Parlamento Europeo Sesión Plenaria

Parlamento Europeo - Sesión Plenaria - 21 de enero de 2026

21 de enero de 2026
08:02
Duración: 12h 32m

Contexto de la sesión

Sesión Plenaria - Plenary session - Room: Hemicycle Strasbourg

Vista pública limitada

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10:00
Buenos días a todos. Por favor, vayan tomando asiento. Vamos a comenzar. Se abre la sesión.
15:00
En relación con la decisión de varias comisiones de iniciar negociaciones interinstitucionales, y en consonancia con el artículo 72, apartado 1, anuncio que la apertura de la sesión del 19 de enero, tras esa sesión, no he recibido ninguna notificación, alcanzando más o menos el umbral, de manera que se empiezan las negociaciones. Debate conjunto sobre la reunión del Consejo Europeo, declaraciones del Consejo de la Comisión, conclusiones de la cumbre del 18 de diciembre de 2025, y declaraciones de la Comisión y del Consejo con respecto al aumento de las tensiones geopolíticas y las continuas amenazas al orden basado en normas. Empezamos con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, quien tiene la palabra. Señora presidenta Metsola, señora presidenta Von der Leyen, señorías. Quisiera expresar mis más sinceras condolencias por las víctimas de los accidentes ferroviarios ocurridos en los últimos días en España. Todo mi apoyo para sus familiares y seres queridos. El debate que celebramos hoy en esta Cámara no podría ser más oportuno. Seamos realistas. Si consideramos los desafíos geopolíticos a los que se enfrenta Europa, es muy llamativo ver cómo el orden internacional se ve erosionado y se ponen en tela de juicio las alianzas. Sin embargo, la Unión Europea saldrá de aquí más fuerte, más resiliente y más soberana. Para que esto suceda, nuestra respuesta debe tener tres elementos: una Europa de principios, una Europa de protección y una Europa de prosperidad. Estas tres dimensiones se están poniendo a prueba en el momento actual en las relaciones transatlánticas. Esa es la razón por la cual decidí convocar una reunión de los líderes europeos para mañana sobre las relaciones transatlánticas. Hemos escuchado a los Estados miembros con anterioridad a esta reunión y considero que hay una serie de elementos compartidos. En primer lugar, estamos unidos en torno a los principios del derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía nacional. En segundo lugar, estamos unidos en pleno apoyo y solidaridad con el Reino de Dinamarca y con Groenlandia. Solo ellos, Dinamarca y Groenlandia, podrán decidir sobre su futuro. En tercer lugar, reconocemos que hay un interés compartido transatlántico por la paz y la seguridad en el Ártico, en particular trabajando a través del instrumento de la OTAN. En cuarto lugar, más aranceles erosionarían las relaciones transatlánticas, lo cual es incompatible con el acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea. En quinto lugar, estamos preparados para defendernos, defender a nuestros Estados miembros, a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas en contra de cualquier tipo de coerción. La Unión Europea tiene el poder y las herramientas para hacerlo. En sexto lugar, queremos continuar participando constructivamente, por supuesto, con los Estados miembros sobre todas las cuestiones de interés común. Son muchas, ya que somos socios, interlocutores, aliados y compartimos una comunidad transatlántica. Estoy convencido de que estos son los principios que deben guiar los debates entre nuestros líderes en el día de mañana y nuestras acciones en el futuro. Señoras y señores, Europa debe ser más fuerte y más soberana, y para ello debe ser paladín de un orden basado en normas y en el multilateralismo. Siempre vamos a respetar los principios anclados en la Carta de Naciones Unidas y defenderemos la dignidad y las libertades individuales. No podemos aceptar que la ley del más fuerte prevalezca sobre los derechos del más débil.
