Si sus señorías ocupan los escaños, vamos a empezar el Pleno. Muchísimas gracias. Pero antes de comenzar esta sesión, por desgracia, tengo que pedirles otra vez más un minuto de silencio por María Belén, asesinada por violencia de género el pasado 1 de febrero en Pontevedra. También guardaremos este minuto de silencio en recuerdo de Patricia García, la última víctima del accidente.
Asimismo, la Junta de Portavoces ha querido recordar a Carmen, agente fallecida en Cádiz. Hoy también extendemos nuestro abrazo a los familiares y seres queridos de tres exdiputados y diputadas de este Congreso de los Diputados: María de Teresa Lara Carbó, Guillermo Gortázar Echevarría y Jesús Fuentes Lázaro. Este último fue también presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. María Teresa la recordaremos por su compromiso con los temas ambientales y a Guillermo Gortázar por su dedicación a la historia contemporánea; ambos fueron grandes servidores públicos. Muchas gracias.
Con carácter previo al examen del orden del día, vamos a proceder al juramento o promesa de acatamiento de la Constitución, conforme al artículo 20.1.3 del Reglamento. Ruego a los miembros de la Mesa que se pongan en pie. En sustitución de don José Luis Ábalos Meco, pregunto a doña Ana González Herdaro si jura o promete acatar la Constitución.
Ahora, si puede. Muchísimas gracias. En sustitución de don Jorge Puello Sanz, pregunto a doña Laura Vergara Román si jura o promete acatar la Constitución. Para ampliar derechos, mejorar la seguridad vial de la comunidad ciclista y el medio ambiente, sí, prometo. Doña Ana González Cerdaro y doña Laura Vergara Román han adquirido la condición plena de diputadas. Enhorabuena a las dos y bienvenidas.
Comenzamos ahora con el debate de la toma en consideración de la Proposición de Reforma Constitucional del Parlamento de las Illes Balears, de ley para la reforma del artículo 69.3 de la Constitución Española, a los efectos de que la isla de Formentera elija un senador propio, con independencia del que elija la isla de Ibiza. Es por ello que nos acompañan tres representantes del Parlament de les Illes Balears, a los que les doy la bienvenida. Ellos integran la delegación que defenderá la propuesta y les daremos la palabra inmediatamente. También, evidentemente, doy la bienvenida a muchos compañeros y compañeras de Baleares que están en la tribuna y que han venido hoy a escuchar este debate.
En primer lugar, tiene la palabra el señor Llorenç Córdoba Marí, del Grupo Parlamentario Mixto, por un tiempo de cinco minutos. Silencio, por favor. Buenas tardes, señorías. Es un honor comparecer hoy aquí, en la sede de la soberanía nacional, en representación del Parlament de les Illes Balears y, muy especialmente, de la isla de Formentera, para defender esta proposición de ley de reforma constitucional. Seré muy conciso y respetuoso con el tiempo de la Cámara.
Les hablaré de hechos, de fundamento jurídico y de la petición. Desde 2007, Formentera cuenta con un Consell Insular propio, una institución de gobierno insular con responsabilidades reales, administración propia y capacidad plena para gestionar los intereses de la isla. Sin embargo, a día de hoy, Formentera sigue sin senador propio que la represente. Aquí está el núcleo del asunto, sin rodeos: estamos frente a una anomalía institucional. Existe una realidad institucional consolidada desde hace casi dos décadas que todavía no se refleja como corresponde en la representación territorial del Senado.
Señorías, el encaje constitucional es claro. El Senado es la cámara de representación territorial y el artículo 69 fija para los territorios insulares un criterio ligado a la existencia de Consell o Cabildo. Lo que se plantea hoy no es una cuestión partidista, ni soberanista, ni siquiera un debate entre islas. Es una actualización razonable y delimitada para que el texto constitucional responda a una realidad que ya existe. Quiero manifestarlo con precisión jurídica: lo razonable es hacer lo que el ordenamiento prevé, adecuar el artículo 69.3 a la realidad estatutaria vigente desde 2007.
