Congreso de los Diputados Otros

Congreso de los Diputados - Otros - 30 de enero de 2026

30 de enero de 2026
11:00

Contexto de la sesión

VIII Jornada parlamentaria Propuestas resultado de procesos de participación infantil y adolescente, presentadas por niños, niñas y adolescentes de consejo y colectivos, a solicitud de UNICEF España y Plataforma de Infancia - VIII Jornada parlamentaria Propuestas resultado de procesos de participación infantil y adolescente, presentadas por niños, niñas y adolescentes de consejo y colectivos, a solicitud de UNICEF España y Plataforma de Infancia - Sala: Hemiciclo

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15:00
Buenos días a todos y a todas. ¡Qué emocionante! Querida ministra, queridos diputados y diputadas, representantes de la Plataforma de la Infancia y de UNICEF, amigos y amigas, bienvenidos a esta que es sin duda vuestra casa. Hace ya más de dos años que me senté.
20:00
Por primera vez en este lugar, presidiendo la Mesa del Congreso de los Diputados, quiero expresar mi admiración por este salón semicircular que guarda la memoria de nuestro país. No olvidaré nunca lo que sentí, la emoción y el respeto que me provocó esta perspectiva única, tan cargada de responsabilidad. Hasta hoy han sido muchas jornadas, muchos plenos, algunos vibrantes y otros muy difíciles. Pero podéis creerme si os digo que la imagen que hoy me llevo de aquí será una de las que atesoraré con el paso del tiempo. El hemiciclo, lleno a reventar, acoge hoy la octava edición de Infancia en el Congreso, donde niños, niñas y adolescentes, representantes de consejos, grupos de participación, colectivos y entidades de infancia, van a presentar sus propuestas y conclusiones a los diputados y diputadas desde esta tribuna. Quiero felicitaros, antes de nada, a todos y a todas, por el importante esfuerzo de los últimos meses y, por supuesto, por el trabajo de todos estos años, en los que, acompañados por la Plataforma de la Infancia y UNICEF, y junto a la Comisión de Juventud e Infancia del Congreso de los Diputados, habéis tomado el pulso a nuestra sociedad y a los urgentísimos retos que tenemos por delante. Hoy ejercéis un derecho que os pertenece: el derecho a la participación, a intervenir en la vida pública y a incidir en la construcción de las políticas que os afectan de forma directa y que nos competen a todos y cada uno de nosotros. Recientemente se cumplieron cien años desde que la fundadora de Save the Children, Eglantyne Jebb, presentó la Declaración de los Derechos del Niño, el germen de lo que luego acabó siendo la Convención sobre los Derechos del Niño, tratado internacional aprobado por la Asamblea de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y ratificado por el Estado español el 26 de enero de 1990. Fue ella quien transformó la perspectiva mundial sobre la infancia, señalando que los niños y las niñas no solo son objetos de protección, sino que son, por encima de todo, sujetos de derecho. La participación de niños, niñas y adolescentes es uno de los principios fundamentales de la Convención, registrado en su artículo 12, que establece que tienen derecho a ser consultados sobre las situaciones que les afectan y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta. La participación infantil no es un capricho ni una acción disfrazada de buenas intenciones, sino una herramienta fundamental para el buen desarrollo de las democracias, ya que genera autonomía, confianza, autoprotección y sensación de pertenencia a un colectivo esencial para nuestra comunidad. También es un instrumento valioso para generar inclusión, sentimiento de ciudadanía global y para articular procesos que contribuyan a garantizar la dignidad, la justicia y la igualdad en nuestras sociedades. Por tanto, debemos ser conscientes del privilegio que supone escuchar las intervenciones que tendrán lugar a continuación. Las palabras de Leonor, de Uxía, de Noelia, de Pablo, de Sofía de Castro de Urdiales, y de Sofía de Daganzo de Arriba, de Juluz y de Lola, son palabras comprometidas, transformadoras, que han llegado aquí, al Parlamento, al centro mismo del debate y del diálogo de la política de nuestro país, para convertirse en puras acciones de cambio. Los temas que abordan nacen del análisis riguroso de los desafíos a los que nos enfrentamos hoy: el entorno digital y el derecho a la intimidad, la identidad cultural, la prevención de la violencia, la salud mental, la acción climática, la pobreza y, por supuesto, el derecho a la participación infantil. Estoy segura de que los representantes de los grupos parlamentarios aquí presentes, y les agradezco muchísimo que estén aquí, son plenamente conscientes de que la rendición de cuentas que acontecerá es una oportunidad única de demostrar que nuestra democracia es una democracia plena. La infancia necesita del firme y verdadero compromiso de actuación por parte de las instituciones.
