Buenos días. Sus señorías, por favor, ocupen los escaños. Vamos a comenzar el pleno. Les ruego que guarden silencio y ocupen sus asientos. Espero que hayan pasado unas felices fiestas y que hayan empezado el año 2026 con fuerza y energía. Desgraciadamente, no ha sido así para todos, especialmente para todas, y por ello les pido que nos pongamos en pie para guardar un minuto de silencio, ya que en los quince días que llevamos de año han sido asesinadas cuatro mujeres por violencia machista: María del Pilar, Karina, María Isabel y María del Carmen, a las que recordamos. Muchas gracias.
Con carácter previo al examen del orden del día, procederemos al juramento o promesa de acatamiento de la Constitución, conforme al artículo 20.1.3 del reglamento. Ruego que nos pongamos en pie a la mesa. En sustitución de don Carlos Gil Santiago, pregunto a don Evariste Aznar Teruel si...
O jurado promete acatar la Constitución. Sí, juro. Don Evaristo Aznar Teruel ha adquirido la condición plena de diputado. Enhorabuena y bienvenido.
Comenzamos con el punto del orden del día relativo a la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno. Se debaten acumuladamente las siguientes solicitudes de comparecencia: la petición propia para informar sobre la posición de España ante la situación en Venezuela, y la solicitada por los grupos parlamentarios Mixto, Republicano, Esquerra y Plurinacional SUMAR, para informar sobre la posición del Gobierno ante el grave ataque de Estados Unidos a Venezuela, vulnerando el derecho internacional y la soberanía del pueblo venezolano.
Tiene la palabra, cuando quiera, el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
Gracias, señora presidenta. Buenos días y feliz año, señorías, dado que es la primera vez que nos vemos aquí en el hemiciclo.
Señorías, las reglas del orden internacional y los valores de paz, de cooperación entre Estados, de diálogo y de seguridad en los que se sustenta, se encuentran en riesgo en estos momentos. Lo hemos visto desde hace cuatro años en Ucrania con la agresión rusa, una agresión ilegal, injusta e injustificada, que deja miles de víctimas y destrucción. Hace muy pocos días, Rusia atacaba con misiles hipersónicos Ucrania, dando un nuevo paso en la escalada del terror en un invierno terrible en el que el presidente Zelensky ha tenido que declarar el estado de emergencia energética.
Lo hemos visto en Gaza, donde la situación humanitaria es catastrófica y el alto el fuego es violado continuamente. Hoy hemos recibido el anuncio del comienzo de la fase 2, en la que trabajaremos para avanzar hacia una paz definitiva y un horizonte político en el que la Autoridad Palestina debe desempeñar un papel central.
Lo hemos visto en Venezuela, donde España defiende que sean los propios venezolanos y venezolanas quienes decidan en libertad y en paz su propio futuro. Lo vemos en Irán, donde los iraníes y las valientes mujeres iraníes reclaman la libertad más elemental y son reprimidos de manera atroz. También lo vemos en la presión que debe cesar en torno a Groenlandia y la integridad territorial de Dinamarca, un país socio de la Unión Europea.
No se trata, señorías, de lejanos asuntos de otras naciones. No estamos solo ante la crisis de Venezuela, ante la represión brutal de manifestantes en Irán, ante la guerra injusta en Ucrania, ante la suerte de los gazatíes, ni ante tensiones sobre Groenlandia que deben cesar. Se trata de problemas que nos afectan a todos, que afectan profundamente a la arquitectura y al derecho internacional, y que impactan en nuestras propias democracias.
Todo está conectado en esta transformación del orden mundial. La estabilidad internacional está conectada con la estabilidad nacional. El derecho internacional y las instituciones internacionales son elementos básicos de nuestras democracias. Cuando se les ataca, también se ataca nuestra democracia, nuestra convivencia, nuestra paz y nuestra propia libertad. La paz y la estabilidad internacionales solo son posibles cuando se respeta el derecho internacional y la soberanía de todos los Estados, y cuando se resuelven las controversias por medios pacíficos y cauces institucionalizados.
