Parlamento Europeo SANT - Salud Pública

Parlamento Europeo - SANT - Salud Pública - 2 de diciembre de 2025

2 de diciembre de 2025
14:02
Duración: 3h 11m

Contexto de la sesión

Subcommittee on Public Health - Committee on Public Health Ordinary meeting ICM - Room: ANTALL 4Q1

Vista pública limitada

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Señoras y señores, queridos colegas, queridos invitados, sus señorías, miembros de los parlamentos nacionales, oradores invitados: es un honor inaugurar esta reunión interparlamentaria sobre el acceso a la atención sanitaria transfronteriza. Contamos con la presencia de 16 diputadas y diputados de los parlamentos nacionales procedentes de siete Estados miembros, lo que refleja el interés que suscita el asunto que vamos a tratar hoy y el papel que desempeña nuestro diálogo interparlamentario. Considero que estos intercambios entre los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo nos ofrecen una oportunidad para abordar las dificultades y oportunidades con las que se encuentran los ciudadanos europeos que desean un acceso efectivo a la atención transfronteriza. Como sabrán, la Directiva sobre la atención sanitaria transfronteriza ofrece un marco muy claro para ejercer los derechos de los pacientes en este contexto. La Comisión y el Parlamento han constatado que, en la práctica, sigue habiendo ámbitos de la legislación en los que la aplicación de estas normas no ha avanzado lo suficiente y donde cabe mejorar. Esto confirma la importancia de mantener el diálogo para evaluar cómo funciona la Directiva en la práctica y cómo pueden ejercer los ciudadanos sus derechos a la atención sanitaria transfronteriza. Conviene recordar que la movilidad de los pacientes es muy limitada: suele haber cada año unas doscientas mil solicitudes, lo que supone menos de un 0,05 % de los ciudadanos de la Unión. Es cierto que son pocos los ciudadanos que aprovechan las oportunidades que abre la Directiva, pero los datos de que disponemos nos ofrecen un contexto que permite entender estas realidades. Hay varios aspectos que influyen en la decisión de solicitar atención sanitaria fuera de las propias fronteras, por ejemplo, la necesidad de adelantar los costes.
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Los gastos, el tiempo y la documentación exigida para recibir un reembolso, así como la claridad y accesibilidad de la información disponible, explican por qué la movilidad de los pacientes no ha aumentado demasiado a pesar de contar con un marco jurídico en vigor. Los casos de movilidad médica suelen concentrarse entre Estados miembros que comparten frontera. Más allá de los pagos por anticipado, de las exigencias administrativas excesivas y del efecto disuasorio que ello tiene —creando desigualdad en el acceso—, es cierto que estos requisitos influyen en la decisión de un paciente que se plantea recibir asistencia sanitaria fuera de su país. Adelantar el coste íntegro del tratamiento médico y cubrir posibles gastos adicionales, como la obtención de pasaportes o los gastos de viaje, puede resultar prohibitivo para ciertos pacientes. Estos factores prácticos determinan en qué medida los ciudadanos aprovechan la Directiva. Otro aspecto importante es que muy pocos ciudadanos saben que pueden buscar posibilidades de tratamiento fuera de sus fronteras: aproximadamente un 20% están bien informados sobre esta opción, y muy pocos conocen la existencia de los puntos nacionales de contacto, creados precisamente para apoyar a los pacientes y proporcionarles información clara. La interacción entre la Directiva y el Reglamento sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social crea una perspectiva jurídica muy compleja, difícil de desentrañar para los pacientes. Esta complejidad también puede suponer dificultades para los puntos de contacto nacionales y para las aseguradoras que ofrecen pólizas de salud. Todo ello demuestra que, si seguimos mejorando la visibilidad y la accesibilidad de la información, podremos beneficiar a nuestros ciudadanos. La Directiva ha demostrado su valor a la hora de reforzar la colaboración, en particular en las redes europeas de referencia y en la infraestructura de los servicios digitales para la salud electrónica (eHealth). Esto pone de relieve el potencial de la cooperación transfronteriza, especialmente para apoyar a los pacientes que padecen enfermedades raras o de tratamiento complejo. La creación de dichas redes ha proporcionado una estructura que permite a los centros especializados de toda Europa colaborar y posibilita que los expertos pongan en común su pericia para apoyar a los clínicos en el diagnóstico y tratamiento de pacientes con necesidades muy específicas. Los avances en eHealth tampoco son desdeñables: el despliegue paulatino de la infraestructura digital permite intercambiar recetas electrónicas e historiales médicos entre los Estados miembros. Ello ha mejorado la continuidad