Muy buenos días a todos y a todas y sean muy bienvenidos y bienvenidas. Querido presidente del Senado; querido ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; querido secretario general iberoamericano; estimada secretaria de Estado para Iberoamérica, la señora Susana; estimados presidentes, presidentas y jefes de delegación. Es para mí un honor enorme poder inaugurar esta reunión de presidentes iberoamericanos, preparatoria del próximo Foro Parlamentario Iberoamericano, que se celebrará en Madrid, previsiblemente en octubre del año 2026, con carácter previo a la trigésima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Comunidad Iberoamericana. Un espacio que debe ser el de la cooperación, la suma de ideas en favor de un progreso compartido y la respuesta unánime a retos comunes.
Como saben, este foro no se celebró durante el periodo 2014-2022 por razones fundamentalmente políticas, pero también como consecuencia de la pandemia de la COVID, hasta la pasada edición que preparó la República Dominicana. Por eso, nuestro interés al acoger esta edición es recuperar el impulso y la ilusión fundacional que inspiró el primero de nuestros foros en Bilbao, en el año 2005, para garantizar entre todos y todas la continuidad de un espacio clave para el fortalecimiento de la cooperación y la diplomacia parlamentaria en Iberoamérica.
Somos los legisladores que representan a los 22 países iberoamericanos y tenemos la responsabilidad de transmitir y acercar a la sociedad civil los trabajos y los resultados de las cumbres iberoamericanas. Nos unen una serie de rasgos comunes que nos hacen identificables frente al resto del mundo, con la riqueza añadida de nuestra diversidad y multiculturalidad, que generan una sólida alianza y sirven de base para crear un proyecto común.
Como anunciaba la Declaración de Guadalajara de 1991, somos una comunidad creada para convertir el conjunto de afinidades históricas y culturales que nos enlazan en un instrumento de unidad y desarrollo, basado en el diálogo, la cooperación y la solidaridad. Nuestro trabajo nos ha convertido en un foro único de diálogo cuya seña de identidad es el consenso. Debemos seguir trabajando por la construcción de acuerdos, por la vía del diálogo y la cooperación, en un mundo globalizado cada vez más complejo. Iberoamérica es más necesaria que nunca. El lema de la próxima Cumbre de 2026 así lo refleja: Iberoamérica, juntos construimos nuestra comunidad.
Como se plasma en la Declaración de la Cumbre de Salamanca de 2005, nuestros valores comunes se sustentan en la plena vigencia y el compromiso con los propósitos y principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas; en nuestra adhesión al derecho internacional; en la profundización de la democracia y el desarrollo; en la promoción y protección universal de los derechos humanos; en el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos y naciones; y en el rechazo de la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional.
Avanzar en el potencial de nuestra comunidad es una opción estratégica que puede contribuir al fortalecimiento de la gobernanza mundial. Desde esta óptica, nuestro primer objetivo es afianzar su engranaje institucional, dotando a nuestra comunidad de recursos y de una voz común. Por eso queremos identificar una serie de prioridades temáticas que trabajaremos en el camino a la Cumbre. Una cooperación más concertada siempre tendrá un mayor alcance.
Desde la Presidencia española hemos planteado, y vamos a plantear, una serie de temas que creemos que pueden tener un mayor interés; pero, obviamente, después ustedes tienen la palabra para que todos y todas podamos lanzar aquellas ideas que consideremos más interesantes para tratar en el Foro Parlamentario.
En primer lugar, el desarrollo económico, social, tecnológico y cultural necesita de un impulso a la educación y la cultura, así como a la capacitación de nuestra ciudadanía.
La capacitación en competencias digitales de nuestros parlamentos, que nos permita tener acceso a los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, es prioritaria. Pero hay que prestar atención a la perspectiva de género al ocuparse de esta capacitación digital y asegurarse de que las mujeres y las niñas, así como los jóvenes y las personas con discapacidad o en situación de mayor vulnerabilidad, también estén implicadas, para no dejar a nadie atrás.
En segundo lugar, podemos aportar mucho en la legislación de vanguardia sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, medio ambiente e innovación, que va a tener que afrontar los retos de la regulación de un nuevo mundo digital, con una opinión pública más movilizada, más implicada y con una mayor necesidad de influencia política, y cuya participación es esencial para generar una ciudadanía iberoamericana.
