Buenos días. Estamos esperando un momento porque va a venir la vicepresidenta de la Comisión de Peticiones (PETI), que está previsto que copresida el acto de hoy. Les pedimos disculpas; aguardaremos un minuto antes de comenzar. Aprovecho para recordar que, conforme al artículo 10, apartado 3, del Reglamento del Parlamento Europeo, ni diputados ni invitados pueden presentar propaganda ni desplegar o portar banderas, pancartas o cualquier material visual de ningún tipo, ni interrumpir o perturbar el buen desarrollo de la reunión. Tras este aviso, en caso de reincidencia no concederé el uso de la palabra a la persona en cuestión. Esa es la normativa y la haré cumplir.
Vamos a comenzar con la sesión de hoy de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género, conjunta con la Comisión de Peticiones. Gracias por su presencia. Vamos a copresidir esta sesión sobre la Iniciativa Ciudadana Europea “My Voice, My Choice” —“Mi voz, mi elección”— por un aborto seguro y accesible. Muchísimas gracias, especialmente, a la comisaria por su presencia hoy, siempre codo con codo con esta comisión cuando es necesario. Agradezco también la asistencia de los representantes de la sociedad civil y de las distintas partes interesadas, incluidos los promotores de dicha iniciativa.
Antes de entrar en materia, algunas comunicaciones de procedimiento: esta audiencia pública se retransmite por internet (webstreaming) y contamos con interpretación en todas las lenguas oficiales. Gracias de antemano a los intérpretes por su trabajo. Les pido a todos que cumplan estrictamente las normas que acabo de recordar; si hubiera pancartas u otros incidentes, intervendré y aplicaré el procedimiento previsto.
Seguimos con el orden del día. El 1 de septiembre de 2025 esta Iniciativa Ciudadana Europea alcanzó un hito importante al recabar más de un millón de firmas verificadas, convirtiéndose así en una iniciativa válida conforme al Derecho de la Unión. Sus organizadores solicitan a la Comisión que presente medidas concretas para garantizar un aborto seguro y accesible para todas en la Unión Europea. En respuesta, el Parlamento Europeo —y nuestra comisión, conjuntamente con la Comisión de Peticiones— debe dar el siguiente paso oficial y formal: organizar esta audiencia pública, tal como prevé el artículo 228 de nuestro Reglamento. Saben que el Parlamento Europeo viene manteniendo una posición clara y coherente en defensa de los derechos y la salud sexual y reproductiva en los últimos años. El 24 de junio de 2021 aprobamos la resolución sobre la situación de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la Unión Europea en el marco de la salud de las mujeres, en la que reconocimos que estos derechos son derechos humanos fundamentales. Y en julio de 2022 reafirmamos dicho compromiso.
Haciendo un llamamiento para que se incluyera el derecho al aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Hay más de un millón de europeos y europeas que se han tomado la molestia de firmar esta iniciativa. Es una demostración muy poco habitual de compromiso cívico, algo que desde esta Cámara siempre alentamos. Refleja una preocupación muy profunda, compartida por ciudadanos de todos los rincones de la Unión, sobre el acceso al aborto seguro y legal, que sigue siendo muy desigual y, para muchas, está fuera de su alcance.
Hemos de velar para que, en la Unión, cualquier mujer, con independencia de su renta, de su origen o de su posición geográfica, pueda ejercer la autonomía sobre su propio cuerpo. Con esta iniciativa ciudadana, los europeos y las europeas nos instan a seguir trabajando en la línea de los últimos años; nos piden que garanticemos la protección, la seguridad y la dignidad de quienes necesitan acceso a la sanidad reproductiva. Y a todas las personas que participan en dicho proceso también se les debe esa protección y esa dignidad. Nos recuerdan que los derechos solo son reales si pueden ejercerse de forma efectiva.
El Parlamento cumplirá con las responsabilidades institucionales que le competen. Celebraremos esta audiencia pública, garantizaremos un debate transparente y escucharemos con atención a los organizadores de la Iniciativa Ciudadana Europea, así como a la Comisión y a los órganos consultivos de la Unión Europea: el Comité Económico y Social y el Comité de las Regiones. Más allá de los elementos de procedimiento, tenemos también una responsabilidad política: reconocer la valentía de todos los ciudadanos que lanzaron esta iniciativa, reconocer que hay personas a las que se les deniega un servicio sanitario básico, con las tremendas consecuencias que ello acarrea, y buscar soluciones que partan de la empatía, de la evidencia y de la equidad, como corresponde en democracia.
