Congreso de los Diputados Otros

Congreso de los Diputados - Otros - 28 de enero de 2026

28 de enero de 2026
16:00

Contexto de la sesión

Presentación del libro Estado abierto. Avances y retos en transparencia, integridad y participación - Presentación del libro Estado abierto. Avances y retos en transparencia, integridad y participación - Sala: Sala Constitucional

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Bueno, pues muy buenas tardes a todos. En primer lugar, permitidme que, dado que hay un público tan joven, si me permitís, prefiero tutearos. Es un honor daros la bienvenida al Congreso de los Diputados. Se lo comentaba yo ahora a los profesores y a los autores del libro: es un verdadero privilegio recibiros aquí, en esta casa que es la de todos y todas. Me dicen que habéis podido hacer una pequeña visita a las instalaciones del Congreso y, aunque poco os tengo que contar, quiero daros la bienvenida a esta sala constitucional, que sin duda es una de las más importantes de nuestro Congreso. Como sabéis, el Congreso se compone de diferentes edificios, comenzando por el Palacio, que es el más representativo y fue inaugurado en el año 1850 por la reina Isabel II. Este edificio alberga, además del hemiciclo y de otras salas como la sala de pasos perdidos, la presidencia del Congreso, donde se encuentra actualmente Francina Armengol, así como la mesa del Congreso. Las instalaciones se fueron ampliando a lo largo de los años 80 y 90, y entre ellas se encuentra esta sala constitucional, que, para mí, es mi favorita. No solo porque tengo aquí a mis espaldas a los constituyentes, sino porque esta presidenta del Congreso ha sido capaz de impulsar también el reconocimiento de las mujeres constituyentes que, en esta legislatura, están representadas en un listado que tenéis detrás de vosotros. Muchas de ellas han estado ocultas durante años, y por fin hemos podido darles el reconocimiento que merecen en esta sala. Junto a ello, tengo aquí a mi izquierda uno de mis cuadros favoritos, que es "El abrazo", el cual representa todo lo que trajo la transición a este país y la unión después de tantos años. Así que, como digo, en esta sala constitucional, habitualmente nos reunimos las comisiones legislativas para...
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Impulsar y aprobar leyes es una de nuestras funciones fundamentales. Aquí celebramos ponencias y desarrollamos trabajos, y como sabéis, también llevamos a cabo sesiones de control al Gobierno, donde comparecen sus ministros y secretarios de Estado para dar cuenta de las acciones que se realizan día a día. Hoy nos reunimos por un motivo muy importante: la presentación del libro "Estado Abierto. Avances y Retos en Transparencia, Integridad y Participación", que es lo que nos trae aquí junto con sus autores, quienes nos explicarán el contenido del mismo. Es importante destacar que la presidenta Francina Armengol tiene el empeño de promover un Parlamento más participativo y abierto. Por ello, nos ha encargado a la Comisión de Calidad Democrática, que tengo el honor de presidir, la elaboración del primer Plan de Parlamento Abierto de la Cámara. Este plan tiene como objetivo hacer un Parlamento más transparente, participativo y, sobre todo, accesible a la ciudadanía, a la casa de todos. Hoy, con un público tan joven presente, quiero aprovechar para señalar que muchas veces la política, tan denostada en los últimos tiempos, parece estar desconectada de la realidad ciudadana. Se nos transmite que la participación es escasa, en parte por falta de conocimiento y transparencia, y muchas veces por nuestra propia culpa. Esta desafección hacia la política es una de las cuestiones que el Plan de Parlamento Abierto busca revertir, para que todos y todas podáis participar activamente en lo que aquí hacemos. No olvidéis que esta casa es la que trabaja para mejorar la vida de todas las personas de nuestro país. Cada día, las leyes que aprobamos, las propuestas, las mociones y las iniciativas legislativas, como la reciente convalidación de reales decretos, tienen como finalidad eliminar los problemas que enfrenta la ciudadanía y mejorar su calidad de vida. En esta Cámara se fijan los salarios, se aumentan las pensiones y se mejoran las infraestructuras, contribuyendo a un estado social y del bienestar. El presupuesto de esta Cámara es fundamental para mantener nuestros servicios públicos, nuestra sanidad, educación, universidades y carreteras, y para avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Es esencial que todos comprendan la importancia del trabajo que realizamos los legisladores aquí, y por eso es crucial que hablemos de estos temas y que estéis presentes hoy. El libro que presentamos tiene plena actualidad y relevancia con respecto a lo que estamos haciendo. En la Comisión que presido, estamos elaborando una serie de trabajos que nos llevarán a modificar el reglamento, que es la ley que nos rige a todos los diputados de esta Cámara. Para poder hacer un Parlamento más abierto, transparente, plural y participativo, es necesario modificar dicho reglamento. Por ello, vamos a elaborar un documento que se presentará al Pleno del Congreso, con el objetivo de desarrollar una serie de trabajos que nos permitan avanzar en esta dirección. Como decía, hoy presentamos este Plan de Parlamento Abierto y el libro que lo fundamenta. Desde la Comisión de Calidad Democrática hemos estado celebrando comparecencias con diferentes instituciones para modificar el reglamento de la Cámara. Nuestro objetivo es implementar cambios que nos permitan modernizarnos y adaptarnos a los parlamentos de la Unión Europea y a los de nuestros países vecinos, donde la ciudadanía, la participación, la transparencia y las responsabilidades de cada uno de nosotros se conviertan en una realidad, haciendo de este Parlamento un espacio cada vez más abierto y participativo. El Parlamento Abierto no puede ser una simple etiqueta; debe ser una realidad tangible.