En pocas palabras, no queremos una ventaja ni un trato especial sobre cualquier otro territorio. Se está pidiendo coherencia territorial y seguridad jurídica para que una isla con institución propia tenga también una representación territorial propia, como corresponde al diseño constitucional, y que Formentera deje de ser la única isla con Consell o Cabildo que no está representada en el Senado. Además, este paso tiene un sentido muy lógico. Formentera es una isla pequeña, sí, pero con singularidades intensas: dificultades en la conectividad marítima, alta presión estacional, necesidad de protección del litoral y del territorio, sobrecostes claros debido a la triple insularidad y deficiencias en la prestación de servicios públicos por la falta de personal.
En un territorio con estas características, las decisiones estatales no son abstractas, afectan de manera directa y determinante. Por eso, una voz propia en la cámara territorial no es un símbolo, es una mejora en la eficacia de la representación y acerca la decisión al territorio. Como único diputado por Formentera en el Parlament de les Illes Balears, me corresponde defender esta reivindicación con seriedad y constancia. Pero el camino es colectivo y viene de lejos. Instituciones, servidores públicos y representantes de distintas etapas han sostenido esta demanda con una idea muy simple: que la representación territorial en el Senado refleje la realidad.
Y termino con la petición: les pido que apoyen la tramitación de esta reforma para que, con normalidad parlamentaria, el texto constitucional refleje la coherencia a la realidad institucional de Formentera desde 2007. Muchísimas gracias.
Muchas gracias, señor Córdoba. Tiene ahora la palabra la señora Cristina Gil Membrano, del Grupo Popular. Cuando quiera. Gracias, presidenta. Señorías, es un honor estar hoy aquí en representación del Parlament de les Illes Balears. Formentera es una isla de aguas cristalinas, atmósfera calmada. Sus gentes son serenas, en equilibrio con el entorno, un entorno marcado por la mar, que a su vez es frontera y refugio. Formentera no se entiende aislada, sino profundamente ligada a las Islas Baleares y a España, sumando sin diluirse, enriqueciendo lo común, preservando lo particular. Hoy estamos en el corazón de la representación del pueblo español, honrados de ser aquí la voz de Formentera, que ha demostrado madurez democrática y responsabilidad institucional, pero que carece de representación directa en la Cámara Alta, más allá del senador que comparte con Ibiza. La Constitución Española en 1978 contempló en su artículo 69.3 un caso único: un senador elegido para una agrupación de islas, Ibiza y Formentera, islas hermanas, vecinas.
Con una tradición histórica y unas instituciones de gobierno compartidas a lo largo de los siglos, se trata de un caso insólito si lo comparamos con el resto de islas de ambos archipiélagos. En 2004, por acuerdo unánime del Pleno del Ayuntamiento de Formentera, se manifestó una voluntad clara, firme e inequívoca de que la isla pudiera elegir como circunscripción electoral propia un senador. A partir de la reforma del Estatuto por Ley Orgánica 1/2007, se crea el Consejo Insular de Formentera, y con este llega la plenitud administrativa e institucional para la isla. Ha pasado tiempo sin que esta legítima expectativa se haya visto satisfecha desde la petición unánime del 1 de diciembre de 2017. Es justo que Formentera pueda llevar a la Cámara Alta con voz propia su realidad, la conectividad, el territorio, la prestación de servicios públicos y tantas otras cuestiones inevitablemente condicionadas por la insularidad.
Esta legítima demanda no es un privilegio, sino una muestra de coherencia democrática que implicaría el reconocimiento en la letra de la Constitución Española de lo que es el autogobierno real de Formentera, que por el momento viene siendo considerada como una agrupación de islas. Bastaría aducir que, desde el momento en que la Constitución española recoge que cada isla con consejo propio constituirá una circunscripción a efectos de elección de senadores, Formentera, con órgano propio, debería contar con un senador propio.
