Sí, buenas tardes. Vamos a empezar la primera mesa de esta jornada parlamentaria, que hemos titulado "Violaciones de los Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial". Esto nace de una relación que Izquierda Unida lleva tiempo trabajando con distintas organizaciones de oposición al régimen dictatorial de Obiang Nguema. Como sabéis, la dictadura de Guinea Ecuatorial, el dictador Obiang Nguema, es el dictador más longevo del mundo, lleva más de 45 años en el poder. Lamentablemente, él llegó al poder un 3 de agosto de 1979 a través de un golpe de Estado, y desde entonces, a través de un régimen dictatorial, antidemocrático, de represión y persecución de las libertades, ha conseguido mantenerse en el poder.
Creemos que hoy podríamos tener un debate, primero a través de una mesa que centrara el tema en las violaciones a los derechos humanos en Guinea, analizando cuál es el régimen que hay en Guinea Ecuatorial, hasta dónde es autoritario y hasta dónde es represor. En una segunda mesa, que se abordará más tarde, se hablará sobre el juicio que hay en la Audiencia Nacional española a partir del secuestro de cuatro activistas, cuatro dirigentes del grupo opositor MLG Tercera República, es decir, el Movimiento por la Liberación de Guinea Ecuatorial. Algunos de cuyos miembros están aquí presentes.
Este hecho dio lugar al secuestro de cuatro activistas que se produce, además, en el extranjero, porque Obiang no solo persigue a la oposición dentro de su propio país, sino que también ha creado un departamento de acción para la persecución de los exiliados y los refugiados políticos. El exilio es un derecho humano; sin embargo, Obiang lo obvia y se salta ese reconocimiento de dicho derecho, persiguiendo a todo el mundo. Él no pensó, quizá, que dos de ellos tenían nacionalidad española, habían formado parte del ejército español, eran exmilitares, y otros dos, un abogado y un empresario, eran activistas políticos. Tenían residencia en España desde hace muchos años, desde su época estudiantil, e incluso estaban tramitando su nacionalidad.
Entonces, la Audiencia Nacional española, la justicia española, la Ley Orgánica del Poder Judicial, establece que...
Un español, digamos, o alguien que tiene nacionalidad española, que es lo mismo, es asesinado, es violentado, sufre algún tipo de delito o crimen, incluso fuera de España. La Ley Orgánica del Poder Judicial, repito, dice que España tiene la obligación de investigar, de abrir una causa judicial. Así lo hizo la Audiencia Nacional Española en 2020, y hoy nos van a explicar, incluso el abogado que lleva el caso de algún familiar de los secuestrados, cómo está ese procedimiento judicial. A Obiang, desde luego, le ha hecho mucho daño, porque es un procedimiento judicial en territorio español. Desde hace mucho que no aparece por España, y uno de sus hijos, el viceministro de Acción Exterior, está imputado y tiene orden de detención internacional de la Audiencia Nacional Española. De alguna forma, ese juicio contra cuatro opositores a la dictadura se ha convertido también en un juicio al régimen de Obiang, a la dictadura de Obiang, y es muy importante que ese juicio siga bien, salga bien y obtenga resultados.
De manera que esta primera mesa, vamos a empezar ya. Puede empezar quien quiera. Weja Chicampo, le conocéis, es un dirigente del MAIP, que es el Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko. Él es uno de los dirigentes bubis en nuestro país, en España, es un activista, un opositor político, que estuvo preso en Guinea y detenido en varias ocasiones. Y, bueno, él es un representante de los bubis que perfectamente puede hacer aquí una radiografía de cómo está también el diagnóstico de la situación en Guinea.
Y luego las compañeras, que son activistas de derechos humanos, Jennifer Balboa, a mi derecha, a vuestra izquierda, y Ana María Obono, que no ha podido venir. Tú eres Conchi. Son activistas de derechos humanos. Hemos querido que la voz de la mujer también estuviera presente en esta mesa, de manera que vamos a empezar. Me imagino que, por la hora, irá llegando gente más adelante, pero nosotros ya empezamos para que tengamos tiempo de hacer alguna pregunta, ¿vale? Entonces, si queréis, ¿quién quiere empezar de los cuatro? A mí me da un poco igual.