En tercer lugar, pensamos que, en un contexto de reconfiguración global marcado por una ruptura de consensos internacionalmente aceptados, por una creciente fragmentación política y una polarización extrema, este foro puede ofrecer una oportunidad única para establecer una cooperación estable entre los órganos legislativos de los países iberoamericanos, impulsando acciones concertadas mediante planes de trabajo entre los diferentes parlamentarios. Este foro, además, es una plataforma valiosa para generar resultados que tengan un impacto positivo en nuestras sociedades, mediante el impulso de convenios de alcance iberoamericano que contribuyan al desarrollo sostenible de la ciudadanía en ámbitos como la circulación de talento, la movilidad académica, los derechos de los jóvenes y la cooperación jurídica.
Por eso era nuestra intención reunirnos hoy para establecer una planificación más estratégica de nuestra cooperación, que sirva de base al duodécimo Foro Parlamentario Iberoamericano. Nos enfrentamos al reto de trasladar estos avances a nuestras sociedades, traducirlos en bienestar y prosperidad, sin quedarnos atrás en el nuevo escenario geopolítico mundial. Para hacerlo es imprescindible contar con todo el talento y toda la capacidad de liderazgo que seamos capaces de unificar. Y eso implica, necesariamente, no dejar a la mitad de la población fuera. Las mujeres debemos formar parte de los espacios de toma de decisiones. Sabemos que es una cuestión de justicia. Por eso, también quería proponerles que, en la víspera del foro parlamentario que celebraremos en octubre, tuviéramos una reunión informal de las mujeres que van a formar parte de las delegaciones del Foro Parlamentario Iberoamericano, para tratar esos temas de igualdad, esos temas de justicia, que juntas creo que podemos asumir de una forma mucho más fuerte.
La poeta chilena Gabriela Mistral, primera mujer iberoamericana en ser reconocida con el Premio Nobel de Literatura, dijo: Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino. Trabajemos por seguir allanando el camino a quienes nos siguen los pasos.
Los países que formamos parte de este foro contamos con dos lenguas globales, acompañadas de una ingente riqueza multilingüe que funciona como un vehículo que transporta el patrimonio cultural e inmaterial de nuestros pueblos y que define nuestra identidad iberoamericana. Corrijo: tres lenguas globales. La cooperación iberoamericana ha avanzado mucho y, en algunos ámbitos, como la definición de la cooperación sur-sur o triangular, constituye un referente internacional. Pero hay espacio para mejorar y propiciar un acercamiento más profundo a otras regiones del mundo, como Asia o África, así como para mejorar nuestra influencia en la Unión Europea.
Es nuestra obligación que las generaciones futuras puedan heredar este espacio cultural compartido y de creación de oportunidades, siempre que seamos capaces de seguir construyendo comunidad a través de encuentros periódicos como el que nos reúne hoy. Espero que, de los debates de esta jornada de trabajo, podamos extraer conclusiones que nos sirvan para iniciar esta hoja de ruta compartida y conseguir, entre todos y entre todas, consolidar el Foro Parlamentario Iberoamericano y que sea un éxito. Muchas gracias a todos y estoy muy contenta de recibirles aquí, en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados. Gracias.
Tiene ahora la palabra el ministro de Asuntos Exteriores.
Muchas gracias y muy buenos días, presidenta del Congreso, presidente del Senado, embajadores, embajadoras, señorías, secretario general iberoamericano, mi buen amigo Andrés Allamand, secretaria de Estado para Iberoamérica.
Estamos hoy aquí, en el Congreso de los Diputados, para seguir avanzando en la hoja de ruta que nos hemos marcado hacia la Cumbre Iberoamericana, que tendrá lugar en esta ciudad el próximo mes de noviembre de 2026, pero, sobre todo, para construir juntos comunidad; comunidad iberoamericana: una comunidad más unida, más coordinada, que dé lo mejor de sí misma.
Iberoamérica está llamada a desempeñar un papel crucial en un tiempo de grandes retos e incertidumbres internacionales. Iberoamérica es hoy en día una comunidad de lazos políticos, de lazos sociales, de lazos económicos, pero, sobre todo, somos una comunidad de valores democráticos y humanistas. Algo que nos convierte en una entidad única en un momento geopolítico de convulsión y nos constituye en un ejemplo ante el mundo: un ejemplo permanente de que es posible la cooperación, de que es posible la paz en estos tiempos en los que la guerra vuelve a ser un instrumento de política exterior para algunos; de que es posible el entendimiento y el diálogo, de que es posible la justicia. Solo sobre esos pilares, tan necesarios en este momento geopolítico, vamos a poder construir un futuro compartido.
