Hayan comenzado bien este nuevo año. Se abre la sesión con el primer punto del orden del día: moción en Pleno sobre la defensa de nuestro campo y del sector primario, que garantiza nuestra soberanía alimentaria, formulada por el Grupo Parlamentario Vox y que será presentada por don Antonio Martínez Nieto. Señor Martínez Nieto, tiene la palabra.
Muchas gracias, señora presidenta. Hoy somos testigos de una revuelta del sector primario, movilizado en la calle por las políticas contrarias a su continuidad en Europa. Los jefes del bipartidismo han hecho todo lo posible para exterminar un sector estratégico del que depende la producción de alimentos seguros y la vida en el medio rural. ¿Qué significa el acuerdo con Mercosur? Los recortes de la PAC para el próximo ciclo presupuestario, las continuas crisis sanitarias con sacrificio masivo de animales, las ayudas a Marruecos para construir trasvases mientras se cierran en España. Esos ataques al sector primario son resultado de una política suicida dirigida por auténticas hienas que quieren destrozar el corazón productivo de Europa y las formas tradicionales de vida en el mundo rural. Hay muchas preguntas para los autores y cómplices de esta agenda.
Pero no quieren responderlas porque desean ocultar su traición y su verdadera obediencia. Hoy el bipartidismo se muestra muy nervioso y tiembla cuando se les pregunta por qué motivo los agricultores son la moneda de cambio en todos los acuerdos comerciales. ¿Por qué se han empeñado en llenar el suelo agrícola de instalaciones fotovoltaicas que no crean empleo, provocan apagones y dañan los campos de forma irreversible? ¿Por qué se otorga protección a las alimañas que atacan la ganadería, sin que se les pueda disparar, y además se crean santuarios para el lobo o el jabalí en territorios destinados a la producción alimentaria? ¿Por qué los pescadores deben notificar con dos horas y media de antelación su llegada al puerto y registrar a bordo todas las especies capturadas, que en el Mediterráneo pueden ser más de doscientas? ¿Por qué tenemos que aceptar carnes extracomunitarias engordadas con hormonas y antibióticos prohibidos en la Unión Europea, mientras se extorsiona a nuestros ganaderos con normas que no se aplican al producto extranjero? ¿Por qué soportamos impuestos opresivos al sector primario y un sistema de regulaciones que convierten el campo en una burocracia de papeles y una caja para extraer multas y rentas?
Muchos políticos se ponen nerviosos porque, con estas preguntas, se desvela el rostro criminal de quienes han decidido acabar con el sector primario bajo la excusa de su coste o de su huella de carbono. Nuestros agricultores, ganaderos y pescadores son conscientes de que no están representados en el actual mapa de gobierno regional, nacional y europeo, y por ello dirigen su mirada hacia los patriotas. Las protestas, los cortes de carretera, las tractoradas y las inyecciones de estiércol contra las fachadas de los ministerios donde se esconden los traidores son el único argumento que entienden los asesinos del campo.
Los agricultores de Murcia, España y Europa presienten un gran desastre con el Mercosur, el mayor acuerdo firmado por la Unión Europea bajo el pretexto de reducir la exposición a China y Estados Unidos. Para calmar los ánimos, la Comisión Europea ha propuesto adelantar los pagos de la PAC del próximo ciclo presupuestario, una sustitución temporal de aranceles para abonos y fertilizantes, y otras salvaguardas en caso de que el Mercosur distorsione el mercado. Sin embargo, los agricultores han perdido la confianza en esos dirigentes mentirosos y corruptos. Saben que la salvaguarda es una trampa y que están condenados a la extinción, al agrocidio, como se ha dicho, programado para Europa.
¿Qué decir del descarado apoyo a la agricultura en Marruecos? Un apoyo sospechoso de mordidas, comisiones y sobornos a todos los niveles. Estamos ante una maniobra rastrera que permite la inundación de tomates cultivados en Marruecos y en el antiguo Sáhara español, con un acuerdo comercial que ha avanzado a pesar de las advertencias del Tribunal de Justicia, que lo declaró ilegal. Lo más preocupante es que el pasado 4 de diciembre, Pedro Sánchez y Marruecos acordaron que los españoles financien la construcción de una desaladora en Casablanca y obras hidráulicas para el desarrollo agrícola de Marruecos, una de las principales amenazas al sector español y murciano. Cuando un gobierno colabora con el enemigo, ese gobierno tiene un nombre, aunque la alta traición resulte tan increíble que nuestro sindicato de regantes tuvo que comprobar que la noticia del acuerdo con Marruecos no era una de esas bromas o inocentadas habituales en los medios de comunicación el 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes.