Venga, vamos a intentar ser rápidos para hablar diez o doce minutos cada uno, lo más rápido que podamos, para que también haya un espacio a preguntas o a intervenciones. Si os parece, Weja Chicampo tiene la palabra. Muchas gracias por la invitación. Como he dicho, llevamos mucho tiempo intentando presentar la situación de Guinea Ecuatorial aquí en el Parlamento español. A través de Izquierda Unida se ha conseguido que, al menos, podamos pronunciarnos.
Bien, el análisis que he hecho, porque hemos hablado aquí del colonialismo español al autoritarismo, es un análisis del estado de derechos humanos en Guinea Ecuatorial. He empezado a hacer este análisis desde antes de la independencia, porque si tenemos las leyes que hoy se ejercen en Guinea Ecuatorial, la base ha sido a través del colonialismo español. Por lo tanto, para nosotros, hablar de violación de derechos humanos en la República de Guinea Ecuatorial, habría que remontarse al colonialismo español durante la dura gestión de sus territorios en el Golfo de Guinea, que posteriormente se denominaron Guinea Española, resultado de varios tratados europeos.
Por ejemplo, en 1777 y 1778, España firmó acuerdos con Portugal para la concesión de las islas de Fernando Poo y Annobón. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885, se adjudicó a España porque fue uno de los participantes del reparto de África, y le concedieron el África subsahariana, lo que es la parte africana negra, una extensión de trescientos mil kilómetros cuadrados, donde Francia y Alemania se apoderaron de dicha extensión. Posteriormente, en 1900, Francia llegó a un acuerdo también con España ante la insistencia española, y le cedió la parte que tenía de Gabón de 26,000 kilómetros cuadrados frente al estuario del Muni. De hecho, ese territorio se llama Río Muni. La parte alemana, que es la que sería Camerún, hacia el interior, y llegaría más o menos cerca de Centroáfrica. Alemania dijo que no iba a ceder y que si España lo quería recuperar, que lo hiciera por la fuerza. Entonces, esa situación se quedó así.
España se conformó en 1900 con 26,000 kilómetros cuadrados. Hablar del colonialismo español no se puede separar de la tierra y la población nativa. Ahí es donde comienza la violación de los derechos humanos, no solamente por la existencia de un dictador hoy en Guinea Ecuatorial, sino que debemos remontarnos a los orígenes de la situación dictatorial en los territorios del Golfo de Guinea. En este sentido, es fundamental considerar cuál fue la legislación que permitió a la administración española ejercer un poder absoluto sobre esas tierras y su población.
Hemos de tener presente la legislación colonial que entró en vigor en enero de 1900. Esta se caracterizó por la falta de una ley orgánica específica, rigiéndose en su lugar por disposiciones especiales que mantenían estructuras de siglos anteriores. La legislación colonial se traía desde América, de los territorios que se habían independizado en Sudamérica. Por lo tanto, la aplicación en el Golfo de Guinea debía ajustarse a una nueva situación, la situación de África.
En las colonias españolas de Sudamérica, ya se había aplicado la legislación colonial y fue cambiando. Sin embargo, en Guinea Ecuatorial, esa legislación entra en vigor en 1900. ¿Qué aspectos presentaba esa ley colonial? En primer lugar, un estatus jurídico. No existía un estatus definido para la población nativa, lo que impedía la aplicación uniforme de las leyes españolas en ese territorio. Se mantenían vigentes normas como el estatuto colonial de 1868, que teóricamente otorgaba igualdad de derechos a indígenas, nacionales y extranjeros, aunque en la práctica, la administración era desigual.
Con el Tratado de París de 1900, se produjo un hito legislativo y diplomático relevante, delimitando las fronteras definitivas de la colonia continental de Río Muni entre España y Francia, reduciendo drásticamente las pretensiones territoriales españolas originales de 300,000 kilómetros cuadrados a 26,000. La legislación también contemplaba la estructura administrativa, donde el poder absoluto residía en el gobernador, quien representaba la soberanía española.