25:00
Sociedad civil. La infancia ha de situarse en el centro de todas las políticas, y esto que hoy estamos viviendo aquí es la potente imagen de lo que debe atravesar todas nuestras acciones. Estamos aquí para oír vuestra voz, para escuchar vuestra versión, para respetar vuestros derechos por encima de todo, porque es la única manera de hacer de nuestra sociedad el lugar habitable que deseamos para el futuro. Muchísimas gracias. Dicho esto, se abre la sesión. En primer lugar, tiene la palabra Sofía, que viene de la Asociación Scouts de España de Cantabria, quien nos hablará sobre las propuestas en materia de participación y asociacionismo infantil. Cuando quieras, Sofía. Hola, buenos días. Me llamo Sofía, tengo doce años y vengo de Castro Urdiales, en Cantabria. Estoy aquí muy orgullosa de poder hablar en un lugar tan importante como este y de representar a muchos niños, niñas y adolescentes que participamos, opinamos y queremos que nuestros derechos se respeten. Pertenezco al Grupo Scout Cerredo 717 y hoy hablo en nombre de ASDE, Scouts de España, y también de la Plataforma de la Infancia. Pero también hablo por todas las personas jóvenes que formamos parte de grupos donde aprendemos juntos, compartimos tiempo e ideas y sentimos que pertenecemos a algo importante. Quiero hablar del derecho de asociación, que aparece en el artículo 15 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Un derecho que abre camino a muchos otros. Este derecho dice que podemos reunirnos, organizarnos y participar. Para nosotras y nosotros, asociarnos no es algo complicado. Es estar en grupo, no sentirnos solos, ayudarnos, aprender unos de los otros y también pasarlo bien. En los grupos aprendemos a cooperar, a escuchar, a respetar que cada persona es diferente y a tomar decisiones entre todas las personas. Muchas veces decimos que en grupo todo es más fácil, que juntos somos más fuertes y que podemos conseguir cosas que solos no podríamos. Pero también hemos aprendido algo muy importante: participar no es solo estar. Participar es que nuestra voz sea escuchada de verdad, porque cuando damos nuestra opinión, queremos saber que sirve para algo y que puede provocar cambios reales. Por todo esto, queremos hacer algunas propuestas. La primera es que se garanticen espacios estables y seguros donde podamos reunirnos: en los barrios, en los centros, en las asociaciones y en los municipios. Espacios con horarios posibles y con recursos suficientes para que nuestros grupos puedan seguir existiendo. También pedimos que se refuercen los consejos y los órganos de participación infantil y adolescente. Que tengan normas claras, que los temas no los decidan solo las personas adultas y que podamos participar en decisiones reales. Y algo muy importante: que siempre haya una respuesta, que sepamos qué se hace con lo que decimos. Pedimos además que los adultos que nos acompañan estén formados para acompañar sin controlar. Necesitamos que confíen en nosotros, que nos apoyen sin quitarnos nuestro espacio y que entiendan la participación como un aprendizaje, no como un trámite. Proponemos también impulsar proyectos colectivos en los barrios y en los centros, proyectos solidarios, culturales, deportivos o de convivencia. Porque cuando nos organizamos, ayudamos a mejorar nuestro entorno. Y pedimos que esta participación...
