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ESP - Senado - Cultura - 15 de diciembre de 2025

15 de diciembre de 2025
16:00

Contexto de la sesión

Comisión de Cultura - 2025-12-15 17:00 - Sala: Sala Clara Campoamor - 2 puntos en agenda

Vista pública limitada

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Bueno, pues muy buenas tardes, señorías. Gracias una vez más por la asistencia a esta Comisión de Cultura. Empezamos, como siempre, por la aprobación del acta anterior, de la pasada comisión del día 4 de diciembre. ¿Alguna objeción? Entiendo que la aprobamos por unanimidad, señora letrada. Sin duda, permítanme primero que le dé las gracias y la más cordial bienvenida a nuestra secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, doña María González Veracruz, quien nos viene a informar sobre la incidencia de la inteligencia artificial en el campo de la creación cultural, que es el objetivo que nos hemos marcado en esta comisión, por el impacto que entendemos todos que supone para este sector. Así que recordar a sus señorías que tienen los tiempos de intervención establecidos: la compareciente dispondrá de entre quince y veinte minutos en su exposición inicial, y diez minutos para su finalización. Sus señorías, entre cinco y siete minutos, que se ajusten lo máximo posible. Muchas gracias a todos y, cuando usted quiera, comenzamos la comisión. Muchísimas gracias, presidente. Es un placer, la verdad, para mí estar en el Senado, en la Cámara Alta, porque cuando una persona ha sido parlamentaria en su vida, en mi caso diputada, creo que es una huella que queda para siempre. Desde luego, mi respeto y el honor que supone ser parlamentaria se siente desde el momento en que se cruza la puerta del Senado. Quiero agradecer a los señores senadores y senadoras la invitación para poder intervenir en esta Comisión de Cultura. Me parece que las comisiones, y lo digo por experiencia propia, siempre han sido un espacio que ha permitido profundizar en debates relevantes con cierto sosiego. Lo que la inteligencia artificial está suponiendo en el mundo y cómo está afectando, por supuesto, a la cultura, como al resto de sectores y de derechos, merece un debate sosegado y profundo. Creo que están acertando en el nivel de comparecientes que están convocando a la Cámara. Lo que pretendo es dar cuenta de la iniciativa que el Gobierno está liderando en materia de inteligencia artificial, en un campo en el que, como ustedes saben, España y Europa se juegan gran parte de su soberanía y del futuro en los próximos años. No les descubro nada si les digo que vivimos un momento de cambio histórico, y que la inteligencia artificial supone cambios drásticos a todos los niveles que afectarán nuestras vidas. Realmente, no somos capaces todavía de medir cuánto cambiará el mundo. De hecho, otros avances tecnológicos, como las plataformas digitales, ya lo han hecho. Pero lo que sí tenemos claro desde el Gobierno es que debemos ser capaces de aprovechar sus beneficios, multiplicar las oportunidades y minimizar y controlar sus riesgos, que, por supuesto, los tiene. En este momento de cambio radical, España pudo estar en otras cosas o dejarse llevar, pero eligió estar a la cabeza y convertirse en un país con ciertos liderazgos, un país de innovación, de regulación y de protección de los derechos, y, por supuesto, seguir siendo un país de creatividad y de producción de sus creadores. Para lograr que la revolución de la inteligencia artificial se haga en función de los intereses de la ciudadanía, bajo el prisma de las personas y no a merced de los intereses de otros. Por eso puedo afirmar con total claridad que la revolución digital que está liderando España es humanista, respetuosa con los derechos y con la ciudadanía, y con las personas en el centro de todas las decisiones. Con los derechos de todos, desde los niños y niñas y los más jóvenes hasta los trabajadores y trabajadoras, y, por supuesto, de los creadores y las creadoras. Voy a contar algunos ejemplos que ilustran esto que digo, porque puede sonar grandilocuente, pero es la realidad que vivimos desde el Gobierno cuando estamos en la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York o en el G20 digital en Sudáfrica. España aprobó en 2021 la primera estrategia de inteligencia artificial, cuando todavía ni siquiera existía ChatGPT, el chatbot que ha popularizado la IA generativa en todo el mundo. Esta estrategia de inteligencia artificial, creo que es un dato relevante, se renueva en 2024 para darle un mayor impulso, adaptarla a todos los cambios y también para dotarla de una mayor asignación presupuestaria.