En 1904, año en que se redujo la resistencia bubi a la colonización española en la isla de Fernando Poo, con el asesinato del rey Esasí Eguera, se promulgaron los Estatutos Orgánicos para los Territorios del Golfo de Guinea, que intentaron modernizar una administración que hasta entonces seguía la lógica del siglo XVIII. La figura del emancipado comenzó a consolidar la distinción entre los indígenas bajo tutela y el emancipado, que era un nativo que, tras demostrar ciertos niveles de cultura y asimilación, obtenía teóricamente los mismos derechos civiles que un ciudadano blanco, aunque su estatus era reversible.
A principios del siglo XX, la presencia española se centraba en la explotación de plantaciones de cacao en Fernando Poo, que ya exportaba cacao comercial a Europa desde mediados del siglo XIX, y en el control militar y religioso para asegurar la soberanía española frente a otras potencias coloniales. En estas tres actividades —plantación de cacao, control militar y religioso— la administración colonial comenzó a clasificar a los nativos de esos territorios. Con ello, se empezó a gestar el autoritarismo que hoy vemos en la República de Guinea Ecuatorial, donde unos nativos estaban destinados a la producción del cacao, los bubis, y otros al control militar, los fang, además de los demás en el control religioso y administrativo.
Con esta administración, España empezó a crear una sociedad donde el colono blanco era superior al nativo, donde las leyes eran generales para todos, pero la aplicación era discriminatoria y de segregación racial. No hay duda de que en ese pensamiento colonial se empezó a gestar el Estado fallido que actualmente constituye la República de Guinea Ecuatorial.
Ambo, Bubi. La comunidad criolla tuvo contacto con Europa desde 1471 hasta 1968, y los fang visios nativos del interior de Río Muni desde 1900 hasta 1968. He traído un mapa para que podamos divisar lo que es Guinea Ecuatorial, en el que he señalado que una de las partes está en el hemisferio sur, que es Annobón; otra en el hemisferio norte, que es Fernando Poo o Bioko; y otra en el ecuador, de donde proviene el nombre de Guinea Ecuatorial.
Cuando España concede la independencia a sus territorios del Golfo de Guinea en 1968, se les denomina Guinea Ecuatorial, según la Ley de Bases aprobada por las Cortes Españolas en 1963, que creó las provincias españolas de ultramar: Fernando Poo y Río Muni. Esta concesión se realizó a seis etnias o comunidades con sus respectivos territorios: Annobón en el hemisferio sur, Fernando Poo en el hemisferio norte y Río Muni en el ecuador.
El autoritarismo que hoy se manifiesta en la autocracia que malgobierna la República surge precisamente de la legislación colonial de 1900 y su aplicación. No importa que las leyes estén bien redactadas; lo importante es su aplicación. Cuando no existía la legislación colonial ni el reparto y explotación de África, la población nativa se regía por sus propias leyes, costumbres y creencias. Estas quedaron congeladas por la brutalidad del colonialismo, estancándose en el pasado de generación en generación. Hasta hoy, se nos prohíbe a los bubis desarrollar nuestra cultura en Bioko.
En cuanto a la cronología política de Guinea Ecuatorial, en 1471 se descubre la isla de Annobón por los portugueses, que posteriormente pasó a España. En 1472, se identifica la isla de Formosa, que los portugueses llamaron Fernando Poo. En 1777, se firma el Tratado de San Ildefonso y del Pardo, concediendo Annobón y Fernando Poo a España. En 1904, se constituye lo que se conoce como Guinea Española, que incluye Annobón, Fernando Poo, Río Muni, Elobey Grande, Elobey Chico y Corisco.
En 1956, los territorios españoles del Golfo de Guinea comienzan a experimentar un movimiento de emancipación africana, que se intensificó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los pueblos comenzaron a exigir su independencia. A través de las Naciones Unidas, se empezaron a conceder independencias. La propuesta española para aplacar esta situación era convertir esos territorios en provincias españolas. En 1959, se establecen las provincias españolas de Fernando Poo y Río Muni. En 1964, se otorga autonomía a estas dos provincias.
