Muchas gracias. ¿Podemos comenzar nuestros trabajos de la tarde? He tenido una conversación muy agradable con los invitados, pero, en primer lugar, tenemos un mensaje de nuestra presidenta, la presidenta del Parlamento Europeo, la señora Roberta Metsola.
Señoras y señores, esta Semana Europea de la Discapacidad es una fecha muy señalada en nuestros calendarios. Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestro progreso, evaluar los retos que tenemos por delante y reafirmar nuestro compromiso. Conocemos las estadísticas: más de cien millones de personas en la Unión viven con discapacidad, visible o invisible. Todas esas personas son el compañero, el hijo, el vecino, el amigo de alguien. Alguien que tiene que luchar cada día contra barreras que no deberían existir: barreras a la educación, al empleo, a la movilidad y al espacio público. Somos sus representantes electos. Tenemos el deber de mejorar su vida y ayudar a cada europeo y europea a alcanzar su pleno potencial a nivel humano, social y económico.
Como presidenta, me enorgullece que este Parlamento esté a la altura esta semana. Quiero dar las gracias a los colegas por organizar una semana excelente, como hacen siempre. Depende de todos y todas mantener vivo este impulso, no solamente cuando hay focos, sino todas las semanas y todos los días. Esta Casa sigue con atención la Estrategia sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Lo hacemos también en nuestras salas, con una interpretación más inclusiva. Todavía tenemos mucho por hacer y no debemos dejar de aspirar a hacerlo cada vez mejor. Sigamos trabajando. Europa solo cambiará si impulsamos ese cambio, y solo avanzaremos hacia un futuro más igual e inclusivo si lo hacemos de la mano. Gracias.
Muchísimas gracias por este discurso de nuestra presidenta. Me gustaría, a nivel logístico, informarles de que hasta las cinco de la tarde tendremos un servicio de transcripción en directo (subtitulado), por lo que podrán seguir la transcripción en vivo. También podrán elegir entre once idiomas de interpretación. Si no les funciona, por favor, actualicen la página.
Bien, ahora sí, me gustaría dar la bienvenida a Inmaculada Placencia Porrero, experta de la Comisión Europea. Muchísimas gracias por estar con nosotros en el contexto de la Semana Europea de la Discapacidad. Después de su presentación, daré la palabra al señor McNamara, representante de ITRE dentro de la Red del Parlamento Europeo por los Derechos de las Personas con Discapacidad. ¿Está con nosotros? Sí… Ah, no, un momento.
Se corrige la Presidencia: ha sido un error mío. Comenzamos con las preguntas de los coordinadores… No, tampoco. Me he confundido. Doy la palabra a la señora Placencia Porrero. Tiene cinco minutos para su presentación. Espero que funcione el cronómetro.
Muchísimas gracias; lo primero, agradecer a esta comisión su invitación para abordar esta cuestión importantísima: la accesibilidad y la tecnología de asistencia. Mi perspectiva se basa en el interés de este colectivo. Investigación, tecnología, interoperabilidad y accesibilidad.
La accesibilidad es, en realidad, una cuestión de derechos humanos y está consagrada en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la que somos parte firmante. La accesibilidad ya no es una opción; es una obligación que debemos cumplir. Este convenio recoge una serie de obligaciones concretas y también establece principios generales. Debe entenderse como una condición previa para que las personas con discapacidad puedan gozar de sus plenos derechos: acceso a la educación, al empleo, a la justicia y a la información. Sin accesibilidad, esto resulta imposible.
Desde esta perspectiva de derechos, pasamos a la aplicación, que es donde todo se materializa: ¿qué significa realmente la accesibilidad? ¿Qué deben hacer las autoridades públicas y los operadores económicos? La Unión Europea aborda la accesibilidad desde la armonización: normas comunes europeas para aprovechar las ventajas del mercado único en aras de la accesibilidad. Contamos con normativa concreta como la Ley Europea de Accesibilidad, otros instrumentos como directivas, y el Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas. Existen obligaciones de accesibilidad que remiten a requisitos específicos dentro de la Ley Europea de Accesibilidad. La idea es armonizar, sí, pero también garantizar que quienes adopten de forma temprana la accesibilidad cosechen beneficios, por ejemplo mediante la contratación pública, donde hemos vinculado estas obligaciones de accesibilidad. De forma similar, encontramos disposiciones equivalentes en los fondos europeos. También en el Marco Financiero Plurianual (MFP) hemos incluido requisitos de accesibilidad, mirando al futuro. Con estos requisitos armonizados estamos conciliando la oferta y la demanda y facilitando el trabajo de los operadores económicos.
