Congresista Edwin Martínez Talavera - “Reunión con Licenciados de las Fuerzas Armadas y Otros” - Ubicación: Edificio Juan Santos Atahualpa - Auditorio Alberto Andrade Carmona
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A continuación, tenemos la oración dirigida por el Comando Lingley García. Adelante, Juan. Comando, atención. Quiero agradecer a Dios y hacer llegar mis saludos a nuestras autoridades, a nuestro hermano de armas, el congresista Edwin Martínez Talavera, y a todos mis hermanos de armas que nos honran con su presencia en esta hermosa tarde. Vamos a hacer una pequeña oración, hermanos, agradeciendo a Dios por darnos el privilegio de estar aquí, en esta tarde, delante de nuestras autoridades. Pero no sin antes, quiero leerles un pasaje bíblico, esperando que este pasaje nos ayude a meditar todos los días de nuestra vida, porque sin Dios no podemos alcanzar nada. Su palabra mismo dice...
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Que separado de Él, nada vamos a poder hacer. Voy a leer lo que dice en Isaías, capítulo 58, versículo 2. Dice así: "Que me buscan cada día y quieren saber mis caminos, como gente que hubiesen hecho justicia y que no hubiesen dejado la ley de su Dios. Me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios". Hermanos y amigos, esta palabra se dirige a todos, a la autoridad superior, a la autoridad de bajo rango y a todos nosotros. Todos queremos alcanzar los favores de Dios, pero, sin embargo, como humanos nos alejamos de Él y le ponemos a un lado, sabiendo que Dios es la autoridad suprema de toda autoridad que existe en la tierra. Si como autoridad le pusiéramos a Dios delante de nosotros, entonces las cosas nos irían bien. Pero creo que nada está perdido y nada puede ser olvidado. Dios está aquí para escucharnos, la voz de su pueblo, la voz de sus hijos, la voz de su ejército. Y cómo no agradecer también a nuestro hermano de armas, Edwin Martínez, un hombre de mucha fe que nos apoya como un hermano que se ha puesto la camiseta militar para defender a nuestro país.
Hermanos, con estas cortas palabras, vamos a inclinar nuestros rostros y a hacer una oración en esta tarde. Sacamos la prenda de nuestra cabeza, por favor, y oramos. Padre, te damos gracias, mi amado Señor. En el nombre precioso de tu Hijo amado Jesucristo, nos acercamos, eterno Dios, a tu presencia, aquí en este lugar, Señor, delante de tu pueblo, Padre, delante de nuestras autoridades, porque no hay una autoridad, precioso Dios, que has puesto que no esté de parte de Ti. Amado Dios, cómo no agradecer también esta tarde la presencia de nuestras autoridades en este lugar, para poder dialogar, conversar y llegar a unos acuerdos correctos y perfectos, para que aprendamos a caminar respetuosamente delante de todos ellos. Padre, ponga sabiduría y entendimiento sobre los hombres que van a abrir su boca en esta tarde para opinar y llegar a un solo acuerdo. Necesitamos de Ti, Señor, y necesitamos también de nuestras autoridades a las cuales Tú has puesto en este lugar. Gracias, poderoso Dios. En tu nombre oramos, altísimo Señor. Amén.
Hermanos, muchísimas gracias. Que Dios me los bendiga. Por favor, tomen asiento. A continuación, tenemos la palabra del señor congresista Edwin Martínez Talavera. Comandos, muy buenas tardes. Agradezco a Dios por esta oportunidad de tenerlos a cada uno de ustedes. Los voy a escuchar y vamos a hacer lo que ustedes propongan. Qué linda la oración del hermano. Si no tenemos a Dios delante de nosotros como guía, vamos a escoger caminos diferentes y al final no llegaremos al objetivo que todos tenemos.