Señorías, esta iniciativa, Mi voz, mi decisión, no solo trata del derecho al aborto —que también—, sino de qué Unión queremos construir: una Unión Europea que proteja las libertades individuales, que reduzca las desigualdades y que defienda a sus ciudadanos cuando más lo necesiten. Debemos responder a esta iniciativa como corresponde: de manera seria, respetuosa y con acciones orientadas al futuro.
Vuelvo a agradecer a la vicepresidenta de la Comisión de Peticiones, Cristina Guarda, y a la señora comisaria. Les doy la palabra.
Gracias. Gracias, y pido disculpas por mi retraso: mi hija no me dejaba salir a trabajar esta mañana. En primer lugar, mis disculpas; y, a la vez, mi agradecimiento a todos por estar aquí, a todos los participantes y a todos los diputados presentes. Es importante que abramos un diálogo entre todos. La participación ciudadana en la Unión Europea es masiva —ya lo saben— y ahora nos corresponde aquí.
Voy a cambiar de lengua: hablaré italiano. Si se quieren poner los cascos, por favor. Sono davvero emozionata ed onorata di poter condividere questo momento e questi dibattiti con voi e desidero ringraziare i membri della commissione FEMM per un’eccellente cooperazione e per il lavoro svolto su questi temi. Colgo l’occasione per celebrare l’eccellente lavoro di partecipazione svolto finora su questo tema. Oggi ascolterò questo dibattito con grande interesse e tutti i contributi di questa audizione.
Y quisiera empezar con una idea, porque sé que aquí hay personas que vienen de distintos horizontes, con historias distintas, y que comparten o no comparten las luchas que estamos presentando en esta Iniciativa Ciudadana Europea. Mi ruego hoy es que tengamos un debate franco, desde el corazón, un debate respetuoso, que reconozca que las instituciones europeas no deben imponer valores, sino permitir que las personas puedan actuar de manera segura y expresar sus valores y sus propias decisiones. Esa es la labor de las instituciones europeas.
Copresidir este momento es algo que me llena de emoción y también de satisfacción, porque vengo de un lugar donde la ciudadanía activa ha conseguido cosas muy importantes. Por eso, tener esta iniciativa de los ciudadanos europeos y poder tramitarla aquí, en PETI, me enorgullece más todavía. Quisiera dar las gracias a las personas que han conseguido presentar, con el apoyo de 1.200.000 firmantes, una prioridad para tantos ciudadanos europeos. Esta Iniciativa Ciudadana es uno de los instrumentos más directos e importantes de participación democrática previstos en la Unión Europea. Gracias a ella, los ciudadanos tienen la posibilidad de poner ante las instituciones, en el debate público, temas que consideran prioritarios, contribuyendo así a definir la agenda política europea.
Todos estos elementos, por sí mismos, nos deben llevar a celebrar un debate desde el respeto, porque son asuntos esenciales para la democracia participativa. El hecho de que su iniciativa haya superado el número de firmas necesario demuestra la participación y la implicación de la ciudadanía. Tal y como recordaban mis colegas, el objeto de esta audiencia es de vital importancia para la Unión Europea, y estamos muy agradecidos por este debate. My Voice, My Choice se refiere a una serie de cuestiones vinculadas a derechos, salud y autonomía personal. Son temas complejos y delicados, muy relevantes para muchos ciudadanos europeos. El objeto de esta audiencia es escuchar atentamente sus propuestas, entender sus motivaciones y promover un diálogo abierto entre los firmantes, los expertos y los responsables políticos.
Los derechos fundamentales, la salud pública, el principio de subsidiariedad y los distintos niveles de sensibilidad social y política en la Unión Europea constituyen la base del debate de hoy. Por ello, esta audiencia representa un momento esencial para garantizar transparencia, rigor de procedimiento y claridad en las demandas.