En cuanto a la normativa en materia de energía, renovaciones y eficiencia energética, la accesibilidad es un elemento intrínseco y complementario. Asimismo, hemos desarrollado una serie de normas europeas sobre las tecnologías de la información y la comunicación; son normas con proyección internacional y países como Canadá y Australia las utilizan en sus políticas públicas.
Ahora bien, la accesibilidad por sí sola no basta para garantizar el pleno acceso de las personas con discapacidad: debe ir de la mano de las tecnologías de asistencia. Hablamos de soluciones y dispositivos que abordan necesidades específicas. Las tecnologías de asistencia y las tecnologías de uso general deben converger; sin interoperabilidad, las personas con discapacidad no podrán utilizar en igualdad de condiciones los productos y servicios. Debemos seguir trabajando en ello.
La fragmentación del mercado de las tecnologías de asistencia... Quería decir, para terminar, que la adopción de tecnologías novedosas, como por ejemplo el euro digital, es una cuestión esencial para garantizar que las personas con discapacidad puedan seguir participando en la economía y en la sociedad. He concluido mi intervención.
Muchísimas gracias, señora Placencia‑Porrero. Tiene la palabra, por cuatro minutos, el señor Magna Mara.
Muchas gracias. Me complace que se celebre hoy este intercambio de pareceres. Quisiera dar las gracias a la señora Placencia‑Porrero por su presentación y también a la Comisión ITRE por organizar este debate tan importante durante esta Semana de la Discapacidad.
Dentro de la Unión, más de cien millones de personas viven con una discapacidad de algún tipo. Como eurodiputados, debemos redoblar nuestro compromiso para que todas las personas con discapacidad puedan vivir sus vidas y alcanzar su pleno potencial. Es nuestro deber garantizar que nuestras políticas las empoderen para que participen de forma plena e igualitaria, también en el mercado único digital.
Hoy tenemos la ocasión de reflexionar sobre nuestro progreso en la aplicación de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la que somos parte. Ahora bien, existe un Protocolo facultativo dentro de esta Convención que refuerza su aplicación práctica al cerrar brechas y llamar la atención sobre los retos. No todos los Estados miembros lo han ratificado, ni tampoco la propia Unión. Creo que esta comisión debería insistir en que así sea. Me gustaría llamar la atención de la Presidencia irlandesa para que haga de este empeño una prioridad. Teniendo en cuenta la postura irlandesa, acogeríamos muy favorablemente que por fin se ratificase el Protocolo facultativo.
La Ley Europea de Accesibilidad supone un antes y un después. Aunque no sea perfecta, es un paso adelante más que bienvenido. Dado que cada vez nuestra vida transcurre más en internet —pedimos comida, hacemos compras, accedemos a los medios—, esta ley nos ayuda a garantizar que la accesibilidad sea una realidad y no un mero principio. Con este marco común europeo, nos aseguramos de que los proveedores de servicios, como los bancos o los servicios de venta de entradas, tengan en cuenta la accesibilidad.
Sin embargo, esto no es suficiente. Hay que ir más allá de los requisitos de accesibilidad y recurrir también a la tecnología de asistencia, porque, si no, seguirá habiendo exclusión. Por ello es fundamental la interoperabilidad. Por ejemplo, debe ser posible utilizar lectores de pantalla interoperables; de lo contrario, la cobertura será muy imperfecta. La normativa es el primer paso.
Si hay tiempo, me gustaría formular unas preguntas: ¿debería la ley ir más allá? ¿Cuál es el plazo para la transposición?
