Parlamento Europeo BUDG – Presupuestos

Parlamento Europeo - BUDG – Presupuestos - 28 de enero de 2026

28 de enero de 2026
13:30
Duración: 2h 45m

Contexto de la sesión

Committee on Budgets - Committee on Budgets Ordinary meeting - Room: SPINELLI 1G3

Vista pública limitada

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5:00
Buenas tardes, señoras y señores, estimados colegas. Vamos a empezar con nuestra sesión de esta tarde y me gustaría darles la bienvenida a este taller sobre la financiación de la política industrial y la competitividad en el marco financiero plurianual posterior a 2027. Este taller ha sido organizado por el Departamento Temático. Ahora comenzaremos nuestro trabajo sobre los programas del marco financiero plurianual, y precisamente por ello este taller es especialmente pertinente e importante, ya que la Comisión ha hecho hincapié en la competitividad de la economía de la Unión Europea. Como resultado, tenemos ahora un Fondo Europeo de Competitividad con un presupuesto de 234.000 millones de euros y un presupuesto mucho mayor para Horizonte Europa. En general, en la propuesta de la Comisión, el gasto en competitividad de la rúbrica 2 representará algo más del 20 % del presupuesto. Además, la Comisión afirma que sus propuestas garantizarán una mejor coordinación entre el gasto a escala europea y el gasto a escala nacional, también a través del reglamento sobre los planes de asociación nacionales y regionales. Imagino que todos hemos leído los informes de los señores Draghi y Letta, y ahora es el momento de garantizar que actuamos en el ámbito presupuestario teniéndolos en cuenta. Estoy seguro de que este taller aportará ideas concretas al respecto. En relación con la organización del taller, se llevarán a cabo dos paneles, con dos invitados en cada uno de ellos, y habrá un turno de preguntas y respuestas después de cada panel. Comenzaremos con el primer panel, titulado "Enseñanzas extraídas de la financiación de la competitividad y la política industrial". Tiene la palabra el señor Daniel Gros, director del Instituto para la Elaboración de Políticas Europeas de la Universidad Bocconi. Muchísimas gracias, señora presidenta. Es un placer estar aquí para hablar sobre cómo reforzar la competitividad de la Unión Europea, un tema que nos preocupa a todos. Ofreceré un par de pistas e ideas sobre lo que se ha hecho hasta ahora y cómo, en mi opinión, debemos avanzar. En primer lugar, hablaré del contexto en el que nos encontramos. Como mencionó, el informe Draghi destaca la falta de competitividad y que no estamos suficientemente avanzados en materia de productividad. Esto se debe a que no contamos con un sector high-tech muy puntero, mientras que en las tecnologías que llamamos medias, sí somos más fuertes. Pasando a un punto importante, si consideramos el sector tecnológico medio, estamos hablando de la industria de la automoción, que presenta un potencial de crecimiento anual del 0,2 %. Es un sector que no crece mucho, por lo que, al estructurar los programas para Horizonte Europa, debemos tener esto en cuenta.