Contra el derecho internacional nunca llega la paz ni la democracia, llega el caos. Para los demócratas, también los medios legitiman el fin. O se es libre o no se es, o se defiende la soberanía o se defiende la injerencia, o se defiende la democracia o se defiende el uso de la fuerza sin reglas, pero no caben ambas. Frente a los que atacan el orden internacional, frente a una extrema derecha mundial que amenaza nuestra democracia y los valores sobre los que se sustenta el progreso de la humanidad, la política exterior de España, coherente, con identidad propia y voz propia, defiende lo mismo: la paz justa, por los mismos principios, los de la Carta de las Naciones Unidas y los valores europeos. En Ucrania, en Gaza, también en Venezuela, y en Irán y en Groenlandia, el respeto del derecho internacional, la paz, la justicia y la resolución pacífica de los conflictos son fundamentales.
Frente a quienes quieren que reine el caos y la ley de la selva para imponer sus propios objetivos, nuestra política exterior defiende el multilateralismo, la cooperación, el diálogo y el derecho internacional. Como demócratas que somos, no vamos a resignarnos a un orden de injusticia, arbitrariedad y violencia. Señorías, nuestra política exterior siempre ha defendido y ha trabajado activamente por lo mismo en Venezuela: democracia, respeto de los derechos humanos, justicia y progreso social. El futuro del pueblo venezolano debe ser construido exclusivamente por los propios venezolanos a través del diálogo, de manera democrática y por medios pacíficos.
Este Gobierno nunca reconoció los resultados de las elecciones del 28 de junio de 2024, como tampoco hemos apoyado acciones militares unilaterales contrarias al derecho internacional que vulneran principios básicos como la igualdad soberana de los Estados y la obligación de resolver pacíficamente las controversias internacionales. Desde las primeras horas del sábado 3 de enero, he mantenido estrecho contacto con mis homólogos europeos y latinoamericanos. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, fuimos el primer país en emitir un comunicado ese mismo día, haciendo un llamamiento a actuar con respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de Naciones Unidas.
También promovimos con rapidez un comunicado conjunto con los principales países de América Latina: México, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, en el que reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional. Además, España impulsó el comunicado conjunto firmado por 26 Estados miembros de la Unión Europea y la Alta Representante, en el que pedimos el respeto del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y que se respete la voluntad de los venezolanos de decidir sobre su propio futuro.
Ninguna solución para Venezuela puede imponerse desde el exterior, mucho menos por la fuerza. La única salida viable, hoy como siempre, debe ser venezolana, dialogada, pacífica y democrática, respetando la voluntad del pueblo venezolano y la soberanía sobre sus recursos naturales, que también son parte de la soberanía de todo país. Es importante para Venezuela y para toda la región, que se vería seriamente afectada por la desestabilización venezolana. España es Iberoamérica, y por eso la política exterior de España prioriza las relaciones con todos y cada uno de los países de América Latina y el Caribe, actuando de puente entre el continente americano y la Unión Europea. Mantenemos profundos lazos fraternales, históricos, humanos, culturales y económicos con los países de América Latina, y este año, en noviembre, aquí en Madrid, acogeremos la...
Un momento para dar un nuevo impulso y estrechar la cooperación iberoamericana, porque España mantiene relaciones fraternales con todos los pueblos hermanos de América Latina, también con Venezuela. Doscientos mil españoles y españolas residen en ese país, y más de cuatrocientos mil venezolanos y venezolanas viven entre nosotros, la mitad de ellos acogidos por este Gobierno, que desde 2019 les concede permisos de residencia por razones humanitarias, un estatuto único para ellos. Entre ellos se encuentran los principales líderes de la oposición, como Edmundo González y Leopoldo López.