En 1966, el Comité de los Veinticuatro de la ONU visita Santa Isabel para mantener contactos con representantes de los diferentes grupos étnicos y partidos políticos. En 1968, se firma el Pacto de Ribapúa en Basupú entre Francisco Macías Nguema y Edmundo Bossio Dioko, y se aprueba la primera constitución, otorgando la independencia. En 1973, se abolió la primera constitución y Macías impuso una segunda, cambiando los nombres de la isla de Fernando Poo a Macías Nguema Biyogo, y de Santa Isabel a Malabo, y de San Fernando a Anguema.
En 1979, se produce un golpe de Estado en Bioko, conocido como el golpe de libertad, que perdura hasta la actualidad. En 1982, se establece la tercera constitución, consolidando a Obiang en el poder hasta la fecha. En 1991, se comienza a presionar para que haya libertades políticas, sociales, de reunión y de manifestación, en definitiva, cuando Europa empezó a exigir la democratización de África. Se aprobó una nueva constitución en 1991 para adaptarla a la ley de partidos políticos.
Mil novecientos noventa y tres. Ante la falta de una ley de partidos políticos regionales, se constituye el MAI. Hace un manifiesto y lo entrega al presidente de la República. En 1993, también la oposición crea la plataforma de oposición conjunta para combatir el PDGE y el régimen de Obiang. En 1995, la POC gana las elecciones, pero Obiang se queda con el poder. En 1998, se producen los hechos del 21, donde unos jóvenes bubis atacan unos campamentos con armas de caza, y ahí se inicia una represión brutal que todos hemos podido vivir de cerca.
En 2004, el MAI publica un documento solicitando el Estado Federal, ya que en 2003 se había presentado una declaración política en ese sentido. Este documento se distribuye en Malabo, donde se plantea: "Estado Federal, sueño o realidad". Esto origina detenciones, entre ellas, yo mismo fui víctima de ello, siendo detenido en marzo de 2004. En 2007, la Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas recoge casi todas las reivindicaciones que el MAI había planteado en 1993.
En 2012, se produce una reforma constitucional que establece el sistema presidencialista. No existía el cargo de vicepresidente de la República desde 1979, y a través de esa reforma se introduce el puesto de vicepresidente. De un vicepresidente se pasó a dos, aunque posteriormente se eliminó uno, quedando el hijo de Obiang en el cargo. Por lo tanto, esa reforma ha permitido la existencia del cargo de vicepresidente.
En 2014 se lleva a cabo la quinta mesa de diálogo nacional, en la que participan algunos opositores desde el exterior. Sin embargo, el diálogo no se produce; solo se habla de partidos políticos y de la legalización de los mismos, y hasta ahora no ha habido ninguna solución. Si es la quinta mesa de diálogo es porque ha habido anteriores, y en 2017 o 2018 se realizó la sexta mesa de diálogo.
En definitiva, estoy realizando un análisis sobre las violaciones de los derechos humanos. No basta con afirmar que alguien ha sido detenido o torturado; es necesario entender en qué se basan y en qué se apoyan aquellos que tienen impunidad para ejercer ese poder. Esto se fundamenta también en la legislación colonial. El gobernador era un personaje absoluto; todo lo que decía iba a misa, por lo que no había una ley que le prohibiera tomar decisiones. Esto es lo que ha heredado el presidente de la República de Guinea Ecuatorial, ya sea Macías o Obiang.
He afirmado en numerosas ocasiones que el presidente de la República no es más que el gobernador español en los territorios del Golfo de Guinea. Por ello, surge la pregunta: ¿de dónde proviene el autoritarismo que hoy se convierte en autocracia y que mal gobierna la República? Precisamente de las islas coloniales de 1900 y su aplicación. Actualmente, tenemos un Estado fallido, a pesar de que Guinea Ecuatorial es considerado un Estado soberano, republicano y democrático bajo la dirección de un autócrata, dictador y sanguinario, Teodoro Obiang.
