Señorías, vamos a dar comienzo a la sesión de la Comisión Mixta para la Unión Europea. En primer lugar, deseo dar la bienvenida a todos los miembros de la comisión y agradecer su presencia.
En el orden del día de hoy figuran varios puntos. En primer término, procederemos a la aprobación del acta de la sesión anterior. ¿Alguna objeción al acta? No habiendo objeciones, se aprueba el acta de la sesión anterior.
A continuación, abordaremos el informe sobre la situación actual de la Unión Europea. Para su presentación, contamos con la presencia del señor ministro de Asuntos Exteriores. Señor ministro, tiene la palabra.
Presidente
Conde López, Francisco José (GP)
Vicepresidenta Primera
Carballedo Berlanga, María Eugenia (GP)
Vicepresidente Segundo
Cruz Santana, Gabriel (GS)
Secretaria Primera
Martín Pérez, María Eva (SGPP)
Secretaria Segunda
Marco Gual, María Amparo (SGPS)
Portavoces
Castel Fort, Laura (SGPERB)
Elejabarrieta Díaz, Gorka (SGPERB)
Madrenas i Mir, Marta (GJxCAT)
Marcos Ortega, Milagros (GP)
Montávez Aguillaume, Vicente (GS)
Sánchez García, José María (GVOX)
Santos Maraver, Agustín (GSUMAR)
Vaquero Montero, Maribel (GV (EAJ-PNV))
Portavoces adjuntos
Flores Juberías, Carlos (GVOX)
Pons Sampietro, Pere Joan (SGPS)
Rojo Noguera, Pilar Milagros (SGPP)
Vocales
Agüera Gago, Cristina (GP)
Almirón Ruiz, Oriol (GS)
Almodóbar Barceló, Agustín (SGPP)
Andreu Rodríguez, Concepción (SGPS)
Chinea Correa, Fabián (SGPIC)
Crespo Iglesias, José (SGPP)
Delgado-Taramona Hernández, Jimena (GP)
Fernández García, Íñigo (SGPP)
Floriano Corrales, Carlos Javier (GP)
Gallardo Barrena, Pedro Ignacio (GP)
Gutiérrez Limones, Antonio (SGPS)
Gutiérrez Prieto, Sergio (GS)
Hispán Iglesias de Ussel, Pablo (GP)
Izquierdo Roncero, José Javier (SGPS)
Lemus Rubiales, Rafael Damián (SGPS)
Leyte Coello, María Del Carmen (SGPP)
Llorens Monzonís, Jaume (SGPP)
Mercadal Baquero, Pepe (GS)
Mesquida Mayans, Joan (GP)
Robles Orozco, Gonzalo Jesús (SGPP)
Rudi Úbeda, Luisa Fernanda (SGPP)
Ruiz Boix, Juan Carlos (GS)
Ruiz de Diego, Víctor Javier (GS)
Adscritos
Beltrán de Heredia Arroniz, Estefanía (SGPV)
Blanquer Alcaraz, Patricia (GS)
Boada Danés, Júlia (GSUMAR)
González Menéndez, Pablo (SGPP)
Hoyo Juliá, Belén (GP)
Luengo Zapata, Antonio (SGPP)
Maldonado López, Adriana (GS)
Martínez-Maíllo Toribio, Fernando (SGPP)
Oña Martín, Dionís (SGPS)
Pascual Rocamora, Sandra (GP)
Pérez López, Álvaro (GP)
Rojas García, Carlos (GP)
Rufián Romero, Gabriel (GR)
Sagastizabal Unzetabarrenetxea, Idoia (GV (EAJ-PNV))
Uriarte Bengoechea, Edurne (GP)
Letrados
Moreno Fernández-Santa Cruz, Mónica
De Piniés Ruiz, Francisco Javier
Buenos días, señorías. Vamos a dar inicio a la sesión con la comparecencia, a petición propia, del ministro de Economía, Comercio y Empresa, para informar sobre los progresos y avances del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española, cumpliendo con el artículo 22 del Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Primero tendrá la palabra el señor ministro y, posteriormente, sus señorías podrán intervenir por tiempo de diez minutos. Habrá contestación por parte del ministro y los grupos repetirán con tiempo de tres minutos cada uno, cerrando el señor ministro. Para comenzar esta comparecencia, tiene, por tanto, la palabra el señor ministro, a quien agradecemos su presencia.