No estamos ante ataques aislados o situaciones excepcionales; se trata de actos que desvelan la esencia de una política que regula el sector primario para destruirlo. Estamos ante una política deformada por la enfermedad del terror climático y el amaneramiento ecologista, que no responde a las necesidades del sector, sino a los intereses de las élites y oligarquías que han secuestrado y controlado incluso a la Unión Europea. El Pacto Verde, la Agenda 2030, la Estrategia de Biodiversidad, la ley de gestión de la naturaleza, la estrategia de resiliencia hídrica, las normas de nitratos, pesticidas, fertilizantes y todo el paquete del bienestar animal son la rueda de molino que deben tragar nuestros ganaderos, agricultores y pescadores, y por extensión, toda la industria alimentaria. Tan grave es esta situación.
Esta situación en Europa se debe a la incapacidad de sus líderes para defender nuestros intereses, lo que ha llevado incluso a que la nueva estrategia de seguridad de los Estados Unidos lance una alerta. Esta estrategia indica que, con todas esas medidas, las instituciones europeas están llevando a cabo una deconstrucción del sistema productivo y promoviendo un reemplazo demográfico que tendrá fatales consecuencias para el viejo continente, que ha dejado de ser un aliado fiable para los Estados Unidos en su defensa de la civilización occidental.
La moción que hoy presenta Vox en esta Asamblea contiene 35 medidas para revitalizar el sector agrario en Murcia, y no se limita únicamente a lo que corresponde al Gobierno regional, sino que también abarca al Gobierno de la Nación y a la Unión Europea. Por desgracia, el sector primario vive prisionero de los excesos regulatorios y de la mala intención de esos niveles de gobierno. La mayor parte de las agresiones provienen de las políticas del Pacto Verde y del activismo climático, que condicionan el resto de las políticas y afectan al sector, incluyendo el agua, los fertilizantes, las cuestiones ambientales y la política agraria común.
Es responsabilidad de esta Asamblea velar por los intereses de la Región de Murcia, que es esencialmente una región agraria. Debemos denunciar las amenazas al sector y actuar con todas nuestras fuerzas en esta guerra de aniquilación que se ha desatado contra él. Por ello, comenzamos pidiendo al Gobierno regional que derogue la Ley del Mar Menor, que no es otra cosa que un manual de prácticas agrarias obsoleto con las nuevas normas de contaminación difusa. No bastan retoques parciales; es preferible dejarla en el chasis. Esa ley debe contener la descripción de los ejes fundamentales de la acción del Gobierno sobre el Mar Menor.
Asimismo, es necesario impulsar en la Asamblea una ley de agricultura familiar, una ley de montes y una nueva ley de caza, áreas emblemáticas que no pueden seguir siendo víctimas de la infección ecologista ni sufrir las bofetadas del enchufismo climático para otras actividades. También es imperativo poner orden en la implantación de instalaciones fotovoltaicas, actualmente sin ninguna planificación regional que ordene las ubicaciones preferentes sin afectar al suelo agrícola y a los regadíos.
La incapacidad de planificar las energías renovables es fuente de protesta social y desprestigio para el propio Gobierno, que parece víctima de su torpeza, ahora aumentada con una ley de simplificación administrativa bastante atolondrada. No es posible que la política del Gobierno regional sea contentarse con autorizaciones exprés para vertederos, inyecciones en el subsuelo, plantas de biogás o chapas solares en lugares inadecuados. La obligación del Gobierno regional no es dejarse llevar por cazadores de subvenciones, sino planificar adecuadamente y controlar con expedientes de impacto ambiental, exigiendo medidas compensatorias e incluso impuestos a las fotovoltaicas para dotar fondos destinados al sector primario.
Nuestra moción incluye un rechazo a las políticas europeas de activismo climático. No se ha estudiado el impacto negativo de esas políticas, pero tampoco se quiere hacer para evitar evaluar el desfalco causado al sector primario. Entre las 35 medidas de Vox se encuentra un plan nacional de agua y una reconciliación entre el medio ambiente y las buenas prácticas agrarias. Finalmente, pedimos planes de formación en las escuelas sobre el papel estratégico del sector primario, para despertar vocaciones profesionales para el trabajo en el campo y poder celebrar no un día, sino un tiempo nuevo de orgullo agrario y ganadero para nuestra juventud.