Y esta cercanía que sentimos los iberoamericanos, esos lazos sólidos de confianza y de hermandad —aquí estamos reunidos representantes de países hermanos—, son lazos que unen a nuestros pueblos. Pero, sobre todo, esos lazos convierten a nuestra comunidad iberoamericana en un espacio con un enorme potencial que debemos aprovechar para el progreso de cada uno de nuestros países y de nuestra comunidad en su conjunto, y que también debemos proyectar en el ámbito internacional, reforzando nuestra presencia y nuestro protagonismo.
El lema de la próxima Cumbre de Madrid es: “Iberoamérica: juntos construimos nuestra comunidad, juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”. Ese es el objetivo de nuestra Secretaría pro témpore en este año en el que España asume la Presidencia pro témpore de la comunidad iberoamericana. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores impulsamos una intensa agenda de diálogo, de consultas, de reuniones y de alianzas para diseñar, junto a la Secretaría General Iberoamericana y a todos vuestros países, ese calendario de encuentros que, en el fondo, refleja las áreas prioritarias de nuestra comunidad.
Esta reunión de presidentes de parlamentos iberoamericanos que hoy se inaugura forma parte de ese camino que va a culminar en prácticamente un año —ya menos de un año—, con la celebración previa de un Foro Parlamentario Iberoamericano que desembocará en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. El Foro Parlamentario tiene el reto y el compromiso de fortalecer la proyección y la sostenibilidad de nuestros sistemas parlamentarios y de contribuir así al acercamiento de nuestros pueblos, a la solidez de nuestra comunidad y a una gobernanza global que necesita ejemplos de compromiso multilateral como el de nuestra comunidad: de unión, de diálogo y de estabilidad. El foro brindará, además, un espacio de diálogo cuyos resultados nutrirán el debate que tendrá lugar justo un mes después, en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.
Lo que nos trae hoy aquí es ese objetivo próximo de 2026 —sin duda, la Cumbre—, pero también algo más profundo que compartimos. Los parlamentos a los que todos vosotros representáis encarnan la soberanía popular; son el corazón mismo del parlamentarismo y de la democracia. Y las instituciones de nuestras democracias, también en el escenario internacional, son, al final, la verdadera barrera entre la arbitrariedad y la injusticia; y nuestros pueblos, a los que representamos, tienen en ellas el recurso de cada ciudadano y de cada nación ante el abuso de poder y la injusticia. Son, en definitiva, el latido mismo de la democracia.
Por eso es tan importante preservar las instituciones de nuestros países, pero también los lazos que las unen y que nos unen a todos como comunidad. Por eso yo, como ministro de Asuntos Exteriores de España, doy tanta importancia a esta reunión que estáis celebrando hoy. Además, se celebra en un momento en el que España, precisamente, asume una responsabilidad renovada y reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la comunidad iberoamericana.
Hace cincuenta años empezamos a dejar atrás una de las dictaduras más duras y feroces que ha vivido Europa y comenzamos a caminar hacia la libertad y la democracia. Son cinco décadas en las que hemos levantado una democracia plena, basada en derechos para todos y para todas, y sostenida por instituciones sólidas.
Sabemos bien que no existe herramienta más poderosa que la democracia para construir sociedades más libres, más justas y más cohesionadas. Y esa convicción, que compartimos en nuestra Comunidad Iberoamericana de Naciones, es nuestra mejor herramienta para afrontar desafíos que son actuales y comunes, y para dar respuesta coordinada a los retos y oportunidades que compartimos: el cambio climático y la sostenibilidad, el desarrollo justo, la reducción de la pobreza y la desigualdad, la estabilidad económica y, también, los riesgos de la fragmentación política, de la polarización y de la desinformación, que nos interpelan a todos y requieren una respuesta conjunta.
No hay mejor respuesta, especialmente ante los males de la desafección y el extremismo, que ofrecer resultados tangibles en forma de leyes, de políticas y de iniciativas que cambien la vida y la realidad más cotidiana de nuestros ciudadanos. Como Secretaría Pro Témpore, España busca que de la Cumbre Iberoamericana de Madrid, y por supuesto de todos los foros y encuentros que ya están teniendo lugar —este es uno de ellos— y que continuarán en los próximos meses, surjan acciones y medidas con impacto directo y positivo en la vida de todos los ciudadanos iberoamericanos.
