Nuestra secretaria dará cuenta de los documentos que han llegado a la Comisión:
- Se ha recibido un oficio del Presidente de la República, mediante el cual se hace presente la urgencia, con calificación de suma, para el proyecto referido al Fondo de Diagnóstico y Tratamiento de Alto Costo, que modifica la Ley N° 20.850, Ley Ricarte Soto.
- Otro oficio del Presidente de la República, mediante el cual se hace presente la urgencia, también con calificación de suma, para el despacho del proyecto que modifica el Código Sanitario en materia de diversas profesiones del área de la salud.
- Un oficio del Senado, por el cual comunica que ha aprobado, en primer trámite constitucional, un proyecto de ley iniciado en moción que obliga a los establecimientos de expendio de comidas y bebidas a ofrecer agua potable gratuita a sus clientes.
- Un oficio de la Contraloría General de la República, mediante el cual responde a nuestra Comisión e informa sobre el número de denuncias.
Se da cuenta de comunicaciones presentadas por trabajadores del Hospital Regional y por el doctor Franco Rabiña, referidas a la unidad de psiquiatría infanto-juvenil, por vulneración de derechos de los trabajadores.
Un oficio de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, mediante el cual responde a esta Comisión e informa sobre el eventual retraso en la entrega de autorizaciones por parte del Consejo de Monumentos Nacionales, específicamente en el caso del proyecto del Hospital de La Unión, en la Región de Los Ríos, actualmente paralizado por un hallazgo arqueológico que, según antecedentes disponibles, correspondería a restos trasladados hace más de 50 años.
Un oficio de la Ministra de Salud, mediante el cual responde a la Comisión e informa sobre la posibilidad de avanzar en la eliminación de las restricciones sanitarias en Chile.
Otro, sobre efectos adversos asociados a la vacunación contra el COVID-19 y el long COVID.
Un oficio de Guillermo Ortiz, obstetra y ginecólogo especialista en alto riesgo obstétrico, mediante el cual remite comentarios clínicos de Ipas Latinoamérica y el Caribe al proyecto de ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo.
Una carta de la presidenta de la Asociación de Sociedades Científicas Médicas (ASOCIMED), mediante la cual remite observaciones al proyecto que modifica el Código Sanitario en diversas profesiones.
Comunicaciones de la Fundación Dra. Avicena, mediante las cuales informan casos y expresan preocupación ante múltiples eventos de malos tratos hacia estudiantes de educación superior, especialmente de medicina.
Una comunicación del Colegio de Bioquímicos de Chile, mediante la cual remite documentación relevante para la tramitación del Libro V del Código Sanitario, que señalan ya había sido remitida el año 2024.
Una solicitud de audiencia de la Asociación Gremial de Enfermería Dermoestética, en el marco de la discusión del proyecto que modifica diversos cuerpos normativos para regular las prácticas de cirugías y procedimientos con fines estéticos.
Una comunicación de un particular, psicólogo, mediante la cual expone sobre una situación de profundo impacto jurídico, administrativo y sanitario que afecta a familias cuyos integrantes han fallecido por suicidio en circunstancias potencialmente vinculadas al trabajo. Solicita que se examine esta situación y se requiera información a los organismos competentes.
Una nota del Comité de Renovación Nacional, mediante la cual se informa que la diputada Ximena Ossandón reemplazará a la diputada María Luisa Cordero durante la sesión de hoy.
Dos comunicaciones por pareo: una de la diputada Danisa Astudillo por el diputado Andrés Celis; y otra de la diputada María Luisa Cordero por el diputado Naranjo.
Gracias, señora Secretaria. ¿Alguna palabra sobre la cuenta? Cerrada la cuenta.
Puntos varios.
Diputado señor Daniel Lilayú.— Gracias, señor Presidente. Solo quiero poner en conocimiento una situación crítica que está ocurriendo en el Departamento de Salud de la comuna de San Juan de la Costa, en la costa de Osorno. Esto ha sido advertido por los gremios de salud y también por el concejal Carlos Becerra.
Existe un déficit presupuestario muy importante, arrastrado por muchos años, que repercute directamente en la salud de las personas. Recordar —y usted, Presidente, lo sabe bien— que San Juan de la Costa fue una de las zonas más pobres en salud, donde existía la tuberculosis; era un bolsón de tuberculosis por la pobreza que había. Si bien la situación ha mejorado, persisten problemas.