30:00
Sea inclusiva, que no deje fuera a nadie por su origen, su situación económica, su género o por tener una discapacidad. Por último, creemos que también es importante cuidar la participación digital, creando espacios seguros donde podamos organizarnos, comunicarnos y expresarnos con respeto y buen trato. Para terminar, quiero decir que participar no es solo una actividad más. Participar es aprender a ser ciudadanas y ciudadanos, es sentir que contamos y formamos parte de la sociedad. Gracias por escucharnos y por darnos este espacio. Ojalá nuestras palabras se conviertan en acciones y en un futuro mejor para toda la infancia. Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra Uxía, del Consejo Local de Nigrán, en Galicia, que expondrá las propuestas sobre derechos digitales. Cuando quiera. Señora presidenta del Congreso de los Diputados, señores y señores diputados, niñas y niños que nos acompañan hoy y el resto de oyentes. Buenos días. Mi nombre es Lucía, tengo dieciséis años y estudio en el Colegio de Educación Especial Juan María, situado en el Ayuntamiento de Nigrán, de donde vengo. Es un honor poder estar aquí hoy hablando en un lugar tan importante como este. Desde que nací, convivo con una discapacidad y una enfermedad rara. Esta experiencia personal me ha enseñado desde muy pequeña lo importantes que son los derechos, también los digitales, y que deben ser realmente accesibles para todas las personas. Hoy quiero hablarles de los derechos digitales en la infancia, especialmente desde la realidad de las personas con discapacidad. Para los niños, niñas y adolescentes, el entorno digital forma parte de nuestra vida diaria, en el que aprendemos, nos comunicamos, participamos y expresamos quiénes somos. Por eso, los derechos digitales son también derechos fundamentales. Sin embargo, no todos los niños y niñas accedemos al mundo digital en igualdad de condiciones. Cuando una plataforma educativa no es accesible, cuando una aplicación no está adaptada o cuando la tecnología no tiene en cuenta nuestras necesidades, se crean barreras. Estas barreras afectan especialmente a los niños y adolescentes con discapacidad. Al mismo tiempo, la tecnología puede ser una gran oportunidad para muchos niños y niñas y adolescentes con discapacidad. Lo digital significa más autonomía, más aprendizaje y más participación en la sociedad. Pero para que esto sea real, la accesibilidad debe ser la norma, no la excepción. Proteger a la infancia en el entorno digital es fundamental, pero también es importante no sobreproteger ni invisibilizar. Los niños y adolescentes con discapacidad no solo necesitamos protección, también necesitamos ser escuchados, participar y ser reconocidos como ciudadanos con plenos derechos. Por ello, quiero destacar la importancia de garantizar una participación real de niños y adolescentes con discapacidad en las políticas digitales. Las decisiones que se toman aquí también nos afectan. Escuchar nuestras voces y tener en cuenta nuestras experiencias ayuda a crear políticas más justas, más eficaces y más inclusivas. Señora presidenta del Congreso, me gustaría trasladarle algunas propuestas que hemos consensuado en la última asamblea de los chicos y chicas de nuestro Consejo Local, para que sean tenidas en cuenta: 1. Establecer un mecanismo que permita bloquear las cuentas creadas con un mismo dispositivo o correo electrónico, y que las cuentas estén asociadas a un DNI. 2. Incorporar aviso sobre aquellas cuentas que hayan recibido denuncias por faltas de respeto u otras situaciones que vulneren los derechos de la infancia. 3. Fomentar medidas de educación digital en base a la igualdad y al respeto para niños, niñas y adolescentes, para familias y para personal técnico de las administraciones. Esa información es crucial para avanzar hacia un entorno digital más inclusivo y accesible.