Además, tenemos estrechas relaciones económicas y empresariales, y España ha denunciado cada violación de los derechos humanos y las detenciones arbitrarias. Hemos llevado todas las propuestas de sanciones a la mesa de Bruselas. Hemos estado dispuestos a acoger a cada venezolano que lo necesite, y eso seguirá siendo así mientras esté este Gobierno al frente del Gobierno de España. Ningún gobierno en el mundo ha hecho tanto por el pueblo hermano de Venezuela como este Gobierno. Este Gobierno actúa por Venezuela, actúa por los venezolanos y las venezolanas, por la democracia y los derechos humanos, siempre con respeto al derecho internacional, porque la alternativa al predominio de la ley es el horror, el predominio de la fuerza bruta. Y en esa elección estamos y estaremos siempre con la ley, donde deberían estar todos los que se llaman demócratas.
Porque ese es el papel de España con los pueblos hermanos de América Latina: tender puentes y unir a gobierno y a oposición. El pasado jueves conocimos una feliz noticia: la liberación de los ciudadanos españoles por parte de Venezuela, lo que consideramos un paso positivo en esta nueva etapa en la que se encuentra el país, que debe seguir dando pasos decididos en esa misma dirección. Cinco españoles fueron liberados en un primer grupo, se encuentran ya felizmente en España junto a sus seres queridos, y a estos se suman otros cuatro españoles que han sido también liberados, y una de ellas ya está en España, mientras que el resto se mantiene en Venezuela por voluntad propia.
El mismo día de la liberación del primer grupo de cinco, hablé personalmente con ellos cuando se concentraron en la residencia del embajador de España en Caracas, para trasladarles mi felicidad por su liberación y comprobar de primera mano cómo se encontraban. Ayer me reuní con cuatro de ellos; uno no pudo acudir, aunque estaba previsto, porque tuvo problemas en su viaje en avión. Quiero trasladarles una vez más mi solidaridad y apoyo en persona.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y la Embajada de España en Caracas han trabajado con intensidad desde el primer momento para conseguir su liberación, manteniéndose en continuo contacto con sus familias, que han sufrido mucho en estos meses sin poder estar junto a sus seres queridos. Quiero agradecer desde esta tribuna al Servicio Exterior de España y, muy especialmente, a la Embajada de España en Caracas y a su embajador por su dedicada labor de protección a los españoles en circunstancias muy difíciles.
Además, he mantenido contacto permanente con mis homólogos europeos, incluyendo el ministro de Exteriores de Portugal y el ministro de Exteriores de Italia, que junto con España tienen las mayores colonias de europeos en Venezuela. Asimismo, he estado en comunicación constante con mis homólogos de Brasil, Colombia y México, así como con el secretario general de la SEGIB. También he conversado sobre la nueva etapa en Venezuela con Edmundo González. El pasado viernes mantuve una conversación con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, con quien abordé la situación en Venezuela, así como la situación en Ucrania y en Gaza, y a quien reiteré el compromiso de nuestro país con el pueblo venezolano.
El presidente del Gobierno ha hablado con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con Edmundo González. Estamos en comunicación con todos los actores destacados sobre la situación y los próximos pasos en Venezuela. Por supuesto, seguiremos dialogando con el Gobierno y con la oposición, ya que es necesario propiciar un diálogo amplio entre venezolanos para una salida pacífica, democrática, dialogada y genuinamente venezolana. Queremos para Venezuela y para todos los pueblos hermanos de América Latina lo mismo que deseamos para nosotros, para el pueblo español: paz, democracia, progreso y justicia social.
Señorías, ningún futuro, ninguna comunidad, ninguna esperanza puede construirse sobre la arbitrariedad y la violencia. El cuestionamiento y las violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas tienen un coste desolador en vidas humanas y en esperanzas frustradas, así como en el cuestionamiento de nuestra propia libertad y democracia. No es momento para la resignación, sino para la acción. Es el momento de lanzar una alianza mundial para el multilateralismo, en defensa de la cooperación internacional y la resolución pacífica de todos los conflictos, así como de la paz y la seguridad internacionales, elementos que nos permiten construir sociedades pacíficas, estables y prósperas, donde los ciudadanos puedan desarrollar sus proyectos de vida con tranquilidad.
