Congreso de los Diputados Mixta para la Unión Europea

Congreso de los Diputados - Mixta para la Unión Europea - 17 de diciembre de 2025

17 de diciembre de 2025
10:00

Contexto de la sesión

Comisión Mixta para la Unión Europea. Comparecencia del ministro de Economía, Comercio y Empresa, a petición propia, para informar sobre los progresos y avances del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, cumpliendo con el artículo 22 del Real Decreto-ley 36/2020 por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia - Comisión Mixta para la Unión Europea. Comparecencia del ministro de Economía, Comercio y Empresa, a petición propia, para informar sobre los progresos y avances del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, cumpliendo con el artículo 22 del Real Decreto-ley 36/2020 por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia - Sala: Sala Constitucional

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Buenos días, señorías. Vamos a dar inicio a la sesión de la Comisión Mixta para la Unión Europea con la comparecencia a petición propia del ministro de Economía, Comercio y Empresa, don Carlos Cuerpo, para informar sobre los progresos y avances del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española. Como saben, todos los grupos disponen de trece minutos en dos turnos, y la distribución de los tiempos será gestionada por cada uno de ustedes. Le damos la palabra al señor ministro para el inicio de su exposición. Muchas gracias, presidente. Es un placer y agradezco una vez más la posibilidad de comparecer ante esta comisión mixta. Hasta la fecha, hemos llevado a cabo un total de dieciocho comparecencias relativas al Plan de Recuperación, de las cuales ocho han sido por mi parte en los últimos dos años. La última tuvo lugar hace apenas cuatro semanas, donde anuncié que estábamos en los últimos pasos de los trabajos con la Comisión Europea para la finalización de la redacción de la adenda. Me comprometí a regresar antes de final de año para comentar los resultados de la misma, y aquí estamos. Esperamos, además, tener en las próximas horas una valoración positiva por parte de la Comisión Europea sobre nuestra adenda al Plan de Recuperación, con la que comenzamos esta fase final y encaramos la recta final del despliegue de los fondos del plan. Como saben, tras esta adenda, el Plan de Recuperación habrá supuesto una inyección en nuestra economía de más del 6% de nuestro Producto Interior Bruto en apenas cinco años, incluyendo 80.000 millones en transferencias. Se han logrado los dos grandes objetivos para los que se diseñó el plan: una recuperación ágil, rápida y sin cicatrices tras la pandemia, y la modernización de nuestro tejido productivo, económico y social. Además, con la última adenda se agiliza el despliegue de los fondos en los meses que quedan antes del cierre del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia por parte de la Comisión Europea, reforzando prioridades estratégicas y manteniendo intacta la ambición transformadora de nuestro plan. Permítanme, como es habitual en estas comparecencias, dar un paso atrás para hacer un balance de los resultados del Plan de Recuperación, haciendo alusión a la evolución de nuestra economía en los últimos años. En esta diapositiva hemos reflejado la evolución tanto en términos de PIB como de empleo desde el año 2019, el año previo a la pandemia. En el gráfico de la izquierda se puede observar claramente cómo la pandemia afectó de manera intensa a la economía española. Sin embargo, a pesar de ello, no solo nos hemos recuperado más rápido, sino que estamos por encima en términos de recuperación del PIB en comparación con nuestros principales socios y con la zona euro. Se espera que, hacia adelante, en el año 2026 y siguientes, continuemos con un ritmo de recuperación mayor al de nuestros principales socios. De hecho, se prevé que España siga creciendo en torno a dos veces más rápido que el conjunto de la zona euro, tal como hemos venido haciendo en los últimos años. Las previsiones para 2025 indican un crecimiento para España de aproximadamente el 2,9%, frente al 1,3% para la zona euro. Podemos observar una imagen similar en el marco del empleo, donde la evolución del empleo en España ha sido progresivamente mejor en comparación con el resto de grandes países de la zona euro y con la media de la zona euro. Esto demuestra que, al igual que con el PIB, España se ha recuperado más rápido y se prevé que continúe con esa tendencia de crecimiento.
