Muy buenos días. En unos minutos daremos inicio. Les agradecemos tomar asiento para iniciar con nuestra sesión de hoy. Agradecemos especialmente la presencia de Luisa Reynoso, asociada de Winston & Strawn en Nueva York. Bienvenida.
Ahora sí, iniciamos. Yo soy Mercy Correa y para mí es un placer darles la más cordial bienvenida a la Sala Azul del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, titulado "Cómo posicionar a la región en el escenario global". Este evento es organizado por CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, con el apoyo del Gobierno de Panamá.
El evento se transmite en tres idiomas vía streaming y contamos con traducción simultánea. Les animamos a compartir sus experiencias y reflexiones en redes sociales utilizando el hashtag #ForoEconómicoCAF. Asimismo, les invitamos a seguirnos a través de @AgendaCAF en X, Instagram y Facebook. De esta manera, podremos continuar el diálogo más allá de estas paredes y llegar a una audiencia global.
Agradecemos en este momento a nuestros media partners: Prisa, CNN, El País, La Prensa, Estrella de Panamá, Mercado, El Tiempo, El Universo, El Mercurio, El Comercio, ABC, Radio Panamá, The Guardian, La Nación, Listín Diario, RCN, El Deber, Eco, Diario El Salvador, O Globo y TVN.
Este foro cuenta con la particularidad de tener eventos en paralelo. En dos de las salas que se encuentran en este mismo espacio, tendremos sesiones que abordarán temas muy relevantes de la agenda de desarrollo y crecimiento en la región. En nuestra primera ponencia de hoy, en la sala titulada "Panamá, puerta de entrada a las Américas", tengo el gusto de darle la bienvenida al señor Felipe Chapman, Ministro de Economía y Finanzas de la República de Panamá, y a Lucía Mesa, representante de CAF en Panamá, quien estará moderando este espacio.
Buenas tardes a todos. La mejora en servicios básicos es fundamental para una mayor cohesión social. En este sentido, los invito a consultar nuestro documento de Estrategia País, donde se detallan los sectores que apoyamos en Panamá y los proyectos que venimos acompañando. La realización de este foro es parte de esta estrategia. Hoy nos reunimos aquí, en un llamado que hace CAF desde Panamá.
Agradezco su presencia, así como a todas las personas que están conectadas y nos están observando y escuchando virtualmente. Para nosotros es un placer dar apertura a las sesiones de hoy con la presencia del Ministro Felipe Chapman.
Comentarles que la acción de CAF en Panamá ya tiene 28 años y está concentrada en el acompañamiento al país con nuestros productos financieros y de asistencia técnica para lograr tres objetivos fundamentales: en primer lugar, un crecimiento económico sostenido; en segundo lugar, un mayor equilibrio territorial; y, en tercer lugar, apoyar a Panamá en su desarrollo.
Todo el rol que tiene en el ámbito de la integración regional y también el llamado que hace CAF desde Panamá para reflexionar sobre cómo posicionar América Latina y el Caribe a nivel global. En especial, quiero dar un saludo y un agradecimiento al doctor Guillermo Chapman Jr., quien nos acompaña hoy.
Quiero contarles que hace 28 años, Panamá fue uno de los primeros países fuera de la región andina que apostó al proyecto de convertir a CAF de un banco subregional. Su hijo, el economista Felipe Chapman, un líder económico de la región, nos hablará de Panamá como puerta de entrada para América Latina. Adelante, ministro, gracias por acompañarnos.
¿Todos me pueden escuchar? El primer reto del día de hoy no es solo competir con un premio Nobel, sino que la sala de silencio está en volumen alto, así que es un doble reto concentrarme y competir contra un premio Nobel. Agradezco a Lucía y a Sergio por la invitación a este foro y a este panel en particular. Mis felicitaciones a la región andina, que apostó al proyecto de convertir a CAF de un banco subregional andino a un banco de mayor ámbito a nivel de toda la región.