de los cuidados y demuestra en qué medida la Unión Europea puede aportar ventajas concretas para los pacientes. Por eso, el intercambio de hoy entre los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo me parece crucial si queremos mejorar la claridad, la coordinación y la cooperación constructiva entre los Estados miembros y las instituciones europeas. El compromiso que mostramos los distintos parlamentos será clave para que los derechos de los ciudadanos se entiendan y se apliquen de manera eficaz. Nuestras reuniones de hoy nos permitirán revisar el marco existente, extraer las lecciones aprendidas y ofrecer una información más clara y racionalizada a los ciudadanos. En la segunda parte de la reunión examinaremos las perspectivas de los propios ciudadanos: hablaremos de acceso, información y desigualdad. Lo que ustedes nos trasladen será fundamental para determinar qué mejoras prácticas podrían incluirse en el marco jurídico vigente. Para ambos segmentos, agradecemos de antemano sus valiosas aportaciones.
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Resultarán sumamente útiles las aportaciones de los diputados y diputadas nacionales. Antes de empezar con la primera sesión, quiero dar la palabra al comisario Várhelyi. Y también quiero dar las gracias a todos los aquí presentes por su asistencia y alentarles a aportar sus contribuciones en ambos paneles. También contaremos con las intervenciones de tres diputados de los parlamentos nacionales: el señor Wojciech Konieczny, vicepresidente de la Comisión de Salud del Senado polaco; la señora Véronique Guillotin, vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Sociales del Senado francés; y el señor Dario Iacovoni, presidente de la Comisión de Asuntos Sociales de la Cámara de Diputados italiana. Les damos la más cordial bienvenida. Dicho esto, les invito a escuchar un mensaje que nos ha grabado en vídeo el comisario Várhelyi, que se excusa por no poder estar hoy aquí, pero desea compartir con nosotros la perspectiva de la Comisión para hacer frente a este tema tan importante. Señorías, miembros del Parlamento Europeo, señorías, miembros de los parlamentos nacionales, señoras y señores: es para mí un privilegio dirigirme a ustedes durante esta reunión interparlamentaria. Hoy tendremos la oportunidad de abordar cómo mejorar la participación de los pacientes y las ventajas que de ella se derivan en la Unión Europea. Nos basamos en la Directiva sobre los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza para garantizar el acceso a medicamentos y a una atención de calidad en otros Estados miembros. Con esta Directiva se han suprimido obstáculos que antes se erigían e impedían ejercer estos derechos. También permite a los Estados miembros reconocer las recetas emitidas en otro Estado miembro, lo que facilita a los pacientes el acceso a los fármacos y a los productos sanitarios, especialmente en las zonas transfronterizas. Además, hay 24 Redes Europeas de Referencia, un auténtico éxito, que conectan a especialistas médicos de toda la Unión Europea y Noruega, aportando a los pacientes con enfermedades raras la mejor pericia disponible en diagnóstico y tratamiento. Así, no siempre es necesario que viajen los pacientes: en muchos casos viajan los conocimientos de los expertos. Sin embargo, el último estudio ha demostrado que los pacientes no disponen de información suficiente sobre sus derechos. Desde hace dos años la Comisión colabora con las autoridades nacionales para abordar este problema, por ejemplo, mediante los fondos del programa EU4Health. El próximo informe de avances está previsto para 2027 y nos permitirá destacar los logros y determinar las lagunas y los puntos débiles. Los debates de hoy son una oportunidad para reflexionar sobre lo que ha funcionado y sobre lo que debemos mejorar, porque no debería importar en qué lugar de la Unión Europea viva una persona ni de qué enfermedad padezca: los pacientes de toda la Unión deberían tener siempre acceso a los mejores tratamientos. Les deseo una reunión muy fructífera. Muchas gracias, comisario. Con esto damos inicio a nuestra primera sesión de hoy, dedicada a intercambiar perspectivas sobre el marco estratégico vigente, las lecciones aprendidas y los retos futuros. Voy a dar la palabra a nuestro primer orador, el señor Antonio Parenti, director de Salud Pública, Cáncer y Seguridad Sanitaria de la DG SANTE. Dispone de siete minutos. Señorías, diputadas y diputados de los parlamentos nacionales y del Parlamento Europeo, queridos invitados, estoy encantado de estar hoy aquí con ustedes. Esta reunión, como bien nos ha recordado el comisario, nos ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre lo que hemos estado haciendo, sobre lo que tenemos por delante y sobre el futuro que queremos crear para la atención sanitaria dentro de la Unión. Es importante recordar y reconocer la relevancia del acceso transfronterizo a la atención sanitaria.
