Buenos días. Doy la bienvenida al Congreso de los Diputados a todas las personas que habéis acudido a esta jornada. Antes de empezar, quiero acordarme de las víctimas de los recientes accidentes de tren y de sus familias, así como hacer un reconocimiento a las personas que prestan servicios esenciales en estas situaciones. Entrando en materia de la jornada de hoy, no voy a comentar datos, ya que muchos de ellos saldrán en las intervenciones programadas, pero sí quiero señalar que...
Las bajas laborales son un enorme coste creciente para la Seguridad Social y para las empresas, con un tremendo impacto en nuestra productividad. Sin duda, es uno de los principales problemas en España, pero creo que hasta ahora la sociedad no ha entendido su magnitud. El primer paso para solucionar este problema, en mi opinión, es ser consciente de que existe. Desde ASPEL, la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza, hemos querido contribuir a aumentar la visibilidad del problema y reflexionar sobre las medidas que pueden mejorar la situación actual, organizando estas jornadas.
El sector de la limpieza emplea en España a más de 550.000 personas, casi el 3% del empleo total en nuestro país, y tiene una tasa de absentismo que es prácticamente el doble de la media del resto de la economía, que ya es elevada. Además, en una actividad donde los salarios representan más del 85% de la estructura total de costes, cada jornada no trabajada tiene un impacto inmediato en la viabilidad de los contratos. Este problema se agrava en el caso de los clientes públicos, debido a la ausencia de revisión de precios, mientras los costes crecen, muchas veces por cambios regulatorios. Por lo tanto, considero que este es uno de los problemas fundamentales para el desarrollo de España y el bienestar futuro de todos sus habitantes.
Entrando en la jornada de hoy, en primer lugar, Rosa Santos, directora de Empleo, Diversidad y Protección Social de COE, nos hablará sobre algunas causas y posibles soluciones. Luego tendremos una mesa donde participarán Pedro Pablo Sanz, director gerente de AMAT, que es la patronal de mutuos de trabajo; Diego Sánchez de la Cruz, director del Foro de la Revolución Inteligente, que ha publicado recientemente un informe sobre el absentismo que ha tenido mucho seguimiento en los medios; y Javier Rodríguez Vaquero, CEO de SAMSIC Iberia, una de las mayores multinacionales en servicios intensivos en mano de obra.
Después de un café, participarán en una segunda mesa cuatro parlamentarios: María Isabel Prieto, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Trabajo; Elisa Garrido, portavoz del Grupo Socialista en la misma comisión; Juan José Escoz, portavoz de Vox en esa materia; y Carlos Martín, portavoz de Sumar en la Comisión de Hacienda y Función Pública. Esta mesa será moderada por Javier Sigüenza, presidente de Alianzas, una confederación donde participamos varias asociaciones que compartimos una actividad muy intensiva en mano de obra.
Agradezco a los nueve por participar en esta jornada y, si os parece, doy la palabra a Rosa Santos para la primera intervención.
Buenos días a todos, muchas gracias por la invitación y por acompañarnos en este acto. Quiero sumarme al pesar que todos sentimos esta semana por los accidentes ocurridos en las líneas ferroviarias. Me siento especialmente emocionada por volver a esta casa, en la que estuve muchos años, ya que en su momento fui parlamentaria y senadora. Venimos a tratar lo que consideramos el principal problema de las empresas, que no es solo un problema de las empresas, sino un problema de país.
Voy a intentar identificarlo con algunas cifras concretas. Hablaremos en el año 2025 de en torno a nueve millones de bajas, un poquito más, quizá. Aproximadamente, 1.700.000 personas que no irán a trabajar diariamente. Luego, Pedro Pablo será mucho más preciso en las cifras, pero hablamos de esto. Si de verdad nueve millones de trabajadores estuvieran enfermos, tendríamos...
Un problema de salud pública de gran envergadura. De hecho, seríamos el país más enfermo de la Tierra. Ha crecido el absentismo después del COVID en la mayoría de los países, pero no de la forma que ha crecido en España. Estamos hablando de un país que tiene unas condiciones laborales en este momento extraordinarias, mejores que nunca. Por lo tanto, estamos hablando primero de un problema de salud, que es como lo quiero enfocar, porque estamos hablando de, con las medidas que seamos capaces de incorporar o de introducir entre todos, de mejorar la salud de los trabajadores o de ayudar a que su recuperación sea más rápida.
