Señorías, estimados colegas, bienvenidos y bienvenidas.
Vamos a dar comienzo a esta reunión conjunta de las dos comisiones. Nuestros colegas, la señora Nathalie Loiseau y el señor David McAllister, se disculpan por no poder acompañarnos hoy en esta audiencia sobre la resiliencia democrática y la lucha contra la desinformación en los Balcanes Occidentales.
Contamos con interpretación en dieciséis lenguas —entre ellas, español y portugués—, por lo que pueden intervenir y escuchar en el idioma de su elección.
Como saben, los Balcanes Occidentales se encuentran en una encrucijada democrática. Estamos asistiendo a campañas de desinformación que explotan las divisiones sociales y alimentan la polarización política. En los últimos años, la región ha sufrido la intervención de actores nacionales y extranjeros que, a través de medios tradicionales y digitales, exacerban problemas históricos, socavan las instituciones democráticas y fomentan el escepticismo hacia la integración europea.
La política de ampliación de la Unión Europea cobra impulso y no podemos permitir que falsos relatos influyan en las percepciones o frenen el progreso. Debemos fortalecer los medios independientes, mejorar la alfabetización mediática y articular una comunicación pública eficaz contra estos efectos dañinos. Es esencial construir y reconstruir la confianza en la información, en las instituciones democráticas y, en consecuencia, en el compromiso a largo plazo de la Unión Europea con la región.
La Unión Europea tiene un papel clave: apoyar a los verificadores de hechos, reforzar la comunicación estratégica e integrar la resiliencia frente a la desinformación en el marco de la ampliación. Colaborando con nuestros socios, podemos garantizar que la injerencia extranjera maligna no obstaculice las reformas democráticas ni el proceso de adhesión.
Con este fin hemos organizado esta audiencia: para evaluar los medios de que disponemos para combatir la desinformación, la manipulación de la información y la injerencia extranjera en los Balcanes Occidentales. Hoy abordaremos cómo reforzar las instituciones democráticas de la región y cómo aumentar la confianza de la opinión pública, centrándonos en el papel de la Unión Europea en este proceso.
Hemos estructurado la audiencia en dos mesas de expertos. La primera tratará los retos geopolíticos y la política de ampliación ante la desinformación; la segunda, el refuerzo de la resiliencia democrática y las respuestas nacionales a la desinformación. Ambas mesas nos proporcionarán información y recomendaciones valiosas sobre cómo seguir construyendo un escudo sólido para la democracia.
Gracias.
Esperamos también que pueda haber reacciones constructivas sobre la Comunicación de la Comisión relativa al Escudo Europeo de la Democracia, publicada recientemente.
Bien, empezaremos con el primer panel o mesa: Los retos geopolíticos y la política de ampliación ante la desinformación. Hoy queremos examinar cómo las campañas de desinformación están vinculadas con los retos geopolíticos de la región, su empleo en el proceso de ampliación, la estabilidad regional y la influencia de actores externos en este proceso.
Quisiera dar la bienvenida a la señora Marta Turnbull, una de las expertas que formará parte de la mesa, directora de la Comunidad de Interés sobre la Influencia Híbrida del Centro Europeo de Excelencia contra las Amenazas Híbridas (Hybrid CoE), que participará en línea y abrirá el debate con una presentación general de las cuestiones que acabo de mencionar. También está el señor Daniel Sunter, especialista en seguridad y comunicaciones estratégicas, que está con nosotros en la sala y se centrará principalmente en Rusia. A continuación, la señora Ana Krstinovska, investigadora en la Fundación Helénica de Política Europea y Exterior, también participará en línea y nos expondrá los intereses chinos en la región.
Cada ponente dispondrá de unos ocho minutos para su presentación y, posteriormente, pasaremos al turno de debate y preguntas. Bien, empezamos dándole la palabra a la señora Turnbull. Bienvenida. Tiene usted ocho minutos para su intervención como máximo.
Muchas gracias y buenos días. Gracias por invitarme a intervenir aquí. Soy Marta Turnbull y soy directora de la Comunidad de Interés sobre la Influencia Híbrida del Centro Europeo de Excelencia contra las Amenazas Híbridas.
Tenemos un programa especial de trabajo sobre los Balcanes Occidentales, en el que recabamos y compartimos conocimientos sobre las amenazas híbridas. En el tiempo del que dispongo, ofreceré una panorámica de estas amenazas en los Balcanes Occidentales; después intervendrán otros expertos centrándose en Rusia y en China.