Muchas gracias, presidente. Es, como siempre, un placer estar aquí, en esta Comisión Mixta para la Unión Europea, para seguir poniendo a sus señorías al día de los últimos avances del Plan de Recuperación. Ya les avancé el pasado 4 de noviembre, en la interpelación que tuvimos en el Senado, que abordaríamos este estado de situación con todo lujo de detalles. Esta es mi séptima comparecencia en esta Comisión y, como decía, es un placer poder profundizar en el impacto del Plan de Recuperación y en el estado de situación tanto de las inversiones como de las reformas del mismo.
Comienzo con un repaso de estos dos grandes ejes, y me gusta situarlo en contexto. En cuanto al último desembolso, el pago se efectuó el 8 de agosto, si bien fue autorizado el 7 de julio: se trata de más de 23.000 millones, el mayor pago realizado por la Comisión Europea a un Estado miembro en el marco del Plan de Recuperación. Esto permite situar a España, como ven en el gráfico de la izquierda, con 55.000 millones desembolsados, como líder en materia de transferencias entre nuestros socios de la Unión Europea.
Evidentemente, este desembolso de más de 23.000 millones se da sobre la base del cumplimiento de hitos y objetivos. En el gráfico de la derecha pueden observar que España sigue situándose entre los primeros; en este caso, en segundo lugar entre nuestros socios europeos en cuanto al cumplimiento de hitos y objetivos. En este quinto desembolso, además, hemos adelantado más de cincuenta hitos que correspondían a desembolsos posteriores, haciendo un esfuerzo por acelerar al máximo la ejecución del Plan y el cumplimiento de nuestros compromisos.
Además de los 55.000 millones ya ingresados en transferencias, se produjo el primer desembolso de préstamos, por un total de más de 16.000 millones.
El segundo hito, como decía, más allá de ese desembolso de más de 23.000 millones, ha sido la aprobación de la adenda DANA, un elemento esencial para ayudar a toda la zona afectada por la DANA en la provincia de Valencia a seguir avanzando en la recuperación de la normalidad y del relanzamiento de su actividad económica. Se aprobó el 10 de octubre, de manera oficial, en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (ECOFIN), aunque previamente había sido adoptada el 17 de septiembre por el Consejo de Ministros.
Es una adenda de enorme relevancia, como pueden imaginar, no solo por su alcance financiero, sino por el impacto real en la reconstrucción de las zonas afectadas por las inundaciones. Con esta adenda se reorientan más de 1.200 millones del plan hacia actuaciones que refuerzan nuestra capacidad de respuesta y resiliencia ante fenómenos extremos y que van a permitir acompañar con recursos a los territorios y a las personas que más lo necesitan.
En esta diapositiva tienen los distintos pilares que se incorporan a un nuevo componente, el componente 32, denominado componente DANA: una primera dimensión de movilidad e infraestructuras verdes y sostenibles, dotada con 160 millones de euros; la restauración de infraestructuras hídricas, medioambientales y agrícolas, con 433 millones; empleo y dinamización socioeconómica, 81 millones; prevención de catástrofes naturales, 325 millones, en concreto con la puesta en marcha de la constelación satelital atlántica, que permitirá mejorar la monitorización de estos eventos; y, por último, dos pilares con una dotación conjunta de 242 millones, destinados a apoyar la internacionalización de las empresas afectadas en una región particularmente expuesta a los shocks de fragmentación del comercio internacional y, además, a instrumentos adicionales de facilitación financiera para fortalecer la resiliencia de los sectores productivos afectados.