Soy un siervo de Dios, como fui un servidor de la patria cuando estuve en el Ejército, y hoy soy un servidor del ciudadano, gracias a la generosidad de la gente en Arequipa que me dio el honor y el privilegio de representarlos en el Congreso de la República. No me sumo a un reclamo, sino a esta justicia que debió haberse dado hace mucho tiempo al soldado peruano. Ustedes lo dieron todo y no recibieron nada a cambio. Lo único que queremos es que se dé con justicia, con compasión y amor, así como ustedes arriesgaron su vida y la entregaron en servicio de la patria para liberarnos de los terroristas.
Hoy creo que no solo el Congreso de la República, sino el Presidente de la República, sin necesidad de leyes, debería emitir un decreto supremo para resarcir todo el trabajo que ustedes han hecho y lo mucho que los hemos ignorado. Si alguien pudiera grabar esto, le enviaríamos un video al Presidente. Quiero invocarlo desde aquí, porque no se es Presidente por casualidad, se es Presidente porque se asumen responsabilidades. Tenemos una responsabilidad con ustedes, una deuda inmensa que debemos saldar para vivir dignamente.
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Un pedacito de cielo, hay que ser generosos, y no hemos sido generosos con ustedes. Al contrario, los hemos dejado al olvido. Muchos han quedado físicamente mal, moralmente mal, y el Estado no ha hecho nada por ustedes. Si me escucha el señor presidente, que Diosito lo ilumine y lo bendiga, para que sin ley alguna tome la firme decisión de una vez por todas darle al soldado peruano, al hermano de armas, al que luchó contra los terroristas, lo que por justicia se merece. Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes. Gracias.
Bien, señores. Yo creo que el señor congresista ha mencionado que, por intermedio de él, se canalizarán todos los proyectos que tengamos mientras él esté en el poder. Creo que esa ayuda nos será de gran utilidad. A continuación, tenemos la palabra del señor Javier Pereira Trujillo.
Señor congresista, hermanos de armas que se encuentran en esta mesa de honor, es para mí un honor estar presente, gracias a la organización que tuvo el señor congresista, junto al hermano Freddy Ponce. Mi nombre es Javier Pereira, soy presidente de la Asociación Nacional de Defensores de la Democracia, Sargento II Robert Hervado Viera, excombatiente de la lucha contra el terrorismo.
Traigo el saludo y, más que todo, el agradecimiento de mis hermanos licenciados, quienes conformamos el personal de las Fuerzas Armadas, el Comité de Autodefensas y la Policía Nacional del Perú. Agradecemos su esfuerzo, porque usted es la única persona que se ha puesto la camiseta para ayudar a todos los defensores de la democracia. Cuando hablamos de defensores de la democracia, excombatientes de la lucha contra el terrorismo, no solo nos referimos a un grupo, sino a todos en general: Fuerzas Armadas, Policía Nacional, comités de autodefensa y ciudadanos que, de una u otra forma, tuvieron participación en la lucha contra el terrorismo en aquellos años del 80 al 2000.
Asimismo, señor congresista, en esta reunión de mesa de trabajo que vamos a tener, quiero recordarle algo. Gracias a usted hemos logrado la calificación y seguimos adelante. Mi recomendación es que, en estos momentos, la PCM está calificando al personal de manera extemporánea, pero hay un detalle muy importante. Las unidades de nuestra Policía Nacional que han estado en zonas de emergencia, las unidades de comando, batallones contra subversivos, batallones contra terroristas y batallones de ingeniería que han estado en la línea de combate, todo ese personal está siendo calificado con el grado de caballero. Esto no debe ser así. A todos nosotros nos corresponde el grado de comendador.
Es una equivocación que está cometiendo la PCM con esta calificación. A todos nosotros que hemos estado en el campo de batalla nos corresponde el grado de comendador, e incluso más, hasta el grado de oficial. Lo que corresponde a nuestros hermanos del Comité de Autodefensa es el grado de caballero, porque ellos han sido personal logístico y armado que ha estado para apoyar a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas del Orden.