Los Balcanes Occidentales han sido un ámbito de competencia por la influencia: muchos actores buscan aumentar su presencia y socavar la adhesión a la OTAN y a la Unión Europea. Existen fallas que pueden explotar actores internos y externos, entre ellas la manipulación de la historia y de conflictos no resueltos; las disputas bilaterales transfronterizas; la competencia entre potencias externas por la influencia; y las tensiones entre identidades y la política nacionalista.
En los últimos cinco años, la región ha afrontado diversos retos, entre ellos la fatiga respecto de la adhesión a la Unión Europea; la desestabilización regional, exacerbada por la invasión rusa de Ucrania; distintas escaramuzas fronterizas y tensiones interétnicas. La inestabilidad en Europa Oriental parece haber envalentonado a los nacionalistas en la región. Hay secesionismo y la amenaza que conlleva en Bosnia y Herzegovina, y el apoyo de Rusia a Serbia ha contribuido a una postura más dura frente a Kosovo.
Desde 2022, la invasión rusa ha presionado las relaciones con los Balcanes Occidentales. Todos los países, excepto Serbia, se han unido a las sanciones. Además, el Kremlin colocó a Albania, Montenegro y Macedonia del Norte en su lista de países hostiles y también incluyó a estos países en listas negras por sus ideologías neoliberales y por valores morales considerados antirrusos.
En cuanto a los principales actores, Rusia ha incrementado su presencia en la región en los últimos años, especialmente en Serbia y en Bosnia y Herzegovina. Utiliza la energía, así como el poder económico, político, cultural, mediático y de seguridad.
mantener la inestabilidad en la región y obstruir la integración euroatlántica. Es una actividad que se observa principalmente en Serbia y en las comunidades serbias, pero también se traslada a otras poblaciones eslavas. China también tiene una huella cada vez mayor y más asertiva en la región: busca infraestructuras estratégicas y quiere controlar materias primas, minerales y otros recursos críticos. Principalmente utiliza instrumentos económicos, pero también crece su poder blando.
A pesar de que los objetivos a largo plazo de Rusia y China no coinciden, a corto plazo existe la oportunidad de un refuerzo mutuo por su postura antiestadounidense y anti-UE/OTAN. La Unión Europea sigue siendo el principal socio comercial de la región, pero las inversiones rusas en el sector energético y las chinas en el de las telecomunicaciones les confieren una gran influencia en esas economías débiles.
Según los últimos sondeos, a excepción de Serbia, sigue habiendo un fuerte apoyo a la Unión Europea y a la OTAN en toda la región, aunque crece el escepticismo respecto a la posible adhesión. Las campañas de desinformación son una amenaza persistente. Los relatos populares son anti-Unión Europea y antioccidentales. La guerra de Rusia contra Ucrania y las tensiones entre Kosovo y Serbia juegan a su favor. Se presenta a Occidente como un villano, acusado de mover los hilos de cuestiones nacionales. Se percibe que la OTAN y la Unión Europea implican una cesión de soberanía, mientras que los BRICS favorecerían la autonomía. En Serbia, estos relatos son especialmente predominantes.
Las fuerzas antidemocráticas explotan la diversidad étnica de la región, azuzan los conflictos y reavivan viejos odios, tomando como eje la independencia de Kosovo y el futuro de Bosnia y Herzegovina y de Montenegro. La gran religiosidad —con la excepción de Albania— y un marcado conservadurismo crean un terreno fértil para estas narrativas. Según los sondeos, las poblaciones de los Balcanes Occidentales son muy vulnerables a la desinformación, algo agravado por la baja alfabetización mediática.
Existen vulnerabilidades que pueden explotarse: deficiente gobernanza e instituciones débiles, captura del Estado, divisiones étnicas, populismo y nacionalismo, corrupción y crimen organizado. Los Balcanes Occidentales cuentan con un entorno mediático débil y con poca libertad de prensa; hay un elevado control y una concentración de la propiedad de los medios que no favorece la pluralidad y, en algunos Estados, se ha intimidado a periodistas. Además, existe fragmentación lingüística; los medios en serbio son dominantes allí donde se habla o se entiende el serbio.