10:00
El programa Horizonte Europa tiene como objetivo reforzar la competitividad. He observado que hay una tendencia a englobar a las industrias a la hora de formular este programa, lo que lleva a un sesgo. Este sesgo se manifiesta especialmente en el pilar número dos, donde los representantes nacionales suelen priorizar los intereses de sus campeones nacionales, lo cual debe ser considerado importante para el resto de los Estados miembros. Este fenómeno es el que nos impide escapar de la trampa en materia de tecnología. Es fundamental que, si deseamos ser más competitivos, abordemos esta cuestión. En el pasado, hemos visto que la escasa imputación del presupuesto puede apalancar una gran cantidad de inversión privada. Esto puede llevarnos a pensar que, con pocos recursos presupuestarios europeos, el impacto será notable. Es importante destacar que el apalancamiento juega un papel crucial. Imaginemos que contamos con 20.000 millones de euros en presupuesto comunitario, lo que podría generar un apalancamiento de hasta 15 veces, resultando en una cantidad significativa. Sin embargo, la cuestión radica en cómo logramos esos 300.000 millones. Si la Unión Europea aporta una contribución del 6% del importe total, en realidad, no se puede obtener apalancados muchos fondos del sector privado. Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿qué queremos? Esa gran parte de la inversión, una pequeña parte multiplicada por mucho. Podemos lograrlo si explicamos claramente en qué áreas deseamos que se investigue. Al examinar las cifras, la Comisión menciona cientos de miles de millones en el contexto de InvestEU y del plan Juncker. Sin embargo, al observar InvestEU, que debería servir para estas inversiones, notamos que el balance ha ido disminuyendo. Lo mismo puede decirse respecto a los programas relacionados. Se afirma que se han movilizado miles de millones con pocos recursos presupuestarios, pero el presupuesto de InvestEU no ha crecido de manera proporcional. En la Universidad Bocconi, hemos analizado la rentabilidad de la parte más importante de Horizonte Europa, específicamente el pilar número dos, que busca mejorar la competitividad de las empresas. Concluimos que las empresas que participan en proyectos bajo este pilar, en los primeros años, efectivamente mejoran en términos de empleo y ventas. Sin embargo, al concluir el proyecto, tras cuatro o cinco años, el impacto es nulo, es decir, no se ha producido un efecto a largo plazo para la empresa o la entidad beneficiaria. Esta misma conclusión puede aplicarse a todos los programas que requieren colaboración.
15:00
Consorcios de masa de veinte participantes que han de venir del norte, del sur, de Europa Oriental y de Europa Occidental, pequeños y grandes participantes, para cumplir con el criterio de diversidad. Sin embargo, de alguna manera no existe el acicate para aportar las mejores ideas para esas corporaciones, ya sea para el programa, para las pymes o para el Consejo Europeo de Inversiones. Cuando solo hay un promotor del proyecto que recibe la ayuda, el impacto a más largo plazo es mejor. Quizás no deberíamos insistir tanto en el tema de los consorcios europeos muy grandes; cuanto más pequeños son, mejor es el impacto de la inversión. Ahora me gustaría hablar de dos instrumentos que no son estrictamente presupuestarios, pero que son excepciones a la política de competitividad: el PICE y la ley sobre los microprocesadores, también conocidos como chips. Se ha discutido mucho sobre la necesidad de dedicar más dinero del presupuesto europeo, mencionándose incluso la cifra de tres mil millones de euros para la ley de microprocesadores. Sin embargo, cuando se retira dinero de una parte del horizonte europeo y se destina a otra, surge la pregunta sobre cuál es el beneficio neto y el rendimiento neto de dicha acción. En relación con la ley de chips, me preocupa que todos los proyectos financiados hasta ahora han sido ejecutados por campeones nacionales y destinados a producir chips para la industria de la automoción. Por lo tanto, la ley de chips ha servido más como subvención para la industria del automóvil europeo que para desarrollar una industria de chips más avanzada y competitiva en Europa. En cuanto al PICE, su enfoque ha sido más bien nacional, apoyando principalmente a los campeones nacionales. En comparación con la ley de chips, aunque el PICE tiene elementos transnacionales, también presenta un sesgo que invierte en proyectos en sectores industriales ya conocidos, en lugar de en tecnologías más innovadoras. Para concluir, el programa Horizonte Europa ha sido especialmente útil en ciertos aspectos, como en la cofinanciación de proyectos en favor de las pymes. Sin embargo, si hay un único promotor de un proyecto aislado y se considera el Fondo de Competitividad Europeo y el futuro de Horizonte Europa, es fundamental evitar el sesgo actual, que representa nuestra mayor traba para mejorar la competitividad. Pasamos ahora a Judith Arnal del Instituto Real Elcano de España. Gracias, buenas tardes, es un honor estar aquí hoy. La estructura de mi presentación es muy simple y sigue las tablas que tiene el documento. En primer lugar, hablaré de los principales problemas de financiación en el informe Draghi. Luego resumiré las recomendaciones más importantes relativas a ambos.