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Porque las reglas internacionales no son optativas y las alianzas no pueden quedarse simplemente en una secuencia de transacciones. No podemos aceptar incumplimientos del derecho internacional en ningún lugar, ni en Ucrania, ni en Groenlandia, ni en Latinoamérica, ni en África, ni en Gaza. No podemos aceptar violaciones de los derechos humanos, sean en Irán, en Sudán o en Afganistán. En tiempos como estos, los principios son más importantes que nunca, porque la fiabilidad, la fuerza y la coherencia son fundamentales. Europa tiene que ser más fuerte y más soberana, y eso lo puede lograr a través de la mejor protección de sus ciudadanos. En 2025, nos centramos en las prioridades de la Europa de la defensa y en la aceleración de nuestros trabajos hacia la defensa europea y la preparación. Hemos construido los elementos principales y, ahora, inquebrantablemente, estamos trabajando para invertir mejor, coordinar más, mejorar la eficiencia y reforzar nuestra industria de defensa, además de desplegar nuevos instrumentos financieros. Sin embargo, la seguridad a largo plazo en Europa no se puede mantener únicamente a través de la inversión en defensa, sino que hay que lograrla a través de una paz duradera en Ucrania, porque la seguridad en Ucrania es la seguridad en Europa. Nuestra respuesta ha sido clara desde el primer día de la guerra de agresión de Rusia: brindarle pleno apoyo a Ucrania desde el punto de vista financiero, en términos de seguridad, en reconstrucción y en su recorrido hacia su membresía en la Unión Europea. En el último consejo de diciembre, se recordó el compromiso celebrado en octubre de atender las necesidades financieras urgentes de Ucrania para 2026 y 2027, y ahí los líderes tomaron dos decisiones históricas. En primer lugar, aprobamos un préstamo de 90.000 millones de euros, apoyados por el presupuesto de la Unión Europea, para cubrir las necesidades financieras de Ucrania en los próximos dos años. En segundo lugar, Ucrania comenzará a devolver este préstamo únicamente una vez que pague las reparaciones a Rusia, y hasta entonces la Unión se reserva el derecho de hacer uso de los activos inmovilizados rusos para garantizar la devolución. De este modo, en Ucrania nos comprometimos y estuvimos a la altura, porque en tiempos de crisis la Unión Europea asume su responsabilidad y actúa con decisión. Señoras y señores, la manera de que Europa sea más fuerte y más soberana es que prospere económicamente. Los líderes le dieron un impulso a la Europa de la defensa en 2025, y lo mismo tendremos que hacer para la economía de Europa este año, en 2026, trabajando de la mano con la Comisión y con el Parlamento Europeo para brindarle un nuevo ímpetu al crecimiento, a la innovación y a la resiliencia de Europa. Debemos estar a la altura de lo que necesitan nuestros ciudadanos en cuanto a empleos de calidad y la asequibilidad de la vivienda, porque la cohesión social y la prosperidad son dos partes de la misma moneda. Si no, nada sería sostenible. Por esta razón, el 12 de febrero voy a convocar una sesión de intercambio de ideas entre los dirigentes europeos para ver cómo podemos aprovechar plenamente el potencial del mercado único de Europa en el nuevo contexto geoeconómico. La Unión Europea es un mercado único poderoso y tenemos que completarlo. ¿Cómo? Facilitando que las empresas, los servicios y las inversiones sean de carácter transfronterizo, reduciendo la burocracia a todos los niveles y, al mismo tiempo, manteniendo nuestras ambiciones políticas, combinando fuentes de energía fiables y sostenibles.
