Senado · Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento

Monday 13 de January, 2025 · 10:30 · 4h 18m

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80 de ellos desde distintas partes del mundo, por supuesto que ha crecido en escala y en valor, por supuesto, todo lo que ha conseguido este congreso de futuro. También van a ser parte de esta ceremonia de inauguración el presidente de la Comisión de Desafíos de Futuro, el actual senador y expresidente del Senado. Ustedes lo recordarán también el año pasado, Juan Antonio Coloma. La diputada Carol Cariola será la siguiente en tomar la palabra, la presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, y el presidente del Senado, por supuesto, también será parte de esta actividad. Hablamos de José García Rubino. Les recuerdo que además hoy se da que sea paralelo esto a las actividades legislativas que habitualmente tienen lugar en el Congreso. Quedémonos con la inauguración, los invito a ver la ceremonia inaugural del Congreso Futuro 2025 aquí en el Congreso Nacional en Santiago. Buenos días, volvemos a insistir, por favor, en el llamado a ocupar los asientos, a ocupar los puestos disponibles y por favor comenzar a despejar el pasillo porque ya vamos a comenzar con esta inauguración. Hace ingreso su excelencia el Presidente de la República, Gabriel Boric Font. Les pedimos por favor que tomen asiento, vamos a partir en un minuto.

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Muy bien, muy buenos días, le damos la bienvenida a la décimo cuarta versión de Congreso Futuro. Con mucha alegría, con mucho orgullo, le damos el vamos al evento de difusión de ciencia y conocimiento más importante de América Latina y probablemente uno de los más importantes del mundo. Durante los próximos seis días vamos a estar recibiendo en este escenario a las mentes más brillantes del mundo, personas que han dedicado su vida a explorar e iluminar el camino, los senderos del futuro, de la mano de la ciencia, de la tecnología, la investigación y, por supuesto, la creatividad. Para comenzar, queremos saludar a las autoridades que nos acompañan, a su excelencia el presidente de la República, Gabriel Boric Font. Saludamos también al senador José García Ruminot, presidente del Senado. También nos acompaña la diputada Carol Cariola, presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados de Chile. Está con nosotros Aysén Echeverry Escudero, ministra subrogante, Secretaría General de Gobierno y ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Saludamos al senador Juan Antonio Coloma, presidente de la Comisión Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado. También queremos saludar al secretario general del Senado, Raúl Guzmán Uribe. Nos quedan tres aplausos más, tres nomás. También queremos saludar a Guido Girardi, por supuesto, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro. También saludamos a senadores y senadoras que nos están acompañando en este evento. Gracias. Y queremos saludar muy especialmente a los asistentes, al mundo que representa la ciencia y la tecnología, investigadores, investigadoras, al mundo de la ciencia de Chile que también está acá el día de hoy. Un aplauso para ellos. Ya, hasta ahí con los aplausos, muy buenos días. Entonces, queremos recibir en este escenario y escuchar las palabras del vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, señor Guido Girardi. Bueno, para mí nuevamente es un privilegio, 14 años después que empezamos el Congreso Futuro, poder estar aquí todavía. El Congreso Futuro es un espacio particular, es un espacio colaborativo, gratuito, que busca reponer empatía, que busca ser un constructor de confianza, que busca ser un constructor de sueños, de futuro, porque creemos que son los antídotos al mundo que estamos viviendo. Y por eso quiero agradecer la existencia de esto, porque en un mundo que se balcaniza, que se va disolviendo o va disolviendo sus instituciones que van quedando obsoletas, el que nosotros tengamos la posibilidad de unir a la izquierda, al centro, a la derecha, al Senado, a la Cámara de Diputados, a todas las universidades chilenas públicas y privadas, a los institutos profesionales, que podamos unir a la Academia de Ciencias, a sus territorios, a sus empresarios, a su sociedad civil y generar un espacio donde se puede desarrollar una visión común compartida sobre el futuro, donde se puede hablar de futuro, donde se puede hablar de posibilidades comunes, nos parece fundamental. Y en eso yo quiero agradecerle, Presidente, toda la colaboración, porque es muy difícil hacer eventos como este. De hecho, el presidente tuvo que hacer su comité político a las 7 de la mañana para poder estar hoy día acá. Y yo se lo agradezco y le agradezco a todos los ministros que se tuvieron que levantar más temprano.