Este nuevo componente, como ya hemos señalado en otras ocasiones, permite financiar con cargo al Plan de Recuperación obras de reconstrucción y actuaciones de adaptación y mitigación, algunas de ellas ya avanzadas o ejecutadas en las zonas afectadas. Se activaron de manera inmediata tras la catástrofe y la adenda permite reasignar recursos europeos para cubrir los costes incurridos. Por lo tanto, el proceso de negociación de la adenda no ha sido óbice para iniciar estas actuaciones cuando fueron necesarias; no ha habido ningún retraso como consecuencia de dicha negociación.
Además, en el nuevo componente 32 cabe destacar que casi el 50% de los fondos asignados (cerca de 600 millones) están ya en ejecución. Incluso algunos programas se han ejecutado por completo, como el programa ICEX DANA. La DANA, y termino con esta parte, es un buen ejemplo de cómo hemos sabido adaptar el Plan de Recuperación a los nuevos retos que han ido surgiendo, en este caso a raíz de una tragedia, reorientando fondos y prioridades ante imprevistos y demostrando flexibilidad y capacidad de reacción.
Como decía, voy a centrar la comparecencia, más allá de responder a las preguntas que quieran formular, en el impacto del plan, donde contamos cada vez con más evidencia, puesto que estamos afrontando ya la recta final del mismo. En el gráfico de la izquierda, en esta diapositiva, pueden ver cómo está siendo la recuperación tras la COVID y cómo fue la recuperación tras la crisis financiera. Salta a la vista cómo hemos conseguido recuperar de manera mucho más ágil y rápida la situación de nuestra economía, no solo el nivel prepandemia, sino también la tendencia prepandemia, cosa que no ocurrió tras la crisis financiera, cuando sufrimos una pérdida estructural de bienestar. Podemos ver, por lo tanto, que gracias al Plan de Recuperación se cumple uno de sus primeros objetivos.
El primer objetivo fue la cicatrización: evitar que hubiera un impacto estructural como consecuencia de la COVID; posteriormente veremos también cómo ha contribuido al segundo de sus objetivos, que es la modernización de nuestra economía.
En cuanto a las previsiones y a la evolución del PIB en estos últimos años, podemos afirmar que el Plan de Recuperación ha sido, sin ninguna duda, un instrumento de apoyo esencial para explicar las buenas cifras de crecimiento de nuestra economía. Una recuperación no solo mucho más rápida que la experiencia anterior —como se muestra en el gráfico de la izquierda al comparar con la crisis financiera—, sino además una recuperación que está siendo récord cuando la comparamos con nuestros principales socios, como veremos en la diapositiva siguiente.
Lo que quiero reflejar en el gráfico de la derecha es el carácter equilibrado de esta recuperación. Un carácter equilibrado que se apoya en tres ejes esenciales de política económica. El primero de ellos es que la recuperación se ha basado en una política fiscal contracíclica que ha protegido a trabajadores y empresas en el momento en que más lo necesitaban y que está dando paso ahora a fuentes de crecimiento de la demanda interna relacionadas con el sector privado: esencialmente, el consumo privado, de la mano de una buena evolución del mercado laboral y de una recuperación progresiva del poder adquisitivo de los hogares, y también la inversión privada, como pueden ver en el gráfico de la derecha.
Es importante señalar que entre 2019 y 2024 este notable crecimiento se ha dado en ausencia de un contexto externo facilitador. Es decir, a diferencia de lo ocurrido en el periodo 2008-2013, cuando se observó una aportación positiva de la demanda externa, en estos años no hay aportación positiva de la demanda externa. Se está consiguiendo, pese al complejo contexto internacional y a la incertidumbre que persiste en cuanto a la evolución económica de nuestros principales socios, algunos de ellos en una situación de desaceleración.
De hecho, en esta diapositiva podemos ver con claridad cuál ha sido la evolución de nuestro PIB en los últimos años: no solo teniendo en cuenta el impacto de la COVID —siendo la economía más afectada entre las grandes economías de la zona euro—, sino también la rápida recuperación que nos permitió recuperar el nivel previo a la pandemia ya en 2022 y situarnos hoy por encima de las grandes economías europeas, con la previsión de que esta diferencia continúe ampliándose; es decir, que sigamos comportándonos de manera diferencialmente mejor que nuestros grandes socios europeos. Este es un mensaje esencial.