Estos factores se combinan para crear una región con alta vulnerabilidad a la desinformación y a la injerencia. Hay actores hostiles que intentan influir cada vez más y socavar a Occidente. A corto plazo, deberíamos esperar más intentos de minar las perspectivas de adhesión a la Unión Europea, a medida que se acerque la culminación del proceso, explotando la fatiga de la ampliación y los posibles retrasos.
Es imprescindible que los gobiernos, la sociedad civil y las instituciones internacionales se coordinen para combatir la desinformación en los Balcanes Occidentales y fortalecer la resiliencia: apoyar a los medios independientes, impulsar la alfabetización mediática y exigir rendición de cuentas por las prácticas de desinformación. Si no se afronta este reto, podría producirse una mayor desestabilización de la región y se verían socavadas las perspectivas de paz, estabilidad y desarrollo democrático en los Balcanes Occidentales. Muchas gracias.
Muchas gracias por su intervención. Ahora le doy la palabra al señor Sunder. Muchas gracias por haber venido, señor Sunder. Señor presidente, señorías, señoras y señores, muchas gracias por invitarme. Yo quería dejar algo.
Los Balcanes Occidentales no son una zona al margen; se han convertido en una plataforma para las acciones híbridas de Rusia, con repercusiones en el Mar Negro y en Europa. Hoy deseo explicar por qué esto ha sido posible, qué efectos ha generado y en qué situación nos encontramos.
Existen campos de entrenamiento que han operado en Serbia. En Francia y en Alemania se han identificado ciudadanos serbios pagados por el Kremlin para provocar incidentes en sinagogas, mezquitas y monumentos nacionales. En Montenegro y en Bosnia-Herzegovina, varias personas han sido arrestadas por haber participado en la guerra de Rusia contra Ucrania. Las sanciones de Estados Unidos forzaron, además, la salida de Gazprom de la principal empresa energética de Serbia. En un desfile en Belgrado se exhibieron simultáneamente sistemas chinos, drones israelíes y sistemas rusos, entre otros.
Esta dualidad no surgió de la noche a la mañana; forma parte de un proceso iniciado en 2008. La independencia de Kosovo marcó un punto de inflexión. Serbia se aproximó rápidamente a la OTAN, pero posteriormente adoptó una neutralidad militar, y su camino hacia la Unión Europea se desaceleró. Belgrado adoptó entonces una política de cuatro pilares que, junto con la Unión Europea, incluía a Estados Unidos, Rusia y China. Ello abrió la puerta a inversiones y a la expansión de influencia política y cultural sin filtros, en un entorno muy permisivo. El actor más decidido fue el primero en aprovecharlo: Rusia se insertó en el aparato de seguridad y en el ecosistema mediático heredados del exsocialismo de los años noventa, creando redes que transformaron actos públicos —apoyados también en la propiedad de clubes, etc.— en demostraciones de respaldo a Rusia. Los medios se integraron rápidamente en ese entorno; en un espacio informativo donde las fronteras se cruzan con facilidad, abundan medios de propiedad poco clara que amplifican determinados contenidos. Así, en Serbia, Bosnia, Montenegro y más allá, los mensajes se difundieron y ganaron impulso sin oposición efectiva.
Los momentos de solidaridad durante la pandemia y otros acontecimientos dieron un tono militar a la campaña, y la radicalización se extendió a la ciudadanía, haciéndose especialmente visible entre quienes partieron a luchar a favor de Rusia. Desde 2014, centenares de ciudadanos se sumaron al ejército ruso en Ucrania oriental; no solo combatían, sino que también reclutaban y producían contenidos, convirtiéndose en influencers. El Kremlin los utilizó como poder duro en el extranjero y como mensajeros a nivel nacional. Desde 2022, Telegram pasó a ser una herramienta clave de coordinación, guerra híbrida y desinformación. Blogueros de los Balcanes, en coordinación con unidades rusas, sembraron mensajes de desinformación mediante vídeos y otros formatos.
La brecha entre la propaganda y la realidad que llegaba a la región resultó evidente. Algunos viajaron a Rusia; otros marchaban en Belgrado. Y muchos constataron el profundo contraste entre la imagen proyectada de Rusia y la realidad del Kremlin. También surgió activismo contra la guerra.
