Parlamento Europeo PETI – Peticiones

Parlamento Europeo - PETI – Peticiones - 28 de enero de 2026

28 de enero de 2026
13:35
Duración: 59m

Contexto de la sesión

Committee on Petitions - Committee on Petitions Ordinary meeting Workshop - Room: SPINELLI 3G2

Vista pública limitada

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5:00
Muy buenas tardes. Vamos a empezar la sesión. Distinguidos invitados, señorías y participantes, es un placer darles la bienvenida a este seminario sobre el reconocimiento de la edad: de una frontera a otra, exploración de la viabilidad de una tarjeta europea para mayores y pensionistas. El Departamento de Políticas para la Ciudadanía, Igualdad y Cultura, a pedido de la Comisión PETI, ha organizado este seminario en respuesta a la petición 0043-2024 acerca de la falta de un reconocimiento transfronterizo de la condición de persona mayor o pensionista dentro de la Unión Europea. El objetivo de este taller de hoy consiste en explorar si podría pensarse en una tarjeta de pensionista o de persona mayor a título voluntario a nivel europeo que pudiese corregir problemas prácticos. Vamos a escuchar en primer lugar qué opina la Comisión Europea acerca del marco jurídico y político para este tema. Después, tendremos una intervención sobre la perspectiva de derechos humanos en relación con el reconocimiento jurídico y la no discriminación. Por último, oiremos a un experto que nos hablará de la perspectiva del usuario y de los sistemas que ya existen para tarjetas de este tipo. Es un placer darle la palabra a la señora Dana Carmen Bachmann, jefa de la unidad de empleo, protección social y demografía de la Comisión Europea, quien nos explicará los marcos jurídicos y políticos, así como la viabilidad y las opciones que se presentan para una coordinación a título voluntario a nivel europeo. Señora Bachmann, tiene la palabra, diez minutos. Thank you very much, and it's a pleasure to be here with you, representing the Commission, specifically the Directorate-General for Employment, responsible for employment policies and professional skills. En mi presentación, me centraré en las diversas áreas de apoyo que ofrecen estos ámbitos de políticas que desplegamos en la Unión Europea. Destacaré que una economía competitiva y creciente se intensifica con la dimensión social, de acuerdo con los principios del primer pilar de la Carta de los Derechos. La reducción de la pobreza y de la desigualdad entre generaciones, incluidas las generaciones mayores, es uno de los compromisos de la Comisión en el avance hacia los objetivos de desarrollo sostenible y en el cumplimiento de los objetivos marcados en ese pilar. Contamos con una enorme riqueza de acervo comunitario en temas de iniciativas sobre el desarrollo de competencias profesionales y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, todo ello cubierto en el Pilar Europeo de Derechos Sociales y Objetivos, como la reducción de la pobreza y otros objetivos pertinentes para la población de personas mayores, su acceso a rentas adecuadas, a una vida digna en la edad avanzada, y al acceso a servicios sanitarios y de cuidados sostenibles y de calidad. Apoyándonos en el Pilar de Derechos Sociales, a nivel institucional, europeo y nacional, la Comisión ha tomado ya una serie de iniciativas en el campo social, todas ellas de gran interés para las personas de edad avanzada. Citaré la recomendación de la Comisión sobre el refuerzo de la protección social para los trabajadores de la salud y de cuidados, muy importante porque alienta a los Estados miembros a cerrar brechas.