Esta iniciativa aborda un ámbito con una diversidad normativa enorme, lo que hace especialmente relevante examinar las competencias europeas, los límites del ordenamiento jurídico vigente y el margen de actuación. La Iniciativa Ciudadana Europea, en este sentido, nos ofrece una ocasión para aclarar estos márgenes y preguntarnos cómo garantizar un acceso equitativo y seguro a los servicios sanitarios, y cómo apoyar derechos fundamentales en toda la Unión Europea, permitiendo que las mujeres puedan ser acompañadas por los mejores especialistas, también a nivel psicológico y social, respetando el principio de subsidiariedad y las distintas sensibilidades nacionales.
Necesitamos equilibrio, análisis técnico y atención a la proporcionalidad de las medidas. Por ello, me gustaría dar las gracias a los promotores de esta iniciativa por haber seguido adelante con la seriedad que requiere este instrumento y por haber honrado el espíritu de la Iniciativa Ciudadana Europea, que se basa en la posibilidad de intercambiar posturas distintas, aportar elementos concretos de evaluación y reforzar la legitimidad democrática de la Unión Europea.
Muchas gracias. Y ahora cedo la palabra a la señora Lahbib, comisaria de Igualdad.
Señorías, queridos organizadores de esta Iniciativa Ciudadana Europea, en primer lugar quisiera dar la enhorabuena a los organizadores y a los firmantes. Han recogido más de un millón de firmas en toda la Unión Europea; han alcanzado el umbral mínimo en diecinueve Estados miembros. Enhorabuena. Han hecho que esta iniciativa para un acceso seguro y accesible sea la duodécima que presentará la Comisión para su examen. Además, han conseguido concienciar a la ciudadanía europea sobre la existencia de esta iniciativa ciudadana, algo en lo que nosotros llevamos tiempo trabajando.
La Iniciativa Ciudadana Europea es una herramienta única que permite que la ciudadanía plantee temas que le interesan, iniciar debates, moldear la agenda europea y desempeñar un papel activo en la vida democrática europea. Hay varias normativas europeas que se han activado gracias a Iniciativas Ciudadanas Europeas, como la Directiva de agua potable o el Reglamento sobre transparencia y sostenibilidad de la evaluación de riesgos en la cadena alimentaria. También seguimos trabajando en compromisos que ha asumido la Comisión en relación con iniciativas como la reducción de los ensayos con animales y una serie de medidas para proteger a los tiburones. Cuando una iniciativa nos llega, tenemos seis meses para decidir qué tipo de acciones vamos a tomar, si es que vamos a tomar acciones. Esto significa que la Comisión todavía no puede pronunciarse sobre la iniciativa. Así que estamos aquí, fundamentalmente, para escucharles, para escuchar este intercambio con los diputados y con las partes interesadas.
Su iniciativa traslada un mensaje muy importante: situar el aborto accesible y seguro como un asunto de salud pública. Los números muestran la envergadura del problema: cada año se practican alrededor de treinta millones de abortos no seguros en el mundo. La OMS señala la falta de acceso a un aborto accesible, asequible y seguro, así como el estigma asociado al aborto, que plantea problemas para la salud y el bienestar físico y psicológico de las mujeres. Restringir el acceso al aborto no reduce el número de abortos; únicamente conduce a prácticas no seguras. Este asunto de salud pública hay que abordarlo; la cuestión es cómo lo hacemos y a qué nivel.
Nuestra respuesta a la iniciativa tendrá en cuenta las competencias de la Unión Europea. El artículo 168 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece que la salud, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, es competencia nacional. Los Estados miembros son responsables de definir las políticas en relación con los servicios públicos y la atención sanitaria; esto es cierto. Pero la Unión Europea sí tiene competencias para apoyar y complementar las acciones nacionales de salud pública, también en lo relativo al acceso de las mujeres a los derechos sexuales y reproductivos.
Señoras y señores, en mi carta de misión, la presidenta von der Leyen me encomendó todo el trabajo relacionado con los derechos sexuales y reproductivos. En marzo reconocimos, en la hoja de ruta de los derechos de las mujeres, estos derechos, y ello incluye la protección de las mujeres apoyando y complementando las acciones sanitarias a nivel nacional en relación con el acceso de las mujeres a los derechos sexuales y reproductivos. Ahora estamos preparando una estrategia de igualdad que se aprobará el Día Internacional de la Mujer del año que viene. Esta nueva estrategia establecerá una serie de acciones concretas que habrá que llevar a cabo.