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Gracias. Ya aparece por primera vez y explícitamente la garantía, la protección de los derechos fundamentales en general, así como la protección de los derechos de propiedad intelectual y de los datos personales, desarrollando un marco de mejores prácticas. Esta es la Estrategia de Inteligencia Artificial 2024, que les invito a consultar y a leer, porque la inteligencia artificial está en boca de todos. Es muy importante conocer cuáles son nuestros ejes, nuestras palancas, que no son del Gobierno, sino que son las políticas públicas marcadas por el Gobierno, involucrando a toda la sociedad, a las comunidades autónomas, a los ayuntamientos, al tejido productivo e incluso a organizaciones del tercer sector. Permítanme presentar tres ejemplos que demuestran el liderazgo de España en este ámbito. El más importante es que, durante la presidencia de España en la Unión Europea, se aprobó el primer reglamento de inteligencia artificial del mundo. Esto lo digo con la tranquilidad de que no era yo la secretaria de Estado de Civilización e Inteligencia Artificial, sino que era la secretaria de Estado de Telecomunicaciones, y pude observar cómo, bajo el liderazgo de Nadia Calviño y Carmen Martí, se logró este esfuerzo fundamental para aprobar una legislación pionera que protege cómo debe desarrollarse la inteligencia artificial, fomentando la innovación y el respeto a los derechos. Es clave entender el prisma con el que se aborda la inteligencia artificial desde España, como una herramienta transformadora que debe someterse siempre a nuestro ordenamiento jurídico, a nuestra historia y a nuestra cultura. Estamos firmemente convencidos de que la inteligencia artificial debe estar al servicio de nuestra cultura y ser una palanca que nos permita alcanzar metas que antes no imaginábamos, siempre con nuestros valores europeos en el centro. Otro ejemplo significativo es la creación de la primera agencia de supervisión de inteligencia artificial de Europa, la AESIA, que tiene sede en Coruña. Esta agencia tiene como objetivo supervisar que el desarrollo de la inteligencia artificial se realice de forma coherente con la regulación de la Unión Europea y nuestro marco de derechos y deberes. Además, la AESIA desempeña un papel clave en la generación de inteligencia en torno a la inteligencia artificial, asegurando un despliegue responsable y un uso sostenible y confiable de esta tecnología. Esto es fundamental para que la ciudadanía, en todos sus ámbitos, también en el cultural, pueda sentirse más segura y tener certeza sobre la inteligencia artificial. Por último, quiero destacar el trabajo que estamos realizando desde España con las Naciones Unidas. Hemos sido capaces de articular, en el marco europeo, el primer reglamento de inteligencia artificial con un fuerte liderazgo de nuestro país. Creemos que es necesario establecer una gran conversación global, ya que la tecnología y la inteligencia artificial no tienen fronteras, y cualquier solución debe ser global. España ha sido uno de los dos países, junto con Costa Rica, co-facilitador del proceso en la ONU, que ha culminado con éxito en un acuerdo histórico para poner en marcha el primer diálogo global sobre inteligencia artificial. Esto nos permitirá diseñar espacios comunes donde se establecerán reglas a nivel mundial sobre esta tecnología. El primer panel de científicos de inteligencia artificial se celebrará en España, y tenemos un acuerdo específico con una contribución voluntaria de tres millones de euros para crear en Valencia una división de la Oficina de Tecnologías Digitales y Emergentes de la ONU, que será un laboratorio internacional de gobernanza en inteligencia artificial llamado AI for Humanity Lab. Como pueden ver, estos son solo algunos ejemplos, y me disculpo por extenderme en el tiempo.