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La creación de empleo en España se está produciendo a un ritmo más rápido que en nuestros principales socios, lo cual es una excelente noticia para la economía española. A lo largo de estos años, el ritmo de creación de empleo se ha mantenido en torno a medio millón de nuevos empleos netos cada doce meses, y estas son las previsiones que tenemos hacia adelante. Más allá de las dimensiones del PIB y el empleo, es relevante aterrizar en aspectos más profundos, como la calidad de este crecimiento y su comparación con respecto a nuestros principales socios. En el gráfico de la izquierda, se puede observar la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) en términos per cápita, corregido por el nivel de precios, es decir, en paridad de poder adquisitivo, en comparación con la zona euro. A lo largo de los últimos 25 años, hemos visto cómo ha evolucionado la convergencia de España con la zona euro, lo cual es indicativo del ciclo económico en lo que va del siglo XXI. Durante el inicio del siglo XXI, en pleno periodo de burbuja en el sector inmobiliario, experimentamos una rápida convergencia con respecto a la zona euro, pasando de representar nuestro PIB en torno al 83-84% de la misma a superar el 90%, alcanzando el 93-94% entre 2000 y 2008. Sin embargo, este camino se deshizo rápidamente como consecuencia de la crisis financiera, llegando a bajar en 2013 por debajo del nivel que teníamos a principios de siglo, es decir, desandando todo el camino y más de la convergencia que habíamos logrado desde entonces. Entre 2014 y 2019, apenas hubo una recuperación de ese nivel de convergencia con respecto a la zona euro, manteniéndonos muy por debajo de los niveles máximos de 2007-2008. Este estancamiento se hizo evidente entre 2015 y 2018, y es relevante porque fue en este periodo cuando nos llegó el impacto del COVID-19, al que tuvimos que hacer frente a partir de 2020. Desde entonces, la convergencia no solo ha recuperado el impacto del COVID, sino que hemos cerrado parte de la brecha que se abrió como consecuencia de la crisis financiera. Esta convergencia sigue un ritmo que esperamos que se mantenga en los próximos años, con un crecimiento diferencial de España respecto al resto de países de la zona euro. Es importante señalar que estamos hablando de convergencia en términos de PIB per cápita, corregido por paridad de poder adquisitivo, tanto con respecto a la zona euro como a nuestros principales socios. Al observar un gráfico comparativo con Francia, se puede apreciar que la convergencia desde 2020, en la pospandemia, ha ido a un ritmo incluso mayor que el que hubo a inicios de este siglo, con un modelo de crecimiento sostenible y equilibrado. Hemos conseguido, en términos de niveles de convergencia en PIB per cápita, estar por encima del pico que alcanzamos durante la burbuja inmobiliaria en 2008. Estas cifras contextualizan una recuperación relativa más rápida, más fuerte y más sostenible que la del conjunto de la zona euro, llevándonos a niveles de convergencia con respecto a Francia que son máximos en los últimos 25 años. Además, al analizar la evolución comparada en términos acumulados de la productividad por hora trabajada, se destaca nuevamente el caso de España, no solo en comparación con la zona euro, sino también con nuestros principales socios. Por lo tanto, tenemos una economía que crece por encima de nuestros socios, que converge en términos per cápita y que también genera empleo más productivo, como se evidencia en la evolución de la productividad por hora trabajada.