20:00
Informes. Luego también hablaré de las propuestas de la Comisión y si están alineadas con lo que propugnan estos informes. Para terminar, les daré algunas ideas. En cuanto a los problemas en la financiación privada, el informe Draghi lo dice claramente: la brecha de inversión es grande y estructural, con una dimensión pública y otra privada. ¿Cuáles son los principales problemas a la hora de financiar desde la esfera pública? El presupuesto europeo es pequeño desde el punto de vista estructural, representando un 1% del PNB, y tiende a centrarse en la cohesión y la agricultura, relegando a sectores más estratégicos. Además, se limita el aprovechamiento o concentración de los fondos privados debido a la fragmentación a través de 50 programas. En cuanto al sector privado, la situación es aún más grave. Según el informe Draghi, el 80% de esa brecha de inversión debe ser cubierta por el sector privado. Los problemas son bien conocidos: falta de integración en los mercados de capital, ausencia de una unión bancaria integrada y falta de cooperación con el tercer pilar, como por ejemplo en el ámbito de las pensiones. Sin embargo, que se necesite tanta financiación privada no implica que la pública no sea necesaria; al contrario, la financiación pública puede impulsar a la privada o, en algunos casos, limitarla. ¿Qué nos dice el informe Draghi como recomendación? Desde el punto de vista público, se solicita un presupuesto europeo más estratégico, así como un pilar de competitividad. También se pide una mayor simplificación en el presupuesto, con una mayor capacidad para asumir riesgos mediante instrumentos y garantías comunes. Además, se sugiere aumentar el tamaño del presupuesto y emitir euroobligaciones. En cuanto al sector privado, se aboga por una supervisión integrada, infraestructuras de mercado, la finalización de la unión bancaria, vehículos de ahorro a largo plazo y la posibilidad de que las empresas operen de forma transfronteriza. También se requiere una legislación impositiva y laboral más adaptada, lo cual coincide con lo que pide el informe ELETA. Pasemos al siguiente punto. Las propuestas de la Comisión van en la buena dirección, siguiendo lo que se plantea en el informe Draghi. Podemos comenzar por el aspecto público. Considero que el Fondo Europeo de Competitividad representa un paso significativo en la dirección correcta, ya que consolida 14 programas distintos en un marco único y con un único punto de acceso. Esto reduce la complejidad administrativa y los obstáculos operativos que pueden ser un impedimento para la inversión privada. Lo fundamental de este pilar es la gobernanza; debe aplicarse en la práctica y es crucial evaluar cómo funciona esa gobernanza interna. Existen categorías temáticas, pero es importante evitar que se conviertan en compartimentos estancos y ver cómo este instrumento se combina con otras fuentes de financiación en la Unión. Luego, los planes de Asociación Regional también están íntimamente relacionados con la gobernanza. Los programas de asociación, en este caso, son igualmente relevantes.