Cuando hablamos de absentismo, lo mezclamos todo. Es verdad que el título induce a un error, porque el desarrollo de la jornada se va a ceñir a la incapacidad temporal (IT) por contingencia común. Según los datos, hablamos de aproximadamente un millón setecientos mil trabajadores que no van a trabajar diariamente. Hay algunos estudios que recogen jornadas de trabajo perdidas y hablan de en torno a un millón doscientas mil jornadas perdidas al año por no trabajar. De ahí la discrepancia de los datos. Quiero aclarar que quien nos habla tiene los datos del AMAD, que gestiona el 80% de las contingencias comunes de las empresas. Haciendo una proyección de ese 80%, salen los datos. Además, estamos en la mesa de diálogo social para abordar este tema, del que después os hablaré, y tenemos acceso anonimizado a todas las estadísticas de la Seguridad Social. Por lo tanto, estos datos los podéis considerar con absoluta fiabilidad.
¿Cuál es la otra causa justificada que más incrementa el absentismo? Lo voy a decir, ya que estoy en sede parlamentaria: la mala regulación de los permisos. No estamos diciendo que se retrotraigan los derechos de los trabajadores en materia de permisos ni en conciliación. Hablo de la mala regulación, la praxis de los últimos años, sobre todo a partir de septiembre de 2022, donde finaliza la senda de acuerdos de diálogo social y se rebaja la vigilancia de Europa sobre el Ministerio de Trabajo para el cumplimiento de los hitos del Plan de Recuperación y Resiliencia. Esto ha llevado a una proliferación de normas, más de sesenta modificaciones desde septiembre de 2022 en el Estatuto de los Trabajadores, sin ningún tipo de acuerdo, a veces incluso sin consulta. De manera muy concreta, el artículo 37, que hace referencia a los permisos, se ha modificado trece veces en tan poco tiempo, y el artículo 34, que hace referencia a la jornada, se ha modificado en torno a seis veces. Estos son datos recientes de un estudio que acabamos de realizar y que todavía no hemos publicado.
Toda esta profusión normativa está provocando una inseguridad jurídica brutal, una injerencia en la negociación colectiva muy grave, y además, como digo, esta mala regulación está propiciando la ausencia del trabajador a su puesto de trabajo. Por ejemplo, el permiso de hospitalización de cinco días, que está pensado para cuidados, ha llevado a situaciones en las que, en algunas empresas, no es inhabitual que haya varios miembros de la misma familia trabajando, y tenemos casos contabilizados en los que quince personas acogen el mismo permiso de cinco días para cuidar.
La misma persona. ¿Qué ha pasado? Pues ha pasado que no hay definiciones. No se sabe qué es cuidado, no se sabe qué es deber de cuidado porque la ley no lo ha definido, no se sabe qué es un dependiente, ni cómo hay que justificarlo. Entonces, digo yo que a lo mejor tres rotan cuidando, pero los otros doce, pues no sé muy bien qué están haciendo. Como esta jornada se limita, pese al título, al tratamiento de la IT por contingencias comunes, no quería dejar de hacer este segundo matiz, porque es un matiz de mala praxis jurídica. Se sacó de la ley de familias siete días antes de unas elecciones en el año 2023 todos los permisos. Luego sabéis que los permisos han tenido nuevos cambios, algunos muy recientes, consecuencia de alguna petición de Europa y otros a raíz de invenciones en reales decretos de la DANA, que han modificado el Estatuto de los Trabajadores para traspasar a las empresas lo que debería ser un problema de políticas públicas, que son los permisos climáticos. Todo esto está contribuyendo a que las ausencias de los trabajadores en la empresa sean cada vez más habituales. Pero, principalmente, y ya vuelvo al asunto principal, la IT por contingencia común es la principal causa que justificaría las ausencias de los trabajadores a su puesto de trabajo. En las cifras que os he anticipado, hablaremos, como os decía, en el año 2025 de un poquito más de nueve millones de bajas y de un coste de treinta y tres mil millones de euros. Treinta y tres mil millones de euros que compartimos a medias en este momento entre la Seguridad Social, en este caso el INSS, el Ministerio de Seguridad Social y las empresas. ¿Por qué las empresas? Porque asumimos el coste del cuarto al quince, es decir, todas las cotizaciones mientras el trabajador está de baja, salvo las de los mayores de 62 años, que recordáis que en el acuerdo de la primera parte de las pensiones conseguimos que asumiera la Seguridad Social con una exoneración casi total para la empresa, o con una bonificación casi total, habiendo demostrado que las personas mayores de 55 años, en aquel momento, eran las que más bajas tenían.
