ESP - Senado Investigación sobre los contratos, licencias, concesiones, ayudas y otras operaciones del Gobierno y del sector público, relacionadas con la intermediación de Koldo García Izaguirre y con las demás personas vinculadas a la trama investigada en la Operación Delorme, y respecto a los presuntos delitos relativos a la corrupción que tengan una relación, directa o indirecta, o conexión con las mismas (antes denominada Comisión de Investigación sobre los contratos públicos realizados durante la pandemia de covid-19, relacionados con la intermediación de Koldo García Izaguirre, así como los posibles casos de corrupción que, directa o indirectamente, tengan relación con las actividades y contactos de las personas que forman parte de la trama investigada en la Operación Delorme)

ESP - Senado - Investigación sobre los contratos, licencias, concesiones, ayudas y otras operaciones del Gobierno y del sector público, relacionadas con la intermediación de Koldo García Izaguirre y con las demás personas vinculadas a la trama investigada en la Operación Delorme, y respecto a los presuntos delitos relativos a la corrupción que tengan una relación, directa o indirecta, o conexión con las mismas (antes denominada Comisión de Investigación sobre los contratos públicos realizados durante la pandemia de covid-19, relacionados con la intermediación de Koldo García Izaguirre, así como los posibles casos de corrupción que, directa o indirectamente, tengan relación con las actividades y contactos de las personas que forman parte de la trama investigada en la Operación Delorme) - 10 de diciembre de 2025

10 de diciembre de 2025
10:00

Contexto de la sesión

Comisión de Investigación sobre los contratos, licencias, concesiones, ayudas y otras operaciones del Gobierno y del sector público, relacionadas con la intermediación de Koldo García Izaguirre y con las demás personas vinculadas a la trama investigada en la Operación Delorme, y respecto a los presuntos delitos relativos a la corrupción que tengan una relación, directa o indirecta, o conexión con las mismas

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Señorías, vayan tomando asiento, por favor, que vamos a comenzar la sesión. Buenos días. Comienza la sesión de 10 de diciembre de 2025 de la Comisión de Investigación sobre contratos, licencias, concesiones, ayudas y otras operaciones del Gobierno y del sector público relacionadas con la intermediación de Koldo García Izaguirre y con las demás personas vinculadas a la trama investigada en la Operación Delorme, y respecto a los presuntos delitos relativos a la corrupción que tengan relación directa o indirecta o conexión con las mismas. Hoy comparece el vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid, don Juan Carlos Doadrio Villarejo, para informar en relación con el objeto de la comisión que acabo de describir. Comparece el señor Doadrio en virtud del acuerdo del Pleno del Senado adoptado el 12 de marzo de 2024. Señorías, guarden silencio, por favor. Su comparecencia se produce en cumplimiento del plan de trabajo de la comisión y con arreglo a lo dispuesto en la Ley Orgánica 5/1984, de 24 de mayo, de comparecencia ante las comisiones de investigación del Congreso y del Senado. De conformidad con lo establecido en dicha ley, esta comisión ha requerido la comparecencia del señor Doadrio y se le ha advertido de que está sujeto a lo dispuesto en el artículo 502.3 del Código Penal de no faltar a la verdad en su testimonio, todo ello sin perjuicio de los derechos constitucionales que le asisten. Asimismo, se le ha advertido de la posibilidad de comparecer acompañado de una persona que le asista. Le reitero, además, que la comparecencia es pública en virtud del artículo 190 del Reglamento del Senado. Y sin más dilación, doy la palabra a los distintos grupos parlamentarios, empezando por el Grupo Parlamentario Mixto. Tiene usted la palabra. Gracias. Buenos días, señor Doadrio. Usted fue la persona que gestionó la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva de Begoña Gómez. Según la normativa, el director de la cátedra debe ser un profesor o personal de administración y servicios con vinculación permanente a la universidad, nombrado por el rector a propuesta de la comisión mixta de seguimiento. ¿Se cumplió esto en el caso de la citada cátedra, en el caso de la señora Gómez? El reglamento prevé que el rector pueda, excepcionalmente, nombrar un director que no sea de la Universidad Complutense, siempre y cuando exista un codirector de la Universidad Complutense. ¿Se aplicó dentro de ese convenio la excepción que podía ejercer el rector? Muy bien. También hemos sabido que sería la única directora, entre las cátedras extraordinarias de la Universidad, que no tenía una licenciatura o grado. ¿Por qué esta excepción? ¿También existe esa posibilidad? Sí, así es. No lo especifica el reglamento. Le comento: yo no me enteré en su momento porque el rector fue quien impulsó y promocionó la cátedra; yo no tuve conocimiento de este extremo hasta después de la firma de la primera comisión mixta. No se remitió el nombramiento al rector por parte de la jefa de Relaciones Institucionales y Convenios, y se consultó a la Asesoría Jurídica de la Complutense —que, a través de la Secretaría General, dio el visto bueno— si podía ser una persona directora externa que no tuviera licenciatura o grado. La respuesta jurídica no fue un sí o un no categórico, sino que, como no está contemplado en la excepción del rector la exigencia de que el director sea licenciado o graduado, entendieron que estaba bien aplicada la excepción del rector. En consecuencia, se consideró conforme que la dirección pudiera recaer en una persona externa y sin licenciatura, siempre que existiera codirección desde la Universidad Complutense.