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También me apetecía mucho estimular a los señores senadores, que sé que han estado haciendo un gran trabajo en la Comisión de Ciencia por la ponencia sobre inteligencia artificial, a conocer un poco más sobre todas las acciones y políticas de Estado que estamos llevando a cabo en el marco de esta revolución digital, que ya está transformando nuestro país, haciendo crecer la economía y situándonos en algunos aspectos como un país muy relevante, en algunos casos pionero en el mundo. Estoy convencida, y así nos lo dice el tejido productivo, que es una suerte tener este liderazgo, contar con un gobierno que esté apostando y movilizando recursos públicos para ganar soberanía estratégica, dotándonos de infraestructuras públicas y de las capacidades necesarias para desarrollar nuestros propios proyectos de inteligencia artificial. Un gobierno que mira al futuro y apuesta por tecnologías que están llamadas a cambiar el tejido productivo y todos los sectores, incluidas las profesiones y, por supuesto, el cultural. Es importante señalar que España es un país de innovación y emprendimiento, pero también de gran creatividad. Por ello, en el diseño de las políticas, y desde el prisma de mi responsabilidad, es fundamental que nadie se quede atrás en esta revolución, desde las políticas de despliegue de conectividad hasta el Plan Nacional de Competencias Digitales. La inteligencia artificial no puede ser una palanca de desigualdad; debe ser una garantía de oportunidades. Estamos convencidos de que nuestras acciones pueden diseñar los próximos pasos hacia donde se dirige el mundo con el desarrollo de la inteligencia artificial. Por eso es tan relevante esta estrategia de inteligencia artificial y los resultados que ya hemos obtenido. En lugar de enfrentar frenos que podrían existir en otros países, como la capacidad de supercomputación o la inversión, estamos desarrollando palancas que promueven nuestros valores, respetando los derechos y garantizando la accesibilidad y democratización de la inteligencia artificial. Un ejemplo de ello es que hemos conseguido establecer dos fábricas de inteligencia artificial, como parte de las iniciativas puestas en marcha por la Comisión Europea. España es uno de los tres países de la Unión Europea que cuenta con dos fábricas de inteligencia artificial: una en el Centro Nacional de Supercomputación, en el Barcelona Supercomputing Center, uno de los supercomputadores más potentes de Europa y del mundo, y otra en Galicia. Esta capacidad de supercomputación, accesible a empresas y startups, es una palanca que nos garantiza un desarrollo significativo de la inteligencia artificial en todos los rincones de nuestro país y de nuestra economía, así como en Europa. Además, hemos puesto en marcha la primera familia de modelos de inteligencia artificial pública y abierta del Estado español. Hemos sido pioneros en el entrenamiento de un modelo de lenguaje que incluye un 20% en castellano y en lenguas cooficiales, realizando un trabajo de investigación con el Centro Nacional de Supercomputación que nos diferencia y nos hace especiales. Invertir en nuestra lengua, la de 500 millones de hispanohablantes en el mundo, y ofrecer modelos de inteligencia artificial entrenados con nuestra cultura, con sesgos distintos a los de los modelos anglosajones, es fundamental. Me lleva a plantearles algunas preguntas: ¿Preferimos que la inteligencia artificial piense en inglés como único patrimonio, o queremos que lo haga en castellano, en catalán, en gallego o en euskera? Queremos que la inteligencia artificial entienda mejor nuestra cultura, nuestra historia, nuestro patrimonio. Desde el gobierno, pensamos, y así lo compartimos con el tejido productivo y las comunidades de desarrollo de inteligencia artificial abierta, que en un mundo hiperconectado y globalizado, es esencial contar con modelos propios, públicos y abiertos que comprendan nuestra cultura como herramienta de soberanía estratégica y digital, así como una alianza con todos los países de habla iberoamericana. El tiempo nos ha ido dando la razón, ya que este proyecto, que comenzó hace dos años, sigue avanzando con firmeza.
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Tenía a lo mejor más críticas o más preguntas al respecto, pero hoy, y después de todas las tensiones geopolíticas vividas, ya hay otros países europeos que han seguido nuestra estela. La propia Comisión Europea está inmersa en el proyecto Open Euro LLM, que es precisamente lo que España ha hecho con los modelos Alia, hacerlo a nivel europeo. En definitiva, para nosotros esto es una apuesta por nuestra creación, por nuestra cultura, por la riqueza cultural y lingüística, con un modelo propio que evoluciona día a día, que está abierto. Precisamente este miércoles, pasado mañana, tendremos el primer desafío de la comunidad abierta de inteligencia artificial, un prompatón, en el que los desarrolladores y las personas expertas responderán al reto de cómo tener una inteligencia artificial más sostenible, con una infraestructura pública disponible para ellos. Eso es formación, eso es capacidades, eso es talento. Por lo tanto, lo que pretendo trasladarles es que somos tecnooptimistas, pero no somos para nada tecnoingenuos. La inteligencia artificial genera dilemas y supone un cambio total de escenario, desde luego tiene riesgos que hay que asumir: vulneración de derechos, desinformación y deshumanización, así como riesgos sistémicos que afectan a los procesos electorales, entre otros. Por eso, este Gobierno tiene muy claro que es necesario contar con la complicidad de toda la Cámara y de todos los grupos, como ha sucedido en el Parlamento Europeo, para apostar por una regulación que ofrezca seguridad y respeto escrupuloso a los derechos. Es fundamental trasladarles que el escudo democrático diseñado en Europa, en Bruselas, con el voto de todos los grupos mayoritarios de la Eurocámara, está ahora en el Congreso de los Diputados. El desarrollo de la Digital Service Act, de la directiva de