Y, para la aplicación de esta ley una vez aprobada. El 28 de junio de este año, por cierto, ¿consideran que ha sido transpuesta correctamente? ¿Está la Comisión en contacto con los Estados miembros sobre problemas de transposición? ¿Cómo podemos garantizar que los requisitos de interoperabilidad puedan seguir el ritmo de los desarrollos tecnológicos, a fin de asegurar la fluidez y la accesibilidad de las tecnologías para el público en general? Me gustaría recordar que, aunque no se haya ratificado en la Unión el Protocolo Facultativo, cabe señalar las preocupaciones del Comité de las Regiones sobre el ámbito de aplicación de esta ley, que deja fuera, por ejemplo, el transporte y bienes esenciales como los electrodomésticos. También observamos retrasos en la transposición, algo muy criticado por parte del Comité de la ONU. Muchísimas gracias, presidenta; quedo a la espera de las respuestas.
Gracias, señoría. Creo que primero podemos hacer una primera ronda de intervenciones con los grupos y, después, daremos la palabra a la señora Placencia Porrero. ¿Algún miembro del PPE desea intervenir? Parece que no. ¿Alguien más desea plantear una pregunta? No. Pues entonces le doy la palabra.
Muchísimas gracias. Preguntas muy interesantes y muy importantes para el futuro de la accesibilidad. Comenzaré por el Protocolo Facultativo, porque esa cuestión es un poco distinta de las demás. Para que la Unión se adhiera se requiere unanimidad: todos los Estados miembros deben estar de acuerdo y, como usted ha señalado, hay varios que no son parte del Protocolo. La Comisión sigue de cerca la situación y estamos trabajando para que todos los Estados miembros se incorporen; llegado ese momento revisaremos la situación.
En cuanto al Acto de Accesibilidad Europea, esta ley abarca productos y servicios esenciales para los cuales los requisitos básicos de accesibilidad suponen una mejora importante. En relación con su ámbito de aplicación, nuestra base jurídica es el mercado interior. Para regular sobre esa base, necesitamos justificar que existe legislación divergente en los Estados miembros que suponga una barrera al mercado. Lo hemos acreditado para una serie de productos. Los usuarios, en particular las personas con discapacidad, han mencionado el caso de los electrodomésticos; sin embargo, hasta donde sabemos, ningún Estado miembro contaba con legislación al respecto, por lo que en ese momento no fue posible establecer la existencia de barreras al mercado por esa razón.
Dicho esto, el Acto de Accesibilidad Europea prevé la presentación de un informe en 2030, en el que se analizará la evolución de la accesibilidad y se reconsiderará si hay sectores o ámbitos en los que sea necesaria una mayor armonización, que pudiera abordarse mediante una iniciativa. Concretamente, la ley contempla el entorno construido: los Estados miembros pueden aplicar los requisitos de la ley al entorno construido. Este ámbito es en gran medida de competencia nacional, y estamos procurando crear un terreno común.
A través de la estandarización, de la normalización. En 2010 ya tuvimos una norma sobre el entorno construido que estamos actualizando en el contexto de la Ley Europea de Accesibilidad, agrupando los requisitos, porque el nivel de medidas en el entorno construido es muy divergente. Queremos aproximarlos paulatinamente hacia un entendimiento común de estos conceptos.
Preguntan por los plazos de transposición y de aplicación de la Ley y qué ocurre ahora; si estamos satisfechos con la transposición. Debo decir que todos los Estados miembros han dejado claro que han realizado la transposición de la Directiva. En su momento, la Comisión tenía procedimientos de infracción abiertos para todos los Estados miembros; eso no significa que no hubieran hecho nada: a muchos les faltaban algunos elementos. Ya hemos cerrado el procedimiento para seis Estados miembros, creo. Estamos avanzando, dialogando con todos; están dispuestos a mejorar respecto de las quejas que habíamos formulado contra ellos. La siguiente fase sería evaluar la corrección: en primer lugar verificamos si la transposición es completa y, posteriormente, si es correcta. Pero eso es otra fase.