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— No, yo no lo sabía. — ¿Y qué relación tenía Begoña Gómez con la universidad? — Antes de crearse la cátedra, su relación con la universidad era a través de un máster. Me extrañó que cuando empezó a escribirme utilizaba un correo electrónico de la UCM; yo no había oído hablar de ella. Había entrado en 2019 y tenía correo de la UCM porque codirigía —no podía ser directora— un máster sobre captación de fondos en la Complutense. — Vale. O sea, que tampoco era de muchos años; era una relación de un año o dos anterior. — La parte de los másteres la llevaba una vicerrectora, Concepción García. Ahí no le puedo concretar más. — En realidad, entonces, a usted lo que le ocurre es que le llama el rector y le dice que hay que crear esta cátedra. — Sí. Estuvo varios días escribiéndome que quería verme y, finalmente, me llamó para decirme esto. No es lo habitual. Yo le propuse que me delegara la firma —como ha hecho otras veces cuando le interesaba una cátedra—, y me dijo que no, que la firmara yo. — O sea, que usted prefería que lo firmase él porque no lo veía claro desde el minuto uno. — Prefería que lo firmase él. — ¿Cree que se cumplieron los requisitos para la creación de la cátedra? — Sí. Aparte de mi intervención, existe un Servicio de Convenios que no permitiría que se firmara un convenio que no cumpliera los requisitos. — Usted ha dicho que el rector le insistió. ¿Se sintió usted presionado para gestionar esta cátedra? — Presionado no, pero obligado sí; obligado por el cargo. Me obligó. — ¿Sabía entonces que estaba haciendo esa cátedra a favor de la mujer del presidente del Gobierno? — Sí, el rector lo dijo desde el principio. — ¿Y le explicó cómo había sido la petición? — No. Eso lo supe después, en el primer juicio: que había estado en Moncloa, que se lo había ofrecido él a ella y que, además, en unas jornadas de la Caixa se anunció públicamente. Todo eso yo no lo sabía cuando se firmó. — Antes de crear una cátedra, ¿se hace algún análisis de idoneidad del tema, de lo que puede reportar a la universidad, si es interesante, si es bueno para los alumnos, si es novedoso? — Sí. El expediente de una cátedra debe ir acompañado de una memoria económica, una memoria de oportunidad y el contenido de la cátedra, además del convenio. — ¿Y esos documentos se remitieron? — Sí, se remitieron. — Cuando usted dice que le vino hecha la memoria académica que justificaba la idoneidad de Begoña, ¿qué quiere decir? ¿Que solo tuvo que poner la firma? — No. La memoria académica no la firmo yo. Yo únicamente firmé el convenio; ni la memoria económica, ni la académica, ni el contenido de la cátedra. — ¿La memoria académica llegó sin firmar? — Sí. — ¿Y luego se ha firmado por alguien o sigue sin firmar en el expediente? — Creo que sigue sin firmar en el expediente. — Pues no será la única vez que hay una memoria en una cátedra sin firma.
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—La memoria académica se entiende como el contenido de la cátedra. —¿Cobra dinero Begoña Gómez por la cátedra? —No. —¿Y por los dos másteres asociados a la misma? —Sí. —¿Diría usted que esos másteres fueron un éxito? —Yo me fui en enero de 2023. Después, por lo visto, es cuando no ha habido matriculación. En mi etapa tampoco había mucha matriculación: en el de Captación de Fondos habría unos 12-14; en el de Transformación Social Competitiva, unos 10-11. Es bastante normal. —¿Cree usted que el escándalo de la cátedra y los másteres de la esposa del presidente ha podido pasar factura a la universidad en lo que a su prestigio se refiere? —No lo sé. Hemos salido tantas veces en los medios —por lo de Begoña y por otras polémicas, por ejemplo con el rector Carrillo—, pero la matriculación sigue siendo igual o superior. —¿Habló usted con Begoña Gómez directamente para implantar su cátedra? ¿Llegó a hablar con ella? —Conocí a Begoña Gómez el día de la firma y hablé con ella ese día. Después hubo más conversaciones: había que reunir la comisión mixta y coordinar agendas. —En un momento dado, en vez de mandar correos a Begoña, le piden que lo haga a través de Cristina Álvarez, ¿no? —Sí. Al principio los correos me venían de Begoña Gómez y un día me llamó Cristina Álvarez para decirme que mejor se lo mandara a su correo electrónico, porque a Begoña le costaba entrar y revisar su correo. Yo pensé que era normal, que era su secretaria o asistente. Además, ella despachaba más con el rector y me parecía lógico que tratara conmigo. —¿Desde qué cuenta le mandaba? ¿De una cuenta personal? —Sí, un Gmail personal; no era de la UCM. —O sea, que usted jamás pensó que le estaba haciendo un favor puntual a doña Begoña Gómez. —No lo sé; yo lo vi como algo propio de una secretaria o asistente. —¿Cuántos correos pudo haber recibido? —Como entregué hace quince días, había 231 en total, de los cuales 151 eran de ella hacia mí. —Respecto al software que se creó para medir el impacto de las pequeñas y medianas empresas, ¿estaba registrado a nombre de Begoña Gómez? —Eso no lo sé porque yo ya no estaba. En su momento le dije a Cristina que lo registraran en la OTRI. Tengo el documento en el que Cristina lo envía a la OTRI y la OTRI responde que no se había registrado en la Complutense, pero facilita el enlace para registrarlo. Yo dejé claro que debía estar registrado a nombre de la Complutense, por ser un trabajo de investigación. —¿Tienen luego algún control sobre estas herramientas que se crean en base a una cátedra en la propia universidad? —Había una mesa en la que participaban, entre otros, dos profesores de Informática.