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Para las personas en edad laboral, es fundamental que accedan a los regímenes de protección, a fin de conseguir una vida digna y acceso a las redes de protección en caso de que ocurran riesgos diversos, incluido el de la edad avanzada. La Recomendación del Consejo sobre el acceso a una renta mínima adecuada es también de suma importancia, no solo para la población en edad laboral, sino también para los más mayores. Por supuesto, destaca la importancia del acceso a servicios sociales de alta calidad, que son esenciales para el bienestar de la ciudadanía. La estrategia de la Unión Europea para la lucha contra el sinteticismo está siendo evaluada, y se está preparando una propuesta de vivienda asequible para grupos vulnerables, entre ellos las personas mayores. Hemos creado una serie de acciones integrales para la inclusión de las personas con discapacidad, incluyendo la recientemente aceptada Tarjeta Europea de Discapacidad, que mencionaré más adelante. En el ámbito de las competencias profesionales, tenemos iniciativas con el apoyo del programa Erasmus, que pretenden fomentar el desarrollo de competencias a lo largo de toda la vida, incluyendo a las personas mayores. Estas acciones reflejan la percepción de los europeos sobre el papel de la Unión Europea. En los sondeos más recientes, hemos observado que las principales prioridades para los ciudadanos son la guerra en Ucrania, la migración, el coste de vida, la seguridad y la defensa. Asimismo, esperan una mayor acción europea en áreas que son relevantes para el debate de hoy, como el acceso a servicios sanitarios adecuados. Un sondeo de la OCDE, realizado en veintisiete ciudades de países miembros, destaca problemas como el acceso a la atención sanitaria y las preocupaciones sobre caer enfermo o tener una discapacidad. En cuanto a los temas sociales, es importante señalar que, según los tratados, la gestión de los sistemas de protección social, incluidos los sistemas de pensiones y las normas que definen las condiciones de admisibilidad, como la edad de jubilación, son competencias nacionales. Sin embargo, existen acciones que apoyan la cooperación, como el aprendizaje mutuo y el trabajo analítico. Cada tres años, publicamos un informe sobre la idoneidad o adecuación de las pensiones, que analiza el nivel de las pensiones. En 2027, se presentará por primera vez un análisis integral de la idoneidad de las pensiones y de los cuidados a largo plazo, con el objetivo de identificar las principales preocupaciones y desafíos para las personas mayores y ancianas en la Unión Europea, y de cómo diversas políticas, como las de pensiones, cuidados y vivienda, se articulan entre sí para permitir un envejecimiento digno. Recientemente, hemos adoptado una estrategia de cuidados europea, y estamos en el proceso de aplicación. El Parlamento está al tanto de este trabajo, ya que lo ha apoyado y sigue haciéndolo. También me gustaría mencionar iniciativas más recientes que tienen una dimensión transfronteriza. El año pasado, dentro de la Unión de Ahorros y Inversiones, se presentó un paquete adoptado para cubrir las brechas y lagunas en el acceso a la información sobre los derechos a las pensiones y prestaciones de pensiones. La Comisión también adoptó una recomendación sobre la autosuscripción de regímenes de pensión y sistemas para el seguimiento de las pensiones. Dentro de este sistema de seguimiento europeo, queremos apoyar a los ciudadanos más móviles para que conozcan los derechos a prestaciones de pensiones que pueden haber adquirido en diversos Estados miembros. En cuanto a la libertad de movimiento, es, sin duda, uno de los derechos fundamentales que sustentan el proyecto europeo.
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Y tenemos normas sólidas que permiten facilitar y hacer realidad el ejercicio de este derecho. En el ámbito de la seguridad social, contamos con las normas de coordinación de los sistemas de seguridad social, que brindan un marco clarísimo para las personas que son trabajadores móviles y que se desplazan de un país a otro, permitiéndoles conocer el régimen jurídico que se les aplica y acceder a los regímenes de protección social obligatorios. La tarjeta sanitaria europea es también un logro muy importante de la cooperación europea, ya que permite el acceso a tratamientos médicos durante estancias cortas, en las mismas condiciones que los ciudadanos del país anfitrión. He mencionado la tarjeta de discapacidad europea, que es fundamental para proponer el reconocimiento mutuo de la condición de persona con discapacidad, facilitando así el acceso a diversos servicios para estas personas durante estancias cortas en otro país. Sabemos que una parte significativa de las personas con discapacidad ya tiene edad avanzada; por este motivo, es evidente que también las personas ancianas quedan cubiertas en gran medida por esta iniciativa. Terminaré mi intervención diciendo que se están realizando numerosos esfuerzos para mejorar la vida de nuestros ciudadanos, tanto