Defendemos así, desde esta tribuna, la adaptación del texto constitucional, para que se satisfaga también el principio de igualdad territorial previsto en el artículo 138 de nuestra Carta Magna. Nuestra Constitución, faro común de todos los españoles, desde su letra pide atender a las circunstancias de la insularidad y, desde su espíritu, considera a las islas como realidades territoriales definidas por el mar y por el horizonte. El mar, que no nos aísla, no singulariza; el horizonte, que no nos separa, nos integra en un proyecto común. La Constitución española, vertebradora de un proyecto colectivo, como la luz del faro de la Mola de Formentera, actúa como guía y ofrece una luz que nos orienta.
Formentera, abierta al mar, nos recuerda que incluso los espacios más discretos sostienen el conjunto. Sus caminos de piedra seca nos evocan el pacto y el consenso, construidos lentamente, piedra a piedra. Si esta legítima aspiración es respaldada, Formentera estará plenamente presente en el Senado con la normalidad institucional que le corresponde. Su representación no se ejercerá desde la excepción, sino desde la corresponsabilidad; no desde el aislamiento, sino desde la lealtad a un proyecto conjunto. Reconocer la singularidad no debilita lo compartido, sino que lo fortalece, porque integrar a Formentera en igualdad es, en definitiva, la forma justa y coherente de servir al interés público de los ciudadanos y de fortalecer la democracia.
Gracias, presidenta. Muchas gracias, señora Gil. Tiene ahora la palabra la señora Pilar Costa, del Grupo Socialista. Muchas gracias, señora presidenta. Y no lo digo en sentido figurado, ya que su impulso ha sido fundamental para que hoy esta iniciativa de reforma constitucional haya llegado a este pleno. Es la primera vez que se ha llegado tan lejos después de que se hayan aprobado innumerables iniciativas durante estos últimos treinta años en el Consell de Formentera, así como en el Parlamento de las Islas Baleares y en el Senado español. Por tanto, también un saludo al Consell de Formentera y a su presidente, que hoy nos acompaña. Esta iniciativa concreta fue presentada en el Parlamento de las Islas Baleares por el Partido Socialista y por Gent per Formentera, y ha tenido un soporte unánime de toda la sociedad.
Fuerzas políticas. Y ahora, hace justo tres meses que vamos a ratificar esta propuesta con todos los partidos políticos, excepto uno. Esta es una reivindicación histórica y lo que puede antojarse tópico es una realidad incontestable. Si la vinculamos a la reforma del Estatuto de Autonomía del año 2007, donde se creó el Consell de Formentera, es del todo incomprensible y anacrónico que, a día de hoy, Formentera siga siendo la única isla de todo el país, una circunscripción electoral sin representante propio en la cámara alta de forma independiente.
Permítanme ahora que haga una pequeña referencia personal y política, porque yo misma fui senadora por Ibiza y Formentera, y fue por mi renuncia en el último año de mandato que entró el suplente de Formentera, Isidor Torres, a quien dedico mi intervención, el primer oriundo de Formentera en el Senado, pero por suplencia. Ahora estamos en esta situación porque el actual senador progresista de Ibiza y Formentera, Juanjo Ferrer, en unos meses dejará su escaño a la suplente de Formentera, Neus Massanet. También agradezco su presencia hoy aquí.
Con esta tramitación legislativa, en las próximas elecciones generales de 2027, esperemos que Formentera ya pueda elegir de forma independiente sus representantes. Por primera vez, este pequeño guion, pero muy trascendente, que emana de la Constitución Ibiza-Formentera, pase a ser una realidad. Hoy estamos aquí gracias a la persistencia del pueblo de Formentera, de su ciudadanía y de sus representantes, todos a una voz, de manera unánime, con su Consell Insular.
Incluso hoy tenemos aquí a quien, durante muchos años, había sido el periodista de Formentera, ya jubilado, Carmelo Convalia, periodista de la SER y de Es Diari d'Eivissa, que durante más de treinta años persiguió esta noticia. En unos momentos, cuando es más necesario que nunca reivindicar la política y el servicio público, no se entendería que no se culmine con esta necesaria reforma constitucional. Dirijo de forma muy directa a todos los diputados y diputadas de los grupos para solicitar que, a pesar del ruido, de las legítimas diferencias, de las estrategias políticas y de las diferentes contiendas electorales autonómicas en marcha, todo esto, por favor, no frustre una reforma constitucional concreta que tiene el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas y, me atrevo a decir, de toda la sociedad de Formentera. Si debemos estar cerca de la ciudadanía, debemos obrar en consecuencia.