25:00
Integradas plenamente en un mercado europeo, reforzando también nuestra soberanía digital, defendiendo nuestras normas y nuestra independencia reguladora en contra de los oligarcas tecnológicos, protegiendo a nuestros niños de unas redes sociales sin límite alguno, permitiendo una unión de la inversión que haga que los ahorros sean posibles y también las inversiones. La Unión Europea ha construido una red muy amplia de acuerdos comerciales que abarcan 78 países, y la Comisión está haciendo un progreso muy significativo en las negociaciones con países como la India, Australia, Tailandia, Filipinas y los Emiratos Árabes Unidos, y menciono solo algunos de ellos. Justamente la semana pasada firmamos el acuerdo MERCOSUR, un tratado histórico que va a establecer la mayor zona de libre comercio en el mundo, un mercado de más de 700 millones de consumidores en 31 países. Su significado político y económico es enorme, especialmente en el contexto actual. Este acuerdo no solo tiene un valor económico, sino que también posee un significado geopolítico inmenso en este momento, lanzando un mensaje poderoso al mundo: en lugar de aranceles, la Unión Europea ofrece colaboración; en lugar de esferas de influencia, estamos creando esferas de prosperidad compartida. La firma de este tratado ha seguido más de dos décadas de negociaciones, durante las cuales se han tenido en cuenta muchas voces y puntos de vista en esta Cámara. Se consideraron, por ejemplo, las medidas adicionales que se decidieron el mes pasado, y estoy deseando continuar la colaboración, siendo el papel del Parlamento Europeo esencial en este proceso. Señorías, mi mensaje hoy es muy claro: únicamente combinando principios de protección y prosperidad lograremos que Europa sea más soberana, más resiliente y más fuerte. Conjuntamente con el Parlamento Europeo y con la Comisión Europea, continuaremos estando a la altura para nuestros ciudadanos, para nuestra fuerza colectiva y para nuestro lugar en el mundo. Muchas gracias. Gracias, presidente Costa. Tiene la palabra la señora Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión. Thank you very much. Muchas gracias, señora presidenta, querida Roberta, querido Antonio. Señorías, empiezo transmitiendo mis más sinceras condolencias a las familias y allegados de las víctimas de los accidentes ferroviarios en España. Estamos con ellos. Desde la última vez que vine a este Pleno, ha habido sucesos verdaderamente impresionantes, desde lo que sucede en Irán, la situación en torno al Ártico y Groenlandia, hasta el bombardeo incesante sobre la población ucraniana y la infraestructura, desde Oriente Próximo hasta el Indo-Pacífico. Todo esto refleja una serie de realidades para Europa. En primer lugar, queda confirmado que el cambio del orden internacional no solo es sísmico, sino que es permanente, y la velocidad del cambio rebasa con mucho todo lo que hemos visto en décadas. Ahora vivimos en un mundo definido por el poder, factores económicos y políticos.
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Tenemos que enfrentarnos al mundo tal y como está ahora mismo, lo cual me conduce a la segunda realidad, que es un imperativo para Europa: acelerar nuestro impulso hacia la independencia. Hablamos de la economía, de nuestra seguridad, de la tecnología o de la democracia. Debemos ser fuertes a la hora de configurar nuestra realidad. En este mundo, donde cada vez hay menos leyes, Europa tiene poderes. Por ejemplo, una fuerte economía y un mercado único en expansión que puede competir en todo el mundo, así como una enorme capacidad de innovación y unas sociedades muy unidas, con un altísimo nivel de formación y sistemas de salud. Sobre todo, debemos contar con una verdadera capacidad de defendernos. Esto es lo que se trata cuando hablamos de independencia europea. No hablamos de los demás ni de que nos veamos arrastrados por los acontecimientos, sino que es una oportunidad para nosotros, para construir una unión más fuerte, y ya estamos yendo en esa dirección. La velocidad de cambio requiere un nuevo enfoque de Europa. Debemos alejarnos de la cautela tradicional, como hicimos con la energía o con la recuperación de la pandemia a través de Next Generation EU, y como estamos haciendo ahora con la defensa, con SAFE y con el apoyo a Ucrania. El mundo está cambiando a una velocidad creciente, y así debemos hacer nosotros con nuestro enfoque. Nuestras instituciones y nuestra sociedad deben transformar el modo en que pensamos y actuamos. Permítanme mencionar una serie de puntos que considero críticos, comenzando por la seguridad, y en particular, la situación en el Ártico. Groenlandia no es únicamente un territorio y una región clave en el mapa mundial, sino también una tierra rica en materiales críticos y un lugar fundamental para las rutas marinas