Para lograrlo, es imprescindible avanzar en una doble dirección: por un lado, una conexión más directa con la sociedad civil que consolide una ciudadanía iberoamericana activa; y, por otro, mayor transparencia, integridad y rendición de cuentas, elementos esenciales para reforzar la confianza de nuestros ciudadanos en la democracia.
La Comunidad Iberoamericana cuenta, además, con un valor añadido diferencial: el principio de horizontalidad, que favorece una cooperación equilibrada y respetuosa entre nuestros países, de igual a igual. Gracias a esa horizontalidad, hemos construido y seguiremos construyendo una colaboración parlamentaria intensa, que profundice los vínculos entre nuestros pueblos y proyecte nuestra voz hacia otras regiones del mundo.
Entre los temas previstos en la agenda de este encuentro, hay uno que considero esencial por el impacto que ya está teniendo en nuestras sociedades: las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Estamos en un momento absolutamente clave. La inteligencia artificial está reconfigurándolo todo: las estructuras de poder, la economía, la seguridad, la cultura y también la convivencia, y lo hace a una velocidad sin precedentes. Es un reto, pero también una oportunidad. Y, desde luego, los parlamentos iberoamericanos deben estar a la vanguardia, liderando la legislación para los entornos digitales.
Los países que desarrollen sus propios sistemas, sus propias políticas, sus propios datos y sus propias infraestructuras de inteligencia artificial serán quienes definan las reglas y las oportunidades del futuro. Iberoamérica tiene que estar ahí como comunidad.
Por eso, en el marco de la Conferencia Iberoamericana, estamos trabajando en un ambicioso foro digital que permita crear herramientas estratégicas y garantice una voz iberoamericana propia, como la tenemos en tantos otros ámbitos, en consonancia con nuestros valores de innovación, de transformación, de respeto al medio ambiente y, sobre todo, que sitúe a nuestros ciudadanos en el centro.
Estamos aquí, en la Casa de la Palabra, en el Congreso de los Diputados, en la Sala Constitucional, la sala más noble para este tipo de encuentros. Esta es la casa del entendimiento y del acuerdo. Aprovechamos esta reunión preparatoria del Foro Parlamentario para fortalecer nuestros mecanismos de cooperación, articular agendas comunes y compartir experiencias que nos permitan avanzar juntos con respuestas y propuestas de largo alcance ante un futuro en el que, a nadie le quepa duda en esta sala, si no lo decidimos nosotros, otros lo van a decidir por nosotros.
Queremos ser actores de este cambio internacional o meros espectadores. Yo, desde luego, haré todo lo posible, como secretaría pro tempore, para que seamos actores con voz y con identidad propia. Este es el momento, esta es la oportunidad para reafirmarnos como lo que somos: una comunidad iberoamericana orgullosa de su historia común, consciente y orgullosa de su diversidad, y unida por fuertes lazos de hermandad y, sobre todo, unida por un futuro que queremos que sea compartido. Tenemos por delante citas históricas, de aquí a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, aquí en Madrid, para construirlo. Mi propuesta hoy es: hagámoslo juntos y hagámoslo junto a nuestros ciudadanos. Muchas gracias.
Muchas gracias, señor ministro. Tiene ahora la palabra nuestro querido secretario general, nuestro amigo Andrés Allamand.
Muy bien, muy buenos días a todas y a todos. Ciertamente quiero saludar al ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España. Muchas gracias, estimado José Manuel Albares, por estar acá, por su presencia y por sus orientaciones. Por cierto, a la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; al presidente del Senado, Pedro Rollán; muchas gracias porque ustedes han hecho posible este encuentro. Y, bueno, a la vicepresidenta de la Argentina, Victoria Villarruel; a la vicepresidenta del Uruguay, Ana Carolina Cosse; y a los presidentes y representantes de los congresos, de las asambleas legislativas, de las cámaras y, ciertamente, de los senados de Iberoamérica.
