Cámara de Diputados Cultura y Artes

Cámara de Diputados - Cultura y Artes - 3 de diciembre de 2025

3 de diciembre de 2025
11:30
Duración: 2h 5m

Contexto de la sesión

Sesión ordinaria citada con objeto de: Recibir a la señora Viviana Mardones, representante legal-administrativa de las Orquestas de Niñas y Niños del Valle del Elqui, para que se refiera a los efectos jurídicos de los derechos de autor de Gabriela Mistral y al cumplimiento efectivo de su legado testamentario. *Representante legal-administrativa de las Orquestas de Niñas y Niños del Valle del Elqui. Lugar: Sala Pedro Pablo Álvarez-Salamanca tercer nivel (Sesión presencial)

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En el nombre de Dios y la Patria, se abre la sesión. El acta de la sesión N° 144 se da por aprobada, por no haber sido objeto de observaciones. El acta de la sesión N° 145 queda a disposición de las señoras y los señores parlamentarios. El Secretario dará lectura a la Cuenta. Se ha recibido una carta del presidente de la Asociación Gremial del Circo Tradicional y director del Circo Los Tachuelas, mediante la cual solicita a esta Comisión poner en tabla el proyecto de ley que modifica la Ley N° 20.216, con el objetivo de introducir el concepto de “circo tradicional chileno” dentro de la legislación vigente, correspondiente al Boletín N° 17.818-24.
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Cuarto. Agrega que se trata de una iniciativa legal que responde a una necesidad histórica del sector circense, cual es la de obtener reconocimiento formal de la identidad, tradición y linaje familiar que caracterizan al circo tradicional chileno, diferenciándolo de otras expresiones artísticas contemporáneas. Se ha recibido una nota del Comité Mixto Social Cristiano, Nacional, Libertarios e Independientes, por la cual se comunica que la diputada señora Sara Concha será reemplazada en esta sesión por la diputada señora Francesca Muñoz. Y una nota de la bancada de la Unión Demócrata Independiente, por la cual se comunica que el diputado señor Gustavo Benavente será reemplazado en la sesión de hoy por el diputado señor Fernando Bórquez, aquí presente. Eso es todo, Presidenta. ¿Alguna observación sobre la Cuenta? Se ofrece la palabra en Varios. No habiendo intervenciones, pasamos a la tabla. Entonces, vamos con la orden del día. Esta sesión tiene por objeto recibir a la señora Viviana Mardones, representante legal-administrativa de las Orquestas de Niñas y Niños del Valle del Elqui, para que se refiera a los efectos jurídicos de los derechos de autor de Gabriela Mistral y al cumplimiento efectivo de su legado testamentario. Le acompañan la señora Evelyn Cortés Pastén y los señores Claudio Espinoza Espejo, Marcelo Rojas y Pablo Peña y Lillo Araya. Ofrezco la palabra a la señora Viviana. —Hola. Sí, perfecto. Buenos días a todas y todos; diputadas, diputados; presidenta de la Comisión. Muy agradecida por su invitación. Nosotros, quienes somos representantes y legatarios del testamento de Gabriela Mistral, tenemos la titánica tarea de presentar el gran problema que existe con los derechos de autor de Gabriela Mistral, situación muy conversada, pero jamás tratada a nivel académico ni a nivel institucional. Procedo a compartir pantalla. Lo primero es lo primero. A todos los diputados y diputadas presentes, haré un breve resumen histórico sobre quién es Gabriela Mistral. Fue la primera persona en América en obtener el Premio Nobel de Literatura; no solo la primera mujer, la primera persona en literatura. Nació en 1889 y falleció en 1957. Gabriela Mistral es en el mundo una figura totalmente respetada, no solo por su nivel intelectual, sino también por su labor en la poesía y, claramente, por el trabajo social que realizó en materia de educación, en lugares como España y México. Un ejemplo: en la Plaza Mayor de Madrid existe una de las librerías más importantes, que se llama “La Mistral”, en honor a Gabriela Mistral. Tengo el placer de conocer a Andrea, su dueña, argentina, quien instauró e instaló esta librería en el centro de Madrid, siendo actualmente de las más importantes de la capital española. En México también existen numerosos colegios llamados “Gabriela Mistral”, en honor a ella, ya que, como bien ustedes saben, participó de la revolución educacional junto a Vasconcelos, cuando fue solicitada por el Estado mexicano. En Provenza, Francia, a propósito del autor que lleva el apellido Mistral, Frédéric Mistral, provenzal de Francia, también hay mucho reconocimiento hacia Gabriela, y el pueblo de Provenza expresa gran aprecio por su figura y su legado.