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De verdad, estamos comprometidos en que esto sea un compromiso profundo con la transparencia institucional, la participación ciudadana y la rendición de cuentas que todos los que aquí estamos debemos hacer hacia la ciudadanía, a los ciudadanos a los cuales nosotros servimos. Creo que estos son los pilares que sostienen, sin duda, una forma de hacer política a través de la confianza mutua y la legitimidad institucional. Por eso, abrir el Parlamento no queremos que sea solo un gesto simbólico, sino un proceso permanente de mejora de la calidad democrática. Este camino se debe construir a través de la responsabilidad, junto con la ciudadanía y el resto de actores de la sociedad civil, como pueden ser la prensa, los medios de comunicación y las administraciones públicas. Debemos ser capaces de que este Parlamento y lo que aquí hacemos sea atractivo para toda la ciudadanía. Tenemos una oportunidad histórica y queremos sacarlo adelante en los próximos meses; deseamos que, antes de que acabe la legislatura, esto sea una realidad. Así que escuchar, informar y compartir serán uno de los pilares básicos para conseguir una calidad democrática y una mejor política, una política del siglo XXI. Ahora, voy a dar la palabra a los verdaderos protagonistas, que son las personas que han formalizado y escrito este libro. En primer lugar, empiezo por aquí a mi derecha con la señora Elena Juaristi. Elena es doctora en Derecho, con mención internacional en el año 2015 por la Universidad CEU San Pablo, y premio extraordinario de doctorado. La doctora Juaristi es licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia y máster en Agente de Igualdad y Oportunidades. Desde el año 2009, es profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Cardenal Herrera CEU, habiendo recibido varios premios por su labor investigadora y docente. Su investigación ha abarcado líneas como la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el derecho internacional de los derechos humanos, la transparencia, la integración pública y la autorregulación. Sin más preámbulos, le doy la palabra a la señora Juaristi. Muchísimas gracias. En primer lugar, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a don Antidio Fagúndez Campo, presidente de esta Comisión para la Calidad Democrática, por recibirnos hoy en esta Cámara y brindarnos la oportunidad de presentar esta obra colectiva. Permítame también trasladarle el agradecimiento de todos los autores aquí presentes que han participado en el libro, pues para todos nosotros constituye un honor y un verdadero privilegio hacerlo en este marco institucional. Poder hablar de Estado Abierto en el Congreso de los Diputados y especialmente en el marco de esta comisión orientada al fortalecimiento de la calidad democrática, de la integridad pública, de la participación y de la rendición de cuentas, transforma esto en un acto profundamente coherente con los valores que han inspirado esta obra. Con este espíritu nace el libro que hoy se presenta, "Estado Abierto: Avances y Retos en Transparencia, Integridad y Participación", impulsado desde el Observatorio de Gobernanza, Transparencia y Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, y también por RAGA, la Red Académica de Gobierno Abierto, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Esta obra ha sido coordinada por el profesor Aznar, aquí presente, y por José Luis Ros, que nos acompaña en esta mesa, buscando ofrecer una reflexión interdisciplinar sobre la evolución del paradigma de gobierno abierto hacia una noción más amplia de Estado abierto, entendida como esa nueva cultura institucional que queremos que lo impregne todo, basada en los pilares de transparencia, participación, rendición de cuentas e integridad pública. Desde el punto de vista teórico, el libro se inscribe en el marco conceptual de gobernanza democrática, que constituye un nuevo paradigma político que viene a sustituir al modelo neoliberal, promoviendo un equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado. El Estado abierto se concibe como un modelo de cogobernanza y corresponsabilidad ciudadana, orientado al fortalecimiento de la democracia y la calidad institucional. Para esbozar la estructura del libro, los primeros capítulos analizan los principios estructurales de este Estado abierto. De este modo, Joaquín Meseguer y Raquel Valle abordan la transparencia local, revisando una década de avances normativos en esta materia y proponiendo reformas al respecto.