Un par de palabras muy breves en relación con nuestra comunidad, a la que ya quienes me han antecedido en el uso de la palabra se han referido. Somos una comunidad formada por 22 países: 19 de América Latina y 3 de la península ibérica, España, Portugal y Andorra. Y tenemos, como se ha señalado, muchos rasgos comunes: cultura, historia, tradición, migraciones en ambos sentidos, arte en sus diversas expresiones, inversiones, comercio, y una singularidad, hablar español y/o portugués, sin dejar de mencionar la enorme riqueza que tenemos en las lenguas originarias de nuestros pueblos.
Esta comunidad arranca en 1991 en Guadalajara, México. Pero, si ustedes se fijan, hablamos de que en 1991 se institucionaliza la comunidad, porque todos los rasgos que he mencionado, de alguna manera, la hacían existir desde siempre. Dicho esto, esta comunidad se basa en los conceptos que aquí se han esgrimido: la horizontalidad —aquí no hay primus inter pares—, el consenso y el diálogo para alcanzar posiciones comunes. Y, por cierto, aquí no se excluye a nadie; todos son miembros, en las mismas condiciones, de la comunidad.
Pero también —y algo mencionaban el ministro Albares y la presidenta Armengol—, tenemos un acervo, y el acervo es el conjunto de principios y valores que son, por así decirlo, el corazón de la comunidad. Y este acervo se ha venido profundizando en estos treinta años, porque, claro, en 1991 los temas, por ejemplo, de medioambiente, de cambio climático, de equidad de género, no tenían la presencia que tienen hoy día. Y, por cierto, y algo que tiene que ver directamente con este foro, uno de los principios —yo diría fundantes— del foro y de la comunidad es la irrenunciable adhesión a la democracia y la innegociable protección de los derechos humanos. Ese es uno de los rasgos principales de nuestra comunidad.
Ahora, rápidamente, ¿cómo funciona esta comunidad? Funciona básicamente en tres niveles. El nivel político, que culmina en las cumbres de jefas y jefes de Estado, pero que está antecedido por un conjunto enorme de trabajos que se realizan a nivel ministerial y de otras altas autoridades. Ahí se adoptan las decisiones fundamentales de la comunidad. Hay un segundo nivel, que es el de la Cooperación Iberoamericana, donde hay, a lo menos, treinta programas que tienen un gran impacto ciudadano y en los cuales participan todos los países de manera muy singular. Y después tenemos un tercer nivel, que es el nivel que denominamos multiactor.
El encuentro, el foro parlamentario, es muy importante y coexiste con el Encuentro de Ciudades Capitales Iberoamericanas, con un encuentro empresarial y con un encuentro de la sociedad civil, en una lógica de equilibrio. Este foro arrancó en 2006, en Uruguay, y antes hubo una sesión preparatoria en Bilbao; por lo tanto, nos encaminamos hacia la duodécima edición.
De más está decir que, si la democracia es un principio fundante de la comunidad, los congresos tienen una importancia capital, porque sin congresos la democracia es, simplemente, un espejismo. En consecuencia, a todos nos interesa, a la comunidad y a los países, contar con congresos respetados, eficientes, transparentes y abiertos a la ciudadanía.
¿Por qué es tan importante específicamente este foro? Porque, como se ha insinuado, el conjunto de organismos y procesos de la comunidad iberoamericana culmina con orientaciones, recomendaciones o sugerencias que van directa y derechamente dirigidas a los congresos. Daré algunos ejemplos.
Hace cuatro años adoptamos una pionera Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en Entornos Digitales. La estamos implementando con los 22 países desde, por así decirlo, la Secretaría General. La primera etapa ha sido de carácter administrativo, pero ahora comienza lo más difícil: la implementación legislativa. En consecuencia, para cumplir los compromisos de la carta, el eje clave son los congresos.
Otro ejemplo: hace dos semanas, menos, efectuamos un Foro Iberoamericano de las MIPYMES, con representantes de los 22 países, tanto de los organismos gubernamentales competentes como de organizaciones de la sociedad civil que agrupan directamente a emprendedores pequeños y medianos. De ese foro surgieron aproximadamente diez recomendaciones a los gobiernos; ocho de ellas requieren aplicación legislativa. Ustedes ven así cómo se produce el ensamble entre lo que hace la comunidad y lo que corresponde a sus congresos.