Esta crisis ha ido en aumento: hay suspensión de rondas médicas y las condiciones mínimas para apoyar a los equipos a fin de prestar atención se han vuelto intolerables. Esto ha impedido que los funcionarios que trabajan allá puedan llegar a atender en las postas y estaciones médico-rurales. También ha habido despidos de funcionarios sin explicación y faltan funcionarios, lo que debilita claramente un sistema ya sobrecargado.
Por eso, solicito se oficie a la Ministra de Salud, haciéndole presente esta inquietud.
Se toma el acuerdo de oficiar al Ministerio de Salud, con copia al Servicio de Salud de Osorno, solicitando informar la situación de falta de recursos del CESFAM San Juan de la Costa y las medidas que se están adoptando. ¿Están todos de acuerdo? Aprobado. Palabras. Puntos varios.
Yorana. Muchas gracias, Presidente. Saludar por su intermedio a los colegas presentes. Quisiera solicitar que esta comisión reciba de manera formal al movimiento Guatita de Delantal. Ellas han intentado sin éxito obtener una audiencia con la ministra Aguilera, a pesar de la urgencia de la problemática que enfrentan, y por eso concurro a esta instancia fiscalizadora, a fin de que se les dé la oportunidad de ser escuchadas por quien dirige la cartera de Salud.
La situación que plantean es clara: cuando no existen cupos disponibles en los hospitales para realizar la reducción de abdomen, estos pacientes quedan atrapados en listas de espera que, en la práctica, se vuelven eternas. Por eso pido que se evalúe, junto con el Ministerio, la posibilidad de que, ante la ausencia de cupos hospitalarios, puedan acceder a esta cirugía en clínicas privadas, de modo que los recursos asignados cumplan su objetivo.
En ese tenor, solicito además que esta comisión envíe un oficio para fiscalizar el uso de los fondos destinados a esta cirugía. Necesitamos respuestas concretas: primero, cuántos recursos se han utilizado efectivamente para la cirugía de reducción de abdomen; segundo, cuántas pacientes han sido beneficiadas; y tercero, cuánto dinero no se ha ejecutado y cuál ha sido su destino final. Quienes integran este movimiento no están pidiendo privilegios, sino una oportunidad justa para acceder a una prestación que se anunció con bombos y platillos, pero que, de no ser efectiva en dar soluciones, las mantiene muy preocupadas. Solicito, entonces, que puedan exponer frente a la ministra y, en segunda instancia, oficiar por las tres materias planteadas.
Gracias, diputado Teao. Entonces, vamos a oficiar al Ministerio de Salud, a la ministra de Salud, para que, por una parte, otorgue una audiencia al movimiento Guatita de Delantal y, por otra, informe respecto de los recursos contemplados en la glosa presupuestaria: cuántos de ellos se utilizaron realmente en abdominoplastías electivas. Entendiendo que hay un programa que ya lleva bastantes años, agregaría solicitar cuál es el futuro flujograma de estos pacientes, especialmente si se modifica el planteamiento de ingreso por el programa Elige Vivir Sano; de ser así, debe existir un flujograma alternativo para que los pacientes puedan seguir su trayectoria y llegar a la cirugía.
Presidente, solo sumar, a propósito de la solicitud del diputado Teao, que se incorpore en el informe la distribución de cupos por Servicio de Salud. Ha sido un tema complejo para la organización Guatita de Delantal a nivel nacional, pues se ha detectado desigualdad entre servicios en el acceso a estas operaciones.
De acuerdo. Vamos a agregar entonces la distribución nacional y la casuística de la abdominoplastía, distinguiendo entre las abdominoplastías financiadas por las glosas presupuestarias que esta comisión ha aprobado y aquellas realizadas mediante convenios con los gobiernos regionales. En este último caso, se ejecutan listas de espera de la propia región, por lo que solicitaremos que la información venga debidamente diferenciada.
¿Estamos de acuerdo? Acordado. ¿Algún otro? Varios. No.
Yo tengo un varios: solo saludar a todos los psicólogos y psicólogas en su día, a nivel nacional. Hoy día es el día del psicólogo; se fundó la primera escuela de psicología un día como hoy. Agradecerles su trabajo, sobre todo en un país con tantos problemas de salud mental que están siendo abordados por distintas estrategias, pero donde, obviamente, después del COVID, quedamos con una rémora de muchas consultas y patologías de salud mental.