Hoy queremos decirles que tenemos una estrategia para convertirnos en el banco regional de desarrollo con mayor presencia en América Latina y el Caribe. Esto lo hemos logrado gracias a la visión de notables que han apoyado el recorrido de CAF a lo largo de los años, y que hoy hacen posible esta gran convocatoria aquí en Panamá. Gracias al doctor Guillermo Chapman Jr., quien, como ministro de planificación, firmó el acuerdo para que Panamá ingresara a CAF.
Es especialmente significativo que hoy esté aquí presentando a su hijo, el economista Felipe Chapman. Agradezco nuevamente a Lucía y a Sergio por la invitación a este foro y a este panel en particular. Mis felicitaciones por este grandioso evento, que es la segunda vez que se realiza y que han adoptado Panamá como su sede para llevarlo a cabo de forma anual. Este foro se convertirá en el más importante de América Latina y, ojalá, del continente. Como nuestro presidente lo bautizó el año pasado, le llamó el Davos de América Latina en Panamá.
Estoy seguro de que, con el tiempo, iremos perfeccionando este proceso para incluso exceder las expectativas de un Davos. Es más, conversábamos sobre el número de personas que están asistiendo hoy; Lucía me mencionaba que hay unas nueve mil personas, que podrían llegar hasta diez mil, incluyendo seis mil que se han registrado localmente y varios miles adicionales que nos están viendo vía streaming. La verdad es que eso es un gran logro.
Si me pierdo un poquito, me disculpan, porque es un gran logro. Y con ganas también de escuchar al premio Nobel, pero aquí nos concentraremos. Para ser fiel al tiempo, tengo unas palabras escritas que me voy a ceñir al guion; prometo ser disciplinado y no salirme de él.
Pero voy a hacer algunas observaciones en general. Este evento es de vital importancia para la República de Panamá, no solamente por su impacto económico que tiene antes, durante y después, sino que permite a una gran cantidad de personas visitar y conocer Panamá, que nunca lo han visto.
Les voy a comentar un par de anécdotas. La semana pasada, fui a Davos, acompañado de mi esposa, quien pagó todos sus gastos, dicho sea de paso, y creo que fue una muy buena inversión que realizó de su propio pecunio. Iba en el avión y me acuerdo que se me acercó un sobrecargo francés, porque hicimos conexión vía París hacia Zúrich. Me dijo: "¿Usted es ministro de Estado?" Le respondí que sí y le pregunté cómo lo sabía. Me contestó: "Porque vi su emblema en la solapa del saco". Luego me felicitó por mi país, diciendo que era la primera vez que venía y que quería quedarse, pues no tenía la menor idea de lo extraordinario que es Panamá. "Ministro, tienen una joya", me dijo. Le respondí que los panameños somos buenos en esconder los secretos y que no compartimos las cosas bellas de nuestro país.
En otro foro que fue en Madrid, un gran empresario español me comentó: "Ministro, hay dos cosas que son muy importantes: hay que hacerlo bien y saber contarlo bien". Le dije que lo primero sí lo estaban haciendo bien, pero que no lo segundo. Agradecí su recomendación y le aseguré que lo tomábamos en cuenta, y por eso estamos aquí hoy, en otros sitios, dando a conocer esto. También me llamó la atención que me dijeran: "Ministro, ¿usted está consciente de que los panameños sufren de autoflagelación?" Respondí que sí, que es un mal que hemos sufrido desde que tengo uso de memoria. Me dijo: "Ustedes tienen que aprender a quererse más, porque no saben lo que tienen y no aprecian lo que tienen. Los que estamos afuera pareciera que apreciamos y queremos más a Panamá que ustedes mismos". Le respondí: "Mensaje recibido".