A las puertas de 2026, tenemos un panorama claro: estamos ante el colapso del país, mientras toda la economía y producción están en manos de extranjeros, desde talleres mecánicos hasta vendedores de pan en las panaderías, abarcando todos los sectores productivos. Un alto funcionario del Estado señala que la economía ha entrado en bancarrota; no hay dinero en las arcas del Estado. Además, se destaca que, por falta de profesionalidad cualificada de los ecuatoguineanos, están regalando Guinea Ecuatorial a los extranjeros. Los ecuatoguineanos son considerados profesionales de segunda división. Existen bancos en Guinea Ecuatorial como CCEI Bank, BANGE, Société Générale, BGFI y Ecobank. Todos los directores generales de los bancos son extranjeros, salvo en el caso de BANGE, donde de forma general, los directores financieros e informáticos también son extranjeros.
Los extranjeros tienen el control del sistema bancario y nos dejamos. Nos quejamos de que solo los extranjeros tengan acceso al crédito, algo que no podría ocurrir en Senegal ni en Camerún. El sector de la gran distribución es un monopolio de los extranjeros, como Martínez Hermanos y Comercial Fanti, que emplean de forma general a indios y asiáticos. Los nacionales no pueden vender en las cajas, y casi todas las empresas de construcción están en manos de extranjeros; no son más de tres las empresas nacionales del sector. El 98% de las sociedades de auditoría son extranjeras, y se requieren estudios universitarios especializados y de tercer ciclo para ser auditor, algo que los ecuatoguineanos no suelen realizar. El 99% de los abogados de Guinea Ecuatorial no pueden trabajar fuera del país, siendo los abogados extranjeros quienes tienen el monopolio de representar y defender al Estado.
Los talleres mecánicos, la mayoría de los guardianes y vigilantes, así como el 99% de las criadas y mozas, son también extranjeros. El 97% de las abacerías están en manos de extranjeros. Mientras nos insultamos en internet, los amos de Guinea Ecuatorial, que son extranjeros, sacan todo lo que pueden y lo envían a sus países. ¿Y cómo podemos quejarnos de que el país se quede sin dinero? Si no nos formamos, seremos un día inquilinos de nuestro propio país.
La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha sustituido a los relatores especiales para Guinea Ecuatorial por el Examen Periódico Universal, que revisa la situación de los derechos humanos en el país cada cuatro años desde 2009. Recientemente, en noviembre, tuvo lugar la última revisión y nada ha cambiado en esta materia. La ausencia de partidos políticos opositores al régimen de Obiang se debe a que las instituciones del Estado están al servicio del dictador, lo que impide la fiscalización de la política desde que ascendió al poder en 1979. En una dictadura, no existe la posibilidad de que partidos políticos puedan fiscalizar la labor del gobierno.
El gobierno de Obiang, como ha hecho con otras instituciones y observadores de derechos humanos, siempre niega las acusaciones que se le hacen. Asegura que hay democracia, libertad de circulación, de expresión, de reunión y manifestación, pero esto se contradice con las detenciones arbitrarias que sufren los activistas políticos y sociales. En las cárceles, siguen existiendo presos políticos y de conciencia, que el régimen utiliza como trueque ante las presiones de instituciones internacionales que acusan al gobierno de violar sistemáticamente los derechos humanos.
Con anterioridad, el Examen Periódico Universal, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, nombró desde 1989 hasta 2002 a un relator especial de derechos humanos para Guinea Ecuatorial: Fernando Borlio Jiménez (1989-1993), Alejandro Artucio (1993-1999) y Gustavo Gallón (1999-2002). En 2002, parece que Obiang consiguió que las Naciones Unidas eliminaran la figura del relator especial para su vigilancia. A pesar de que el Gobierno de Guinea Ecuatorial ratificara la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes el 8 de octubre de 2002, en el país persisten torturas, asesinatos y violaciones sistemáticas de derechos humanos. La discriminación étnica es un hecho irrefutable en Guinea Ecuatorial; el Estado se ha convertido en un Estado monoétnico fang, que ejerce el poder desde los campamentos y departamentos de la Seguridad Nacional, todos ellos dirigidos por elementos de la etnia fang.