Entre estos temas está el del aborto, que tiene que ver con decisiones éticas que se pueden tomar en los distintos Estados miembros. Quisiera garantizar y tranquilizar a los aquí presentes, diciéndoles que la iniciativa y la decisión que tome la Comisión sobre la iniciativa no se inmiscuirán en las competencias nacionales; será un complemento. Independientemente de la decisión que tome la Comisión sobre esta iniciativa ciudadana, seguiremos apoyando intercambios regulares de buenas prácticas entre Estados miembros y partes interesadas en relación con temas de igualdad y salud, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, en el marco de un programa de aprendizaje mutuo. Asimismo, seguiremos financiando a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en temas de igualdad de género, incluidos los derechos sexuales y reproductivos, a través del programa de valores ciudadanos. Esto se incluirá en el próximo marco financiero plurianual, dentro de lo que es el programa Ágora.
También vamos a seguir muy de cerca la forma en que los Estados miembros transpongan la Directiva sobre la lucha contra la violencia doméstica y de género, para que las mujeres víctimas de violencia puedan tener acceso a los sistemas sanitarios a fin de defender sus derechos sexuales y reproductivos, de conformidad con las normativas nacionales. Esta iniciativa Mi Voz, Mi Elección marca un paso muy importante en la historia de nuestras instituciones. Las partes interesadas podrán expresar su opinión sobre estos temas e intercambiar impresiones, y voy a escuchar con muchísima atención sus aportaciones. Muchísimas gracias.
Muchísimas gracias a la comisaria por su presencia, gracias por su compromiso y gracias por defender los derechos de la mujer y la igualdad. Antes de pasar al debate, quisiera dar las gracias a los ujieres y las ujieres, que están haciendo un trabajo extraordinario. Ya he dicho que no se podían tomar fotos; en fin, se pueden tomar, pero de manera no invasiva. Gracias a los ujieres por el trabajo que hacen, siempre excelente.
Y ahora vamos a pasar a la audiencia propiamente dicha, con la presentación de esta iniciativa europea Mi Voz, Mi Elección, a favor de un aborto seguro y accesible. Tienen la palabra las promotoras de esta iniciativa: son cuatro y disponen de cinco minutos cada una. Sean muy bienvenidas a esta Comisión FEMM. Es una audiencia conjunta con la Comisión PETI, que trabaja directamente con la ciudadanía. Les presentaré a las cuatro y, a continuación, les cederé la palabra. Les ruego que respeten el tiempo asignado.
Nuestra primera invitada es Nika Kovač, coordinadora del movimiento paneuropeo Mi Voz, Mi Elección. Gracias a ella, esta iniciativa ha podido recoger un millón cien mil firmas, movilizar a miles de voluntarios en toda Europa y crear una red de más de 300 organizaciones.
…de las organizaciones. Luego tenemos a Théo Gauthier, abogado francés especializado en la defensa de los derechos fundamentales y en materia penal, que trabaja ante los tribunales franceses y también ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Luego, Annika Klose, que ha estudiado Medicina y Ciencias Políticas en Hannover y ha trabajado para varias ONG en el Bundestag alemán. Por último, y no menos importante, Sarah Durieux, activista feminista francesa que ha dirigido campañas que han cambiado el país, incluida la que contribuyó a incluir el aborto en la Constitución francesa, y que lanzó la plataforma de movilización Change.org en Francia. Muchísimas gracias a los cuatro por su trabajo y gracias también por su presencia hoy aquí.
Señora Nika Kovač, adelante, cinco minutos.
Gracias. Desde niñas nos transmiten que no somos suficientes, que debemos estar más calladas, que no podemos aspirar a demasiado, que hay que plantearse las cosas de otra manera. Pero lo más terrible es que en algunos países las leyes y las prácticas nacionales en relación con el aborto nos envían un mensaje aterrador: que nuestras vidas no valen tanto, que pueden sacrificarnos. Y esto no ocurre en un país remoto; ocurre en la Unión Europea.
