Señorías, buenos días. Vamos a comenzar con los trabajos que nos corresponde realizar hoy en la Comisión. En primer lugar, como en todas las comisiones que celebramos, procederemos, si cabe, a la aprobación del acta de la sesión anterior, celebrada el 15 de diciembre de 2025. ¿Sobre la misma hay alguna consideración que realizar? Se puede entender aprobada por asentimiento. Aprobada por asentimiento.
A continuación, procederemos a realizar las comparecencias previstas para el día de hoy. En primer lugar, la comparecencia del secretario general de Justicia Policial, JUPOL, don Aarón Rivero Martín, para informar en relación con el objeto de la Comisión. Como saben ustedes, sus señorías, se realizan las distintas intervenciones, primero por los grupos que lo han solicitado en orden de mayor a menor y, a continuación, por los grupos que no lo hayan hecho, de menor a mayor.
En este caso, para empezar con el turno de interpelaciones, tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Popular, el señor Luis Santamaría. Con permiso de nuestro brillante y mediático presidente de la Comisión, señor Camps, le doy la bienvenida, señor Rivero, a los trabajos de esta Comisión de investigación que, como usted sabe, investiga todo lo que tiene que ver con lo sucedido en Valencia durante la riada del 29 de octubre de 2024 y, sobre todo, con lo que ocurrió en los días inmediatamente posteriores, que es donde ustedes pueden arrojar mayor luz.
Permítame, antes de comenzar, expresar el agradecimiento de todos los valencianos, al menos de aquellos a los que podemos representar en el Grupo Parlamentario Popular, por el excepcional trabajo, la solidaridad y el apoyo que todos sus compañeros del Cuerpo Nacional de Policía, así como de la Guardia Civil y las policías locales, brindaron. Agradecemos la labor que realizaron, la solidaridad que mostraron y el afecto que trasladaron a un pueblo muy herido, que sufrió las consecuencias de una devastadora riada que se ha cobrado la vida de 230 personas.
El objetivo de esta Comisión es conocer de primera mano la situación y quiénes fueron los responsables de adoptar determinadas decisiones, con el fin de mostrar respeto a las personas fallecidas y adoptar criterios que, en la medida de lo posible, impidan que circunstancias tan trágicas se repitan. Nos gustaría, en general, y ahora iremos concretando, saber cómo fue la participación de la Policía Nacional en los días posteriores a la DANA, especialmente desde ese martes por la noche hasta el domingo siguiente, que fueron los días más críticos.
También queremos conocer si pudieron desarrollar toda la labor que hemos visto, ya que hemos tenido conocimiento de denuncias en las que representantes de la Policía Nacional han expresado cierto malestar, al igual que algunos miembros de las Fuerzas Armadas, indicando que no se les permitió realizar toda la labor de solidaridad, ayuda y auxilio que pretendían. Asimismo, nos gustaría saber cuáles fueron las notas de servicio, las órdenes y las instrucciones que se dieron desde la Jefatura, desde la Delegación de Gobierno y desde el Ministerio.
Hemos querido traer a representantes de las organizaciones más representativas del Cuerpo Nacional de Policía a nivel nacional, con el fin de facilitar el intercambio de información. Estamos convencidos de que ustedes, desde la perspectiva nacional, tienen un conocimiento más amplio de la realidad concreta y están en una posición más cómoda para expresarse libremente que aquellos que están vinculados a los mandos policiales.
Para comenzar, quisiera hacerle una pregunta: ¿cuántos efectivos tiene la Policía Nacional en la provincia de Valencia? Buenos días y muchas gracias por invitarme.
En relación con lo que usted ha mencionado, intentaré expresar la opinión que tienen los policías sobre lo ocurrido en la DANA, así como el despliegue territorial y nacional que tuvimos. A nuestro criterio, es necesario depurar las responsabilidades policiales, ya que entendemos que no se llevaron a cabo de manera adecuada, especialmente en la toma de decisiones de algunos mandos operativos.
Me gustaría comenzar, si me lo permite, reconociendo la labor que realizaron los policías nacionales, quienes estuvimos allí dando lo mejor de nosotros, demostrando la vocación de servicio público que caracteriza a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. En una catástrofe como la de la DANA, lo que solicitábamos era poder acudir masivamente, y en muchos casos no se nos permitió. Desde aquí, quiero rendir homenaje tanto a las víctimas como a los compañeros que trabajaron en esas circunstancias. Les pedimos que trasladen este sincero agradecimiento del pueblo valenciano a todos los miembros de la Policía Nacional, así como a los de JUPOL. En aquellos días, percibimos la solidaridad del pueblo español, que incluso vino de fuera de nuestras fronteras para ayudarnos. Debemos corresponder a esa solidaridad tomando decisiones que permitan que esto no vuelva a ocurrir.