35:00
Tiene que estar adaptada a la diversidad funcional. En definitiva, que los derechos digitales se incluyan en los temarios educativos y se conviertan en una herramienta para construir una sociedad mejor y más inclusiva, porque nada sobre nosotros debería hacerse sin nosotros. Una sociedad verdaderamente inclusiva también se construye en el entorno digital. Muchas gracias por vuestra atención. Muchísimas gracias, Susía, por tus palabras. Tiene ahora la palabra Leonor, que viene de Pantallas Amigas, en Andalucía, que nos hablará sobre las propuestas relacionadas con el entorno digital. Cuando quieras. Buenos días, soy Leonor, vengo de Trebujena, un pueblo de Cádiz. Formo parte del proyecto Cibermanagers de Pantallas Amigas, en el que trabajamos el buen uso de Internet, y vengo aquí como participante en procesos de la Plataforma de Infancia. Somos conscientes de las aportaciones positivas que nos ofrece el entorno digital, brindándonos el derecho que tenemos al uso y acceso a Internet, recibiendo aprendizajes y conocimientos. Sin embargo, actualmente estamos sobreexpuestos a la luz de pantallas y necesitamos apoyo, más acompañamiento y herramientas para estar en Internet. A veces compartimos nuestra intimidad sin saberlo y utilizamos aplicaciones que crean adicciones. Utilizamos la inteligencia artificial sin que nadie nos haya explicado cómo usarla, y tampoco sabemos qué se hace con nuestros datos. Además, sufrimos ansiedad o estrés por las comparaciones estéticas y de estilo de vida en redes. No queremos tener miedo de quien nos puede hablar desde el otro lado de la pantalla, porque somos el presente y el futuro, y necesitamos crecer en un entorno digital seguro. Sabemos que existen leyes a nivel nacional, como la LOPIVI, y otras que están en proceso, como el proyecto de ley de entornos digitales o la DSA a nivel europeo. Pero nos gustaría que contarais con nuestra experiencia y conocimientos para el desarrollo de las mismas. ¿Vais a contar con nosotros y nosotras? La gente de mi edad quiere, queremos que a través de las leyes que desarrolláis se impongan a las empresas la regulación y control de las aplicaciones, atendiendo nuestras necesidades y derechos. Según la OCU, un 31% de los adolescentes entre 16 y 17 años han sufrido acoso digital. También la Confederación de Salud Mental de España informa que un 39% de chicos y chicas de entre 10 y 16 años presentan riesgos de adicción, y un 26% reconoce estar bastante o mucho tiempo solo desde que usa dispositivos, lo que se traduce en aislamiento social por un uso excesivo de pantallas. Como adolescentes, queremos pedir que las políticas públicas garanticen seguridad y protección en Internet para la infancia y adolescencia. Por ello, muchas de las propuestas que hemos venido trabajando este año en los diferentes procesos en los que participamos tratan de conseguir la privacidad de nuestros datos personales, una educación digital para luchar contra la desinformación y la violencia a través de Internet. Se debe facilitar la formación en el uso seguro y responsable de Internet a nuestro profesorado y educadores, y cuidar nuestra salud mental, porque muchas veces se ve vulnerada en Internet. En resumen, esa es una petición repetida en diversos espacios, pero queremos que vosotros, políticos y políticas, sigáis prestando atención a estas cuestiones: garantizar nuestra seguridad y protección real en Internet, defender nuestros derechos digitales, como la privacidad y la intimidad, el acceso a la información, la libertad de expresión y la protección frente al acoso. Debéis crear leyes que obliguen a las plataformas y a las administraciones públicas a proteger nuestros derechos y a concienciar sobre el uso seguro, crítico y saludable del entorno digital. Está claro que tenemos derecho a usar Internet de forma segura, pero también es evidente que necesitamos poder estar en entornos respetuosos y sin odio. Por ello, las autoridades públicas deben promover entre las familias, educadores, empresas y gobiernos su implicación para compartir responsabilidades en la protección digital de niños, niñas y adolescentes. Y respondiendo a mi pregunta de inicio, como estudiante de doce años del Centro José Cabrera de Trebujena, no solo hablo por mí. Lo que se ha compartido es lo que tantos chicos y chicas sienten.