25:00
Se basan en la filosofía del Fondo de Recuperación y Resiliencia. A mí esto me despierta escepticismo, porque con el fondo de recuperación y resiliencia teníamos indicadores heterogéneos y problemas de coordinación. Por lo tanto, que este tipo de gobernanza se aplique a estas asociaciones regionales y nacionales no me convence, ya que son problemas que siguen pendientes por tratar. En cuanto a la financiación pública, también está el problema de la asunción de riesgos. Independientemente de las garantías, cuanta más cuantía tenga, mejor. Deberíamos estudiar cómo se van a llevar a la práctica, ya que muchas veces los socios encargados de la ejecución no están dispuestos a incurrir en demasiado riesgo. En el futuro, lo que queremos es que tengan más disposición para asumir riesgos, especialmente en sectores donde el riesgo es muy alto, pero que son estratégicos. Respecto al MFP, el presupuesto europeo, se ha hablado mucho de su envergadura. La Comisión ya ha hecho una propuesta que ha presentado como un gran aumento, pero si nos fijamos en la renta nacional bruta, veremos que el aumento no es tal, sobre todo si dejamos fuera los reembolsos del Fondo de Recuperación y Resiliencia. Si consideramos todo esto, el MFP que se propone es casi como el actual, y tampoco se habla de ampliar la capacidad presupuestaria europea. No hemos tomado medidas importantes en lo que respecta a la emisión de euroobligaciones. El acuerdo con el Consejo en diciembre, con esas tres excepciones, quizás sea lo más parecido a una financiación común que tenemos entre manos. La Comisión ha tomado medidas interesantes, como el paquete SEB y las competencias a la ESMA, así como medidas para aumentar la convergencia de supervisión. También se menciona el IOP-2, que busca aumentar el papel de las pensiones complementarias, pero estas son medidas que recaen en las competencias nacionales. Buscar inversores para las pensiones es algo que compete a los Estados miembros. Además, el régimen a veintiocho es un tema que se menciona en el informe Draghi, con un marco único para que las compañías operen de forma transfronteriza. También se recogía en el informe Eleta. Me han llegado rumores de que la propuesta de la Comisión sería una directiva en lugar de un reglamento, pero eso no me parece que tenga sentido, ya que habría una transposición a los parlamentos nacionales con posibles excepciones y solapamientos. Ya vimos el caso de Societas Europea, lo que nos debe hacer reflexionar sobre la conveniencia de un reglamento en lugar de una directiva. Por último, más allá del informe Draghi, se está hablando ahora de los mecanismos de cooperación reforzada y cómo pueden ayudarnos a progresar en el caso de que haya Estados miembros dispuestos a ello. En cuanto a los recursos propios, el informe Draghi no los menciona con el detalle que considero apropiado.
30:00
Esas tasas o esos gravámenes verdes, o también esa base común tipo BEFIT, etcétera. Yo creo que eso llevaría a una mayor integración. Y, por último, me parece que el informe trata solo brevemente la ejecución de la política económica. Daniel Gros ya lo ha dicho, es ese toma y daca entre la política industrial y proteger la competitividad de nuestro mercado interior. Y con esto termino, gracias. Bien, pasamos ahora a los grupos políticos. El señor Ehler. Thank you very much. I think the headlines are right, but the details are fairly complicated and contradictory. Yo creo que este cambio de invertir en vez de gastar es adecuado. Sin embargo, estas categorías, que se suponen son prioridades, realmente incluyen 151 objetivos de distintos instrumentos, programas que hasta ahora se concentraban en uno. Luego hay que ver si esto es un ejercicio de flexibilidad presupuestaria para la Comisión o de agilidad, que también se puede entender así. La comitología, muchas veces, nos separa desde la idea hasta su aplicación durante dos años o más. Porque ahora está esa gobernanza a tres niveles, que no sabemos cómo va a funcionar ni cómo se relaciona con los programas marco. También está el semestre europeo, en fin. Es muy importante la estructura de gobernanza, pero nadie sabe qué aspecto tiene esa gobernanza. Una normativa única está muy bien, pero es que no existe. Si en el cuarto pilar de defensa, por ejemplo, o en el ámbito espacial hay disposiciones específicas para cada tipo de gasto, habría que ver si tiene coherencia y si se corresponde con la realidad. La competitividad también pasa por nuevos productos, por innovación, etcétera. Tenemos que aclarar con el CEF de qué estamos hablando, qué es la competencia, qué es esa resiliencia y soberanía. A partir de esto, hay que ver cuál es la lógica de intervención, qué es lo que se quiere conseguir con las partes y seguir ese proceso de rendición de cuentas y de control presupuestario. Pero no me parece que esto sea realidad aún. El Parlamento lo que quiere es aclarar la situación y garantizar que estos programas sirvan para la competitividad y que no simplemente sirvan para una mayor flexibilidad presupuestaria. Y nada más. Gracias. Nils Ušakovs, SID. Madame Furet, allez-y. Merci, monsieur.