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Fundamentalmente, el objetivo de esta obra es mejorar la calidad de la información pública. José Manuel Mayor, junto con Antonia González y Cristina Moreno, estudian la participación ciudadana como herramienta de capacitación democrática, subrayando su importancia. Por su parte, Víctor Bonilla explora la relación entre participación y rendición de cuentas, destacando el papel de la innovación y de los datos abiertos en la confianza institucional. Otros capítulos, como el firmado por Encarna Fernández y Mayor Balsas, evalúan la calidad de las experiencias participativas, concretamente en el ámbito local, subrayando la necesidad de la planificación estratégica, así como de la inclusión y la deliberación como factores que refuerzan la legitimidad democrática. Las profesoras Katia Esteve y Teresa Bruno introducen una reflexión teórica y vinculan el paradigma del gobierno abierto con la noción de democracia monitorizada de John Kane, proponiendo la apertura institucional como respuesta estructural a problemas como la desafección y el populismo. El principio de integridad pública, que he abordado en esta obra, se presenta como el cuarto pilar del Estado abierto. En este capítulo se examinan los distintos planes de acción de gobierno abierto llevados a cabo por el Estado y por aquellas comunidades autónomas adheridas a la Alianza de Gobierno Abierto, destacando cómo, poco a poco, avanzamos hacia una cultura institucional más ética y responsable. La obra también se adentra en la apertura de otros poderes del Estado. De esta manera, el profesor Hugo Aznar, junto con Mercedes Blanes, y en capítulos posteriores, Belén Agüero, Miguel Ángel Gonzalo y Javier Pérez, examinan la evolución del Parlamento Abierto en España y su conexión con otras experiencias internacionales y con la Agenda 2030. Mientras tanto, Óscar Cortés desarrolla el concepto de justicia abierta, articulado en torno a la accesibilidad, la transparencia y las nuevas tecnologías. En el ámbito de la comunicación pública, María Pilar Paricio y María Puchalt analizan el papel de la comunicación institucional frente a la desinformación, destacando su función fundamental en la generación de confianza y en la alfabetización mediática, especialmente en el ámbito local. Los capítulos finales se centran en el papel de las tecnologías emergentes como motores de este Estado abierto, enfatizando que son herramientas necesarias para avanzar. José Luis Rossi y José Manuel Mayor examinan el impacto de la inteligencia artificial en la gobernanza democrática. En esta misma línea, Gianfranco Mejía aborda su dimensión ética y la necesidad de regulación para proteger los derechos fundamentales. Patricia Mendilibar estudia la reutilización de los datos abiertos en las administraciones públicas, y también se incluyen en esta línea de nuevas tecnologías a Manuel Gertrudix, Juan Jesús Alcolea, Maricarmen Gálvez, Maricarmen Gertrudix y Raúl Ramírez, quienes han explorado el papel de los datos abiertos en la universidad como instrumento de transparencia y calidad institucional. Este elenco de autores es muy heterogéneo, abarcando disciplinas como el derecho, la ciencia política, la sociología y la comunicación, y proviniendo no solo de la academia, sino también de distintas organizaciones internacionales y administraciones públicas, como RAGA, OCDE y CEPAL. Esto confiere a la obra una visión amplia, comparada y rigurosa. Por todo ello, esta obra que hoy presentamos ofrece una panorámica sólida del estado actual de las políticas de apertura en España y sus retos futuros. Consideramos que más que un balance, propone una hoja de ruta para avanzar hacia un Estado más ético, más transparente y más participativo, capaz de sostener la confianza ciudadana y la legitimidad democrática en las complejas sociedades del siglo XXI. Agradezco a Elena por habernos presentado a todos los autores, y entiendo que ahora cada uno de ellos entrará en más detalle. A continuación, le damos la palabra al señor José Luis Rosmedina, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja y director del Comité Científico de la Red Académica de Gobierno Abierto Internacional. El señor Rosmedina es doctor internacional cum laude en Sociedad, Desarrollo y Relaciones Laborales por la Universidad de Murcia, secretario ejecutivo de la Academia de Gobierno Abierto Internacional, RAGA, y coordinador en España. Actualmente, es coordinador académico.