Quisiera referirme a un caso concreto. Aquí tenemos a Mireia, una mujer muy valiente de Croacia que quería tener un hijo y que llevaba varios meses embarazada cuando se dio cuenta de que su feto tenía un tumor y que su vida estaba en peligro. Para estar segura y sobrevivir, necesitaba abortar. Pero no podía hacerlo en su país, en Croacia. No porque el aborto estuviera prohibido, sino porque los médicos no querían practicarle un aborto. Por eso tuvo que salir del país para abortar: tuvo que venir a Eslovenia y lo consiguió allí, lo que le salvó la vida.
Y este no es un caso aislado. Podría hablar de las mujeres polacas, por ejemplo de Dorota, que murió en un hospital polaco y que podría haber sobrevivido en cualquier otro país de la Unión Europea. No son casos aislados: forman parte de un sistema que les dice a las mujeres que sus vidas no son prioritarias.
Como niñas nos dicen que no somos suficientes, pero pronto nos damos cuenta de que, si nos juntamos con nuestras amigas, podemos crear un movimiento. Decidimos hacer algo para defender los derechos reproductivos en la Unión Europea. Sabíamos que las cosas estaban claras: primero, la Unión Europea no puede intervenir en las leyes nacionales; segundo, la Unión Europea tiene que proteger a sus propios ciudadanos cuando la legislación nacional los pone en peligro. Por eso formulamos una propuesta sencilla: la Unión Europea debe crear un mecanismo financiero que permita que las mujeres que no pueden conseguir un aborto seguro en su lugar de residencia puedan viajar a lugares donde el aborto sea seguro y accesible.
En torno a esta idea creamos un movimiento. Miles de personas de distintos horizontes empezaron a recoger firmas en las calles. Reunimos 1.200.000 firmas y sabemos que somos fuertes. ¿Qué nos frena? Una minoría muy pequeña, pero muy ruidosa y organizada, que sabe que la prohibición del aborto no significa menos abortos: significa abortos no seguros. Y también saben perfectamente que el acceso a la salud reproductiva reduce los abortos y que, en la Unión Europea, la mayoría de las personas apoya la justicia reproductiva.
Por todo ello, les pido a ustedes, señorías, y a quienes están en posiciones de poder, que se unan, que asuman sus responsabilidades y actúen.
Así que emprendan acciones, porque con sus acciones se puede velar por que en Europa no haya ni una sola mujer que tenga miedo de no poder abortar, ni se ponga en peligro ninguna vida por falta de acceso a la salud. Desde pequeñas nos dicen que no somos suficientes, pero luego nos damos cuenta de que, si nos juntamos, podemos crear un movimiento que, conjuntamente, pueda cambiar el mundo y, en nuestro caso, cambiarlo de manera que cree una Europa donde todas las personas puedan vivir una vida digna, no solo en teoría, sino también en la práctica. Muchas gracias.
Muchas gracias, y gracias por recordarnos que todas las niñas son igualmente dignas. Y claro que son suficientes. Ahora, Theo Gautier.
Voy a hablar en francés. Señora comisaria, señorías, es un placer para mí poder estar aquí para referirme a los aspectos jurídicos de la iniciativa Mi Voz, Mi Decisión, a las competencias de la Unión Europea en esta materia y a la necesidad de que la UE actúe para poner en valor sus principios y objetivos. Los Estados miembros decidieron colectivamente que nuestra Unión se basaría en los valores del respeto a la dignidad humana, la democracia y el Estado de Derecho, así como en el respeto de los derechos humanos; así figura en el artículo 2 del TFUE. Además, se afirmó que la Unión Europea promoverá la paz, sus valores y el bienestar de los pueblos; eso figura en el artículo 3 del mismo tratado.
Sin embargo, podemos constatar en la actualidad que estos valores y objetivos, tan claramente enunciados, no benefician por igual a todas las personas en Europa. En función del país en el que se encuentren, hay quienes no pueden ejercer esos derechos fundamentales, incluido el respeto a la dignidad humana y la libertad de disponer de sus propios cuerpos. A día de hoy, hay mujeres que mueren por someterse a un aborto de forma ilegal para poner fin a un embarazo no deseado. En la Unión Europea existe una fuerte voluntad de los pueblos para enfrentarse a esta situación contraria a nuestros valores comunes. Por ello, pedimos hoy la creación de un mecanismo que permita el acceso a un aborto seguro y legal.