10:00
Uno de los grandes vectores dinamizadores de nuestra economía está siendo, sin duda, en estos últimos años, el impulso que procede del Plan de Recuperación. Recordemos que, como me gusta definirlo, es una agenda de reformas e inversiones. No solo se trata de las inversiones que vienen de la mano del Plan de Recuperación, sino que también es importante poner el estado de situación en ambas materias, tanto en inversiones como en reformas. Empezando en esta diapositiva por la situación en materia de inversiones, tienen aquí los datos que actualizamos esta misma semana. En la última comparecencia, teníamos los datos actualizados con fecha de corte a finales de septiembre, y ahora ya los tenemos actualizados hasta finales de noviembre. Hemos aprovechado estas semanas para actualizar estos datos de convocatorias resueltas, donde hemos crecido en torno a los 4.200 millones en estos dos meses, alcanzando ya prácticamente los 63.000 millones en subvenciones y licitaciones, con nombres y apellidos de empresas y ciudadanos a los que les han sido asignadas. Podemos observar que este ritmo de ejecución mensual se está acelerando, alcanzando unos 2.100 millones al mes en estos últimos dos meses, por encima del promedio anterior. Por lo tanto, estamos avanzando hacia la ejecución total de esos 80.000 millones asignados: un 25% de ellos para la modernización del tejido industrial, un 22% para la agenda urbana y rural, y un 15% para infraestructuras sostenibles. Es relevante destacar que un 42% de los beneficiarios son microempresas y pymes, lo que significa que, del total de 1,4 millones de adjudicatarios, un 42% son microempresas o pymes. En cuanto a la ejecución de los fondos del Plan de Recuperación, podemos observar en esta diapositiva la línea azul o en escalón que representa los desembolsos recibidos por parte de la Comisión Europea, conforme se iban cumpliendo los hitos y objetivos asociados al Plan. Como pueden ver, hemos alcanzado los 71.400 millones de euros en desembolsos, de los cuales 55.000 millones corresponden a transferencias. Además, hemos incluido la evolución de las salidas de caja de nuestro tesoro, que se han destinado a los distintos organismos convocantes y, en muchos casos, directamente a los beneficiarios de las ayudas y licitaciones. Esto nos permite ver la evolución sostenida en cuanto a ejecución a lo largo de todos estos años, en paralelo a los desembolsos provistos por la Comisión Europea. En cuanto a las reformas, me gustaría destacar la importancia no solo de la ambición reformista del Plan de Recuperación, sino también de otro elemento que fue valorado de manera particularmente positiva por la propia Comisión Europea: el énfasis en los hitos asociados a las reformas en los primeros años del Plan, conocido como frontloading o adelanto de esos compromisos. En este gráfico puede verse de manera elocuente cómo los hitos y objetivos del Plan de Recuperación se correspondían en estos primeros años esencialmente con hitos asociados a las reformas, con el gran objetivo de atajar los retos estructurales que enfrenta nuestra economía, en un diagnóstico compartido con la Comisión Europea. Reformas tan importantes como la reforma laboral, cuyo impacto ya discutimos en la anterior comparecencia.
15:00
La ley de startups, el nuevo marco de ciberseguridad y la ley 5G son simplemente algunos ejemplos que ilustran el impacto de las reformas que hemos implementado. Estos ejemplos nos llevan de nuevo a un gráfico que merece la pena recalcar, donde se observa la evolución relativa en el cumplimiento de hitos y objetivos que dan lugar a los desembolsos por parte de España, liderando en los tramos asociados a transferencias y los hitos cumplidos, aunque todavía por detrás de Italia. Antes de abordar la última adenda al plan de recuperación, permítanme aterrizar este diagnóstico de cambio estructural en nuestra economía. He mencionado que el plan de recuperación ha cumplido con sus dos grandes objetivos: el primero, ser capaces de salir de la pandemia sin cicatrices; y el segundo, sentar las bases para la modernización futura de nuestra economía. Ahora, permítanme detallar este último diagnóstico sobre la modernización de nuestra economía o transformación estructural, centrándome en algunas dimensiones relevantes asociadas a la inversión, la digitalización y el empleo. Comenzando por la inversión, podemos observar en este gráfico algo que ya hemos discutido en comparecencias anteriores: la importancia no solo de la inversión, sino también de la aditividad de la inversión asociada a los fondos del plan de recuperación. Según una encuesta específica del Banco de España, aproximadamente tres de cada cuatro inversiones, es decir, el 75% de las inversiones realizadas por empresas beneficiarias del plan, no se habrían llevado a cabo o se habrían realizado solo parcialmente en ausencia de estos fondos. Esto es especialmente relevante en el ámbito de las inversiones en I+D, donde la aditividad alcanza el 80%, superando el 75% en promedio. Además, podemos ver la evolución de la inversión, en este caso la formación bruta de capital en nuestras sociedades no financieras, donde hemos establecido un índice de 100 para el nivel existente previo a la pandemia (2017-2019). Este esfuerzo inversor por parte de nuestras empresas anticipa, según diversos analistas, que las dos grandes fuerzas dinamizadoras de nuestro PIB y crecimiento futuro serán el consumo privado y la inversión privada. Quisiera centrarme en un aspecto particularmente importante: el crecimiento de la inversión en I+D y en propiedad intelectual. En el gráfico de la izquierda se puede observar claramente la aceleración en la inversión en productos de propiedad intelectual en los últimos años, vinculada al plan de recuperación y a dos dimensiones esenciales: la transición energética y la transformación digital. Este incremento en la inversión en intangibles está estrechamente relacionado con nuestros esfuerzos por digitalizar la economía, sentando las bases de una economía más modernizada que contribuya al aumento del stock de capital, asociado a la inversión más productiva, a la I+D y a la propiedad intelectual, lo que a su vez contribuye de manera diferencial a nuestro crecimiento potencial y a la sostenibilidad de nuestras finanzas públicas. Finalmente, en el gráfico de la derecha, al igual que hemos hecho al principio con el PIB, el empleo y la productividad, podemos observar cómo ha crecido la inversión en propiedad intelectual en comparación con los principales países de nuestro entorno, mostrando un crecimiento diferencialmente positivo en el contexto europeo, lo que confirma la intensidad de la transformación de nuestra economía. Hay otro vector importante de transformación asociado al plan de recuperación, que es el que se relaciona con la cohesión regional.