Y lo último que quería comentarles es: se preguntarán por qué estoy aquí con ustedes hoy. ¿Por qué dejar el confort de una buena vida en el sector privado y, por primera vez, tirarme al agua para ser funcionario y servir al país, ser un servidor público, que es lo que interpreto como ser un ministro de Estado? Porque creo en el futuro de este país. Realmente, creo que las oportunidades de este país son ilimitadas y estamos lejos de alcanzar nuestro potencial. Si, apoyando al presidente Mulino y a otros miembros del gabinete a quienes admiro, podemos contribuir a abrir esa trocha, aquí encontrarán a un conciudadano, a un paisano panameño dispuesto a contribuir en ello.
Ahora, siendo estricto con el guion y el tiempo, me voy a ceñir a las palabras. Lo que voy a compartir con ustedes hoy será un poco ortodoxo, pero es un paseo de las oportunidades que vemos en Panamá en una narrativa un tanto distinta. Es un honor dirigirme a ustedes en este foro para compartir la visión de un Panamá en un momento crucial para la economía mundial, un momento marcado por profundas transformaciones en la geopolítica, el comercio, la tecnología, la sostenibilidad y las cadenas de suministro.
Puedo ampliar esto después de la experiencia de Davos de la semana pasada, y eso me recuerda una expresión de un buen amigo, el ministro de Economía y Finanzas del Uruguay, Gabriel Oddone, quien mencionó en una sesión de trabajo que teníamos que, entre lo geopolítico, lo económico y lo comercial, el mensaje es que nosotros en el Gobierno Nacional, quien les habla, estamos profundamente conscientes de ello. Lo hemos examinado, lo hemos estudiado y hemos ido tomando decisiones, muchas veces poco comprendidas.
Producto de ese análisis, es decir, aquí no hay improvisación. El olfatómetro famoso del panameño se ha guardado en una gaveta. Hay planes, hay pensamiento crítico, hay autocrítica, y si vemos que vamos por el mal camino, rectificamos y volvemos. El ministro de Economía y Finanzas del Uruguay, Gabriel Oddone, mencionó en una sesión de trabajo que no estamos en una época de cambios, sino que estamos en un cambio de época. En la cosa pública, lo hemos sufrido en el último año y medio, especialmente desde hace un año. Me di cuenta de que hay muy pocos panameños que están conscientes del cambio tan importante, radical y dramático que está experimentando el mundo en la geopolítica y lo económico.
El Canal de Panamá fue una de las grandes obras de ingeniería que transformó la economía mundial, reduciendo costos, tiempos y distancias, y conectando de manera eficiente los principales polos de productividad del planeta. En el primer cuarto de este siglo XXI, con la ampliación del canal, realizada con recursos propios de los panameños, el canal que heredamos era importante, por supuesto que sí, pero sabíamos que eventualmente se iba a quedar obsoleto. Esto nos llevó, en una decisión fundamental de todos los panameños, a expandir el canal mediante un referéndum, con nuestro riesgo y nuestros propios recursos, que hoy es más importante en términos de comercio y financieramente que el canal heredado.
Es importante hacer hincapié en eso, y como decimos en buen panameño, al entendedor, buenas palabras, sin querer entrar en polémicas. Panamá dio un salto cuántico, dejando de ser un punto de tránsito para convertirse en un centro global de transbordo. Hoy más que nunca, en el caso de Panamá, la logística, la conectividad y la resiliencia sistémica se han convertido en factores estratégicos del desarrollo económico y la seguridad global. En este nuevo contexto, Panamá no solo reafirma su vocación histórica como puente del mundo, sino que se proyecta como una plataforma estratégica para un mundo en transición.
Durante más de quinientos años, Panamá ha ocupado un lugar singular en la arquitectura del comercio internacional, desde las rutas coloniales que conectaban América con Europa, pasando por las ferias de Portobelo, el ferrocarril transístmico de mediados del siglo XIX, y la construcción del canal, después del primer intento de los franceses de Ferdinand de Lesseps. Nuestra historia ha estado intrínsecamente ligada a la evolución del comercio, la movilidad y la integración global. A lo largo del siglo XX, el Canal de Panamá fue un centro global de transbordo, distribución y redistribución de carga, con conectividad hacia más de mil quinientos destinos en todos los continentes. Panamá no es simplemente una vía de paso; es un nodo crítico de la red logística mundial.