También un saludo a los profesionales informáticos de salud, que hoy día es su día, quienes nos están ayudando a mejorar todos los sistemas de fichas electrónicas y los sistemas integrados de conexión de datos de los pacientes, para que estos fluyan con la atención a través de las redes de salud. Muchas felicidades también a los informáticos.
Cerrados los puntos varios, pasamos a la tabla. Hoy día tenemos, en la primera parte, invitados especiales del Hospital Base Valdivia. Están invitados porque tienen una buena práctica muy importante para los equipos de la red de hospitales —los más de 200 hospitales de la red pública— y también para las clínicas privadas: un programa de gestión eficiente del capital venoso. Cuando pensamos en las personas que son multipuncionadas, y que cada vez presentan mayor complejidad para la punción, y en el sufrimiento asociado a ello, esta iniciativa viene a ser una solución, además de ser financieramente eficiente.
Sin más, invitamos a participar y presentar a las funcionarias, enfermeras, jefas de servicio y de unidad: la señora Mariel Unda Durán, la señora Irma Catrilaf González y la señora María Cristina Parra Santos, jefa de Gestión del Cuidado del Hospital Base. Adelante.
Buenas tardes, señor Presidente. Buenas tardes al resto de la Comisión. Mi nombre es Mariel Unda; soy enfermera del Hospital Base y hoy, en conjunto con Irma Catrilaf, les vamos a presentar un proyecto de innovación que estamos llevando a cabo en nuestro establecimiento y que creemos que puede ser llevado a otros hospitales, tanto de nuestra red como del país.
Nuestro proyecto se llama “Comité de Accesos Vasculares Hospital Base Valdivia: una iniciativa de mejora continua para la gestión eficiente del capital venoso de los usuarios candidatos a un dispositivo vascular”. El texto puede parecer un poco largo, pero iremos contextualizando de qué se trata.
Primero, nuestro hospital es el único centro asistencial de alta complejidad de la Región de Los Ríos. Contamos con 500 camas; no es un hospital tan grande, y de ahí nace la importancia de gestionar bien los recursos que tenemos. Somos referentes a nivel nacional en histocompatibilidad, en hantavirus y en IRAS graves; y somos referentes en la macrozona sur-austral en radioterapia, citometría de flujo, oncohematología molecular, oncología pediátrica, trasplantes de médula ósea y trasplantes renales, además del tratamiento del cáncer con radioyodo. Es decir, atendemos una cantidad no menor de pacientes del área hemato-oncológica.
El mapa de ruta de la presentación es el siguiente: primero, hablaremos brevemente de qué es el capital venoso y qué entendemos por gestión eficiente del capital venoso; luego, contextualizaremos lo que evidenciamos en nuestro establecimiento; describiremos los procesos claves para llevar adelante este proyecto; presentaremos los resultados obtenidos; y, finalmente, comentaremos lo que esperamos a partir de esta iniciativa.
Para contextualizar, todos, en algún momento de nuestra vida, hemos necesitado que nos “pinchen”, dicho coloquialmente: ya sea para tomarnos un examen, para establecer un diagnóstico o, cuando estamos más enfermos, para administrarnos un tratamiento. El capital venoso corresponde a las venas que tenemos disponibles para estos fines; lamentablemente, no es infinito ni siempre fácilmente accesible, por lo que debe gestionarse de manera eficiente.
No todas las venas pueden ser utilizadas para estos fines; deben tener un tamaño adecuado y una localización de acceso apropiada, por lo tanto, no todas son susceptibles de uso. La correcta gestión del capital venoso se refiere a utilizar estas venas de manera racional y proteger a nuestros pacientes del uso indiscriminado de los accesos.
Lamentablemente, hoy en Chile existen pacientes que quedan desahuciados —es decir, sin posibilidad de tratamiento— por no contar con una vena a través de la cual poder tomar un examen o administrar una terapia. En Valdivia conocemos dos casos concretos: un paciente pediátrico de 10 años que actualmente está utilizando su última vena disponible para un catéter, tras lo cual no tendría opción de tratamiento, y una paciente joven de 21 años en la misma condición. Administrar de manera eficiente el capital venoso es, por tanto, una necesidad impostergable.