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para los pacientes, sino también para los sistemas nacionales de salud. La Directiva 2011/24/UE sobre la asistencia sanitaria transfronteriza marca un punto de inflexión. La misión de esa Directiva ha sido facilitar el acceso a una atención sanitaria de calidad más allá de las fronteras, para que los pacientes no se vean limitados por las fronteras geográficas de sus países cuando necesiten atención. Con esta norma legislativa se completan los derechos ya materializados con el Reglamento sobre la coordinación de los sistemas de seguridad social, centrándose en aspectos específicos de los derechos de los pacientes. Gracias a esta Directiva, más de trescientos mil pacientes han podido, cada año, acceder a la prestación de servicios sanitarios fuera de sus países y también recibir recetas médicas emitidas en su Estado y reconocidas en otros. Y lo digo por experiencia personal: gracias a esa legislación, los pacientes que proceden de un Estado miembro de la Unión reciben un trato en pie de igualdad, como si fueran del país al que han viajado, y pueden contar con un reembolso equitativo de sus gastos sanitarios. La Directiva ha sido especialmente importante en la evaluación de tecnologías sanitarias y en el tratamiento de enfermedades raras. Según el informe más reciente, de mayo de 2022, nos ha dado un marco jurídico para reforzar la colaboración existente en estos ámbitos, que por su propia naturaleza dependen muchísimo de la cooperación transfronteriza. Por estas y otras razones, se ha considerado que la Directiva sigue siendo útil y eficaz y que aporta un claro valor añadido europeo. No obstante, siempre hay margen de mejora. Por ello hemos realizado ya algunas evaluaciones y llevaremos a cabo otras en 2027 para identificar con precisión los puntos fuertes y los puntos débiles. De la evaluación de 2022 se desprendió que los procedimientos administrativos son a veces desproporcionados para obtener la autorización previa necesaria para recibir asistencia sanitaria fuera de las fronteras. También observamos que algunos prestadores de servicios sanitarios desconocían parte de sus obligaciones en virtud de la Directiva en materia de autorizaciones previas. Asimismo, existía confusión entre las normas de la Directiva y las del Reglamento sobre la coordinación de la seguridad social, lo que hacía necesaria una mejor orientación. Los ciudadanos, con frecuencia, desconocen sus derechos a recibir atención sanitaria transfronteriza. Por eso nos pareció importante crear una red de puntos de contacto nacionales en cada Estado miembro para ofrecer esa información. El informe demuestra que no se hace un uso pleno de estas posibilidades porque los pacientes desconocen que cuentan con esos derechos; los procedimientos son farragosos, y no siempre saben qué tipo de atención van a recibir ni los costes que ello supondrá. A raíz de esta evaluación, hemos presentado sendos planes de actuación a nivel de la Comisión y a nivel nacional. Hemos propuesto cimentar la confianza en los sistemas nacionales, reduciendo los riesgos para los pacientes y notificándoles de manera previa los costes que deberán soportar. También pedimos que se simplifiquen los procedimientos administrativos y estamos organizando un intercambio de buenas prácticas entre los Estados miembros para racionalizarlos. Además, estamos poniendo en común las experiencias acumuladas para promover la cooperación transfronteriza. A nivel de la Comisión, hemos puesto en marcha una campaña de concienciación. Hemos preparado fichas técnicas e infografías, y todo este material se está traduciendo a todas las lenguas oficiales. Se publicará en el mes de marzo del año que viene, con ocasión del acto que vamos a organizar y del que hablaré en breve. En la campaña incluimos también la organización de varios talleres nacionales, con el apoyo del programa EU4Health. Los participantes que ya han asistido hasta ahora han sido prestadores sanitarios nacionales y locales que han podido participar.