Sin embargo, el mundo que conocíamos ha cambiado. Las disrupciones de los últimos años, crisis financieras, pandemia, tensiones geopolíticas, conflictos armados, crisis energéticas, sequías y eventos climáticos extremos han puesto en evidencia la fragilidad de las cadenas de suministro excesivamente concentradas y optimizadas, únicamente en función del menor costo. Estamos transitando hacia una nueva etapa, de la eficiencia extrema a la resiliencia estratégica, de la concentración a la diversificación geográfica, de la logística pasiva a la logística inteligente y predictiva. Este nuevo paradigma redefine la relación entre la geografía, la economía y el poder.
Es lo que denomino geologística: la integración de la ubicación estratégica, la infraestructura, la tecnología y la gobernanza para optimizar el flujo de bienes, datos, energía y valor agregado en un entorno de alta incertidumbre. En este mundo fragmentado, la conectividad segura, confiable y flexible se convierte en un activo estratégico de primer orden. Bajo este nuevo marco, Panamá evoluciona hacia un rol aún más sofisticado como eslabón estructural de las cadenas de valor globales. No se trata solo de mover mercancías, sino de consolidar flujos regionales, facilitar procesos de transformación ligera e industrialización, integrar servicios avanzados y gestionar información en tiempo real, garantizando nuestra irrepetible posición geográfica.
El hub aéreo de las Américas cuenta con conectividad directa a más de 85 destinos, no solo de pasajeros, sino también de carga. Un ferrocarril interoceánico altamente eficiente, complementario al canal, ha sido recientemente adquirido por Maersk, con una inversión de más de 600 millones de dólares, lo que subraya la importancia de Panamá para los grandes jugadores logísticos del mundo. Contamos con zonas económicas especiales, parques logísticos e industriales, y servicios financieros que facilitan la formación ligera e industrialización, garantizando continuidad operativa.
Panamá ofrece una plataforma donde convergen el canal como arteria principal del comercio mundial y puertos de clase mundial en ambos océanos, elementos que han sido objeto de debate en los últimos meses y que forman parte del plan estratégico del Gobierno Nacional desde el inicio de esta administración. Estamos lejos de apalancarnos y explotar nuestro activo, que es nuestra mayor ventaja comparativa: las zonas económicas especiales, parques logísticos e industriales, servicios financieros, legales y corporativos sofisticados, infraestructura digital y talento humano competitivo.
Este ecosistema convierte a Panamá en un punto de articulación entre Norteamérica, América Latina, el Caribe, Europa y Asia, permitiendo una integración productiva más profunda y resiliente. Para América Latina y el Caribe, esta transformación representa una oportunidad histórica. Nuestra región no puede seguir dependiendo fundamentalmente de la exportación de materias primas sin valor agregado. El desarrollo sostenible exige que subamos en la cadena de valor, integrando procesos industriales más complejos, fortaleciendo la innovación, el capital humano y la transferencia tecnológica.
Panamá propone convertirse en la plataforma regional para esta integración productiva, facilitando el friendshoring, atrayendo manufactura avanzada, impulsando hubs farmacéuticos, tecnológicos y agroindustriales, y desarrollando servicios digitales y financieros regionales, integrando pequeñas y medianas empresas a mercados globales. Nuestra apuesta es clara: ser un socio estratégico para el desarrollo regional, no solo un facilitador logístico.
La plataforma panameña está evolucionando hacia la logística 5.0, caracterizada por la digitalización total en procesos, ventanillas únicas inteligentes, blockchain para trazabilidad y comercio exterior, inteligencia artificial aplicada a la predicción de flujos, automatización portuaria e interoperabilidad multimodal. Todo ello bajo un enfoque central de sostenibilidad ambiental, eficiencia energética y descarbonización del transporte. Panamá avanza en proyectos de energías renovables y combustibles alternativos para la navegación.