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Doña Blanca de Juan estaba también por la parte de la cátedra y, por parte de la Universidad Complutense (Informática), dos profesores: Pavón y Mende. ¿Ha sucedido alguna vez con alguna otra cátedra de la universidad que una herramienta como este software se registre por una persona y no por la propia universidad? No. ¿Usted piensa que se apropió indebidamente entonces Begoña Gómez si se ha registrado a su nombre el software? No lo sé. Cuando me fui no estaba. En la prensa unas veces leo que sí, otras que no, y otras que sí pero que, cuando se enteró de que el dinero era de la Complutense, lo anuló. Tengo confusión y no les puedo aclarar porque yo ya no estaba. Eso lo sabrá el señor Portugal, que fue quien me sustituyó; y, si lo puso a su nombre, tenía que haberlo dicho en la comisión mixta. Vamos, que tenía la advertencia clara de que no podía registrarlo a su nombre. Yo a Cristina le advertí de que no podía registrarlo a su nombre. Los fondos para ese software del máster se canalizaron a través de empresas como Google, Telefónica o Indra. ¿Estas empresas colaboran también habitualmente con la universidad patrocinando otras cátedras o másteres? No, normalmente no; Telefónica sí, alguna vez, pero Indra y Google no. ¿Y normalmente los patrocinios en una cátedra vienen a través de quienes la dirigen? Sí, normalmente vienen a través de quienes la dirigen. No suele haber empresas que se acerquen a ver en qué cátedra encajan; normalmente ellos ya vienen primero con unos patrocinadores porque tienen que tener un monto económico y luego se van consiguiendo más a través del director y su equipo. ¿Hay algún control sobre esos patrocinios por parte de la universidad? Cuando estaba yo, al vicerrector económico le pedía que mirara si esa empresa estaba en suspensión de pagos o no, y si tenía algún ERE o algo; en esos casos yo lo rechazaba. ¿Y control en cuanto a los fondos que se recaudan, una contabilidad exacta? Claro. Eso entra en una cuenta de la Complutense, en este caso de la Escuela de Gobierno; hay una jefa de sección económica y una gerente, y esas cuentas luego se pasan a Intervención anualmente. Además, en la comisión mixta ha de decirse en qué se ha gastado ese dinero y que entre dentro de las partidas dotadas para esa cátedra. Si Begoña Gómez no hubiera sido la esposa del presidente del Gobierno, ¿la Universidad Complutense habría creado esta cátedra? Pues es que no lo sé, la verdad. No le puedo decir. No es que no me quiera mojar; es que no le puedo decir. El rector estaba muy contento con mi labor, me decían, pero no le puedo decir. Y una vez que conocemos ahora lo que conocemos —que está imputada por un presunto delito de tráfico de influencias, otro de corrupción privada en los negocios, otro de apropiación indebida, otro de intrusismo profesional y otro de malversación—, ¿usted cree que fue acertado por parte de la Complutense esta cátedra? ¿Usted volvería a firmarla? Yo creo que el contenido era bueno, porque trataba de los ODS, que no había nada, y se puede aplicar completamente en el mundo universitario para que los alumnos vayan entendiendo los ODS. Ahora, volver a firmarla, no; después de lo que ha pasado, a posteriori no. ¿Se han esmerado en poner otro tipo de controles o en cambiar requisitos y protocolos para realizar cátedras? No lo sé. El modelo de convenio y la exención de todo esto están aprobados por el Consejo de Gobierno.