Coincido con usted en la necesidad de detallar el número de efectivos que tenía la Policía Nacional en la provincia de Valencia, disponibles en la Comunidad Valenciana. En el catálogo, el número total de policías en la Comunidad Valenciana es de 7.911, distribuidos de la siguiente manera: 4.785 en la provincia de Valencia, 2.591 en la provincia de Alicante y 535 en la provincia de Castellón. Además, en la unidad adscrita a la Comunidad Valenciana hay 498 efectivos. Sin embargo, no solo contamos con estos, ya que hay otros policías con capacidad operativa de moverse, incluyendo todas las unidades centrales, como las de intervención, las UPR, guías caninos, caballería, subsuelo, el GEO y el GOES. Es decir, los responsables del operativo contaban, además de los 4.000 miembros de la Policía Nacional en la provincia, con la disposición de todos los policías nacionales de la Comunidad Valenciana y los efectivos de las unidades que se pueden desplazar a nivel nacional.
Respecto a la estructura del despliegue durante los primeros días, el primer día hubo un silencio absoluto. No se desplazó a ningún compañero la primera noche, entendiendo el primer día como la primera noche. Solo estaban trabajando los compañeros que estaban de servicio en la demarcación territorial que teníamos, quienes hicieron lo que pudieron, ya que había riadas que incluso arrastraron vehículos policiales. Posteriormente, se cedieron competencias territoriales a la Guardia Civil, dado que muchos de sus vehículos fueron arrollados por la DANA. Esa noche, solo trabajaron los compañeros que estaban en servicio, sin refuerzos, ni esa noche ni los días siguientes.
Quisiera aportar un dato relevante. Estos días, al repasar con compañeros de las unidades de intervención, que son las unidades móviles preparadas y organizadas para operar en situaciones de orden público y catástrofes naturales, me manifestaron que tenían la capacidad de movilizarse en apenas cuatro horas. La inmensa mayoría de las unidades en España podrían haberlo hecho, aunque las de Valencia, lógicamente, en menor medida. Recordamos que, no hace tantos años, durante la desgracia del 1 de octubre en Cataluña, se movilizaron a 10.000 policías en un breve periodo, sin saber cuándo regresaríamos. Por lo tanto, entendemos que si se puede hacer para una situación, también se puede hacer para otra. Había miles de policías dispuestos a colaborar, pero, lamentablemente, no se movilizaron.
Las unidades de intervención policial, como he mencionado, están reguladas por su real decreto, en el que se establece en su artículo 1, apartado D, la obligación de actuar y auxiliar en caso de graves calamidades o catástrofes públicas. Si esto no fue considerado una catástrofe y una calamidad pública, no sabemos qué fue. La unidad cuenta con dos mil efectivos en el territorio nacional y con 267 en Valencia. Esos 267 efectivos podrían haber sido utilizados el mismo día, pero no se emplearon. Si no se utilizaron los de Valencia, lógicamente deduzco que los de fuera sí se movilizaron, al menos en los primeros días.
Estamos hablando de un periodo crítico, desde el martes hasta el domingo, que es cuando se produjeron los saqueos. En los primeros días, los compañeros de Valencia estaban a disposición de la jefatura en la comisaría. Sin embargo, un mando operativo, cuya identidad no hemos podido identificar, tomó la decisión de movilizar a todo el contingente, ordenando a todos los compañeros que subieran urgentemente a las furgonetas, con la única intención de hacer un vídeo. Salieron del cuartel, dieron la vuelta a la rotonda y regresaron. Afortunadamente, tanto los compañeros de allí como yo mismo hicimos una serie de llamadas en cuanto supimos que se había realizado ese vídeo, solicitando que, si no nos dejaban trabajar, al menos no nos usaran de títeres para entretener al personal.
Respecto a la predisposición para trabajar, los policías queríamos hacerlo sin ningún tipo de reconocimiento ni compensación horaria ni económica. No teníamos conocimiento de que hubiera alguna compensación económica prevista. La decisión de no movilizar a los efectivos fue puramente operativa, tomada por los responsables de la Policía Nacional.
