar el mundo, pero sí puede ser un aporte para la sociedad. Entonces, hay miles de ejemplos en el mundo de personas adultas que pudieron haber sido abortadas y, sin lugar a dudas, han sido un aporte a la sociedad. Eso es lo que yo quería decir hoy día. Muchas gracias. La presentación se las puedo enviar, además de dos artículos epidemiológicos chilenos muy interesantes.
— Ya. Se pasó tres minutos y medio, así que vamos a tener esa consideración. La Ministra de la Mujer nos visita hoy día especialmente y quiere participar. Adelante.
Muchas gracias, Presidenta. Solamente, a propósito de la última presentación, quisiera precisar: tal como hemos dicho varias veces, en el ánimo de un debate democrático, no es necesario recurrir a hombres de paja para plantear una posición contraria a la regulación del aborto en el plazo de 14 semanas. Si se puede revisar, y si lo desea el doctor, señora Presidenta, se le pueden enviar las transcripciones de las intervenciones del Ejecutivo a favor del proyecto. Nadie ha argumentado las cosas que él señala; nadie ha dicho que miles de mujeres mueren por abortar en Chile, nadie ha dicho que las cárceles están llenas. Lo que hemos dicho, con fuentes —en el cruce de los datos de la Biblioteca del Congreso Nacional, del Ministerio Público y de la PDI—, es que hay un mercado clandestino de misoprostol, porque hay una demanda no contenida de interrupción del embarazo. Por lo tanto, admitiendo que aquí ha habido muchas posiciones, llamaría a que pudiéramos expresarlas en un marco de rigurosidad y respeto, como se espera, sobre todo, de un facultativo. Muchas gracias.
— Gracias, ministra. No vamos a entrar en diálogo ahora; corresponden las demás presentaciones. Las preguntas son al final. Diputado Romero.
Presidenta, a ver, yo creo que aquí tenemos que escuchar todas las posiciones, ¿ya? Yo también tengo que escuchar posiciones de gente contraria a mí. Por lo tanto, me parece —y comparto el 99,9% de lo planteado recientemente por el expositor—, a mí me interpreta. Así que yo lo que pediría al Ejecutivo es que, cuando llegue el momento, haga sus indicaciones. Yo no voy a corregir a nadie de las personas que intervengan por el Ejecutivo. Yo quiero escuchar libremente, que haya un espacio de libertad, para que las opiniones que son a favor del aborto se expresen completamente acá, y las que son en contra del aborto también se expresen acá. Porque lo que ha dicho el expositor, en varias oportunidades, es cierto: a muchas personas se les ha hecho creer que hoy día hay muchas mujeres presas por aborto y por ese tipo de cosas. Es una sensación que tiene un grupo de personas que al menos a mí me representan, y yo creo que se exprese libremente en esta comisión en la cual yo pertenezco democráticamente. Tengo todo el derecho a estar acá. Muchas gracias.
— Gracias, diputado. Diputado Celis.
Gracias, Presidenta. Por un tema de procedimiento: cuando va a intervenir un expositor o una expositora, ¿el Ejecutivo va a poder de inmediato hacer un comentario, algún tipo de inquietud o reclamo, o al final? Es para saber si estamos todos sometidos a la misma forma, o el Ejecutivo tiene un trato distinto a los parlamentarios. Porque, en definitiva, aquí no fue una observación que hizo la ministra; fue más bien un comentario respecto al expositor. ¿Usted podría fijar cuáles son las formalidades o el procedimiento para cuando se hace alusión a un expositor, para tenerlo claro?
— Sí, la idea es que, así como todos los diputados tienen derecho a opinar, guardemos las preguntas para el final, por favor. Sí, yo entiendo que fue aludida, pero…
Muy bien. Continuamos, en el marco de lo que hemos conversado respecto a cómo trabajamos en nuestra comisión. En el marco del respeto, esta es una comisión técnica. Vamos a seguir con el doctor Gonzalo Rubio Schweizer, especialista en obstetricia y ginecología del Hospital San José.