En nuestro hospital, el contexto era el siguiente: se utilizaban de manera indiscriminada vías venosas periféricas cortas —las clásicas que se instalan en los servicios de urgencia—, y, cuando no había otra alternativa, se recurría a catéteres venosos centrales. Debido a la limitada disponibilidad de pabellón o a que la instalación se realizaba solo en UCI, estos catéteres centrales se mantenían por períodos excesivos. Observábamos dispositivos enrojecidos, con signos de infección e incluso con flictenas. Una infección asociada a un catéter, particularmente una bacteriemia del torrente sanguíneo, puede llevar a la muerte.
Asimismo, constatábamos numerosos eventos adversos vinculados al uso indiscriminado de las vías periféricas cortas: hematomas por múltiples punciones; flebitis, que es muy dolorosa; y necrosis por extravasación de quimioterapias. Somos un establecimiento con alto flujo de pacientes hemato-oncológicos, por lo que estas situaciones eran frecuentes.
A partir de este diagnóstico, identificamos un déficit en la gestión del capital venoso, asociado a las múltiples punciones, al sobreuso de vías venosas periféricas, al uso inadecuado de otros dispositivos y al aumento de las infecciones de catéteres venosos centrales por sobre el indicador nacional. Las consecuencias eran claras: mala percepción usuaria, incremento de costos por complicaciones y dificultades para cumplir las garantías GES; en particular, pacientes oncológicos que no alcanzaban a contar con un catéter central dentro de los 30 días exigidos.
La evidencia disponible indica que hasta el 75% de las vías venosas periféricas cortas fracasan. Bajo esa lógica, una proporción importante de las vías que instalábamos fallaba. Sabemos además que el uso de ecografía para la punción facilita procedimientos más seguros y eficaces, y que la conformación de equipos especializados mejora sustantivamente los resultados. Es igualmente claro que las infecciones incrementan los costos hospitalarios.
En nuestra evidencia local corroboramos lo anterior: múltiples punciones, sobreuso de vías periféricas e incremento de las tasas de infección de catéteres centrales por encima del estándar nacional. Para dimensionar el impacto, el costo por infección de un catéter venoso central se estima en alrededor de 7.200 dólares por evento. Además, aumenta la estadía hospitalaria: un paciente que podría permanecer 10 días, si presenta una bacteriemia asociada al catéter puede requerir hasta 20 días adicionales. En una región donde somos el único hospital de alta complejidad, tener una cama ocupada 20 días más por una infección evitable es crítico.
En resumen, las infecciones asociadas a catéteres venosos centrales aumentan la morbimortalidad y generan un impacto económico severo en el sistema de salud, con miles de dólares en costos adicionales que muchas veces no se visualizan directamente en la atención clínica. La literatura respalda la creación de equipos de accesos vasculares avanzados, con reducción de costos, menor utilización de dispositivos de mayor riesgo y retornos de la inversión favorables.
400 millones de pesos. Más adelante les mostraremos el ahorro que nosotros hemos tenido, que no es menor. Hay reducción en las complicaciones durante la instalación de los dispositivos y reducción en las tasas de infecciones. Este año ya logramos estar bajo el indicador nacional solo con la implementación de esta estrategia. En general, hay mucha evidencia que respalda la creación de estas unidades.
Este proyecto, que es el Comité de Acceso Vascular, nace con el objetivo de consolidar la estrategia, basada en la optimización financiera mediante el uso de tecnología. En los hospitales públicos, la mayoría cuenta con ecógrafos para diagnóstico; nosotros comenzamos a optimizarlos para evaluar el capital venoso de los pacientes.
La estrategia tuvo puntos claves: el liderazgo de las tres personas que instauramos este proyecto —nos acompaña también Isabel Castro— y el uso de la ecografía como método para abordar de manera eficiente el capital venoso. La evidencia también sustenta el uso de algoritmos mediante matrices decisionales para seleccionar de forma eficiente el dispositivo: no todos los dispositivos deben utilizarse para un mismo fin. Existía un sobreuso de la vía venosa periférica para soluciones irritantes o hiperosmolares que pueden generar necrosis, como la quimioterapia, que no está diseñada para administrarse por un vaso periférico. Todo esto llevó al hospital a innovar en la selección e instalación de los dispositivos.