En cuanto a la posibilidad de movilizar más recursos desde el punto de vista operativo, la respuesta es afirmativa. No solo las Unidades de Intervención Policial (UIP), sino también las Unidades de Prevención y Reacción (UPR), que cuentan con otros 2.190 compañeros, de los cuales hay 96 en Valencia. Estas unidades están repartidas por todo el territorio nacional y tienen movilidad geográfica. También tenemos las unidades de subsuelo, que están específicamente formadas para trabajar en espacios confinados y oscuros, como alcantarillas.
Es importante señalar que algunos compañeros tienen formación específica en riadas, pero no fueron utilizados ni movilizados. Hemos preguntado al ministro del Interior sobre este asunto, pero nunca hemos recibido respuesta. Existen denuncias de compañeros en Valencia que indican que había unidades de Policía Nacional que estaban preparadas para hacer el curso de riadas y, sin embargo, no se movilizaron. El ministro del Interior nunca ha tenido a bien contestarnos.
Por último, es sorprendente escuchar que hasta las unidades de riadas, que tienen formación específica, no fueron desplegadas. La formación se realiza anualmente, y los compañeros que la poseen no fueron movilizados. Solo se desplegaron los efectivos de Valencia para realizar sus labores cotidianas, sin hacer nada más allá de otro vídeo, que les llevaron a grabar en una requisa en un garaje, y se equivocaron de lugar. Para no desplegarse, debe haber alguna instrucción, no solo de tipo operativo, que impida o limite los despliegues operativos.
Vamos a otro tipo de catástrofes que han ocurrido en España, como el volcán de La Palma o Filomena aquí en Madrid. Los policías tenemos la obligación, cuando hay una catástrofe, de acudir a nuestra comisaría. En Filomena, hubo compañeros que, sin que nadie les citara, fueron andando y tardaron siete u ocho horas en llegar a trabajar y se pusieron a disposición. Aquí hicimos lo mismo, pero nos dijeron: "A casa, que no pasa nada". Nos dijeron que no pasaba nada y que ya nos llamarían, que se iba a organizar bien. Desde el sindicato, ofrecimos a la Dirección General todas las exenciones de servicio de las que disponíamos en aquel momento, que eran más de 15.000 jornadas. Sin embargo, nos dijeron que lo iban a hacer de otra manera, lo que evidenció un retraso significativo en el despliegue operativo, que se extendió desde el martes hasta el domingo.
Esto no solo se debe a decisiones operativas, sino que detrás de esa decisión hay un trasfondo político. En el ámbito territorial, la máxima autoridad sobre la Policía Nacional es el subdelegado del Gobierno, y por encima de él está la delegada del Gobierno en el ámbito autonómico. Por tanto, no hubo ninguna decisión política que dirigiera los mandos operativos para evitar los saqueos. Desconozco cuáles fueron las conversaciones entre el jefe superior y la delegada del Gobierno, pero los hechos demuestran que no se permitió el despliegue necesario.
Insisto, estamos hablando de un periodo crítico, y la ausencia de la Policía Nacional en la primera noche permitió que se produjeran saqueos. Los valencianos tenemos la percepción clara de que, si la Policía Nacional hubiera estado desplegada a la puerta de los centros comerciales y negocios, esos saqueos se hubieran podido evitar. Entiendo que esto le resulte incómodo, pero aquí se viene a escuchar tanto lo cómodo como lo incómodo. Si se nos permite profundizar, haremos un favor a la gente para que conozcan la realidad de lo sucedido, tal como nos la cuentan los representantes de las organizaciones sindicales.
Es cierto que la mayor parte de la tragedia se focalizó en territorio de la Guardia Civil. Nosotros teníamos competencias en municipios como Torrent, Alzira, Chiribella y Quart de Poblet. Sin embargo, nos mostramos dispuestos a ayudar a los compañeros de la Guardia Civil de otros municipios. La instrucción que permitió esta colaboración, de la que ha presumido el ministro del Interior, fue fundamental para poder actuar.
En el ámbito territorial de la Guardia Civil, no recuerdo ese dato exactamente, pero no fue el primer día, ni el segundo, ni el tercero. Como le contaba al principio, los propios compañeros de la Guardia Civil sufrieron la riada y se convirtieron en víctimas, ya que se les llevaron los coches y no tenían cómo movilizarse. Asimismo, las policías locales de los municipios afectados vieron cómo sus instalaciones estaban anegadas y cómo los coches también se habían perdido, lo que limitó su capacidad de ayudar más allá de lo que pudieron hacer.