Consideramos que desde el Congreso de los Diputados, a través de la Mesa del Congreso y de la Comisión de Exteriores, se debería trasladar al Gobierno español la necesidad de incluir en su agenda la cuestión de la dictadura en Guinea Ecuatorial que encabeza Teodoro Obiang. Observamos que se condena y se sanciona a otros regímenes dictatoriales que violan sistemáticamente los derechos humanos.
Los derechos humanos en Guinea Ecuatorial son un tema que no puede ser ignorado. Consideramos que se deben poner en práctica todas las iniciativas posibles que conlleven a aislar la dictadura. En el Parlamento Europeo se aprobó una resolución contra el régimen de Guinea Ecuatorial, al igual que la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados sancionó una proposición no de ley. Sin embargo, hasta el momento, los violadores de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial siguen impunes y se pasean libremente por el mundo.
Cuando elevamos un informe de denuncia a las instituciones internacionales y a gobiernos democráticos, exponiendo las violaciones que ejerce el régimen sobre la población, la respuesta suele ser el silencio administrativo. No se aísla a la dictadura, sino a nosotros, los opositores y activistas. Como ejemplo, he traído un documento que quería entregar al señor Enrique Santiago, quien se encuentra ausente por motivos de campaña. Este documento, que enviamos en septiembre de 2019 al Comité de Derechos Humanos, aún no ha recibido respuesta. Quiero pasárselo a ustedes para que vean la situación en la isla de Bioko y las prácticas del gobierno.
A continuación, le damos la palabra a Jennifer Balboa.
Soy Jennifer Balboa Enchana, antropóloga sociocultural, y en el día de hoy quiero enfocarme en la educación, género y colonialidad en Guinea Ecuatorial. Hablar de derechos humanos en este contexto no puede limitarse únicamente a las violaciones políticas más visibles. Desde la antropología, entendemos los derechos humanos como prácticas sociales concretas que afectan a la vida cotidiana de las personas.
La educación, y en particular la educación de las niñas, es uno de los espacios donde se expresa con mayor claridad la desigualdad estructural heredada del colonialismo y reforzada por el autoritarismo actual. Cuando una niña abandona la escuela, no estamos ante un hecho individual, sino ante una vulneración sistemática de derechos.
El sistema educativo en Guinea Ecuatorial se originó durante el colonialismo español como un sistema profundamente desigual, concebido no como un derecho universal, sino como un instrumento de control y administración de la población. Tras la independencia, muchas de estas lógicas no desaparecieron, ya que persisten estructuras educativas poco inclusivas, poco críticas y desconectadas de las realidades sociales del país.
Desde la antropología hablamos de colonialidad: el colonialismo no termina, se transforma y se reproduce en las instituciones. Actualmente, uno de los principales factores de abandono escolar en Guinea Ecuatorial es el embarazo adolescente. Las niñas embarazadas o madres adolescentes son empujadas fuera del sistema educativo, de forma directa o indirecta. En 2016, se exigieron pruebas de embarazo para poder matricularse, una práctica denunciada por autóctonos y organismos internacionales, que aún se mantiene en algunos colegios de monjas. Esto constituye una violación directa del derecho a la educación y una forma de control del cuerpo femenino.
La falta de educación sexual integral agrava esta situación y refuerza un círculo de exclusión, pobreza y dependencia. Para ilustrar esto, realicé una encuesta a personas que viven en Guinea Ecuatorial, ya que parece que la realidad es diferente desde aquí. Los resultados avalan lo que he comentado anteriormente.