Y también por los complementos de los convenios. En este diagnóstico haré un análisis en el que buena parte es una deficiencia regulatoria a la que voy a hacer referencia. Quiero, en primer lugar, hacer referencia a un problema que hemos creado nosotros en los convenios. Este problema lo creamos hace cuarenta años, cuando en realidad estábamos pidiendo o complementando las IT por contingencias comunes, en ocasiones por encima del cien por cien, porque prácticamente no había IT por contingencias comunes o era muy baja la incidencia. Lo hacíamos en los convenios colectivos como contraprestación evidente para incorporar nuevas formas de organización del trabajo, en aquel momento cuartos turnos, horas extras, nocturnidad, en definitiva, cosas que ya parecen de otro tiempo. Pero está ahí el origen de los complementos a la IT por contingencia común, que ahora están resultando un problema gravísimo y que están incentivando, o como mínimo, actuando como elemento no disuasorio para los trabajadores. ¿Por qué digo esto? Porque si cobras lo mismo o más estando en tu casa que cuando estás trabajando, no tienes prisa para volver a trabajar. Por lo tanto, el primer asunto que quiero dejar claro es que debemos ser capaces de transformar estos complementos que están en los convenios colectivos, porque están actuando como elemento no disuasorio. ¿Qué problema tenemos? Decía yo que lo primero sería un problema de salud grave, si fueran ciertos los datos. Obviamente, un problema económico al que acabo de hacer referencia.
Millones de euros es mucho dinero. Sería el segundo gasto del Estado después de las pensiones, si tuviéramos en cuenta el gasto conjunto de ambos, muy por encima del gasto de España en innovación, en políticas públicas, en políticas activas de empleo y en formación profesional. En definitiva, un gasto que se podría calificar de escandaloso, que en términos empresariales es un problema de productividad y de competitividad, y que nos genera además un problema organizativo de gran envergadura.
A Correos le faltan a trabajar diariamente cinco mil personas. En Prosegur, cito datos reales de empresas que me han permitido facilitar sus datos, faltan a trabajar mil doscientas cincuenta personas diarias. Veo a Eduardo que asiente. Estas mil doscientas cincuenta personas no podemos sustituirlas porque existe la dificultad de no poder contratar personal que no sea nacional, incluso para vigilar un Carrefour. En SEAT faltan a trabajar mil personas diarias.
¿Y esto cómo lo resolvemos? Este problema organizativo, que es incluso mayor que el económico, ¿cómo lo resolvemos? No tenemos trabajadores en muchos sitios, y tenemos un problema de vacantes evidente. Es imposible resolver este problema organizativo sin previsión, con plena improvisación. Llega esta mañana, abro la persiana y me faltan mil doscientas cincuenta personas a trabajar. ¿Cómo las cubro? Y aguas abajo, si desescalamos este problema y nos vamos a la microempresa, tengo tres trabajadores y uno tiene un permiso y el otro está de baja. Cierro la persiana. Este es el problema que tenemos en este momento y, como digo, de origen, es un problema de salud. Por lo tanto, es un problema de país, no un problema de las empresas, no un problema que podamos resolver desde las empresas.