Respecto a Valencia, se lo pregunto: ¿es la segunda provincia de España en número de efectivos de la Policía Nacional, después de Madrid? Porque en Barcelona están los Mossos. Es la segunda, sí, de mi época yo recuerdo que era la segunda. Estamos hablando de una comunidad autónoma con 8.000 miembros de la Policía Nacional y otros tantos de la Guardia Civil que podrían haberse movilizado, ya que las personas estaban deseosas de colaborar y ayudar. Sin embargo, no hubo ninguna decisión operativa ni del Jefe Superior de Policía, ni ningún impulso político de la delegada del Gobierno ni del Ministerio del Interior que dijera: "salgan ustedes a echar un cable vestidos de uniforme, que es como corresponde".
No tuvimos la oportunidad. Además, los compañeros de las unidades de intervención de Madrid, que aquí en Madrid tenemos vehículos URO, que son vehículos todoterreno casi militares, y vehículos BMR, que son las tanquetas, ya estaban preparadas para desplazarse a Valencia a la mañana siguiente. Sin embargo, tardaron cuatro días en movilizarse, mientras los valencianos clamaban por ayuda y se sentían abandonados por las administraciones públicas. La dimensión de la tragedia fue muy amplia, y el Gobierno de España, en este caso, parecía estar durmiendo o, tal vez, prolongando la agonía de los valencianos para intentar sacar algún tipo de rédito político. Esa es una valoración que hago yo y que no le voy a pedir que haga usted.
Esto que ustedes están diciendo, ¿tiene alguna relación con las notas de servicio que regulan las instrucciones que reciben para el despliegue operativo y táctico? ¿Hay notas de servicio por escrito que aclaren cuáles son las instrucciones que dio el Jefe Superior de Policía aquel día? No, no tenemos ninguna orden de servicio. No tenemos conocimiento de que hubiera habido ninguna orden de servicio, y debería haberla, lógicamente. Si no tenemos orden de servicio, es muy difícil que podamos desplegarnos. La mayoría de las órdenes que se dieron durante esos días fueron verbales.
Estamos haciendo frente a la mayor tragedia de este país con órdenes verbales. Probablemente, ¿cuál puede ser la razón de esto? ¿Para cubrirse las espaldas los mandos operativos? Por incompetencia, diría yo. Discúlpeme que respire un poco, porque sufrimos mucho, y esto que usted nos está diciendo aún nos hace sufrir o continuar con el sufrimiento.
Instrucciones verbales. A nosotros nos había llegado que, de martes a domingo, hubo una instrucción verbal en la que se dio la orden de refuerzo, que indicaba que se debía reforzar por turno 11 unidades Z, que correspondían a 7 de cada una de las brigadas y 4 respecto a las comisarías de la ciudad de Valencia. 7 más 4, 11 por 2, 22. Así, 22 personas de refuerzo durante los primeros días de martes a domingo por turno, en la segunda provincia de España, en una comunidad con 15.000 efectivos entre Policía y Guardia Civil, y con todos los policías dispuestos a hacerlo. Sin embargo, solo se movilizaron 22 personas por turno.
Se lo hemos preguntado al ministro y no nos ha contestado. ¿Nos puede usted decir si efectivamente tiene algún conocimiento de esto? Ya que no nos contesta el ministro, ni nos envía notas, ni nos explica nada. Ya le digo que órdenes de servicio por escrito no había, o si las hay, desde luego, no nos las han trasladado. La única contestación que tenemos de la dirección general fue el día 4, a una solicitud reiterada.
De ayudar o de ir voluntarios, como fuera, nos remitieron a que, si había algún compañero que quisiera trabajar de forma voluntaria prestando un servicio policial, que efectuaran una comunicación oficial a sus jefes de unidad, haciendo constar que renunciaban a cualquier compensación económica y a cualquier compensación horaria. Eso es lo único que les importaba, que no tuvieran que compensar luego económicamente o con algún tipo de días. Y si queríamos ir voluntarios, que nos remitiéramos al 112.