Una referencia final con las palabras del periodista y escritor fallecido recientemente, Carlos Hernández, que desde el más allá nos decía: "He sido afortunado porque he conocido la política desde dentro y desde fuera. Hay hombres y mujeres que realmente creen que su misión es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas que les votaron y que no les votaron". En este caso, como diputada del Parlamento Balear, añadiría a todos estos hombres y mujeres, a ustedes que están en el Congreso, en esta Cámara, convencida de que actuarán en consecuencia para que Formentera deje de ser la rara avis en la Constitución española.
Como dijo María Blanch Gómez, poeta universal: "Creer en lo imposible es necesario y no que muera el deseo". Que Formentera pueda elegir un senador ha dejado de ser un imposible y esperemos que el deseo se convierta en realidad. Muchas gracias.
Muchas gracias, señora Costa. A continuación, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Santana Perera.
Muchas gracias, señora presidenta. Desde Podemos vamos a apoyar esta propuesta porque creemos que tiene un objetivo muy concreto y que, además, es justo que la isla de Formentera también pueda elegir un senador o senadora con independencia de la isla de Ibiza. Hemos sido muy claros y coherentes al respecto de nuestro posicionamiento sobre el Senado, y hemos hecho varias críticas al respecto. Lo volvemos a decir: tal como está diseñado el Senado, no está cumpliendo su función territorial en la actualidad. Tiene competencias limitadas, escasa capacidad de influencia real, y se ha convertido en una segunda cámara de lectura sin ningún tipo de impacto político efectivo. Pero precisamente por eso creemos que apoyar esta reforma no contradice nuestra crítica. En concreto, va a ayudar a ahondar en esa representación territorial.
A día de hoy, lo que está ocurriendo con la isla de Formentera es que su voz institucional se está diluyendo al no tener representación en la cámara. Lo democrático, entendemos, no es mirar hacia otro lado, sino corregir este error. Esto es exactamente lo que vamos a intentar hacer hoy con la isla de Formentera. Formentera no es un apéndice de otra isla y, por lo tanto, tiene su propia realidad y su propia identidad. Como nos han dicho las representantes, tiene también sus propias instituciones y representación territorial específica. Sin embargo, sigue sin tener voz directa en la cámara alta, y entendemos que esto debe cambiar.
Formentera no solo sufre los costes de ser una isla, sino también de depender de otra isla, lo que encarece la vida, dificulta la actividad económica de pequeños comerciantes y empresas, y genera desigualdades objetivas respecto a otros territorios. Aquí hago un paralelismo con mi tierra, Canarias, donde llevamos décadas reclamando que el Estado entienda lo que significa la insularidad, vivir en territorios fragmentados y alejados del resto del territorio y del continente, con costes estructurales mucho mayores que los del resto del Estado. Además, esas especificidades que tiene cada isla deben ser puestas en valor.
Por eso entendemos perfectamente cuál es la reivindicación que proviene de las Islas Baleares. Creemos que Formentera debe tener representación en la cámara alta, y entendemos que esto no es solo una cuestión de hacer una demanda identitaria, sino que es una cuestión de democracia. Por lo tanto, vamos a apoyar la propuesta. También tenemos la realidad de nuestra isla, La Graciosa, que a día de hoy depende administrativamente de la isla de Lanzarote. Tal vez en el futuro las cosas empiecen a cambiar, y también podamos ver aquí reclamando un senador para la isla de La Graciosa. Así que muchas gracias.
Vamos a apoyar la propuesta. Muchas gracias, señora Santana. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte. Eskerrik asko, presidenta. Arratsalde on, jaun andreok. También damos las buenas tardes y la bienvenida a los representantes de las Islas Baleares, señorías.
