Comisión de Investigación sobre la gestión del Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) - 2026-01-30 11:00 - Sala: Sala Clara Campoamor - 1 puntos en agenda
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Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas. Una comisión es tan necesaria, como expusimos en el pleno donde se constituyó la misma, dado que se trata de un instituto público, señorías, que merece control, dada la deriva que hemos observado durante estos años en la presidencia del mismo y en la gestión, naturalmente, dirigida por el señor Tezalos. Esta comisión, como ustedes saben, ha trabajado con documentación oficial, con el diario de sesiones, y con comparecencias de expertos de reconocido prestigio en el ámbito de la demoscopia y del análisis político.
No estamos, señorías, ante un debate técnico menor, ni tampoco nos encontramos ante una discrepancia metodológica entre profesionales. Estamos ante una cuestión de pura calidad democrática, del uso de recursos públicos y, en última instancia, del respeto a la voluntad libre del elector, que se debería reflejar con objetividad en los trabajos del Centro de Investigaciones Sociológicas, particularmente en lo que se refiere a encuestas electorales.
La Comisión ha analizado de manera sistemática la evolución de la metodología del Centro de Investigaciones Sociológicas, la planificación y el contenido de sus estudios, la precisión de sus estimaciones electorales y la coherencia entre el volumen de recursos empleados y la fiabilidad de los resultados obtenidos. El diagnóstico que se desprende de este análisis es profundamente preocupante. Durante los trabajos de la Comisión, varios comparecientes coincidieron en un punto esencial: el CIS atraviesa una grave crisis reputacional e institucional. Don Gonzalo Adán Micón fue especialmente claro al hablar de una gravísima crisis de credibilidad y al señalar que el problema de fondo no es solo el error, sino la sospecha de manipulación, la sospecha de que se está intentando persuadir la voluntad del elector mediante la publicación de datos sesgados o alterados.
Errores, señorías, que se sitúan, en sus propias palabras, fuera de todo margen razonable. Otros comparecientes aportaron un marco aún más amplio. El profesor Toaria recordó algo elemental: cuando un organismo demoscópico depende directamente del poder ejecutivo, la sospecha de parcialidad es casi inevitable. Subrayó, además, una cuestión clave que no puede ignorarse: los estudios de opinión sí influyen en los votantes. No son neutrales, no son inocuos; generan efectos de arrastre, expectativas, climas de opinión, y, por tanto, quien controla esos estudios controla una parte nada desdeñable del debate público.
Sobre esta base, la Comisión formula ocho conclusiones que conviene exponer con claridad. En primer lugar, se constatan cambios constantes, caóticos e inexplicables en la metodología del Centro de Investigaciones Sociológicas desde el nombramiento del actual presidente en julio de 2018. Cambios introducidos sin una justificación técnica suficiente, sin trazabilidad clara y sin respeto a la continuidad de las series históricas. Esta inestabilidad metodológica ha roto la coherencia interna de los estudios y ha contribuido decisivamente a un aumento alarmante de la desviación entre las estimaciones del Centro de Investigaciones Sociológicas y los resultados reales, posteriormente contrastables.
En segundo lugar, se ha observado un incremento notable del presupuesto y del número de encuestas, entrevistas y medios humanos. Sin embargo, este mayor despliegue de recursos no solo no ha mejorado la calidad del servicio prestado, sino que ha convivido con un agravamiento de las dudas sobre la neutralidad, la precisión y la fiabilidad del organismo. Más gasto, más encuestas, más entrevistas, pero a cambio, los ciudadanos que financian el Centro de Investigaciones Sociológicas tienen encuestas menos creíbles.
En tercer lugar, la Comisión observa una adaptación del diseño de las encuestas, de la selección temática y de la periodicidad de los estudios a las necesidades políticas del Gobierno. Se alteran preguntas, se modifican enfoques y se mantienen o rompen series de forma que el resultado global tiende a generar marcos interpretativos favorables siempre al Ejecutivo. El Centro de Investigaciones Sociológicas deja así de cumplir su función esencial: medir la opinión pública tal como es, no tal como conviene a una estrategia política concreta.