20:00
La llegada de estos fondos ha sido abordada de manera granular, enfocándose en el conjunto de las empresas, con especial atención a microempresas y pymes. Este plan actúa como una palanca de cohesión territorial, permitiéndonos observar cómo se han distribuido los proyectos a lo largo y ancho de todo el territorio español. Un gráfico proporcionado por la Comisión Europea ilustra este aterrizaje regional y su impacto en términos de cohesión del plan de recuperación. Permítanme ejemplificarlo en mi comunidad autónoma, Extremadura, ofreciendo ejemplos claros de la evolución y llegada de fondos en grandes proyectos industriales transformadores. En esta comunidad, donde normalmente los grandes proyectos industriales han sido escasos, se ha notado un cambio significativo. De modo general, el 35% de los fondos que llegan a Extremadura están destinados a modernizar el tejido productivo, frente al 25% de media nacional. Dentro del PERTE del vehículo eléctrico, se han asignado 352 millones de euros, de los cuales 300 millones se destinan a la gigafactoría de Envision en Navalmoral de la Mata, que se prevé que genere más de 3.000 empleos directos y 12.000 en total en términos indirectos. Asimismo, se han asignado 18 millones para el proyecto integral de tratamiento de litio en Cáceres, y 175 millones para el PERTE de energías renovables, de los cuales 53 millones se destinarán al Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético. Otros proyectos importantes incluyen iniciativas en materia de descarbonización y el PERTE de agua, con una inversión de 30 millones, y el PERTE agro, que cuenta con aproximadamente 49 millones. La última gran transferencia de fondos para la industrialización en Extremadura asciende a 752 millones de euros, destinados a la construcción en Trujillo de una fábrica de componentes de chips de alto rendimiento, utilizando tecnología de vanguardia basada en diamantes sintéticos. A través de este impulso asociado a los fondos del plan de recuperación, se busca modernizar y recomponer la estructura productiva en Extremadura para generar empleos de alta cualificación, promoviendo así la cohesión territorial en España. En cuanto a la llegada de los fondos del plan de recuperación, es importante destacar el elemento de digitalización y modernización de nuestra economía. El kit digital se presenta como uno de los ejemplos clave y más citados en cuanto a éxito en las medidas del plan de recuperación. Un total de 865.000 pymes se han beneficiado de la implantación de soluciones digitales gracias al kit digital, lo que ha permitido reducir costes, disminuir la carga de trabajo y mejorar los procesos de negocio. Esto representa más de una de cada cinco pymes en toda España, con un alcance territorial del 92% en más de 8.000 municipios. Este aterrizaje granular del kit digital refleja un proceso de modernización y digitalización de nuestras empresas, superando incluso lo que está sucediendo en Europa en cuanto a la implementación de nuevas herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial. Un análisis preliminar del impacto del kit digital en aquellas empresas que lo han recibido, en comparación con aquellas que no, muestra resultados significativos que merecen ser destacados.