Un último ejemplo: el Encuentro de Ciudades Capitales Iberoamericanas. Imaginen lo que significa tener 22 ciudades capitales trabajando juntas, intercambiando experiencias y puntos de vista. Esta unión de ciudades tiene hoy el foco en el financiamiento de lo que podríamos denominar gobiernos subnacionales, y particularmente los gobiernos locales. La idea, en sintonía con la cumbre que tendremos en noviembre aquí en España, es formular una propuesta de financiamiento para el mundo municipal. Ello requiere directamente de legislación; no se puede abordar el financiamiento municipal sin un andamiaje legislativo adecuado.
Este foro, como ha explicado la presidenta del Congreso, pretende articular ese conjunto de iniciativas con el mundo parlamentario y con los congresos que ustedes representan.
Y un último apunte. Hemos tomado nota —porque así nos lo han hecho ver algunos de ustedes— de que este foro, este encuentro parlamentario, debe coexistir con otros organismos de naturaleza similar que existen en la región, de los cuales, diría, todos ustedes son miembros. Me refiero al Parlamento Andino, al Parlamento Centroamericano (Parlacen) y al Parlamento del Mercosur. Pueden tener la absoluta tranquilidad de que, con la Secretaría Pro Tempore (SPT) de aquí a la cumbre, y con el apoyo de la Secretaría General, no solo tomaremos contacto con todas las autoridades de esos parlamentos, sino que nos ocuparemos, en primer lugar, de evitar duplicidades —esto es, si un parlamento avanza significativamente en una materia, no generar superposiciones injustificadas—; en segundo lugar, de coordinar nuestras actuaciones; y, por último, de aprovechar las sinergias que puedan existir entre estos distintos congresos.
De manera que les queremos asegurar que este apunte que nos han hecho llegar, en el sentido de no duplicar esfuerzos, coordinarnos bien, mantener buena información y generar sinergias, va a estar muy presente en nosotros.
Sin más, muchas gracias de nuevo, presidenta y presidente. Susana Sumelzo, secretaria de Estado para Asuntos de Iberoamérica, muchas gracias por venir y por hospedarnos también.
Muchas gracias, querido Andrés. Tiene ahora la palabra el presidente del Senado, Pedro Rollán.
Querida presidenta del Congreso, querido secretario general, secretaria de Estado, presidente de la Comisión de Asuntos Iberoamericanos, los verdaderos protagonistas de esta jornada de trabajo de hoy, las presidentas y los presidentes de los respectivos parlamentos iberoamericanos que nos honran con su presencia, resto de asistentes y, por supuesto, medios de comunicación.
Es un verdadero honor que tanto la presidenta del Congreso como yo podamos darles una calurosa bienvenida a España, un país que no solo es el anfitrión de esta reunión, sino que, por supuesto, es la casa común de todos y cada uno de ustedes. Les agradezco el esfuerzo de asistir y de participar en esta importantísima reunión preparatoria del XII Foro Parlamentario Iberoamericano. Nos reunimos en un momento de profundo simbolismo para nuestra nación. Hacía referencia el ministro, que nos acaba de abandonar porque tenía otro compromiso, a que conmemoramos el 50 aniversario de la reinstauración de la monarquía parlamentaria, hito que posibilitó la llegada de la democracia y, con ella, el mayor periodo de prosperidad, de libertad y de modernidad que ha conocido nuestro país. Y también celebramos que la Constitución Española, garante de nuestros derechos y libertades, cumple sus primeros cuarenta y siete años. Son fechas que nos recuerdan que la democracia no es un regalo, sino una conquista diaria. La democracia está en construcción permanente y hay que defenderla, consiguientemente, cada día.
Mañana lo celebraremos con varios actos oficiales y, para nosotros, sería un honor poder contar con su presencia, porque sus naciones comparten con la nuestra ese compromiso con la democracia, con la libertad, con el Estado de Derecho y con la separación de poderes.
Permítanme una mirada al pasado más reciente. Hace veinte años, la ciudad de Bilbao celebró el primer Foro Parlamentario Iberoamericano. En aquel momento se conformó una iniciativa histórica, con la participación de los parlamentos de los 22 países que integran la comunidad iberoamericana, bajo la convicción de que esos excelentes lazos culturales, económicos e históricos debían tener también una voz legislativa común.