40:00
Y chicas como yo reivindicamos que dejemos de ser productos en Internet y que podamos ser nosotras mismas en un entorno digital en el que no tengamos miedo. Muchas gracias. Muchísimas gracias, Leonor, por tus palabras. A continuación, escuchamos a Sofía, del Consejo Local de Daganzo de Arriba, de Madrid, que expondrá propuestas sobre prevención de la violencia. Cuando quieras. Buenos días. Mi nombre es Sofía, tengo 15 años y vivo en Daganzo, donde participo en el Consejo de Infancia y Juventud. Antes de abordar el tema de mi discurso, la prevención de la violencia hacia la infancia y la adolescencia, me gustaría agradecer a todas las instituciones que hacen posible esta jornada, que este año, por primera vez, nos ofrecen el hemiciclo para nuestras intervenciones. Creo que eso demuestra que realmente les interesa escuchar nuestras aportaciones. Quiero comenzar a hablar de la violencia hacia los niños y niñas, recalcando que la palabra violencia engloba la violencia verbal, física, sexual, digital, el maltrato, el abandono y otras muchas de las que tal vez no se hable tanto, pero que hieren de una manera tan horrible como las que desgraciadamente vemos más a menudo. En España existe una ley llamada LOPIVI, la cual trata de prevenir todos los tipos de violencia hacia los niños y niñas. Esto está muy bien, pero ¿cómo podemos pretender que esta ley haga su función si la mayoría de las personas a las que intenta proteger no saben que está ahí? Una de las medidas que toma esta ley es la figura del coordinador o coordinadora de bienestar en colegios e institutos, destinada a prevenir la violencia y ayudar a los alumnos que tienen algún problema emocional, de conducta o social. Sin embargo, no siempre cuenta con el apoyo necesario por parte de los colegios, no es conocida por los alumnos o sus funciones no están claras. Si no sabemos quién es el coordinador de bienestar y lo que hace, y que está allí para ayudarnos, entonces, ¿cómo va a llevar a cabo sus funciones? ¿Y cómo vamos a saber nosotros que estamos protegidos? El problema no es solo que no existan medios para ayudarnos, sino que también es que no sabemos qué medios tenemos para protegernos, porque no a todos los niños y niñas les llega la información. En los colegios se dan charlas sobre el acoso escolar, pero no nos explican de qué otros tipos de violencia estamos protegidos. Aunque pasamos muchas horas en nuestro centro escolar, fuera de él también ocurren situaciones y no todos tienen a alguien a quien acudir. ¿Sabían que mundialmente tres de cada cuatro niños y niñas de entre 2 y 4 años sufren violencia física por parte de las personas que supuestamente deberían cuidarlos? ¿O que cerca de 650 millones de mujeres afirman haber sufrido violencia sexual durante su infancia? Repito, no todo ocurre en el colegio. Realmente, todas estas estadísticas son alarmantes, pero aunque sirvan para demostrar qué tan roto y destrozado está nuestro mundo, aunque fuera un solo niño el que sufriera, seguiría siendo nuestro deber hacer todo lo que tenemos en nuestra mano y más para ayudarlo. Que sean muchos o pocos los que sufren no lo cambia, porque no se trata de proteger a los niños y adolescentes, se trata de proteger a los adultos del mañana, a los que darán forma al futuro de nuestro planeta y al de la sociedad. Es proteger a los que ocuparán sus lugares algún día y a los que los cuidarán a ustedes cuando lo necesiten. Necesitamos que no solo se nos escuche, sino que también se actúe y se nos dé el ejemplo. Además, es fundamental que se den a conocer las acciones en colegios a padres, madres y a toda la población, para que la infancia no solo esté protegida, sino que sepa que lo está. Sé que nuestras propuestas no siempre pueden ser llevadas a cabo, así que me gustaría sugerir que un pequeño paso que pueden dar para reducir un poco la violencia es intentar que sus propios discursos sean algo menos violentos, ya que ustedes aparecen en las noticias con frecuencia y son un ejemplo que los niños y adolescentes ven muy a menudo. Para terminar, quiero añadir que hace poco, como muchos de los que están aquí hoy, yo también asistí a...