Por lo tanto, señor congresista, con todo respeto y humildad que me caracteriza, les pido, a nombre de mis hermanos licenciados que se encuentran a nivel nacional, que no solo se considere a la zona D, sino a todos a nivel nacional. Estoy seguro de que cada directivo también hace lo mismo, no solo por un grupo. A través de su despacho, me gustaría que se rectifique esta situación ante el comité de la PCM, ya que en estos momentos están siendo calificados con el grado de caballero, cuando corresponde el grado de comendador. A algunos, incluso, les corresponde hasta el grado de oficial.
Lo que es caballero le corresponde a los hermanos del Comité de Defensa. No es que sean menos, sino que esa es la calificación que les corresponde a ellos. A todos nosotros nos corresponde a partir de comendador hacia arriba.
Bien, hermanos, esa es mi primera intervención.
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Porque tengo otra recomendación, voy a pasar al hermano Freddy Ponce, quien se encuentra aquí y es el encargado. Le agradezco mucho por esta invitación que me ha dado a conocer, ya que no sabíamos nada de esta reunión. Gracias, hermano Ponce, te paso el micrófono, por favor.
Bien, comandos, a continuación tenemos la palabra del comando. Muchas gracias, hermano congresista Edwin Martínez, hermanos dirigentes y todos quienes nos convocamos en esta magna asamblea. Quiero saludarlos y felicitarlos por el desprendimiento asumido a fin de unificar esfuerzos y estrategias en el logro de nuestra reivindicación. A pesar de que hemos tenido algunas asperezas, creo que es el momento en que debemos unirnos todos, sin mirarnos de arriba hacia abajo ni nada por el estilo. Solo así lograremos nuestros objetivos.
Por ello, hermano congresista, en una reunión previa que tuvimos los dirigentes, estamos muy preocupados. Sé que a nivel del Congreso se está promoviendo un proyecto de ley para el beneficio de los veteranos de la pacificación. Entendemos que no estamos en contra, pero es necesario clarificar y hablar las cosas como deben ser. Si es así, ¿cómo quedan los defensores de la democracia? ¿O es que, señor congresista, a través de sus asesores, se les dará la tratativa legal a estas dos nomenclaturas significativas que han luchado por la pacificación de nuestro país, entre defensores de la democracia y veteranos de la pacificación, sabiendo que son leyes diferentes?
Nosotros no estamos en contra, pero es fundamental que se les dé la tratativa correspondiente para que quede claro. Hasta donde conocemos, en referencia a los veteranos de la pacificación, muchos han sido acreditados, pero a nivel de defensores de la democracia ya no están siendo calificados. Entonces, ¿cómo queda todo ello? Esa parte hay que tomar muy en cuenta. Sé que es un trabajo legal, y confío en la sapiencia que le caracteriza, señor congresista. Seguramente, con el equipo legal que usted tiene, debemos darle la tratativa adecuada a este asunto.
Ahora, sabemos que hay una ley, la 31177, que ya está aprobada. Pero, ¡oh sorpresa!, tenemos una traba legal, como es parte de guerra, y no podemos acceder a ese beneficio. Se mencionó que se trabajará a través de un proyecto de ley en el Congreso, pero vemos que será un poco engorroso. ¿Qué tiempo tomará? También sabemos que hay un grupo de dirigentes que están trabajando a través del Tribunal Constitucional para que se pueda suprimir esta traba. Pero ya existiendo esta ley, ¿cómo queda la situación? Cuando comenzamos cualquier trabajo, ya hay una ley con beneficios, pero, sin embargo, existe un impedimento legal. Eso también hay que verlo, cómo lo precisamos y cómo tratamos este tema.