España va a seguir defendiendo con firmeza el multilateralismo, la Carta de las Naciones Unidas, la paz y la democracia. En estos momentos, España es reconocida en el mundo entero por su defensa de un orden internacional basado en reglas y en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, exigiendo el cumplimiento del derecho internacional de forma coherente y sin excepciones. Lo hacemos en Ucrania desde el inicio de la agresión rusa, apoyando a Ucrania porque no podemos abandonar a su suerte a un pueblo que defiende su libertad. Defender a Ucrania es defender la democracia y un orden internacional justo. Por ello, seguiremos junto al pueblo ucraniano tanto tiempo como sea necesario.
Asimismo, en Gaza, exigimos el respeto del derecho internacional humanitario. Vamos a seguir apoyando los esfuerzos para que el alto el fuego actual, muy frágil y violado sistemáticamente, se convierta en una paz definitiva. Trabajaremos para la implementación de la solución de los Estados, con la Autoridad Palestina en el centro. Tras el reconocimiento por parte de España en mayo de 2024, muchos países han seguido nuestros pasos y han reconocido el Estado de Palestina. El pasado 10 de diciembre, el presidente de Palestina, Mahmud Abás, visitó España, y le reiteramos nuestro compromiso con un futuro digno y en paz para el pueblo palestino.
Este mes de enero, España ha contribuido con 50 millones de euros mediante el instrumento PEGASE de la Unión Europea para reforzar a la Autoridad Palestina, convirtiéndonos en su primer donante bilateral. También hemos lanzado, junto a Francia, Noruega y Arabia Saudí, la coalición urgente por Palestina. Defenderemos en el ámbito europeo y multilateral que la Autoridad Palestina sea partícipe en todo momento, tanto en las instituciones transitorias de gobernanza que deben comenzar a funcionar, como en lo que respecta a su propia seguridad. Las ONGs, incluidas las españolas, seguirán estando presentes en Gaza. Apoyaremos a UNRWA, organización indispensable para la estabilidad regional y la supervivencia de millones de palestinos y palestinas.
Además, apoyaremos la estabilidad y seguridad del Líbano, donde estamos presentes con un importante contingente bajo bandera de Naciones Unidas en FINUL. Condenamos el reciente ataque israelí contra la FINUL, que puso en riesgo la integridad física de nuestro contingente. Nuestra defensa del derecho internacional es firme y continuará.
Se materializa también con acciones ante los tribunales internacionales. Con nuestras intervenciones ante la Corte Internacional de Justicia en relación a Ucrania y a Gaza, y apoyando la lucha contra la impunidad por los crímenes internacionales, reforzando nuestras contribuciones a la Corte Penal Internacional, institución que se está viendo especialmente atacada en estos momentos. Y con el apoyo a las Naciones Unidas y su sistema, como hice ayer mismo en mi reunión con el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, en su labor tanto sobre el programa nuclear iraní como en relación a la central de Zaporiyia en Ucrania.
En las últimas semanas, las amenazas y las tensiones sobre Groenlandia han aumentado, y esto constituye una peligrosísima escalada. La seguridad del Ártico es una prioridad clave para Europa y para la seguridad internacional y transatlántica. Pero Groenlandia pertenece a su gente, groenlandeses y daneses. España apoya a Dinamarca y al pueblo de Groenlandia, tal y como se plasmó en el comunicado conjunto de los presidentes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido y Dinamarca. España exigirá siempre, en todo lugar, el respeto a la soberanía, a la integridad territorial y a la inviolabilidad de las fronteras, que son principios universales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Señorías, nuestra política exterior es expresión de los mejores valores de nuestra sociedad. Es tarea de la política exterior de España defender la democracia, el multilateralismo y el derecho internacional. Esos son los valores de nuestra sociedad y los de una Unión Europea que constituye hoy para todo el mundo el referente y el mejor ejemplo de libertad, de paz y de progreso conjunto. Por eso hoy, defender la libertad y la democracia es defender y fortalecer Europa.