Muchas gracias a todas y todos. Mi nombre es Gonzalo Rubio; soy médico gineco-obstetra del Hospital San José y académico de la Universidad de Santiago de Chile. En esta ocasión, además, vengo como representante ante la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), en su Comité de Aborto Seguro.
La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia es la voz que representa a la mayor parte de las y los gineco-obstetras de todo el mundo. Tiene representación en Chile a través de la sociedad científica correspondiente y, en conjunto con la OMS, emana declaraciones que creo importante compartir. Finalmente, me referiré también a lo que hablamos cuando hablamos de muertes maternas.
¿De qué trata la Comisión sobre Aborto Seguro en la que me desempeño? El Comité trabaja para garantizar el acceso al aborto seguro para todas las personas, y su objetivo principal es apoyar a las sociedades miembro de FIGO en su labor en materia de salud sexual y reproductiva, con especial atención al aborto legal y seguro.
En una de sus principales declaraciones, FIGO —es decir, la voz de las y los ginecólogos del mundo— exige la despenalización total del aborto. Esto consiste en erradicar las sanciones penales específicas que establecen las leyes contra la práctica del aborto. No significa que la prestación de los servicios no deba estar cuidadosamente regulada; por el contrario, se propone modificar las leyes, políticas y regulaciones relacionadas para encuadrar estos servicios en el ámbito sanitario.
En la práctica, la despenalización implica no involucrar a la policía ni al sistema legal en la investigación y persecución de abortos seguros. En cambio, la prestación de estos servicios debe tratarse como cualquier otro problema esencial de la medicina, para el cual el estándar de atención se basa en pautas y prácticas recomendadas, con la capacitación y los servicios pertinentes.
¿Por qué es esta la postura de FIGO y del consenso internacional de gineco-obstetras? Porque la evidencia mundial demuestra que restringir el aborto mediante leyes no reduce la cantidad de abortos, sino que aumenta los abortos inseguros, así como la mortalidad y las discapacidades maternas evitables.
FIGO considera que la autonomía reproductiva, incluido el acceso a servicios de aborto seguro, es un derecho humano básico e innegociable de todas las mujeres y niñas del mundo. La prestación de servicios para el aborto seguro constituye una atención de salud esencial que no admite demoras, como se demostró, por ejemplo, durante la pandemia de coronavirus. Los servicios para el aborto seguro deben estar disponibles a petición, ser universalmente accesibles y poder solicitarse tan pronto como sea posible y tan tarde como sea necesario.
¿Por qué el aborto no debiera estar penalizado? Primero, porque la penalización es inefectiva: no existe relación entre penalizar y la frecuencia del aborto; si queremos menos abortos, penalizar no previene ninguno. Segundo, porque es discriminatoria: la mayoría de las mujeres perseguidas son las más vulnerables.
Tercero, porque es nociva para la práctica médica, ya que contraviene la evidencia científica. Existen numerosos elementos que determinan cuándo no corresponde adoptar una práctica que termine en una interrupción del embarazo. Pero el miedo a la sanción puede tener un efecto disuasivo, el denominado chilling effect, sobre los profesionales que quieran cumplir la ley. Por ejemplo, en los hospitales en Chile, hay profesionales que quieren cumplir la ley de tres causales, pero, al no tener seguridad acerca de si tal o cual condición constituye riesgo vital, esperan a un momento en que se hace inmanejable el manejo de esa paciente.
Con respecto a la segunda parte de este proyecto, la FIGO también tiene un posicionamiento muy relevante, emitido en el año 2025 ante el Congreso en Brasil, que buscaba limitar el acceso al aborto a través de telemedicina. Lo que plantea FIGO es que mientras los países con leyes restrictivas sobre el aborto inducido no modifiquen su legislación conforme a las recomendaciones de la OMS para la despenalización total del aborto, apoya cualquier medida que promueva el acceso a una atención de aborto seguro y de calidad, como las siguientes:
- La ampliación de la provisión de servicios de aborto por parte de profesionales de la salud debidamente capacitados, no limitándose solo a médicos.