Cuarta conclusión, especialmente grave, se ha producido un incremento elevado y sistemático del error en la estimación de votos. Y no se habla aquí de desviaciones puntuales ni de fallos coyunturales, sino de errores reales.
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Reiterados, persistentes y muy superiores a la media histórica del propio Centro de Investigaciones Sociológicas y a estándares comparables. Lo más relevante es que estos errores no han sido explicados de manera convincente mediante ningún argumento técnico sólido.
En quinto lugar, y pese a contar con muestras más amplias y costes significativamente más altos, el Centro de Investigaciones Sociológicas se sitúa en los últimos puestos de los rankings de precisión de todas las empresas encuestadoras. Este dato es demoledor, ya que dispone de datos inagotables. Aquí no se trata de competir en un mercado, sino de cumplir una función pública esencial con recursos públicos, y el resultado es objetivamente peor que en etapas anteriores.
Sexta conclusión, señorías: desde 2018 existe una sobrerrepresentación constante de la izquierda en los estudios preelectorales, cifrada en torno a cinco puntos porcentuales de media respecto a los resultados reales. Este error es evidente; no es un error ocasional, sino un sesgo reiterado que excede cualquier margen razonable y proyecta sistemáticamente una imagen favorable a un determinado bloque ideológico, convenientemente servido por los medios de comunicación que controlan.
En séptimo lugar, la Comisión subraya que este fenómeno no se limita a períodos electorales, ya que también aparece en los barómetros ordinarios. Según los datos analizados, en 62 barómetros, la izquierda habría estado sobrerrepresentada en 60 ocasiones. Esto genera un efecto de arrastre permanente, una percepción pública sostenida de mayorías sociales y tendencias políticas que no se corresponden con la realidad.
Finalmente, llegamos a la octava y última conclusión, que sintetiza todas las anteriores: la Comisión considera probada la intencionalidad de influir en la voluntad del elector. El Centro de Investigaciones Sociológicas habría pasado de una función descriptiva, que es medir la opinión pública, a una función prescriptiva, que es orientarla, utilizando para ello un instrumento público dotado de recursos, autoridad institucional y legitimidad democrática.
Desde 2018, se ha producido una alteración continuada y arbitraria de la metodología del diseño y de la presentación de las encuestas del CIS, sin justificación técnica suficiente. Esta alteración ha deteriorado gravemente la credibilidad de la institución, ha incrementado los errores de estimación y ha generado una percepción pública artificial favorable al Gobierno y al partido que lo sustenta.
Por todo ello, concluimos que es imprescindible reforzar las garantías de estabilidad metodológica, transparencia, auditoría externa, imparcialidad y eficiencia en el uso de los recursos públicos, si se quiere recuperar la confianza ciudadana y devolver al Centro de Investigaciones Sociológicas su función neutral, objetiva y rigurosa en una democracia avanzada.
Y todo esto, señorías, no puede ser presidido por la persona que ha tenido la responsabilidad hasta ahora, ya que toda la exposición que acabo de hacer desautoriza al autor de la misma, el señor Tezanos. Nuestra propuesta sería la sustitución del señor Tezanos por una persona que verdaderamente represente al Centro de Investigaciones Sociológicas con objetividad y que los trabajos se realicen con una exigible e impecable profesionalidad, cosa que no hemos observado hasta ahora.
Es necesario también una revisión de los recursos que se dedican al Centro de Investigaciones Sociológicas, asegurando que este sea aquello para lo que nació en los lejanos años de 1962: un centro de investigaciones al servicio de los ciudadanos españoles que lo financian, y no del Gobierno al que sirve en la actualidad.