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Adoptar su nombre; se ha puesto el nombre de Gabriela Mistral en el mundo. Fue la primera persona latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura, antes que Neruda. Ahora bien, en Chile, permítanme, diputadas y diputados, introducir un tono de ironía: ¿qué pasa en Chile con Gabriela Mistral hoy? Un billete de cinco mil pesos; un centro cultural que, lamentablemente, ningún niño ni niña de Montegrande ha visitado, quizá nunca, el Centro Cultural Gabriela Mistral; y ustedes conocen las cifras de la inversión en esa infraestructura. Sin embargo, las niñas y los niños no tienen dónde ensayar ni practicar ningún tipo de arte, porque se les ha vetado; ha sido castigado el pueblo de Montegrande a causa, quizá, de irregularidades o de falta de fiscalización en el tema que nos convoca. Pisco Mistral: otra situación relativa a derechos conexos y derechos de imagen. Asimismo, la Universidad Gabriela Mistral. Esto es lo que pasa en Chile a propósito de Gabriela Mistral. Contextualicemos históricamente. Como señalé, ella lega todo lo que provenga por derecho de autor a los niños pobres de Montegrande, Valle del Elqui, Chile. En su testamento —y me permito citar las cláusulas más relevantes—, en el artículo 3 se lee: “Todos los dineros que se provengan o me deban por venta de mis obras literarias en América del Sur se los lego a los niños pobres del pueblo de Montegrande, Valle del Elqui, Chile”. Dichos dineros deberán ser pagados a la Orden de San Francisco, la que los recibirá y distribuirá a los niños que decida, conforme a lo señalado más abajo. También dispone: “Cualquier mueble o inmueble que yo tenga en La Serena, Chile, se los lego a los niños y niñas de Montegrande”. Ojo con este punto: existen inmuebles hoy en patrimonio ministerial o fiscal que, en el presente, no están en manos de las niñas y los niños de Montegrande, como ella lo dispuso. Contexto histórico adicional. En 1957 ella muere. Luego, durante el gobierno militar —o pronunciamiento militar, como ustedes estimen—, se dicta un decreto con fuerza de ley, a propósito de este libro que tengo aquí: “Cartas de amor de Manuel Magallanes Moure y Gabriela Mistral”. El señor Maximiliano Errázuriz —con quien pude conversar y que me recibió muy amablemente— relató que quiso publicarlo con la editorial Andrés Bello en 1979, y se encontró con la complicación de que la albacea, Doris Dana, detentaba los derechos. ¿Qué se plantea entonces? Dictar un decreto con fuerza de ley para anular un testamento. Ojo, diputadas y diputados: anular un testamento; una barbaridad. Sin embargo, muy poco se habla de que la redacción de ese decreto con fuerza de ley obligaba a quienes quisieran publicar sobre Gabriela Mistral a firmar un contrato con los franciscanos, la congregación que ella había elegido para la administración de sus bienes. Consideremos ese dato. Aun así, personas y editoriales comenzaron a publicar sin pagar un centavo, ningún peso. Son testigos de ello quienes hoy me acompañan, nacidos y criados en Montegrande, Valle del Elqui. Posteriormente, en 2003, se derogó ese decreto con fuerza de ley, durante el gobierno de Ricardo Lagos; la instancia estuvo presidida por el diputado Juan Pablo Letelier, con el objeto de anular dicho decreto.