- La provisión de servicios en atención primaria y en consultas ambulatorias.
- Un sistema de salud que respalde el aborto autogestionado mediante medicamentos.
Tres elementos que están incluidos en el proyecto que se está discutiendo. Tales medidas tienen el potencial de reducir la morbilidad y la mortalidad materna relacionadas con abortos inseguros, especialmente en países con acceso limitado a servicios de atención de aborto seguro. Además, recomienda a los ministerios y a los gobiernos contar con un sistema de salud sólido, normas y leyes de aborto legal asequible, uso de evidencia científica, protección independiente de la legislatura y no denuncia, porque la denuncia hace que las mujeres no consulten en momentos adecuados y esperen a estar gravemente enfermas para consultar, incluso en casos de abortos espontáneos. No hay que olvidar que casi la mitad de las mujeres que fueron perseguidas por aborto en las últimas décadas, según el informe de Humanas, eran mujeres que habían tenido un aborto espontáneo.
Una breve referencia a las Directrices sobre el Aborto de la Organización Mundial de la Salud del año 2022: estas constituyen el más alto estándar desde el punto de vista de la evidencia científica a nivel mundial y recomiendan la despenalización del aborto, porque no se ha encontrado que la persecución del aborto disminuya el número de abortos ni la mortalidad. En general, los países que tienen leyes más restrictivas presentan peores condiciones para las mujeres. La despenalización garantiza que quien haya sufrido una pérdida de embarazo no caiga bajo sospecha de aborto ilegal. Ninguna mujer que eventualmente pudiera tener un aborto espontáneo debería estar bajo sospecha de haber cometido un aborto ilegal; son cosas que suceden y sucedían, sobre todo cuando yo me formé hace diez años. La despenalización no hace que las mujeres o niñas sean vulnerables al aborto forzado bajo coacción.
En particular, respecto del proyecto de ley, la OMS plantea que, para el aborto antes de las 12 semanas, se recomienda el tratamiento médico por cuenta propia, por agentes de salud comunitarios, parteras, enfermeras, clínicos asociados y médicos generales; no es necesario que haya un especialista involucrado. A partir de las 12 semanas, se recomienda el tratamiento por médicos generales y especialistas. Y se propone —aunque sin evidencia robusta, pero con cierto grado de evidencia— el tratamiento médico por parte de profesionales no médicos, en este caso matronas, en contextos donde exista acceso establecido y soporte quirúrgico para tratar el aborto incompleto y sus complicaciones.
Para terminar, quiero referirme a lo que he denominado la deuda de la democracia con las mujeres chilenas. La probabilidad de morir de las mujeres chilenas, afortunadamente, gracias a las modificaciones que se hicieron en los años 50 y 60, es prácticamente de las más bajas de la región, superada por Canadá. En Chile mueren entre 15 y 20 mujeres por cada cien mil nacidos vivos; esa es la probabilidad de morir con un embarazo de cualquier mujer. En cambio, un aborto seguro con estándares de calidad es 200 veces más seguro que llevar un embarazo a término.
Bajo esas condiciones, la probabilidad de morir es de una por millón. En Uruguay, la mitad de la mortalidad materna estaba relacionada con aborto inseguro, y lograron disminuirla a pesar de ese escenario tan grave.
Y datos del DEIS plantean que, afortunadamente, no son miles las mujeres que mueren, pero no es un número menor: entre 1990 y 2022 han muerto 1.848 mujeres en Chile producto del embarazo. El total de muertes por aborto es de 323 mujeres. Anualmente mueren entre dos y tres mujeres por año. Afortunadamente son pocos casos, pero los abortos representan la tercera causa de muerte materna en Chile. Por lo tanto, afirmar que el aborto no es una causa de muerte en Chile me parece, al menos, discutible. La primera causa de muerte materna corresponde a causas indirectas o no causadas directamente por el embarazo; la segunda, con un 31%, son los síndromes hipertensivos; y la tercera, con un 27%, son los abortos. Estos son datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Minsal.