¿O es que también nos permitiría trabajar en una iniciativa legislativa que distinga y precise entre veteranos de la pacificación y defensores de la democracia con nombre propio? Creo que son aspectos que debemos ir clarificando. Por otro lado, señor congresista, nosotros saludamos y felicitamos lo que se está haciendo en favor de los pacificadores de la democracia y de la guerra interna contra el terrorismo. Resultado de ello, en las reuniones anteriores tuvimos encuentros importantes con las personas involucradas.
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Se corresponden para la calificación y la emisión de las resoluciones supremas. Conversamos con el Premier y los resultados son que ya se viene calificando ahora con un poco más de licenciados, cosa que antes era lo contrario, ya que había más oficiales y pocos licenciados. Sin embargo, por la situación política, esto se ha distraído un poco, y recientemente han salido dos bloques, pero no es suficiente. Aún hay muchos licenciados que estamos esperando.
Sé que a usted le falta poco tiempo, seis meses, pero el compromiso con el Premier es que cada 30 días debería calificar a novecientos o más. Nos gustaría, señor congresista, que en esta parte nos apoye para que se cumpla ese compromiso de parte del Ejecutivo. Estaremos muy agradecidos. Si calculamos seis meses por nueve, ¿cuánto sería? Setenta y dos, no soy tan bueno en matemáticas. Setenta y dos, ¿no? Siete mil cuatrocientos estaríamos logrando, señor congresista, lo cual es más que suficiente. Por ello, le pediríamos que nos apoye a vigilar el cumplimiento del acuerdo hasta junio o julio. ¿De acuerdo? Y si es urgente conversar con el Premier, hagámoslo, para que se den cuenta de que estamos detrás de él. Estamos seguros de que al llamado de usted, señor congresista, vamos a estar presentes, definitivamente.
También hay un aspecto que debemos tomar muy en cuenta. Sabemos que algunos expedientes ya vinieron del cuartel general, en este caso de las instancias correspondientes a la PCM. Cuando preguntamos, nos dan un número de expediente y algunos anexos, pero esos no contestan. Muchos licenciados que somos de provincia no tenemos una comunicación fluida sobre este tema. Nos dicen que eso pasa al comité de evaluación, que está en Miraflores, y allí tampoco tenemos información. La sugerencia, señor congresista, es que a través de su despacho tengamos una reunión urgente con el comité de evaluación para precisar todos estos aspectos y viabilizar los expedientes que están pendientes. Esto es muy importante.
Sé que el Premier encabeza este proceso, pero quienes operan el mismo lo hacen de manera engorrosa y no hay información clara. A veces estamos en una situación incierta y es urgente que tengamos esa reunión con la comisión de condecoración. Tengo entendido que la oficina está en Miraflores, en el edificio Chen.
Hermanos dirigentes, les pido que, a pesar de que hemos batallado más de nueve años, no nos rindamos, a pesar de las trabas que se nos imponen. Estamos motivados por todo lo que hemos hecho en nuestra juventud, por lo que pusimos el pecho para recuperar la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país. Eso nos motiva y seguiremos luchando hasta lograr nuestro objetivo. Exhorto a que seamos consecuentes y que nos unamos más para hacer fuerza, porque esta calificación no viene del cielo; ha sido fruto de nuestra lucha en las calles, y ustedes lo conocen muy bien. Ahora es crucial trabajar en los beneficios, ya que no creo que vivamos de una medalla, de un abrazo del presidente o de una resolución suprema. Quizás, cuando éramos jóvenes y adultos, se olvidaron de nosotros, pero por lo menos...
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Que la sociedad del Estado se acuerde de nosotros para tener, por lo menos, una vejez digna. Eso es lo que queremos y a eso apuntamos. En mi calidad de presidente de la Confederación Nacional de Licenciados, señor congresista, le hago llegar estas inquietudes a fin de que trabajemos juntos. Seguramente estaremos muy agradecidos y también retribuiremos el empeño que usted va a poner, como lo ha venido haciendo. Estoy comprometido a estar presente cuando usted nos requiera, independientemente de donde estemos. Vengo de Huancavelica, pero si se trata de trabajar, estaré a su disposición.