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…plantear preguntas y enterarse de las posibilidades que ofrece la Directiva sobre la atención sanitaria transfronteriza. La concienciación y esa campaña de atención sanitaria transfronteriza culminará con un acto de alto nivel que se va a organizar aquí en marzo, en Bruselas. Aunque no les puedo dar la fecha exacta, apúntense ya que en marzo es cuando se convocará esa reunión. El objetivo es saber cuáles son las lecciones aprendidas y definir las estrategias que nos permitan mejorar, simplificar los procedimientos de autorización previa y trazar un camino claro para acceder a la atención sanitaria transfronteriza. Esto es más actual que nunca y, si conseguimos reducir la carga administrativa, estaremos ayudando a los pacientes a lidiar con los trámites burocráticos y a solicitar el reembolso de los gastos que hayan adelantado. Si los pacientes entienden mejor cómo funciona esa atención y cómo aprovecharla, ganarán tanto los sistemas de prestación de servicios sanitarios como los propios pacientes. Para terminar, diría que la única manera de avanzar es cooperando unos con otros mediante colaboraciones nacionales y transfronterizas, de manera que los éxitos conseguidos inspiren a otros a seguir ahondando en esas iniciativas. Hemos cosechado toda una serie de éxitos que se extienden a todo el territorio europeo; por ejemplo, las redes europeas de referencia (ERN). Ahora lo importante es que las ERN se integren en los sistemas nacionales para que puedan seguir siendo autosuficientes y permitirnos entrar en otros ámbitos, como la telemedicina, para facilitar el acceso a estos derechos. Señorías, distinguidos invitados, les lanzo un llamamiento muy claro: debemos trabajar de consuno para alinear la infraestructura de los sistemas, mejorar el plan de comunicación y respetar el principio fundamental de una atención sanitaria accesible para toda la ciudadanía. Creo que juntos podemos conseguirlo. Gracias. Muchísimas gracias, señor Parenti. A continuación, es para mí un placer dar la bienvenida al señor Wojciech Konieczny, vicepresidente de la Comisión de Sanidad del Senado polaco. Tiene usted el uso de la palabra, señor Konieczny. Siete minutos. Muchísimas gracias, presidente. Distinguidos invitados, señorías del Parlamento Europeo y de los parlamentos nacionales, me expresaré en polaco porque quiero que me entiendan bien. Estamos ante uno de los mayores logros de la Unión Europea, que puede mejorar la vida cotidiana de nuestros ciudadanos. Han pasado ya más de diez años desde esta Directiva y hemos acumulado experiencia suficiente como para extraer conclusiones de cara al futuro. Ha mejorado la movilidad de nuestros pacientes, con mayor previsibilidad. Todos tienen derecho a recibir atención sanitaria fuera de las fronteras de su país. Dicho esto, todavía quedan algunos flecos por peinar. Por ejemplo, en Polonia seguimos teniendo problemas en el día a día. Cada Estado miembro hace una interpretación del texto jurídico y eso es lo que genera los mayores problemas. Proyectos como la receta electrónica transfronteriza, entre otros, son pasos muy positivos. Si todos los Estados miembros aplicasen estos proyectos, sin duda el sistema mejoraría mucho para poder prestar apoyo a los pacientes. Esta es una de las principales iniciativas de la Unión Europea, que ahonda en la solidaridad y la colaboración entre Estados miembros. Creamos una serie de normas comunes en pro de la salud de todos. Los Estados miembros deberían poder cooperar de manera eficaz en los ámbitos más fundamentales para la ciudadanía, especialmente en momentos de crisis.