Ha tenido que interrumpir o abandonar sus estudios por causas relacionadas con el embarazo, la maternidad temprana, la falta de recursos económicos y la presión familiar. El acceso a la educación sexual es limitado o inexistente, y muchas jóvenes declaran no haber recibido información suficiente sobre salud sexual y reproductiva. Asimismo, se observa que el abandono escolar afecta de manera desproporcionada a las mujeres y que esta situación se normaliza socialmente como algo inevitable. Desde una perspectiva antropológica, estos datos evidencian que el abandono escolar no son decisiones individuales, sino el resultado de desigualdades profundamente arraigadas. Excluir a las niñas del sistema educativo no solo es una consecuencia inevitable de la pobreza ni una cuestión cultural; es una decisión política sostenida en el tiempo. Si una niña abandona la escuela por quedar embarazada, no ha fracasado solo ella, sino que también ha fracasado el Estado, el sistema educativo y la protección de los derechos humanos. El abandono escolar femenino reproduce pobreza, desigualdad de género y dependencia económica. Los datos de la encuesta lo confirman, pero las propias jóvenes lo expresan con una claridad difícil de ignorar. Una de ellas, he traído un verbatim de la encuesta, indica lo siguiente: "La ley o decreto que prohíbe a las estudiantes no universitarias embarazadas continuar con su formación me parece retrógrada y es anticonstitucional". Esa frase no es una opinión aislada, es el reflejo de una vulneración estructural de derechos que conecta colonialismo, autoritarismo y desigualdad de género. Hablar de educación en Guinea Ecuatorial es hablar de colonialismo, de autoritarismo y de futuro. Y sin educación no hay derechos humanos posibles. Sin educación, ¿qué va a ser del país cuando no haya jóvenes formados?
Buenas tardes. Soy Concepción Bumba. Quiero empezar mi intervención. Primero, esto es un poco una equivocación, porque la compañera no ha podido estar y en su lugar estoy yo. Entonces, tomen en cuenta el gesto que acabo de hacer. Estaba pensando ayer por la noche si merecía la pena que me sentara aquí, que nos sentáramos aquí y que ustedes estuvieran ahí. Me pasé un buen rato buscando motivación para tener que sentarme aquí, o para tener sentido que ustedes estuvieran aquí. Finalmente, sí que encontré algún punto que me hacía ver que merece la pena sentarse, hablar, discutir y poder analizar las cosas. Desde este punto de vista, está hablando una persona que tengo ya 57 años, y algunas cosas ya he podido ver y vivir como cualquier guineoecuatoriano sobre lo que está pasando en nuestro país. Por mi circunstancia, también llevo viviendo en España desde que tengo 14 o 15 años. Creo que soy una mixtura sin querer, pero eso es lo que hay. Vivo mi país no desde lejos, sino desde dentro, porque también tuve la experiencia de regresar y estuve un tiempo en Guinea. En el 2004, creo que me fui y estuve hasta el 2009. Bueno, dicho esto, el título que aquí nos traen está hablando de los derechos humanos de las mujeres o de las personas. Muy interesante. Sin embargo, me hacía otra pregunta. Hay un programa de una activista que hablaba de qué tienen que ver los derechos humanos con la democracia. Hablar de los derechos humanos de las mujeres guineoecuatorianas es fundamental.
Que nuestro país no es democrático es una contradicción, y lo que más me embarga es el hecho de que tengamos la posibilidad de tener este tipo de encuentros donde podemos hablar claramente de lo que está ocurriendo en nuestro país desde diferentes puntos de vista. Pero, sin democracia, no hay derechos.
Quiero centrarme en los derechos de las mujeres. Mi pregunta es: ¿hay derecho para alguien en Guinea Ecuatorial? ¿Podríamos decir que los hombres tenéis derechos en Guinea Ecuatorial? No sé, lo dejamos ahí. Por lo tanto, partiendo de que, desgraciadamente, desde que existe la humanidad, muy difícilmente lo que no han conseguido los hombres en primera línea lo suelen conceder a las mujeres.
Yo aquí quiero hablar como una ciudadana que le duele su situación y la de sus conciudadanos. En la época de la colonia, ¿qué derechos tenían las mujeres? Más o menos ya se ha mencionado, pero debo recalcar que las mujeres, básicamente, llevaban la carga de dos imposiciones: una institucional y otra que nace del seno familiar o de los clanes. No voy a profundizar aquí, porque ya se ha hablado, pero es importante señalar que las mujeres no tenían derecho a hacer nada sin la autorización de un hombre.
En la Guinea colonial, las mujeres tenían diferentes niveles. Las emancipadas, que es un término que puede hacer sentir más o menos bien, en realidad también limitaba. Las mujeres emancipadas supuestamente podían desenvolverse como cualquier mujer blanca u occidental, pero no olvidemos que en esa época no solo las mujeres guineoecuatorianas no tenían derechos, sino que tampoco los tenían las españolas autóctonas de la península.