He querido señalar, en primer lugar, cuál es el problema que desde el ámbito empresarial hemos detectado que podemos abordar. Pero, ¿qué otros problemas hemos visto? El primero es el déficit de recursos sanitarios. Todos lo saben. Yo llamo al médico y me dan cita para dentro de cuatro días, si hay suerte. Pero luego me prescriben una prueba médica y me mandan la prueba médica para dentro de tres. En definitiva, nos faltan profesionales sanitarios, tanto de atención primaria como de todas las especialidades. Esa es una realidad que estamos viviendo en todos los ámbitos.
Se han invertido las tendencias. Aunque lo estoy haciendo a modo de flashes, quiero aterrizar en medidas que estamos trabajando en la mesa de diálogo social. Además, tengo la suerte de que detrás de mí va a ir Pedro Pablo, quien complementará todos los datos que yo pueda no haber abordado en mi intervención.
¿Qué otras cuestiones estamos viendo? Hay un problema cultural evidente que está haciendo que varíen varias cuestiones. Primero, se está invirtiendo la curva. Tradicionalmente, las personas más mayores, por razones evidentes, tenían más bajas. Es normal, uno no está como cuando tenía veinte años. Sin embargo, se ha invertido la curva: el mayor número de incidencias en este momento se sitúa en las personas de menos de 35 años.
Segundo problema: han cambiado las causas que están provocando las bajas. Tradicionalmente, los problemas más grandes eran los relacionados con temas traumatológicos y musculares. Ahora, en todos los rangos, es decir, en las bajas de cero a cuatro, de más de quince, y también de más de trescientos sesenta y cinco y hasta de más de setecientos treinta, es verdad que la primera causa sigue siendo esta.
La primera. Pero luego, el 75% de las bajas del país se acumula en dos causas: salud mental y algias. Los médicos de atención primaria, con los que nos reunimos habitualmente, me dicen que no pueden medirlo, que son incapaces. Lo que nos transmiten es su impotencia y su incapacidad de identificar la razón que está en el origen de estas bajas. Por lo tanto, continúo con el problema, que no es solo de empresa, sino de país. Las bajas de menos de cuatro días presentan problemas principales como dolores de cabeza, diarreas, ansiedad y constipados. Ha crecido la incidencia de las bajas de menos de cuatro días, que están completamente disparadas, y el número de bajas de más de 365 días también ha aumentado significativamente, con un incremento aproximado del 280%. Es cierto que en total, estas bajas representan en torno al 3% del total.
Pero, ¿por qué ocurre esto? Esto sucede porque no tenemos suficientes médicos en el INSS y carecemos de personal para la inspección médica. Las propuestas de alta de las mutuas llegan y el INSS las detiene. ¿Y por qué las detiene? Porque no tiene personal. Además, los médicos del INSS están muy mal pagados, hasta el punto de que se convocan plazas que quedan desiertas. Esto sigue siendo un problema de país, porque las bajas las estamos pagando nosotros y también el Ministerio de Seguridad Social.
Otro problema que tenemos es la descoordinación entre el Ministerio de Sanidad, que tiene transferidas las competencias a diecisiete comunidades autónomas. Las bajas se gestionan desde el Ministerio de Sanidad hasta las consejerías de salud de cada comunidad, y el que paga es el Ministerio de Seguridad Social y las empresas. Esta descoordinación entre todo el sistema nos está provocando un problema de gran envergadura. El médico que otorga la baja no sabe en realidad a qué se dedica el trabajador. Por ejemplo, si voy y le digo que tengo un esguince y soy futbolista, el médico me da la baja sin tener claro el contexto.
Os decía que se han invertido las tendencias. Desde el año 2015, las bajas por salud mental se han incrementado un 175%. Si nos centramos en los menores de 35 años, el número de bajas por procesos mentales se ha incrementado un 325% hasta el año 2024. En 2018, los menores de 35 años perdieron un millón y medio de días al año por razones de salud mental. En 2024, esa cifra se elevó a exactamente nueve millones y medio de días de baja.
¿A dónde nos lleva esto? A que aquel tema cíclico que teníamos, que indicaba que cuando hay más empleo, hay menos bajas, ya no se sostiene. Ahora enfrentamos un problema estructural que, si no resolvemos, ha venido para quedarse. Existe un cambio cultural significativo; la mayoría de las personas de mi generación venimos de una cultura del esfuerzo y del compromiso, donde trabajamos incluso en condiciones adversas. A mí me habéis visto trabajar con un brazo escayolado tras un accidente grave. La gente joven, en cambio, parece tener una perspectiva diferente.