en sus países de origen como cuando se desplazan a otros. Observamos que las personas más ancianas siguen siendo activas en sus vidas y disfrutan de viajar de un país a otro. En cuanto al acceso a entradas a precio reducido para eventos culturales o deportivos, el principio de igualdad de tratamiento entre ciudadanos nacionales y de la Unión Europea se aplica plenamente, y esto ha sido recogido en la jurisprudencia del tribunal desde hace más de 25 años. También es importante destacar que las autoridades nacionales, regionales y locales, así como los proveedores privados de servicios culturales, tienen autonomía para decidir qué tipo de tratamiento preferencial otorgan a las personas mayores. En esta panorámica que hemos realizado, hemos visto que la mayor parte de las normas de admisibilidad para estos descuentos se basan en un umbral de edad que debe ser indicado en un documento de identificación, lo cual es un dato muy objetivo. Por supuesto, estamos dispuestos a considerar ideas diversas para profundizar, pero es necesario que estas respondan a problemas demostrables por datos y que se alineen con los principios de subsidiariedad y proporcionalidad. Muchísimas gracias a la señora Bachmann por su presentación completísima. Ahora, estoy muy satisfecho de dar la bienvenida a la señora Claudia Mauler, experta independiente del Departamento de Derechos Humanos de las Personas Mayores en Naciones Unidas e investigadora en el Instituto Alemán de Derechos Humanos. Tiene usted la palabra, diez minutos. Sí, gracias. Tengo una presentación en PowerPoint; veremos si la podemos proyectar. Gracias, muchísimas gracias por recibirme y por contemplar esta propuesta desde la perspectiva de los derechos humanos. Puede ser un poco diferente de lo que acabamos de oír, ya que es más incluyente y no está totalmente centrada en los intereses de la Unión Europea. De la investigación que he realizado, sabemos que existen varias iniciativas para establecer una tarjeta de persona mayor o pensionista. Desde los años 80, fue una propuesta de la Comisión contar con una tarjeta senior de la UE que sea más incluyente, comenzando por el nombre, ya que no se limita únicamente a pensionistas; no todo el mundo es pensionista ni tiene derecho a pensión, y también tiene un componente de género que mencionaré con más detalle más adelante.
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Nos planteamos que debemos pensar, cuando se crea un régimen de esta tarjeta, que tiene que ser lo más incluyente posible y no dejar de lado a aquellas personas que realmente necesitan el apoyo de esta tarjeta para conseguir tratamiento preferencial. Los que más se necesitan, que a veces son los que más quedan de lado. Podemos examinarlo. Se trata del estatuto del pensionista. La edad de jubilación varía, en realidad, de un país a otro, y no se reciben los mismos apoyos en todos los países. Los que no reciben siempre el apoyo son casi todos ellos mujeres, porque trabajan a nivel social, han perdido al marido y no han cotizado durante su vida activa. Por lo tanto, una tarjeta de este tipo ya excluiría a un colectivo importante de personas en muchos de los estados europeos. ¿Un límite de edad? Vale, perfecto, pero ¿dónde ponemos el listón? ¿Acaso debe relacionarse con la edad de jubilación, sesenta, por ejemplo, o sesenta y cinco? Esto también podría llevar a un trato desigual si se hace a nivel nacional. Por ejemplo, una persona que puede jubilarse más temprano y va a otro país donde se jubila más tarde, y si se centra en la edad de jubilación del país de origen, podría haber discriminación. También se puede fijar una edad, pero al mismo tiempo seguir basándonos en las definiciones nacionales. Habría que definir qué significa ser una persona de edad mayor. Si se da una definición, sería un nuevo criterio que podría llevar a una descripción útil para otras cuestiones. ¿Cómo podríamos imaginar esta definición? Es que no existe en las Naciones Unidas, por ejemplo, en todos los textos de derechos humanos no hay una definición acordada, pero sí que la hay en el Consejo de Europa, en la declaración ministerial del 2014, que para mí representa una buena base. ¿Por qué no? Sería un aspecto nuevo, es decir, ver cómo podríamos definir lo que sería una persona mayor. Luego, el nombre de la tarjeta. Si es un nombre amplio, daría cabida a muchos, pero si se da un nombre más limitado y exclusivo, como pensionista o jubilado, ya es distinto. También se puede inventar algo, como tarjeta de algún color, plateada o dorada, o lo que sea. Ese podría ser un enfoque válido también. Los puntos a favor y en contra de la tarjeta Senior Europea son importantes. Bueno, alienta la movilidad, daría acceso a distintos servicios en diferentes países y podría superar incluso la barrera del idioma. Volvamos al caso de una tarjeta alemana de un pensionista o jubilado alemán en España; quizás habría un problema de idioma, ya que el funcionario español no entendía el alemán y no quiso venderle la entrada con reducción. Esto sería una señal positiva.