Y, por otro lado, los partidarios del Kremlin. Además, no solo en las calles se apreciaba esta competencia: había una serie de organizaciones herederas de las tradiciones de la Segunda Guerra Mundial que pasaron a integrarse en ese entorno. No hablamos de nostalgia, sino de una captura del relato en favor de Rusia. Esa explotación ideológica iba acompañada de material destinado a apoyar la máquina de guerra del Kremlin. Se destapó una serie de empresas radicadas en Serbia, propiedad de rusos, que estaban utilizando componentes, por ejemplo, de misiles.
Se desarticuló toda esta organización, pero se seguían buscando grietas constantemente, de modo que la atención pasó a la producción rusa. Moscú permaneció silente en un primer momento, pero cuando Estados Unidos empezaron a imponer sanciones con el fin de que Gazprom dejara de controlar la principal empresa energética de Serbia, se acusó a Belgrado de traición.
Con todo ello, ¿qué concluimos? Que la ambigüedad es el oxígeno de la amenaza híbrida. Cuando las posiciones no están claras y hay ciertos desvíos, la injerencia extranjera es más rápida que la interna; lo vemos en los ámbitos de la información, de la energía, etc. Si reducimos la ambigüedad, se cierra el espacio para que prosperen las amenazas híbridas. Muchas gracias.
Gracias, señor Sunter. Su presentación ha sido muy interesante. Cedo ahora la palabra a la señora Krzyszowska, conectada a distancia. Puede intervenir durante ocho minutos.
Muchas gracias. Buenos días. Les saludo desde Skopje. Es para mí un gran honor poder comparecer ante ustedes. Soy estudiosa de China, trabajo en un grupo de reflexión en Skopje y en la universidad, y analizo sobre todo la influencia de China en los Balcanes Occidentales. Las actividades rusas en los Balcanes Occidentales son tan fuertes que lo que hace China parece menos perturbador, más sutil. Sin embargo, esa menor visibilidad no debe inducirnos a error sobre los objetivos de China en la región ni sobre las consecuencias que esto puede tener. Las acciones de China en los Balcanes Occidentales reflejan su estrategia global para remodelar el orden internacional a su propia imagen; tratan de promover su modelo como alternativa a la democracia liberal.
A medida que China persigue sus intereses y su visión, aprovecha fácilmente la apertura democrática, la libertad y el pluralismo. Sin embargo, cuando hace falta, no duda en socavar esos valores. Y su táctica evoluciona y se adapta según las circunstancias locales, combinando, por un lado, incentivos y, por otro, presión. Hoy podemos observar claramente tres formas de intervenir: la cooptación, la manipulación de la información y la coacción. La cooptación es la táctica que permite a China establecer la infraestructura básica de su red de influencia. En el pasado, China se centraba sobre todo en los políticos; hoy, la reserva es mucho más amplia e incluye a antiguos funcionarios, intelectuales públicos, profesores universitarios, periodistas, empresarios y representantes de ONG. En general, se considera que son personas influyentes o con capacidad de representación, y se las compensa directa o indirectamente.
En primer lugar, muchos actores locales se ven atraídos por incentivos para difundir discursos favorables a China. Con el tiempo, todo ello crea una red de personas que legitiman la presencia de China y protegen su control.
Segunda forma de intervención: la manipulación. Se ejerce a través de entidades chinas presentes en la región —embajadas, sucursales locales de medios de comunicación, asociaciones de amistad, cámaras de comercio, centros culturales— y también mediante redes de influyentes locales, incluidos los medios de comunicación y las redes sociales. Esta manipulación se presenta de dos maneras: propaganda y censura. La propaganda china promueve discursos sobre la supuesta superioridad del modelo chino, su “milagro” económico, la coexistencia armoniosa y un papel positivo a nivel mundial, con el objetivo de transmitir las posiciones oficiales del Partido Comunista Chino y presentar una imagen favorable de China. A menudo, además, socava las posiciones occidentales y los intereses europeos, defendiendo el modelo chino como superior. La propaganda suele ir acompañada de censura de información o del análisis crítico sobre China, facilitada por las redes que se han tejido. Con los años, también hemos visto surgir la autocensura: periodistas, investigadores e intelectuales evitan publicar contenidos críticos o comentar públicamente acontecimientos relativos a China por miedo a posibles consecuencias o a perder influencia o relaciones.
Tercera herramienta: la coerción. No está tan extendida como las anteriores y es más reciente, pero es importante señalar que China ejerce presiones sobre personas y responsables políticos para influir en decisiones, especialmente en países donde tiene mayor influencia, como Serbia, donde estas tácticas se emplean con mayor determinación.