He aprendido lo que es la cultura de los cuidados y cómo funcionan con otro tipo de elementos. Luego, tenemos un problema estructural grave; insisto, es un problema estructural y de país, no únicamente de las empresas y de los trabajadores. ¿Y nosotros qué hicimos? Conscientes de este problema tan grave, lo que hicimos fue señalarlo en el acuerdo para la negociación colectiva que firmamos hace tres años y que acaba de expirar el 31 de diciembre de 2025.
¿Qué hicimos allí? Identificamos las ITs por contingencias comunes como el principal problema que centra las ausencias de los trabajadores a sus puestos de trabajo, y este problema tiene varias derivaciones. Exhortábamos a la administración a situar el problema, centrándolo con los sindicatos en la salud, ya que se trata de un problema de salud. Lo que hacíamos era instar a la administración, primero, a tomar soluciones y luego a nuestros negociadores a abrir observatorios en cada comisión paritaria de los convenios para abordar todos estos asuntos.
Bien, ¿qué ha pasado como consecuencia de esto? Se ha abierto una mesa de diálogo social en el Ministerio de Seguridad Social en la que se está trabajando. En el acuerdo que tuvimos en junio del año 2024, que se materializó en un real decreto ley en diciembre de 2024, cerramos un acuerdo marco para que las mutuas asumieran todos los accidentes y dolencias de origen traumatológico, que calculamos en torno a un millón cuatrocientas mil al año. Actualmente, están funcionando despacito los acuerdos autonómicos; tenemos firmados cinco o seis acuerdos que permiten que las mutuas asuman esas causas de origen traumatológico como una manera de reforzar el sistema público a través del sistema privado, ya que las mutuas son entidades patronales y, por lo tanto, privadas.
Lo que hicimos fue poner a disposición del sistema público a las mutuas para que pudieran llevar a cabo esta tarea, como proyecto piloto donde las mutuas tienen mayor expertise para luego poder ir ampliándolo. Está costando mucho firmar los convenios en las comunidades autónomas, a veces por razones de malentendidos políticos y otras por razones prácticas, pero ahí vamos.
Este acuerdo, que se suscribió de manera tripartita con la Seguridad Social y los sindicatos, modificó la Ley General de Seguridad Social para que, como consecuencia de esos acuerdos con las mutuas, se establecieran comisiones de seguimiento, una a nivel nacional y otras a nivel autonómico, para analizar la IT por contingencia común en su conjunto y, por lo tanto, poder ver causas, evolución y soluciones. La comisión nacional no se ha creado; esta mañana he dirigido una carta al secretario de Estado de la Seguridad Social para recordarle que tenemos pendiente este asunto y otros derivados de aquel acuerdo, como el bonus malus para los supuestos de siniestralidad laboral diferente a la contingencia común.
¿Qué hay exactamente en la mesa en este momento? En la mesa, lo que ha puesto el INSS, consciente de este problema de gran envergadura, son algunas medidas que para la COE son absolutamente insuficientes, y ya lo anuncio. Aunque muchas de ellas, que tienen que ver con la coordinación, están bien encaminadas. Con esto, quiero poner de manifiesto que, pese a la ausencia hoy de...
Por razones que desconozco, el propio INSS es bien consciente de la problemática existente y de la necesidad de resolverla. Las medidas que han puesto sobre la mesa son, entre las más relevantes, que las mutuas puedan formular propuestas de alta por incapacidad permanente, lo cual resulta incomprensible en procesos de menos de 365 días. Se plantea la necesidad de retrotraer una regulación que se reformuló de manera inadecuada, permitiendo que las mutuas y los servicios de prevención puedan formular estas propuestas de alta en procesos de más de 365 días.