Sabemos cuál es el Derecho de la UE y sus límites en esta materia. Por eso, sabemos que no podemos proponer la modificación de la Carta de los Derechos Fundamentales ni adoptar un acto jurídico que obligue a los Estados miembros a modificar sus ordenamientos jurídicos internos respecto a este aspecto sanitario. No es el objetivo de nuestra iniciativa. Lo que pedimos es la intervención de las instituciones en el marco y dentro de los límites del artículo 168 del TFUE, relativo a las competencias de la Unión para apoyar a los Estados miembros y sus políticas de mejora de la salud pública. Efectivamente, se ha señalado que el acceso al aborto es una cuestión de salud pública: las restricciones no limitan la práctica; más bien conducen a abortos en condiciones peligrosas y, con frecuencia, entrañan complicaciones médicas o un grave sufrimiento psicológico.
Nuestra propuesta, por tanto, es sencilla: aquellos Estados que lo deseen pueden adherirse a un programa que les permita realizar interrupciones del embarazo a las mujeres que lo soliciten, con financiación europea. Este mecanismo es conforme con el Derecho de la UE por varias razones. En primer lugar, se basaría en la voluntad de los Estados miembros de participar; por tanto, habría la opción de decir que no al programa y ninguno de ellos estaría obligado a practicar estas interrupciones del embarazo en este marco. Además, los Estados que decidan sumarse a este mecanismo y practicar estas interrupciones lo harían conforme a sus prácticas nacionales, y ningún Estado miembro deberá verse obligado a modificar su legislación. Dicho esto, el mecanismo que proponemos respeta plenamente la autonomía de los Estados miembros en la organización de sus sistemas sanitarios.
…la sanidad pública y también la legislación en esta materia a nivel nacional. Por tanto, pedimos un programa de solidaridad que permita a todos los Estados miembros que lo deseen garantizar los derechos fundamentales de quienes se ven privados de ellos en su Estado de residencia. Estamos convencidos de que este mecanismo asegurará la realización, en la práctica, de los valores de la Unión Europea. Por ejemplo, la Unión Europea ha optado por colocar como principio fundamental de su acción el respeto de la dignidad humana, y afirmamos que limitar a una mujer y obligarla a llevar a término un embarazo no deseado es irreconciliable con la proclamación de estos valores. Además, la Unión Europea ha fijado como objetivo de su acción la promoción del bienestar de sus pueblos, y sostenemos que obligar a una mujer a recurrir a un aborto peligroso, con las consiguientes consecuencias físicas y mentales, no es conciliable con ese objetivo. Al mismo tiempo, la Unión Europea ha fijado como objetivo la lucha contra la desigualdad, y afirmamos que impedir el acceso al aborto —cuando se ha dicho que el aborto es un privilegio de las mujeres con recursos, mientras que las mujeres con menos medios no tienen más remedio que recurrir a abortos peligrosos— es irreconciliable con la proclamación de esos objetivos. Además, la iniciativa Mi Voz, Mi Decisión pretende garantizar la realización eficaz y efectiva de los valores que nos hemos fijado, siempre respetando el marco jurídico existente. Gracias.
Muchísimas gracias. A continuación, tiene la palabra Annika Kreitlow durante cinco minutos.
¿Podríamos ver también mi presentación, por favor? Me llamo Annika Kreitlow y comparezco ante ustedes como médica que practica interrupciones voluntarias del embarazo de forma regular. Sé perfectamente que, si las mujeres no pueden abortar, lo harán, pero en condiciones inseguras. Según la OMS, el aborto es un procedimiento médico muy sencillo y de bajo riesgo si se practica al principio del embarazo. Por ello, la OMS recomienda que todas las mujeres, a nivel global, tengan acceso a un aborto que sea de fácil acceso, asequible desde el punto de vista económico y no discriminatorio, tampoco por razones geográficas. Sin embargo, cuando el acceso se restringe y el aborto se practica de forma insegura —también cuando hay retrasos—, pueden producirse consecuencias graves para la salud de las mujeres embarazadas. El uso de instrumental inseguro o no estéril puede causar infecciones del tejido uterino; y, si se emplean, por ejemplo, instrumentos incorrectos, como en el llamado curetaje, puede derivar en infertilidad. Cuando se produce una hemorragia excesiva y el personal sanitario no puede asistir a tiempo, puede sobrevenir una hemorragia muy grave, incluso letal. Además, cuando la intervención tiene lugar en un momento avanzado del embarazo, pueden darse implicaciones sanitarias adicionales para la mujer embarazada.