Muchas gracias. La enmienda de totalidad formulada por el Grupo Parlamentario Popular será presentada por don Alfonso Fernando Cerón Morales. Tiene la palabra, señoría. Muchas gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Señorías, cuando a ustedes les redactan las mociones directamente desde su partido en Madrid, sucede lo que sucede: la persona encargada de ello no ha pisado nunca la Región de Murcia. Nos traen una moción que no hay por dónde cogerla; lo mezclan absolutamente todo: agricultura, montes, fotovoltaica, Mar Menor, incluso se atreven con el lobo.
Señora presidenta, yo sé que la verdad duele, pero es que tengo el uso de la palabra y me están interrumpiendo. Por favor, guarden silencio, señorías, y permitan que el orador continúe. El lobo es un problema donde habita, en Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, pero no en Murcia, porque no hay ninguno.
Vox tampoco se ha leído la moción que les han enviado desde Madrid, porque no han tenido ni la habilidad de suprimir la parte en la que se habla del lobo. Señorías de Vox, se creen los salvadores del universo, pero ustedes no defienden a los agricultores ni a nadie, y se lo voy a demostrar con tres ejemplos muy claros.
Si de verdad defendieran a los agricultores y ganaderos, estarían en contra de los aranceles impuestos por su amigo Donald Trump al vino, al aceite y al queso murciano, que perjudican a nuestros agricultores y ganaderos, productores de aceite, vino y queso. Vox no hace referencia a ellos ni una sola vez en su moción. ¡Qué casualidad! Para Vox es más importante no enfadar a Trump que defender al aceite, al vino y al queso murciano, gravemente perjudicados por los caprichos de su amigo el presidente estadounidense.
A Vox tampoco le importa nada el sector agrícola, porque durante la anterior legislatura el comisario de Agricultura pertenecía a su grupo, el de los Patriots, el Vox europeo, y no hizo absolutamente nada por el campo. Se puso de perfil ante todos los problemas ocasionados a nuestra agricultura, y ahora estamos sufriendo las consecuencias. Mientras el comisario de Agricultura de Vox ignoraba los problemas del campo, Vox callaba.
También Vox se olvida de nuestros pescadores. En su moción no hay ni una sola referencia a firmar acuerdos de pesca justos, sin más recortes a los días de pesca, para que no desaparezca el sector. Les recuerdo a sus señorías de Vox que gracias al duro trabajo de nuestros pescadores podemos comer pescado fresco todos los días. Estos tres ejemplos demuestran que a Vox no le importa nada el sector primario, solo le preocupan el populismo y rascar votos.
En cambio, sí hay un político que de verdad se preocupa y apuesta por el sector primario en la región. Se llama Fernando López Miras, un presidente cercano y comprometido con el sector, defendiendo siempre los intereses de nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, aquí en Murcia, en Madrid, en Bruselas y donde sea necesario.
También hay un partido que sí defiende al sector, el Partido Popular, el partido del campo. El Partido Popular de la Región de Murcia, con el presidente Fernando López Miras a la cabeza, ha defendido y defenderá con todas las herramientas legales a su alcance el trasvase Tajo-Segura, porque es vital para la región de Murcia. La estrategia que ha seguido la región en la defensa del trasvase, y que Vox critica, es coherente en un Estado de Derecho y está consensuada tanto con el SCRATS como con las comunidades autónomas de Andalucía y Valencia. Otra cosa es que Vox quiera ir por libre y al margen de la ley.
Señorías de Vox, el sanchismo está en descomposición y muy pronto, cuando Feijóo sea presidente del Gobierno, pondrá en marcha el ansiado y necesario Plan Nacional del Agua, dotado con 40.000 millones de euros para infraestructuras, con el consenso y solidaridad de todas las regiones, para llevar agua de donde sobra a donde hace falta, porque el agua es de todos los españoles.
Y les recuerdo que fue el Partido Popular y el presidente José María Aznar el que puso en marcha el Plan Hidrológico Nacional, financiado íntegramente con fondos europeos, un plan que era la solución a la falta de agua en el Levante español, interconectando cuencas. En otro acto de traición del socialismo a la región, Zapatero lo fulminó. Nos negó el agua por un puñado de votos independentistas que necesitaba para ser elegido presidente.
Si Zapatero traicionó a la región de Murcia, Pedro Sánchez no se va a quedar atrás. Sánchez no se conforma con subir los caudales ecológicos del Tajo para recortar los trasvases, ni con votar a favor del acuerdo comercial con Marruecos, perjudicial para el campo murciano. Quiere aún más. Es un escándalo que Pedro Sánchez quiera acabar con el trasvase Tajo-Segura en nuestro país.