El cumplimiento de los hitos y objetivos del Plan está siendo determinante no solo en la recuperación tras la COVID, sino también en la modernización y el relanzamiento de la economía española hacia adelante. Y lo estamos haciendo de manera equilibrada, porque el Plan nos está permitiendo cuadrar el círculo: ser capaces de crecer de forma fuerte, robusta y sostenida, y hacerlo además con responsabilidad fiscal; esto es, con una reducción de nuestra ratio de déficit sobre PIB y una reducción de nuestra ratio de deuda sobre PIB, también diferencialmente mayores que las de nuestros principales socios. Como puede verse en el gráfico de la derecha, nuestro objetivo para 2025 es alcanzar un 2,5% de déficit sobre PIB, lo que supone un superávit en términos primarios —es decir, una vez descontados los gastos asociados a los intereses de la deuda—. Esto es importantísimo, porque genera un efecto bola de nieve positivo en cuanto a la sostenibilidad de la deuda, no solo por un mayor crecimiento, sino también por este elemento de responsabilidad fiscal.
Si pensamos en el mantenimiento del pulso de crecimiento en los últimos trimestres y en las buenas perspectivas hacia adelante, podemos señalar algunos rasgos estructurales de los últimos años en las previsiones económicas para España. Uno de ellos ha sido la constante sorpresa positiva que ha llevado a que todas las casas de análisis, tanto nacionales como internacionales, hayan venido actualizando al alza de manera continua sus previsiones para España. Hoy mismo tenemos un nuevo ejemplo de ello: la Comisión Europea actualiza sus previsiones para los países de la Unión y eleva las de España hasta un 2,9% en 2025 y un 2,3% en 2026.
Nuestros analistas van a actualizar también su cuadro macroeconómico para el año 2025, elevando las previsiones hasta el 2,9%, en línea con la Comisión Europea. Hay un elemento importante que me gustaría resaltar: el uso de las transferencias. Como hemos comentado en anteriores comparecencias, el Gobierno decidió ejecutar el plan en dos fases; una primera dedicada a hacer un uso intensivo —el mayor uso posible— de las transferencias, de los casi 80.000 millones a los que teníamos acceso. Estos 80.000 millones nos están permitiendo compatibilizar un crecimiento elevado con la responsabilidad fiscal. Este crecimiento y esta responsabilidad fiscal son esenciales para que España haya ido manteniendo, e incluso incrementando, la confianza de analistas, inversores y mercados en nuestra economía.
Lo pueden ver en este gráfico, donde se aprecia cómo el diferencial, o prima de riesgo, con respecto a Alemania —o, en este caso, perdón, con respecto a la Comisión Europea— ha ido cayendo de manera muy significativa en los últimos años. Conviene resaltar dos elementos. Desde el inicio del plan, a mediados de 2021, la prima de riesgo estaba en el entorno de los 70 puntos básicos respecto de la Comisión Europea; es decir, la Comisión Europea se financiaba 70 puntos básicos más barato que la economía española. Ahora mismo esa prima prácticamente se ha cerrado, situándose en torno a 10 puntos básicos o incluso por debajo en algunos días. ¿Por qué es importante? Porque la estrategia de crecimiento, unida a la responsabilidad fiscal y a la sostenibilidad presupuestaria, ha permitido generar esa confianza y cerrar, a lo largo de los últimos cuatro años, la brecha en el coste de financiación, de tal forma que el endeudamiento doméstico puede realizarse a un coste muy similar al de la propia Comisión Europea. Por lo tanto, recurrir a la deuda de la Comisión Europea o a nuestra propia deuda doméstica tiene hoy un coste comparable; sin embargo, nuestra deuda presenta menos limitaciones, dado que la del plan de recuperación debe ejecutarse en proyectos antes de agosto de 2026 y va asociada a hitos y objetivos específicos. Gracias a la estrategia seguida, contamos con una mayor capacidad de toma de decisiones y partimos, además, de un mayor nivel de confianza por parte de mercados, analistas e inversores.