40:00
Una normativa clara y unos indicadores de resultados clave, conocidos como KPAIs, son esenciales para los nuevos planes. Me interesa este tema, ya que la planificación no me convence del todo; en el comunismo había planes quinquenales y septenales, y por eso no es un asunto que me entusiasme. El Politburó ha decidido devolver la palabra a los oradores. Señor Gross, muchas gracias por sus comentarios. Empiezo por el último punto. A mí los planes de siete años me gustan cuando establecen un importe para la investigación, eso sí que me gusta. Sin embargo, cuando veo que no habrá flexibilidad, como ya mencionaba el señor Heller, y que el año que viene se debe fomentar la automoción o los chips, entonces la falta de flexibilidad se convierte en un riesgo para la gobernanza. No voy a entrar en temas como la cometología, pero para mí la clave está en garantizar la independencia en la definición y selección de proyectos, para evitar sesgos en la toma de decisiones. Les dejo a ustedes la tarea de reflexionar sobre cómo se implementa esto en la práctica. La cuestión de que las empresas incipientes europeas sean compradas por empresas americanas presenta una respuesta compleja. La posibilidad de ser adquiridos a un precio elevado puede ser un incentivo para nuestros jóvenes empresarios. Este es el lado positivo. Sin embargo, el lado negativo es que estas empresas pueden desaparecer de Europa. En este contexto, quisiera hacer un comentario sobre el denominado "valle de la muerte". Esto puede deberse a que, una vez que una empresa crece por encima de cierto tamaño en Europa, se enfrenta a limitaciones en la flexibilidad y rigideces que generan altos costos. En contraste, en Estados Unidos existe una mayor flexibilidad, lo que permite que muchas empresas pequeñas prosperen. Pero una vez que escalan, comienzan a verse afectadas por los conceptos normativos de la legislación europea, lo que también las lleva a buscar financiación en Estados Unidos. En cuanto al apalancamiento, no sé si Judith va a contestar, pero está claro que con un riesgo del seis por ciento no se pueden avanzar nuevos proyectos de manera radical. Lo último que he visto para InvestEU era un proyecto de energías renovables en Polonia, fantástico, por un valor de cientos de millones, y el BEI ofrece un cinco o un seis por ciento. Sin embargo, si se pregunta a quienes están llevando adelante el proyecto, dirán que con esta participación exigua del BEI no es viable; para eso preferirían hacerlo directamente. Respecto a los mercados de capitales, mi lectura del MFP no es que asigne capital en Europa de manera directa, sino que, más allá de la integración de los mercados, necesitamos capital riesgo. Mientras tengamos un sistema basado exclusivamente en el crédito otorgado por bancos, no se financiarán startups o scale-ups; esto se realiza con capital riesgo, ya que muchas de estas empresas no prosperan. Con capital riesgo, se puede fomentar el crecimiento y desarrollo de empresas grandes, como Mercedes. Debemos hacer el capital riesgo más atractivo en Europa, tanto para los ahorradores como para quienes lo necesitan. Sé que hay particulares que tienen inversiones para su pensión en este ámbito.