Y en cambio se dedica a financiar trasvases en Marruecos, principal competidor del campo murciano. El agua que Sánchez niega a una parte importante de España se la va a facilitar a Marruecos para que los productos agrícolas marroquíes acaben con nuestra agricultura. Menudo patriota es Pedro Sánchez, señorías, menudo patriota.
Señorías de Vox, también desconocen que los criterios para la concesión de ayudas para la modernización de explotaciones fueron fijados junto a las organizaciones profesionales agrarias. El acuerdo del Mercosur solo lo apoyará el Partido Popular si se garantizan salvaguardias y se refuerzan controles en frontera. En cambio, el Gobierno de Pedro Sánchez lo votó en el Consejo sin pelear, al contrario de lo que ha hecho Meloni en Italia.
Con el Mar Menor, lo primero que tienen que hacer, señorías de Vox, es aclararse y ser serios. Si a través de la Comisión de Asuntos Generales pretendemos mejorar la ley del Mar Menor escuchando a los expertos, no pueden abandonar la comisión cuando ya no les interese estar por cálculos electorales y salir corriendo, igual que hicieron en el Gobierno de la región. Ya sabemos que Vox se siente más cómodo haciendo populismo desde la oposición que tomando decisiones.
También les diré que estamos en un país libre; esto no es Corea del Norte, ni Cuba, ni Venezuela, y no se puede obligar a un agricultor en sus tierras a plantar exclusivamente lechugas si prefiere instalar placas solares. Nuestra enmienda a la totalidad sí defiende a todo el sector primario, a todos los agricultores, ganaderos y pescadores de la Región de Murcia, sin discriminar a nadie como sí hace Vox.
De Sánchez no nos sorprende nada, es capaz de todo, ya lo conocemos, prefiere proteger la agricultura marroquí y destruir la murciana. Pero a Vox también lo conocemos; cuando un partido como Vox, por intereses partidistas, no defiende a todo un sector, solo a una parte de él, se convierte en un engaño para la sociedad. Si el PSOE es el partido traidor del agro murciano, Vox es una auténtica farsa para el campo murciano. Frente a la traición y el engaño, el agro murciano solo puede seguir luchando con el PP de López Miras.
Muchísimas gracias, presidenta. Intervendrá a continuación don Fernando Moreno García por el Grupo Parlamentario Socialista.
Silencio, señorías, por favor. Guarden silencio, va a comenzar su intervención y tiene la palabra don Fernando Moreno García. Gracias, señora presidenta. Buenos días, señorías. Señor Martínez, señor Cerón, cuanto más los escucho, más estoy convencido de que estoy en la bancada buena, en la bancada de la razón.
Es que nos hemos tragado hoy, en torno a 20 minutos de populismo, de racismo, sobre todo de mentiras, de bulos, que al final es de lo que vive esta derecha. Es cierto que nos han presentado a Vox una moción aquí que no hay por dónde cogerla, 35 puntos. Esto es una carta a los Reyes Magos; van de un sitio para otro diciéndole a la gente que al final lo que quiere es escuchar a la gente. Y luego vienen aquí, se abrazan entre el PP y Vox y votan totalmente lo contrario.
Ahora, en estas escenas de matrimonio, como ya hemos pasado unos comicios electorales, fingen que no se quieren, pero de aquí a un mes o veintitantos días entrarán luego en ese cariño que se tienen mutuo. Es una moción, como digo, 35 puntos. El 50% de las medidas ya se están haciendo; lo que pasa es que su misión es engañar a la gente y el otro 50%, como digo, directamente son mentiras.
En términos generales, no deja de ser un brindis al sol, porque en el primer punto, creo recordar, piden al Gobierno regional que cambie la política de agua, pero ahora en unos minutos veréis cómo al final se entienden incluso en la estrategia del Gobierno regional en cuanto a las políticas de agua. Ustedes ya no son nuevos en esto; llevan ya un tiempo y además han formado parte del Gobierno o del desgobierno regional. Se lo digo porque hoy traen un documento que creo que nace de hablar con la gente, y eso nosotros no lo discutimos, pero ustedes, como digo, se...