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Máster Universitario de Administración Electrónica y Gobierno Abierto de la Universidad Internacional de La Rioja. Así que, José Luis, te damos la palabra. Muchas gracias, presidente. Muchísimas gracias a esta casa por acogernos y por permitirnos una presentación, diría, tan glamurosa en un espacio icónico del Congreso de los Diputados, que es historia viva de nuestra democracia. Al final, el concepto de Estado Abierto conecta con la fortaleza de la democracia y con revitalizar eso que llamamos democracia. Para hablar un poco sobre la genealogía de la obra, creo que nos tenemos que retrotraer a 2023, a una reunión en la sede de la CEU Cardenal Herrera, en la que el catedrático Hugo Aznar y Blanca Nicacio, creo recordar, nos entrevistamos y vimos cómo podíamos colaborar en crear una obra que fuese trascendente. Hay muchas obras, muchísimas obras, que se presentan como recopilatorios de investigaciones. Todos sabemos que los libros en papel no están muy de moda, están más de moda los libros abiertos, y pensamos cómo podíamos generar una obra que fuese interesante en el concepto de Estado Abierto. Pensamos también en que, como la Red Académica de Gobierno Abierto, como ya se ha dicho, colaborase con la CEU. Podíamos llamar a un elenco de autores que participasen en los congresos de nuestra red académica y unirlos a los investigadores y profesores de la CEU para formar esta obra. Entonces, le pedimos a este conjunto de autores que no hiciesen investigaciones demasiado concretas. Normalmente, cuando hacemos un libro recopilatorio, nos encontramos con investigaciones muy concretas que son una foto fija. Esta obra creemos que es más interesante porque aporta una visión panorámica. Para todos aquellos que os acerquéis al concepto de Estado Abierto, que me imagino que muchos de vosotros lo vais a hacer con esta obra, vais a encontrar un libro útil, un libro que podéis tener hoy, leer hoy, consultar dentro de uno, dos, tres años, y que seguirá siendo útil porque no son tanto investigaciones muy concretas como visiones panorámicas sobre el concepto y las distintas partes de ese concepto que es Estado Abierto. Como bien se ha dicho, no solamente es abrir los gobiernos, que es muy importante, sino también el resto de poderes: el Parlamento, la justicia, los sistemas electorales, que también son poderes en muchos países de América Latina, y hablar también de las tecnologías disruptivas que hoy tienen mucha importancia, como la inteligencia artificial. Eso es lo que hemos intentado hacer en esta obra y creo que lo hemos conseguido bastante bien. También hay que decir y reconocer el elefante en la habitación: son malos tiempos para la lírica, como decía aquella canción de los años noventa. La democracia en el mundo no está en un buen momento. Hemos superado el nivel máximo de población gobernada en sistemas democráticos en el mundo. A día de hoy, la desinformación, el populismo extremista y otras cuestiones hacen que no estemos en un momento de éxito del concepto de Estado Abierto en el mundo, sino más bien de retroceso en muchos de los países democráticos. También, lo sabéis todos perfectamente, tenemos una media joven en el auditorio. Estamos en la política del TikTok. Hemos pasado de la política del periódico de hace unas décadas, sosegada, tranquila, meditada, con debates en esta cámara muy bien preparados y pensados, a una política mucho más rápida, con un presidente de pelo característico, que no voy a nombrar, y todos evidentemente sabéis a quién me refiero, con una política realista, efectista, de golpe encima de la mesa, que ha trastocado el ecosistema mundial y el orden institucional. En solo un año ha hecho tanto, que lo que le queda por delante puede ser aún más significativo. Es un momento difícil, complicado. Hay que preguntarse por qué fracasan los países, por cómo mueren las democracias. Eso es algo a lo que intenta responder esta obra. Fracasan los países porque sus instituciones democráticas no son de calidad suficiente y no producen los resultados adecuados. Probablemente esa sea la crisis actual de la democracia. Las democracias en el mundo no están convenciendo lo suficiente a su electorado de que son necesarias y que hay que protegerlas, mientras que opciones populistas que las quieren desarmar sí están convenciendo en ciertos países más que esas opciones. ¿La alternativa cuál es? Reforzar nuestros sistemas democráticos, hacerlos más solventes, más exigentes.
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Es difícil porque evidentemente todos estos cambios son muy complejos y siempre hay visiones o intereses contrapuestos a la hora de reformar ambiciosamente las instituciones. Pero no tenemos más remedio: o somos más ambiciosos y exigentes con nuestra democracia, o estaremos en peligro. No hablo de la española concretamente, sino en general, de perderlas en el mundo. Habrá involuciones democráticas; ya hay involuciones de calidad democrática con partidos populistas que llegan al poder y desarman las instituciones. El ejemplo paradigmático cercano es Hungría, donde la democracia ha sido desarticulada en los últimos años. Tenemos que preocuparnos y ocuparnos. La mayoría de ustedes son estudiantes de ciencias políticas, derecho y cuestiones afines. Creo que esta obra es necesaria e importante; desde luego, no descubre el Mediterráneo ni lo agota. Habrá muchas otras investigaciones parecidas, pero permítanme dejarles un mensaje: la democracia hay que seguir defendiéndola. Esta imagen que tenemos detrás es poderosa. La democracia no se ganó porque sí; costó mucho trabajo en España, hubo muertos y personas que lo pasaron muy mal. No es algo garantizado, por tanto, todos debemos defenderla, protegerla y preocuparnos por ella. Agradezco las palabras de José Luis y creo que es importante incidir en lo que ha dicho el señor Ross. Vivimos en tiempos muy convulsos y lo que creemos consolidado puede cambiar de un día para otro. Teníamos una alianza para la defensa común de nuestros países y democracias, donde los derechos humanos deben estar por encima de otros intereses personales. Por