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Solo lo anularon; a mi criterio, fue un saludo a la bandera, porque no dispusieron de ningún órgano fiscalizador para que se cobraran estos dineros. Lo importante era que se reconociera el derecho de propiedad y que los recursos regresaran a las niñas y niños de Montegrande. Sin embargo, no existió ningún ente fiscalizador para eso y, desde 1957 hasta la fecha, no lo ha habido. Me atrevería a decir que no se ha percibido ni el 1%, quizá el 0,5%, de lo que debió pagarse. Hablamos de 60 mil a 90 mil dólares anuales, o más, según los cotejos que he realizado como investigadora con editoriales. A nivel internacional existen más de 75 mil publicaciones de Gabriela Mistral; ninguna ha pagado un peso hasta ahora. Los Franciscanos recién este año han rendido cuentas formales. Nosotros —y yo, como investigadora— no solo exponemos el problema, también la solución. En el año 2008, el diputado de entonces, Maximiano Errázuriz, presentó un proyecto de ley para extender los derechos de autor respecto de los materiales inéditos que llegaron desde Estados Unidos; desde ese hito comenzarían a correr los 70 años. Ese proyecto jamás prosperó: quedó en comisiones que no correspondían. No sé si las señoras y señores diputados —diputado Durán— tenían conocimiento de ello. La propuesta de ley ya la tengo redactada y, cuando ustedes lo dispongan, la pongo a consideración de esta Comisión. Trata de lo mismo: extender los derechos y crear organismos fiscalizadores diligentes para que los pagos se cobren y lleguen efectivamente a los legatarios legítimos de Gabriela Mistral. Consideremos que no son herederos, son legatarios: heredero es quien recibe una herencia; en este caso hay un testamento, y las niñas y niños tienen la figura legal de legatarios. Que no se nos olvide ese detalle. Si consideramos que el fallecimiento fue en 1957, esos niños y niñas hoy tienen más de 63, 67 años, si contamos las fechas. Las propuestas son: extender el derecho de autor; asegurar que el Estado y las instituciones sean transparentes respecto de las cuantías; proteger los fondos y establecer las protecciones legales pertinentes. Esto puede hacerse a nivel institucional y también a nivel privado; dependerá de las autoridades y, por cierto, de la comunidad, que es la principal gestora de las decisiones porque son las personas con derecho legítimo ante esta situación. Aquí tengo, para que ustedes puedan escanear, el informe detallado. Para quienes siguen la transmisión, hay un video explicativo, bien pedagógico, sobre lo que he comentado. El informe se puede escanear y descargar de inmediato para revisarlo en detalle. Voy a dar la palabra, si mis acompañantes —legatarios y legatarias, representantes de la comunidad de Montegrande— desean agregar algo. Demos la palabra a quien la solicite. Buenos días; mi nombre es Evelin Cortés.
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Yo soy vecina, legítimamente de Montegrande, comuna de Paihuano, Valle de Elqui, Chile. Nosotros nos criamos allí y somos familia de Montegrande; por eso estamos acá. Primeramente, les entregué una carpeta para poner en contexto el lugar de donde venimos, donde Gabriela Mistral pasó sus primeros años, su infancia, y que la marcó para el resto de su vida, en su obra, en su trabajo pedagógico y en su compromiso con el rescate y apoyo a las niñas y los niños de Montegrande. Hay un poema de ella donde dice “de cien montañas y demás”; en una de las fotografías les mostré ese lugar: ahí estamos nosotros, Montegrande, rodeado de esas montañas. Tenemos una Casa Museo que se ha tratado de mantener en las mismas condiciones de la época, sin adaptarla a la materialidad de los tiempos, sino procurando “retroceder” un poco en el tiempo. Aun con el avance de la tecnología, en nuestro lugar persisten carencias. Ya somos adultos, hemos pasado por la niñez; vienen niños y jóvenes detrás que necesitan, al menos, un espacio cultural y acceso directo al legado de Gabriela Mistral. En la comuna tratamos de mantener y manifestar una educación de base familiar, rescatar las tradiciones y mantener viva su imagen; para nosotros, ella es una riqueza viva en la gente. A pesar de que han transcurrido más de 50 años, al ser un sector rural la brecha sigue siendo amplia. Tenemos una orquesta de niñas y niños que enfrenta muchísimas carencias; después, el profesor Pablo podrá explicarles con detalle. Con los cambios en educación, en vez de avanzar, hemos retrocedido. Teníamos lindos talleres para que los niños desarrollaran lo cultural y el arte, para que tomaran otras herramientas y se abrieran al mundo; y con el cambio a los SLEP se cerraron todos los talleres recreativos. Al final, en vez de darles oportunidades, se las estamos cerrando. En cuanto al legado de Gabriela Mistral, yo he estado presente: llegan los franciscanos con un