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¿La Universidad se considera perjudicada? —No. ¿Pero se ha personado? —Creo que sí. ¿Y quién lo habría decidido si no pasa por el Consejo de Gobierno? —El rector. O sea, parece ser que se considera perjudicada por un posible perjuicio económico; eso es lo que he oído al rector. —Muy bien, muchas gracias por sus respuestas. Por mi parte no tengo más preguntas. Gracias, señora Caballero. A continuación, por el mismo grupo parlamentario, la señora Paloma Gómez tiene la palabra. Buenos días. Gracias, señor presidente. Buenos días, señorías. Buenos días, señor Doadrio. Bienvenido a esta comisión de investigación en el Senado. Haré una breve introducción y, a continuación, algunas preguntas que me gustaría que usted aclarase. Begoña Gómez llevaba años colaborando con la Universidad Complutense. Un día, el señor Doadrio se puso en contacto con la oficina de títulos propios para pedir un nuevo título. Fue entonces cuando la persona que la atendió avisó al rector Goyache de que Begoña, la mujer del presidente, quería poner en marcha estudios universitarios en la Complutense. Señor Doadrio, ¿es cierto que el señor Goyache le llamó para decirle que tenía que crear una cátedra a medida para la señora Gómez, la mujer del presidente? —A medida no me dijo; me dijo: “Tenemos que crear una cátedra extraordinaria para Begoña Gómez, la mujer del presidente. ¿Te parece bien?”. Y yo respondí: “Si viene la documentación bien, sí”. Quiero que me explique bien qué significa cátedra extraordinaria. —Es un convenio. Yo, cuando entré, ya quise cambiar la denominación y llamarlo “aula” en vez de “cátedra extraordinaria”, porque había confusión en otras universidades, como Salamanca. La cátedra extraordinaria es un convenio en el cual hay un fin, de investigación o de docencia, y está patrocinada siempre por empresas privadas. Es una manera de captar dinero privado directamente por la universidad. Usted le dijo al señor rector que no tenía inconveniente en hacerla si venía bien la documentación. ¿No se vio en aquel momento presionado ni obligado? —Yo sí me sentí obligado, porque, como vicerrector, tenía que hacerlo, y me sentí presionado. Luego es cuando me entero de que ya lo había prometido públicamente, antes de enterarme yo. Ese verano, el rector y Begoña Gómez mantuvieron varias reuniones, muchas de ellas en Moncloa. Fuentes conocedoras del caso aseguran que también hubo comidas entre ambos, tanto en el complejo presidencial como en el comedor del Rectorado. ¿Sabe usted algo respecto de estas reuniones? ¿Asistió a alguna de ellas? —No. De esas solo sé la del comedor del Rectorado; comieron a los cinco o seis días y me dijeron: “Qué raro que no te hayan invitado”, porque fueron el rector, Begoña Gómez, la jefa de gabinete y el gerente entonces, el señor Javier Sánchez. ¿Es ese el procedimiento normal o vio algún trato de favor al respecto? —¿Por invitarla a comer? No por invitarla a comer, sino por hacer este tipo de comidas como si fuesen dos amigos de toda la vida. —Es normal que haya comidas durante el trámite. ¿Y también sería normal que la comida sea en Moncloa? —Eso ya… No sé. Yo he comido en Moncloa. Al final, un mes antes de cesar, fui a comer, pero estuve como una hora y no se habló nunca de trabajo allí. Muy bien. Una vez concluidas las negociaciones para la creación de la cátedra y decidido el señor rector a llevarla a cabo, ¿se sintió usted obligado a ponerla en marcha o lo hizo acatando órdenes por parte de un superior? —Acatando órdenes por parte de un superior. En su larga trayectoria profesional en la universidad, ¿conocía algún precedente de una directora de cátedra de la Universidad Complutense de Madrid sin estudios superiores? —No. Entonces, ahí se demuestra y queda más que claro que fue porque era la mujer del presidente del Gobierno.