eso, como bien se ha dicho, la democracia hay que construirla cada día, y para ello es fundamental participar y creer en las instituciones. Debemos ser capaces de resolver los problemas de los ciudadanos, o de lo contrario, habrá una falta de apego hacia ellas. Este es un trabajo que todos debemos hacer cada día. Ahora doy la palabra a alguien de aquí, de la casa. A mi lado se encuentra Miguel Ángel Gonzalo, director de Documentación, Biblioteca y del Archivo del Congreso de los Diputados. El señor Gonzalo Rozas es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y funcionario del Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios de las Cortes Generales desde 1989. Desde entonces, trabaja en el Congreso de los Diputados, donde ejerce como jefe de desarrollo del Departamento de Coordinación y Planificación de Proyectos del Gabinete del Secretario General del Congreso. Es responsable actual de los contenidos y webmaster de los diferentes portales de la web del Congreso y de su intranet, así como del portal de transparencia y del registro de certificados electrónicos del Congreso. Además, es secretario de la Comisión de Acceso a la Información Pública de esta Cámara. También es profesor asociado de la Complutense desde 2020. Así que, Miguel Ángel, tienes la palabra. Muchas gracias. Muchas gracias, presidente. Agradezco a Elena, Hugo, Luis, a todos los autores y autoras, y a todos los presentes. Para mí es un verdadero placer hablar de Parlamento Abierto en esta casa en la que llevo tantos años trabajando. Hace diez años publicamos un libro sobre Parlamento Abierto, cuando aún no se hablaba de ello, y la posibilidad de desarrollar este plan es un gran honor. Este plan surge hacia el año 2024, cuando la mesa de la Cámara nos encarga a la Secretaría General elaborar algunas ideas sobre el mismo, impulsado por la Alianza para el Gobierno Abierto. Me gustaría destacar cuatro aspectos fundamentales del proceso. Primero, el papel técnico de la Secretaría General y, en este caso, del secretario general, Fernando Galindo, quien asumió la responsabilidad de aportar a la mesa de la Cámara y a los grupos las mejores ideas posibles. En segundo lugar, la participación efectiva de los grupos parlamentarios, que es muy importante. Se abrió un proceso de consulta donde todos los que consideraron oportuno hicieron llegar sus aportaciones, que en su gran mayoría se incorporaron al propio plan. En tercer lugar, la sociedad civil: se realizó una consulta ciudadana, probablemente mejorable, pero recibimos más de 250 aportaciones de más de 100 entidades que enriquecieron sustancialmente el plan. Y, en cuarto lugar, el liderazgo político: un plan de estas características no puede avanzar sin el liderazgo de la presidencia de la Cámara y de la mesa que lo aprobó.
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En marzo de 2025, el plan se estructura en los mismos ejes que este libro: transparencia, integridad y participación. Sobre transparencia, me gustaría destacar algunas de las iniciativas que ya estamos poniendo en marcha. Estamos trasladando información que estaba disponible en la intranet a la web pública, incluyendo el orden del día ampliado. Asimismo, estamos trabajando en las enmiendas transaccionales para dar mayor transparencia a todo el proceso legislativo, lo cual considero esencial. Hemos comenzado a desplegar el voto electrónico en comisiones como esta, lo que representa el primer paso para poder publicar el sentido del voto de los grupos en las votaciones, una demanda muy reclamada por la sociedad civil. Hemos cambiado la norma de acceso al archivo, que está dentro de mis responsabilidades como director, lo que nos ha permitido abrir por primera vez a las consultas de los ciudadanos la documentación de comisiones que hasta ahora había permanecido secreta, como la comisión de encuestas sobre los sucesos de Málaga, que desgraciadamente concluyeron con el asesinato de José Manuel García Caparrós. Es muy significativo que hayamos podido abrir esta documentación gracias a una norma prevista en el plan de Parlamento Abierto. En cuanto a la web, hemos finalizado un análisis de usabilidad y accesibilidad, ya que la página web es esencial para la transparencia y mejorar ese criterio es fundamental. Hay una iniciativa que no nos corresponde a nosotros, que es la regulación de los grupos de interés y el sistema de huella legislativa, actualmente en tramitación parlamentaria. Si esto llega a buen puerto, sería probablemente uno de los principales hitos cumplidos del plan de Parlamento Abierto. Es un compromiso que está en el plan, pero que corresponde a otros cumplir. De igual forma, en el eje de participación, lo ha mencionado el presidente. Probablemente, el sistema de participación ciudadana es el segundo eje, o está en igualdad de condiciones con el de la huella legislativa y los grupos de interés. También estamos en proceso de cambiar el sistema de presentación de las peticiones a través de un sistema electrónico, otra reclamación de la sociedad civil, impulsando el lenguaje claro. En el eje de integridad, la mesa ha aprobado recientemente un protocolo para la publicidad de las agendas parlamentarias, y aunque la regulación de los lobbies aún no está aprobada, hemos podido avanzar en el terreno de las agendas. Estamos colaborando con la oficina C en un sistema de evaluación ex post de las leyes aprobadas, con la idea de realizar un piloto que podría ser bastante novedoso. También estamos trabajando en mejorar el carácter reutilizable de las declaraciones de bienes. Solo por citar algunos de los principales proyectos del plan, hay más de 30, y esperamos, a mediados de este año, hacer la primera evaluación intermedia con la colaboración de la sociedad civil, como así nos hemos comprometido. Todas las 32 medidas están ya avanzadas y en proceso. Para concluir, me gustaría aportar algunas reflexiones personales, no tanto desde mi cargo profesional. En primer lugar, un plan de estas características no es cómodo. Podemos discutir, y aquí hay personas que han ocupado altas responsabilidades en la otra cámara, sobre si la herramienta del plan es la más