servicios, es un ejemplo de ello, y les pido su apoyo, porque es imprescindible para la protección de los menores y de todos los derechos. También lo será el desarrollo del proyecto de ley de inteligencia artificial, que desarrolla la IA Act, el reglamento de inteligencia artificial, aunque este todavía tiene que entrar en fase parlamentaria. Es imprescindible que seamos capaces de ponernos de acuerdo, como muchas veces sucede en esta Comisión de Cultura y en las comisiones de digitalización. En mi época, apoyé desde la oposición proyectos de ley del Gobierno, como la Ley General de Telecomunicaciones, y eso ha sucedido así también en las últimas legislaturas. Son proyectos de ley que trascienden legislaturas y que buscan dotar a la CNMC de herramientas para ser más eficaces contra la violencia en las redes sociales y para la protección de los menores, así como de los derechos de propiedad intelectual. Por eso les pido su complicidad en este ambiente. Creemos, como el 93,4% de los ciudadanos españoles, según el CIS, que no hay duda sobre la necesidad de regulación. No exagero al decir que no hay un gobierno que esté impulsando tanto una innovación regulada y ordenada como lo está haciendo este Gobierno. A la vez, estamos apostando por el talento, la formación y la investigación como el mejor antídoto ante la posible transformación de los empleos. Hemos impulsado más de veinte cátedras de investigación en inteligencia artificial con universidades públicas y empresas de todo el país, un modelo absolutamente novedoso e innovador que nunca se había financiado desde el Gobierno. Estas cátedras están dando grandes resultados, y se han puesto en marcha 370 contratos de investigación, contratos de excelencia, construyendo la generación IA, para que lo que surja de inteligencia artificial en este país esté basado en la excelencia y en la mejora de la investigación, en soluciones para el sector salud o para la agricultura. A la vez, estamos formando a miles de personas en todo el territorio español, con una media de diez mil personas por semana en capacitaciones digitales. Hablo de trabajadores, desempleados, colectivos vulnerables e incluso de esos campamentos digitales en los colegios públicos de toda España, que se realizan a través de las comunidades autónomas. Todas estas iniciativas responden al Plan Nacional de Competencias Digitales. En esta revolución que estamos viviendo, estamos tratando de poner todas las herramientas necesarias.
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Para que no se quede nadie atrás, es fundamental que estemos capacitados y a la altura de lo que la inteligencia artificial y la tecnología requieren en cada puesto de trabajo, en todos los sectores, incluido el cultural. En este sentido, les traigo una buena noticia desde mi perspectiva tecnooptimista: los datos del INE de octubre evidencian que, por primera vez en la historia, ha habido un sorpaso en la creación de empleo. Se han generado más empleos cualificados en tecnología, profesiones científicas y programación que en sectores tradicionales. En octubre pasado, se crearon más puestos de trabajo tecnológicos que de camareros, lo cual es un signo claro y positivo de la evolución del mercado laboral en España. Además, el informe de Stanford que se presentó este fin de semana nos posiciona como el primer país en inteligencia artificial, lo que es un dato alentador. La inteligencia artificial nos ofrece numerosas oportunidades: contribuye a la lucha contra el cambio climático, mejora la detección precoz de enfermedades, y promueve la sostenibilidad. También aporta beneficios significativos al sector cultural, mejorando procesos de conservación, difusión y restauración del patrimonio, así como facilitando nuevas formas de creación artística. Desde el Gobierno, estamos estimulando e invirtiendo en estos proyectos. Por ejemplo, hemos creado redes especializadas y territorializadas a través de los proyectos RITEC, con una inversión de 250 millones de euros para las comunidades autónomas más fuertes tecnológicamente, para que se asocien con empresas y fortalezcan sus capacidades. Esto ha impactado directamente en la cultura, como se evidencia en el Plan de Digitalización e Inteligencia Artificial del Patrimonio Prehistórico de Cantabria y Asturias, con una inversión de casi 13 millones de euros, y en el Knowledge Heritage Network, que incluye actuaciones innovadoras en Aragón, Castilla y León y Galicia, con un presupuesto aproximado de 12 millones de euros. Perdónenme, señorías, que dedique tanto tiempo a hablar de lo positivo, pero es que se discute tanto de lo negativo que siento la obligación, como Secretaria de Estado de Inteligencia Artificial, de resaltar también lo positivo. Es fundamental tener una narrativa optimista sobre la inteligencia artificial para que la ciudadanía, los jóvenes que deciden qué estudiar, los emprendedores y los pequeños y medianos empresarios vean el abanico de posibilidades que se presenta ante ellos. Debemos aprovechar estas oportunidades con una óptica que respete los valores europeos y una visión de la tecnología responsable y ética. La inteligencia artificial ya está ayudando enormemente al sector cultural. Y no soy ingenua; no minimizo los dilemas y retos que enfrentamos. En septiembre pasado, durante el Festival de San Sebastián, organizamos las Jornadas sobre el Audiovisual Español, donde escuchamos a representantes de alto nivel de nuestra industria, productoras de animación y ficción, que explicaron cómo están integrando la inteligencia artificial en sus procesos. Coincidieron en que la inteligencia artificial no puede ni debe sustituir la creatividad humana. El ser humano es quien aporta la capacidad de pensar más allá de las normas y patrones establecidos. La llegada de la inteligencia artificial, en muchos casos, está creando más espacio para la creatividad, la invención y la realización de tareas de valor, permitiendo poner en marcha ideas que antes eran técnicamente inviables. Está claro que este Gobierno está comprometido con este avance.