Es fundamental reforzar los equipos de valoración de incapacidades y establecer una unidad nacional para garantizar que los criterios aplicados en todas las unidades de valoración de incapacidades de las diversas provincias sean homogéneos. Se requiere un convenio entre el INSS, la Tesorería, Sanidad y las consejerías de Sanidad de todas las comunidades autónomas, para que los médicos dispongan de la información necesaria sobre las funciones que realizan los trabajadores al momento de gestionar las bajas, dado que existen muchas dolencias que no son incapacitantes.
Asimismo, es imprescindible realizar una nueva valoración de los tiempos óptimos de cada proceso en las incapacidades temporales, con el fin de acortar la duración de los mismos, ya que esta valoración es de hace muchos años y se encuentra desactualizada.
En cuanto al resto de las medidas planteadas, consideramos que son inasumibles. Aquí se salta la parte política, ya que estas son propuestas del INSS, algunas de las cuales ya están en marcha porque no requerían cambios normativos. Sin embargo, algunas de estas propuestas no solo son inasumibles, sino que ocultan intenciones adicionales, como la mayor presencia de sindicatos en las empresas a través de las mutuas, lo cual no mejorará la salud de los trabajadores ni los procesos de incapacidad temporal, y en el peor de los casos, agravará la situación actual al transferir el coste de la seguridad social a las empresas.
Por ejemplo, se propone la reincorporación progresiva de los trabajadores en situaciones de incapacidad temporal, donde se presentan patologías graves. Nadie cuestiona que un trabajador con un proceso oncológico, cardíaco grave o cerebrovascular deba estar de baja y pueda tener recidivas. Sin embargo, lo que se propone es que en estas patologías, entre otras, el trabajador se incorpore a los 180 días a tiempo parcial, donde la mitad del coste lo asumen ellos y la otra mitad nosotros, dejando a las empresas con la responsabilidad de adaptar el puesto de trabajo.
No es esto lo que estamos planteando. Proponemos que se incrementen las competencias de las mutuas, hasta el punto de que puedan emitir altas. Habrá procesos en los que no tendrán la experiencia necesaria, pero en otros sí podrán asumir la asistencia sanitaria de muchos procesos por contingencia común, incluso pudiendo emitir el alta.
Es necesario mejorar los procesos de gestión y control de la incapacidad temporal por parte del INSS, adelantando los controles de los trabajadores. El INSS debería intervenir en estos procesos, quizás no mensualmente, pero sí a los tres, seis, nueve o doce meses. Si no pueden hacerlo, que lo hagan las mutuas, que son colaboradoras de la seguridad social y tienen la capacidad para hacerlo.
Finalmente, es alarmante mencionar que un 7% de los trabajadores acumula el 50% de los procesos de baja, lo que equivale a cuatro millones y medio de bajas al año.
Lo que nosotros queremos hacer, a diferencia de esta propuesta tan rocambolesca que os acabo de contar sobre la reincorporación progresiva, es descartar el 7% de los trabajadores que tienen enfermedades graves y muy graves, ya que, como digo, es normal que tengan recidivas y continuos procesos de baja.
¿Los demás tienen DNI? A lo mejor el DNI no lo conozco yo, pero que el INSS asuma los procesos de estos trabajadores, que ellos mismos llaman hiperreguladores. No es una expresión de Rosa Santos, sino del INSS, que identifica a estos trabajadores como hiperfrecuentadores. Por lo tanto, que coja a estos hiperfrecuentadores que tienen DNI y que asuma directamente el INSS la gestión de estos procesos. Es fácil y sencillo. Si no puede, que pida ayuda a las mutuas.
Además, es necesario retrotraer una reforma que se hizo, no recuerdo en qué año, creo que en 2015, que prorroga los efectos económicos de las bajas de más de 730 días. En vez de hacer una incapacidad permanente, que es lo que corresponde, si queréis, tenemos al trabajador de baja toda la vida pagándolo nosotros, en una incapacidad no permanente. Si alguno no me había entendido el término de incapacidad permanente, y con efectos económicos, pagándolo todo, es una situación bastante inaudita.
Por último, si esto no funciona, tendremos que pedir dejar de pagar nosotros las cotizaciones en los períodos de baja. ¿Por qué tenemos que asumir las empresas un problema que es de ineficiencia de gestión? Esta es la situación que he venido a contaros. Me dejo cosas porque ya me he pasado del tiempo, y además sé que Juan quería que si alguno me quería hacer una pregunta, me pusiera a vuestra disposición, cosa que obviamente hago.