De cara a esta comparecencia, actualizamos el pasado viernes en nuestra web, en la plataforma ELISA, los últimos datos sobre la implementación del Plan de Recuperación. A 30 de septiembre de 2025, las convocatorias resueltas alcanzan ya prácticamente los 59.000 millones, es decir, cerca del 70% de las transferencias asignadas, con una distribución en línea con los grandes objetivos del plan: por ejemplo, un 25% de estos fondos para la modernización del tejido productivo y un 22% para la agenda urbana y rural, entre otros. Un elemento esencial del Plan de Recuperación es que estos fondos, como muestran los propios datos de la plataforma ELISA —que beben de dos plataformas públicas, la de contratación pública y la de subvenciones—, están llegando de manera granular a nuestro tejido productivo: más del 40% de los proyectos han sido adjudicados a microempresas y pymes. Son proyectos que abarcan la totalidad del territorio nacional, tal y como muestra un gráfico realizado por la Comisión Europea: llegan a todas las comunidades autónomas, a lo largo y ancho de nuestro territorio, contribuyendo a la cohesión regional.
Baste para ello un par de ejemplos. El Kit Digital es el más conocido: más de 850.000 negocios y 3.400 millones de euros, llegando a más del 90% de los casi 8.000 municipios de España. Es el programa de digitalización de pymes más demandado de la historia de nuestro país. Otro ejemplo: movilidad y eficiencia energética; se han completado ya 88 proyectos de fomento de la movilidad.
…movilidad sostenible en zonas urbanas y metropolitanas, y más de 10.000 actuaciones de modernización de flotas. 59 centros de atención integral 24 horas para víctimas de violencia sexual, reforzando protección y servicios en todo el país. 13.500 renovaciones en viviendas y edificios no residenciales que permiten una reducción de al menos un 30% de la demanda de energía. 45 proyectos de energía limpia y 18 proyectos piloto en comunidades energéticas. Son solo algunos ejemplos, como les decía, que ilustran cómo este plan está consiguiendo modernizar, revitalizar y realzar la actividad económica a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Tenemos también, en el ámbito cultural, 800 proyectos de apoyo a la digitalización de pymes en el sector audiovisual, 500 actuaciones de modernización y gestión de infraestructuras de artes escénicas y musicales que estaban anticuadas, y 45 medidas para la conservación, restauración y mejora del patrimonio cultural. Es decir, un sinfín de medidas que contribuyen a reforzar el elemento de cohesión territorial del Plan de Recuperación.
Hay proyectos concretos, más allá de estas grandes líneas, que me gustaría resaltar como ejemplos de cómo el plan está cambiando y mejorando el día a día de nuestros ciudadanos. Si nos centramos en la cohesión territorial, local o municipal, podemos citar el programa de comercio digital de Zumárraga, en Guipúzcoa, un municipio de apenas 10.000 habitantes que, tras el cierre de su empresa tractora en 2016, ha tenido que reinventarse. Gracias al plan, con más de 3 millones de euros de financiación, se ha impulsado la reconversión del mercado tradicional, la Azoka, profesionalizando el comercio local y creando nuevas oportunidades de empleo: un mercado renovado, más accesible, más cómodo y con mejores servicios para las compras del día a día.
Otro ejemplo ilustrativo de sectores de vanguardia que avanzan gracias al Plan de Recuperación: la empresa española Ideadet, que, con una inversión de casi 10 millones de euros del plan, está poniendo en marcha en Viladecans una planta piloto para la fabricación de microchips basados en materiales alternativos al silicio. Hay apenas una veintena de plantas de este tipo en todo el mundo; esta inversión permitirá a España liderar también en este ámbito a nivel internacional, respaldando sectores punteros, el talento, el esfuerzo y la capacidad innovadora de nuestras empresas y profesionales.