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La pandemia nos demostró lo importante que es contar con un modelo común para la salud. Necesitamos intercambiar información rápidamente y que los pacientes puedan moverse con celeridad; no es un lujo, es un elemento de resiliencia, sobre todo cuando hablamos del sistema sanitario. Todavía quedan muchos desafíos por afrontar. Por ejemplo, necesitamos una infraestructura digital común para que los datos puedan circular de manera eficaz y segura. El Espacio Europeo de Datos Sanitarios tiene un grandísimo potencial; eso sí, debe aplicarse de manera coordinada y teniendo en cuenta las particularidades de cada Estado miembro. También se necesita una gran voluntad política, ingentes inversiones y la adaptación de los regímenes nacionales. Y, tal y como hemos hecho en Polonia, es necesaria la participación de todas las autoridades pertinentes. Programas como el de la Unión Europea para la Salud son fundamentales: necesitamos esa financiación, sobre todo si queremos una buena regulación de estas actividades. La atención sanitaria transfronteriza es algo de lo que deben poder disfrutar todos los ciudadanos europeos, independientemente de dónde vivan, porque todos tienen derecho a la salud. La lucha contra la COVID-19 fue un ejemplo de colaboración entre todos nosotros; también lo vimos con el sistema de circulación y la adaptación de los sistemas digitales para el control de la movilidad de los pasajeros. Debemos mirar al futuro, enfrentarnos a las amenazas que se ciernen sobre nosotros y que, a menudo, se derivan de situaciones de conflicto o de imprevistos que hoy no podemos prever. Les deseo a todos una sesión muy fructífera y espero que, más pronto que tarde, contemos con un sistema único y eficaz para la circulación de los datos sanitarios, con una política común de prevención que se convierta en una prioridad en todos los Estados miembros. Muchísimas gracias. Ahora tiene el uso de la palabra la señora Véronique Guillotin, Vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Sociales del Senado francés. Adelante. Señor Presidente, señoras y señores, señorías del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales, señoras y señores: también quiero extender mi agradecimiento al presidente Jarubas por haber organizado esta conferencia sobre un tema que muchas veces no se aborda lo suficiente en nuestros parlamentos. Hablamos de la atención sanitaria transfronteriza, algo que me interesa especialmente por diferentes motivos. Vivo en un territorio transfronterizo, a unos kilómetros de Luxemburgo y muy cerca de Bélgica; he sido senadora también en una zona transfronteriza y soy una ciudadana que hace frente a realidades transfronterizas todos los días. Así que me considero especialmente representativa del tema que estamos abordando. También soy médico de formación y, como profesional y ciudadana, he tenido numerosas experiencias en las que la cooperación transfronteriza ha sido esencial. Al hilo de lo señalado por nuestro colega del Senado de Polonia, debo decir que tenemos una excelente cooperación con ellos en el marco de nuestra asociación. Hacemos un seguimiento estrecho de las políticas europeas, y es una excelente idea asociar a los parlamentos nacionales en un expediente como este, porque la competencia de los Estados miembros en esta esfera debe ser fuerte, tal y como se nos recuerda. Debemos consolidar la Europa de la Salud, para garantizar una atención sanitaria equitativa a todos los pacientes europeos, independientemente de dónde se encuentren. Esto responde a la lógica de la libre circulación. Los Estados miembros han coordinado sus regímenes de seguridad social con arreglo a la normativa europea. Todo ello afecta especialmente a las zonas fronterizas de la Unión Europea.