idónea para llevar adelante medidas de reforma o si es mejor abordar de forma separada cada uno de los avances. Tiene ventajas e inconvenientes. Yo soy un convencido, como decía Billy Brand, de que queremos arriesgarnos a más democracia, y para ese riesgo creo que el instrumento del plan es el más adecuado, ya que pone el foco en términos de ambición. Sin embargo, esa ambición también puede volverse en contra de nosotros mismos, porque nos sitúa en un terreno de mayor exposición que el abordaje de proyectos concretos. La adopción de compromisos que transformen de verdad la relación entre el Parlamento y la ciudadanía es algo que nos corresponde a todos y a todas hacer. Por lo tanto, la implementación del plan es tanto o más importante que su propia aprobación, que ya fue un hito. Es el primer plan de Parlamento Abierto que se aprueba en España y es de los pocos planes íntegros de Parlamento Abierto que han sido aprobados por parlamentos de todo el mundo. Creo, o al menos es la vocación de la Administración parlamentaria, que este proceso de transformación debe ser a medio y largo plazo. El horizonte temporal del plan es el final de la legislatura, o al menos el final máximo en el año 2027. El ideal de estos mecanismos de planificación es que todas estas iniciativas dejen huella, iniciando un proceso de reforma y transformación hacia la participación, la transparencia y la integridad, que se constituya en un motor de cambio constante más allá de las propias legislaturas.
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La dimensión internacional del plan, lo he mencionado antes, nosotros contamos con el impulso y la colaboración de la Alianza para el Gobierno Abierto. En octubre celebramos el Open Parliament Day en Vitoria, en colaboración con el Parlamento Vasco. Asistieron más de 30 parlamentos de todo el mundo y considero que fue un éxito, sobre todo por la relación entre parlamentos y sociedad civil en ese evento. También está previsto en el plan organizar algún otro encuentro. Por lo tanto, ¿cuál es el sentido último de este plan? El Parlamento Abierto no es una respuesta mágica a los problemas que han expuesto José Luis y quienes me han antecedido en el uso de la palabra, pero creo sinceramente, y llevo escribiendo sobre esto bastantes años, que sí es una contribución necesaria. No suficiente, pero sí necesaria. Como sostiene el capítulo en el que participo con Javier y Belén, el Parlamento Abierto en España enfrenta tanto desafíos como oportunidades. El plan de Parlamento Abierto es, a mi juicio, la respuesta institucional a estos desafíos y nuestra apuesta para aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen. La democracia se defiende avanzando hacia más democracia. Cuanto más avancemos, más difícil será retroceder. Muchas gracias. A continuación, le vamos a dar la palabra a don Javier Pérez González, director de Political Watch. Tuve el placer hace unos meses de compartir esta misma mesa, donde presentamos aquí, en esta misma sala, el primer plan de Parlamento Abierto. Don Javier Pérez González es licenciado en Derecho y en Economía por la Universidad Carlos III de Madrid y tiene un posgrado en Tecnologías para el Desarrollo Humano por la Universidad Oberta de Cataluña. Es socio fundador del Laboratorio de Estudios para el Desarrollo (LED). Entre los años 2006 y 2011 trabajó en el área de estudios de Oxfam Intermón y, desde el año 2011, dirige el Centro de Investigación y Estudio sobre Coherencia y Desarrollo de Political Watch. Ha dirigido diferentes proyectos, pero sin extenderme más, le damos ya la palabra directamente a Javier. Muchas gracias, presidente. Agradezco también a los coordinadores de la obra por la invitación. Voy a contar brevemente el contenido principal del capítulo del que soy coautor, junto con Miguel Ángel Gonzalo y Belén Agüero, directora de investigación de Political Watch. El capítulo aborda el Parlamento Abierto en España desde una perspectiva comparada, así como los desafíos y oportunidades hacia un Estado abierto. Cuando nos pusimos a elaborar este capítulo, era un momento peculiar, ya que tanto Political Watch como Miguel Ángel Gonzalo estábamos muy involucrados, cada uno desde su responsabilidad, en los primeros pasos del Plan de Parlamento Abierto. Llegamos a un acuerdo de adoptar un tono crítico, exigente, pero constructivo, que es el tono que podréis encontrar en el capítulo. La estructura general del capítulo incluye una introducción al concepto de Parlamento Abierto, seguida de un diagnóstico del estado del Parlamento Abierto en el Congreso, el Senado y los Parlamentos Autonómicos. También realizamos una comparativa con buenas prácticas internacionales, que son experiencias inspiradoras y exitosas de lo que se puede alcanzar cuando se apuesta por el Parlamento Abierto. Decidimos analizar dos aspectos: la tecnología y el papel de la sociedad civil como elementos impulsores del Parlamento Abierto, lo cual considero una característica interesante del capítulo. Además, incluimos una serie de conclusiones y recomendaciones. Al profundizar en el contenido, nos dimos cuenta de que tanto la academia como organismos internacionales, como la OCDE o la Alianza por el Gobierno Abierto, comparten la definición de Parlamento Abierto como una institución que apuesta por la transparencia, la integridad, la participación y la rendición de cuentas. Sin embargo, es relevante señalar que todos estos actores también coinciden en vincular la apuesta por el Parlamento Abierto con el aumento de la legitimidad de las instituciones y con la calidad del trabajo parlamentario. Este hecho es muy significativo y nos hace un llamamiento a entender la agenda de Parlamento Abierto en clave de oportunidad, especialmente si consideramos que, según recientes datos del Eurobarómetro, uno de cada tres ciudadanos de la Unión Europea no confía en los parlamentos nacionales y, en el contexto español, el 72% de la ciudadanía considera que el funcionamiento de las instituciones públicas está en retroceso. Por lo tanto, es fundamental abordar esta situación social y política, ya que esta agenda toca el corazón de la democracia.