Del transporte. Panamá avanza en proyectos de energías renovables, combustibles alternativos para la navegación, hidrógeno verde, electrificación del transporte y gestión integral del recurso hídrico. Porque no hay competitividad logística sin sostenibilidad ambiental, y ya lo hemos vivido en el Canal de Panamá, con la última visita del Niño. Esta visión se traduce en una robusta cartera de proyectos estratégicos, que incluye la modernización continua del canal, con inversiones en eficiencia, digitalización, sostenibilidad hídrica, con el nuevo reservorio y resiliencia climática.
La expansión portuaria y logística es una pieza angular fundamental en el plan estratégico del país, fortaleciendo el rol de Panamá como un hub regional de transbordo, valor agregado y redistribución. Se están desarrollando corredores multimodales, integrando el ferrocarril interoceánico, carreteras, puertos y aeropuertos en una sola plataforma interoperable. En el mundo, inclusive, nos miran como un solo puerto, tanto en el Caribe como en el Atlántico y el Pacífico, y a veces en nuestro país no terminamos de apreciar esta definición.
La modernización y expansión del Hub Aéreo de las Américas, Tocumen, impulsa la carga aérea, el turismo, el comercio electrónico y la conectividad empresarial. La transformación digital del comercio exterior busca reducir costos, tiempos y fricciones regulatorias. Las zonas económicas especiales de nueva generación están orientadas a manufactura avanzada, farmacéutica, dispositivos médicos, agroindustria y tecnología, promoviendo una transición energética y logística verde, posicionando a Panamá como un hub regional de combustibles limpios.
Todo esto está amparado bajo las plataformas de control y seguridad más sofisticadas, en cumplimiento de estándares internacionales. Es un nuevo mundo cada vez más fragmentado, y Panamá ofrece algo escaso y valioso: conectividad confiable y segura, estabilidad institucional, previsibilidad jurídica y una visión estratégica claramente establecida, no solo a corto y mediano, sino también a largo plazo. Nuestro país combina una ubicación geográfica única e irrepetible, infraestructura de clase mundial y una economía dolarizada, lo cual es importante recalcar desde nuestra separación de Colombia.
La estabilidad macroeconómica y el talento humano competitivo son aspectos que debemos fortalecer, manteniendo nuestra vocación histórica de servicio al comercio global. Panamá no compite con otros centros logísticos; como dijo el presidente esta mañana en su exposición, no busca reemplazar rutas, sino integrarlas. En este nuevo orden internacional, los países que conectan, articulan y estabilizan tendrán una relevancia geopolítica creciente, y Panamá está listo para asumir este rol.
Permítame concluir con una reflexión: Panamá no solo conecta océanos, conecta regiones para la prosperidad compartida. Muchas gracias.
Mencionado el valor de la ubicación geográfica de Panamá, que no solo conecta océanos, sino también regiones, y que no solo mueve mercancías, sino oportunidades. No solo facilita el comercio, sino que también promueve el crecimiento y el desarrollo humano, porque al final del día, de eso se trata, de la gente. En un mundo en transición, Panamá ofrece estabilidad, conectividad y visión estratégica. Por ello, más que una puerta de entrada, como se titula esta conferencia, Panamá es hoy una plataforma global para la prosperidad.
El valor excepcional de la ubicación geográfica de Panamá se ha acompañado de acciones y una planificación que permitirán la consolidación de este hub logístico. Como siempre decimos en CAF, si a Panamá le va bien, al resto de la región le va bien, y al CAF también.
Desde que iniciamos nuestra gestión, realizamos un diagnóstico de la percepción del riesgo país, especialmente después de que, pocos meses antes, la calificadora de riesgo Fitch Ratings disminuyera la calificación de riesgo de Panamá por debajo del grado de inversión, un tema que quienes seguimos los mercados teníamos previsto, como quien dice, estaba escrito en la pared. Lo que sorprendió a muchos fue que esto ocurriera en febrero del 2024 y no en diciembre del 2023.