El hecho de que en la Unión Europea haya 20 millones de mujeres que no tengan acceso a este derecho esencial, y a veces vital, debería ser motivo suficiente para que la Unión actúe y aplique lo que propone la iniciativa Mi Voz, Mi Decisión: un aborto seguro y accesible, reduciendo con ello el número de abortos inseguros en Europa. Además, quisiera subrayar que la falta de acceso a la atención abortiva no solo afecta a las mujeres con embarazos no deseados. A veces, incluso tratándose de un embarazo deseado y planificado, el aborto puede ser necesario cuando la salud física o mental de la madre corre grave peligro; por ejemplo, cuando se detecta una anomalía fetal durante el embarazo. En estos casos, el tiempo puede ser un factor vital, ya que puede producirse una infección grave derivada de un embarazo inviable, lo que podría provocar la muerte de la mujer. Esto le sucedió a una mujer polaca, Isabela, que murió a causa de una sepsis.
En la semana 22 del embarazo, o el caso de Mirela, cuya vida solo se salvó porque pudo viajar fuera de su país para recibir la atención sanitaria necesaria. Estos son ejemplos de las mujeres cuyas vidas podrían salvarse gracias a los beneficios de lo que propone nuestra iniciativa. Los impedimentos para acceder a abortos seguros y accesibles no siempre son de tipo jurídico. Existe gran escasez de proveedores de servicios de aborto, a veces por restricciones legales, pero también por falta de formación. Hay datos recientes publicados en Alemania que muestran que más de un 60% de los médicos que ahora mismo no practican abortos estarían dispuestos a hacerlo si su hospital lo permitiera, si hubieran recibido una formación adecuada y si se redujeran las barreras burocráticas y jurídicas.
Antes de concluir, quisiera pasar a la última transparencia y finalizar diciendo que mi objetivo, mi motivación como médica, es siempre ofrecer a mis pacientes la mejor atención posible en todas las circunstancias de la vida. Para mí, esto significa acompañarlas tanto en un embarazo deseado y feliz como en el caso de un embarazo no deseado o con problemas de salud. Creo que la iniciativa propuesta, Mi Voz, Mi Decisión, puede proporcionar abortos seguros, asequibles y fácilmente accesibles a todas las mujeres de la Unión Europea. Porque si, como Unión Europea, no logramos hacerlo para todas las mujeres en todo el continente, estaríamos fallándoles. Gracias.
Muchísimas gracias. Y, por último, cedo la palabra a Sara Durieux, que dispone de cinco minutos.
Muchísimas gracias. Como usted ha dicho, soy una activista feminista y he apoyado esta iniciativa, Mi Voz, Mi Decisión, desde Francia, desde los comienzos. Llevo trabajando en esta materia desde hace dos años y he organizado una gran coalición en Francia para conseguir incluir en la Constitución francesa la garantía del derecho al aborto. El mismo día que celebramos esa inclusión, lanzamos también la coordinación con la iniciativa Mi Voz, Mi Decisión para garantizar el acceso al aborto seguro en toda Europa. El éxito en Francia está en el centro del éxito de esta iniciativa que presentamos hoy.
Como han señalado, esto ha llevado a que un millón doscientas mil personas europeas de todos los ámbitos se unan en torno a esta iniciativa. No es solamente una Iniciativa Ciudadana Europea, es un movimiento de personas que han recogido firmas y lo han convertido en un esfuerzo colectivo, más allá de todas las líneas divisorias. Hoy hablamos aquí en su nombre y les agradecemos todos los esfuerzos desplegados. Grupos de toda Europa se han organizado a nivel local para recoger firmas en las calles y, como ven en esta transparencia, miles de personas crearon grupos de chat para organizarse en sus países. Otros alzaron la voz en las redes sociales para convencer a sus allegados.