En la práctica, permítanme ofrecer algunos ejemplos de cómo estas tácticas minan la democracia y la integridad de la información. Medios locales en Albania y en Macedonia del Norte publican periódicamente contenidos facilitados por medios chinos sin cláusulas de transparencia. Un medio público bosnio se negó a publicar un reportaje de nuestros periodistas porque podría perjudicar su cooperación con China. En Serbia, autoridades y medios de comunicación ignoran los daños medioambientales causados por la empresa Zijin Mining y se centran únicamente en los beneficios económicos. Un medio montenegrino fue atacado públicamente por la embajada de China por publicar contenidos sobre Taiwán. Algunos diputados del Parlamento de Macedonia del Norte, tras asistir a una sesión informativa de un grupo de reflexión especializado en China, fueron objeto de presiones. Asimismo, hay formaciones políticas que reciben apoyo para promover vínculos con China y, al mismo tiempo, abogan contra la adhesión a la Unión Europea.
En conclusión, los Criterios de Copenhague sitúan la democracia en el centro del proceso de ampliación y confieren a la Unión Europea la posibilidad de promover voces democráticas, imponer condiciones, implicar a las autoridades de los Balcanes Occidentales y obligarlas a proteger la democracia dentro de sus fronteras, así como a protegerse de la injerencia china. Si queremos que esta influencia sea decisiva y sistémica, debemos utilizar el Escudo Europeo de la Democracia como un plan colectivo para promover la resiliencia democrática en todo el continente y garantizar que los medios de comunicación operen con plena independencia y transparencia.
Independencia e integridad editorial, para contar también con instituciones públicas que defiendan los intereses de los ciudadanos, con responsables políticos transparentes y un debate abierto. Contamos con las herramientas; utilicémoslas.
Muchísimas gracias. Quiero dar las gracias a todos los invitados de hoy, en primer lugar por la información tan pertinente y abundante, y también por haberse atenido al tiempo. Luego tendremos un segundo panel en el que, sin duda, se compartirán con nosotros aportaciones igualmente interesantes. Pero antes, voy a ceder la palabra a los coordinadores de los grupos y a los diputados. Los coordinadores dispondrán de dos minutos y después intervendrá el resto de diputados. En nombre del PPE, ¿quién desea intervenir? ¿Hay algún representante del PPE? Señor… ¿desea usted intervenir? No. Bueno, en ese caso…
Señor Stier, tiene la palabra. Gracias, presidente. Si ningún otro colega del PPE desea intervenir, permítame plantear lo siguiente: ¿cómo actuar cuando estamos ante una situación no de desinformación promovida desde el exterior, sino en casos en los que la desinformación proviene del propio gobierno, de las instituciones nacionales? Por ejemplo, lo que hemos vivido en Serbia, desgraciadamente, donde las propias instituciones gubernamentales pretendían presentar los hechos como una revolución promovida desde el exterior. Cuando la mentira viene de dentro, ¿cómo hacerle frente? ¿Cómo proteger la democracia y el derecho de los ciudadanos a disponer de información veraz?
En nombre de S&D. Gracias, presidente, y gracias a los tres expertos de hoy, que nos han presentado una imagen bastante completa, salvo esta última cuestión, efectivamente, porque en Serbia vemos propaganda y desinformación que proviene del propio gobierno. Tengo tres puntos. Estamos preparando un informe sobre el Escudo Europeo de la Democracia, sobre cómo fortalecer la democracia en los países de la ampliación. Tenemos que preguntarnos qué errores ha cometido Europa en todo el proceso; de eso no habla nadie. Creo que hemos cometido muchos errores, incluidos casos en los que decidimos no hacer nada, pese a conocer la situación desde hacía años. Me gustaría que los expertos nos digan: disponemos de medios, de normativas y de fondos que se aportan a estos países desde Europa; ¿cómo utilizar todas estas herramientas para reforzar las instituciones democráticas y fomentar la existencia de medios de comunicación verdaderamente libres? Otro punto, que es el caso en Serbia pero quizás también en otros países de los Balcanes Occidentales, es la disminución del apoyo de la población a la ampliación, quizá como resultado de la desinformación exterior e interior. Y, por último, ¿cómo actúa la Unión Europea con los gobiernos? ¿Cómo va a creer la ciudadanía en la Unión Europea si decimos que defendemos la democracia y tenemos instituciones democráticas, pero no lo defendemos en la práctica ante lo que ocurre en estos países? Y luego está la cuestión de Estados Unidos, que no se aborda; quizá con razón.