Digan escuchar. Adorar la píldora a la gente y después hacer todo lo contrario. Hablan también de derogar la ley del Mar Menor. Para nosotros, esto no tiene discusión alguna. También se plantea la derogación de algunos puntos de la ley de simplificación administrativa, una ley que tiene apenas cuatro días y que se aprobó gracias al posicionamiento de Vox aquí, en este Parlamento; de no ser así, no habría salido adelante. Ahora piden derogarla. Esto no se trata de derogar puntos de la ley, señorías. El problema radica en que no hay una ordenación del territorio en esta comunidad autónoma, y menos aún en la cuenca vertiente del Mar Menor, donde existe este problema y este conflicto de actividades. Ustedes han formado parte del Gobierno, han llevado directamente la Consejería de Fomento, y ahora, ¿a qué vienen aquí? ¿A justificarse diciendo que los demás son malos y ustedes son los mejores? Eso es un mero meme, un disparate.
El señor Cerón ha mencionado la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo, pero se han dirigido a ellos estos dos documentos. Nunca pensé que iba a estar tan de acuerdo con el señor Cerón, pero es así. Les guste más o les guste menos, son unos populistas. Mezclan, es verdad, el Mar Menor, la caza, el lobo, la política agraria común, los acuerdos con Mercosur, y luego, eso sí, le ponen la alfombra roja y aplauden los aranceles que impone Trump a nuestros productos. Si se dan cuenta, en el lado contrario presentan otra enmienda a la totalidad. En el punto 5, que yo me he centrado, dicen que le piden al Gobierno de la región seguir defendiendo y ayudando económicamente a nuestros agricultores, ganaderos y pescadores como vienen haciendo en la actualidad. Fijo. Perdón, apague y vámonos ya. Si eso es lo que le exigen al Gobierno de la región, mejor que se queden callados; y si el año que viene se les ocurre una ayuda nueva, pues eso que tienen. Pero no se castiguen, señorías de la ultraderecha y de la derecha, al final son el mismo perro con distinto collar.
Muchas gracias. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Mixto, intervendrá don José Luis Álvarez Castellano. Tiene la palabra, señoría. Muy buenos días, señorías. Ya se ha dicho, presentan ustedes una moción francamente desconcertante, en el sentido de que contiene una cantidad de puntos que además presentan enormes contradicciones entre sí. El título está bien, muy directo al corazón, muy directo al patriotismo que propugna Vox: nuestro campo, nuestra soberanía alimentaria, aunque cada vez, lógicamente, el campo es menos nuestro. Si acudimos al censo agrario de 2009 y lo comparamos con el de 2020, e incluso otras memorias del año 2023 sobre la superficie agraria y la propiedad, vemos que las pequeñas y medianas explotaciones han disminuido enormemente. Por ejemplo, entre 2009 y 2023 han disminuido un 40%, mientras que prácticamente la superficie agraria sigue siendo casi la misma, con una pequeña reducción solamente. ¿Eso qué significa? Significa que las grandes explotaciones en manos de grandes empresas y fondos de inversión han aumentado su volumen de dominio sobre la tierra, en detrimento del pequeño y mediano agricultor de la agricultura familiar, esa que dicen ustedes defender.
En el fondo, su moción, una vez que se rasca un poco las distintas capas, resulta que se le ve, como se suele decir vulgarmente, el plumero. Hay algunas cuestiones muy interesantes. La derogación de la ley del Mar Menor. ¿Por qué? Porque es, lógicamente, la herramienta que intenta frenar la ampliación del dominio que tiene la agroindustria intensiva sobre ese territorio, que hay que recordar que es el causante, en un 85%, según la Universidad de Murcia, de la contaminación del Mar Menor. Y su modelo es ese; lo que ustedes defienden es precisamente el modelo agroindustrial.
Escondida bajo una capa de un montón de medidas que podríamos firmar muchos, lógicamente, pero que ustedes en el fondo no defienden. Se quejan de Mercosur, pero vamos a ver, si ustedes en el Parlamento Europeo, cuando tuvieron la oportunidad de votar en contra de los tratados de libre comercio para que se paralizaran y se revisaran, no apoyaron esa medida. Ustedes hablan de la cadena alimentaria, pero si es que cuando se votó en 2022 la reforma de la ley de cadena alimentaria, ustedes se abstuvieron cuando llegó el momento de votar si se aprobaba la prohibición de las pérdidas y de apoyar que los agricultores cobraran igual o por encima de sus costes de producción. Y ustedes se pusieron de perfil a esa cuestión. ¿Qué están defendiendo en el fondo? La verdad es esta, señor Antelo, la verdad es que ustedes defienden el modelo agroindustrial, que es el causante fundamentalmente de la crisis de la agricultura social y profesional que vive nuestra región y el conjunto del país. Eso es lo que ustedes esconden en esta moción.