Ese documento que a nosotros nos llegó, que lo presenta una organización, es contestado por uno de los máximos responsables de la Comisaría Provincial de Valencia. Yo no voy a decir el nombre porque creo que no es el responsable de evitar el despliegue, pero para que los valencianos lo tengan claro, lo que se les impidió desde la policía en un documento firmado por la Jefatura Superior de Policía de Valencia es que ustedes salieran vestidos de uniforme, y les remitieron al 112 para quitar barro, lo cual está muy bien. Pero los valencianos lo que necesitábamos era que se evitaran los saqueos, y para eso necesitábamos que ustedes se desplegaran de uniforme. No necesitábamos quitar barro con policías nacionales, como sucedió con la gente de la Academia de Ávila. Es que lo de Ávila para mí fue una temeridad.
Cuéntenos un poco, por favor, su opinión con respecto al hecho de, en lugar de desplegar a los 2.000 compañeros de las unidades de intervención de las UIP o los 2.190 que tenemos en las UPR, desplazar a compañeros que no han terminado su formación, que no están preparados, y que, al final, es ponerles en riesgo. Porque si cualquier compañero de Ávila hubiera tenido algún percance o se hubiera contagiado de algo, se hubiera pinchado con algo y hubiera cogido alguna enfermedad, ese compañero seguramente no hubiera jurado el cargo. Es una temeridad manifiesta el hecho de utilizar a compañeros que no han terminado su previa formación, que no han terminado sus prácticas profesionales, que no tienen la formación completa para ser policías, llevarles allí únicamente a hacer vídeos.
Desde el punto de vista de los que tenemos familia en la zona, a más a más, nos parecería muy bien, pero al llevar a la gente que no ha terminado la formación sin haberla desplazado antes, lógicamente, las ganas de ayudar que tenían los compañeros de Ávila, que encima era su primer servicio operativo, yo recuerdo que cuando estás en Ávila lo primero que quieres hacer es ponerte el uniforme y salir a ayudar. Está clarísimo. Pero, desde luego, teniendo unidades expertas en este tipo de cosas, y teniendo no solo las unidades de intervención, sino también la unidad que había hecho el curso de riadas, había muchas unidades que se podían haber utilizado.
Las UPRs, el GOI, que es el grupo de intervenciones técnicas que tiene todo tipo de material que se podría haber utilizado, los compañeros de automoción que estuvieron movilizando maquinaria, con grúas, con plumas, estuvieron moviendo todo. Pero podríamos haber utilizado guías caninos, que tenemos compañeros en guías caninos que están para recuperar restos humanos o para encontrar personas. Caballería también podría haber llegado a zonas donde los coches no pueden acceder. Además, tenemos unidad en Valencia, con más de doscientos compañeros de caballería que podían haberse desplegado y que también quisieron venir voluntarios, pero los caballos son de la policía.
Medios aéreos que sí trabajaron, pero en la policía no solo están los medios aéreos de Valencia, hay medios aéreos en muchas demarcaciones que podrían haber sido utilizados. Aquí hemos estado muy acostumbrados, desgraciadamente, a escuchar una frase que ha sido tristemente famosa, que quizás va a ser, junto con la corrupción y otras cuestiones, el legado del señor Sánchez que nos va a dejar al resto de españoles: que si quieren recursos, más recursos, que los pidan. Para movilizar a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, ¿hace falta que se pidan esos recursos o debería de motu propio la delegación del Gobierno, la Jefatura Superior de Policía y el Ministro del Interior movilizarlos? ¿Tiene algo que ver la gestión de la emergencia? El jefe de las unidades de intervención tiene capacidad de movilizar a las unidades de intervención, lógicamente, en todo el territorio. Y, por supuesto, el jefe superior de la comunidad, en este caso de la Comunidad Valenciana, también tiene la capacidad operativa para mover a sus efectivos donde quiera.
No lo discutimos, pero lo que sí que discutimos es que los distintos cuerpos que se integran en la resolución de una emergencia pierdan sus competencias para ser coordinados. Es decir, las labores de la policía siguen siendo responsabilidad de la policía, las labores de la Guardia Civil, de la Guardia Civil. No es responsabilidad su no movilización de la gestión de la emergencia, sino de los responsables de la Delegación de Gobierno y del Ministerio del Interior, que son quienes deben dar lo que parece obvio: una instrucción para movilizarse. Aquellos de nosotros que hemos estado cuatro años y medio gestionando emergencias, tres como subdelegado del gobierno y uno como consejero de Justicia, lo sabemos perfectamente. Es importante que las personas que nos escuchan conozcan esta cuestión.