En 2005 se hizo un esfuerzo ingente. Los presidentes de los parlamentos de entonces tuvieron la audacia, también la visión, de poner en marcha este proyecto, entendiendo que juntos —solo juntos— podríamos blindar nuestras democracias y libertades frente a las amenazas y los peligros existentes. Como bien dijo el entonces presidente del Senado de España, Javier Rojo, este foro buscaba “en el diálogo y en el consenso la base para resolver los problemas de nuestro tiempo”. Evidentemente, esas palabras resuenan hoy con más vigencia, si cabe.
Acto seguido se celebraron diez ediciones consecutivas, una por año, hasta 2014. Le siguió un periodo en el que el foro parlamentario perdió la periodicidad que requería. Hubo un intento de rebrotarlo en 2022, en el foro celebrado en la República Dominicana, y este año, 2025, desde las Cortes Generales hemos querido recuperarlo y relanzarlo, conscientes de la fuerza inmensa y del potencial que tiene este foro, como decía muy bien el secretario general, en el que están representados los 22 países soberanos.
Decía el entonces presidente del Senado, Pío García-Escudero, en el año 2013, que la comunidad iberoamericana es un ejemplo de convivencia entre distintas identidades culturales, con desafíos comunes que ha sabido enfrentar históricamente, pero también con la conciencia de que son todavía muchos los lazos de cooperación potenciales que aún pueden desarrollarse entre las dos orillas del Atlántico.
Queridos compañeros y queridas compañeras, la historia ha demostrado una y otra vez que, cuando nuestras voces suenan al unísono, no hay océano que...
Un horizonte que nos une. Tenemos una fuerza capaz de resonar en cualquier rincón del planeta. Más allá de nuestra riqueza cultural, más allá de nuestra pluralidad, que es uno de nuestros principales activos, Iberoamérica constituye un actor imprescindible en el tablero global.
Los parlamentos que presidimos, corazones de la voluntad popular, son quienes deben impulsar con claridad y determinación las grandes transformaciones que los ciudadanos demandan. Para ello, este Foro no puede permanecer estático: debe evolucionar, adaptarse a los nuevos tiempos y llevar a cabo algunas reformas en su funcionamiento para ser más ágil, más útil y más decisivo.
En este sentido, en nombre del Senado someto a su deliberación las siguientes propuestas estratégicas en desarrollo del artículo 4 del Estatuto. La primera consiste en conformar un órgano permanente, el Comité Ejecutivo del Foro, que estará integrado por la presidencia del parlamento del país donde se celebre la cumbre internacional y por dos vicepresidencias, que serán los presidentes de los parlamentos de los países donde, respectivamente, haya tenido lugar la cumbre precedente y vaya a celebrarse la próxima. De este modo, se replicará el exitoso modelo de la troika presidencial rotatoria que también funciona en otras organizaciones internacionales. Este órgano se renovará cada dos años, garantizando la continuidad y la memoria institucional: saldrá el país más antiguo y entrará aquel país que se ofrezca para ser el anfitrión de la cumbre siguiente.
En el caso de que el parlamento nacional del país al que corresponda celebrar la cumbre decidiese no llevar a cabo esa reunión bianual de la Asamblea del Foro, esta podría celebrarse con carácter extraordinario en otro país, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 del Estatuto. Aseguramos así que la voz del Foro nunca vuelva a silenciarse y que tenga continuidad a lo largo de los años.
Segundo, encomendar al Comité Ejecutivo del Foro las siguientes funciones: proponer y aprobar la agenda del Foro; aprobar un plan de trabajo y el calendario del Comité Ejecutivo; coordinar la elaboración de la propuesta de declaración institucional, con peso político; y convocar la Asamblea del Foro, oídos los presidentes de las delegaciones nacionales, para fijar su orden del día conforme al artículo 4.2 del Estatuto.
Y tercero, la agenda del Foro será tripartita: una agenda permanente, una agenda emergente y una agenda de valores. Una agenda permanente, consistente en promover, en el plano parlamentario, los fines inherentes a la Comunidad Iberoamericana de Naciones, contribuyendo de este modo al fortalecimiento del Estado de Derecho, de la vida y de las instituciones democráticas, de los derechos humanos y de la ciudadanía; del desarrollo económico, social y educativo; del diálogo intercultural; así como del derecho internacional y de la paz entre nuestros pueblos. Se ha dicho, pero creo que merece la pena recalcarlo. Una agenda emergente, relacionada con temas de actualidad que se decidirán específicamente para cada foro; y una agenda de valores, en el sentido del artículo 2.a del Estatuto: la promoción de la consolidación y el desarrollo de la Comunidad Iberoamericana de Naciones a ambas orillas del Atlántico.