Muchas gracias, señor presidente. Muchas gracias, señorías. A continuación, tiene la palabra la señora Sánchez Roca, en representación del Grupo Parlamentario Socialista, por un tiempo máximo de diez minutos. Muchas gracias.
Bien, vamos a situar lo que ha significado esta comisión en el Senado, en la Cámara Territorial, donde la centralidad de los debates y trabajos durante nuestra democracia nunca han sido las comisiones de investigación hasta esta legislatura. Solo cuatro comisiones de investigación se han sucedido en el Senado a lo largo de...
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Historia democrática, y solo en esta legislatura hay cuatro comisiones constituidas y dos más anunciadas, lo que suma un total de seis comisiones de investigación. Parece claro que hay un cierto abuso en la creación de comisiones de investigación, y también hemos presenciado una decena de modificaciones del reglamento, de las reglas del juego, para acomodo y antojo del Partido Popular. Esta instrumentalización de la Cámara no lleva más que a una confrontación muy poco productiva que degrada la conversación pública y de la que ustedes, señorías del Partido Popular, son directamente responsables.
El objetivo de esta comisión para el Partido Popular no era buscar ninguna verdad; al contrario, su propósito ha sido sostener falsedades prefabricadas mediante la imposición de comparecientes afines o cercanos al Partido Popular, imponiendo el rodillo que tienen para ello, ya que ni uno solo de los comparecientes propuestos por el Grupo Parlamentario Socialista ha pisado esta comisión. Propusimos a sociólogos tan destacados como Manuel Castel, Premio Nacional de Sociología, y Juan Montávez, actual presidente de la Asociación Española de Ciencia Política. Sin embargo, y esto me parece muy grave, ni una sola mujer profesional y científica de las ciencias sociales ha participado en esta comisión, y estamos en el año 2026. Ni una sola, y no será porque no las haya, ya que hay muchas de gran valía, como Lucila Finkel, vicepresidenta de la Federación Española de Sociología, Constanza Tobías, Premio Nacional de Sociología en 2021, o Consuelo del Val, con una amplísima experiencia como observadora de Naciones Unidas en procesos electorales. Señorías del Partido Popular, qué vergüenza.
Del total de los 16 comparecientes en la comisión, 8 han tenido apreciaciones críticas y negativas sobre el CIS y su actual presidente, aunque otros 8 han introducido también en sus respuestas y análisis valoraciones positivas. Por tanto, muy bien no les ha salido. Es más, ustedes han fracasado con esta comisión de investigación, y nuestras conclusiones van a poner en valor al CIS como institución y a la ciencia que ahí se aplica, además de afearles una vez más una forma de hacer política sucia, que es la que ustedes emplean con demasiada frecuencia.
El CIS, como institución, se ocupa del estudio científico de la sociedad española, y el nombramiento de su presidente le corresponde al gobierno de turno. Según la ley, el criterio debe ser el de una persona de reconocido prestigio en el ámbito de la investigación sociológica o social. Desde el año 2018, el profesor José Félix Tezano es presidente del CIS, y su trayectoria académica e investigadora supera con creces el reconocido prestigio. Es doctor y catedrático en Ciencias Políticas y Sociología, con una gran cantidad de investigaciones y publicaciones. Por tanto, su nombramiento es más que idóneo.
En cuanto a su desempeño como presidente de la institución, varios comparecientes han afirmado que en los años de presidencia del señor Tezano han tenido lugar tres grandes impulsos muy significativos: primero, la mejora del presupuesto; segundo, la notable mejora tecnológica en medios y equipamientos; y tercero, la mejora en las condiciones laborales del personal que estaba en situación irregular. Se dijo aquí, palabras textuales, que el CIS no tenía músculo ni económico, ni de gestión, ni de recursos humanos hasta que llegó el señor Tezano.