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Un 40 % del territorio europeo y más de un tercio de su población se sitúan en regiones transfronterizas; es un logro fundamental de la construcción europea, que también plantea desafíos que abordaré más tarde. No quiero repetir lo ya expuesto sobre el marco en vigor, pero la Directiva 2011/24/UE ha permitido avanzar mucho en los derechos de los pacientes y en su acceso a la atención transfronteriza, por ejemplo mediante el reembolso de los gastos de tratamiento, incluidos los tratamientos ambulatorios, sin pago por adelantado. Se han realizado evaluaciones y, según tengo entendido, su Comisión prevé modernizar esta directiva quince años después de su adopción. Me gustaría referirme a las políticas europeas en vigor en el espacio fronterizo francés, que es el ejemplo que mejor conozco, y después compartir algunas ideas sobre los desafíos del acceso a la atención sanitaria en las zonas transfronterizas y el papel que pueden desempeñar el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. En primer lugar, iniciativas existentes en materia de atención sanitaria transfronteriza en Francia. Como señalaba al principio, soy un cargo electo en el este de Francia, que comparte frontera con Bélgica, Luxemburgo y, en mayor medida, con Alemania. Con Bélgica la cooperación funciona a las mil maravillas gracias a un acuerdo marco bilateral franco-belga que cubre toda nuestra frontera. Es un modelo muy elaborado, con aplicación de las tarifas del país donde se presta la atención sanitaria. No obstante, presenta algunas limitaciones: los acuerdos aprobados solo tienen en cuenta los establecimientos hospitalarios y no incluyen los centros de primeros auxilios ni las clínicas más pequeñas. Debemos proteger este instrumento franco-belga, porque tiene muy en cuenta las particularidades de cada región. Nuestra cooperación con Luxemburgo no ha avanzado tanto, a pesar del acuerdo marco que ratificamos hace algunos años, y cabe lamentarlo. Son muchos los pacientes franceses que desean tratarse en Luxemburgo porque no tenemos suficientes médicos en Francia, especialmente en la región del Gran Este. Este es uno de los efectos secundarios de la libre circulación, como mencionaba al principio: muchos profesionales sanitarios formados en Francia, sobre todo enfermeros y asistentes, se instalan en Luxemburgo por unas condiciones de trabajo y salariales más atractivas. Por lo tanto, debemos garantizar una demografía médica y de atención sanitaria adecuada a ambos lados de la frontera, porque Luxemburgo no podrá absorber el número creciente de pacientes franceses. De hecho, numerosos centros luxemburgueses ya alertan sobre las fuertes presiones que afrontan por este fenómeno. Necesitamos, por tanto, reforzar la cooperación, con especial atención a la formación del personal sanitario. Disponemos también de una asociación intergubernamental que, confío, permitirá avanzar en esta cooperación bilateral con Luxemburgo, con propuestas concretas que iremos poniendo sobre la mesa por nuestra parte. Creo que el acceso a la atención sanitaria mejorará a ambos lados de la frontera —o se degradará a ambos—, porque estamos vinculados por un destino común. Podríamos superar este problema en un marco multilateral con la Cumbre de la Gran Región. Para quienes no la conozcan, es uno de los espacios transfronterizos más dinámicos de Europa, que reúne territorios de Bélgica, Francia, Alemania y el Gran Ducado de Luxemburgo, con 12 millones de habitantes, de los cuales 300 000 son trabajadores transfronterizos. Cuenta con un estatuto que le permite ser reconocida como Autoridad de Gestión de Fondos Estructurales Europeos; nos beneficiamos directamente del programa Interreg y recibimos 142 millones de euros en el actual marco programático. Este ejemplo puede servir de referencia para muchos participantes en esta conferencia. El año pasado pusimos en marcha un proyecto muy exitoso de cooperación sanitaria, a raíz de una moción que aprobamos justo después de la pandemia de la COVID‑19.
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La región se ha convertido en un modelo en la Unión Europea en materia de atención sanitaria transfronteriza y cooperación sanitaria. Entre las disposiciones de esta moción vemos que se busca reducir la carga administrativa, por ejemplo, la autorización previa para un tratamiento fuera del país de residencia. También se reembolsarán los costes del tratamiento, algo similar a lo que decía mi preopinante. El proyecto concluirá en 2028; veremos qué ocurre con la financiación en el próximo marco programático. Hablemos del futuro: debemos acabar con la rigidez administrativa y buscar más fondos. Los legisladores europeos y los nacionales tienen que hacer lo posible para resolver estos frentes. En cuanto a la financiación, el