Tiene razón, pero, desde que llegó Trump al poder, vemos que en Estados Unidos hay un Gobierno que no apoya ni abiertamente ni por detrás el proceso de ampliación. ¿Tienen ustedes alguna prueba de que Estados Unidos esté implicado en actuaciones para socavar la ampliación de la UE? Gracias.
António Tânger Corrêa (Patriotas): Gracias, señor presidente. El principio del Escudo Europeo de la Democracia pretende apoyar la democracia, pero se propone hacerlo con herramientas que, a mi juicio, rozan la autocracia. ¿Queremos apoyar a los medios entregándoles dinero —cinco por aquí, diez por allá— y pensar que así serán independientes? ¿Que si a uno se le dan diez millones de euros automáticamente será democrático? Por favor.
Me centraré en Bosnia. Estuve en Bosnia antes de la guerra, durante la guerra y después, y fui representante de la Unión Europea. ¿Qué está ocurriendo allí? Estamos empujando a la República Srpska hacia la secesión. Las cosas iban bien, pero ni siquiera hablamos con ellos. Los Acuerdos de Dayton están obsoletos; hay que revisarlos. La presencia del Alto Representante debe revisarse, porque no formaba parte de Dayton y hoy carece de eficacia. Hay que cambiar nuestra aproximación sobre Bosnia. Serbia es otro asunto en el que tuve implicación directa. ¿Cuáles fueron mis argumentos cuando cayó Milošević? Les pintamos un futuro europeo, el “equipo Europa”, pero ese futuro no llegó. Creamos un vacío que han ocupado los rusos y los chinos. El señor Vučić y su partido son miembros del PPE europeo; con eso está todo dicho. O los expulsan o hablan con él si quieren trabajar.
Hermann Tertsch: Gracias, señor presidente. Diré solo unas palabras. ¿Qué poder de influencia tenemos? Sabemos que hay desinformación promovida por Rusia en toda la región y que la influencia china va en aumento. Y nosotros no hacemos sino perder influencia. ¿Por qué? Porque ya no somos una historia de éxito que vender. Un representante de la Cámara de Comercio alemana lo dijo: nos estamos hundiendo. ¿Qué queremos hacer? ¿Comprar periodistas para que defiendan la propaganda de la Unión Europea? Eso no soluciona nada ni mejora la situación real de la Unión. La Unión tiene problemas internos. Ahora, con este Escudo de la Democracia, se pretende seguir invirtiendo en periodistas para defender un supuesto periodismo independiente que, en realidad, blinda a una mayoría cada vez más debilitada. Es un fracaso, como el que estamos viendo con el Pacto Verde y con tantas iniciativas que nos están empobreciendo.
La señora Beata Szydło (ECR). Voy a hablar en polaco. Szanowni Państwo, los Balcanes Occidentales son hoy en día un campo de batalla para el futuro de Europa. Las instituciones democráticas han perdido fortaleza, están muy debilitadas, y la desinformación está ganando terreno. Las divisiones identitarias erosionan la confianza en los gobiernos y en la Unión Europea. Rusia sigue siendo, a mi parecer, la principal amenaza porque utiliza la propaganda y redes tejidas a nivel local para debilitar a la OTAN y socavar la democracia en Serbia. La presencia china es más sutil: se presenta como un socio fiable, mientras que la Unión Europea parece paralizada por sus propias divisiones. Ya se ha planteado la cuestión de nuestros errores: ¿siguen siendo los Balcanes Occidentales una región importante para Europa? ¿Seguimos queriendo su adhesión a la Unión? Recuerdo, cuando visité la región como primera ministra de Polonia, que nuestros socios serbios me lo dijeron con claridad: si nos dejáis solos, sufriremos la injerencia rusa. Y eso es lo que vemos hoy. Llevamos mucho tiempo hablando de integrar a los Balcanes y no vemos avances; más bien, retrocesos. Por tanto, pregunto: ¿cómo puede la Unión Europea garantizar que la desinformación no se utilice para suprimir a la oposición democrática? ¿Cómo puede la Unión Europea combatir las redes financieras que apoyan los intereses rusos en los Balcanes Occidentales? Son cuestiones básicas a las que debemos dar respuesta. ¿Nos siguen interesando los Balcanes? Gracias.