En cuanto a la interoperabilidad, ¿cómo podemos garantizarla a medida que evoluciona la tecnología? La Ley Europea de Accesibilidad deposita las responsabilidades de interoperabilidad en los proveedores de productos y servicios digitales. Deben explicar de qué forma aseguran la interoperabilidad de los productos —por ejemplo, sistemas operativos de ordenadores— con las tecnologías de asistencia, y también publicar la lista de tecnologías de asistencia que han sometido a pruebas de interoperabilidad en beneficio de los consumidores con discapacidad. Así, si un lector de pantalla ha sido probado, se sabe cómo funciona con un determinado ordenador; o si los libros accesibles pueden leerse en una pantalla, etcétera. Se ruega a la oradora que hable más despacio. Esta es la forma en la que estamos actuando para garantizar la interoperabilidad de manera continuada, porque es una responsabilidad permanente de los proveedores de productos y servicios de tecnologías digitales. Creo que he respondido a todo; si me he dejado algo en el tintero, me lo recuerdan y responderé de nuevo. Gracias.
—Gracias, muchas gracias —dice el señor McNamara—. Tenemos aún unos minutos más por si alguien quiere añadir algo. Pues no; la verdad es que ha sido una respuesta muy completa. No es algo habitual por parte de la Comisión, si me permite que lo diga así, pero, en todo caso, muchísimas gracias. Sería útil volver dentro de un año para comprobar si el número de procedimientos de infracción se ha reducido considerablemente a medida que los Estados miembros transponen la Directiva y permiten que las personas con discapacidad puedan vivir su vida plenamente, en la medida de lo posible y, sobre todo, con la evolución de la tecnología, que cada vez permite más una vida plena gracias a las ayudas para las personas con discapacidad. Así que muchísimas gracias.
Gracias; un agradecimiento muy especial a nuestra invitada, la señora Placencia Porrero. También porque no es fácil hablar de discapacidad en el contexto de la industria y de soluciones técnicas; ha sido una perspectiva realmente muy interesante. Muchas gracias a ella. La Secretaría nos autoriza a hacer una pequeña pausa, de manera que reanudaremos a las quince y cuarto. Gracias.
Gracias. Ruego a sus señorías y a todos los presentes que tomen asiento. Empezaremos con este tema de tanta actualidad: creación de mercados pioneros para reforzar la competitividad industrial de Europa. En primer lugar, mi agradecimiento a la señora Nathalie Berger, directora de Coordinación de Competitividad en la DG GROW de la Comisión Europea, por su presencia entre nosotros. Contamos con una hora para el debate, que se desarrollará siguiendo una lista de oradores. Invito a todos los oradores a inscribirse en dicha lista.
Miembros que no figuran en la lista y deseen intervenir en el debate espontáneo, por favor, levanten sus tarjetas para señalar su intención. Les ruego que se atengan al tiempo asignado. Doy la palabra a los representantes de los grupos, dos minutos cada uno. En nombre del PPE, tiene la palabra el señor Christian Ehler.
Gracias por darme la palabra. Estimados colegas, creo que estamos todos unidos en la necesidad de hacer nuestra industria más competitiva. Pero hay que tener cuidado y no hacernos la ilusión de que nuestros mercados ya son mercados punteros. Queremos crear mercados punteros de descarbonización y algunas de las herramientas necesarias —normas, creación de mercados descarbonizados— pueden dar un impulso a Europa. No obstante, cuidado con rebajar el listón de materiales o tecnologías. Un mercado puntero realmente traslada la presión a toda la cadena de suministro.
Hay numerosos ejemplos, como el del acero. También en el sector del automóvil, donde hay que ser realistas y evaluar la huella de CO2 a lo largo del ciclo de vida, y no limitarse a las emisiones del tubo de escape. En ese enfoque sí se vuelve atractivo y se crea un mercado; pero sencillamente decidir, por definición política, que alguien tiene que licitar o comprar “acero ecológico” es problemático. Crear un mercado de productos bajos en carbono puede abocarnos a una crisis, habida cuenta de que muchos de los planes para reducir las emisiones tardarán años en ser operativos.