polerón para el invierno; los niños son felices; un par de tablets, un par de computadores. Se agradece todo lo que llega, porque es una necesidad; pero no debiera tratarse como caridad, sino como una obligación con los niños de Montegrande. Esa caridad no ha alcanzado ni al 1% de todas las ganancias que se han generado con los escritos de Gabriela Mistral. Toda su obra está vinculada al medio ambiente, al territorio, a la naturaleza, a los niños de Montegrande, porque ella vivió con ellos. Muchos dicen que nació en Vicuña; en ese entonces nuestro único Registro Civil en el sector era Vicuña. Nosotros siempre la hemos reconocido como nacida en Montegrande y allí descansan sus restos, tal como ella lo pidió. En 2005 se trasladaron también los restos de su sobrino Yin Yin; en la carpeta hay fotos del mausoleo. Es un gran orgullo tenerla allá, aunque quizá en vida no la rescatamos ni le dimos, como chilenos, la importancia que merecía. Pero respecto de su legado, los niños siguen siendo los mismos niños rurales de Montegrande y las carencias continúan latentes. Tenemos niños que aún comparten una cama; hay casas donde viven doce personas en dos habitaciones. El Estado y las autoridades han tratado de cubrir la necesidad de vivienda en un sector, pero no tenemos espacios de recreación.
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Ni siquiera tienen una cancha de baby fútbol donde los niños puedan recrearse, y para poder ir a una cancha de baby fútbol tienen que caminar media hora, porque no hay locomoción colectiva. Todavía tenemos caminos de tierra; todavía los niños tienen dificultades para trasladarse a su escuela. La realidad fue así antes, lo es ahora y, de no mediar cambios, seguirá siéndolo. Eso es lo que queremos presentarles a ustedes. Yo, como vecina del sector que lo ha vivido, digo: nosotros ya somos adultos; muchos somos profesionales, hemos salido adelante con sacrificio, pero ¿por qué no tenderles la mano con algo que es su derecho? Los niños tienen un derecho que fue visión de Gabriela Mistral a futuro. Ella, que salió al mundo, vio una realidad diferente entre los niños de ciertos lugares y de donde ella también estuvo. Pasó esa carencia, la vivió, y eso fue lo que quiso dejar: un legado para que esos niños tuvieran una mayor oportunidad. Y eso no se ha concretado. Creo que, como Estado y como vecinos, nos merecemos poder darles a esos niños una oportunidad. Con el avance del tiempo y la tecnología, aún estamos a una distancia, con una brecha bastante enorme. Dicho sea de paso, todo lo que comentó Katy grafica que esa pobreza material del pueblo de Montegrande está a menos de un kilómetro —tres o cuatro minutos caminando— de la tumba de Gabriela Mistral, de nuestra gran maestra y Premio Nobel chilena. Lo último, para terminar, respecto del Museo-Mausoleo: en Montegrande se expropiaron y se trasladaron muchas cosas que eran de allá, y con las cuales se está lucrando en otros museos de otras comunas. Entonces, si ya se está lucrando, y tal como lo señala su legado, también corresponde que esos derechos los reciban los niños de Montegrande. ¿Alguien más quiere la palabra? Muy buenos días. Mi nombre es Marcelo Rojas Milla, presidente de la Junta de Vecinos de Montegrande. Feliz de estar acá, de venir a representar a nuestra comunidad y a nuestros niños, a exigir algo que nos pertenece. Soy padre de familia de cinco hijos; ya hemos educado a cuatro, pero existe la necesidad para otras personas, para otras familias que no tienen la oportunidad que, quizás, he tenido yo con mi señora de sacar adelante a nuestros hijos. Queremos que esto vaya por muy buen camino, para que nuestros niños y niñas de Montegrande tengan la oportunidad de ser, quizás, como Gabriela Mistral, grande como fue ella. Para nosotros es valioso estar aquí: fue un sacrificio enorme llegar a las tres de la mañana y volver a estar presentes, pero estamos con mucha energía y con ganas de seguir trabajando por lo que ella quería. Ella fue feliz en Montegrande y nunca más fue tan feliz en ninguna otra parte como en su pueblo, donde creció. La importancia de su obra nace de imágenes y vivencias de su tierra; de ahí nacieron sus poemas. Estamos acá por eso: porque queremos que ese valor llegue efectivamente a nuestros niños y niñas de Montegrande, y que, en definitiva, quienes detentan la responsabilidad sobre el legado de Gabriela Mistral se hagan cargo. Eso es lo que queremos aportar como comunidad, junto a Viviana, Katy, Pablo, Claudio y quien les habla, Marcelo Rojas. Muchas gracias. ¿Alguien más quiere la palabra? Hola, muy buenos días. Yo soy Pablo Peñailillo, profesor de contrabajo y luthier de la Orquesta de Niñas y Niños del Valle del Elqui. Les voy a dar una breve reseña de cómo se creó la orquesta. La orquesta nace en el año 2000, bajo el alero del director y creador, señor Guillermo Castillo Espinoza.