En materia de movilidad sostenible, el Plan Reinicia Auto, promovido a raíz de la DANA para ayudar a los afectados por la pérdida de sus vehículos debido a las inundaciones, estaba dotado con 465 millones, 64 de ellos procedentes del Plan de Recuperación. Ya se han abonado 39.000 ayudas para recuperar la movilidad de ciudadanos particulares, autónomos, familias y empresarios, con un parque móvil más moderno y, por supuesto, más limpio, que permite a los ciudadanos volver a disfrutar de autonomía y normalidad.
Estos son solo algunos ejemplos. En la web del Ministerio de Hacienda, en la sección Europa, se pueden encontrar muchos más, si desean consultarlos, de programas de inversión concretos y casos reales que están ayudando a transformar la vida de los ciudadanos en toda nuestra geografía.
Más allá de eso, si nos centramos en la evolución dinámica de la ejecución de las inversiones del plan, este gráfico resume bien cómo ha evolucionado desde mediados de 2021. Podemos ver la ejecución y el impacto real de estos fondos a medida que se van desembolsando por parte de la Comisión Europea. La línea azul, que avanza en escalones, representa los desembolsos que llegan a nuestro país a medida que obtenemos evaluaciones positivas de la Comisión sobre los hitos y objetivos del Plan de Recuperación. Como pueden ver, el último salto de esta línea azul, en el verano de 2025, se corresponde con el desembolso de más de 23.000 millones. En línea con la evolución de los desembolsos de la Comisión, la línea roja de los pagos del Tesoro —la salida de caja— avanza de manera progresiva y constante, incrementándose.
Conforme se van realizando las convocatorias asociadas al plan de recuperación, estas se van resolviendo y esas resoluciones alcanzan ya prácticamente los 59.000 millones, como he señalado anteriormente. Por lo tanto, un esfuerzo claro y continuo para seguir canalizando estos fondos con la mayor agilidad y flexibilidad posible hacia la economía real.
Señalar también, con respecto a los préstamos —es decir, a esa segunda etapa del plan de recuperación—, una actualización: recordemos que el plan está concebido en dos fases, una primera concentrada en los 80.000 millones de transferencias y una segunda en la que tenemos acceso a casi 84.000 millones en préstamos, para dar continuidad a las inversiones iniciadas con las transferencias no reembolsables. Los avances en cuanto a los préstamos siguen siendo sustantivos: hemos aprobado operaciones por casi 7.000 millones de euros —más de 6.900, para ser precisos— y contamos con otros 5.100 millones ya identificados para la ejecución de proyectos futuros, es decir, en la cartera de proyectos a ser ejecutados por las distintas instituciones competentes en la canalización de estos préstamos. Desde mi última comparecencia, esto supone más de 1.100 millones adicionales en operaciones aprobadas. Se trata de actuaciones en ámbitos clave: vivienda asequible, apoyo a colectivos vulnerables, atracción de inversión estratégica, salud digital, transición climática y tecnologías punteras, todo ello alineado con las prioridades originales del plan, con el objetivo de lograr una economía cada vez más modernizada.
Déjenme darles algunos ejemplos. El FRA, el Fondo de Resiliencia Autonómica, canalizado por el Banco Europeo de Inversiones, ha aprobado 13 grandes proyectos por más de 2.300 millones que incluyen infraestructuras sanitarias en Castilla y León y Madrid; infraestructuras educativas en Madrid y Cataluña; infraestructuras eléctricas en 12 comunidades autónomas, con especial peso en Andalucía; la rehabilitación del aeropuerto de Palma; y proyectos de I+D. En definitiva, elementos transformadores de las economías de estas comunidades autónomas. Además, se le suman 1.500 millones adicionales para fortalecer el acceso de nuestras pymes a los mercados de capitales.
Otro de los grandes agentes es la Sociedad Estatal para la Transformación Tecnológica, la SET, que avanza con paso firme en la consolidación del PERTE Chip, el Fondo Next Tech y el Hub Audiovisual. Algunos ejemplos: la creación de Quantix, con 20 millones de euros para desarrollar microcontroladores seguros y generar más de 600 empleos directos e indirectos en Murcia; el fortalecimiento de la empresa Kirimanjaro Quantum Tech, con un centro de datos cuántico multimodal de hasta diez ordenadores cuánticos, incorporando los últimos desarrollos tecnológicos a nivel internacional; o la inversión de 44 millones de euros en el Fondo Cultural CAP 7, que impulsará a las pymes del sector audiovisual y seguirá generando empleo y oportunidades en todo el país.