Para terminar, un par de preguntas: si se exige un contenido mínimo en la compra de baterías, ¿aceptamos, por ejemplo, que la calidad de esas baterías pueda ser inferior a la de otras disponibles en los mercados mundiales? Debemos iniciar este debate con preguntas de este tipo. Y, por último, esos mercados punteros no abordan los problemas subyacentes de nuestra falta de competitividad: costes energéticos muy altos, costes laborales elevados, procedimientos de autorización complejos, fragmentación del mercado único y exceso de reglamentación. No podemos compensar todo eso creando mercados punteros; debemos ir a las causas de fondo del problema. Gracias.
Señor Gori, en nombre del S&D, tiene la palabra.
Gracias, señora presidenta. La creación de mercados punteros —o mercados orientadores— ya está identificada en el Pacto Verde, y el principal acelerador industrial va a incluir medidas sobre este tema. La implantación de estos mercados líderes responde al hecho de que muchos sectores industriales que invierten para reducir emisiones y producir bienes ecológicos tienen dificultades para encontrar una salida de mercado que permita un verdadero business case. Con frecuencia, y hasta que existan mecanismos de escalado, es normal que los productos ecológicos tengan un precio superior al de productos de altas emisiones que suelen venir de países terceros. También ocurre que los productos derivados de operaciones de reciclaje, coherentes con la estrategia de economía circular de la Unión Europea, se ven desplazados por productos fabricados de nuevo y puestos en el mercado a precios más competitivos, como sucede, por ejemplo, en el caso del plástico.
Un ejemplo de la necesidad de crear estos mercados orientadores es el del acero. La urgencia de proteger a la industria siderúrgica europea del exceso de capacidad asiática ha llevado a la Comisión a proponer un instrumento de salvaguardia permanente, y nuestra comisión se ha pronunciado hoy mismo sobre este asunto. Al mismo tiempo, pedimos al sector que se descarbonice, con resultados en ocasiones significativos.
Piensen que el 85% de la producción en Italia se realiza de acuerdo con estas normas, pero el acero ecológico no cuesta menos que el acero de altas emisiones; cuesta más. El mercado difícilmente va a comprar un producto sostenible pero más caro. Por esa razón, la creación de mercados guía o de orientación es importante. Es necesario revisar una serie de directivas, por ejemplo la de contratación pública (licitaciones europeas). Y, por lo que se refiere al etiquetado de estos productos, es importante que los criterios de concesión de la etiqueta verde para el acero no supongan una desventaja para los primeros actores, los early movers, es decir, aquellas industrias que han tomado la iniciativa para reducir sus emisiones. Sería contradictorio que las producciones más electrificadas se compararan con producciones con mayor nivel de emisiones, en perjuicio de esta industria.
Muchísimas gracias. Tiene la palabra Paolo Borchia.
Gracias. Estamos hablando de crear mercados líderes o de orientación, pero esto ya formaba parte de iniciativas anteriores. En 2011 la Comisión reconocía que esos mercados líderes nunca arrancaron: se crearon instrumentos muy flojos y la demanda fue insuficiente. Y ahora se aplica el mismo modelo de nuevo, pero con un cariz ecológico: coches ecológicos, baterías ecológicas. ¿Cómo podemos aplicar un modelo que ya ha fracasado, especialmente combinado con un instrumento como el Pacto Verde, que también ha demostrado ser, a nuestro juicio, un auténtico fracaso, como la propia presidenta reconoció en su discurso del pasado mes de octubre? Por darles algún ejemplo, Europa envió toneladas de chatarra para reciclar a otros países con una gran huella de carbono. Se trata de exportar e importar CO2. No es casualidad que las exportaciones europeas hayan alcanzado 34.000 millones de toneladas, aumentando nuestra dependencia en los sectores estratégicos, que son precisamente los que más contaminan. Así que mi pregunta es: teniendo en cuenta que, en el sector del acero, en los planes del pasado mes de marzo la Comisión dijo que estos mercados deben elevar el listón de las licitaciones públicas, ¿qué demanda esperan crear en los próximos tres años, habida cuenta de que la propia Comisión concluyó en 2011 que estos instrumentos no son capaces de generar una demanda suficiente? Gracias.