internacionales. Por encima de todo, Groenlandia es la patria de un pueblo libre y soberano, una nación cuyo derecho a la integridad territorial prevalece, y el futuro lo deben decidir los groenlandeses. Señorías, estamos de acuerdo con nuestros amigos estadounidenses en que es necesario garantizar la seguridad de la región del Ártico. De hecho, estamos colaborando, a saber, en la OTAN. Por ejemplo, Finlandia colabora con Estados Unidos en el uso de rompehielos y en ejercicios en el Ártico. Esto es esencial para reforzar la preparación de los aliados en la región. Estamos en la misma longitud de onda, colaboramos y compartimos la misma evaluación estratégica sobre la seguridad en el Ártico. Por ello, esta amenaza de aranceles por motivos de seguridad es un error. Podríamos caer en una espiral peligrosa entre aliados, lo que envalentonaría a los adversarios que desean que nos quedemos fuera del panorama estratégico. Esta semana, nuestros líderes se reunirán en el Consejo Europeo. Estamos en una encrucijada. Preferimos el diálogo, pero estamos listos para actuar con urgencia, unidad y determinación. Más allá de esto, necesitamos nuestro propio enfoque estratégico. Por ello, estamos trabajando en un paquete para apoyar la seguridad del Ártico, siendo el primer pilar un gran aumento de la inversión en Groenlandia.
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Para apoyar la economía y la infraestructura local, esto se sumará a nuestros esfuerzos anteriores. Hace dos años, antes de que pasara nada de esto, inauguré nuestra primera oficina allí y en nuestro primer presupuesto propusimos multiplicar por dos nuestro apoyo económico a Groenlandia. Sin embargo, debemos actuar rápido y hacer más. En segundo lugar, colaboraremos con Estados Unidos y con todos nuestros socios para garantizar la seguridad en el Ártico de forma más amplia. En concreto, debemos utilizar nuestro aumento de inversión en defensa en equipos preparados para el Ártico, colaborando con Canadá, el Reino Unido, Noruega, Islandia y muchos otros. Por último, creo que Europa debe reevaluar su estrategia de seguridad general y estudiar las necesidades para adaptarse a las realidades de hoy. Muchos de ustedes han trabajado en distintas estrategias nacionales y europeas de seguridad, pero el mundo no para de cambiar y Europa debe cambiar al mismo ritmo. Señorías, cuando hablamos de seguridad, es más importante que nunca centrarnos en Ucrania. La seguridad y la independencia europea dependen de lo que suceda en Ucrania. Han pasado casi cuatro años desde que irrumpieron los tanques rusos en Ucrania. Las negociaciones de paz están en curso y reconozco el esfuerzo de Estados Unidos en esta labor. Aunque aumentan los esfuerzos de paz, también lo hacen los ataques de Rusia. La Unión seguirá respaldando a Ucrania en todos los sentidos. Por eso es tan importante que en el último Consejo Europeo acordásemos 90.000 millones de euros para Ucrania. Nos hemos responsabilizado de las necesidades de Ucrania, tanto civiles como militares, y estos 90.000 millones de euros demuestran nuestro compromiso de solidaridad incansable. Respaldaremos a Ucrania hasta que se consiga una paz justa y duradera. Señorías, brevemente me gustaría hablar de la economía. Debemos reducir nuestras dependencias, porque la interconexión está muy clara. El comercio dentro de nuestro mercado único representa el 55% del PIB, mientras que el comercio con el resto del mundo es aproximadamente el 45% de nuestro PIB. Nuestra cadena de suministro y nuestros objetivos dependen del comercio, que tiene más importancia que nunca. Acabo de estar en Paraguay, donde firmamos un acuerdo histórico con Mercosur. La semana que viene estaré en India para firmar otro acuerdo histórico o para negociarlo. Las negociaciones están en curso con muchos otros socios. Estos acuerdos generarán enormes oportunidades para nuestras empresas, crearán empleo aquí en Europa, nos harán más resilientes y garantizarán el suministro. Cuantos más socios comerciales tengamos en el mundo, mayor será nuestra independencia, y justo eso es lo que necesitamos. Mercosur es un ejemplo y sé que es un tema muy candente en esta casa. Este acuerdo garantiza nuestro acceso a materias primas críticas que necesita nuestra industria. Los beneficios serán enormes para las empresas europeas, por ejemplo, el sector del automóvil. Las exportaciones de Europa a Mercosur podrían aumentar hasta 20.000 millones de euros, o un 200%. Lo mismo se aplica a la industria química y la maquinaria. El acuerdo con Mercosur tendrá enormes beneficios para los productores lácteos, vitícolas, de bebidas alcohólicas, petróleo, entre otros. También hemos prestado atención a sus preocupaciones, hemos escuchado a los agricultores y ganaderos y hemos garantizado salvaguardas robustas para los sectores sensibles.