Este plan de inversiones, que sin duda requerirá financiamiento, plantea la pregunta sobre cómo vislumbra el Ministerio de Economía y Finanzas el acceso a esos mercados financieros que facilitamos a través de todas las entidades financieras que prestan servicios al país en los próximos años, dado que son muchos los desafíos que se han mencionado.
Observamos la posición de las otras dos calificadoras de riesgo, que adoptaron una postura de "wait and see", indicando que esperarían a ver qué deciden los panameños en las urnas y qué piensa el siguiente gobierno sobre sus planes a futuro. Reconozco que nos dieron el beneficio de la duda y, de inmediato, nos pusimos manos a la obra para entender la percepción de riesgo que existía en ese momento en el mundo financiero y los mercados de capitales, así como en las multilaterales sobre Panamá.
Nuestro primer reto, nuestra primera tarea, era consolidar, recuperar y fortalecer la confianza, para que nuevamente empezaran a confiar en los panameños, no en un gobierno, sino en el Estado panameño, a través de sus ciudadanos y de los funcionarios que estábamos de paso. Es fundamental recuperar esa confianza. A medida que consolidamos y recuperamos esa confianza, comunicando nuestros planes de acción, se puede observar en las expresiones faciales y el comportamiento de las personas si emanan o no confianza.
De ahí la importancia del contacto humano, que muchas veces los propios panameños no comprendemos. Ya estamos viendo los resultados, lo que nos ha permitido construir un menú de opciones de financiamiento que, debo reconocer, ha superado mis expectativas en cuanto a la acogida que ha tenido. Se nos han abierto oportunidades de todas las fuentes de financiamiento que uno pueda imaginar, a corto, mediano y largo plazo.
Es esencial seguir recuperando esa confianza, y en la medida que lo hagamos, se confirmará que nuestros planes son un compromiso serio. De hecho, comenzamos a implementarlos desde nuestros primeros viajes, en los que nos propusimos dar la cara y abordar los temas que son de vital importancia.
También nos dimos cuenta de que en el mundo de la tecnología hay que ir y dar la cara, vernos a cuatro ojos, porque a veces pueden pensar que hay un avatar hablando del otro lado de la pantalla. Tienen que ver que hay un ser humano de carne y hueso, a quien pueden observar las expresiones faciales y a quien pueden ofrecer oportunidades de financiamiento de corto, mediano y largo plazo. Desde bancos comerciales, multilaterales, hasta agencias de desarrollo y el mercado local de valores, que hemos profundizado de manera importante y disciplinada, sin improvisación.
Todavía no hemos ido al mercado global de capitales, esperando el momento oportuno para hacerlo. En cada reunión que asistimos, nos preguntan: "¿Cuándo va Panamá al mercado?" Y yo respondo: "Cuando el mercado quiera que vayamos". Esto significa que iremos cuando nos ofrezcan términos y condiciones que sean mejores que las alternativas que tenemos. Afortunadamente, formo parte de un equipo con un bagaje de experiencia en el mercado financiero y los mercados de capitales, donde entendemos cómo piensan las instituciones en este ámbito.
Así que hay una hoja de ruta bien pensada, y aquí me acompaña el subdirector de financiamiento público, con una estrategia muy bien hilada para satisfacer las necesidades de financiamiento del Estado panameño hasta finales de la década. Este apetito por el financiamiento internacional está relacionado con los planes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). He hablado del financiamiento a través de misiones. ¿Consideran estos planes del MEF alguna oportunidad para el mercado de capitales local de Panamá? ¿Y qué importancia creen que esto tendrá en la dinamización de la economía y en la democratización del acceso a las inversiones futuras de Panamá?
Me río porque estoy viendo a una señora aquí que forma parte de la junta directiva del mercado de valores locales. Otra sorpresa para mí ha sido la gran acogida que ha tenido el mercado de capitales local para la deuda soberana. Nos propusimos profundizar el mercado y los resultados han excedido mis expectativas. Como exgerente general y presidente de la Bolsa de Valores, debo reconocer que se ha profundizado de manera significativa, permitiendo que no solo inversores panameños accedan a esos instrumentos, sino que también les brinden acceso a un mercado global que ofrece mayor liquidez.