Por tanto, esa mejora en la institución para hacerla más fuerte y profesional se ha conseguido con la presidencia del señor Tezano. Hablemos de ciencia, que es lo que se ocupa el CIS. El CIS hace estimaciones, nunca pronósticos. No adivina; la sociología es una ciencia, no pensamiento mágico. Por eso opera con márgenes estadísticos de error muestral. En el CIS trabajan científicos, no chamanes. Buena parte de la crítica hacia el CIS descansa en la confusión entre lo que es una estimación demoscópica y una pretendida predicción o adivinación electoral. Exigirle acierto predictivo a una institución de investigación sociológica como si se tratara de un instrumento adivinatorio implica imponer...
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Tener una finalidad que no es propia de las ciencias sociales. Insisto, el CIS no adivina resultados, sino que evalúa y refleja tendencias. Desde 2018, los estudios preelectorales realizados por el CIS en procesos autonómicos, generales y europeos han mostrado el partido político que ganaría las elecciones en 38 de los 41 procesos electorales que se han producido en España, con titulares como: al final, el CIS de Tezanos tenía razón. Las encuestas acertaron la victoria de Pedro Sánchez, pero el CIS fue quien mejor previó el descalabro del Partido Popular. El CIS de Tezanos ha sido la encuesta que más se ha acercado a lo dictado en las urnas. Tezanos tenía razón; la encuesta del CIS casi clava los resultados de las elecciones generales.
Han criticado, por otra parte, con vehemencia el método alaminostezano, llegando a decir que se implantó abruptamente. ¿Cómo creen ustedes que se implanta un método de estimación? ¿Poco a poco, por fascículos, por series? También sostienen que no hay una publicación científica que describa con detalle el modelo alaminostezano, cuando en realidad hay en este momento seis, entre otros un libro de 334 páginas y más de 100 documentos y monografías al respecto referenciados. Es más, ustedes podían haber traído aquí al profesor Alaminos para que les explicase cómo funciona el método y han declinado hacerlo. Por último, afirman que el modelo bifactorial de inercia e incertidumbre de este método no considera el recuerdo de voto cuando, en realidad, se pondera 28 veces. Es decir, no es que no se considere, sino que ha sido reforzado.
Otra de las conclusiones que podemos establecer de las exposiciones de los comparecientes es que el CIS funciona con total transparencia. Todos los datos obtenidos en su actividad científica son de acceso libre para toda la ciudadanía. Se publican todos los datos de las encuestas con la mayor rapidez en su historia y, por primera vez, se realiza una explicación detallada del modelo de estimación aplicada. Insisto, se pone a disposición todos los datos obtenidos. Aclarando también una cosa importante, las series históricas no han desaparecido del CIS; se han desagregado, que no es lo mismo, y una desagregación permite más concreción en las respuestas recogidas. Por tanto, una mentira más desmontada al Partido Popular.
En lo que respecta a la ciencia, el CIS ha afianzado la investigación social de prestigio, haciéndola más ágil y transparente. Y termino con la política. Señorías del Partido Popular, están instalados en una forma de hacer política orientada a cuestionar la legitimidad del Gobierno mediante la impugnación de determinados nombramientos. Cinco días después del nombramiento del señor Tezano, sin ningún trabajo realizado todavía en esa institución, ustedes ya lo tacharon de bolchevique. Se están desdibujando tanto para defender un proyecto político, que la exageración es su única estrategia política; es lo único que les queda al Partido Popular. Cuando eso pasa, cuando la exageración es la única estrategia política, además de ser poco inteligente, es cortoplacista, porque te obliga a superarte cada día con un disparate mayor, llevando a la caricatura el proyecto político.
Las estimaciones del CIS han llevado a organizaciones de extrema derecha a poner en duda procesos electorales, llegando a sostener que se estaba ante un fraude anticipado propuesto por el CIS. Después de las elecciones de 2019, la extrema derecha presentó una denuncia simultánea en más de 56 juzgados de toda España contra el señor Tezano, al que se le acusaba de organizar un pucherazo, sosteniendo que era imposible anticipar con tal precisión y concreción los resultados electorales. Denuncias que empezaron con notorios franquistas, que luego pasaron por Vox y que finalmente asumió el Partido Popular. Todo queda en casa: si aciertas, te denuncio; si fallas...