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El agroalimentario. Estoy convencida de que este acuerdo será beneficioso para nuestra economía y para todos los Estados miembros. En definitiva, Señorías, vivimos un momento de cambio global plagado de peligros. Europa debe estar lista para cambiar al mismo ritmo y ser independiente para su propio futuro. No será fácil. Habrá que tomar decisiones difíciles y asegurar que nuestro trabajo tenga amplitud de miras. No me cabe duda, no obstante, de que, de la mano, podemos conseguirlo. Muchísimas gracias y que larga vida a Europa. Gracias, presidenta von der Leyen. Comenzamos la primera ronda de los grupos políticos con el presidente del PPE, Manfred Weber. Señora presidenta del Parlamento, de la Comisión y del Consejo, estamos a principios de 2026 y la ciudadanía está preocupada, incluso asustada, viendo lo que está sucediendo, porque se ponen sobre la mesa cuestiones básicas. La primera, sobre el tapete, son nuestros valores: la libertad y la democracia. En Irán, tenemos un régimen que asesina a su propia juventud. Debemos actuar y llamar a las cosas por su nombre. Respecto a Venezuela, el jueves pasado me reuní con Edmundo González, el presidente electo de Venezuela. Se ha secuestrado y encarcelado a miembros de su familia por su compromiso con una Venezuela democrática. Incluso nuestro Parlamento le otorgó el premio Sájarov a la oposición venezolana. Se ha derrocado a Maduro, un dictador, y estamos deseando que haya un futuro democrático en Venezuela. La libertad y la democracia también son relevantes para Groenlandia. Espero que podamos hablar esta semana sobre la paz en Ucrania, aunque ahora se ve eclipsada por mil y otros asuntos. No lo olvidemos: respaldamos al valiente pueblo de Ucrania y a sus soldados. Agradezco a la señora von der Leyen por sus esfuerzos en trabajar sobre este plan de veinte puntos. Estamos hoy listos para la paz, para la diplomacia y para un compromiso. Sin embargo, Putin no cesa en sus ataques a las infraestructuras energéticas y a los civiles. Es Putin quien no está listo para la paz. Me gustaría que las amistades de Putin, que están en esta sala y en contacto con él, lo convenzan para que regrese a un consenso y a un entendimiento mutuo. Por suerte, hemos podido finalizar el paquete de 90.000 millones gracias al Consejo. La segunda cuestión básica que debemos plantearnos es quiénes son nuestros socios. El presidente estadounidense quiere plantar la bandera en Groenlandia. Esto es sorprendente e inaceptable. Defenderemos a Dinamarca y a su reino, así como su integridad territorial, porque al final Groenlandia está dentro de la OTAN. Al inicio del Pleno de esta semana, la presidenta Metsola respaldó a Dinamarca y a Groenlandia, y observé que la mitad del grupo de los Patriotas se levantó a aplaudir para defender a Groenlandia, mientras que el resto del grupo no lo hizo. Por lo tanto, los patriotas tendrán que posicionarse y decidir si quieren ser europeos de pro o si prefieren ser una colonia de Washington. Eso es lo que está en juego. ¿Qué necesitamos entonces? Una respuesta europea. Observamos cada vez más presión de Estados Unidos que nos amenaza con aranceles. El PPE lo tiene muy claro: ya basta. He sido de los pocos, mi grupo ha sido de los pocos en dar la bienvenida al acuerdo de Escocia, tan criticado el verano pasado. A mí me parecía un buen acuerdo. Lo que está ahora en juego es si podemos confiar en los compromisos del verano pasado, ya que está en entredicho la credibilidad de Estados Unidos. No hay duda de que no habrá ratificación.