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Agradezco a Carolina Tohá que me ha ayudado a hacer esas gestiones, porque esto requiere de compromisos de todo, agradecer al Ministerio de Defensa. Nosotros llevamos a nuestros speakers a la Antártica, desarrollamos expediciones científicas. Piense que ningún speaker que está acá cobra, viene todo gratuito. Es un gesto de poner valores de altruismo y de solidaridad. Quiero agradecer al Ministerio de Relaciones Exteriores, al Ministerio de Defensa, a todos los ministerios que han trabajado, a todos los equipos. Aquí hay un trabajo maravilloso del Senado, de la Cámara de Diputados, de la Fundación Encuentro del Futuro. Sin la participación de todo y todo esto no se podría hacer. Ahora, ¿por qué estamos acá? ¿Y por qué el nombre? ¿Y por qué una pregunta? ¿Por qué la pregunta de qué humanidad queremos ser? Primero, ¿por qué la pregunta? Porque tal vez más que las respuestas que representan el mundo ayer, que ya transcurrió, pero que no siempre sirven para entender este nuevo mundo, lo que necesitamos son las preguntas. Y las preguntas nos abren un camino de futuro. Y no nos hacemos las preguntas que tenemos que hacernos. En segundo lugar, vivimos un momento crítico. Y que tenemos que tomar la percepción y tenemos que tomar un poco la dimensión del momento crítico que estamos viviendo para Congreso Futuro. Tal vez estamos viviendo el momento más auspiciante, maravilloso, luminoso de la creación humana que debiera abrir oportunidades gigantescas de construcción de un mundo mejor, de igualdades, de solidaridad nueva, de avance, de mejoramiento en salud, en educación en todos los planos, pero la paradoja es que hoy día el mundo está envuelto en una tormenta perfecta. Se ha abierto la amenaza nuclear. Claro, los chilenos podremos creer que está lejos, pero está cerca. Tenemos crisis de migraciones, tenemos amenazas de riesgos existenciales como el cambio climático, pero también estamos teniendo un problema profundo de lo democrático. Y es ahí donde nosotros, como Congreso Futuro, que somos una institución política, política en el sentido de la democracia, en el sentido de la libertad, en el sentido de la autonomía, en el sentido de los derechos humanos, es donde nosotros planteamos una conversación, una conversación posible. No tenemos las soluciones, pero planteamos justamente la posibilidad de generar las preguntas que nos lleven a esas soluciones. Entonces, estamos viviendo, ¿cierto? cuatro o cinco revoluciones que nunca un ancestro vivió. Y esas revoluciones lo van a cambiar todo, cada una por sí sola, y se van a potenciar entre ellas. La revolución cuántica, que va a hacer que esto duplique su memoria cada segundo. O que un computador que demora 100 años en computar algo hoy día demore un segundo. O la revolución de la nanotecnología. O la edición genética que va a permitir construir genes artificiales. O la que es más presente, la de la inteligencia artificial. Estas revoluciones que han permitido el desarrollo del humano, el humano es la tecnología, no hay humano sin tecnología. El problema no es la tecnología, el problema es el control de la tecnología. Porque a partir del 2012 tenemos una tecnología que adquiere otra característica. Hasta el 2020, perdón, la tecnología amplificaba las competencias humanas, hacía que el martillo fuera más eficiente. Pero a partir del 2020 tenemos una tecnología que ya no solamente promueve contenido humano, los crea, entiende el lenguaje natural, es generalista, cree contenido y entonces es un martillo que crea nuevos martillos y así es donde clavan los clavos. Entonces la pregunta que tenemos que hacernos, ¿esta tecnología amplifica o va a sustituir nuestras competencias humanas? Estamos entrando en una era compleja de la sustitución del humano. Y tal vez llegue el momento de decir, mire, lo dicen los más, él lo dice en su positivo, la tecnología, la inteligencia artificial, va a hacer todo lo que hacen los seres humanos mejor que lo hagan ellos. Yo digo, no, la tecnología probablemente va a hacer todo lo que hacen los seres humanos mejor. Pero tal vez debemos decidir nosotros qué queremos preservar para el humano y preservar aquello que nos hace humanos. Esa es la transición que estamos viviendo. Es una transición del humano a un poshumano. Es un debate nuevo en la historia de la humanidad, del humanismo, quienes queremos preservarlo, a un poshumanismo. Porque el poshumanismo no tiene democracia.