45:00
Pilar que puede ser atractivo de capital riesgo. La Unión Europea puede hacer una contribución para la financiación de startups, pero el grueso del dinero proviene del sector privado y, dentro de este, del capital riesgo. Muchas gracias. Señora Arnal, agradezco sus preguntas. Soy española, hablo algo de francés, pero me pasaré al inglés, que creo que me va mejor. En inglés formulo mejor. Gracias por sus preguntas. Estoy de acuerdo con Daniel, que no es bueno, porque deberíamos estar contradiciéndonos. Bueno, no, es broma. Vamos a ver, lo que no nos falta son empresas innovadoras en Europa. No es que falten startups; el problema son las scale-ups. Estas empresas, las startups, desean cooperar de manera transfronteriza, pero no pueden hacerlo debido a que tenemos 27 normativas distintas. Además, deben tener una mayor facturación y quieren acceder a los mercados de capital. Por esta razón, se van a Estados Unidos. Por eso es tan importante tener, por una vez, el vigésimo octavo régimen y tenerlo bien establecido. Esto me lleva a hablar de la reglamentación. Estoy a favor del ejercicio de simplificación de la reglamentación. Se está haciendo bien, pero necesitamos certidumbre jurídica. La pregunta no es tanto cómo se formulan las reglas, sino cómo se organiza la gobernanza. Parece que estoy un poco obsesionada con la gobernanza, pero voy a citar dos ejemplos muy claros que tienen que ver con este tema. Por un lado, está la ley sobre inteligencia artificial y, por otro lado, el reglamento sobre la protección de datos, el reglamento general. Las directivas se aplican directamente, pero luego hay autoridades nacionales que interpretan estos actos. En el caso del reglamento general de protección de datos, lo interpretan los organismos nacionales. En Alemania, incluso tenemos los Länder, y para el reglamento sobre la IA están las autoridades de vigilancia del mercado. Hay países que tienen varias autoridades con distintas sensibilidades y enfoques, incluso con un reglamento único. Aunque sea sencillo, la manera de aplicarlo puede reducir el nivel de armonización. La simplificación no solo consiste en tener las leyes correctas, sino también en contar con la gobernanza adecuada. Esto apunta hacia una convergencia regulatoria, lo que puede implicar dar más poder a las autoridades centrales de la Unión Europea. En cuanto a los ahorros europeos que se dirigen a Estados Unidos, esto está muy relacionado con lo que mencionamos antes: no tenemos empresas que puedan actuar de manera transfronteriza por falta de un marco regulatorio adecuado, y por eso los ahorros europeos se van de Europa. Los ahorros se dirigen a donde más les va a rendir al ahorrador. Por ello, debemos desarrollar proyectos económicos en nuestra agenda de inversión e innovación si queremos retener estos ahorros en la Unión Europea. En cuanto a reducir el riesgo, el de-risking, creo que el BEI debería proporcionar financiación donde no llega la financiación privada, donde no está al cien por cien. No debe expulsar la financiación privada; al contrario, debe atraerla, por ejemplo, para semiconductores, hidrógeno y procesamiento de material crítico.
50:00
Donde puede haber una sensación de riesgo, sería importante atraer dinero privado. Los inversores privados muchas veces nos dicen: "Yo no hubiera invertido si no hubiera estado también el BEI", así que es algo a tener muy en cuenta. Finalmente, en cuanto a los mercados de capitales, y lo subrayo, aunque ya lo dije antes, estoy totalmente de acuerdo con Daniel en el sentido de que no basta con los bancos. Por razones potenciales, y tiene su sentido, los bancos van a pedir garantías, y una startup no tiene garantías. Tiene, digamos, activos intangibles, impalpables. Hay que generar más interés, más apetito por invertir en estos proyectos, y hago un llamamiento a que se hagan reformas nacionales para desarrollar, por ejemplo, nuestros fondos de pensión, lo que también aliviaría nuestros erarios públicos. Muchas gracias, señora Arnal y señor Cruz, por sus intervenciones y por responder a las preguntas de los eurodiputados. Seguimos adelante, ahora evaluando la dimensión presupuestaria y de gobernanza de la propuesta de la Comisión para el MFP. Doy la palabra primero al señor Johannes Jaglebrink. Gracias por invitarnos hoy; siempre es un placer estar en el Parlamento Europeo. Yo soy politólogo, no economista, así que me voy a centrar no en la eficiencia económica, sino en el aspecto de la gobernanza. Estoy tan obsesionado con la gobernanza como Judith, por lo menos. La gobernanza