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El rector, por lo que me dijo, cuando yo le comenté: «Creo que no tiene estudios universitarios», me respondió: «Yo creo que sí». Le pregunté si se lo había preguntado y me dijo que no; que no debía preguntárselo. Como he dicho, según el rector no era imprescindible tener estudios universitarios para dirigir esa cátedra. —O sea, que si me presento yo y propongo una cátedra sin estudios universitarios, ¿ustedes me la otorgan? —No. Si usted remite la memoria académica y económica, con su contenido y patrocinadores, yo reviso toda la documentación y le informo. Y no, no prima «la pasta». Lo público, al menos en la universidad, puede servirse también de lo privado; es una manera de traer financiación privada a un ente público. Señor Doadrio, me gustaría saber cómo eran las relaciones con la señora Gómez. ¿Mantenía usted contacto, incluso conserva a día de hoy comunicaciones con ella y también con su asistente en la Moncloa, Cristina? —No. Una vez que cesé —bueno, dimití—, nunca más he tenido contacto ni con Begoña Gómez ni con Cristina Álvarez. Usted sabe que esta última, Cristina Álvarez, ayudaba a la señora Gómez en la cátedra. Tanto la señora Gómez como la señora Álvarez estaban siguiendo sus indicaciones sobre la plataforma digital que impulsaba la cátedra, que debía ser registrada a través de la OTRI. De la Universidad Complutense: al final, ¿cómo se registró la marca de la plataforma, a través de la OTRI o a su nombre? ¿Cuál es la diferencia y cuáles son las consecuencias de registrarla en un sitio o en otro? —La OTRI es la oficina que registra todas las patentes y resultados de investigación de la universidad. No le puedo decir cómo acabó porque yo ya había dimitido cuando siguió el trámite. Yo me limité a remitir a Cristina a la OTRI; con Begoña no hablé de esto, porque era Cristina quien venía a verme con más frecuencia y con quien más trataba. Sé que la OTRI le envió unos papeles —eso obra en el juzgado— para que los cumplimentara. Después yo ya me fui. He visto publicado en prensa que la OTRI indicó que ellos no lo habían registrado y que, por favor, lo registraran, remitiendo un enlace para hacerlo. —Que yo sepa, a día de hoy la marca se registró a su nombre, no mediante la OTRI. —Eso ya tendrá que preguntárselo al siguiente vicerrector, el señor Coello de Portugal. La mayor parte de esas actuaciones ya fueron en su tiempo. ¿Qué tipo de documentación le enviaba Cristina Álvarez? ¿Borradores, textos contractuales, solicitudes de firma, propuestas de agendas, contenidos institucionales? ¿Gestionaba la firma interna y reenviaba los documentos validados, copiando sistemáticamente en ello a Begoña Gómez? —Una vez que ya figuraba a su nombre, casi nada venía firmado por Begoña Gómez. Lo que más me enviaba eran convenios y adhesiones al convenio marco. Por ejemplo, me remitió uno de Telefónica y le indiqué que por WhatsApp no; que me lo enviara por correo electrónico. —¿Percibió que era poco profesional en ese sentido? —No diría eso; desconocía un poco cómo funciona la universidad. Hay mucha gente que no lo sabe. Las entidades privadas como Google, Fundación ONCE, Reale Seguros, Cámara de Comercio, CEAPI… ¿Cómo interactuaban con la universidad? ¿Mediante intermediación jurídica formal o a través de un canal informal, es decir, de tú a tú? —No, de tú a tú, nunca. Ellos actuaban con nosotros a través de los cauces formales: los convenios económicos por la vía correspondiente, y las adhesiones —que son otra cosa distinta de los convenios— las remitía directamente Cristina Álvarez; los otros instrumentales se tramitaban a través de la dirección de la cátedra y en las comisiones mixtas. Siempre por canales formales. —¿Usted cree que la cátedra fue un regalo a Begoña Gómez por parte de la Complutense? ¿Cree que es un claro ejemplo de un chiringuito educativo?
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Pues no lo sé. Ella tenía un poco de confusión al principio. Tampoco sé la conversación que tuvo con el rector, porque ella no ha hablado. Yo sé que Cristina Álvarez me preguntó al principio si la cátedra tenía entidad jurídica; no la tiene. A partir de ahí ya actuaron reglamentariamente, pero ahí me falta información. A mí me da la sensación de que ustedes le abrieron la puerta a dos novatas que no tenían ni idea y fueron a probar suerte. Le pongo un ejemplo: Google. En el expediente remitido por la UCO se recoge la secuencia por la que Cristina Álvarez redacta una carta a Google solicitando 40.000 euros anuales de patrocinio para la cátedra. El texto es reenviado por usted, señor Doadrio, para su firma a Begoña Gómez. Esta comunicación institucional se hace con membrete de la Universidad Complutense de Madrid y sin intervención de órganos jurídicos o económicos. Eso demostraría que la asesora del Gobierno ejercía funciones operativas dentro de un esquema universitario sin título habilitante alguno; que usted, señor Doadrio, asumía y ejecutaba órdenes sin validación técnica; y que la Complutense actuó como un vehículo instrumental en beneficio de una figura políticamente expuesta. ¿Qué opina usted sobre esto? Pues mire, ahí le faltan datos. Con Google, además, es con quien tuve más cuidado. No solamente tengo el visto bueno del gerente general, sino que, como había dinero y nunca habíamos trabajado con Google, pedí al gerente económico, que es la máxima autoridad en materia económica, si se podía o no se podía. Y tengo todos esos documentos, así como un documento de contratación de la Universidad Complutense para ver si