Uno de los retos que teníamos era proporcionar liquidez y profundidad al mercado. A medida que hemos ampliado el universo y el tamaño de ese mercado, la dinámica ha cambiado de forma importante. Cada vez que vamos al mercado y anunciamos una oferta de notas o letras de 50, 75 o 100 millones de dólares, recibimos ofertas que superan cinco veces esa cantidad, lo cual se traduce en competencia y, por ende, en una reducción de la tasa de interés efectiva a pagar. Esto es fundamental, ya que un país como Panamá, si pretende ir al mercado global de bonos para colocar 100 millones de dólares, enfrenta dificultades; no siempre se les presta atención y, en ocasiones, no se responde a las comunicaciones. Por ello, el mercado local ha sido una solución viable para financiar el capital de trabajo, que, al igual que en una empresa, presenta picos y valles.
Y en la medida en que se fue dando a conocer, cosa que tampoco esperábamos, empezaron a ingresar operadores de mercado externos fuera de Panamá, en Europa y en Estados Unidos. Quienes me han acompañado a algunas de esas reuniones, ya sea de primavera u otoño, en Washington y otras en Nueva York, han expresado su sorpresa al decir que no sabían que podían acceder al mercado panameño de deuda soberana a través de Euroclear y el iLink, sin necesidad de esperar a una emisión global de bonos.
Por supuesto, los montos no son del mismo tamaño. Cuando Panamá acude al mercado global de bonos, las transacciones son de mil, mil quinientos, o dos mil millones de dólares. En el mercado local, que es una gran ventaja, se aceptan colocaciones mucho menores, de 50, 75 o 100 millones de dólares, lo cual no se puede realizar en los meses de capital de trabajo. El mercado local ha sido realmente una solución tremendamente efectiva. Cada vez más, estos inversores extranjeros han estado participando en el mercado, profundizando la liquidez, lo cual permite marcar precios más creíbles y ofrece liquidez en el mercado secundario. Así que realmente ha sido un ganar-ganar.
Otra inquietud que tenemos en relación a este ambicioso plan de inversiones que se requiere para posicionar a Panamá y fortalecer sus servicios como puerta de entrada de las Américas, está relacionada con el modelo de ejecución y provisión de esos servicios. Estamos en una era de gran transformación a nivel de ingenierías. En el foro, contamos con la participación de empresas muy sofisticadas de muchos países desarrollados, interesadas en conocer en detalle los proyectos que están en ese plan futuro de Panamá. ¿Qué tipo de participación va a tener Panamá para esas grandes empresas internacionales que pueden acompañar a Panamá en este plan de inversiones? ¿A través de qué modelos de ejecución están pensando llevarlo a cabo?
Más que un modelo de ejecución, estamos pensando en un ecosistema que propicie las condiciones para facilitar eso y ofrecer la oportunidad de tener éxito. Esto suena como un cliché, pero la forma más simplista de verlo es que "Panamá is open for business". También, en su propio lenguaje, lo mencionó el presidente de la República esta mañana.
No perdamos el miedo a mirar al mundo. La experiencia que he vivido en el último año y medio, sobre todo en el último año, ha mostrado un interés global por Panamá que realmente no esperaba. Durante nuestra visita a Davos, donde acompañé al presidente, la cantidad de personas que querían conversar con nosotros y entender más sobre las oportunidades en Panamá fue abrumadora. No nos alcanzó el tiempo, y las agendas iniciaban a las siete de la mañana y terminaban en cenas por la noche. Lamentablemente, no pudimos atender a todos los interesados que querían conocer más sobre Panamá y nuestros planes. Por lo tanto, el mensaje es claro: no le perdamos miedo. Todo jugador clave del mundo tiene un papel que desempeñar en este contexto.