Sin entrar en disquisiciones sobre la inadecuada regulación constitucional y la funcionalidad del sistema bicameral, habida cuenta de su pendencia del principio de dispositivo autonómico a la fecha de entrada en vigor de la Constitución, lo cierto es, señorías, que la vigente regulación constitucional establece que la elección de senadores en las provincias insulares se atribuye en un número constitucional determinado para cada isla o agrupación de ellas. Cada isla o agrupación de ellas se constituye constitucionalmente en circunscripción electoral para la elección de senadores, en el entendimiento de que cada una posee una personalidad e intereses propios que no pueden ser absorbidos por otras distintas.
Ahora bien, señorías, desaparecida en el ámbito autonómico y local la agrupación de islas, que es tomada constitucionalmente como referencia junto a la isla para la elección de senadores en las provincias insulares, carecería de sentido constitucional dejar sin representación senatorial a una de las islas que conformaban la agrupación una vez extinguida esta. Esto, señorías, consideramos que es lo que ha sucedido con la isla de Formentera, tras la disolución del antiguo Consejo Insular de Ibiza y Formentera, al amparo de la reforma del Estatuto de Baleares en 2007 y de la Ley Balear de Consejos Insulares de ese mismo año.
Asimismo, se ha materializado el Consell Insular, ahora propio y exclusivo de Formentera, tras la toma de posesión en julio de 2007 de la primera corporación surgida de las elecciones locales y la plena asunción de las competencias propias del Consell y de autoridad local. La isla de Formentera cuenta desde entonces con un Consell donde se agrupan y aglutinan facultades autonómicas y provinciales, al amparo del artículo 41.3 de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local, así como las propias de una corporación municipal, dada la peculiaridad de la existencia de un único municipio en la isla.
En definitiva, señorías, y voy finalizando, presidenta, votaremos favorablemente la toma en consideración de la proposición de reforma constitucional presentada por la comunidad autónoma de las Islas Baleares, a los efectos de que la isla de Formentera elija un senador propio con independencia del que elija la isla de Ibiza, al igual que sucede con el resto de islas de las provincias insulares, tanto de Baleares como de Canarias. Nada más y muchas gracias. Moltes gràcies, senyor Legarda. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya té la paraula el senyor Pagès i Massó.
Señora presidenta, señorías, muy buenas tardes. Ante todo, quisiera dar la bienvenida a los amigos, a los hermanos de las Islas Baleares que hoy nos acompañan, muy especialmente a los de Formentera. Lo que hoy nos venís a presentar es, ante todo, una demanda justa. Formentera es la única isla del Estado sin representación en el Senado. La Constitución agrupa a Formentera con Ibiza, y eso es precisamente lo que hoy se propone modificar. La isla de Formentera debe poder elegir a un senador propio, separadamente de Ibiza, como expresión de su singularidad territorial e institucional.
Porque si algún sentido tiene la existencia del Senado, es que sirva, cuando menos, para la función de representación de los territorios de las islas, lo que debería caracterizarle. Por eso, que Formentera pueda elegir a su propio senador, trasladar al nivel institucional un hecho tan indiscutible como la singularidad de Formentera, su idiosincrasia y su insularidad, es una cuestión democrática muy básica. Que no lo pueda tener supone un agravio que debe enmendarse.
Hay muchos argumentos a favor de la modificación de la Constitución en este punto. Unanimidad en todas las instituciones de Formentera, en el Consell Insular, el Ayuntamiento y también el Parlamento balear, lo reclaman. Territorialidad: se refuerza la representación territorial en el Senado de acuerdo con el innegable hecho insular. Historia: se da respuesta a una demanda histórica del pueblo de Formentera. Y, finalmente, se pone fin a una anomalía. La anomalía constitucional de agrupar dos islas, Formentera con Ibiza, no solo es artificial, sino que ha sido superada por la realidad sociológica y demográfica. Formentera ya no es la isla menos poblada del Estado; desde hace años supera en población a otras islas que sí tienen circunscripción propia.
Además, se resuelve una anomalía normativa consistente en que la Constitución ha quedado obsoleta, porque el Estatuto de las Islas Baleares ya ha superado la agrupación de Formentera con Ibiza y configura a Formentera como una isla más, al lado de Mallorca, Menorca e Ibiza, con sus propias instituciones y autonomía diferenciadas.