La visión ecográfica nos permitió evaluar venas más profundas no palpables. Normalmente las vías venosas periféricas se instalan a ciegas: uno palpa un vaso en el brazo y canaliza. El ecógrafo permite visualizar eficientemente vasos profundos no palpables, medir y evaluar su anatomía para abordarlos de manera segura, y seguir el trayecto durante la canalización mediante micropunción, dañando mínimamente el endotelio vascular.
Otra estrategia fue incorporar insumos: en particular, catéteres de poliuretano, material más biocompatible que puede permanecer más tiempo en el vaso, evitando la multipunción. Disponemos de distintos dispositivos: vías venosas periféricas profundas con permanencia hasta 14 días; catéteres de línea media, también periféricos, que pueden durar hasta 30 días; dispositivos que permiten tomar muestras, administrar tratamiento e incluso realizar exámenes diagnósticos con contraste —punto crítico en los hospitales públicos—; y, además, el catéter central de inserción periférica (PICC), que puede durar hasta un año, el ideal para administrar quimioterapia.
En relación con lo anterior, el Ministerio de Salud, en su circular del 28 de marzo de 2025, señala que puede modificarse la permanencia de los dispositivos de acceso vascular periférico siempre que las instituciones cuenten con equipos especializados. A partir de esa circular nosotros comenzamos a realizar este trabajo.
¿Cuáles fueron los procesos clave para lograrlo? Primero, implementar las matrices decisionales, que la evidencia recomienda usar junto con la ecografía, y fue lo que mostramos a la institución para proyectar el modelo y poner en marcha el comité. Estandarizamos procesos mediante paquetes (bundles) con recomendaciones internacionales para la gestión del capital venoso: elaboración del protocolo institucional que define instalación con este método, mantención y seguimiento de los dispositivos. Hicimos gestión eficiente de recursos: evaluamos la dotación de ecógrafos institucionales para su buen uso, y participamos en los comités de abastecimiento para licitar los dispositivos y disponer de ellos al iniciar el proyecto.
Finalmente, mejorar la experiencia usuaria fue central: disminuir la multipunción cambia la percepción y satisfacción de los pacientes. Lo medimos con encuestas de satisfacción usuaria y con la retroalimentación de los equipos clínicos. Antes, con frecuencia debían acudir anestesistas a instalar dispositivos en pacientes sin acceso venoso; hoy esa realidad es completamente distinta en nuestro hospital. Todo esto se desarrolló bajo un modelo de gestión basado en la evidencia.
En la eficiencia de gestión, los componentes más importantes fueron el liderazgo en la formación de personas líderes y expertas en la instalación de dispositivos, y la conformación del Comité de Acceso Vascular. Implementamos una estrategia de crecimiento que, a medida que formábamos instaladores, nos permitió cubrir simultáneamente la demanda de instalación a nivel institucional. Este abordaje incluyó la optimización de recursos, la participación en comités de licitación y el uso de los ecógrafos disponibles para evidenciar la necesidad de ampliar dicha dotación. Además, trabajamos con procesos clave que se tradujeron en un aumento de las competencias profesionales.
Hoy contamos con siete expertos en instalación bajo visión ecográfica. Disponemos de referentes técnicos —médicos de distintas especialidades— que nos retroalimentan, y de referentes por servicio, capacitados en la selección y mantención de los dispositivos, quienes levantan la necesidad de los distintos servicios clínicos. En los resultados centrados en las personas, observamos un impacto positivo en la satisfacción usuaria y una disminución de las multipunciones. A nivel institucional, se optimizaron recursos y se consolidó un modelo que hoy está siendo visibilizado a nivel nacional.
Un resultado estratégico fue la disminución de la lista de espera oncológica. Antiguamente existían listas de espera para la instalación de catéteres centrales; hoy, los pacientes que requieren un dispositivo central cuentan con catéter dentro de 24 horas e inician su quimioterapia de manera oportuna. Es importante señalar que el catéter implantable (reservorio), usualmente utilizado para administrar quimioterapia, se instala en pabellón. Sabemos la realidad país: tras la pandemia aumentaron las listas de espera quirúrgica y disminuyó la disponibilidad de pabellón; por lo tanto, la espera para estos catéteres se incrementó significativamente. Con esta estrategia, disminuimos de manera muy significativa esa lista, tanto en el área adulta como en la pediátrica.