En Europa hemos sufrido siglos de enfrentamientos entre países vecinos que dejaron dolor y destrucción, pero sobre las ruinas de ese dolor levantamos el mayor espacio de libertad, de progreso y de justicia social que ha conocido la humanidad. Ya somos una gran potencia económica. Es el momento de que Europa tome conciencia de su fortaleza y ocupe su lugar entre las grandes potencias políticas del planeta. Ya no basta con hablar de autonomía; hay que avanzar decididamente hacia una verdadera soberanía europea, política, comercial, económica y defensiva en política exterior.
Si lo que está cuestionado es la democracia y la seguridad de Europa, la única respuesta eficaz y viable tiene que ser a escala europea. Y ante esta nueva realidad, la tentación del repliegue nacional, el falso soberanismo nacional, el mirar hacia adentro, es una opción destinada al fracaso. En este mundo de grandes poderes, en este tiempo de agresiones y de depredadores, debilitar a Europa es debilitar a España. Dividir Europa es debilitar a España. Defender la soberanía española es defender la soberanía europea, porque ahí, en Europa, están nuestros valores, pero también los recursos materiales y políticos que necesitamos.
Vamos a necesitar en los próximos meses más unidad, más integración, más Unión Europea. Es el momento de que los europeos asumamos en primera persona nuestra propia soberanía. Llevamos años hablando de ello; ahora hay que hacerlo realidad. Es el momento de que Europa alce unida la voz en favor del derecho internacional, de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, de la prohibición de la guerra y de la violencia como forma de resolver disputas entre Estados, a favor de la cooperación internacional y del sistema multilateral.
Es el momento de que Europa se convierta, por derecho propio, en el referente global de los valores de la democracia, de la justicia social, del multilateralismo y de la paz que la hicieron nacer, que le dan sentido y que son nuestra identidad. Este es el momento de asegurar el ejemplo y la promesa de la paz, de la justicia y de la libertad que es nuestra unión para todo el planeta. Es el momento de construir unidos la Europa soberana. Avanzar en ese camino pasa, en primer lugar, por defender y reforzar aquello que da sentido a todo lo demás: nuestra democracia y nuestra libertad frente a la polarización y el extremismo.
En segundo lugar, por asumir la responsabilidad de nuestra propia seguridad y de nuestra propia disuasión. No se trata de romper con el pasado, se trata de construir un futuro genuinamente europeo. Europa debe avanzar para tener nuestra seguridad en nuestras propias manos, empezando con pasos intermedios como la integración de la industria de la defensa y la constitución de una coalición de voluntarios para la seguridad de Europa con los que quieran avanzar más rápido. Es clave avanzar hacia una mayor convergencia estratégica europea que contemple todas las amenazas a nuestra seguridad y que finalice en un auténtico ejército europeo. Hay amenazas en el sur y muy intensas en el este, que nos afectan igualmente tanto como españoles como europeos. También hay amenazas híbridas, y es preciso construir un marco que asegure las cadenas de suministro esenciales. Tenemos que estar preparados y dispuestos a afrontar estos retos conjuntamente para no estar nunca sometidos a ningún tipo de coacción externa, como estamos viendo frecuentemente estas semanas en el mundo.
En tercer lugar, nuestra Europa soberana necesita también desarrollar una política comercial ambiciosa en una economía fuerte y competitiva, removiendo los obstáculos que quedan al mercado interior y apostando por un marco financiero plurianual ambicioso. Debemos aumentar los recursos europeos. Finalmente, una Europa soberana debe proyectarse al mundo, y para ello son claves las alianzas internacionales de la Unión. Hacia América Latina, España será puente en ello. El pasado viernes celebrábamos la noticia de que por fin la Unión Europea ha dicho sí al acuerdo con Mercosur. Tras 25 años de negociaciones, este acuerdo servirá para diversificar nuestras relaciones comerciales y para reforzar las relaciones con los países de la región. Porque no es solo un acuerdo comercial, es el compromiso político de asociación que ofrecemos a esa región del mundo.
Señorías, la igualdad soberana de los Estados, el respeto de los derechos humanos, la prohibición de la amenaza y el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de cualquier Estado, la cooperación internacional y la solución pacífica de las controversias son principios que constituyen un patrimonio compartido de la comunidad internacional, que nos ha permitido una convivencia internacional en las últimas décadas, que ha permitido estabilidad y progreso.