Para terminar, llevamos 29 minutos y es absolutamente indignante. Le haría una pregunta. Ha habido muchas referencias y nos han llegado numerosas quejas en relación con las dietas. Desde su experiencia como representante de las organizaciones sindicales, me imagino que desde el Ministerio no se les llamó en ningún momento para poder desplegarse ni para pedirles opinión o consejo. Cuéntenos, en su experiencia, ¿cómo se gestionaron esas dietas? Nos llegan quejas de todo tipo, gente que no conoce cuáles fueron los criterios de reparto. Dos personas que realizaron las mismas labores, uno ha cobrado una cantidad y el otro otra. Mandos operativos que se han llevado mucho dinero... Cuéntenos, ¿habla de las dietas por indemnización del servicio o de la productividad que se dio por la DANA? De las productividades, perdón, tiene usted razón, de las productividades. Las dietas, en principio, se pagan cuando se sale fuera, pero lo de la productividad de la DANA fue otra desorganización de la Dirección Adjunta Operativa, que fue la que establece, en teoría, los criterios de reparto, de los cuales no conocemos nada.
Los compañeros, un día, tuvieron conocimiento de que les iban a hacer un ingreso de una cantidad de dinero. A diferencia de la Guardia Civil, que hizo públicos los criterios de reparto, nosotros, de repente, los compañeros entraron un día en su nómina y vieron que habían cobrado una cantidad, sin saber por qué. Compañeros que estaban realizando las mismas labores, uno había cobrado una cosa y otro, la contraria. Compañeros damnificados no habían cobrado. No tenemos conocimiento de nada. Solicitamos reiteradamente que nos dieran los criterios, pero la Dirección Adjunta Operativa no nos contestó y no nos dio ninguna respuesta sobre los criterios o las valoraciones que justificaran los pagos.
A finales de este año, nos citaron en la Dirección General y nos informaron de que iba a haber una detracción porque se había repartido mal. Volvimos a insistir en cuáles eran los criterios de reparto de esa productividad de la DANA, y nos dijeron que no los había. ¿El jefe superior se llevó productividad? No sabemos quién lo ha cobrado y quién no, ni la cuantía. Todo resulta muy oscuro. La verdad es que ni estuvieron a la altura a la hora de movilizar a los compañeros que querían, ni a la hora de repartir las indemnizaciones de productividad por la DANA. Además, el hecho de afectar económicamente a las familias, muchas de ellas víctimas de la DANA, y quitarles el dinero a los compañeros, sin saber todavía por qué, es inaceptable.
Para colmo, que el pago por esa mala gestión sea la prórroga de la jubilación del director adjunto operativo es increíble. Muchas gracias.
Pasamos al siguiente portavoz. En este caso, será por el Grupo Parlamentario Mixto, el señor Carbonell Tatay. Tiene la palabra. Muchas gracias. Con su permiso, señor presidente. Muy buenos días a todos ustedes, señorías. Buenos días, don Adán Rivero Martín. Bienvenido al Senado. Estoy encantado de conocerle.
Nuestro grupo quiere agradecer y felicitar la labor de la policía en estas inundaciones, tanto en su presencia como en el desempeño de sus obligaciones. Es usted el secretario general de Jusapol, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, y participa activamente en los asuntos relacionados con la seguridad pública en España y en la defensa de los policías nacionales. Gracias por comparecer hoy aquí.
Estoy aprendiendo mucho con esta primera intervención suya; me estoy enterando de cosas que no sabía. No se sienta usted en absoluto increpado por mis preguntas, que solo tratan de dar luz a esta catástrofe para mejorar el futuro ante nuevas inundaciones de esta índole que, previsiblemente, irremediablemente, vendrán en el futuro. Algunas de las preguntas que he preparado ya las ha anunciado el senador Luis Santamaría, que me ha precedido en el uso de la palabra, pero creo que es necesario hacer hincapié en ciertos aspectos.
Son varias las preguntas que le voy a plantear en muy poco tiempo, por lo que le ruego la máxima brevedad en sus respuestas y concreción, con un sí o un no en muchas de ellas. Así centraremos el tema sin anécdotas ni desviaciones.