se podía realizar o no. Es decir, tengo el visto bueno de los máximos responsables económicos y de contratación. Le voy a seguir hablando de la participación en eventos y actividades paralelas. Usted gestionó personalmente eventos como congresos en CaixaForum y cursos de verano, donde recibió instrucciones de contenido temático y logístico por parte de la señora Álvarez; tramitó invitaciones y agradecimientos al margen de la estructura académica formal; coordinó actividades en las que Begoña Gómez participaba como figura central, sin evaluar la idoneidad académica ni declarar posibles conflictos de intereses. Señor Doadrio, usted no actuó como un mero tramitador; su papel fue el de ejecutar un esquema diseñado desde el entorno de Begoña Gómez para captar financiación y reforzar institucionalmente una cátedra controlada por la esposa del presidente; comúnmente hablando, para “hacer caja”. Cristina Álvarez remitió los gastos propuestos por CaixaForum para un evento de la cátedra financiado con fondos de la Complutense, sin licitación pública, a dedo. ¿Esto es normal en este y en otros procedimientos de la cátedra? Vamos a ver: yo no organicé nada en CaixaForum, eso lo organizó ella. Ahora bien, yo estaba al corriente y, como era consciente y tenía mucho cuidado, lo remití tanto a Gerencia como al Vicegerente Económico. Y, como era CaixaForum, por motivos de seguridad tenía que ser la empresa de ellos. Tengo también el visto bueno del Vicegerente de Asuntos Económicos de que se podía hacer así la contratación. Señor Doadrio, a mí no me queda clara una cuestión en este asunto. Si la universidad queda al margen de todo esto, ¿cómo se involucra usted en estos eventos para captar patrocinadores? Yo no capté ningún patrocinador. Está usted involucrado porque hay documentación con su nombre y correos en los que le ponen al corriente de este y de otros eventos para captar patrocinadores. Lo que no me explico es cómo una Universidad Complutense de Madrid, supuestamente tan prestigiosa, se deja primero arrastrar por dos novatas que no tenían ni idea de cómo hacer una cátedra y, segundo, arrastra a un rector y a un vicerrector a su juego. No lo entiendo, señor Doadrio. Es que usted habla de captar a la Caixa; la Caixa ya estaba captada. La Caixa y Reale eran, desde el principio, los patrocinadores. Por lo tanto, es normal que hicieran actos dentro de la cátedra.
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Los que crearon la cátedra. Entonces, ¿por qué le remiten los gastos propuestos a usted, a la Universidad? —Porque hay que cargarlos a la cátedra ordinaria. Ahí hay una vinculación directa. —¿Vinculación directa con quién? Los gastos de CaixaForum, de los eventos para captar patrocinadores con la Universidad, cuando la Universidad tenía que estar al margen, supongo yo. —No. La Universidad entra también en la organización de eventos para una cátedra de la señora Gómez. No se estaba buscando patrocinadores; le estoy diciendo que La Caixa ya era patrocinador desde el principio, con lo cual no se estaba buscando. Lo que se estaba haciendo era un evento de difusión de la Cátedra de Transformación Social Competitiva. No se estaba buscando ningún patrocinador. —Pues yo le creo que esto es un canal informal establecido con el Vicerrectorado, sin controles técnicos ni jurídicos, que compromete gravemente la neutralidad institucional de la Universidad Complutense de Madrid, con una firma de convenios sin controles de ninguna clase, con un trato de favor institucional hacia una persona con vínculos directos con el poder político, es decir, la señora del presidente. Usted, señor Doadrio, relató en una de sus comparecencias como testigo que la señora Gómez y su colaboradora le preguntaron en 2022 cómo contratar desde la cátedra a una firma para un servicio de un coste superior a los 60.000 euros. Según su testimonio, usted les advirtió que a partir de 6.000 debían hacerlo mediante licitación y que nunca a dedo, y que por debajo de esa cantidad debían tirar del catálogo de proveedores de la Universidad; y que, en todo caso, todo esto era dinero público. ¿Llegaron a contratar desde la cátedra alguna firma? Y si lo hicieron, ¿cómo lo hicieron: mediante licitación o a dedo? —Vamos a ver. Ahí ha metido cosas. Yo les dije… Efectivamente, vinieron, pero no dijeron una firma concreta; dijeron que tenían que hacer una contratación superior a 6.000 euros, o sea que algo sabían. Y les dije: bueno, ese es un mayor, y ese mayor es que salga a licitación. “¿Cómo lo hacemos?” Digo: no lo sé. Entonces yo llamé al vicegerente de Económicos —le vuelvo a repetir que es la máxima autoridad económica—. Me dijo: que vayan a la jefa de sección, no me acuerdo ahora mismo cómo se llamaba, de la Escuela de Gobierno; allí les darán los pliegos y toda la información de esto. Y no sé cómo siguió porque, le vuelvo a repetir, hay dos cosas en las que yo no estuve: ni en ese expediente ni en esa licitación. Yo ahí no estuve. —Continúo, señor Doadrio. En una noticia publicada en prensa hemos leído que usted, el exvicerrector de la Complutense, niega irregularidades —y esto lo dice el abogado de la señora Gómez—. Es decir, usted no aludió a ninguna irregularidad en la creación de la cátedra y, además, indicó que no tenía ningún problema en participar en la misma, siempre que se cumplieran todos los requisitos legales. Además, usted participó sabiendo que sí había irregularidades y que se incumplieron requisitos legales. ¿Es cierto? ¿Por qué lo hizo? ¿Como ha dicho anteriormente, se vio obligado por el cargo? —Bueno, eso es