45:00
Sin aranceles a la Unión Europea para Estados Unidos hasta que no se aclare la cuestión de la credibilidad de Estados Unidos como socio. Y hablando de socios, hay que decir que sí a Mercosur; no somos una potencia militar, pero sí somos una potencia económica, un gran mercado. Milei y Lula pueden llegar a un acuerdo, porque juntos somos más fuertes, tanto el pueblo sudamericano como el pueblo europeo. Si le decimos que no a Mercosur, China, Rusia y Estados Unidos se frotarán las manos por distintos motivos. Así que un sí a Mercosur es un sí a una amistad internacional y a una unión más fuerte. Señorías, somos conscientes de que el mundo ha cambiado. Es un nuevo mundo. ¿Estamos listos para enfrentarlo? La arquitectura de la Unión está a la altura, pero en el Consejo tenemos a Orbán con poder de veto y a los E3 que se presentan, recordemos que no son Europa. Tenemos una responsabilidad nacional en materia de defensa. Lavrov dijo ayer en la rueda de prensa que Estados Unidos se puede quedar con Groenlandia; yo me quedo con Ucrania y ya está. Esa es la realidad. Señorías, amigos y amigas, ¿estamos listos? Yo diría que no. Lo ideal sería hablar con una voz. Imaginemos que volvemos al espíritu de los padres fundadores de la Unión Europea. Tenemos que empezar a hablar de cómo podemos reforzar a Europa de nuevo. Eso es lo que está en juego. Hay que responder al populismo abordando los problemas de la ciudadanía con la economía. Esta es nuestra responsabilidad, es enorme; garanticemos la libertad y la democracia, encontremos nuevos socios en el mundo y que Europa esté lista para lo que se avecina. Muchísimas gracias. Gracias, señor Weber. Ahora le doy la palabra a la presidenta de S&D, la señora H. García. Gracias, presidenta. Quiero comenzar agradeciendo al presidente Costa y a la presidenta von der Leyen por sus palabras de solidaridad con el pueblo español, a las que me sumo en apoyo a todas las víctimas y los familiares de los accidentes de tren ocurridos en estos últimos días. Hace un año que Donald Trump regresó al poder, y con él regresó una idea peligrosa: que el orden internacional es un estorbo y que la ley del más fuerte puede sustituir al derecho. Aranceles del 25% contra aliados europeos, amenazas abiertas, chantaje económico y desprecio a la soberanía ajena. Trump no es una anomalía pasajera; es un ataque frontal a la Europa que ayudó a construir. Y frente a sus ansias imperialistas, Europa no puede dudar, no puede esconderse, no puede callar, porque Trump solo entiende el lenguaje del poder, y Europa tiene poder. Tiene poder económico, tiene poder comercial y político. La pregunta es si estamos dispuestos a usarlo. Ante los aranceles y las amenazas sobre Groenlandia, la respuesta debe ser inmediata y firme: suspender las negociaciones del acuerdo comercial con Estados Unidos, activar el instrumento anticoerción y reforzar la presencia militar en Groenlandia. Debemos preparar con urgencia un plan para que la Unión Europea esté en condiciones de responder si Dinamarca solicita la asistencia prevista en el artículo 42.7 del tratado. Señora von der Leyen, Groenlandia no es solo un asunto de la OTAN; también es responsabilidad de la Unión Europea y, como tal, debemos asumirla y no mirar hacia otro lado. Y lo mismo ocurre con América Latina. No bastan declaraciones genéricas; hay que decirlo sin ambigüedades. La agresión de Trump contra Venezuela y sus amenazas de uso de la fuerza contra países como Colombia, Cuba, México, Panamá y Canadá son inaceptables e ilegales. Europa no puede normalizarlas, porque América no es propiedad de Trump, es propiedad de sus pueblos y sus gentes.