Es verdad que con el ANC hemos conseguido poner en la agenda pública este tema. Hemos realizado una actuación capilar, siempre acompañados de AMAT, y gracias a AMAT, con todas nuestras organizaciones territoriales y sectoriales. Se está haciendo un análisis exhaustivo a través de observatorios sectoriales de todas estas cuestiones que he venido a contaros hoy, pero no es suficiente. Tenemos que seguir avanzando porque el problema no es solo de las empresas y de los trabajadores, sino que es un problema de país.
Muchísimas gracias, Rosa. Vamos un poco mal de tiempo y creo que tienes que ir a una reunión con el gobierno. Pero sí tenemos tiempo, si queréis, para que alguien haga alguna pregunta sobre lo que ha comentado Rosa. Un tema que has apuntado sobre soluciones, ¿qué opinas de la posibilidad de recuperar el despido objetivo para aquellas personas que utilizan fraudulentamente el absentismo?
No he querido conscientemente tratar este tema en aras de la brevedad, pero ha habido una profusión de normas desde septiembre del 2022. Ha habido varias cosas, no solo esta, que fue la primera decisión que tomó Yolanda Díaz de eliminar como causa de despido el ser frecuentador en las bajas, por decirlo rápidamente, sin ser jurídica en este momento, por si quienes estáis aquí no sois juristas. Además, ha habido un incremento de las nulidades de las causas de nulidad de los despidos y un blindaje por razones de conciliación y discriminación.
Trabajadores con escasas o ningunas, es decir, desde la conciliación donde un trabajador con un octavo de la jornada ya queda completamente blindado y sujeto al derecho de indemnidad, que además se ha extendido a los parientes que trabajan en la misma empresa durante dos años, como bien sabéis.
La eliminación de esa causa, la extensión de las nulidades y la modificación del artículo 49 son cuestiones que, tal como están concebidas, son un disparate. Con todo el respeto hacia las personas que tienen incapacidades permanentes, advertimos a los ministerios que corren el riesgo de perder sus prestaciones y, sobre todo, que seremos incapaces de adaptar los puestos de trabajo.
Ha habido un totum revolutum de normas que han afectado a esta cuestión de manera negativa, haciendo que el problema empeore. La capacidad de decisión y organización de las empresas está mermando de manera extraordinaria. La intromisión de la norma en la negociación colectiva está siendo brutal, y la injerencia permanente del Gobierno y de la autoridad laboral está provocando una merma continua de la capacidad de organización y dirección de las empresas.
Nos convierte casi en un país único en Europa, ya que la incorporación progresiva que se plantea, con la que en supuestos excepcionalísimos estaríamos de acuerdo, no es aceptable ni para la Asociación Española contra el Cáncer ni para el Gobierno. Esto, junto con la causa de despido para hiperfrecuentadores de las bajas, nos sitúa en una situación verdaderamente excepcional.
Agradezco a Rosa por haber venido a esta jornada y espero que en las conversaciones con el ministerio podáis avanzar. Sé que estáis poniendo toda la carne en el asador.
Debo informar que no se han producido reuniones de la Mesa de Seguridad Social desde el mes de octubre, lo cual nos ha sorprendido, especialmente tras la carta remitida al secretario de Estado esta mañana. Sin embargo, creo que hay una comprensión colectiva de que esto es un problema grave.
Agradezco a todos vuestra asistencia. Siguiendo con la agenda, vamos a tener ahora la primera mesa redonda. Invito a las personas que van a participar a que suban aquí al estrado. Cuando he comenzado dando la bienvenida, ya he mencionado quiénes me acompañarán en esta primera mesa.
Pablo nos compartirá algunos datos, muchos de ellos con una actualización reciente, para que nos sirvan de base para nuestras conversaciones. Muy buenos días, y me sumo a las condolencias por los afectados y las víctimas de los distintos accidentes de ferrocarril en estos últimos días. Voy a ir un poco rápido con las cifras, ya que he recopilado bastante información.