A continuación, tenemos la palabra al señor Linares Ortega.
Señor congresista Edwin Martínez Talavera, le agradezco esta invitación y agradezco a cada uno de los dirigentes y presidentes aquí presentes. Creo que nos conocemos todos, tras tantos años de lucha; más de nueve años, y hasta ahora no vemos resultados firmes. Solo quiero redondear algunas ideas. El tema del veterano de la pacificación es una acreditación que se sostiene únicamente en que una unidad haya estado en zona de emergencia. En el caso del defensor de la democracia, se requiere haber trabajado activamente en pro de la democracia. Son dos aspectos distintos; si bien es cierto que ambos han estado en zona de emergencia, uno debe haber trabajado activamente para ser considerado meritorio como defensor de la democracia, que es el máximo galardón que podemos tener como peruanos o como licenciados de las Fuerzas Armadas.
Señor congresista, antes de continuar, quiero que le transmita nuestro agradecimiento al exministro Arana por el apoyo que nos brinda hasta el día de hoy. Sabemos que ha influido considerablemente con el actual ministro para ayudar con el tema de la calificación. A nombre de todos los dirigentes presentes, le pido que haga llegar nuestro saludo y agradecimiento.
La base fundamental ya se ha mencionado, pero quiero redondear algunos puntos que quedaron en el aire, como el tema de la calificación y algunas unidades que aún están en discusión. Conversando con un técnico esta mañana, me comentó que, aunque es mecánico y ha estado en Ayacucho y en el VRAE durante 32 años, no lo quieren calificar porque dicen que es mecánico. Pero, ¿quién arreglaba las unidades en zona de emergencia? ¿Quién las manejaba? Hay aspectos que no se están tomando en cuenta, como este personal. Además, hay muchas unidades que no se están considerando y que han estado en el meollo del asunto.
Quiero ser claro con el área de ayudantía, ya que no está siendo transparente con la documentación respecto a qué unidades aplican y cuáles no. Hasta hoy, he visto unidades que no les corresponde y, sin embargo, me encontré con dos señores en el Comando Conjunto y dos en la ayudantía, quienes eran de Piura, de una zona donde no ha habido emergencia, y están haciendo documentación.
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Y se intercambian porque, como no les dicen nada, mi palabra no era suficiente y tenían que escucharlo de un oficial o de un técnico del mismo cuartel. Sin embargo, como no les proporcionan los datos suficientes, ellos siguen insistiendo, y esa gente, quiera o no, genera un globo que, al final de cuentas, se convierte en un embudo. ¿Y quiénes son los perjudicados? Los hermanos que sí vamos a salir calificados. Esto ocurre porque no hay suficiente personal para evaluar a tanta gente que, a veces, nunca será calificada, ya que no les corresponde.
Por lo tanto, considero que en la Ayudantía, al momento de recepcionar la documentación, deben ser más claros y decirles si corresponde o no, simplemente. No se debe hacer perder el tiempo ni el dinero, ni hacernos perder a nosotros el tiempo. Otra de las cosas que quiero enfatizar, señor congresista, es que, si bien es cierto que ya se está calificando y hay hermanos que están calificados, la preocupación radica en los que ya están calificados. ¿Qué va a ser de nosotros ahora? ¿Esperar que todos se califiquen para recién tomar decisiones? Creo que debe haber un remedio inmediato a esta situación.
Si bien es cierto que el señor presidente no sé si ha cedido la entrevista o no con nosotros, y si no quiere reunirse, de alguna manera debemos buscar una solución práctica y rápida, porque los meses avanzan. Como bien lo dijo mi promoción, Freddy Ponce, disculpe, señor presidente, que le haya mencionado mi promoción, que es mayor que yo, pero necesitamos una solución. No podemos esperar a mirarnos las caras. Debe haber ya una solución mediática, un plan A, un plan B, un plan C, y eso lo sabemos porque hemos sido militares. Estas cosas se nos están escapando de las manos, pero confiamos en usted. Desde el primer día hemos estado con usted, con el señor Alana y en todos los lugares. Yo sé que usted no nos va a defraudar.
Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra el señor Richard Pézar Penadilla. Señor congresista y todos los presentes en promoción de armas, muy buenas tardes. Simplemente quiero acotar un poco más sobre el tema que venía tocando el Comando Javier Pereira, que es sobre la calificación. Si bien es cierto que ya estamos calificando, la Junta Calificadora está cometiendo errores en la evaluación.
Dentro de la Ley 29.031, tenemos cinco tipos de medallas: uno, Gran Cruz; dos, Gran Oficial; tres, Comendador; cuatro, Oficial; y cinco, Caballero. Nos corresponde, como pacificadores del Perú, que hemos dado la vida, y muchos no están con nosotros, están en la mansión de los héroes. Agradezco profundamente su apoyo desinteresado en representación de la Federación de Licenciados de la Región Huánuco, que comprende varias asociaciones y federaciones.
Como dijo el Comando Pereira, a nosotros nos corresponde el número tres, que es el Comendador. Le voy a leer, señor congresista: "El Comendador es otorgado a quienes participaron directamente en actos de enfrentamiento contra subversivos, que permitieron la preservación, fortalecimiento y restitución del sistema democrático y del Estado de Derecho, a nivel regional y nacional, demostrando valor y sacrificio superior al cumplimiento de las normas".
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Cumplimiento del deber que implicaron riesgos para su propia vida. Yo creo, señor congresista, con toda seguridad y certeza que usted nos va a ayudar a corregir esto, que no se siga calificando como caballero. Nos corresponde el número tres. Llévese este mensaje, señor congresista, a la junta calificadora y, si es posible, como dijo nuestro presidente de la Confederación Nacional, tengamos una reunión, por favor, con la comisión para poder corregir este error, hermanos, y que todos nosotros que hemos venido aquí estemos contentos y felices posteriormente. Muchas gracias.
A continuación, tenemos la palabra del señor Carlos Alberto Sánchez Díaz. Muchas gracias. Ante todo, quiero dar las gracias, señor congresista Edwin Martínez Talavera, por su invitación a mi directiva, la Asociación La Patria de los Willys del Alto Huallaga. Permítame presentarme, soy el superior de la Policía Nacional del Perú, de procedencia de la Guardia Civil, de formación de la 48 Comandancia Los Sinchis, por instructores norteamericanos. Esta vez me encuentro con mi directiva, que ha venido de diferentes partes, de San Martín, Ayacucho, Pucallpa e Ica, entre otros.
Señores, nosotros como policías sabemos cómo sufrieron nuestros soldados. De mil jóvenes, a veces solo 16, se encontraban los combatientes de Iquitos. Los chiquititos, a quienes decían que eran chatitos, pero olvídense, ¡qué bravos! Y así nació la leyenda de la patrulla de los Willys, de la cual he escrito un libro en combinación con el ejército. Prácticamente, nosotros hemos trabajado más en el Alto Huallaga y parte del VRAE.
Señores, somos castrenses. Hay un reglamento y estatuto, como dijo aquí el presidente de las asociaciones, que nos favorece en nuestra calificación de comendador hacia arriba. No es dable que se otorgue esa categoría de la medalla de defensor, menospreciando el grado, porque la mayoría de nosotros no hemos estado en combate. Todos portábamos nuestras armas y estábamos siempre listos. Acuérdense, ahí no se dormía, señores.