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Lanzaba a todos los seniors de la Unión Europea el llamado a que la Comisión y el Parlamento Europeo tomen cartas en el asunto, de modo que se vuelva a conectar ese colectivo de personas mayores con la idea europea. Esto podría concienciar sobre las numerosas discriminaciones por motivos de edad en distintos contextos. Sería una oportunidad para hablar de esta tarjeta, cualquiera que sea su nombre, lo que podría llevar, quién sabe, a superar algunos problemas relacionados con la edad en los debates. Para mí, sería un punto de partida excelente garantizar así que haya una estrategia, una política sobre personas mayores. Aunque ya se realizan esfuerzos, no existe una política específica destinada a los mayores. Para los discapacitados sí hay, pero para las personas mayores, aún no. ¿Cuáles son los puntos en contra, las desventajas? El límite de edad podría llevar a una estigmatización, por ejemplo, a estereotipos negativos. Esto podría abrir un debate sobre por qué se debe dar un trato preferente a las personas mayores y no a los jóvenes. No voy a tomar como criterio el estatus de jubilado, ya que tiene un significado demasiado oficial y podría resultar en tratos diferentes según el país. Mis recomendaciones son las siguientes: primero, seguir investigando, reflexionando y avanzando con esta iniciativa, que podría permitir un uso transfronterizo de esta tarjeta. Por favor, encuentren un nombre exclusivo y delimitado, garantizando que todos los que tienen derecho la utilicen y que esto no genere estereotipos negativos. Debemos superar la estigmatización de las personas mayores y evitar las desigualdades. Si para recibir la tarjeta se requiere pasar por un viacrucis, muchas personas van a renunciar. Debe ser un proceso fácil y accesible. Desde mi punto de vista, como ya mencioné anteriormente, dar una definición tendría consecuencias positivas. Quizás ustedes estén al tanto de una iniciativa sobre un instrumento vinculante jurídicamente a nivel mundial, lanzada en marzo de 2025 en el Consejo de Derechos Humanos. Una definición consensuada a nivel europeo alimentaría ese proceso y sería un granito de arena aportado. Creo que se me ha terminado el tiempo. Gracias por escucharme y por haber dado una perspectiva de derechos humanos a este debate. Ahora, doy la palabra al señor Lucas Salvarovski, quien inició esta iniciativa en Polonia y el Festival de la Tercera Edad en Cracovia. Señor Salvarovski, tiene usted la palabra durante diez minutos. Señoras y señores, estimados miembros del Parlamento Europeo, muchas gracias, en primer lugar, por la invitación que me han cursado para presentar esta ponencia sobre la Tarjeta Sanitaria Europea y sobre una revista dedicada a la tercera edad. Hablemos de la situación de los seniors en Europa y en Polonia. ¿Saben ustedes que Europa y Polonia...?
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En países donde se envejece considerablemente, el 30% de la sociedad está compuesto por personas mayores, es decir, aquellas que tienen más de sesenta años. En los próximos veinticinco años, se prevé que este porcentaje alcance el 40%, lo que equivale a cuarenta millones de personas en Polonia. Esta tendencia se replicará en otros países miembros, siendo tres cuartas partes de la misma situación. Una tarjeta senior podría convertir a los mayores en ciudadanos activos que contribuyan a la vida económica y social del país. Hablemos un poco de nosotros. Manco es una asociación con 28 años de experiencia en políticas sociales, especialmente en marketing social y organización de campañas. Desde 2008, nos hemos enfocado en políticas a favor de las personas mayores, defendiendo sus derechos y concienciando sobre su situación. Contamos con una revista, Senior Voice Magazine, y hemos creado una tarjeta de beneficiario para mayores. Contactamos a empresas que aceptan esta tarjeta y ofrecen descuentos, trabajando en colaboración con los municipios. En 2016, lanzamos la edición europea de la European Senior Card a través del programa SASME, con socios de Alemania, Lituania y Rumanía, y con cofinanciación de Erasmus+. En 2018, debido al éxito del programa, recibimos financiamiento adicional de Erasmus+ para otros proyectos, como SASME Plus, y comenzamos colaboraciones con Eslovenia, Bulgaria y Cerdeña, incluso extendiendo nuestra cooperación a Turquía. Hoy, esta tarjeta nacional para mayores es el sistema de ayuda más conocido y utilizado. La European Senior Card ofrece descuentos a personas mayores de 60 años, permitiendo un envejecimiento digno en sociedades europeas que envejecen rápidamente. Esta tarjeta ayuda a los mayores en su día a día, ofreciendo ventajas y publicitando servicios destinados a ellos. Está siendo reconocida en los países que participan en la iniciativa, aumentando el acceso a servicios y actividades culturales con precios reducidos en salud, turismo, servicios comerciales, museos, teatros y ocio, así como el acceso libre a oficinas turísticas. Además, alentamos a empresas privadas y públicas a participar como socias del programa. También formamos a las personas mayores para que sean consumidores informados, proporcionándoles información sobre sus derechos como ciudadanos. Les ofrecemos servicios y les ayudamos a tomar decisiones de consumo con conocimiento de causa. Esta tarjeta fomenta la participación en la vida social y el compromiso en causas sociales, promoviendo eventos locales y reforzando los vínculos entre las personas mayores y los municipios. ¿Cómo funciona esta tarjeta en la práctica? Veamos un ejemplo de Polonia, donde se llama la Tarjeta Nacional. Este es el nombre polaco.