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Un mundo con creatividad, y yo creo que tengo la complicidad de esta comisión para ello. Quiero remarcar que el presidente Sánchez lo dejó muy claro, además públicamente y junto a las entidades de gestión, que la inteligencia artificial debe respetar escrupulosamente los derechos de autor, como recoge la estrategia de inteligencia artificial. Por eso, abogamos y trabajamos por buscar acuerdos que den respuestas imaginativas, valientes y creativas a los retos que tenemos encima de la mesa. También necesitamos que se apliquen todas las leyes, desde el reglamento de inteligencia artificial hasta la DSA, y para eso deben aprobarse esas leyes en España, logrando así una regulación que permita que esa innovación, en la que España tiene tanto talento y creatividad, genere valor añadido. Estoy convencida de que, con la potencialidad que supone la inteligencia artificial, si conseguimos ese equilibrio necesario, seremos capaces de aumentar y multiplicar nuestras capacidades. Estamos en un cambio de era. Unámonos para minimizar los riesgos, potenciar lo bueno y conseguir lo que hemos logrado con el Plan España Audiovisual de Europa. Hemos conseguido romper barreras, alcanzar resultados en empleo y capacidad de producción, y nuestros contenidos son reconocidos en el mundo, siendo otros países un modelo a seguir. Hagamos del modelo español un referente. No tengo todas las soluciones, les mentiría si dijera que tengo respuestas a un problema global tan complicado, pero sí que tenemos la mano tendida a explorar todo tipo de soluciones a través del acuerdo con las empresas, los trabajadores y, por supuesto, con todos los grupos políticos. La innovación solo es beneficiosa si se realiza con respeto a las normas y con las personas en el centro. Muchísimas gracias. Estoy deseando escuchar sus aportaciones y preguntas para enriquecer nuestros planteamientos y ejercer esa escucha activa que nos caracteriza desde la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. Ahora, pasamos al turno de portavoces. Entiendo que por parte del Grupo Mixto no se encuentra en la sala ningún representante, tampoco del Grupo Federal. Por tanto, le doy la palabra al senador Iñaki López, del Grupo Parlamentario Vasco. Gracias, presidente. Es una pena que no estén otros grupos, porque estamos tratando un asunto de gran importancia, que tiene una capacidad transformadora significativa. Posiblemente, al igual que otros hitos en la historia, la inteligencia artificial marcará una época, como lo hizo la aparición de Internet. La cuestión de la inteligencia artificial plantea un complicado equilibrio entre grandes corporaciones con intereses en esta tecnología y una ciudadanía que, en muchos casos, se siente indefensa. También debemos considerar a las pymes, que se encuentran en la otra parte de esa balanza. Recientemente, hemos visto la respuesta de Estados Unidos, o de figuras como Elon Musk, cuando se ha intentado proteger a la ciudadanía europea de ataques. Lo fundamental es que Europa mantenga sus valores y siga poniendo a las personas en el centro, sin anteponer los intereses de unos pocos.