Desde el inicio de la intervención, las solicitudes de dispositivos a nivel hospitalario fueron 1.263 —un promedio cercano a 10 interconsultas diarias— derivadas de esta estrategia de formación de instaladores expertos para cubrir la demanda. De esas 1.263 solicitudes, 1.226 cumplían criterios de instalación. En 2024 instalamos 281 dispositivos y, en lo que va de 2025, 950. El bloque médico —que concentra a los pacientes oncológicos— representó el 63% del total de instalaciones; en promedio, instalamos 21 catéteres para quimioterapia al mes.
Cuando el pabellón no está disponible, se genera una espera de 3 a 6 meses, versus la instalación de un catéter central de inserción periférica, que podemos realizar entre 12 y 24 horas. El paciente derivado desde la Comisión Oncológica se programa de modo que, a las 12 o 24 horas, inicie su quimioterapia por un catéter central. Es un procedimiento ambulatorio, con anestesia tópica, de menor riesgo para el paciente, que además permite cumplir con las garantías. Los pacientes lo aceptan ampliamente por su muy fácil utilización.
Realizamos, asimismo, un estudio de costos. La instalación de un catéter de reservorio tiene un costo aproximado de 1.600.000 pesos, asociado al uso de pabellón y al día cama —el paciente se hospitaliza, permanece un día, se instala el dispositivo y al día siguiente se da el alta—. Si aplicáramos este esquema a los 21 catéteres que instalamos mensualmente, el costo sería de 33 millones de pesos al mes. En cambio, el catéter central de inserción periférica que instalamos de manera ambulatoria tiene un costo de 250.000 pesos, no genera gasto de día cama y permite liberar camas para seguir tratando pacientes; el costo de esos mismos 21 dispositivos asciende a aproximadamente 5.200.000 pesos mensuales. El ahorro mensual es del orden de 28 millones de pesos y el ahorro anual llega a 342 millones de pesos para nuestro establecimiento. Además, evitamos la lista de espera de pacientes oncológicos para instalación y podemos cubrir oportunamente al resto de los servicios que lo requieren.
...del establecimiento para otras patologías que no son oncológicas. Por lo tanto, el ahorro y la eficiencia de este tipo de unidades se ven aquí con creces.
Como resultado institucional, implementamos un modelo de gestión eficiente del capital venoso: redujimos los costos de las instalaciones, aumentamos la calidad y la seguridad para nuestros pacientes, dimos oportunidad al inicio temprano de los tratamientos, disminuyeron los efectos adversos e infecciones y, además, hubo un impacto positivo en la satisfacción de nuestros usuarios.
¿Qué esperamos de esto? Poder compartir esta experiencia exitosa a nivel nacional. Por eso solicitamos su intermediación con las autoridades del Ministerio para: primero, crear una normativa que regule la creación de estos equipos; segundo, modificar la glosa asociada al código FONASA para la administración de quimioterapia por PICC, que hoy solo está contemplada en la glosa del catéter venoso central que se instala en pabellón; tercero, incorporar la codificación de la instalación avanzada de dispositivos por enfermería, que también debiese ser codificada por FONASA; y, finalmente, realizar un trabajo intersectorial para implementar estas unidades especializadas a nivel nacional. Creemos que es una iniciativa factible de escalar en todo el país y que generaría ahorros, además de los beneficios clínicos y de experiencia usuaria que se han expuesto.
Por último, queríamos compartir testimonios de pacientes. Un paciente pediátrico nos señaló que lo puncionaron una sola vez, a diferencia de lo que ocurría antes: un niño con leucemia que requiere quimioterapia podía ser puncionado hasta 600 veces en un periodo de seis meses, lo que era atroz. Ahora, con una punción y a través del catéter, se puede realizar todo. También una paciente ambulatoria relató que se instaló su dispositivo en el propio ambulatorio, sin necesidad de ir a pabellón; tenía mucho miedo de ingresar a pabellón y, al realizarse el procedimiento con anestesia local, no fue necesario. Completó doce ciclos de quimioterapia sin ningún problema. Ella decía: “mi catéter se convirtió en mi amigo”. Esa es la presentación que hoy tenemos para ustedes. Muchas gracias.