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Ciento cincuenta ayuntamientos emiten un ejemplar local de esta tarjeta, la cual funciona en ese municipio y en toda Polonia. Cada autogobierno puede unirse a esta iniciativa gubernamental. El nombre polaco es "ciudad amiga de las personas mayores". Esta tarjeta se puede expedir en la oficina de turismo, y hay numerosas empresas que cooperan en algunos municipios más que en otros. Por ello, es muy importante involucrar a las ciudades para que se unan a esta iniciativa. Las personas mayores de los autogobiernos pueden recibir ejemplares gratuitos de la revista "Senior Voice", que también participa en la emisión de esta tarjeta. Además, contamos con sitios web y otros medios de información que colaboran conjuntamente con la tarjeta nacional y la tarjeta europea para personas mayores. ¿Por qué es tan importante esta tarjeta? Las personas mayores enfrentan las mismas dificultades en todas partes, y esta tarjeta busca resolver esos problemas con un enfoque sistemático. ¿Qué es lo que nos ofrece esta tarjeta? ¿Qué problemas puede resolver? Reanudamos ahora con los grupos políticos. Afortunadamente, el orador se ha vuelto a conectar, por lo tanto, vamos a permitir que continúe. En primer lugar, esta tarjeta responde a los problemas que afectan a los mayores: la falta de recursos económicos, el escaso acceso a servicios, la soledad y el aislamiento social. El 30% de la sociedad polaca enfrenta estas dificultades. La tarjeta permite tomar conciencia de los estereotipos y ayuda a las personas mayores a comprar mejor. Ofrece descuentos en empresas que ofrecen productos o servicios y que cooperan con la iniciativa, existiendo una colaboración entre el nivel nacional y el nivel europeo. Esta tarjeta permite cambiar la percepción que se tiene de las personas mayores, generando ventajas sociales y beneficios económicos. Se trata de prevenir la exclusión, reforzar la integración, la autoestima y la confianza en sí mismos. Además, hay beneficios económicos, ya que permite a las personas mayores comprar más en empresas locales, lo que a su vez aumenta la base de clientes de estas empresas. Esta tarjeta también apoya la labor de las pymes que colaboran con el proyecto, transformando a las personas mayores en un colectivo visible e importante como consumidores.