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El capítulo gira en torno a los tres pilares: transparencia, participación y rendición de cuentas, y equilibra el análisis de la situación con un diagnóstico de los principales retos y oportunidades de estos pilares. En clave de transparencia, se reconoce que la transparencia ha sido siempre la piedra angular de la agenda de Parlamento Abierto, aunque es verdad que se ha quedado escasa. Es una de las tres patas del Parlamento Abierto, importante, pero no suficiente. Hay un punto de inflexión a nivel estatal y autonómico, que es 2013, con la aprobación de la ley de transparencia, y se puede decir que, a grandes rasgos, la publicidad activa en España de la actividad parlamentaria está garantizada. Sin embargo, esto no quita que haya una serie de retos. El primero es convertir una información que es pública en información accesible y entendible para los diferentes públicos, en general, para la ciudadanía. El hecho de que haya 17 modelos de información parlamentaria tampoco ayuda, ya que dificulta la experiencia del usuario, porque se deben entender 17 modelos diferentes. Además, en clave de reutilización y uso de nuevas tecnologías, también se presenta un reto, dado que no se conecta a una misma máquina, sino a 17 diferentes. Como ha comentado Miguel Ángel Gonzalo, existen todavía algunas lagunas de opacidad; no toda la información de lo que ocurre en el Parlamento trasciende y se publica. En clave de participación, es interesante observar que en los últimos años la ciudadanía no entiende la participación de la misma forma que anteriormente y aspira a algo más que ser consultada esporádicamente. En el análisis que hemos realizado del contexto internacional y nacional, vemos que las principales innovaciones en clave de participación han provenido de parlamentos autonómicos; es decir, el Congreso y el Senado aún no se han incorporado a la ola de innovación que se observa en algunos parlamentos de nuestro entorno, principalmente en la Unión Europea. Aquí el reto es diseñar canales o procedimientos permanentes de participación que involucren a la ciudadanía de una forma bien estructurada en la actividad parlamentaria, que sean efectivos y que la ciudadanía los considere útiles. Es necesario romper la barrera que existe en los procedimientos de participación ciudadana en los parlamentos, ya que muchas veces el público no acude a esos procedimientos, incluso cuando existen y están aparentemente bien diseñados. En términos de rendición de cuentas, es interesante la vinculación que hacemos de la agenda de rendición de cuentas con los valores de ética e integridad, lo que implica que la rendición de cuentas no solo debe ser una explicación de lo que se hace en el Congreso de los Diputados, sino también someter la actividad de los diputados y grupos parlamentarios a mecanismos de control y evaluación. Aquí hay dos grandes temas que ya se han mencionado: uno es la generalización en España de la regulación y registro de la actividad de los grupos de interés; actualmente, solo hay seis parlamentos autonómicos que cuentan con registros de grupos de interés, y ni el Congreso ni el Senado lo tienen hasta ahora. En segundo lugar, está el cumplimiento de los códigos de conducta en aquellas cámaras donde existan y el uso del régimen sancionador cuando sea pertinente; esto es algo que también representa una asignatura pendiente. En clave de tecnología, reconocemos y diagnosticamos el gran potencial que la tecnología tiene para impulsar la agenda de Parlamento Abierto, no solo en materia de transparencia, que es el ámbito donde habitualmente se ha aplicado, sino también para habilitar e impulsar nuevos espacios de participación ciudadana. Encontrarán experiencias muy interesantes en esta materia. Las precauciones son evidentes, como abordar la potencial brecha digital y garantizar la transparencia y la trazabilidad de cualquier proceso de automatización o uso de algoritmos en la agenda de Parlamento Abierto; esto se refiere claramente a la inteligencia artificial y otros aspectos relacionados. Finalmente, el papel de la sociedad civil es fundamental. Reconocemos que el protagonismo en la agenda de Parlamento Abierto corresponde a la institución, a los grupos parlamentarios y a los diputados, pero también es cierto que la sociedad civil puede desempeñar un rol crucial para que se den las condiciones necesarias en clave de voluntad política, impulso e interés de la ciudadanía, de modo que esta agenda no decaiga. Las aportaciones son diversas, incluyendo evidencias científicas y académicas, propuestas en ciencia política y presión ciudadana para que estos avances continúen. En algunos casos, se han desarrollado innovaciones en materia de acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas desde fuera de las instituciones, y en este aspecto, Political Watch ha sido una organización de referencia.