Hemos visto a jóvenes, junto con personas jubiladas, recogiendo firmas; las hemos visto en grandes ciudades y en pequeñas aldeas. Todo ello ha combinado los esfuerzos de personas mayores y jóvenes, de diferentes religiones, con opciones políticas diversas; mujeres y hombres, franceses, españoles, italianos, alemanes, eslovenos; gente de todos los ámbitos, incluyendo también a personas presentes en esta sala. Se reunieron en torno a una esperanza común: un futuro mejor para todas las europeas. Y hemos recogido firmas en cada uno de los Estados miembros de la Unión Europea. Es un movimiento muy amplio que proviene de la ciudadanía.
Mi Voz, Mi Decisión no es solamente un esfuerzo popular; es una iniciativa que se basa en datos, en investigación y en la pericia de personas que conocen la situación de primera mano sobre el terreno. Más de 300 organizaciones apoyan las reivindicaciones de esta iniciativa, entre ellas organizaciones que trabajan y ayudan a las mujeres en contextos jurídicos restrictivos, como FEDERA, Abortion Dream Team y Doctors for Choice Malta, entre otras.
…como Doctors for Choice Alemania, que buscan trabajar en marcos con barreras legales y en otros ordenamientos donde se penaliza el aborto. También hay organizaciones de países con buena legislación, como Le Planning Familial de Francia o Väestöliitto, la Federación de Familias de Finlandia. Y contamos con el apoyo de organizaciones y expertos internacionales, por ejemplo, la Confederación Internacional de Comadronas y otros colectivos profesionales. Todos coinciden en que un mecanismo de la Unión Europea como el que proponemos tendría un efecto positivo e inmediato en la salud sexual y reproductiva de las mujeres en Europa. Convertir esta propuesta en realidad no solo salvará vidas, sino que también significará que la Unión Europea está realmente alcanzando su objetivo de atender a las necesidades de la ciudadanía europea en toda su diversidad. Gracias.
Con esto pasamos a la última parte de esta audiencia, a saber, ceder la palabra para que puedan alzar su voz las comisiones parlamentarias invitadas. Comienzo dando la palabra a la vicepresidenta de la Comisión DEVE, miembro muy activa de esta Comisión de Derechos de la Mujer y de esta iniciativa, y coordinadora del Grupo Renew, Abir Al‑Sahlani. Tiene la palabra durante tres minutos.
Muchísimas gracias, presidenta, por sus palabras, y gracias también a la comisaria por estar aquí con nosotros. Ante todo, felicidades y enhorabuena al equipo de My Voice, My Choice — Mi Voz, Mi Decisión. Han hecho una trayectoria destacable y gracias por traer este tema al centro de la toma de decisiones europeas. Sé que han sido objeto de ataques y amenazas del movimiento antigénero; soy plenamente consciente, y lo más doloroso es que algunos están presentes en esta sala. Esos ataques son absolutamente inaceptables y una auténtica vergüenza para la Unión Europea. Pero no nos pueden silenciar; no pueden silenciarnos a quienes defendemos la democracia y los derechos en Europa. Deben saber que cuentan con un firme apoyo a su iniciativa en esta Cámara. Nos han demostrado que a los europeos realmente les importan los derechos y el acceso equitativo a servicios sanitarios que permitan un aborto seguro y accesible. Estas voces son más firmes que las de sus detractores. No debemos olvidar que se trata de una llamada de la ciudadanía y debemos respetarla; de lo contrario, perderemos la confianza y la legitimidad de nuestras democracias. Hagamos historia juntos. Esperamos que esto se recoja en un mecanismo financiero que presente la Comisión, señora comisaria; eso es lo que esperamos.
Permítanme ahora situarme en mi función de vicepresidenta de la Comisión DEVE. Sabemos que el 45% de todos los abortos en el mundo son inseguros: son 21 millones de abortos, es decir, 21 millones de vidas de mujeres en riesgo. Decenas de miles de estas mujeres pierden la vida de forma absolutamente evitable. Prohibir el aborto conduce a un aumento de los abortos inseguros. En los países en vías de desarrollo, la mayoría de los abortos no son seguros, y las complicaciones cuestan mucho dinero a sus sistemas sanitarios, que ya están bajo enorme presión por los recortes.