es fundamental porque lo que se pretende aquí en esta propuesta para el MFP es generar mayor flexibilidad, como pedía el señor Ehler, también para la política industrial. Pero esto plantea una pregunta de gobernanza, y no es fácil cuando hay tantos Estados miembros. Voy a hablar de los aspectos que valen la pena retener, sobre todo la financiación del panorama de subvención o de ayuda en la Unión Europea. La financiación pública también debe ser considerada, y apuntaré cuáles pueden ser respuestas a los desafíos con los que nos topamos, sobre todo aclarar el proceso para seleccionar proyectos y ver cómo puede haber rendición de cuentas. ¿Qué relación puede haber entre el Fondo de Competitividad Europea y Horizon Europe? También es necesario hablar de cómo la Unión Europea va a fijar prioridades en los próximos años. La Comisión habla mucho de flexibilidad, como si esta fuera la solución, pero la tarea principal y real es fijar prioridades. Un aspecto para mantener en el paisaje de las subvenciones o la financiación es que haya diversidad. Hasta ahora se ha trabajado con tanta variedad que no hay coherencia suficiente. Una estructura más amplia del fondo nos puede ayudar a generar más flexibilidad para asignar financiación y facilitar la coordinación entre áreas políticas. Podríamos desarrollar una caja de herramientas bastante importante, combinando, por ejemplo, las garantías de InvestEU con subvenciones y partenariados público-privados a gran escala. El segundo elemento que hay que mantener es que la financiación se encauce hacia las políticas más importantes. Tenemos cuatro prioridades bastante amplias y hasta cierto punto vagas de la Unión Europea, pero que reflejan nuestras prioridades. El informe Draghi pide un mayor incremento.
55:00
En el primer pilar, resiliencia, seguridad, defensa y espacio. Eso tiene sentido. Cuando analizamos los otros cuatro ámbitos, no observamos recortes comparados con la financiación actual, por lo que habrá la misma financiación para la transición verde, la transición digital y también para el sector biotecnológico, agricultura y bioeconomía. ¿Cuáles son los desafíos? He tratado de expresarlo en un esquema un poco abstracto, que contrasta el sistema actual con el que se propone. Las propuestas actuales están muy basadas en los reglamentos de fondos, con un horizonte de siete años, preasignaciones y una serie de criterios específicos para explicar cómo se seleccionan los proyectos. Además, existe una considerable dirección impuesta desde la fase inicial, con comités y expertos que evalúan y jerarquizan los proyectos, decidiendo quién será financiado. Esto limita las posibilidades de tener una orientación estratégica. Se ha mencionado anteriormente la ley de chips, donde era difícil encontrar financiación. Por ello, la Comisión ahora trata de avanzar hacia un nuevo sistema, cambiando radicalmente la lógica de orientación o pilotaje a largo plazo. He hablado de los cuatro ámbitos políticos y sería conveniente retenerlos con pocos criterios de selección. Luego, en la fase de implementación, se debería reducir la comitología y la cantidad de expertos independientes. Sin embargo, albergo dudas sobre la viabilidad de que esto se pueda llevar a cabo de manera ordenada y eficiente. Mi recomendación es que se dé un paso atrás, especialmente en el pilotaje de fondos de siete años, y se haga un poco más de dirección de lo que propone la Comisión, por ejemplo, especificando el proceso para la selección de proyectos. Actualmente, esto es, hasta cierto punto, vago. Es necesario corregir criterios como el fallo del mercado y encontrar criterios para la selección de proyectos que permitan a los expertos evaluar las propuestas de manera efectiva. El desafío, como mencionaba el señor Ehler, radica en que no hay consenso sobre los objetivos: ¿es para fomentar la competitividad o para aumentar la autonomía? Este contraste complica aún más la definición de los procesos para seleccionar proyectos. Además, hay distintas necesidades; defensa, salud o medio ambiente pueden requerir criterios y expertos diferentes. Otra forma de intervenir es aumentando la transparencia y la rendición de cuentas, lo cual se puede hacer ex ante, ex post o durante el proceso de ejecución. Se podría reintroducir cierta preasignación financiera, el earmarking, con determinados ámbitos políticos definidos (policy windows) o determinando objetivos y receptores beneficiarios ya establecidos.
Fragmentos 1-10 de 32 (16 disponibles públicamente)

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