Senado francés está preocupado con respecto al próximo MFP (periodo 2028‑2034). Se ha refundido la arquitectura del Marco Financiero Plurianual y la repartición de las asignaciones nos genera muchas dudas. La política de cohesión se funde en una gran partida, se van nacionalizando los fondos y esto pone en peligro las interacciones directas que existen entre las regiones y Bruselas. Nos tememos que las asignaciones de los fondos estructurales se orienten más bien a los esfuerzos de defensa y se conviertan en una variable de ajuste que la Unión pueda utilizar a lo largo de la programación para decidir sobre nuevos gastos que, en un momento dado, podrían considerarse prioritarios. Esto pone en peligro el futuro de Interreg, el proyecto de la Gran Región que mencionaba antes, y puede poner en riesgo también otros proyectos de cooperación transfronteriza fuera de Europa; por ejemplo, el corredor Mozart entre Saarbrücken y el norte de la Mosela, un departamento cercano al mío. Saludo desde aquí a los diputados de esa circunscripción que están presentes hoy. Es un proyecto experimental inédito, Mozart, que pretende crear un doble seguro franco‑alemán para garantizar una atención sanitaria sin fronteras en esta zona. La cuestión financiera es fundamental. Tenemos que hacer esfuerzos a nivel comunitario y a nivel de los Estados miembros para reducir la carga administrativa; debemos reducirla, pero al mismo tiempo debemos evitar generar más. Es un problema que va más allá de la atención sanitaria y al que hacemos frente en los territorios transfronterizos. Nuestro ministro de Salud no deja de introducir nuevas normas, lo cual exige mucho tiempo y energía para poder seguir entablando alianzas y asociaciones. Demasiada carga administrativa. Debemos tener esto en cuenta. Francia se comprometió con Alemania en 2019, a través de un tratado, a reducir esa carga administrativa. En las evaluaciones de impacto de las leyes debe incluirse un análisis transfronterizo. No me voy a alargar más, pero creo que el objetivo es reforzar, simplificar y seguir cooperando, sumando esfuerzos. Gracias. Muchísimas gracias, señora Guillotin, por su alocución. A continuación, en esta primera sesión, escucharemos al doctor André den Exter, profesor asociado en la Universidad Erasmus de Róterdam. Doctor den Exter, adelante. Muchísimas gracias, señor presidente, también por la invitación a hacer esta presentación breve ante ustedes sobre la movilidad de los pacientes. Hablando del impacto de la Directiva en materia de movilidad de los pacientes, deberíamos responder a la pregunta de si no debemos mejorar el acceso de los pacientes en Europa a la atención sanitaria transfronteriza. Para responder a esta pregunta, he preparado algunas observaciones. En primer lugar, empezaré con la Directiva, porque es el principal tema que nos ocupa hoy. Al hablar de esta Directiva, debe subrayarse que forma parte de un marco más amplio, porque hay diferentes normativas que conforman la movilidad de los pacientes en la Unión Europea. No entraré en los pormenores, pero está claro que funciona en combinación con el reglamento de coordinación. Asimismo, existen modelos alternativos, los llamados sistemas o subsistemas paralelos, que se basan en acuerdos contractuales o bilaterales, sobre todo en zonas transfronterizas.
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…o transfronterizas, mejor dicho. Por tanto, es una combinación de diferentes actos jurídicos que regulan la movilidad de los pacientes, y esto ya de por sí crea ciertas dificultades. Estos modelos o regímenes tienen sus características propias, condiciones específicas, su propia financiación o condiciones de financiación y requisitos administrativos, y esto complica el proceso también para los pacientes a la hora de recibir atención sanitaria. Permítanme referirme brevemente a algunos de los desafíos y cómo inciden en la atención a los pacientes. Se ha dicho que los números son limitados; algunos países lo usan de forma específica por razones conocidas de antemano. A mi juicio, una de las razones tiene que ver con los diferentes regímenes, y por eso los pacientes tienen dificultades. Es más, muchas veces desconocen qué modalidades serían aplicables o cuáles les brindarían más ventajas respecto a la movilidad del paciente. Esta es una de las razones por las que no hay más movilidad, también en lo relativo a las autorizaciones previas, etcétera. El número de regímenes crea incertidumbre respecto a saber qué opción es la mejor para cada uno. También hay una sensibilización limitada por parte de los pacientes europeos: no saben hasta qué punto pueden acogerse a la atención sanitaria transfronteriza y en qué condiciones. Y está claro que esto tiene consecuencias importantes, sobre todo de tipo financiero, que pueden ser bastante dispares según