su parecer. No, yo no manifiesto una cosa y otra contraria. Yo me sentí obligado por ser vicerrector; las cátedras las tenía que tramitar yo. Y lo otro es lógico: si está bien la documentación, me da igual que se llame doña Gómez o que se llame Pedro Sánchez; la tengo que hacer. —Lo que usted tenía era miedo a perder su cargo. —No, ninguno. —Y si no tenía ningún miedo, ¿por qué utiliza la palabra “se vio obligado”? Podía haber dimitido en ese momento. —No. Si hubiera estado presionado, sí; obligado en el sentido funcional, no. —Pues entonces “obligado”, para mí, es una cosa laxa. —No, no. Obligado es: tienes que hacer la cátedra; y como estaba bien la documentación, pues se fue para adelante. —No, claro. Lo hizo. —Lo hice, porque la documentación estaba correcta. —Continúo y ya termino. Por lo que veo, señor Doadrio, usted le dio la vuelta a la tortilla y decidió, entre comillas, tirar de la manta, como comúnmente se dice. No sé si porque ha sido amenazado por ello, por su declaración en sede judicial. Lo que sí sabemos es que usted contrató los servicios de una empresa de detectives por más de 6.000 euros para protegerse.
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¿De quién tiene miedo, señor Doadrio? ¿De quién se protege? ¿De Moncloa? —Eso salió en unos periódicos; no sé de dónde sacaron la información y no voy a aclarar eso. —¿Usted nunca ha contratado nada para protegerse? —No voy a aclarar eso. —O sea, ¿me lo está confirmando? —No, no se lo confirmo. —¿No tiene miedo de nadie? ¿Le han amenazado? —No. Muchas gracias, señor presidente. Gracias, señor Doadrio. No tengo nada más que añadir. Muchas gracias, señor Gómez. El Grupo Parlamentario Socialista. La señora Martín García tiene la palabra. —Gracias, presidente. Buenos días, señor Doadrio. Presenta usted una amplia trayectoria profesional en el ámbito académico; obtuvo el título de doctor por la Universidad Complutense, donde desarrolla su actividad laboral, salvo que nos diga lo contrario, como profesor titular en la Facultad de Farmacia. En la Complutense, a lo largo de los años ha asumido diversos cargos de gestión: director del Departamento de Química Inorgánica y Bioinorgánica, secretario de la Junta de Personal, vicepresidente del Claustro y vicerrector de Relaciones Institucionales. Una amplia trayectoria en el ámbito de la gestión universitaria que le hace conocedor de todos los campos. Ocupó también cargos durante los gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid: jefe de Gabinete de la Consejería de Educación durante la etapa del profesor y entonces consejero Villapalos, siendo presidente de la Comunidad de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón. Posteriormente asumió la Dirección General de Patrimonio en la Comunidad de Madrid, la Viceconsejería de Cultura, la Viceconsejería de Patrimonio, Juventud y Deporte y, finalmente, la Viceconsejería de Educación. Teniendo en cuenta estos antecedentes, señor Doadrio, ¿ha preparado usted esta comparecencia con el Partido Popular? ¿Ha tenido algún tipo de contacto, de llamada, de relación para prepararla? —No. No he preparado nada con el Partido Popular, ni he tenido contacto con ellos, ni ellos quieren tener contacto conmigo, porque obviamente les perjudicaría tanto a ellos como a mí. —Entienda mi pregunta por las relaciones y las vinculaciones que tiene. Gracias. Voy a comenzar con una pregunta muy directa, antes de entrar a hablar de la cátedra extraordinaria y los másteres: ¿cuándo conoció usted a Begoña Gómez? En sus declaraciones ante el juez —porque ha declarado dos veces ante el juzgado— y otra ante la Asamblea de Madrid, en la comisión de investigación que se estableció allí, usted afirmó que conoció a Begoña, y hoy lo ha dicho también, el día de la firma del convenio. Sin embargo, a nosotros nos consta que ustedes estaban trabajando en borradores previamente, porque se les había puesto en contacto, a principios de ese mes de octubre, el rector. —Vamos a ver si yo se lo explico. Me pasa igual con María Cristina. Yo conozco a Begoña físicamente el día de la firma. Antes de eso, los borradores me llegaban por correo de Begoña, pero quien me llamaba por teléfono para confirmar si me había llegado el correo era Cristina. O sea, yo no hablé nunca con Begoña Gómez; así como con Cristina sí hablé. Me llegaban los correos con su documentación. —O sea, que antes de la firma del convenio sí mantuvo un intercambio de documentación relativa al máster. —Tuve toda la documentación a través del correo de B. Gómez en la UCM. —Ya. En el argot de los jóvenes hoy dirían que hablan cuando se mandan un WhatsApp; cuando contactan por escrito dicen “estoy hablando, estoy manteniendo una conversación”. Por eso le comentaba desde cuándo conocía usted a la señora Gómez. Señorías, en relación con la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva que se impartió en la Universidad Complutense entre los años 2020 y 2024, voy a realizar varios apuntes, teniendo en cuenta los datos que hemos recabado. Fue aprobada por el Consejo de Gobierno, con el informe favorable de la Comisión de Investigación y el visto bueno del Consejo Social, a propuesta del rector de la Universidad Complutense, hecho que usted ha remarcado también hace un momento. Tal como usted ha dicho, el rector la promovió. Y las palabras del rector, concretamente, fueron en una presentación el 24 de septiembre —que también se ha aludido aquí—: “Para finalizar, les puedo avanzar con orgullo e ilusión que en breve se va a crear una cátedra extraordinaria complutense centrada en el...”.