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Te denuncio, ustedes no están contentos con nada. Y miren, una de las críticas más feroces hacia el señor Tezanos ha sido la de tener una posición política, entendiendo que una adscripción política es algo negativo. Ya saben la frase: "usted haga como yo, no se meta en política", como un demérito para ocupar posiciones de representación institucional. Si algo revelan los nombramientos del CIS es que los alineamientos y compromisos políticos nunca han estado al margen de esta institución. Por el CIS han pasado figuras destacadas de la UCD, como Rafael Ansón, o del Partido Popular, como Pilar Castillo, que fue ministra con Aznar. ¿Dónde está lo sorprendente y anómalo en tener un compromiso político y ejercer la presidencia de una institución cuyo presidente nombra el Gobierno? Feijóo fue presidente de la empresa pública Correos, nombrado por Aznar. Montamos una comisión de investigación para ver cómo Feijóo repartía las cartas.
Por tanto, y para concluir, tercera conclusión: señorías del Partido Popular, ustedes han fracasado con los objetivos que buscaban en esta comisión de investigación, porque el Gobierno sigue gobernando y, además, con buenos resultados. Solo tienen que leer los titulares de hace apenas unos minutos. La economía española aceleró a final de año y cerró con una subida del 2,8%. Eso es lo que ustedes no pueden soportar.
Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra, por un tiempo máximo de diez minutos, el señor Tirado Ochoa. Muchas gracias.
Comparecemos hoy para cerrar los trabajos de esta comisión de investigación con una convicción clara, serena y profundamente preocupante. El Centro de Investigaciones Sociológicas ha sido degradado institucionalmente, y esta degradación y crisis reputacional tiene nombres y apellidos: Pedro Sánchez y José Félix Tezanos. El CIS fue considerado durante años un referente de investigación social, tanto a nivel nacional como internacional, por la calidad de sus estudios y su independencia metodológica. Fue respetado por gobiernos de distintos signos y por toda la ciudadanía. Hoy, lamentablemente, como se ha acreditado en esta comisión, ese prestigio ha sido dilapidado. Y no por casualidad, sino por una estrategia consciente de colonización política, impulsada por el Gobierno de Sánchez y ejecutada por el presidente del CIS, don José Félix Tezanos.
Los hechos son demoledores, según ha podido acreditar esta comisión. La utilización partidista del CIS no solo vulnera la legislación que regula su actividad, sino que daña los fundamentos mismos del Estado de Derecho y de la democracia parlamentaria. La subordinación de las instituciones al poder político atenta contra el principio de separación de poderes y contra los artículos 9.3 y 23 de la Constitución, que exigen instituciones neutrales y creíbles.
Esta comisión ha acreditado que el señor Tezanos ha vulnerado reiteradamente la normativa que regula el funcionamiento del CIS, violando de forma sistemática los principios de objetividad, neutralidad, imparcialidad y rigor científico. Tezanos llegó al CIS como un dirigente orgánico del PSOE, lo que ya supuso en sí mismo una quiebra del principio de neutralidad. Pero lo más grave no fue su origen, sino lo que vino después: la politización sistemática del organismo, convirtiendo al CIS en un instrumento de propaganda al servicio del Gobierno.
Los expresidentes del CIS, catedráticos, sociólogos y expertos independientes que han comparecido en esta comisión, todos, absolutamente todos, coinciden en una idea clave: el alma política del señor Tezanos ha prevalecido sobre cualquier rigor científico. Esta comisión ha detectado la vulneración reiterada de la ley por parte del señor Tezanos. Y no lo dice solo el Partido Popular; lo dice la Junta Electoral Central, que reprobó formalmente al CIS por falta de neutralidad. También lo ratifica el Tribunal Supremo, que confirmó esa reprobación. Y lo dice también la Constitución española, cuyos artículos 9.3, 23 y 103 han sido ignorados por quien debía ser el garante de la imparcialidad.