Vivimos un tiempo de decisiones vitales, también de caminos inciertos, en el que el riesgo es perder de vista lo esencial. Todos los demócratas compartimos, nos reconocemos y nos unimos en lo esencial: la defensa de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia frente a la violencia, el abuso y la arbitrariedad. La inmensa mayoría de nuestros ciudadanos creen en el multilateralismo, creen en el derecho internacional, creen en los derechos humanos, creen en la cooperación y, sobre todo, creen en la democracia.
El momento que vivimos es muy grave. Los españoles y las españolas tienen que saberlo. Se está intentando alterar el orden mundial. Este es el tiempo, este es el momento para unirnos en la defensa de esos valores en los que nos reconocemos todos los demócratas. Es el momento de reforzar nuestra democracia en España y en Europa, por nosotros mismos y por nuestra libertad, pero también porque es necesario mostrar a esa inmensa mayoría que en todo el planeta sigue creyendo que la cooperación es más fuerte que la confrontación. La paz no es solo un fin noble, es el fundamento sólido de todo progreso y la razón de ser de todo gobierno legítimo.
En ese camino, estoy seguro que no solo podemos encontrarnos, sino que debemos encontrarnos por el bien de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. Muchas gracias, señor ministro. A continuación intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Álvarez de Toledo Peralta.
Cuando quiera. Primero, lo más importante: mi respeto y admiración por los representantes del bravo pueblo venezolano que hoy nos acompañan desde la tribuna. No se rinden, no se resignan, no pierden la esperanza, y hoy celebran con legítima alegría la caída de Nicolás Maduro. Les digo con emoción: nosotros también. Trump no ha secuestrado a un presidente legítimo, ha puesto fin a la impunidad de un criminal. El tirano del helicoide, de la tumba y del Sebin, de la tortura como norma, del saqueo como sistema, del exilio como castigo y del asesinato como forma de poder.
Señorías, estamos ante el principio del fin del cautiverio venezolano y ojalá también del cubano, ante una oportunidad real para la democracia. Y si mi grupo lo celebra, lo hace sin adversativas. Como celebramos y apoyamos las heroicas revueltas en Irán: mujeres valientes, feministas de verdad, traicionadas por la izquierda. Señorías de Podemos, su feminismo acaba donde empieza la financiación iraní. Es un feminismo teocrático, de burka y verdugos con turbante. Un demócrata no distingue entre dictaduras por su ideología, y una feminista no tolera el maltrato según quien lo ejerza. Si lo hacen, no son demócratas ni feministas, son hipócritas, es decir, ustedes. Sí, señor Álvarez, sobre todo ustedes.
Voy a contar la verdad de su política sobre Venezuela, con hechos para desmontar su fatua y vacua propaganda. Se le ha hecho larguísima la intervención, se le hacía bola. Una autopsia a la hipocresía socialista en cuatro puntos: los presos, el derecho internacional, la soberanía y la transición. Empiezo por los presos, nuestra prioridad absoluta. El gobierno carga contra la intervención americana, pero a la vez se arroga sus efectos. Zapatero, libertador de presos, si no fuera obsceno, sería cómico.
Señora Varela, responda: ¿cuántos presos ha sacado Zapatero y cuántos ha contribuido a meter? Zapatero ha sido el gran blanqueador de la tiranía chavista. Empezó como mediador de parte, hasta que la oposición lo repudió por falsario. Luego se especializó en el tráfico de presos políticos: salidas condicionadas a los intereses del régimen, el chantaje como método, la libertad como moneda. Las propias víctimas han denunciado sus prácticas, de Leopoldo López a Lorent Saleh. Si callas, te saco; si sales, me das las gracias. La gratitud del preso como coartada para blanquearse y prueba de su influencia sobre el régimen. ¿Qué mejor tarjeta de visita para un lobista? ¡Y qué inmoralidad!