el régimen o el país de que se trate. Hay incertidumbres que se derivan de la Directiva y otras que se derivan de acuerdos bilaterales, por ejemplo, o del Reglamento de coordinación. Por tanto, estos modelos y las modalidades de reembolso también deberían plantearse respecto a posibles mejoras. En cuanto a la propia Directiva, cabe señalar que incluye un sistema muy complejo. Ya se ha dicho que los pagos por adelantado son uno de los factores, una de las barreras críticas para que los pacientes puedan acogerse a la atención sanitaria transfronteriza, junto con los retrasos en el procesamiento. Se hizo referencia a un informe de 2022: hay demoras que deben mejorar si queremos realmente recurrir y aprovechar más la atención sanitaria transfronteriza. También están las barreras lingüísticas que evitan que los pacientes puedan optar por una atención transfronteriza; esto incide en sus decisiones. Aquí se podría brindar, por ejemplo, asesoramiento a los pacientes. Y hay que señalar la calidad de la información, que puede ser diferente en función del país. Esto está directamente relacionado con preocupaciones de equidad entre los Estados miembros, por lo que se refiere, por ejemplo, a los colectivos vulnerables, las personas de edad avanzada que quizá no dominen un idioma, etcétera. Asimismo, existe desigualdad dentro de los propios Estados miembros. Al hablar de esos subsistemas paralelos en las zonas fronterizas, esto es especialmente relevante para los pacientes que viven cerca de las fronteras y no tanto para otras categorías de pacientes. Se ha mencionado la sanidad digital, la así llamada eHealth, y no sorprenderá a nadie que haya una interoperabilidad muy dispar. La infraestructura digital es muy heterogénea.
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La situación es muy diferente según el país de que se trate. Por ejemplo, hay un acceso a nivel regional en algunos Estados miembros y, en otros, a nivel nacional. Esto, unido a las restricciones de uso y a la interoperabilidad limitada entre Estados miembros, se traduce en una falta de datos disponibles en el contexto transfronterizo de la sanidad electrónica (eHealth) y de los registros clínicos digitales. Al mismo tiempo, no se trata únicamente de historiales clínicos electrónicos, sino también del uso transfronterizo de recetas electrónicas. La falta de confianza en este ámbito constituye una de las barreras que impiden a los pacientes utilizarlas de forma adecuada. Aunque podría parecer un panorama negativo, existen iniciativas prometedoras tanto a nivel regional como transfronterizo. En cuanto a las recetas electrónicas y la telemedicina, en los países bálticos ha habido intentos destacables, pero, en términos generales, seguimos en una fase muy temprana. La Comisión Europea debería facilitar y armonizar los criterios en todo lo relacionado con eHealth. Concluiré refiriéndome a cómo mejorar el acceso de los pacientes. Se ha señalado que el número de pacientes ha aumentado anualmente, pero aún es preciso adoptar un conjunto de medidas, en el plano regulatorio y más allá. Gracias al doctor Den Exter. Y, por último, vamos a escuchar a Mónica Althamer, directora de la Fundación Metrópolis. Gracias, señor presidente. Señorías del Parlamento Europeo y de los Parlamentos nacionales. He trabajado durante muchos años como “navegadora de pacientes”, acompañando a personas con enfermedades graves, y actualmente soy directora de la Fundación Metrópolis en Rumanía, donde coordino programas nacionales destinados a mejorar las condiciones hospitalarias y a apoyar a los pacientes a través de distintas vías y recursos médicos, incluida la atención transfronteriza. Agradezco la oportunidad de alzar la voz en nombre de los pacientes y sus familias, que en momentos de gran vulnerabilidad no solo deben afrontar la enfermedad, sino también navegar por sistemas muy complejos. Quiero ser muy clara: en Europa, el acceso a la atención sanitaria no debería depender de la geografía, de la capacidad económica, de la alfabetización administrativa ni de la suerte. Sin embargo, esta es la realidad para muchas personas, también en mi país. Cada semana me encuentro con padres a los que se les comunica que sus hijos necesitan una cirugía urgente y que no pueden ser tratados en Rumanía. A veces se trata de jóvenes con tumores raros o que requieren acudir a un centro oncológico específico. Para ellos, la directiva sobre la atención sanitaria transfronteriza puede ser una herramienta que salva vidas. No es solo un texto jurídico: puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero, para que realmente se aplique, debemos tener en cuenta que los pacientes se enfrentan a una importante falta de información clara.
Fragmentos 1-10 de 37 (18 disponibles públicamente)

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