45:00
Las jornadas, pero como público. Así que me gustaría animar a todos los niños, niñas y adolescentes a alzar sus opiniones y a que hagan que sus voces sean escuchadas. Espero que esta tarde, cuando se vayan a casa, no olviden nuestras intervenciones, sino que queden marcadas por ellas y que actúen. Muchas gracias por su atención. Muchísimas gracias, Sofía. Tiene ahora la palabra Noelia. Ella es del grupo asesor de UNICEF España, viene de Andalucía y nos hablará sobre salud mental. Cuando quieras. Qué alivio descubrir que el dolor que pensaba que era solo mío es también el de muchos otros. Gracias, Rupi Kaur, por esa maravillosa frase. Buenos días, soy Noelia y tengo trece años. Hoy estoy aquí no solo como una estudiante más, sino como representante del grupo de UNICEF de España y miembro de la Comisión de Salud Mental. Aunque vengo de Jaén, mi voz representa a millones de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo. Según un estudio reciente de la OMS, uno de cada siete jóvenes entre 10 y 19 años convive con un trastorno mental. Esto significa que en un aula de treinta alumnos y alumnas, cuatro o cinco de ellos están librando una batalla interna de la que probablemente los demás no tengamos ni idea. Entre los principales problemas de salud mental en la infancia y adolescencia encontramos la ansiedad, la depresión, la falta de autoestima y la adicción a dispositivos móviles y redes sociales. A esto se suma la presión por encajar en una sociedad llena de estereotipos. Además, vivimos en un mundo que avanza a gran velocidad y que limita mucho el tiempo que dedicamos a hablar con nuestras familias, contarles nuestros problemas o expresar nuestros sentimientos. Lo peor de sufrir un problema de salud mental no es el trastorno en sí, sino el estigma: el miedo a que te llamen débil, a que te señalen, a la discriminación o simplemente a no ser comprendido. Otro de los grandes problemas de nuestra sociedad es que la salud mental sigue siendo un tema tabú. No existe ninguna asignatura en los colegios e institutos en la que se trabaje la salud mental. No disponemos de especialistas en los centros educativos. Los orientadores son siempre escasos y están desbordados de trabajo debido a la gran diversidad del alumnado, lo que deja a la infancia y adolescencia desprotegidas. Hasta tal punto que muchos jóvenes se sienten tan solos que piensan que la única solución es el suicidio. Cada suicidio es un fracaso de nuestra sociedad. Pero he venido aquí para que quede claro que hay esperanza. Somos muchas las personas preocupadas por la salud mental. Tengo la suerte de trabajar en mi comisión con chicos y chicas que intentan mejorar el mundo. Veo instituciones como UNICEF y la Plataforma de la Infancia volcadas en protegernos. También veo a los consejos locales de infancia y adolescencia y a gobiernos que colaboran a través de las Ciudades Amigas de la Infancia. Desde mi comisión hemos trabajado mucho y queremos proponer soluciones. Necesitamos romper por completo el tabú. Tenemos que normalizar que sentir ansiedad ante una situación difícil es una respuesta humana, y que pedir ayuda no es de cobardes, es de valientes. Es necesario que los problemas de salud mental se normalicen y que se hable de ellos con naturalidad y empatía. Necesitamos más profesionales que nos ayuden a poner nombre a nuestros sentimientos y nos aconsejen cómo afrontar los problemas. Sería conveniente dotar a los colegios e institutos de un mayor número de orientadores y crear asignaturas específicas que formen al alumnado en salud mental, haciéndoles ver que lo que sienten es natural y que todo tiene solución. Los problemas actuales no son los de otras generaciones. No siempre los padres y madres saben cómo ayudarnos. Por eso es necesario formar a las familias sobre cómo nos sentimos y qué nos preocupa a nuestra generación. Por último, necesitamos una mejora de la asistencia sanitaria pública mediante el aumento del número de psicólogos infantiles y juveniles para detectar y tratar posibles trastornos de manera rápida y eficaz. Yo solo soy una niña, una niña con sueños e ilusiones, con ganas de ayudar y mejorar el mundo. Todo pasará, de verdad. No tengamos miedo de hablar, no estamos solos, nos tenemos los unos a los otros. Muchas gracias.