Ahora denuncian que a Trump le interesa el petróleo. ¿Y a los socios de Zapatero, los derechos humanos? Por cierto, el año franco acabó en el Plus Ultra. Justicia poética, y pronto también real. Señor Álvarez, hay comparaciones lapidarias: Meloni recibió a los presos italianos a pie de pista, mientras que Sánchez escondió a los españoles por una puerta trasera de Barajas. ¿Por qué? ¿Y cómo es posible que, siendo españoles, sigan sometidos a medidas cautelares impuestas por una tiranía extranjera? Están trasladando a los excarcelados la responsabilidad de liberar a sus familiares y compañeros, cargan sobre ellos la condena de los que siguen dentro. Es indecente. Queremos a todos los presos libres, libres ya y libres de verdad, sin mordazas, porque no son rehenes ni detergente moral para blanquear a nadie, tampoco a ustedes.
Segundo punto: dice usted, enfático, que la ley de la selva no debe imperar en el derecho internacional. ¿Por qué no dijo lo mismo de la jungla de Maduro? ¿Y por qué no recurrieron a la ONU?
Propuesto una alianza mundial por el multilateralismo, y ni siquiera fue capaz de invocar la responsabilidad de proteger de la ONU, que obliga a la comunidad internacional a actuar cuando un Estado tortura y asesina a su gente. No hicieron nada, al revés. Hace un año, este Pleno instó al Gobierno a apoyar la causa contra Maduro ante la Corte Penal Internacional. ¿Ustedes qué hicieron? Votaron en contra y luego ignoraron olímpicamente el mandato del Congreso. La realidad es que desprecian el derecho internacional, como desprecian el derecho español y el europeo. ¿O qué hacía la sancionada Delcy Rodríguez medrando con el hombre fuerte del Gobierno una noche en Barajas? Y una pregunta que retrata su doble moral: ¿por qué condenan a Trump lo que aplaudían en Obama? Bueno, Maduro no está en el fondo del mar, sino ante la justicia. Zapatero, aquí mismo, el 4 de mayo de 2011, dijo: "El líder de Al Qaeda se ha buscado a sí mismo morir asesinado, habida cuenta de su sanguinaria trayectoria". ¿Esto qué es, la ley o la selva? Ustedes invocan el derecho internacional de forma hipócrita, como forma de inmunidad, es decir, sinónimo de impunidad.
Tercer punto: la soberanía de Venezuela. ¿Con qué ímpetu la defienden ahora contra Trump? ¿Y por qué no antes contra Cuba, Rusia o Irán? Treinta y dos agentes cubanos protegían o vigilaban a Maduro. ¿Qué hacían ahí, señor ministro? ¿Turismo cultural? ¿O es que las injerencias comunistas e islamistas son operaciones de paz? También dice usted: "La solución no puede venir impuesta desde fuera, tiene que ser genuinamente venezolana". ¿Y qué fueron las elecciones del 28 de julio? ¿Una solución genuinamente sueca? Señor Álvarez, el Gobierno no solo ha desconocido la voluntad soberana del pueblo venezolano, sino que ha ido en contra de las actas heroicamente recogidas por el pueblo, que están en Panamá. Vaya a verlas. No solamente contra el mandato de las Cortes Generales. Zapatero, observador electoral en jefe del chavismo, por cierto, el único ciego ante el fraude masivo.
Además, y esto es definitivo, ustedes montaron una operación para extraer de Venezuela al presidente legítimo. De hecho, señor Álvarez, comprendo su profunda incomodidad ante la intervención americana, porque fíjese, Trump extrajo de Venezuela al usurpador de la presidencia; ustedes extrajeron al presidente legítimo. La suya fue una extracción contra la democracia, contra las urnas, contra Venezuela y contra España, y lo peor, disfrazada de operación humanitaria. Muy de izquierdas invocar el bien para hacer el mal. Señorías, la política del Gobierno se resume en dos palabras: inmoral e ineficaz. Infinito cinismo y cero beneficios, salvo que por beneficios se entienda la perpetuación de la dictadura, claro.