Todo este tema cambia con la revolución que marcó Clara Campoamor al conseguir el sufragio universal y todos los derechos que ello implicó. El otro grupo de mujeres son aquellas que no contaban para nada, las que estamos ahí abajo, que tenemos que hacer lo que mandan todos y que servimos únicamente para procrear, como objeto sexual o como mano de obra barata.
¿En qué trabajos? Básicamente en trabajos domésticos y en aquellos relacionados con el campo y el cuidado de los animales. Aunque ha cambiado, la agricultura básica en Guinea la sostienen las mujeres. Como ha indicado aquí una joven, educar a una mujer es educar a una familia, y una familia es una sociedad, y una sociedad es el mundo. Al fin y al cabo, las mujeres estamos ahí desde el minuto cero con las nuevas generaciones que nacen.
El otro nivel es el de las personas que dependían del patronato de indígenas. A veces pienso en esos nombres y me parece increíble cómo puede ser el ser humano. En resumen, una mujer necesitaba tener un tutor, pero no eran solo las mujeres las que sufrían esta situación.
Hablar de estas cuestiones, como he mencionado anteriormente, la falta de derechos, la falta de libertad y la ausencia de democracia, trae consigo un conglomerado de problemas. En esa época, ¿qué derechos tenían las mujeres? No tenían ninguno, y actualmente también tienen muy pocos. Sin embargo, quiero llamar la atención sobre un aspecto que se presenta en la actualidad: al menos desde la institucionalidad se han intentado dar algunos pasos. Aquellos que somos guineoecuatorianos o quienes estudian o conocen los temas de Guinea saben que el gobierno de Guinea está muy dado a firmar todo tipo de tratados. De la misma manera, se han firmado tratados que supuestamente deberían garantizar que las mujeres y otros géneros tengan más derechos en Guinea, como el tratado de la CEDAW. Inclusive, en Guinea hay ministerios exclusivos para las mujeres, lo cual es curioso. Nominalmente, no puedo negar que se hace ver que la mujer cuenta, pero la realidad dista mucho de eso.
Quiero dar un salto hacia la actualidad, pero es importante mencionar que en ningún momento las mujeres han estado ausentes en Guinea. Inclusive en la época colonial, especialmente hacia el final, durante la transición a la autonomía y la independencia, se crearon becas que principalmente beneficiaban a hombres para estudiar carreras medias, formación profesional o licenciaturas. Sin embargo, también hubo un tiempo en que algunas mujeres pudieron beneficiarse de estas becas. Quien conoce Malabo sabe que hay un colegio en Malabo que se llama Hueso y Pola, que funcionaba como un colegio mayor donde había chicas que se formaban. Pero, ¿en qué se formaban? Todo este tema de la formación y la relación con la mujer ha sido muy instrumentalizado. Se trataba de un colegio donde se formaban las mujeres, pero en tareas domésticas, en aprender a ser buenas esposas. Esto tiene que ver con el franquismo y con la época en que la metrópoli era una provincia española. No puedo afirmar que aquí fuese diferente. De hecho, he tenido la oportunidad de hablar con amigas españolas, cuyas madres son de la misma generación que la mía, y en muchas ocasiones me he encontrado con que el nivel de nuestras madres o de nuestros hermanos mayores era superior al que he podido constatar aquí. Esto, en el fondo, es una contradicción que me genera alegría, pero también me deja con la inquietud de cómo, si esto es así, no se ha podido ver reflejado en la evolución social.
Quería también destacar que los derechos humanos no son un regalo. El avance o estancamiento de estos derechos depende de las personas que desean ser poseedoras de ellos. Soy de la etnia fang y he nacido y crecido en Malabo. Recuerdo que mi madre, que también es fang, me dijo que en nuestra lengua significa "mujer, levántate". Estando aquí, le pregunté a un compañero sobre el significado, y Mateo amablemente me confirmó que efectivamente significa "mujer, levántate". Esto es lo que debe ocurrir ahora.