Muchas gracias. Les pido que hablen más despacio, ya que tenemos tiempo; de lo contrario, a los intérpretes les resulta muy difícil. Tiene la palabra Mariateresa Vivaldini.
Muchísimas gracias, gracias, presidenta. Señorías, estamos hablando de mercados de orientación, no como ejercicio técnico, sino como opción política. Una opción política que decide si Europa seguirá siendo protagonista de la revolución industrial mundial o si, por el contrario, seguirá en competencia con Estados Unidos y China perdiendo segmentos estratégicos de su soberanía económica. Europa se encuentra en una posición difícil: nuestro modelo de crecimiento se desvanece, las vulnerabilidades aumentan. En estos meses, la Comisión y el Parlamento han puesto sobre la mesa propuestas de cierta envergadura para reforzar los mercados guía con tecnologías limpias, para dar impulso al Pacto Verde industrial y para realizar una acción incisiva en los mercados públicos de productos innovadores. Es una señal que nos hace entender que, sin demanda europea, nuestros adalides industriales no pueden crecer. Pero también esto supone un salto político: hace falta voluntad política; no es solo técnica. Necesitamos valor político. En algunos sectores Europa avanza, pero en otros...
Primer punto: creemos auténticos mercados europeos, no solamente estrategias. Debemos decidir si queremos que el Pacto Verde y la transición digital sean factores de competitividad industrial, no solamente de conformidad normativa. Pienso en criterios obligatorios para las compras públicas, pienso en incentivos fiscales para la producción europea: comprar europeo y primar a las empresas que invierten aquí y no en otros países. No es proteccionismo, es realismo industrial.
Segundo punto: apostemos por la autonomía estratégica, que sea un hecho y no un eslogan. La industria europea de baterías, de hidrógeno y de materias primas críticas no puede vivir de eslóganes y anuncios. Si queremos que sean mercados líderes, tenemos que acelerar la concesión de permisos, las inversiones y las infraestructuras. O lo hacemos nosotros o alguien lo hará en nuestro lugar, y así importaremos dependencia y no innovación.
Tercer punto: simplificación real y no meramente cosmética. En las últimas propuestas de la Comisión se habla a menudo de reducir las cargas. Pues bien, reducirlas significa recortar procedimientos que hoy paralizan a quienes quieren innovar. Significa fiarse más de las empresas, sobre todo de las pymes, y entender que cada mes que se pierde en Europa lo ganan nuestros rivales a nivel mundial. De manera que es necesario ser valientes: estos mercados no deben ser el enésimo capítulo de un documento estratégico; deben transformarse en la bandera política de una Europa que quiere volver a producir, innovar, competir y guiar. Si realmente queremos una industria fuerte en Europa, el camino no es la prudencia, sino la ambición. No perdamos otra oportunidad. Muchas gracias.
Gracias. En nombre de Renew Europe, tiene la palabra Christophe Grudler. Adelante.
Gracias, presidenta. Gracias a la señora Berger por haber venido a ITRE. Tenemos aquí algunas de las medidas de la ley de aceleración industrial que se va a presentar el 10 de diciembre. Yo, en secreto, espero que la señora von der Leyen cumpla con la cita, porque si se promete algo para el 10 de diciembre, hay que presentarlo el 10 de diciembre. Últimamente han cogido la mala costumbre de retrasarlo todo un par de meses, pero no debe ser así.
Este texto se inscribe en el contexto del acto de la industria de cero emisiones. Se debe respetar la lista de tecnologías de cero emisiones tal y como se había definido, y se deben proponer además instrumentos concretos de preferencia europea, de modo que se pueda estimular de forma real la demanda de los productos descarbonizados fabricados en Europa. Los mercados pioneros son un instrumento esencial para todo esto: pueden servir de palanca para crear una demanda temprana, asegurar las primeras estrategias industriales y garantizar la competitividad europea.