Dice el ministro: "Nunca hemos sido equidistantes", es verdad, siempre han jugado a favor de la dictadura. Y cuarto punto, la transición. ¿Qué propone el Gobierno? Dos cosas. Primero, restaurar el orden internacional quebrado por la intervención americana, es decir, que los presos vuelvan a las cárceles y Maduro a Miraflores. Esta es la grave paradoja de la política real. El derecho internacional a veces no basta para proteger los derechos humanos. Falta algo esencial: voluntad y valentía, y ustedes jamás las tuvieron. De hecho, el derecho internacional lo vaciaron ustedes mucho antes de la intervención de Trump. Segundo, el Gobierno quiere liberar a Delcy; es la única liberación que les importa de verdad. El señor Álvarez implora a Europa que les quite ya las sanciones, porque es la presidenta, dice allá en el país. Su postración ante una torturadora es humillante y elocuente.
Señorías, el Gobierno socialista quiere reciclar al régimen chavista. Quiere salvar a Delcy para salvarse a sí mismo. Quieren una transición lampedusiana: que todo cambie para que todo siga igual, el negocio y la impunidad. Aplicarán el viejo manual de Zapatero, promoverán a falsos opositores, intentarán sembrar la división y minar la alternativa. Pero les digo: no lo vamos a permitir. Se lo decimos también a nuestros aliados, empezando por los Estados Unidos. Sabemos que ninguna transición es moralmente impoluta. Todas exigen cesiones y transacciones, a veces indigestas. Pero algunos principios sí han de prevalecer para que la propia transición prospere. Delcy Rodríguez no es una moderada. No es la Adolfo Suárez venezolana que ustedes pintan.
Presidenta de Venezuela, como lo ha recordado el propio Trump, es la sibilina cara B de Maduro. Nosotros lucharemos para que Europa no le levante las sanciones por inmoral e ineficaz. María Corina Machado no es una dirigente más, una buena chica, una opositora; es la líder indiscutible de Venezuela, su valor más seguro, como bien sabe Marco Rubio.
El señor Ábalos siempre nos acusa al PP de tratar a Venezuela como un asunto de política interna. Sí, lo hacemos, porque lo es. No hay fronteras morales. El anhelo de libertad nos hermana a todos, de Caracas a Teherán, porque formamos parte de una impresionante comunidad histórica y cultural, la hispanidad. El mismo Zapatero, que inició la demolición de la transición española, hoy intenta impedir una transición real en Venezuela. Y el mismo Sánchez, que blanquea la dictadura venezolana, trabaja para vaciar la democracia española. No es una analogía, es continuidad: Zapatero y Sánchez, desgracia para Venezuela y vergüenza para España.
Sin embargo, hay esperanzas, hoy más que nunca. Amigos venezolanos, en la sala constitucional del Congreso, aquí al lado, hay un cuadro que simboliza la transición española. Se titula "El abrazo". Quiero decirles que, a pesar de todo, ese abrazo sigue vivo y que, con la fuerza de ese abrazo, defenderemos el derecho de todos los venezolanos a volverse a abrazar. A la salida de las cárceles, los padres con los hijos, los abuelos con los nietos, y en su anhelado regreso a casa. Será el fin del exilio, un abrazo largo y definitivo, el abrazo de la libertad.
Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Rodríguez de Millán Parro.
Señorías, en los últimos años estamos presenciando la demostración de un mundo cada vez más inestable. Atrás quedaron los tiempos de relativa paz y seguridad, y cada vez existe una mayor diferencia entre las grandes potencias y las naciones que no lo son. Venezuela es la antesala de movimientos que van a reordenar el mundo y que están dejando algo muy claro: Europa no pinta absolutamente nada y España, lamentablemente, menos. Una nación débil, dirigida por una clase política sometida al globalismo y situada en el lado de los peores regímenes totalitarios y las narcodictaduras, como lo está el Gobierno de España.
En medio de todo esto, hemos tenido una buena noticia: la caída de Maduro. Hoy Venezuela está mejor que hace tres semanas, y eso es algo absolutamente indiscutible.