Tenemos también los fondos gestionados por Cofides, el Fondo FOCO y el Fondo FIS, que acumulan ya cerca de treinta operaciones para invertir más de 1.100 millones en salud digital, software de renovables y proyectos de inclusión social; por ejemplo, una inversión de 37 millones de euros del Fondo FIS en la empresa KIDA para servicios y tecnología que mejoren la calidad de vida de nuestros mayores en sus domicilios.
Destaca asimismo el lanzamiento de una nueva convocatoria del PERTEVEC, dotado con 400 millones de euros —250 como préstamo reembolsable y 150 como subvenciones— para desplegar nuevas inversiones en la cadena de valor del vehículo eléctrico y conectado. En consecuencia, los préstamos del plan de recuperación están proporcionando continuidad a las inversiones que están realizando nuestras empresas en ámbitos transformadores, de futuro y de modernización de nuestra economía.
Más allá de las inversiones, el otro gran elemento transformador del plan de recuperación son las reformas estructurales asociadas al mismo.
Parte de los hitos asociados a las reformas se adelantaron a los primeros momentos del Plan de Recuperación, lo que en inglés se denomina frontloading. Este adelanto permitió anticipar, por supuesto, el impacto en nuestra economía de unas reformas centradas en ámbitos clave: desde la modernización del mercado laboral y la reforma del sistema público de pensiones hasta el nuevo marco de ciberseguridad del 5G, la mejora del entorno empresarial y, en definitiva, medidas de mayor eficiencia y agilidad, incluso en el ámbito de la movilidad sostenible, donde aprobamos una reforma importante para el propio Plan hace apenas unas semanas.
Como les decía, estamos en un punto en el que ya podemos realizar una primera evaluación del impacto de algunas de estas reformas en ámbitos esenciales: la modernización de nuestro tejido empresarial, el empleo de calidad y la cohesión social, y la descarbonización de la economía. Permítanme ofrecer algunos ejemplos y algo más de detalle sobre cómo estamos abordando esta valoración en estos tres grandes ámbitos, comenzando por la modernización de nuestro tejido productivo.
Aquí, como saben, el Plan de Recuperación incluye una amplia batería de medidas orientadas a la modernización de nuestro tejido empresarial. Entre ellas, destacaría la Ley Crea y Crece, la puesta en marcha de CIRCE (Centro de Información y Red de Creación de Empresas) y la agilización en la tramitación del RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
¿Qué han supuesto estas mejoras? En el gráfico de la izquierda, que representa el ritmo mensual de creación de empresas, se observa cómo, a partir de septiembre de 2022 —momento de inicio de la Ley Crea y Crece—, hay un antes y un después: el promedio mensual de creación bruta de empresas pasa de unas 8.000 hasta septiembre de 2022 a situarse por encima de las 11.000 en septiembre de 2023. Son datos desestacionalizados para permitir una lectura homogénea entre los meses.
Se trata, por tanto, de un impulso esencial para aumentar la creación de empresas y modernizar nuestro tejido productivo, asociado también a una mayor facilidad para constituirlas. En el gráfico de la derecha se aprecia la reducción muy significativa de los tiempos de constitución: el porcentaje de sociedades constituidas en un día ha aumentado en 30 puntos porcentuales desde 2021, del 6% del total a más del 36% en 2023. Son avances claros en la simplificación de requisitos y trámites administrativos y en las gestiones que deben realizar nuestros empresarios y autónomos, mejorando tanto la creación de empresas como los tiempos asociados.