Muchas gracias, Mariel e Irma. Una de las cosas que nos distingue es que hemos traído innovaciones con aplicación concreta en la gestión eficiente de los hospitales y las clínicas. Estas son buenas prácticas que ayudan a que el sistema mejore en su calidad y en la satisfacción de los usuarios. Tenemos 200 hospitales en nuestro país. Si uno observa, sobre todo en aquellos dedicados al cáncer y a la quimioterapia, esta es una muy buena solución, pero no solo para quienes realizan quimioterapia. El hecho de poder instalar catéteres venosos centrales por vía periférica, con ayuda de un ecógrafo —incluso hoy existen mini ecógrafos que se conectan al celular—, es un avance muy grande y, además, un ahorro para los hospitales.
Quisimos traerlo como evidencia. A los directores de hospitales que están viendo esta presentación, va a estar disponible en la página y también podrán revisar la grabación de la sesión. Es importante ir dando estos pequeños pasos en el sistema público, sobre todo cuando, como ustedes han dicho, generan una diferencia en el trato a pacientes oncológicos infantiles: de 600 punciones en seis meses de quimioterapia a solo una, lo que implica una mejora sustantiva en la calidad de vida, además de los beneficios en costo. Por otro lado, esto permite mejorar otros procesos intrahospitalarios en los que se requieren múltiples punciones, mediante el uso de estos dispositivos. No solo se trata del PICC; existen varios tipos de catéteres de punción prolongada —de 14 días, de un mes, de seis meses—. Ustedes ya tienen dos años de experiencia en esto.
Van a quedar las direcciones disponibles para que puedan ser contactadas desde la red. Y desde ya haremos el llamado al Ministerio para que ponga atención a esta mejora, que sin duda será de utilidad. Si uno saca la cuenta en el contexto de los 200 hospitales, el impacto potencial es significativo.
Se pueden aprovechar estas iniciativas; hay un ahorro potencial de bastantes millones de dólares. Además, impactan positivamente en la calidad de la atención y en la satisfacción usuaria.
Felicitarla. Yo fui cirujano vascular por años y escuché con agrado su presentación: me trajo recuerdos de la práctica médica. El concepto de “capital venoso” es nuevo para mí, y me parece muy valioso. Antes no existían los ecógrafos y, frente a accesos difíciles, llegábamos incluso a realizar venodisecciones. Hoy la evolución del material es notoria: antiguamente, con los scalp (aguja mariposa) y otros dispositivos, era frecuente la flebitis; actualmente contamos con insumos que producen menos daño y están disponibles en la mayoría de los hospitales. También la tecnología ha cambiado: hoy es común disponer de ecógrafos portátiles; yo mismo tengo dos desde que asumí como diputado.
Para mí es una excelente noticia que el acceso venoso ecoguiado esté en manos de las enfermeras. Hasta hace pocos años, cuando había dificultad para puncionar o instalar un catéter central, se llamaba al anestesista y el ecógrafo estaba en pabellón. Que este procedimiento lo lideren enfermeras es un avance, porque ustedes cuidan mejor las venas. Lo más importante es que exista un grupo especializado de enfermeras que se desplace por las distintas unidades y apoye los casos complejos, estandarizando el uso del ecógrafo y las técnicas. Ojalá ese equipo funcione siempre como tal y además cumpla un rol docente: me gustaría conocer su experiencia en formación, considerando que somos hospital docente y que ingresan alumnos.
Quiero subrayar, además, el componente económico. Ustedes han puesto en valor cuánto puede ahorrar el país con una buena gestión del capital venoso. En mi experiencia con el manejo de úlceras varicosas, al estudiar números hace unos seis o siete años, vimos que el país podía ahorrarse del orden de 200 millones de dólares si se privilegiaban estrategias más costo-efectivas, incluso con manejo domiciliario y equipos de visita. Ese enfoque de especialización y eficiencia también aplica aquí.
Una pregunta final: en pacientes que requerirán accesos por largo tiempo, ¿están realizando mapeo venoso sistemático? Me parece ideal no asumir que todos tenemos venas del mismo calibre; sería conveniente mapear ambos brazos —y eventualmente las piernas— con ecografía, dejando ese mapeo registrado en la historia clínica para guiar los procedimientos.
Gracias, doctor Lelayú, cirujano vascular. Después le contestan; vamos a agotar primero las palabras. Tiene la palabra la diputada Cariola.