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Nuestro objetivo ha sido mejorar la propuesta educativa de los niños, niñas y jóvenes del Valle de Elqui, contribuyendo así a mejorar su condición social. Con el propósito de dar a nuestras y nuestros jóvenes un buen uso del tiempo libre como prevención social, nace la orquesta en Paihuano, en la Escuela Cielo Claro. Tras un tiempo, nos trasladamos a Montegrande. ¿Por qué Montegrande? Porque es el centro del valle: el niño que viene de Alcohuaz se demora lo mismo que quien viene de Paihuano, y además abarcamos el otro valle, Cochiguaz. Han pasado veinticinco años con esta orquesta. Ha tenido sus altos y bajos, pero cuenta con su directiva y entidad jurídica. En un principio siempre se manejó bajo el alero del Departamento de Educación (DAEM). Sin embargo, a raíz de la desmunicipalización de la educación, esta academia o actividad extraprogramática no quedó contemplada. Tuvimos que rendir múltiples explicaciones y, en ese contexto, quiero enfatizar la importancia que tiene una actividad extraescolar en zonas rurales y el beneficio social que conlleva. No es solo una academia donde se enseña música; más bien, contribuimos a formar mejores personas. Al no tener apoyo directo por parte del SLEP, entendimos que podía ser parte del proceso, pero ya han pasado varios meses y aún no contamos con una respuesta concreta sobre cómo asegurar la continuidad. Trabajo con seis profesores; incluyendo al director, somos siete personas. Desde hace un par de años vivimos inestabilidad laboral respecto del proyecto. Varios han pensado en cambiar de trabajo porque no están los números, no están las cifras, y casi debemos ir regateando el apoyo. A la fecha, 2025, aún no tenemos respuesta concreta por parte del SLEP sobre si esto continúa desde enero, desde marzo, por seis meses o por un año. Hemos tratado de presentar proyectos aparte. Mientras tanto, como profesores hemos seguido trabajando: organizamos rifas; contamos con una importante dotación de instrumentos y con una de las mejores salas de ensayo que cualquier orquesta podría tener. Sin embargo, no existe la sostenibilidad del proyecto. No aceptamos que se nos dijera “no hay más recursos, hasta aquí llega la orquesta”, como indicó en su momento el DAEM al señalar que el contrato llegaba hasta ahí y que no debíamos seguir haciendo clases. Eso no lo permitimos. Para no interrumpir, fuimos remunerados directamente por el director de la orquesta, con tal de asegurar la continuidad. Seguimos así. Nuestro último concierto es el 10 de diciembre, en Las Palmeras, en La Serena, donde expondremos esta situación. En cada concierto, como profesor expongo la realidad de la orquesta y hemos hecho llamados a personas y al empresariado para colaborar económicamente y dar sostenibilidad, pero esa no debería ser la vía. Queremos recalcar la importancia del buen uso de los recursos, sobre todo en cultura. Nuestra orquesta hoy cuenta con cuerdas y timbales; somos de las pocas orquestas que disponen de un set de timbales de alto nivel. Tenemos cerca de treinta niñas y niños. Además, cumplimos una función integral. Aunque se nos ha pedido que participen solo niñas y niños de las escuelas públicas de Paihuano, también llegan de Vicuña, porque allí sucedió algo similar: se creó una orquesta —impulsada por el mismo director para responder a la alta demanda— que, por decisiones políticas, dejó de recibir apoyo y desistió; esos niños y niñas se integraron a Paihuano. A pesar de que se nos dijo “solo niños de la comuna”, siempre fuimos una orquesta inclusiva. Tanto así que hoy hay apoderados adultos que, habiendo sido parte en el año 2000 y hoy profesionales, siguen tocando con nosotros. Nunca se ha cerrado la puerta. Estamos hablando de una institución por la que han pasado más de quinientas niñas y niños en veinticinco años. Podríamos decir fácilmente que el ochenta por ciento son hoy profesionales; el resto son madres y padres de familia, etcétera. El énfasis es claro: trabajamos en Montegrande y, si en algún momento se asignan recursos, será la misma escuela la beneficiada. Por suerte, el SLEP no nos quitó la sala; seguimos trabajando en la misma.