Esta modernización se evidencia asimismo en la evolución del periodo medio de cobro y de pago, desagregada por tamaño empresarial. En el gráfico de la derecha, la evolución del periodo medio de cobro desde 2019 muestra una mejora significativa —tras el pico asociado a la COVID-19 en 2020—, particularmente en microempresas y pequeñas empresas. Ello consolida una tendencia que nos sitúa en niveles no vistos en las dos últimas décadas en cuanto a la facilidad de cobro y de pago, con avances especialmente intensos en las compañías más pequeñas, que son las que más pueden sufrir problemas de liquidez a corto plazo y para las que la reducción de plazos, y la ausencia de desajustes entre cobros y pagos, resulta más relevante.
Hay, además, otro elemento fundamental al que no solemos aludir y que ilustra claramente la modernización en nuestra actividad productiva: la innovación y el fomento de nuestro ecosistema innovador, en particular el de las startups.
En España estamos asistiendo a un cambio estructural; exponencial, diría, en cierto modo. En estos gráficos se observa cómo aumenta, en el de la izquierda, la valoración o capitalización de las startups españolas a lo largo de los últimos años, y cómo este ecosistema ha duplicado su tamaño entre 2020 y 2025. De los más de 100.000 millones de capitalización de nuestras startups, casi el 60% —aproximadamente 60.000 millones— proviene de empresas creadas en los últimos diez años. Se trata, por tanto, de un claro elemento de dinamización de nuestro sistema innovador, con empresas de futuro que encuentran en nuestra economía un lugar donde establecerse, crecer, innovar y generar un retorno positivo para la sociedad española.
El empleo en startups alcanza los 650.000 trabajadores en 2025; de ellos, casi 500.000 lo hacen en empresas pequeñas o medianas con una capitalización inferior a 200 millones de euros. Es, en suma, un potente motor de dinamización aportado por estas empresas innovadoras. Además, en comparación europea, el ritmo de crecimiento en España en los últimos cinco años se ha duplicado (110%), situándose como el tercero más alto de la Unión Europea, solo por detrás de Irlanda y Bélgica. En cuanto al acceso a la financiación, España ocupa el cuarto lugar en inversión en startups en la Unión Europea, con una inversión de capital riesgo (venture capital) entre 2024 y 2025 que alcanza hasta la fecha casi 4.000 millones, por detrás de Alemania, Francia y Suecia. Es otra muestra esencial de la modernización de nuestro tejido productivo.
Esta modernización también se aprecia al analizar las mejoras introducidas por la Ley Concursal, fundamentales para reducir el coste asociado al fracaso empresarial y, con ello, fomentar la iniciativa y la promoción de proyectos por parte de los agentes económicos. En los gráficos se constata que la reforma empieza a cumplir sus objetivos: procedimientos más ágiles y flexibles ante situaciones de insolvencia de empresas y particulares. En el gráfico de la izquierda, relativo a los concursos de personas jurídicas, se observa el uso masivo del procedimiento especial para microempresas, una herramienta más ejecutiva y ágil. Su adopción mayoritaria revela el interés de las microempresas por acogerse a un proceso que facilite la segunda oportunidad y evite que el concurso se convierta en un obstáculo. Procesos más ágiles y sencillos, como he señalado, gracias no solo a estos procedimientos especiales, sino también a los concursos sin masa que pueden ver en esta diapositiva, los cuales sustituyen a los concursos exprés anteriores y aportan mayor agilidad y flexibilidad.
En el gráfico de la derecha se aprecia un resultado similar para los particulares, las personas físicas. Los concursos de personas físicas se ven facilitados por la innovación que introduce la Ley Concursal, al permitir la exoneración de deudas sin necesidad de liquidar el patrimonio, así como la ampliación del elenco de deudas exonerables. Estos elementos son esenciales para ese mayor dinamismo y constituyen una de las razones estructurales que explican el aumento en la creación de empresas y el mayor valor añadido generado por las nuevas iniciativas.
En cuanto a la dimensión social o de empleo, si debemos destacar una gran reforma estructural, ha de ser la reforma laboral, que está siendo determinante para alcanzar niveles de empleo no vistos en nuestra historia, con una creación de en torno a medio millón de nuevas afiliaciones cada doce meses.