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Aplicárselo a su propia actividad, reforma del reglamento y demás, sino la capacidad de, a través de la actividad legislativa, controlar al gobierno y orientar la política, impulsar la agenda de gobierno abierto o de Estado abierto. Sin embargo, creemos que ha habido todavía poco protagonismo; no existe, no está muy presente el debate sobre el Estado abierto. Por poner un ejemplo, la reforma de la ley de transparencia es un asunto que está pendiente desde hace tiempo y no ha tenido el protagonismo político que debería. Asimismo, la regulación de los grupos de interés, que lleva mucho tiempo a punto de llevarse a cabo, esperamos que finalmente esta legislatura podamos ponerle el lazo a este asunto. Muchas gracias, Javier, por tus palabras y por ilustrarnos tanto en nuestro trabajo que debemos desarrollar día a día. Ahora, vamos a dar la palabra al doctor Víctor Bonilla Ortega, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja y consultor en gobierno abierto y datos abiertos en la Escuela de Gobierno de la Organización de Estados Americanos, OEA. El señor Bonilla Ortega es doctor en gestión pública y gobernabilidad, y docente de asignaturas relacionadas con la transparencia, el buen gobierno y la administración digital en la Universidad Internacional de La Rioja. También imparte cátedras sobre innovación y reforma del Estado, planteamiento estratégico, finanzas públicas y liderazgo en la Escuela de Posgrado de diferentes universidades de Iberoamérica. Desde el año 2010, es consultor en gobierno abierto y datos abiertos en la Escuela de Gobierno de la OEA y actualmente desempeña su función como director académico del máster en Dirección y Gestión Pública de la UNIR. Sin más, le damos la palabra al señor Bonilla Ortega. Gracias, presidente. El capítulo en el que he tenido el honor de participar se titula "Participación ciudadana y rendición de cuentas en el contexto del Estado Abierto". El 11 de febrero del año 2025, Transparencia Internacional daba cuenta de que el índice de percepción de la corrupción del año 2024 en España había bajado cuatro puntos y diez puestos con respecto al año anterior. Estamos próximos a la emisión del siguiente informe de Transparencia Internacional y, según he escuchado en una ponencia anterior de mi compañero José Luis Ross, el pronóstico no es muy alentador. Este es el contexto; por eso, en las participaciones anteriores hemos escuchado sobre la crisis de la democracia, que intentaremos resolver, entre otros aspectos, con el plan de Parlamento Abierto. Surge entonces una interrogante: ¿será que la democracia, como la conocemos, está llegando a la tercera edad? ¿Cómo será la nueva democracia? Entenderemos que los cargos electos no han sido elegidos para gobernar a la ciudadanía, sino con la ciudadanía. Este es el contexto del que estamos hablando ahora en relación al Estado Abierto. Cuando comenzamos nuestras ponencias en diversos eventos, comenzamos con algo institucional: transparencia, participación, rendición de cuentas. Suena bien, suena correcto, suena moderno, suena actual. Pero permítanme llevarlos hoy por otro camino, un camino más humano, más cotidiano, más pragmático. Imaginemos a una persona cualquiera, no una experta, no un técnico, no alguien que trabaje por la transparencia ni para la transparencia. Un ciudadano del siglo XXI, como muchos de ustedes que estoy viendo ahora. Un ciudadano con habilidades digitales, una persona que cuando era niño jugaba con Minecraft y que, seguramente, hasta ahora todavía juega. Esta persona ha aprendido nociones de programación jugando. Ahora, este ciudadano decide hacer algo legítimo y simple: entender cómo se gasta el dinero público. Algo tan sencillo como entrar a un portal de contratación pública, buscar y lo que encuentra no es claridad. Encuentra fricción: pantallas difíciles, información dispersa, mucha información en términos brutos, datos que no se entienden o que no se encuentran en el buscador y con los filtros. Y ahí ocurre algo crucial: la transparencia deja de ser un derecho y se convierte en una prueba de resistencia. Ese pequeño momento de choque con la realidad es lo que transforma a muchas personas.
Fragmentos 1-10 de 20 (10 disponibles públicamente)

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