Don Antonio Martínez Nieto tiene la palabra para el turno final. Cuando quiera. Muchas gracias, señora presidenta. Me gustaría comenzar diciendo que al señor Cerón, que ha hecho una referencia al lobo como algo añadido sin mucho sentido a nuestra propuesta de 35 medidas, y ha presentado a López Miras como el verdadero defensor del campo murciano. Pues a mí me atrevería a decirle que cuidado, porque es posible que le muerda el lobo tanto a López Miras como a su partido por haber presentado una enmienda de totalidad a estas 35 medidas, que son la auténtica garantía para nuestro campo.
Señor Moreno, señor Álvarez-Castellanos, hoy hemos sido testigos del rechazo de los partidos a estas 35 medidas para defender el sector primario. La negativa ha sido rotunda; ni siquiera han pedido una votación separada para puntos compartidos o una enmienda parcial para completar nuestra propuesta. Los jefes socialistas y populares han convertido la agricultura en la prostituta de la política. El bipartidismo maltrata y abusa del sector primario. La agricultura es moneda de cambio en los acuerdos comerciales. Un ministro ha llegado a decir que con Mercosur solamente entrará un filete por persona al año.
Con la burocracia que le tiran a la cara a la agricultura, la dejan como secretaria del ecologismo, que es quien dicta las anotaciones en los cuadernos digitales y en los papeles inservibles. También sacan las rentas a los agricultores con costes excesivos y salarios mínimos que se han disparado al 80%. El marco financiero plurianual necesita dinero para pagas a inmigrantes, por lo que recorta el presupuesto de la Política Agraria Común en un 22%, en realidad el 30% si tenemos en cuenta la inflación. La política agraria ha dejado de ser el instrumento para garantizar la renta de los agricultores y no podrá asegurar tampoco la calidad alimentaria ni la continuidad de la vida en el medio rural.
Se ha liquidado la capacidad para hacer frente a la falta de agua, a la crisis sanitaria y de mercado; han desplomado los ingresos de la agricultura y no tenemos apoyo para explotaciones familiares ni relevo generacional. Los objetivos ambientales que comparten socialistas y populares implican la pérdida de la viabilidad económica de las explotaciones, lo que unido a la competencia desleal aboca al cierre, y precisamente Murcia es campeona del cierre de instalaciones agrarias. ¿Qué hemos tenido en 2025? Tensiones en sanidad animal, lengua azul, la peste porcina, y lo que nos espera para 2026 no tiene mejor pinta. La estrategia europea de bioeconomía, la revisión de la directiva sobre prácticas desleales, la futura estrategia de ganadería, la modificación del reglamento de agricultura ecológica y, sobre todo, esa visión de futuro de la agricultura que más que visión parece una alucinación.
Tetuana de Marruecos. También es importante desactivar el Pacto Verde Europeo, donde destaca la directiva ómnibus para reducir cargas administrativas, que en realidad quiere convertir a los agricultores en auxiliares administrativos de los ecologistas. Otro aspecto preocupante es la estrategia de resiliencia hídrica, que omite trasvases y se centra en la reutilización y en la desalación, siguiendo el dictado de Pedro Sánchez.
Los acuerdos comerciales están redactados de espaldas a nuestro sector y se basan en una política de multilateralismo que es sinónimo de liberalismo y de globalización de perdedores, buscando alocadamente acuerdos comerciales para traer productos que ya se cultivan y se producen en Murcia y en Europa. Tampoco es fiable el mecanismo de ajuste en frontera por carbono, que debiera ser un control para la competencia desleal y debería frenar a Mercosur y al acuerdo de Marruecos, para comprobar que lo que entra verdaderamente compensa lo previsto en las normas y las obligaciones vigentes en Europa. Nada de eso va a funcionar. En definitiva, la agricultura europea y murciana está amenazada y sujeta a una política comercial diseñada por el enemigo.
La moción que traemos hoy es un cadenazo contra toda esa miseria que nos quieren imponer y que se nos viene encima. Es una legítima defensa de nuestro sector primario frente a sus enemigos. Por eso, pedimos el voto favorable de todos los diputados de esta Cámara para todas y cada una de las medidas propuestas, en lugar de presentar un rechazo de totalidad o desprestigiar nuestras medidas como asistemáticas, ya que suponen un auténtico sistema de soluciones para el sector primario que afecta tanto a lo que corresponde al Gobierno regional como al Gobierno de la Nación y al Gobierno de Europa. Por ello, quienes estén en contra de esto estarán también en contra del sector primario español y pagarán las consecuencias.