25:00
Los datos preliminares hablan a las claras de un comportamiento diferencialmente positivo por parte de las empresas receptoras del kit digital, en cuanto a un crecimiento mayor de la cifra de negocios y a una mejora del valor añadido bruto, independientemente del tamaño de las empresas receptoras. Observamos que esta diferencia es particularmente relevante, más significativa si cabe, en aquellas empresas más pequeñas, que son las que más se benefician de este proceso de digitalización. Esto no solo contribuye a sus resultados, sino que también incrementa su capacidad para aprovechar el crecimiento fuera de España, a través de un aumento en su comercio exterior, como se puede apreciar en el gráfico correspondiente. Los elementos que evidencian este cambio estructural hacia la modernización de nuestra economía están relacionados con el desarrollo de nuestro ecosistema de innovación. Los gráficos presentados son elocuentes respecto a la evolución de nuestro ecosistema innovador y de startups. Hasta el año 2018, contábamos con un ecosistema prácticamente inexistente, pero su fuerte crecimiento ha permitido duplicar su tamaño entre 2020 y 2025, alcanzando un crecimiento del 110%, posicionándonos como el tercer país de la Unión Europea con el ecosistema innovador de más rápido crecimiento, solo detrás de Irlanda y Bélgica. Además, la valoración de nuestras startups innovadoras se ha duplicado desde 2020. En términos de empleo, esta transformación está generando una clara mejora en la atracción y demanda de trabajadores altamente cualificados. Es importante mencionar que hemos visto un aumento en la presencia de proyectos relacionados con deep tech, así como con sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la biotecnología y el food tech, anclados en nuestra industria más tradicional. Esto posiciona a España en una situación ideal para aprovechar la nueva oleada de digitalización y la llegada de la inteligencia artificial, continuando con la modernización de nuestra economía. En cuanto al crecimiento de la ocupación dentro de este sector innovador, se ha triplicado en los últimos años. Esto se refleja claramente en la evolución del empleo en España. Al comparar el crecimiento del empleo por sectores, observamos que, mientras la ocupación en su conjunto ha crecido en torno a un 12,6% desde el periodo prepandemia, los sectores de tecnología media y alta han experimentado un crecimiento superior al 22%. A pesar de que estos sectores representan solo el 8% del total de la ocupación, son responsables de más del 13% del total del empleo creado. Este sesgo hacia la modernización de nuestro tejido productivo es evidente. Asimismo, se puede observar un aumento en la entrada de trabajadores cualificados al mercado laboral. Comparando el periodo de 2019 a 2025 con el de 2014 a 2019, se ha producido un crecimiento de diez puntos en la proporción de trabajadores con educación superior respecto a los años anteriores a la pandemia. Cuatro de cada cinco empleos que se crean desde el año 2019 corresponden a este sector.
30:00
Con trabajadores con una formación de educación superior o formación profesional, ya comentamos en ocasiones anteriores el cambio estructural que está habiendo en nuestro mercado de trabajo, gracias al impulso de la formación profesional, en concreto de la formación profesional dual, que está ayudando a acercar las cualificaciones de nuestros trabajadores a las demandas de habilidades de nuestras empresas, que están en un proceso constante de modernización. También es importante señalar, antes de pasar a la adenda, que otra forma de verlo es considerar el impacto en términos salariales de la creación de empleo. De todos los empleos que se han creado en los últimos dos años y medio, el 50% de ellos se ha generado en las cinco ocupaciones con mayores salarios. Estamos, por tanto, en este proceso de modernización, atrayendo a trabajadores con mayores cualificaciones y promoviendo, en consecuencia, unos mayores salarios. Esto implica que estamos sacando a España de un equilibrio de empresas pequeñas, con baja productividad y bajos salarios, hacia un equilibrio con empresas cada vez más grandes, más innovadoras y más productivas, que pueden permitirse unos mayores salarios. Me gustaría centrarme ahora en la segunda parte de la presentación, en la adenda al Plan de Recuperación que, como saben, presentamos hace unas semanas. Esperamos que, a lo largo del día de hoy, podamos avanzar hacia una valoración positiva por parte de la Comisión Europea. En este momento, apenas quedan nueve meses para la finalización del horizonte temporal que tenemos para la ejecución de los planes, o trece meses para la finalización de los planes en sí, incluidos los desembolsos. Es el momento perfecto para cerrar con una mirada ambiciosa la utilización de estos fondos. Esta adenda forma parte de un proceso que se ha llevado a cabo en conjunto con otros países de la Unión, de la mano de la Comisión Europea y de su comunicación de junio del año pasado, para simplificar y racionalizar los planes, optimizando su utilización y maximizando su impacto. De hecho, 24 de los 27 Estados miembros, entre ellos España, ya han presentado