Muchas gracias, presidente. Lo primero es saludarlas y agradecer esta exposición muy completa respecto del desarrollo que ustedes han venido generando. Creo que, efectivamente, poner a disposición del país una buena experiencia es fundamental.
Desde el punto de vista sanitario, siempre es una tremenda contribución. Pero además, Presidente, por su intermedio, lo que tenemos que destacar es cómo se hace que los recursos sean más eficientes. Aquí no solamente hay una mejora respecto de la eficiencia del capital venoso, que ustedes detallaron muy bien —me parece muy interesante el concepto, porque genera una consideración distinta en la atención—, con disminución del dolor y de las consecuencias. Ustedes mostraron imágenes bien impactantes de la flebitis y todo lo que significan finalmente las consecuencias negativas en un proceso infeccioso u otros que pueden llegar a generar este tipo de intervenciones.
Por otro lado, está el resguardo de los recursos públicos, que pocas veces se resguardan. Siempre alegamos que en salud hay pocos recursos y muchas veces no se usan de manera eficiente. Creo que esto también contribuye en esa dirección. Por lo mismo, quisiera proponer, Presidente, que podamos recoger la solicitud concreta que hicieron al final: pedir al Ministerio de Salud no solo dar a conocer públicamente esta experiencia —ya el hecho de que hayan venido a la Comisión de Salud de la Cámara es una buena plataforma; este material queda grabado, es transmitido y hay material visual—, sino además solicitar al Ministerio el desarrollo de una norma técnica que se haga cargo de este equipo de acceso vascular que ustedes han desarrollado.
Me parece relevante que, además de enviar al Ministerio la presentación y hacer llegar esta experiencia, podamos tomar eventualmente el acuerdo como Comisión de sumarnos a la solicitud de desarrollar una norma técnica que la implemente y, por tanto, también la generalice o incorpore a otros servicios para que hagan propia esta experiencia. Creo que esa es la mayor contribución que podemos hacer, y obviamente también esperar que el Ministerio responda a esta solicitud de la Comisión. Nuevamente, muchas gracias por la presentación y por una iniciativa que me parece muy humanizante desde la salud pública.
Sí, hay acuerdo de solicitar al Ministerio para las redes públicas y privadas, porque este es un tema de mejor gestión para toda la red de salud.
Ahora sí, tienen la palabra para responder o comentar.
Dos cosas. Primero, en la presentación hablamos de la gestión del capital venoso como proyecto en sí, pero para detallar la funcionalidad respecto de la formación: este comité se articula desde una iniciativa de enfermería, pero su estructura incluye también —como les mencionaba— médicos referentes y técnicos. En nuestro caso contamos con anestesistas, endocrinólogos, intensivistas, cirujanos vasculares pediátricos, etc.
¿Qué realizamos? Se eleva la solicitud; el comité evalúa y aplica el protocolo RAPEVA, donde se evalúan las venas periféricas y se selecciona el dispositivo a través de algoritmos según lo que el paciente requiere. Es decir, no se ofrece únicamente una vía venosa periférica, sino que se elige dentro del conjunto de dispositivos con que contamos. Si el comité —que instala dispositivos por vía periférica— constata que el paciente tiene una buena ventana ecográfica, resuelve en ese nivel. Si no, se deriva a los equipos más avanzados, que en este caso son los anestesistas o los cirujanos vasculares.
De esta forma, el comité va derivando para hacer una gestión eficiente de los equipos con que cuenta el hospital. Porque, como bien dice el doctor presente, normalmente en los hospitales públicos ¿qué ocurre? Que al paciente se le agota el capital venoso, ya no hay venas periféricas disponibles y se deriva a los equipos avanzados cuando ya no queda nada por hacer. Nuestro cambio es intervenir al inicio: el paciente ingresa, va a requerir un tratamiento prolongado, y el equipo vascular lo evalúa con el protocolo RAPEVA; si no tiene ventana ecográfica, se realiza un RACEVA para evaluar vasos más centrales y se deriva al equipo que corresponda. Eso genera eficiencia.
Desde el punto de vista de la formación, no necesitamos más de diez expertos en instalación —ese es el número máximo por la cantidad de camas que tenemos—, pero sí necesitamos generar expertos en la mantención de estos dispositivos; esa es también parte de la estrategia.