50:00
La democracia no es el petróleo. Lo demuestra el desprecio hacia la oposición democrática venezolana y el anuncio del control estadounidense sobre la industria petrolera de Venezuela. Ese es su único interés. Nuestra posición debe ser clara: condenar la violación del derecho internacional y, al mismo tiempo, implicarnos activamente para facilitar un proceso de transición democrática real. Señora von der Leyen, se lo advertí en el Pleno de diciembre y hoy se confirma: la política de apaciguamiento y complacencia frente a Trump no funciona. Cuando no se responde a tiempo, el problema se agrava. ¿Cuántas provocaciones más hacen falta para reaccionar? Permítame también ser clara respecto a Gaza. La llamada Junta de Paz que promueve Trump no es un proyecto de paz, es un negocio al servicio de sus amigos. Si de verdad queremos la paz, Gaza debe ser gobernada por la autoridad palestina, no por un consejo para repartir poder e influencia. Y, señor Weber, el tiempo ha demostrado que se equivocó. Nos acusó de romper la coalición europeísta por oponernos al infame acuerdo arancelario con Trump, y hoy estamos en esta situación. Pero nunca es tarde para volver al lado correcto. Igual que nos entendimos y trabajamos por unidad para defender a Ucrania, porque era defender Europa, ahora debemos trabajar por esa unidad para defender la soberanía europea. Frente a la doctrina Monroe, la Unión Europea debe responder con más soberanía en defensa, energía, tecnología y comercio. En este contexto, no podemos paralizarnos; debemos avanzar mediante alianzas estratégicas como el acuerdo Mercosur, construyendo cuanto antes una mayoría en este Parlamento. Porque ese es nuestro objetivo: convertir cada crisis en una oportunidad para reforzar Europa. Frente a la Europa del silencio, de la sumisión y del miedo, construiremos una Europa soberana, del coraje, de la democracia y de la dignidad. Una Europa que no se arrodilla, que no calla, que sabe defender su lugar en el mundo. Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra el presidente del Grupo de los Patriotas, Jordan Bardella. Gracias, señora presidenta. Señora presidenta de la Comisión, presidente del Consejo, señorías, quiero hablarles hoy de nuestros agricultores, que ustedes llevan al matadero. Señora von der Leyen, acaba de regresar de Paraguay, y este sábado ha clavado un nuevo clavo en el ataúd de los agricultores de la Unión al firmar el acuerdo de Mercosur. Este acuerdo, profundamente injusto, abrirá nuestros mercados a toneladas de productos cárnicos que no respetan nuestras normas medioambientales, sanitarias ni nuestras exigencias sociales, y lo sabe usted a ciencia cierta. El presidente Macron ha sido su cómplice durante todos estos años. Ha querido calmar la cólera de los agricultores sabiendo que no se lograba una minoría de bloqueo. ¡Qué cínico y qué hipócrita! Francia siempre ha estado a favor de este acuerdo; la prueba está clara: los eurodiputados votaron en trece ocasiones en contra del Mercosur, mientras que nosotros lo hicimos en cincuenta y dos ocasiones. El presidente Macron y usted misma intentaron hacer tragar la píldora con cláusulas de salvaguardia temporales que no reconocen ni siquiera los países del Mercosur. Además, mantuvieron el presupuesto de la PAC a pesar de su ambición de reducirlo. Esos 45.000 millones solo son un anticipo y no una prolongación, como se ha dicho. Las promesas obligan a quienes las han hecho. Señora von der Leyen, ha sacrificado a los agricultores franceses en pro de la industria automovilística alemana. Nosotros nos opondremos siempre al desmantelamiento de la capacidad de los agricultores de vivir dignamente, porque de ello depende nuestra supervivencia en un mundo cada vez más incierto. La agricultura tiene que salir.