formalmente ante la Comisión Europea estas adendas de simplificación. Más allá de esto, España sigue manteniendo una posición de liderazgo, con el 70% de los fondos que se van a solicitar ya desembolsados. Los objetivos esenciales de la adenda al Plan de Recuperación son, por supuesto, aumentar la agilidad y la flexibilidad en el cumplimiento de los hitos y objetivos, así como mantener el grado de ambición del plan, que conlleva un impacto maximizado en la modernización de nuestro tejido productivo. Todo ello debe realizarse con la mayor agilidad en los próximos meses, dirigiendo los fondos hacia donde más impacto tienen dentro de las grandes prioridades del plan. Las cifras que surgen de la adenda al Plan de Recuperación son significativas. Estamos hablando de un compromiso con respecto a la ejecución del 100% de las transferencias, de esos casi 80.000 millones de euros en fondos no reembolsables. Desde el comienzo, esta ha sido la gran prioridad de nuestro país: alcanzar, antes de agosto de 2026, la utilización plena de estos 80.000 millones de euros. En materia de préstamos, la idea es establecer una red de seguridad con estos fondos europeos para dar continuidad a las inversiones procedentes del primer tramo de desembolsos con transferencias. En este sentido, lo que hemos observado en los últimos meses es que, gracias al buen desempeño de la economía española, el coste de acceder a esta red de seguridad en préstamos europeos se ha cerrado en comparación con el coste que tendríamos para promover una red de seguridad nacional.
35:00
Gracias, señor presidente. Por lo tanto, lo que hemos hecho es ajustar las necesidades de endeudamiento, es decir, ajustar la utilización de los préstamos hasta los 22.700 millones de euros, en línea con la evolución y el desempeño de nuestra economía, para cubrir también la demanda de todos los proyectos que han surgido a la luz de los instrumentos financieros que hemos puesto en marcha con el Plan de Recuperación. Es importante recalcar que esta reducción en cuanto a la utilización del endeudamiento que nos permitían los fondos del Plan de Recuperación responde a una nueva realidad en cuanto al comportamiento económico-financiero de la economía española, que se traduce en condiciones favorables por parte del Tesoro en cuanto a la emisión de deuda. Esta mejora puede verse de manera resumida en el diferencial en el coste de financiación, que en el momento de inicio de los fondos estaba en torno a los 70 puntos básicos, y como pueden ver de manera muy elocuente en este gráfico, prácticamente se ha cerrado esta brecha, en gran medida gracias al buen comportamiento de la economía española. Por lo tanto, la decisión racional y lógica es reducir el endeudamiento público vinculado al Plan de Recuperación, pero mantener esa red de seguridad a nivel doméstico, con menores cargas, mayor flexibilidad en cuanto a plazos y menor impacto en la necesidad de ir cumpliendo hitos y objetivos asociados a estos desembolsos. Mantenemos la ambición del plan reduciendo su impacto en términos de deuda. En cuanto a la evolución, tanto en materia de transferencias como de préstamos asociados a los tres grandes pilares de la adenda, como he mencionado, son la simplificación, el refuerzo de prioridades estratégicas y el mantenimiento del grado de ambición. En lo que respecta a la simplificación, el objetivo de la adenda ha sido reducir cargas administrativas y facilitar la ejecución y evaluación del plan para los analistas de la Comisión Europea, siguiendo las directrices marcadas en esta comunicación. Se reformulan en este marco en torno a 160 medidas, ajustando sus hitos y objetivos. Para que se hagan una idea, la eliminación de hitos intermedios supone el 60% del total de hitos eliminados. Estos hitos intermedios, que estaban relacionados con la realización de contratos y la ejecución de proyectos, se eliminan para dar más flexibilidad, se reducen duplicidades y se disminuye la carga documental acreditativa, manteniendo un elemento de garantía respecto al cumplimiento de los mismos, basado en la experiencia adquirida en estos últimos cinco años. El segundo elemento clave es el refuerzo de las prioridades estratégicas mediante la reprogramación de fondos y la incorporación de nuevas inversiones. Esto implica reforzar inversiones ya previstas en el plan para maximizar el impacto y activar actuaciones en áreas prioritarias. Por ejemplo, se han establecido nuevos esquemas de ayuda por parte de IDAE y SPIDES para impulsar la transición ecológica y la descarbonización de nuestra economía. También se han previsto actuaciones para reforzar el impacto en la modernización de nuestra economía, como los 300 millones de euros destinados al programa europeo de supercomputación y a la Agencia Espacial Europea, para intensificar la participación española en proyectos estratégicos en el ámbito aeroespacial, como lanzadores y navegación por satélite. Asimismo, es importante destacar el refuerzo de ICO a través de una inyección adicional de capital, de tal forma que podamos dar continuidad a este esfuerzo inversor más allá de agosto de 2026, siendo este uno de los grandes objetivos del propio Plan de Recuperación.