Quiero comentar primero su opinión, que es la de Jusapol, sobre la actuación de los agentes durante la catástrofe, los recursos disponibles de la Policía Nacional en la zona afectada, la coordinación con otras fuerzas y cuerpos de seguridad, y las posibles deficiencias en la gestión de la emergencia por parte de sus jefes del Ministerio del Interior o las autoridades competentes, un tema recurrente en sus críticas a la actual dirección del Ministerio.
Antes de comenzar, voy a hacer lectura de lo que ya han opinado ustedes sobre estas inundaciones. Me gustaría que lo escucharan con atención, tanto sus señorías como la gente que nos pueda oír fuera. En octubre de este año, ustedes han hecho unas contundentes declaraciones denunciando la nefasta gestión de la DANA en Valencia en su primer aniversario.
Empiezo, entre comillas: "Silencio, abandono y caos mientras los policías se jugaban la vida". Debajo de esa contundente frase impresa en su página web se ve una fotografía en la que se observa a mujeres y hombres con el uniforme azul de la Policía Nacional, con las botas llenas de barro, ayudando, y en sus espaldas aún se lee "Policía Nacional". Estas declaraciones escritas en su página web son de acceso público y constituyen una acusación muy concreta y dirigida a la Dirección General de Policía y al Ministerio del Interior por su gestión desastrosa, lenta y vergonzosa.
Así lo leo: "Situación desastrosa, lenta y vergonzosa de la emergencia". Mientras cientos de policías trabajaban día y noche, sin descanso ni medios, la Dirección General de Policía tardó más de tres días en reaccionar. Tres días de silencio y abandono, en los que la gente sufrió saqueos, desamparo y miedo. Fue una absoluta falta de respeto hacia los policías y hacia los ciudadanos.
Durante los primeros días de la DANA, las zonas más afectadas, especialmente en la provincia de Valencia, quedaron desprotegidas, con los agentes locales y autonómicos desbordados y sin refuerzos nacionales. La Dirección General de Policía no ordenó la movilización de efectivos de la Policía Nacional hasta pasados varios días, a pesar de los informes internos que alertaban de robos, saqueos y colapso en las comunicaciones.
No se trató de falta de medios, sino de falta de liderazgo y de sensibilidad. Cuando se necesitaba decisión, hubo burocracia; cuando hacía falta presencia policial, hubo papeleos y retrasos. Yo lo leo y se me ponen los pelos de punta.
Señor Rivero, ¿usted se ratifica en estas denuncias y afirmaciones y cree firmemente que son ciertas?
Sí, por supuesto que me ratifico. Creo que con lo que he recordado a todo el mundo leyendo estas declaraciones de hace un mes y con su ratificación, su comparecencia aquí con estas conclusiones ya queda absolutamente clara. No obstante, empleando mi tiempo, voy a desarrollar y ampliar estas circunstancias con unas cuantas preguntas más directas. Son muchas y, como le he comentado, las he dividido en varios apartados para tratar de recoger todos los aspectos concernientes a la DANA y a la Policía Nacional.
Vamos a ver primero los avisos previos, la previsión y la preparación. ¿Cuándo tuvo conocimiento la Policía Nacional, según la información de que dispone Jupol, de que la DANA del 29 de octubre de 2024 podía tener un impacto grave? Hombre, exactamente no lo sé, pero creo que las comunicaciones que se daban por la prensa indicaban que iba a haber una DANA muy fuerte. Es cierto que en el CECOPI había un compañero, un inspector jefe de la Policía Nacional, que creo que estaba desde el primer momento.
Dígame, ¿cuándo recibió usted la noticia de que esto iba mal? Yo, particularmente, me enteré por los compañeros de Valencia, que fueron los que me trasladaron lo que había pasado, pero no sé exactamente cuándo se produjo la comunicación. ¿Detectaron falta de preparación previa para un escenario de emergencia de esta magnitud? Desde luego, si no había un dispositivo preparado para ello, lógicamente no había preparación.
¿Estaban los efectivos policiales en las zonas afectadas adecuadamente dimensionados en número y medios antes de producirse la catástrofe? El catálogo de puestos de trabajo que hay en la Policía Nacional está obsoleto desde el año 2008. Por lo tanto, si su pregunta se refiere a si hay o no hay suficientes policías allí, la respuesta es que no.