Para ello, hay que activar tres mecanismos sencillos y fáciles de preparar a nivel político: una política de descarbonización creíble; una política de Made in Europe (hecho en Europa) para favorecer la producción estratégica en Europa; y, tercero, una política de preferencia europea en las licitaciones públicas que sirva de palanca para la demanda. Es el instrumento más directo que podemos aplicar.
Al final, hay que ver cómo se van a conformar esos mercados pioneros. ¿Hablamos de cuotas obligatorias de productos hipocarbónicos o de mercados públicos verdes coordinados a nivel europeo, si bien al final dependerán de la capacidad presupuestaria de los Estados miembros?
Sobre el acero hipocarbónico: esta escala móvil, que se ajustaría en función de la cantidad de chatarra utilizada, es muy divisiva en el sector. Hay empresas que operan con hornos de arco eléctrico y que ya están haciendo grandes esfuerzos de descarbonización; son las que tienen más reticencias. Nos gustaría ver que estos mercados pioneros beneficiasen realmente a los productos hipocarbónicos, a la industria europea, a las empresas que están invirtiendo y descarbonizando de verdad; son las que deben beneficiarse.
Estamos considerando qué medidas pueden adoptarse para acelerar la innovación y el desarrollo de los mercados verdes, prestando asimismo atención a la protección y a la dimensión «made in Europe». Pensamos cómo aprovechar nuestros mercados verdes o pioneros y qué tipo de apoyo financiero puede orientarse en esa dirección.
Como señaló la presidenta de la Comisión en su discurso sobre el Estado de la Unión, la Ley de Aceleración Industrial impulsará la demanda de productos limpios, verdes y fabricados en Europa, en sectores estratégicos y en el marco de tecnologías estratégicas. Se aplicarán criterios de «made in Europe» a la contratación pública. Nuestro objetivo con esta ley es acelerar la fabricación descarbonizada dentro de Europa, centrándonos en la manufactura. Apoyaremos los mercados pioneros de productos hipocarbónicos y de tecnologías limpias, y seguiremos trabajando para agilizar los procesos de licencias y licitaciones.
Todo ello se hace con el propósito de contribuir de forma significativa a un crecimiento sostenible, de acuerdo con los objetivos del Pacto por una Industria Limpia. Es cierto que ha habido iniciativas anteriores —a las que varios de ustedes se han referido— y se han señalado sus resultados; sin embargo, ahora hablamos de dar un impulso decidido a la fabricación.
En cuanto a los mercados pioneros, nos centraremos en una prima europea y verde para las inversiones. En el contexto de la Ley de Aceleración Industrial, nos planteamos proponer la introducción de un criterio de sostenibilidad y un criterio de contenido mínimo europeo en las licitaciones públicas y en los planes de ayudas estatales para determinados productos, especialmente en sectores clave. La ley aún se está preparando y, como saben, se presentará en la reunión del Colegio de la semana que viene; su ámbito de aplicación está en evaluación y podría incluir sectores con alto consumo de energía y el sector de las tecnologías limpias —por ejemplo, baterías y paneles fotovoltaicos—, e incluso la fabricación de componentes para el sector automovilístico. También abarcaría tecnologías críticas estrechamente vinculadas a la innovación y a la seguridad económica.
Los requisitos que se fijen se aplicarían igualmente a sectores conexos que puedan generar una demanda suficiente para incentivar la fabricación hipocarbónica y la fabricación europea. Estos sectores, además, tendrían la capacidad de absorber la prima verde, de modo que su repercusión en los consumidores fuese razonable, con un incremento reducido en el precio final de los productos.
Para facilitar todo ello y mejorar el valor y la comercialización de estos productos, la Ley de Aceleración Industrial podría incorporar una etiqueta voluntaria de acero hipocarbónico basada en metodologías como las del CBAM. Las condiciones para las inversiones extranjeras son otro aspecto planteado en este debate: la ley podría introducir condicionalidad para industrias extranjeras en el caso de industrias o tecnologías clave, con el objetivo de reforzar la innovación y la fabricación de alto valor añadido en la Unión Europea.
Todo ello, según el alcance que estamos considerando en estos momentos.