40:00
Ya lo he comentado anteriormente cuando hablamos de las reformas: se preserva la ambición del Plan de Recuperación. De hecho, esta era una de las grandes peticiones por parte de la Comisión Europea a la hora de valorar las adendas que le presentáramos los Estados miembros. España, en este caso, presenta en la adenda un paquete de reformas de igual ambición, más allá de tener una agenda de reformas cuya mayor ambición se centraba en los primeros años, no solo en cuanto a las grandes reformas, sino también en cuanto a la cuantía de esas reformas, como podemos ver en la evolución de los hitos asociados a las reformas. La Comisión, en este caso, nos pedía dos elementos esenciales en cuanto a las grandes reformas del Plan de Recuperación, que tienen que ver con la respuesta a los retos estructurales y a las recomendaciones de reformas que nos hacía la Comisión. Mantener el grado de ambición es lo que hemos hecho en ámbitos como la vivienda, la sanidad o incluso la protección social. Si lo desean, podemos comentar algunos ejemplos claros. Otro elemento que nos pedía la Comisión con respecto a las reformas era el reconocimiento de que podíamos aligerar la carga de las adendas, reduciendo o eliminando reformas de menor impacto económico, lo que ellos llaman "minor reforms". Este ejercicio de priorización en los elementos esenciales es fundamental para la modernización en esas grandes reformas transformadoras. Asimismo, otro aspecto esencial por parte de la Comisión Europea era mantener un alto nivel de pragmatismo para garantizar que estas reformas se puedan cumplir en tiempo y forma, de modo que en el verano de 2026 podamos garantizar el cumplimiento de estos grandes planes transformadores. ¿Cuáles son los siguientes pasos que se darán en los próximos meses en el ámbito de esta fase final de la hoja de ruta del Plan de Recuperación? La aprobación por parte del Consejo de Ministros el pasado 9 de diciembre ha sido hasta ahora el último paso. Como he dicho, esperamos que hoy mismo podamos tener noticias positivas por parte de la Comisión Europea con respecto a la aprobación de la adenda, para que podamos pasar a la siguiente fase, que es la adopción por parte del Consejo, en este caso del ECOFIN, que se daría a mediados del mes de enero, concretamente el 20 de enero, si no estoy equivocado. A partir de ahí, se lanzará poco después la solicitud del siguiente desembolso, la sexta solicitud de pago por parte de España, que esperamos que se produzca durante el primer semestre. Una vez terminado el proceso o los plazos de ejecución en agosto, podremos proceder a la última petición de desembolso por parte de España, que pueda llegar dentro de los plazos marcados por el Plan de Recuperación antes del final de 2026, es decir, accediendo a esos más de 102.000 millones que he comentado anteriormente, que suponen más del 6% de nuestro PIB en un periodo de apenas cinco años. Por último, quiero recalcar que lo que pretendemos con esta adenda, además de simplificar y dar ese elemento de agilidad que nos permita acelerar sin perder ambición en la ejecución de los fondos, es maximizar su impacto. Buscamos sustituir esta red de seguridad europea por una red de seguridad doméstica, donde, con menor carga administrativa y menores requisitos, podamos además ir más allá del año 2026 y evitar un efecto escalón que podría producir la reducción de llegada de fondos europeos. Esta adenda aprende de la experiencia adquirida en estos últimos años, responde a la petición de simplificación por parte de la Comisión y se alinea con los criterios marcados por la Comisión Europea. Aprovechamos, como no puede ser de otra manera, el buen desempeño de la economía española en estos años para minimizar el coste en materia de endeudamiento, maximizando el impacto en materia de crecimiento y modernización. Muchas gracias, presidente. Muchas gracias, ministro. Pasamos ahora al turno de los portavoces de los grupos presentes en la comisión, comenzando por el grupo plurinacional Sumar. Señor Santos Maraver, tiene para sus intervenciones trece minutos, que usted los distribuye como considere. Muchísimas gracias, señor presidente, y muchísimas gracias, ministro.