50:00
Muchísimas gracias, Noelia. A continuación, escuchamos la voz de Lola, de la Fundación Entreculturas. Ella viene de Valencia y expondrá las propuestas sobre identidad cultural. Hola a todos y a todas los presentes. Soy Lola, tengo 15 años y vengo de Campanar, Valencia. Hoy vengo representando al grupo de activistas de la Red Solidaria de Jóvenes de Entreculturas, un grupo de jóvenes de toda España que trabaja por transformar realidades, la nuestra y la de los demás. Por eso mismo, hoy vengo representando también a todos aquellos niños, niñas y adolescentes que han participado durante el proceso Soy, Eres, Somos y Tenemos Derechos de Plataforma de Infancia. Cada uno de ellos proviene de un lugar, tiene una cultura propia y practica la religión que elige. Por eso mismo sabemos lo importante que es el derecho a la identidad cultural, que es de lo que os vengo a hablar hoy. Durante el proceso de participación por el Día Internacional de los Derechos de la Infancia, se preguntó a diferentes niñas y niños de distintas entidades qué opinaban sobre este derecho, y todos coincidimos en algo: la identidad cultural es un sentimiento. El sentimiento de pertenecer, de hablar tu propia lengua, de tener nuestras propias costumbres y fiestas. Pero ese sentimiento muchas veces se ve opacado cuando nos sentimos señalados, planteándonos incluso ocultarlo o sustituirlo con tal de evitar burlas. Nos sentimos desprotegidos y eso no nos gusta. Nuestras casas son el mayor refugio que tenemos, pues allí es donde se nos inculcaron todas las creencias y tradiciones que ahora nos enorgullecen. En nuestro hogar sabemos que no seremos juzgados por ello, y por eso nos expresamos libremente sin miedo a ser discriminados. Pero nos gustaría que ese refugio fuera más que nuestra casa, que el mundo se convirtiera en nuestro lugar seguro. Para ello, hay que empezar por el segundo espacio que frecuentamos más: la escuela. Los niños y niñas de la Fundación Secretariado Gitano de Alacant afirman que es importante que en la escuela se hablen de nuestras raíces, y no les falta la razón. Es fácil discriminar una cultura que no conoces. Este desconocimiento puede llevar en muchos casos al acoso o a la exclusión. Yo misma lo he vivido; en un entorno que supuestamente me aportaría valores, me vi apartada por mi procedencia y raíces. Hace no mucho que volví a ese espacio, y me alegra saber que las cosas han cambiado, que las personas que en su momento me hicieron daño han madurado. Pero no deberíamos esperar a que ningún niño madure para empezar a enseñarles lo que es el respeto. Olvidemos frases como "eso son cosas de niños", porque no tendría por qué ser así. Cuando permitimos este tipo de conductas, estamos permitiendo que niños y niñas se sientan juzgadas, incluso obligadas a ocultar su origen cultural. Todos debemos ser nosotros mismos. Nunca debemos perder nuestra identidad, ni por miedo ni por vergüenza. Para poder llegar a esto, entre todos hemos redactado seis propuestas que nos ayudarán a alcanzar nuestro objetivo: 1. Trabajar la diversidad cultural de forma transversal y sostenida en los centros educativos y las entidades, evitando que las menciones sean solo puntuales. Incorporar referentes, historias y aportes culturales en el día a día. 2. Desarrollar acciones específicas contra la discriminación y los estereotipos, con protocolos claros de respuesta y prácticas restaurativas que reparen el daño. 3. Crear espacios donde niñas, niños y adolescentes puedan compartir lengua, tradiciones y experiencias sin ser forzados, siempre desde el respeto. 4. Formar a cualquiera que trabaje con la infancia en enfoque intercultural y en gestión de conflictos vinculados a la identidad, para que el acompañamiento no reproduzca prejuicios. 5. Impulsar el vínculo con familias y comunidad como aliados, no solo informar, sino codiseñar actividades y acuerdos que reconozcan culturas presentes en el entorno. 6. Asegurar que materiales, comunicaciones y actividades sean culturalmente accesibles: lenguaje comprensible, ejemplos diversos y espacios donde nadie tenga que traducirse para ser aceptado. Con todas estas propuestas lanzamos un mensaje claro: tenemos derecho a ser quienes somos sin que eso nos suponga un coste. Queremos hablar nuestra propia lengua sin que nadie nos lo impida, tener nuestras propias creencias sin que nadie las cuestione, vestir como queramos sin que nadie nos juzgue con la mirada. Tenemos derecho a expresarnos sin miedo. Muchas gracias. Muchísimas gracias, Lola, por tus palabras. Tiene ahora la palabra Pablo, del Grupo Asesor de UNICEF España. Él viene de Castilla-La Mancha y nos hablará sobre la acción climática. Cuando quieras. Buenos días a todas y todos, y muchas gracias por brindarnos la oportunidad a mí y a mis compañeras.