Muchas gracias. Señorías, se va a proceder a la votación de la moción. Se abre la votación. Señorías, finalizado el tiempo de la votación, el resultado es el siguiente: votos a favor, ocho; votos en contra, treinta y cuatro; y ninguna abstención, quedando por tanto rechazada la moción. Procede, pues, la votación de la enmienda de totalidad formulada por el Grupo Parlamentario Popular. Se abre la votación. Señorías, el resultado de la votación de la enmienda de totalidad es el siguiente: votos a favor, veinte; votos en contra, veintidós; sin ninguna abstención, quedando por tanto rechazada.
Pasamos al siguiente punto del orden del día: moción en Pleno sobre solicitud al Gobierno de la Nación de revisión del Plan Hidrológico del Tajo y suspensión del calendario de caudales ecológicos, formulada por el Grupo Parlamentario Popular y que presentará el diputado don Jesús Cano Molina. Muchas gracias, señora presidenta. Señor consejero de Presidencia, señorías, hoy traemos a este Pleno una moción que no es ideológica, ni partidista, ni coyunturalista.
Traemos una moción de justicia territorial, de rigor técnico y de responsabilidad política, que ya sé que no es en absoluto del agrado de sus señorías de la oposición. Pero, ¿saben qué pasa, señores de la izquierda? Lo que está ocurriendo con el trasvase Tajo-Segura no es una anécdota, ni siquiera un ajuste menor. Es un proceso deliberado de debilitamiento progresivo, amparado en decisiones administrativas que se presentan como técnicas, pero que no resisten un análisis serio ni objetivo. ¿Y saben por qué? Porque son falsas; no existe ningún criterio técnico que avale el aumento de los caudales ecológicos.
Señoría, la entrada en vigor del segundo escalón del caudal ecológico no es una medida ambiental inocua. Supone un nuevo recorte estructural del trasvase del orden de 70 hectómetros cúbicos anuales, que se suma a los ya impuestos en los últimos años. Y lo más grave es que se hace sin una mejora ambiental acreditada en el Tajo, pero sí con un impacto devastador en el Levante español, en su agricultura, en su empleo y en su equilibrio económico.
Mire, aquí conviene hablar con claridad: el problema no es proteger el Tajo, el problema es cómo se está haciendo y a costa de quién. El régimen de caudales ecológicos que se ha fijado especialmente en el tramo de Aranjuez es desproporcionado, incoherente y arbitrario. Representa entre el 35 y el 40 por ciento de las aportaciones medias históricas a la cabecera, en un sistema cuyas aportaciones reales, según defienden ustedes, se han reducido drásticamente desde que se diseñaron los embalses. Pero lo más revelador es que este rigor extremo no se aplica de forma homogénea dentro de la propia cuenca del Tajo. Existen tramos igualmente regulados, con aportaciones similares o mayores, donde se admiten caudales ecológicos muy inferiores. No hay justificación hidromorfológica ni ecológica para esa diferencia.
¿Y qué tramo es el más exigido? Precisamente el que condiciona directamente al trasvase Tajo-Segura. ¿Esto qué es, casualidad o a qué se debe? Esto, señorías, es una decisión política disfrazada de técnica, que utiliza el caudal ecológico como un instrumento indirecto para recortar el trasvase sin afrontar una reforma clara, justa y valiente de sus reglas. Y a esa arbitrariedad se suma algo todavía más grave: la falta de transparencia. Porque el Gobierno regional ha solicitado información básica sobre concesiones, consumos reales y criterios de explotación en la cabecera del Tajo. Eso es información pública, registral y obligatoria. ¿Y saben cuál ha sido la respuesta? El silencio.
Señoría, no se pueden imponer sacrificios irreversibles ocultando datos esenciales. No se puede hablar de rigor técnico negándose a facilitar información, y no se puede pedir responsabilidad al Levante mientras se gestiona el sistema con opacidad. Pero permítanme que eleve el foco un poco más, porque lo que hoy debatimos va más allá del Tajo y del Segura. Lo que estamos viendo es la ausencia total y absoluta de una política nacional del agua, porque España no tiene un problema de falta de agua, España tiene un problema de mala distribución del agua. Y mientras aquí se demonizan los trasvases, mientras se desmantela uno de los principales instrumentos de cohesión territorial de nuestro país, nuestro Gobierno de la nación envía a Portugal otros 70 hectómetros cúbicos más, que se suman a los 4.000 que ya enviamos de más desde el Tajo a Portugal. Y aquí estamos mendigando apenas 300 hectómetros cúbicos al año para la cuenca más seca de España.