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Tezanos, al ofrecer encuestas sesgadas y presentar interpretaciones políticas como verdades científicas, ha vulnerado el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz procedente de organismos públicos del Estado como el CIS. El CIS no puede situarse por encima de la ley ni al margen de los principios constitucionales. Su función es ofrecer conocimiento, no opinión; datos, no propaganda, justo todo lo contrario a lo que hace Tezanos. Esta comisión también ha acreditado la pérdida de credibilidad científica del CIS, siendo este uno de los temas centrales debatidos por todos los comparecientes.
El rigor científico, esencia irrenunciable del CIS, ha sufrido con Tezanos un deterioro extremo. Utilizar una institución pública con fines partidistas, como hacen Tezanos y Pedro Sánchez, es en sí mismo una forma de corrupción. La comisión de investigación ha constatado la implantación de un método de estimación electoral, el llamado método Alaminos-Tezanos, sin aval académico, sin valoración externa y sin uso en ninguna otra institución demoscópica del mundo. Señora Sánchez Roca, portavoz del Grupo Socialista, léanse todas las actas y lo que han dicho sobre el método Alaminos-Tezanos catedráticos independientes.
El catedrático Luis Ayuso, en su comparecencia, afirmó que el éxito de un método de estimación lo marca el número de científicos que lo utilizan. El llamado método Alaminos-Tezanos no se utiliza prácticamente por nadie; no existen instituciones independientes que lo hayan adoptado ni validado de forma externa, lo que pone en cuestión su robustez y legitimidad. Además, el exdirector de Física Teórica, don Ismael Crespo, declaró textualmente: "Este método no tiene ningún aval científico". Este método ignora una variable fundamental, el recuerdo de voto, y permite manipular los resultados en función de los objetivos del gestor del CIS.
Los testimonios ante esta comisión han sido particularmente críticos con la orientación política del método. Don Emilio Lamo de Espinosa denunció que existe una voluntad de producir un resultado más que de predecirlo. Tras el examen riguroso realizado por esta comisión de investigación, se concluye que el conocido método Alaminos-Tezanos no solo es técnicamente defectuoso, sino que carece de un aval científico reconocido y está siendo utilizado con fines partidistas. Se ha convertido, con Tezanos, en sinónimo de sesgo, manipulación y falta de rigor.
Asimismo, esta comisión ha acreditado que se ha manipulado el trabajo de campo, ya que declaraciones públicas del señor Tezanos, insultantes e impropias de un alto cargo, han provocado un fenómeno gravísimo: el sesgo en la muestra. Miles de ciudadanos, especialmente votantes de la oposición, se niegan a responder a encuestas del CIS porque no confían en una institución presidida por alguien que les insulta directamente, como se refirió don Félix Requena. Esta comisión ha constatado la pérdida de imparcialidad del CIS, que Tezanos utiliza como una plataforma de influencia partidista.
Además, esta comisión ha podido acreditar que el señor Tezanos ha dilapidado la objetividad, ha destruido la neutralidad y ha vulnerado el rigor científico, colocando al CIS en su peor momento desde su creación. Los errores del CIS son sistemáticos, persistentes y orientados siempre en una misma dirección, errores que están fuera de todo margen razonable, que siempre benefician a la izquierda, especialmente al PSOE, y que perjudican sistemáticamente al Partido Popular. Como dijo en la comisión el sociólogo José Ramón Lorente, los errores del CIS no solo son elevados, sino que son inexplicables desde cualquier metodología seria. El señor Michavila manifestó que no hay error cuando el error siempre favorece al mismo. Estamos ante un problema de intencionalidad, que es lo que siempre ha tenido el señor Tezanos. Don Emilio Lamo de Espinosa acusó directamente al señor Tezanos de una voluntad de no acertar en sus encuestas.
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