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Intereses económicos de grandes manos que sigamos poniendo siempre a las personas y, además, nuestro tejido industrial, nuestras pequeñas y medianas empresas, en el centro, y que las defendamos en todo esto. Ahí está la dificultad en ser capaces de fomentar la inteligencia artificial con el respeto de los derechos. En esta comisión, lo que estamos tratando son derechos, básicamente culturales, aunque es cierto que las creaciones son culturales, son industriales, es software, son bases de datos, investigación, conocimiento científico, etcétera. Insisto, aquí estamos hablando sobre todo de derechos de personas autoras, que pueden ser de todo tipo, desde creaciones plásticas y artísticas, literarias, hasta obras cinematográficas. Además, es necesario reconocer que la tecnología avanza, está viva y va evolucionando. Por lo tanto, la defensa de nuestros valores y de las personas creadoras debe ser también una defensa viva. No basta con tomar unas medidas o aprobar una legislación; debemos estar muy vigilantes para seguir evolucionando en esa defensa y en esa legislación, porque la inteligencia artificial está en constante evolución. Casi cada mes nos encontramos con nuevas realidades. Hasta hace poco, hablábamos de la inteligencia artificial generativa, pero ya se empieza a hablar de un nuevo paso, que es la inteligencia artificial agentiva, que va más allá y es capaz de crear de formas más complejas, lo que complica aún más la defensa de las personas autoras. Ahí está la dicotomía entre ser tecnoingenuos y no ser tecnofóbicos. Debemos ser capaces de aprovechar la oportunidad sin que esta nos engulla. Esa es la gran diferencia. Creo que ya he agotado el tiempo, así que lo dejo para la siguiente intervención. Muchas gracias. Por parte del Grupo Plural, tampoco veo a la señora Delgado, por lo tanto, la izquierda por la independencia tampoco está. Doy la palabra por el Grupo Socialista a su señoría Marta Saavedra. Muchas gracias, presidente. Buenas tardes a todos y a todas. Quisiera comenzar agradeciendo la comparecencia de la Secretaria de Estado en esta comisión y darle la bienvenida en nombre del Grupo Socialista. Como usted sabe, hablar hoy de inteligencia artificial es también hablar de derechos culturales y del futuro del sector cultural y creativo. En el contexto de otra comisión, de la que usted también ha dado cuenta antes, la de Innovación, Ciencia y Universidades del Senado, se ha puesto de manifiesto que estamos ante una tecnología que no es neutra; tiene una gran afectación que trasciende lo técnico y afecta de lleno a la cultura. La IA generativa ha puesto en jaque los requisitos que se recogen en el Manifiesto sobre los Derechos Fundamentales de las Profesiones Culturales, especialmente en ese valor humanístico que usted ha mencionado, que incluye la creatividad, la libertad de expresión y la dignidad laboral de los creadores. Por todo ello, es fundamental tener en cuenta que también afecta a la propiedad intelectual. En este sentido, es esencial mantener un diálogo con las entidades de gestión para el desarrollo eficiente de la tecnología, que ofrezca garantías suficientes a los usuarios y a los desarrolladores. Los derechos intelectuales son valiosos, deben seguir siéndolo y forman parte de nuestro patrimonio intelectual. Aquí entramos en la importancia de la regulación, un tema que me ha gustado que usted traiga con especial atención.
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Hay que impulsar esa regulación humanista, efectivamente, no puedo estar más de acuerdo. Algunos intervinientes en estas sesiones nos han comentado que se está produciendo una vulneración masiva y sistemática de los derechos de la propiedad intelectual en las fases de entrenamiento y explotación comercial. Creo que la labor que se lleva a cabo, especialmente desde su secretaría en este sentido, es y debe seguir siendo importante. Quiero mencionar hitos como el sandbox regulatorio de la inteligencia artificial o el despliegue de la Agencia Española de Supervisión hacia ella, para garantizar esos derechos que se reclaman y la seguridad jurídica que debemos asegurar. Y aquí le lanzo la primera pregunta: ¿de qué manera específica la legislación vigente y la que se está transponiendo nos garantizan esa protección de derechos? Esto es importante y se habla mucho aquí en la Comisión de Cultura. Avanzar en mecanismos de transparencia e identificación de los contenidos generados o asistidos por inteligencia artificial, especialmente en cultura, es algo prioritario y muy urgente. Pero claro, no solamente hay que centrarse en la legislación; también debemos detenernos en la concienciación. Me ha gustado que se mencionen estas experiencias que se llevan a cabo. En ese ecosistema de protección que se demanda, ¿qué rol juegan las empresas y qué rol juegan los usuarios? En las comunidades autónomas se ha mencionado el proyecto RETEC, y creo que hay que tomar medidas específicas para darle una buena promoción y que sea efectivo. España se ha posicionado ya en Europa a la vanguardia en la aplicación del reglamento europeo, lo creo firmemente. Y cuando se habla de ello en Europa, también se incide mucho en las infraestructuras. Sabemos que en España se han impulsado infraestructuras públicas y abiertas como ALIA, lo que refuerza la soberanía tecnológica y lingüística. Pero me pregunto: ¿qué papel está jugando realmente España y la Unión Europea en todo esto? ¿Usted cree que vamos a ser capaces de encontrar nuestro sitio en este mundo tan complicado que representa la inteligencia artificial? En fin, por ir terminando, quiero destacar que España ha apostado fuerte en materia de inteligencia artificial y que, como nos decía recientemente Iván García del Blanco en esta comisión, la inteligencia artificial no puede desarrollarse al margen de la creación cultural ni de los derechos de autor. Esto debe ser la bandera en todos los foros y espacios en los que se hable de este asunto, porque es una demanda de los creadores y de los autores. España debe apostar