55:00
De poder representar la voz de la infancia y la adolescencia en un lugar tan emblemático como es el Congreso de los Diputados. Yo soy Pablo, tengo 13 años y vengo de Puertollano, un municipio de la provincia de Ciudad Real. Formo parte del Grupo Asesor de UNICEF España y tengo la suerte de poder expresarles nuestra preocupación por un tema que está cada vez más presente en nuestro día a día y que, desafortunadamente, ha causado varios estragos en nuestro país. El cambio climático nos afecta a todos, directa o indirectamente, y está alterando la vida de muchas niñas, niños y adolescentes. Los efectos derivados del cambio climático, como son las sequías extremas, las lluvias torrenciales, los huracanes cada vez más dañinos y muchos otros fenómenos meteorológicos extremos, están afectando a la salud física y mental de la infancia y adolescencia. A nivel mundial, entre 2016 y 2021, hubo 43,1 millones de desplazamientos internos de niños y niñas provocados por desastres meteorológicos, y en 2022, mil niños menores de cinco años morían cada día por enfermedades derivadas de la falta de agua, saneamiento e higiene. Se ha demostrado que el calor extremo provocado por el aumento de las temperaturas se asocia con el aumento de problemas de salud mental, incluidos la depresión en niños, niñas y adolescentes, y el estrés postraumático, muy presente después de un desastre natural. Según datos de UNICEF, en nuestro país, el 85% de los niños y niñas, es decir, 6,4 millones, viven en zonas donde se ha duplicado el número de olas de calor, y el 44%, 3,3 millones, en lugares donde se han triplicado. Además, no podemos olvidar que estos efectos son aún mayores cuando los sufren personas con discapacidad, ya que ellas tienen unas necesidades especiales que muy a menudo no son tenidas en cuenta. Por todo ello, necesitamos que los derechos de la infancia se cumplan de manera estricta en casos de catástrofes climáticas, ya que son momentos de crisis e incertidumbre en los que la infancia y adolescencia debe sentirse protegida y segura, y debe estar informada y saber qué hacer. Recogiendo todas estas preocupaciones y a raíz de la catastrófica DANA de octubre de 2024, desde el grupo asesor decidimos hacer algo para ayudar. Así nació la guía "Modo emergencia activado", un documento que creemos que puede ser de gran utilidad en caso de que una situación así se volviera a repetir. En él se incluye información sobre cómo nos podemos sentir si vivimos un desastre natural, qué podemos hacer para ayudar, cómo podemos relajarnos y combatir el estrés postraumático una vez pasado el desastre, cómo podemos actuar para estar preparados y prevenir daños, qué hacer durante la emergencia, además de cómo pueden vivir los niños y niñas con discapacidad este tipo de situaciones y qué necesitan. Además, incluimos una serie de propuestas para los gobiernos en caso de que se vuelva a dar una situación así. Estas son: primera, realizar planes de emergencia más concretos y mejorados; segunda, actuar de manera rápida cuando esto ocurra y priorizar la limpieza de centros educativos, parques y otros lugares donde los niños y niñas se puedan relacionar, asegurándose de que puedan volver a la normalidad lo antes posible. Que puedan volver a ir a clase o jugar en el exterior debe ser una prioridad. Tercera, promover controles más estrictos a la hora de asegurarse de que las infraestructuras que se construyen (casas, colegios, hospitales) sean seguras ante posibles inundaciones u otro tipo de catástrofes meteorológicas. Cuarta, desarrollar campañas que combatan la desinformación y los bulos que se generan en redes sociales y en medios de comunicación en este tipo de situaciones. Quinta, dotar de más psicólogos públicos en los colegios e institutos para ayudar a combatir posibles problemas de salud mental. Sexta, realizar simulacros reales con participación activa de personas con discapacidad. Séptima, crear refugios inclusivos con rampas, baños adaptados, camas accesibles y energía para dispositivos médicos. Y octava, proporcionar una evacuación adaptada, con rutas señalizadas de lectura fácil, pictogramas y un transporte accesible. En emergencias climáticas, los niños y niñas pueden ser los más afectados. Nuestros derechos no pueden paralizarse en estas situaciones. Garantizar la seguridad de todos y todas, también en catástrofes, es construir una sociedad más digna, justa y humana. Muchas gracias por su atención. Muchas gracias, Pablo. Por último, escuchamos a Julut, de Ciudad Joven y NUCAM. Ella viene de Madrid y presentará las propuestas sobre pobreza infantil. Cuando quieras. Buenos días a todos y a todas. Mi nombre es Julut, tengo 17 años y vengo de Entrevías, Madrid, de la Asociación Ciudad Joven, acompañada por Plataforma Infancia. Hoy estoy aquí para alzar una voz que...
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