Poner a Formentera en pie de igualdad con el resto de territorios insulares es un paso necesario que los formentereños y formentereñas quieren para defender mejor su tierra, su condición de isleños e isleñas, y también para defender mejor su lengua y su nación. Por eso, desde Junts per Catalunya estaremos a vuestro lado, porque estamos aquí para defender a la tierra y a la gente del Principado de Cataluña, pero también a la gente y a la tierra de la franja del País Valenciano y, evidentemente, de las Islas Baleares, incluido Formentera, de todos los países catalanes.
Junts per Catalunya, insisto, siempre vamos a estar del lado de todas las iniciativas que quieran trasladar la diversidad. Forma parte de nuestro ADN hacer frente a los conflictos territoriales y no cronificarlos. Los territorios y su gente no pueden silenciarse ni subordinarse, y eso es lo que estamos haciendo hoy: escuchar y dar curso a las demandas de los formenteranos, de la gente de Formentera.
La Constitución de 1978 es un texto caduco, obsoleto, superado por la realidad política y social. Un texto que, además, algunos se han especializado en utilizar como excusa para reprimir y negar reivindicaciones políticas legítimas. Un buen ejemplo es precisamente el Senado, que se configuró en la propia Constitución como una cámara de representación territorial. Sin embargo, la única acción del Senado que pasará a la historia sirvió exactamente para lo contrario, para ir en contra de su naturaleza territorial, de aquello para lo que se creó y que justifica su existencia: representar la pluralidad y la diversidad territorial del Estado.
Me refiero, naturalmente, al fraude de ley constitucional que supuso la aplicación del artículo 155, en el que participaron alegremente, por cierto, tanto los senadores del PP como los senadores del PSOE. Lo que nosotros queremos no son cámaras territoriales en un estado que no es el nuestro. Por lo que luchamos es por un parlamento soberano en una Cataluña independiente. Pero, puesto que nosotros no somos como ustedes, naturalmente vamos a apoyar la iniciativa que nos llega desde Formentera. No obstante, no podemos dejar de decir que es una vergüenza que, siendo el Senado una cámara que entre unos y otros ha sido desnaturalizada y que, como todos comprobamos a diario, sirve para todo menos para cumplir la misión de representación de los territorios. Es inaceptable que Cataluña esté claramente infrarrepresentada si se compara con cualquier otro territorio del Estado.
No me refiero a las islas, que legítimamente deben tener una representación individualizada. Hablo de muchos territorios del Estado que tienen una representación artificial y desproporcionada, que infrarrepresenta a Cataluña. Esta situación es inaceptable si esta institución, la del Senado, no cumple con la función de representación del territorio que le corresponde. Muchas gracias.
Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Jordà i Roura. Bien, gracias, presidenta. Hoy, seguramente mejor acompañada que otros días. Buenas tardes a todas y a todos, y un saludo a los representantes de las islas que hoy nos acompañáis y a otros que estáis también en tribuna. En esta proposición de ley, si me lo permiten, no debatimos una cuestión técnica, de hecho, no debatimos siquiera un simple ajuste legal. Hoy, con esta iniciativa que nos llega desde el Parlamento de las Islas Baleares, debatimos dignidad, dignidad democrática, reconocimiento nacional y justicia territorial.
La propuesta de reforma del artículo 69.3 de la Constitución para que Formentera pueda escoger a un senador propio no es un capricho. De hecho, se ha dicho sobradamente hoy aquí, ni siquiera es una extravagancia. Es claramente el resultado de una reivindicación noble, sostenida, unánime y persistente del pueblo de Formentera, expresada por sus instituciones a lo largo de muchos años. Formentera no es una extensión de Ibiza, no es una nota a pie de página. Formentera es un pueblo con una identidad propia, con unas instituciones propias y con todo el derecho del mundo a ser escuchado directamente en la cámara que teóricamente representa a todos los territorios. Negar esta representación es una anomalía democrática, sin duda.