¿Eso, señorías, es coherencia o es hipocresía política? Y eso demuestra algo muy claro: el problema no es ambiental, no es ecológico, es ideológico y fruto del sectarismo sanchista. Porque, señorías, el trasvase Tajo-Segura ha demostrado durante ya casi 47 años que es una infraestructura eficiente, solidaria y esencial. Es una infraestructura que ha permitido que una región estructuralmente deficitaria en agua sea hoy líder en producción agrícola, en reutilización y en eficiencia hídrica. ¿Son ustedes conscientes, señorías de la izquierda, que con cada recorte se ponen en riesgo miles de empleos, se encarece el agua y se empuja al sistema hacia alternativas más caras, más intensivas energéticamente y menos viables? Miren.
El propio Consejo de Estado ya lo advirtió con claridad: faltan coordinación, coherencia y una visión de interés general. Y el Gobierno de la Nación ha ignorado esas advertencias. Por eso, esta moción no es solo un no al segundo escalón, es un sí rotundo a la coordinación entre cuencas, a una planificación seria, a la solidaridad territorial y a la defensa del trasvase Tajo-Segura como infraestructura de Estado y como un instrumento legítimo de desarrollo, cohesión territorial y seguridad alimentaria.
Esto mismo leía días atrás en varios medios de comunicación. La noticia comenzaba diciendo: "El Gobierno de Sánchez financiará obras hidráulicas, trasvases y desaladoras". Y por un momento me dije, ¿qué ha pasado? ¿Estará malo Sánchez? Pero no, lo que había pasado es que no había terminado de leer el titular de la noticia. Decía así: "El Gobierno de Sánchez financiará obras hidráulicas, trasvases y desaladoras en Marruecos". Sí, en Marruecos. Sánchez no está malo; Sánchez es malo, es ruin y es mezquino, y esto siendo moderado.
Señorías del Partido Socialista en la Región de Murcia, la incoherencia del Gobierno sanchista es muy grave. Por un lado, impulsa una política de cierre y desmantelamiento progresivo del trasvase Tajo-Segura, y por otro, promueve y financia proyectos de trasvases y grandes infraestructuras hidráulicas en Marruecos, que es uno de nuestros principales competidores agrícolas. Y, ojo, presentándolo como un instrumento legítimo de desarrollo, cohesión territorial y seguridad alimentaria.
Además, lo hará usando los impuestos de los españoles para pagar trasvases en Marruecos. Sí, han oído bien. Dice Sánchez que los trasvases son instrumentos legítimos de desarrollo, cohesión territorial y seguridad alimentaria, pero en Marruecos. ¡Qué poca vergüenza! Hay que tener la cara como el hormigón armado.
Parece ser que Marruecos tiene cogido a Pedro Sánchez por algún sitio, y por eso se ha comprometido con el país vecino a gastarse hasta 2050 la friolera de 36.000 millones de euros en infraestructuras hidráulicas, infraestructuras con las que aquí quiere acabar. Y esto no queda ahí, porque el acuerdo con el Reino de Marruecos establece que serán ellos quienes se encarguen de gestionar agrícolamente el acuerdo España-Marruecos, para que Marruecos sea quien decida qué y cuánto se puede cultivar en España.
Con razón ya no se habla del espionaje de Marruecos a España; parece que no pasó. Desde entonces, España no ha dejado de invertir en Marruecos, y todo esto, según parece y presuntamente, es para tapar lo que Sánchez tenga que esconder. Esto, señoría, tiene un nombre: se llama alta traición.
Señoría, ¿qué le debe Pedro Sánchez a Marruecos para, después de haber entregado el Sáhara, entregar también a los agricultores murcianos y españoles? Esto no es coherencia, esto es doble discurso, esto es hipocresía política. Lo que sirve para estructurar territorios fuera de España aquí se califica de insostenible. Lo que se financia con dinero público fuera, aquí se intenta cerrar por la puerta de atrás. Para España no sirve, porque del sector agro este PSOE ya no rasca ni un voto. Esto es sanchismo en estado puro.
Señoras y señores diputados, les voy a decir una cosa: ahora les toca a ustedes pronunciarse y elegir entre mirar hacia otro lado o defender con firmeza los intereses de la Región de Murcia. Yo, señor Moreno, no me voy a enterar; yo estoy enterado, y el Partido Popular también, que lo tenemos muy claro. Muchas gracias.