Para terminar, cito a un ex presidente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, el doctor Mahmoud Fathalla, quien planteaba que las mujeres no mueren por enfermedades que no podemos tratar, sino que mueren porque la sociedad tiene que decidir que vale la pena salvar sus vidas. Muchas gracias.
—Gracias, doctor.
—Doctor Rubio, justo a los diez minutos.
Se ofrece la palabra a la señora Carolina Antiman, presidenta de la Asociación de Matronas y Enfermeras por la Vida.
Muchas gracias, buenas tardes. Mi nombre es Carolina Antiman; soy matrona de la Universidad de Chile. Soy presidenta de la Asociación de Matronas y Enfermeras por la Vida. Soy funcionaria de un hospital público y me he desempeñado en el sistema público por más de 28 años.
Hoy hemos querido acompañar esta exposición con un pequeño presente, porque queremos ser parte de esta discusión, en la que tenemos total injerencia. A todos los diputados les hemos entregado un modelo a escala real para que puedan comprender de lo que estamos hablando. Este feto tiene 12 semanas, una talla de 6 centímetros y un peso de 15 gramos, que es lo que habitualmente se alcanza en esa semana de gestación. Este es el tipo de material educativo que se entrega todos los días en los controles de embarazo a las madres.
Quienes tienen embarazos de esta edad gestacional reciben información clara sobre los movimientos: “su guagua realiza movimientos corporales; su cabeza es proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo; tiene desarrollo genital; están todos los dedos de las manos y de los pies”. Se les instruye, además, en el programa de protección a la primera infancia Chile Crece Contigo.
Y aquí estamos discutiendo este proyecto de ley, que para nosotros es fundamental, porque introduce una modificación en nuestro rol profesional desde el Código Sanitario, incorporando la interrupción voluntaria del embarazo a nuestras labores; asunto con el que no estamos absolutamente de acuerdo, y por supuesto vamos a dar razones.
Cuando se introduce esta propuesta, en las instrucciones planteadas se habla de cómo a la madre se le indica, amablemente: primero te tomas la pastilla que se llama mifepristona. El embarazo necesita una hormona llamada progesterona para desarrollarse normalmente; la mifepristona bloquea la acción de la progesterona en su cuerpo, lo que impide que el embarazo crezca. A primera vista esto parece bastante “amigable”, pero les invito a revisar el efecto real de los fármacos que se propone utilizar.
La mifepristona es un esteroide sintético activo por vía oral; es un antiprogestágeno y provoca la muerte del tejido placentario, preparando el camino para el efecto del misoprostol, que es un análogo sintético de prostaglandina y que va a provocar intensas contracciones uterinas que permitirán la expulsión del embrión o feto. El informe financiero de este proyecto de ley estima que un 95% de las interrupciones se realizarán con fármacos y un 5% serán quirúrgicas.
Es muy importante recordar que, en nuestra labor profesional, estamos preparados para el cuidado del embarazo completo, y la unidad fetoplacentaria es vital. La placenta entrega todos los nutrientes y el oxígeno y, además, es el órgano que retira los productos de desecho del metabolismo fetal. El flujo sanguíneo alcanza todos los órganos; por lo tanto, cuando hablamos de la muerte de la placenta, se está provocando una disminución del flujo desde la placenta hacia todos los órganos del feto. Así, cuando nos referimos a cómo muere el embrión o feto —punto que debemos considerar—, observamos afectación de todos los sistemas: nervioso, cardiovascular, respiratorio, renal y digestivo.