Su querida constitución de 1978 agrupó Ibiza y Formentera en una sola circunscripción cuando Formentera no tenía siquiera consejo insular propio. Formentera es una isla con autogobierno, con personalidad jurídica propia y con plena capacidad institucional. Mantener esa agrupación es perpetuar una ficción constitucional que ya no responde a ninguna realidad, y hoy aún menos. Formentera tiene más población que otras islas del Estado que ya eligen senador propio. Si alguien tiene la excusa basada en el peso demográfico, es evidente que también cae por el peso de la propia gravedad.
En la Esquerra Republicana lo decimos sin ambages: si el Senado es una cámara territorial, debe representar a los territorios como son ahora y no como lo eran hace medio siglo. Esta es una reforma que no rompe nada, ni siquiera araña la intocable unidad de España que algunos defienden más con el estómago que con el cerebro. Es una reforma que tampoco resta derechos a nadie; al contrario, es una reforma que añade democracia.
¿Tiene miedo de adquirir más democracia? Me lo pregunto. Me temo que algunos, los mismos que tampoco deben entenderme porque no me escuchan, les da un poco de miedo la democracia. Quiero ir un poco más allá, porque este es un debate que interpela al conjunto de los Países Catalanes. Los Países Catalanes son una realidad conceptual que a muchos les hace explotar las neuronas. Interpela una manera de entender el Estado basada en la uniformización y en el centralismo, una forma que incomoda profundamente cuando los pueblos pequeños, los pueblos insulares, los pueblos catalanoparlantes alzamos la voz y reclamamos ser tratados como sujetos políticos completos.
Formentera habla en catalán, Formentera también piensa en catalán, y forma parte de un espacio cultural, lingüístico y nacional. Esto, señorías, no se puede ignorar. No es casualidad que la disposición final de esta reforma establezca también que el texto se publique en todas las lenguas del Estado. Creo que es importante destacarlo, no es un detalle menor, es el reconocimiento de la riqueza y de la diversidad lingüística.
Acabo diciendo, por si no había quedado claro, que vamos a apoyar evidentemente esta toma en consideración de la reforma, porque para nosotros cada pueblo tiene derecho a ser representado en primera persona. Espero también, si puedo lanzar un deseo, que quienes así lo queremos podamos hacerlo desde un estado propio, con o sin senador. Nada más, muchas gracias, presidenta, y enhorabuena.
Por el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar, tiene la palabra el señor Vidal Matas. Muchas gracias, presidenta. Muy buenos días a todos los compañeros y compañeras de Formentera que están hoy aquí, así como a los representantes del Consejo de Formentera, el autogobierno de la isla. Esta realidad que debemos respetar y que amamos, bienvenidos a vuestra casa. También a los compañeros diputados del Parlamento de las Islas Baleares, que deben entender la importancia de la representación de Formentera, que se ha hecho evidente gracias al trabajo incansable de los diputados que han representado esta isla.
Esperamos que pronto sea así también en el Senado español. Quiero destacar a los compañeros de Gent per Formentera, una gente valiente que ha trabajado incansablemente por un modelo de isla distinto, respetuoso con el territorio, un modelo de acogida que ha hecho prosperar un enclave tan inhóspito en la historia como ha sido Formentera.
El Senado, y lo digo por experiencia porque estuve allí cuatro años, no es la Cámara de Representación Territorial. Sin embargo, cuando los senadores llegamos al Senado, no todos nos ponemos la camiseta de nuestro territorio; muchos, mejor dicho, lo hacen. Por eso es importante que Formentera tenga un representante, porque ahora se está produciendo una anomalía. No tiene una voz propia, no tiene a nadie que directamente les represente ni que se preocupe exclusivamente por sus realidades.
Por mucho que otras personas podamos hablar con nuestra voz por ellos, no es lo mismo. Un pueblo quiere ser escuchado con su voz propia, y por tanto el Senado debe cambiar mucho; debe ser un Senado más democrático que represente a los territorios, donde realmente se traten los problemas de la insularidad y la calidad de vida de las personas que viven en los distintos territorios. Esta modificación de la Constitución es necesaria. Hemos tenido cuatro modificaciones de la Constitución en el Estado. La entrada del convenio de Maastricht en el 92 quizás permitió a personas de otras nacionalidades...