En cuanto a la reactivación de la emergencia y la toma de decisiones, ¿se activaron los planes de emergencia cuando correspondía o se hizo de forma tardía? A la vista está que se activaron de forma tardía. Durante las primeras horas de la DANA, existió una cadena de mando clara y eficaz. ¿Recibieron los agentes instrucciones claras desde el punto de vista operativo? No, no, o sea, obtuvimos la callada por respuesta; no había órdenes operativas de ningún tipo en los primeros días.
¿Cree que algunas decisiones clave se tomaron demasiado tarde, cuando la situación ya era crítica? Sí, sobre todo la decisión de movilizar a los efectivos. La coordinación, que es importante, no funcionó adecuadamente. Desde la perspectiva de Jupol, ¿funcionó la coordinación entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos? Yo creo que no, porque efectivamente allí trabajaron cuerpos policiales y de emergencias de todas las comunidades autónomas.
¿Se produjeron problemas de coordinación entre la Policía Nacional, Protección Civil, sanitarios, policías autonómicas y locales? Sí, se produjeron. ¿Considera usted que la actual estructura competencial en emergencias favorece o entorpece una respuesta eficaz? Hombre, lo que seguramente entorpece es la falta de coordinación. Me gustaría que quedara constancia de este dato, que hemos venido defendiendo desde hace mucho tiempo.
En cuanto a los medios materiales y la protección de los agentes, ¿contaron los agentes desplegados con medios materiales suficientes? Usted ha hablado aquí de mulas; yo lo he aprendido, no sabía que las mulas podían llegar a cualquier sitio y en cualquier circunstancia donde no podía llegar un helicóptero. Contaron, entonces, los agentes con los medios necesarios para hacer frente a la situación.
Entonces, le estoy preguntando si contaron los agentes desplegados con los medios materiales suficientes, los vehículos, los equipos de rescate y la protección personal. Nosotros solicitamos que se proporcionaran tanto los EPIs necesarios como ropa de cambio, pero no lo tuvieron.
¿Hubo policías o compañeros suyos que tuvieron que intervenir asumiendo riesgos excesivos por falta de los medios adecuados? Sí, seguro. ¿Denunció Juspol carencias en materia de medios, recursos o logística durante la emergencia? Sí, y tengo aquí todas las solicitudes que hicimos, al menos cuatro o cinco veces.
¿Se garantizó en todo momento la seguridad de los propios agentes mientras protegían a la población? No siempre. Tiene usted dudas.
En cuanto a la actuación de los agentes de la Policía Nacional durante la DANA, ¿cómo la valora usted? Heroica, por supuesto. Así se lo hemos reconocido y agradecido. ¿Se realizaron labores de rescate, evacuación y control del orden público en condiciones extremas? Sí.
¿Hubo momentos de colapso operativo que pusieran en grave riesgo tanto a ciudadanos como a policías? Lógicamente, sí. Hubo un colapso porque no estuvimos, ni desde el primer día ni con toda la capacidad que podíamos haber movilizado. Ha quedado claro y el escenario lo hemos vivido.
¿Se reforzó de forma suficiente la presencia policial en las zonas afectadas? No. ¿Se garantizó la seguridad frente a robos, saqueos y situaciones de desorden? Ha contestado usted que los tres primeros días no.
¿Han sufrido los agentes sobrecarga laboral, falta de descansos o deficiencias en compensaciones? Sí, se ha comentado aquí. Esto es importante, cuando vemos a las víctimas, todo lo que pasó allí, aquella desgracia.
¿Se ha prestado la suficiente atención psicológica a los policías que intervinieron en situaciones especialmente traumáticas para ellos? Existe un gabinete psicológico dentro de la Policía Nacional, pero desconozco si han atendido a algún compañero.
A juicio de Juspol, ¿falló más la previsión, la coordinación, la respuesta operativa o la dirección política de la emergencia? Desde lo que puedo hablar, que es la gestión operativa, creo que falló la dirección política de emergencia, la cogobernanza, el Estado y las comunidades autónomas.
¿Considera usted que la gestión de esta DANA estuvo a la altura de la gravedad de la situación? A la vista de lo ocurrido, no. ¿Se podrían haber reducido los daños personales y materiales con una mejor gestión, tanto política como policial? Sí, evidentemente.
Nosotros podríamos haber ayudado a evitar saqueos y a intentar salvar a personas en peligro. ¿Ha habido a su juicio una asunción real de responsabilidades políticas tras lo ocurrido? No tengo capacidad para hacer valoraciones sobre responsabilidades políticas, pero operativas no ha habido ninguna.