55:00
De los acuerdos de libre cambio. Las normas de nuestras empresas se tienen que simplificar y para nuestra economía se tiene que producir, producir, producir. Esta es la palabra clave. Gracias. Y ahora tiene la palabra el copresidente del ECR, el señor Procaccini. Gracias, presidente, presidenta von der Leyen, presidente Costa. Las conclusiones del último consejo nos ofrecen una imagen clara. Europa finalmente está saliendo de su burbuja ideológica para hacer frente a la dureza de la realidad. En materia de inmigración, el acuerdo sobre los países terceros seguros para los retornos es una historia de éxito de sentido común. Estamos empezando a arrebatar el control de la inmigración a los traficantes de seres humanos y a la incertidumbre de las interpretaciones judiciales, devolviendo esta cuestión al lugar donde tiene que estar, en el ámbito de la responsabilidad política. Esto demuestra que cuando Europa deja de predicar y empieza a actuar con pragmatismo, los resultados llegan. Por lo que se refiere a Ucrania, el préstamo de 90.000 millones de euros ha sido un acto de responsabilidad. Seguiremos ayudando a ese pueblo que hace cuatro años lleva resistiendo heroicamente a la cobarde invasión rusa. Y no lo hacemos solo por Ucrania, lo hacemos también por nosotros, porque si Rusia alcanzara sus objetivos, todos los pueblos de Europa estarían en peligro. Si cualquier nación fuera libre de arrebatar por la fuerza a sus naciones vecinas, estaría en peligro la paz que se ha consolidado en nuestro continente tras las guerras desgarradoras que llenan nuestros libros de historia. Yo sé perfectamente lo que están pensando: lo que se aplica al este también debe aplicarse al oeste. Estoy de acuerdo. Por otra parte, los conservadores seguiríamos apoyando la unión de Occidente, porque no es únicamente un lugar geográfico, sino que es una civilización con sus defectos y contradicciones, pero también con su cultura de libertad. Francamente, yo no creo que sea poniéndose las gafas al estilo Top Gun como vamos a obtener más respeto por parte de Estados Unidos. Solo podemos ganar este respeto con nuestra solidez geopolítica, con nuestra competitividad económica, con la soberanía de las materias primas, con una defensa militar eficiente y tecnológicamente avanzada. Nuestra fuerza como europeos reside en la comunidad transatlántica; solo dentro de ella seguimos siendo dueños de nuestro destino. Gracias. A continuación, tiene la palabra la presidenta de Renew, Valérie Hayer. Señora presidenta, presidentes, señorías, quería empezar esta intervención con un mensaje de apoyo y solidaridad con los iraníes y las iraníes. Las manifestaciones contra el régimen han generado una represión inaudita, masacres. Este régimen tiene que caer, pero tiene que caer solo con la voluntad del pueblo iraní, sin intervención extranjera, sin bombas norteamericanas. La responsabilidad de la UE es enorme. Tenemos que incluir a los guardianes de la revolución en la lista de organizaciones terroristas. Si no es simbólico, es una medida jurídica con efectos inmediatos, reducirá su capacidad de financiación a nivel internacional y permitirá al pueblo iraní llevar a cabo su revolución. Tenemos que asumir esa decisión porque defiende principios importantes para nosotros, el respeto de la libertad fundamental y el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos. Quería pasar ahora a nuestras relaciones con Estados Unidos. No funciona el apaciguamiento. Hemos entrado en el tiempo de la lucidez, de la concienciación y de la valentía política. Así que nosotros lo asumimos: tiene que haber una relación de fuerzas con Estados Unidos. Tenemos medidas disuasorias, herramientas que estamos dispuestos a utilizar. Ya lo dijimos, Renew no va a votar el acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos. Pedimos también que se active cuanto antes el instrumento anti-coerción. ¿Por qué? Porque este instrumento lo votamos precisamente para una situación como la que vivimos ahora. Así que no arrastremos los pies, señora presidenta, señor presidente.
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