por ese modelo propio al que usted aludía antes. Creo que estamos en el camino, me alegra escuchar todas esas acciones que se están implementando, pero ese modelo también debe situar a la cultura y a los derechos de los creadores en el centro. Le quiero agradecer hoy su intervención y esa llamada a la unión y a los acuerdos, porque espero que todos y todas estemos a la altura. Muchas gracias. Muchas gracias, señoría. Tiene la palabra por parte del Grupo Popular la senadora Natalia Ocerán. Gracias, señor presidente. Buenas tardes, señora secretaria de Estado. Agradecemos su comparecencia hoy aquí ante la Comisión de Cultura, porque no debatimos sobre una innovación abstracta ni sobre una promesa futura. Hablamos de la incidencia real, inmediata y medible de la inteligencia artificial en el ecosistema de la creación cultural en España, un sector que, como usted sabe, representa entre un 2,3 y un 3,3% de nuestro PIB y que da empleo directo a cerca de 800.000 personas. En las comparecencias anteriores que hemos tenido aquí en esta comisión, hemos escuchado un diagnóstico que se repite de forma constante, tanto por parte de los representantes de los creadores como de expertos independientes. La inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria al servicio de la creación, pero tal y como se está desplegando hoy, está generando un profundo desequilibrio en el reparto de valor entre los creadores y las grandes plataformas tecnológicas. Ese desequilibrio no es únicamente tecnológico; es económico, jurídico y también cultural. Se están utilizando de forma masiva obras literarias, musicales, audiovisuales, artículos de prensa, guiones y fotografías protegidas por derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial sin autorización previa, sin remuneración, vulnerando los principios básicos de nuestra ley de propiedad intelectual, cuyo artículo 17 reconoce a los autores el derecho...
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Gracias, señora presidenta. El nuevo reglamento europeo de inteligencia artificial reconoce la realidad de la propiedad intelectual y obliga a los proveedores de modelos de propósito general a respetar esta normativa, así como a publicar resúmenes de los datos utilizados en el entrenamiento. Sin embargo, como han denunciado 38 organizaciones internacionales de creadores, la aplicación práctica de este reglamento corre el riesgo de convertirse en una obligación formal, sin garantías reales, que no permite a los autores saber si sus obras han sido utilizadas ni reclamar una compensación efectiva. Hoy, señora secretaria de Estado, un autor español no tiene una vía realista para saber si su obra ha alimentado un modelo de IA ni para participar en el valor económico generado. Esta situación no es compatible con nuestro marco jurídico ni con el principio de justicia retributiva que debe regir el mercado cultural. Las consecuencias económicas son ya visibles. Estudios recientes de la SGAE advierten que la inteligencia artificial generativa podría reducir hasta un 28% los ingresos por derechos de autor musicales en España antes de 2028, con pérdidas estimadas de hasta 100 millones de euros anuales y un impacto acumulado que podría superar los 160 millones de euros en apenas tres años. A ello se suma un fenómeno igualmente preocupante: la inundación de contenidos generados por IA, sin intención humana y con un coste marginal cercano a cero, que compiten en los mismos canales de distribución que las obras creadas por personas reales, muchas veces sin etiquetado ni diferenciación. En este contexto, resulta especialmente relevante que la propia Secretaría de Estado que usted dirige haya asumido públicamente un compromiso con una IA española respetuosa con los derechos de autor, basada en tres principios claros: autorización, remuneración y transparencia. Así se defendió en foros sectoriales como en el IBER 2025 y en el marco del programa de derechos digitales de Red.es. Por todo ello, señora secretaria de Estado, desde nuestro grupo queremos plantearle una cuestión de fondo. ¿Cómo piensa el Gobierno garantizar que la política pública de inteligencia artificial no se convierta en una gran máquina de extracción del valor del trabajo creativo hacia unas pocas plataformas, sino en una verdadera aliada de los creadores conforme al marco jurídico vigente? Usted comparece hoy no solo para describir una situación, sino como responsable de un departamento que negocia en Bruselas, impulsa proyectos de IA, gestiona fondos europeos y tiene capacidad real para condicionar qué modelos se utilizan, con qué datos se entrenan y bajo qué reglas. Desde esta comisión queremos conocer con claridad qué diagnósticos comparte su secretaría sobre el impacto económico y laboral de la IA en la creación cultural, qué medidas concretas piensa adoptar para garantizar la autorización previa y la remuneración justa de los creadores, y qué garantías puede ofrecer hoy a autores, intérpretes, editores y profesionales de la cultura para que la inteligencia artificial avance sin erosionar los fundamentos económicos y jurídicos de la creación cultural en España. Porque proteger la cultura, señora secretaria de Estado, no es frenar la innovación, es hacerla compatible con el Estado de derecho, con la propiedad intelectual y con la dignidad profesional de quienes la crean. Muchas gracias. A continuación, señora González Berglú, tiene usted la palabra para cerrar este debate. Muchas gracias por todas las intervenciones. Podría remitirme, como he hecho en mi intervención, al marco regulatorio que tenemos en Europa, el escudo democrático que nos gusta llamar, es decir, la DSA, la ENFA y el reglamento de inteligencia artificial. En mi opinión, como han señalado otros comparecientes, son el marco legal que debe proteger todos los derechos, incluidos los derechos de propiedad intelectual. Lo que debemos asegurar es su aplicación, especialmente en los casos de las grandes plataformas o de los grandes modelos, donde puede estar la opacidad, la falta de trazabilidad y la falta de remuneración.