Debemos, entonces, considerar dos aspectos importantes: por un lado, el dolor del que se habla; y, por otro, todo lo ya mencionado acerca de la muerte fetal a través de estos fármacos. El dolor es una experiencia que tiene dos componentes: una respuesta hormonal —básicamente, la respuesta de estrés frente al dolor— y una experiencia sensorial negativa. En un texto de la Revista Chilena de Anestesia existe una descripción de la sensibilidad fetal a las 7, 11, 15 y 20 semanas. Los expertos en dolor fetal hoy son los médicos que realizan intervenciones in útero; nuestro país está tremendamente desarrollado en esa área y, particularmente, el hospital en el que trabajo, de lo que me siento muy orgullosa.
¿Cuáles son los esquemas que se plantean para realizar la interrupción del embarazo?
Nueve semanas y hasta trece semanas. Según la técnica MINSAL, hasta las nueve semanas el procedimiento farmacológico se extiende entre 48 y 72 horas. Entre las nueve y trece semanas, el esquema —según el cuadro inferior— es: día uno se administra mifepristona y, 48 a 72 horas después, misoprostol, proceso que termina finalmente con la expulsión del feto.
¿Cuál es la realidad que conocemos? No sabemos con certeza en qué momento muere el embrión o feto. Puede tratarse de una muerte fetal o embrionaria que se prolonga por días. ¿Por qué nosotras nos oponemos? Porque esta es nuestra formación y lo que hemos estudiado. Desde la ciencia, sostenemos que hay un daño que se está causando a criaturas, a seres humanos —como les queramos llamar—: hay un ser vivo in útero que va a sufrir una muerte prolongada por falta de oxígeno y de nutrientes.
Somos objetoras de conciencia, pero el gran problema de este proyecto de ley es que la objeción de conciencia en nuestro país solo es reconocida en pabellón quirúrgico. Y, de acuerdo con lo que mencionamos, el 95% de las intervenciones se proyecta realizar con fármacos, es decir, fuera de pabellón. Además, con la modificación que hubo este año, todos los hospitales elaboran sus protocolos fielmente al protocolo oficial. Aquí tenemos, por ejemplo, el Hospital de Peñaflor: solamente en pabellón; el Hospital Claudio Vicuña, en San Antonio: solamente en pabellón. Por lo tanto, el escenario que hoy enfrentamos es que, para la administración de los medicamentos, no se requiere pabellón; existe, por ende, nula posibilidad de objetar en conciencia.
Actualmente, colegas de nuestra asociación han objetado en salas donde se administran fármacos abortivos y están siendo sancionadas, con riesgo de desvinculación. Y, además, la modificación del decreto de objeción de conciencia realizada este año considera la calidad de no objetor como un antecedente positivo al momento de contratar. Esta es la causa más importante por la que nosotras nos oponemos a este proyecto.
34.248 niños son proyectados en el informe financiero elaborado para este proyecto. No son cosas inexistentes. No se trata solamente de derechos: son vidas humanas que van a estar ausentes. ¿En qué escenario? En un escenario de crisis demográfica absoluta en nuestro país. El año 2024 nacieron 154.441 niños y estaríamos terminando con la vida de 34.248; nuestro país tiene una tasa de reemplazo negativa. Sabemos que enfrentamos una crisis demográfica, y esto representaría cerca de un 22% de los niños.
Como equipo de profesionales que acompañamos a mujeres durante sus embarazos, sabemos que la dignidad de una mujer no se garantiza eliminando al ser humano más vulnerable, que es su hijo, sino mediante políticas de apoyo, contención emocional, red social y acompañamiento efectivo. Les pedimos considerar que Chile necesita fortalecer esta estrategia, no reemplazarla por un procedimiento que no reduce el sufrimiento de fondo. Las mujeres de Chile merecen, en materia de gestación vulnerable, una política pública más robusta, más humana y más verdadera. Muchas gracias.
Muchas gracias, doña Carolina Antiman, presidenta de la Asociación de Matronas y Enfermeras por la Vida.
A continuación, nuestra última invitada, y después pasaremos a las preguntas que haya: la doctora Romina Suárez, gineco-obstetra del Hospital Las Higueras de Talcahuano.
Buenas tardes, muchas gracias.