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Desarrollo de herramientas pedagógicas e investigadoras en el campo de la transformación social. En la cátedra participarán, junto con la Universidad, socios estratégicos en este ámbito. Les agradezco su confianza, apoyo y participación en este extraordinario primer congreso de transformación social. Una ventaja competitiva para pymes. Gracias a todos. Son palabras extraídas de unas declaraciones del rector, quien el 24 de septiembre de 2020 ya hacía alusión a la futura creación de esta cátedra extraordinaria. Seguimos. La cátedra extraordinaria se ajustaba a todo lo establecido en la legalidad en el ámbito universitario, a la Ley Orgánica 6/2001 y a los Estatutos de la Universidad, que permiten expresamente la creación de cátedras extraordinarias con financiación externa. Contaba, además, con un convenio de colaboración firmado por la Universidad Complutense con entidades patrocinadoras, Reale Seguros y la Fundación “la Caixa”, convenio suscrito el 30 de octubre de 2020 e informado favorablemente por la Abogacía del Estado y por el Servicio Jurídico de la propia Universidad. Con lo cual, el control de legalidad fue exhaustivo tanto en la firma del convenio como en el desarrollo de esta actividad académica. Me ha parecido entenderle que se desvinculaba en cierto modo de la creación de esta cátedra, incluso de la firma del convenio. Pero es que, en la presentación de la firma del convenio, usted afirmó lo siguiente: “Este convenio se firma a través de la Escuela de Gobierno y es el resultado de inquietudes de ambas partes para la transmisión y difusión del conocimiento, confiando en que esta cátedra pueda dar el impulso que se necesita en el mercado español, y sobre todo en el sector privado. Las instituciones públicas y privadas contarán con el respaldo de la Complutense, ya que la sociedad espera de nosotros que cumplamos con eficacia con la actividad docente y con la investigadora, a pesar de las dificultades que encontremos, sabiendo responder a las encrucijadas de una realidad compleja”. Estas palabras son suyas y están extraídas de Tribuna de la Complutense el 30 de octubre de 2020, fecha en la que se firma ese convenio. Aparte de sus declaraciones, constan también las del rector de la Complutense. Con lo cual, usted era absolutamente conocedor y partícipe no solamente de la firma del convenio, sino de la creación de estos estudios universitarios, enclavados en la Universidad y controlados, lógicamente, por las competencias de su vicerrectorado. ¿Tiene algún comentario al respecto? Una cosa es que yo, una vez vistos los documentos, tuviera que dar el visto bueno porque estaba todo correcto jurídicamente, y otra cosa es que yo la promoviera. El discurso que ha citado usted —lo lamento, pero debo decirlo— es el que hacía en todas las cátedras; para todas las actividades era exactamente igual de válido. Y, efectivamente, no estoy arrepentido de ese discurso. Por supuesto, la captación de fondos privados para lo público, para desarrollar algún tema. En este caso, el tema era la transformación social competitiva y un software que se suponía que era para valorar empresas medianas y pequeñas, imprescindible para la parte práctica del máster. Básicamente, por centrar el tema y por ver cuándo inician los contactos con la señora Gómez: se inician a principios del mes de octubre. ¿Cuándo se firma el convenio? El 30 de octubre. Y de la firma del convenio hay una serie de fotografías en Tribuna de la Universidad Complutense, esa revista que se puede consultar y contrastar. Nosotros, los universitarios —los que hemos hecho una tesis doctoral—, sabemos que es muy importante citar las fuentes por si entramos también en contradicción. De sus declaraciones, como le decía, ante el juzgado y ante la Asamblea de la Comunidad de Madrid, hemos extraído los siguientes datos, que me parecen objetivos —corríjame si en algún momento lo estima conveniente—: la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva se creó a instancias del rector de la Complutense, como un proyecto cuyo objetivo es desarrollar actividades formativas y de investigación en la Universidad Complutense en el ámbito de la innovación social.
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