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Etcétera, etcétera, es donde está el ámbito legal que hay que aplicar al doscientos por cien, que es donde yo creo que está todavía el reto para esas garantías que sus señorías me preguntan y apelan al respecto. A mí lo que me alegra más de la comisión y de todas las intervenciones es que veo que estamos absolutamente alineados, y eso es fundamental para poder dar respuesta a los problemas que no son fáciles, que son globales y mundiales, y que, como decía al final de mi intervención anterior, requieren de grandes acuerdos. Primero, porque para poder ser mucho más efectivos en esa aplicación de la ley, lo que necesitamos es aprobar las nuestras, las que nos van a permitir tener todas las herramientas en España a pleno rendimiento para poder ser lo suficientemente eficaces. Por eso les pido que, cuando venga al Senado, puedan hablar con sus compañeros del grupo parlamentario en el Congreso para que apoyen la ley de mejora de gobernanza democrática en servicios digitales. Además, aunque vayan en el mismo proyecto, son dos temas diferentes: la de medios de comunicación y, por supuesto, la de inteligencia artificial. El equilibrio del que hablaba al final, y al que sobre todo me apelaba la senadora del Partido Popular, solo se puede dar, sobre todo, con ejemplos. Porque nosotros, a nivel Estado, no tenemos la capacidad de regular solos; eso se puede regular a nivel europeo y luego aplicar, insisto, firmemente esa regulación. Si no, evidentemente no tiene efecto, como creo que dejaba entrever el senador del Partido Nacionalista Vasco. Lo que nosotros podemos hacer, y en lo que estamos poniendo mucho empeño desde hace ya mucho tiempo, es llegar a grandes acuerdos que sean ejemplares y que demuestren que es posible ese equilibrio entre la protección de los derechos y la innovación en los sectores. Es lo que hemos intentado hacer, por ejemplo, con el sandbox de inteligencia artificial, que es clave para el éxito del modelo económico español. Al final, el haber conseguido, por acuerdo con los sindicatos y con los empresarios, una reforma laboral que nos permite subir el salario mínimo y crecer como ningún país, y ser un país que respeta los derechos y que crece económicamente, es lo que tenemos que lograr en el ámbito de los derechos de autor. Para eso, tiene que haber mucha generosidad y mucha capacidad de entender lo que está pasando por todas las partes. Ojalá pueda venir aquí en un tiempo para poder mostrarles que eso es posible. Desde luego, nosotros estamos trabajando por alcanzarlos, con toda la disposición, realmente, con una idea de lanzar un mensaje al mundo de que es posible compatibilizar los derechos y garantizar toda la transparencia, como hacemos, por supuesto, con los modelos públicos de inteligencia artificial, pero que además tiene que ser de forma remunerada. Dicho esto, en las distintas intervenciones, tanto del senador del Partido Nacionalista Vasco como de la senadora socialista, creo que hay un llamamiento al que responde perfectamente la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial, la ESIA, que nació hace muy poco tiempo y que ya está respondiendo a cientos de mensajes directos de la ciudadanía, generando confianza. Es el espacio donde se va a poner en marcha, como recogen sus estatutos, el centro que analizará con las partes qué más hay que hacer. Porque, efectivamente, la regulación es estanca, pero la tecnología y su progreso no lo son. Entonces, tenemos que estar preparados, tener conocimiento suficiente, teniendo en cuenta la academia y el tejido productivo, para poder dar respuestas a aquellos dilemas que no están resueltos y a los que probablemente vengan. Ese es el espacio que queremos explotar en su pleno potencial, y es en el marco de la ESIA.
Fragmentos 1-10 de 24 (12 disponibles públicamente)

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