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También, de la mano con el director, don Mario Carreño, quien siempre tuvo una disposición muy abierta, quiero destacar la importancia de desarrollar estas actividades: las academias extraescolares. No deben descuidarse. No por una cuestión de recursos; debe haber una política diferente en la cual se resalte su importancia. Mucha gente trabaja hasta las seis; nosotros siempre trabajamos de cuatro a seis con los niños, y también en jornadas de dos y tres horas los sábados, con la sala siempre llena. Por eso hago un llamado a que, si existe la facultad, se pueda dar una solución concreta a esto, tanto en las actividades extraescolares culturales y artísticas como también en las deportivas, porque no todos quieren ser artistas. Es importante apoyar este tipo de actividades, sobre todo en las zonas rurales. Muchas gracias. Tiene la palabra. Mi nombre es Claudio Espejo. Soy nacido y criado en el lugar donde nació Gabriela Mistral, que es Montegrande. Escucharon a mis compañeros, señores: esto es lo más agradable que van a escuchar de mí; no voy a decir nada agradable. Durante mucho tiempo tuvimos la posibilidad de que nuestros niños contaran con mejores condiciones que las actuales. Tuvimos un sector que fue intervenido con maquinaria por un privado; este privado nos dejó sin la posibilidad de que las personas con discapacidad suban a ver a nuestra poetisa. Muchos privados están pasando por sobre la gente de Montegrande, porque no se le ha dado la importancia debida. Si hubiéramos entregado herramientas a nuestros hijos, estas cosas no habrían pasado; ellos habrían defendido a su poetisa. Y como chilenos, todos ustedes deberían hacer lo mismo. Nos corresponde a todos revisar esto a fondo, porque el sello de las artes de la Escuela de Montegrande también desapareció. Lo encuentro absurdo. La biblioteca que teníamos en Montegrande: concejales y el municipio de la época sacaron los libros por la ventana. Hay hechos que no se han revisado, y para eso deberíamos tener una persona que fiscalice este tipo de actos. Tenemos el Museo de Gabriela Mistral cubierto con nylon para que no se llueva. Todo lo que hemos hablado acá no nos pertenece solo a nosotros, como montegrandinos, como hijos de Gabriela; les pertenece también a ustedes. Ustedes pueden ir a mi casa y ver todos los objetos que esta mujer maravillosa nos donó. Ahora, sin ir más lejos, ¿qué posibilidades tienen nuestros niños si somos nosotros los que estamos fallando? Somos las personas conscientes, quienes debemos darles las herramientas. Hoy en día los niños vienen con un aprendizaje y con ganas de entender otras cosas; pero si no contamos con la infraestructura que nos dejó la poetisa, no tenemos nada que hacer. Y nosotros también debemos actuar. Como presidente de la junta de vecinos, digo: no puede ser posible que nuestra calle —la única que tiene relación con Gabriela Mistral— tenga el nombre de otra persona. Debe llevar el nombre de Gabriela Mistral. Los fondos tienen que, de una vez por todas, llegar a Montegrande. Que exista una oficina, que exista una comisión donde se puedan distribuir los recursos en el pueblo y, desde ahí, que los niños vengan a una escuela cultural; no una escuela convencional, con uniforme y reglamentaria, sino una escuela de arte basada en el legado de Gabriela Mistral.
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