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Algunas cifras y hechos destacables de esta tarjeta europea para los mayores. Tenemos un proyecto piloto en marcha en países como Polonia, Lituania, Alemania, Rumanía, Eslovenia, Bulgaria, Italia y Turquía, y estamos ampliando el programa para que abarque a la República Checa. También colaboramos con Senior Pass y nos estamos integrando con la tarjeta europea, así como con la tarjeta checa, que se llama Senior Pass. Además, tenemos contactos con el Reino Unido y con Eslovaquia, a través de la Unión Eslovaca de Personas Mayores. Contamos con más de 700.000 titulares de estas tarjetas para mayores y pensionistas en Polonia y en el resto del mundo. Hay 5.200 empresas que se han asociado a nuestros programas, ofreciendo descuentos a los titulares de las tarjetas en el acceso a bienes culturales, turismo, salud, ópticas, restaurantes, comercio minorista y servicios a escala local. Para concluir, algunas recomendaciones que queremos dirigir a la Unión Europea para que apoye nuestras iniciativas: reconocer esta tarjeta como una buena práctica a nivel europeo en el marco de las políticas para hacer frente al envejecimiento; dedicar fuentes específicas de financiación para el desarrollo del programa; promover la creación de un mecanismo de coordinación para las tarjetas; fomentar la movilidad transfronteriza y el reconocimiento mutuo de las ventajas que ofrecen las tarjetas nacionales; favorecer la inclusión digital de los mayores mediante la tarjeta; alentar a los Estados miembros a incluir esta tarjeta en sus estrategias nacionales de envejecimiento; e incluir la tarjeta en las iniciativas de seguimiento e investigación que realiza la Unión Europea sobre el envejecimiento de la población. Con esto, terminamos. Muchas gracias por su atención. Agradecemos especialmente al señor Salvarovsky por su presentación. Ahora, procederemos a dar la palabra a los representantes de los grupos políticos aquí presentes que deseen intervenir. Como no queda nadie del PP, me tocará a mí formular una pregunta dirigida a los tres ponentes. A la luz del aumento de la edad media de la población europea, ¿les parece correcto seguir hablando de ancianos? La señora Mendía, en nombre de los Socialistas y Demócratas, tiene la palabra. Gracias, señor presidente. Hablaré en español. Agradezco la oportunidad de dirigirme a ustedes y agradezco a los tres ponentes por ilustrarnos sobre esta interesante propuesta de una tarjeta europea para personas mayores. Quisiera formular algunas preguntas relacionadas con los discursos de los ponentes. La representante de la Comisión nos ha ofrecido un relato sobre la libertad de movimientos en la Unión Europea, presentando ejemplos de mecanismos utilizados por los ciudadanos. ¿Considera usted que sería muy difícil involucrar al resto de países? Esta es también una pregunta que quisiera realizar al representante de Polonia, quien ha llevado a cabo esta propuesta y tiene un grupo de países colaborando en la tarjeta, pero faltan muchos otros de la Unión Europea. Me gustaría saber por qué, si ha intentado conectar con esos países y con qué dificultades se ha encontrado.
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Y también algo que ha señalado Clara Mahler, que quizá lo oportuno sería que esta tarjeta sirviera como una acción concreta dentro de un paraguas más grande, que sería un plan de acción para personas mayores. ¿Cómo ve la Comisión Europea la posibilidad de tener un plan de acción para las personas mayores? Porque tenemos algunas estrategias vinculadas, no a personas mayores exactamente, se les vincula a ellos, como por ejemplo la estrategia de cuidados de larga duración, pero realmente no estamos abordando los retos de la longevidad. Creo que tenemos que hablar de longevidad y cambiar la cultura y las palabras que usamos cuando nos dirigimos al colectivo de personas mayores. Entonces, ¿cómo vería la Comisión Europea la elaboración de un plan de acción para personas mayores o una estrategia de personas mayores, o una Senior Guarantee? Podemos buscar muchos nombres para tratar de encajar la idea que compartimos. Gracias. Vamos a dar la palabra al señor Svícchats en nombre de los patriotas. Muchas gracias, presidente. Yo tengo 62 años, y cuando he oído hablar de 60, me he sentido que era una alusión personal, pero francamente, me siento muy bien con la edad que tengo. Creo que debemos sentirnos muy agradecidos a las generaciones que nos han precedido, a nuestros padres y abuelos, que levantaron nuestros países después de la Segunda Guerra Mundial y crearon la Europa en la que vivimos hoy. Reflexionar de manera colectiva y poner en común las buenas prácticas es muy importante, porque siempre hay alguien que tiene una idea que a otro no se le había ocurrido. Si queremos que todo esto funcione bien, conviene que nuestra economía sea lo más robusta posible, porque si tenemos renta disponible, podremos dar apoyo a estos programas y a las futuras generaciones, las de quienes todavía no han hecho su entrada en el mercado de trabajo. Ya que hablamos de los mayores, debemos centrarnos, sobre todo, en quienes están todavía en la edad activa. Damos la palabra al ECR. Quiero agradecer a nuestros invitados por compartir información sumamente interesante. Debo confesar que la presentación que más me ha interesado es la del invitado polaco, el señor Salvarowski. Lo que han hecho tiene un valor inestimable. Esta iniciativa de la Tarjeta Europea para las Personas Mayores y Pensionistas debe cotejarse y examinarse junto con la Tarjeta para las Personas con Discapacidad, que no son lo mismo, pero lo que comparten ambos es que deben facilitar la movilidad para unos y otros, para los mayores y para quienes padecen alguna discapacidad. Para los mayores, queremos promover la movilidad transnacional y asegurar que puedan tener acceso a servicios disponibles en otros países. Cuando gobernaba el PiS en Polonia, fui ministra de Política y Asuntos Sociales y ofrecimos numerosas soluciones dirigidas a esa franja de población de mayores, para que tuvieran una pensión digna y disfrutaran de otros servicios derivados de su estatuto de jubilados, con el objetivo de proporcionar condiciones de vida dignas a todas estas personas. Por lo tanto, es conveniente poner en común nuestras mejores prácticas para tener un instrumento óptimo que permita a nuestros mayores, en una sociedad que envejece, tener una vida mejor y una mayor dignidad. Muchas gracias.