Señor congresista, usted ha sido soldado. Yo he estado más de 15 años en esta labor. Escuché al hermano que habló de Dios, siempre me encomendaba a Él. Mi padre fue de la Guardia Civil y me decía: "Hijo, ve con Dios, porque tu fe te salvará". Le respondía que estaba cansado, pero él me decía: "No, tú eres bueno, regresa con la patrulla". Así fue con el ejército, recuerdo lugares como Madre Mía, Tocache, Nuevo Progreso, Paraíso, Alto Culebra y Aucayaco.
Jóvenes, muy jóvenes, mi congresista, yo ya era técnico. Y veía, pobrecitos, olvidados, porque todo gobierno olvida a sus soldados. Tengo la moral para hablar, porque soy un combatiente de primera, así como ustedes. Muchos se visten de gloria, diciendo que combatieron y derrotaron al terrorismo, pero es mentira. Esos cobardes se escondieron. Mi promoción ahora ocupa grandes cargos políticos. ¿Dónde estaba la ley cuando te fuiste a Japón? Después de la guerra regresaste, y ahora eres congresista, pero no quieres ayudar a tus soldados y a tu policía. ¿Qué pasa?
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Señores, ya hay un reglamento, hay un estatuto. ¿Por qué nos maltratan? ¿Por qué no quieren dar la mayoría del cargo de caballeros? Entre todas mis andanzas, conocí a un ángel, señor congresista, usted, joven Martínez Talavera. Lo dice el loco, pero el loco dice la verdad. No se casa con nadie. Me gustó que usted fue el único progresista que lo confrontó al presidente, lo agarró así porque no le contestó una pregunta que, de repente, no estaba a la altura de responder.
Como me antecedieron todos los presidentes, el congresista Edwin Martínez, cuando nosotros estábamos esperando, dijeron: "¿Ustedes a dónde van?" No, queremos ir a la PCM con el Premier Arana. No, no, no, salieron unos representantes del Estado y dijeron: "¿Sabe qué? Acá no pueden entrar ustedes". Cuando nosotros, el congresista Martínez, ya no estábamos para replegarnos, ya tristes, aparece el congresista Martínez. Se acercó y dijo: "¿Qué pasa, comandos? No vamos a entrar". ¡Entramos, o no, señor congresista! ¡Entramos! Dijo, "pum", y yo pensé: "Dios mío, aquí va a correr bala". Entonces la policía se puso en posición. Mis mismos colegas se pusieron así, porque reciben órdenes.
Entonces, el congresista Talavera dijo: "Voy a ingresar yo". Martínez Talavera ingresa y me dice: "Sí, positivo". Ya todos con su DNI ingresamos. Hablamos con los asesores y, después, ¿sabe quién llegó? El Premier Arana. Una persona bien sencilla, el que le habla también es abogado. Yo no sabía que era de mi colegiatura del Callao. Y nos encontramos en la vida, Dios mío, gracias por bendecirnos, y nos apoyó.
Y de ahí, tantos años que he estado refundido, tantos expedientes. Gracias al apoyo de nuestro hermano soldado Martínez. ¿Y sabe cuántos? Más de quinientos en la resolución, después vino más de setecientos, y así sucesivamente. Señores, mis hermanos policías también están igual que ustedes, esperando ser reconocidos y acreditados. Nosotros no vamos a rogar, porque es un derecho. Ya hemos ganado, señores. Todo lo que hemos pasado, dígame usted, ¿quién ha puesto el pecho? A ver, dígame usted, ¿quién de los padres de la patria de ese entonces, los presidentes, ha puesto el pecho? Nosotros, y jóvenes. Toda mi juventud la he pasado en zona de emergencia.
Después de quince años regresé a Lima, trabajé en la DIRINCRI y de ahí estudié Derecho, gracias a Dios. Señores, para terminar, la lucha recién empieza. Nosotros somos combatientes. No debemos discriminar ni rendirnos. Termino con este lema que dice así: "Solo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir". ¡Sichi! ¡Ra! ¡Sichi! ¡Ra! ¡Sichi! ¡Ra! ¡Ra! ¡Ra! ¡Gracias!
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