45:00
Más por estas comparecencias periódicas, especialmente es importante la de hoy, porque de alguna manera tenemos que empezar a hacer balance del cierre de un programa que, como bien se ha apuntado y se ha podido ver en los cuadros, ha sido decisivo, a pesar de que aún no hayamos recuperado los niveles prepandemia y que no hayamos alcanzado los niveles anteriores a 2009. Pero es evidente que vamos por buen camino. Se ha logrado un importante aumento de la productividad per cápita, como se ha señalado, y todo ello son datos muy positivos que indican que hay un proceso de modernización en marcha. No solamente ha habido un sostenimiento de la economía del país tal y como estaba, sino que además se han conseguido mejoras significativas en algunos sectores. La más importante que se ha señalado, además repetidamente, es en la balanza comercial, donde los sectores de alta tecnología han comenzado a tener un peso cada vez más relevante, y no solo el sector turismo ha aportado durante todo este periodo. Sin embargo, hay datos preocupantes que debemos considerar, y al final me referiré a algunas decisiones que se han tomado últimamente en relación con la adenda. Teniendo en cuenta la contribución importantísima que ha supuesto al PIB ese 6%, que en algunos casos se señala que ha sido superior, por ejemplo, en el informe de FUNCAS, lo que no es discutible es que ha sido una aportación muy significativa. El componente principal de este relanzamiento de la inversión general no ha sido tanto el sector privado, a pesar de que este representa el 80% de toda la inversión en España, sino que el 20% del sector público ha desempeñado un papel crucial. En términos de tasas de crecimiento, ha representado un 5,9% frente a un incremento del sector privado del 1,7%. Esta proporción, aunque ha mejorado un poco durante el último año y medio, sigue haciendo recaer sobre la inversión pública un peso fundamental como catalizador del conjunto del proceso inversor. Me refiero a una de las decisiones anunciadas de no utilizar en su totalidad los créditos blandos que provienen de la Unión Europea. Se ha indicado que tres cuartas partes de esos créditos no se van a solicitar, y los argumentos expuestos son claros. Actualmente existe un diferencial de solo 20 puntos con respecto al sector privado para acceder a créditos similares. Además, hay dos elementos que son relevantes: uno es la moratoria de amortización de capital durante los primeros diez años, y el segundo es el plazo de 30 años. Por último, de acuerdo con las reglas aprobadas del marco plurianual de la Unión Europea, estos créditos no deben contabilizarse durante los primeros cuatro años y pueden flexibilizarse como gasto social si se emplean para tal fin. Teniendo en cuenta el déficit que tenemos en inversión pública en gasto social, a pesar de la recuperación gradual que se ha logrado, es importante recordar que salimos de un bajón significativo debido a las políticas neoliberales de austeridad tras la crisis financiera de 2011, donde se concentró toda la inversión pública en el salvamento de capital privado financiero. Considerando estas tres virtudes, surge la pregunta: ¿de verdad no podemos utilizar mejor esos tres cuartas partes, casi 60.000 millones en créditos blandos, por debajo de 20 puntos del mercado, con amortización de capital de diez años, para implementar políticas sociales específicas de inversión pública? Me refiero a un proyecto del presidente del Gobierno, a la Agenda 42 y a la vivienda. Cuando hemos anunciado un proyecto a largo plazo muy ambicioso para dotarnos de un parque público, con promoción pública y construcción, mi pregunta es: ¿no serían estos fondos más adecuados que los del sector privado, los de la banca privada, para el ciclo hipotecario normal español? ¿No podríamos utilizar estos fondos para lanzar un gran proyecto de construcción de vivienda pública que permitiría no solo dotarnos de una oferta mayor ante la demanda existente, sino también abordar las preocupaciones sobre la burbuja inmobiliaria?
Fragmentos 1-10 de 30 (15 disponibles públicamente)

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