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Muchas gracias. En nombre de los Verdes, agradezco a todos por estas presentaciones tan interesantes. Tengo una pregunta dirigida a la representante de la Comisión Europea, quien nos ha enumerado una serie de medidas concretas que, en mi opinión, no aportan nada nuevo a nuestros mayores. ¿Por qué no hemos formulado una estrategia realmente centrada en mejorar las condiciones de vida de los mayores? Muchas de estas medidas parecen quedarse en lo superficial. La señora Mahler menciona que la tarjeta podría tener un valor añadido al transmitir un mensaje de europeísmo a nuestros mayores, para que se sientan más europeos. Sin embargo, lo que deberían saber es que, al desplazarse a otro país, deberían contar con los mismos descuentos que disfrutan en su propio país. Creo que hay personas a las que les da vergüenza pedir algo y que les digan que no tienen derecho. Debería ser lo más normal recibir los mismos descuentos y bonificaciones al desplazarse. Además, tengo una pregunta para el representante polaco que nos ha ofrecido esta presentación tan interesante. ¿Las empresas que colaboran con ustedes ofrecen realmente todos los servicios y ventajas a todos los que presentan la tarjeta, independientemente del país del que procedan, o algunos de los servicios están limitados a un cierto municipio o ciudad? ¿Lo que se ofrece a los ciudadanos polacos también está disponible para un esloveno que visite esa misma ciudad? Ahora les pediría a los invitados que respondan a las preguntas y comentarios formulados, con un tiempo de tres minutos cada uno. He tomado nota de cuatro preguntas que me gustaría que se abordaran. Al entablar este debate, es fundamental tener presente qué problema queremos resolver, para qué grupo y en qué contexto, ya sea nacional o transfronterizo. Para recordar el contexto de la petición, se trataba de un ciudadano alemán al que no se le otorgó un descuento para acceder a un acto cultural, a pesar de haber presentado su tarjeta de mayor, que estaba traducida a tres idiomas. Trabajo en la DG Empleo y recibimos constantemente quejas de ciudadanos de toda Europa. Nunca había visto una queja similar relacionada con el acceso a un acto cultural. Personalmente, nunca he tenido problemas para obtener descuentos ni para mis padres ni para los padres de mi pareja, ya que la mayoría de las personas ni siquiera verifican la edad. Uno presenta la tarjeta, la persona a cargo observa y dice: "Muy bien, confiamos en que usted tiene la edad mínima". Es importante señalar que fijar descuentos a nivel europeo es algo complicado. En cuanto a las dificultades que enfrentan los mayores, estoy de acuerdo en que se enfrentan a muchos retos, especialmente en una sociedad que envejece. Por eso contamos con una caja de herramientas para ayudar a los Estados miembros a afrontar este envejecimiento. Dentro de unas semanas, presentaremos una estrategia que abarcará un nuevo contrato generacional, teniendo en cuenta el bienestar de las futuras generaciones y que, en buena medida, permitirá resolver algunos de los problemas actuales. Sin embargo, volviendo a la generación actual de mayores, es evidente que les preocupa el coste de la vida y el acceso a los servicios.
Fragmentos 1-10 de 21 (10 disponibles públicamente)

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