El señor Helmut Brandstätter (Renew). Gracias, señor presidente. Muchas gracias a todos los expertos; ha sido muy interesante. Quienes nos ocupamos de los Balcanes Occidentales conocíamos buena parte de esto y debemos preguntarnos por qué no hemos hecho más. Mi colega tiene toda la razón cuando habla de Aleksandar Vučić: sabemos que es autoritario y sabemos lo que está haciendo con los medios de comunicación. Me dirijo a la señora Trumbull: nos hablaba de los propósitos de China y de Rusia en la Unión Europea; ¿cuáles son sus metas concretas en los Balcanes? En segundo lugar, sobre los medios: evidentemente, los medios serbios escriben más o menos lo que dicta Vučić. Si he entendido bien, usted mencionó redes rusas en Francia y en Alemania; ¿podría contarnos un poco más? Y, por último, sobre los rusos en Belgrado: imagino que muchos son personas adineradas que han podido salir de su país, pero también habrá quienes estén en la oposición a Putin. ¿Qué sabemos de esos perfiles y de su influencia en el entorno mediático y político local?
¿Hay alguien de la Unión Europea que esté tratando de contactar con ellos y cooperar con ellos, si es posible? Se hablaba de coerción: ¿es solo coerción china o también rusa? ¿Cómo se ejerce? Segunda pregunta: ¿hay alguna información de la Unión Europea que podamos transmitir a las personas que están allí? Siento que el señor ya no esté aquí; no quiere escuchar, pero me gustaría decirle que se equivoca cuando afirma que las personas de los Balcanes Occidentales ya no desean unirse a la Unión Europea. Incluso en la República Srpska, hemos hablado con personas que viven allí; hemos hablado con el alcalde de Banja Luka, que también es europeísta y quiere unirse a la Unión Europea. En muchos lugares hemos oído que existe una gran mayoría que quiere adherirse a la Unión. Pero, ¿dónde está la Unión Europea? ¿Dónde está nuestra información? ¿Cómo podemos acompañar a las personas para que entiendan lo que estamos haciendo y por qué es tan importante que se unan?
Gracias. Tenemos que tener muy claro que Rusia hará todo lo posible por socavar el proceso de integración de estos países, en el que llevamos décadas dormidos. Intentará influir en la ciudadanía e interferir en nuestros esfuerzos, mientras los jóvenes abandonan los Balcanes Occidentales porque ya no tienen esperanza. Hay que tomarse este tema muy en serio y, como han dicho los compañeros, el haber perdido veinte años es inaceptable. Hace falta unanimidad, sí, pero la Unión Europea tendría que ser más flexible y cambiar normas y procedimientos; de lo contrario, tendremos más fracasos. Gracias.
Muchísimas gracias. Gracias a los tres oradores por sus presentaciones y por la abundante información y perspectivas sobre la desinformación. Debo decir que es casi un milagro que siga habiendo tanto apoyo en los Balcanes Occidentales a la adhesión, pese a toda esa desinformación, lo que evidencia que en la Unión Europea debemos hacerlo mejor para atajarla y crear una plataforma más visible para la ciudadanía, para que sepan qué está en juego y qué está ocurriendo. Quizá algo se pueda hacer con la financiación IPA, por ejemplo, o dar más apoyo a los medios independientes y a la sociedad civil para empoderarlos, fortalecerlos y hacerlos más resilientes frente a la desinformación. También podríamos ser más exigentes en el proceso de adhesión: clarificar qué legislación y qué procedimientos deben adoptar los países de los Balcanes Occidentales, y dejar más clara la posición de la Unión Europea y cómo percibimos determinadas actuaciones.
Quiero insistir en el papel de los Estados miembros en la región. Sé que Hungría ha adquirido varias cabeceras de prensa en Macedonia del Norte. Es posible, además, que la influencia mediática procedente de Croacia llegue a Bosnia y Herzegovina. ¿Cómo podría la Unión Europea proteger a la sociedad civil de los Balcanes Occidentales frente a la influencia que proviene de Estados miembros? Y, en la misma línea que la interviniente anterior, formulo la pregunta respecto a Estados Unidos, porque creo que también ahí vamos a asistir a acontecimientos potencialmente preocupantes.
Muchísimas gracias. Solamente quería dejar esto claro para quienes aún siguen en la sala.