Por tanto, someto esta propuesta de acuerdo a la consideración de este foro, con la certeza de que, al aprobarla, no estamos votando solo un procedimiento, sino garantizando el futuro de nuestra alianza. Vivimos en un mundo cambiante; el ministro ha hecho referencia a ello. Reforzar este foro, como decía el secretario general, no pretende sustituir a ningún otro. Su objetivo es complementar aquellos ya existentes, pudiendo abordar y encarrilar esas sinergias a las que hacíamos referencia. Fortalecer la multilateralidad nos hace mejores, desarrolla nuestras capacidades y nos hace más influyentes.
Y ya finalizo. Señoras presidentas, señores presidentes, este foro, lo creo de veras, es una magnífica oportunidad. Representamos el poder legislativo de 22 países que integran una Comunidad Iberoamericana formada por 700 millones de habitantes. Tenemos la responsabilidad de tejer una red de colaboración que ofrezca soluciones reales a los retos de nuestros ciudadanos. Si lo logramos, conseguiremos una posición prevalente en la escena internacional. No queremos ser espectadores de la historia, sino protagonistas de ella, como en sus palabras manifestaba el señor ministro.
Esta reunión preparatoria debe ser el punto de inflexión. Debemos recuperar la trascendencia del Foro Parlamentario Iberoamericano en la gobernanza parlamentaria mundial y consolidar nuestra capacidad de liderazgo en los organismos multilaterales. Es una obligación moral servir a las generaciones presentes y sentar las bases para las futuras. Tenemos la ocasión de trabajar juntos, a ambos lados del Atlántico, en favor de un mundo más libre, justo y democrático, un legado del que sentirnos orgullosos. Trabajemos para que, en el día de mañana, nuestros hijos, nuestros nietos nos recuerden con la frase de Jean Cocteau: “Lo consiguieron porque no sabían que era imposible”. Hagamos posible lo necesario. Con su compromiso, visión e implicación, estoy seguro de que lo lograremos. Muchísimas gracias y bienvenidos a España.
Muchas gracias, querido Pedro. Pues ahora tenemos en el programa un café, en teoría de media hora, pero si podemos hacerlo en quince minutos, mejor, porque vamos con un ligero retraso; luego empezamos con la sesión central, escuchando sus propuestas. Muchas gracias.
Si les parece, reanudamos la reunión. Empezaríamos dando la palabra a la vicepresidenta de la República Argentina, la señora Victoria Villarruel. Cuando quiera.
Estimados presidentes de Parlamentos, autoridades y colegas de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, es un honor dirigirme a todos ustedes. Este foro no es solo un encuentro institucional; es un espacio donde pueblos con raíces compartidas dialogan sobre el futuro.
Nos encontramos ante un momento de redefinición global. La revolución tecnológica, marcada por la irrupción de la inteligencia artificial, la computación cuántica y las biotecnologías, desafía todos los ámbitos de la vida humana y social. La profundización de la transición demográfica compromete también uno de los factores de poder más importantes que poseen las naciones, que es su población, y la reconfiguración del poder mundial genera incertidumbre respecto al mundo que vendrá.
En este panorama de profundos cambios, Iberoamérica tiene la posibilidad de fortalecer su unidad en su identidad y en materia cultural. Debemos decidir qué rol vamos a ocupar en este contexto de cambios y cómo nos vamos a insertar en el escenario internacional.
Nuestra concepción antropológica cristiana común nos da las herramientas para defender los derechos fundamentales, que son la libertad, la dignidad intrínseca de la persona, la propiedad privada, la solidaridad social y, sobre todo, la búsqueda, tanto a nivel individual como colectivo, del bien común y de la verdad.
En nuestro territorio poseemos precisamente lo que el mundo y la revolución tecnológica demandan: una riqueza inigualable en recursos naturales, energía, minerales críticos y tierras raras, y somos una zona de paz, sin conflictos religiosos o fronterizos. Somos centrales en la discusión de la seguridad alimentaria global y somos capaces de acompañar la transición energética. Pero lo más valioso que podemos aportar es nuestra cultura, con profundos valores humanos, familiares y sociales.
Así pues, el escenario que viene puede ser una verdadera oportunidad para nuestra región, pero es esencial que se realice con madurez.