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El humanismo sí tiene democracia compleja, difícil, hoy día amenazada, pero el humanismo se sustenta en la democracia. El poshumanismo no, el poshumanismo es libertariano. ¿Y los libertarianos qué dicen? El único valor fundamental, el único derecho fundamental es el derecho individual. No hay nada que se pueda anteponer al derecho individual, ni la sociedad, porque la sociedad significa algo superior que pueda coartar el derecho individual, menos el Estado. El Estado, para la visión libertariana, es el atentado a la libertad individual y evidentemente menos las leyes, las reglas. Pero además tiene una mirada, la inteligencia artificial, la tecnología, como el instrumento emancipador. Porque claro, en sociedad dependemos de los otros para sobrevivir. El problema es que en la visión transhumanista, la tecnología es el instrumento que libera a la persona para poder vivir a plenitud su libertad individual, porque gracias a la tecnología no va a depender nunca más de nadie. ¿Queremos ese modelo? Es un modelo, además, monopolista, lo dice Peter Thiel, el gran gurú de Silicon Valley, dice, mire, no tienen que haber mercado, el ganador lo compra todo. Entonces, tenemos un complejo académico, técnico, industrial, que está capturando las ganancias en el mundo y los hace hiperpoderosos, pero están capturando el poder. Por eso es que es tan peligrosa la alianza entre Trump y Silicon Valley. Porque aquí hay una alianza que va más allá. Esa alianza es justamente una nueva era, y es una nueva era que probablemente sin democracia, sin instituciones. Por eso que a lo más lo ponen a disolver el Estado. Porque hay una visión religiosa detrás. ¿Y qué tenemos que hacer los humanistas? Recuperar el pilotaje democrático del futuro. Recuperar las instituciones. Sin instituciones difícilmente vamos a tener al menos una democracia liberal, ya sea de centro, de izquierda o de derecha. Tenemos que recuperar la tecnología como un bien público. No que esté en las manos de cinco personas y que decidan el futuro. Son ellos los que hacen metaversos, que desarrollan la inteligencia generativa, que van a Marte. Los países, las universidades que... atrás. Ahí tenemos un desafío gigantesco. Lo tenemos también en el día a día, cuando las pantallas capturan siete horas nuestras capacidades, nuestras conciencias. ¿Sabe lo que son siete horas? Pérdida de la interacción humana, pérdida de la actividad física, pérdida de la lectura, pérdida del pensamiento crítico, pérdida de la conversación, no se conversa en 280 caracteres, pérdida de la capacidad de decisión. Pérdida de la capacidad de jugar, ya no se juegan los niños. No vamos a ser capaces de enfrentar situaciones imprevistas si no hay juego. Estamos perdiendo competencia humana. ¿Cómo regulamos esto? Para devolvernos las competencias humanas. Esto es adictivo. Invitamos a Nora Volkow, directora del National Institute of Drug Dependency, porque tenemos que entender que estamos enfrentando nuevas adicciones, que nos hacen rehenes. Entonces, en esta era maravillosa, en esta era luminosa, ¿cómo hacemos para recuperar estas tecnologías para el bien de la humanidad, para la democracia, para la igualdad? Recuerden, estas tecnologías pueden desplazar a la mitad de los humanos del planeta su trabajo. Y no solo los de baja complejidad, los de altísima complejidad. ¿Qué van a hacer los seres humanos con su vida? ¿Cómo se van a financiar las prestaciones sociales? Nosotros estamos planteando un modelo de pensiones que pone seis puntos adicionales al empleador. Pero, cuidados, rápidamente van a haber mucho menos empleadores, porque el factor de productividad ya no es humano, es inteligencia artificial. Y las empresas se van a preocupar mucho más por la educación de su cerebro de silicio que las personas. Vamos a poder competir con las máquinas difícilmente, porque nosotros tenemos una bóveda craneana que nos limita y la inteligencia artificial crece de manera infinita. Son desafíos éticos y desafíos políticos que tenemos por delante. Para terminar, Chile tiene una gigantesca oportunidad en este mundo que parece oscuro, que Chile puede iluminar. Chile es un país rico, está sentado arriba de una mina de oro, tiene las soluciones para el futuro, para darle energía solar y eólica al planeta, pero eso requiere de un acuerdo país. Tener 2 millones de meganes, 2050 en energía eólica y solar, requiere de un acuerdo político, pero no solo político, intelectual.

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territorial, empresarial, social, porque si no lo hacemos juntos, si no salimos de las trincheras, de lanzarnos molotov unos a otros, nos estamos perdiendo ese futuro y la humanidad se está perdiendo ese futuro. Piensa que Chile podría ingresar 400 mil millones de dólares en el 2050, ser un país desarrollado y además salvar el planeta. O usar nuestro mar, el mar más productivo del planeta, para alimentar a toda la humanidad. O tener los data centers del planeta en Chile, porque van a requerir gigantescas cantidades de energía y Chile va justamente, o debiera ser, el país que geopolíticamente y desde el punto de vista energético garantizara la tranquilidad, la seguridad, pero además el abastecimiento de energía. Pero eso requiere de acuerdos, requiere una carta de navegación, que no importa que el gobierno que sea se vaya pasando una aposta a uno u otro. Y tenemos amenazas porque nuestra educación, nuestra salud, nuestra manera de educar. Nosotros tenemos 2.000 académicos hoy día y académicas que están repensando la salud del futuro, la educación del futuro, cómo hacerla pertinente, cómo vamos a educar a nuestros niños, los vamos a educar como los educamos para el pasado, para que tuvieran una profesión, entraran en una empresa y ojalá jubilaran ahí, cuando en realidad a lo mejor no solamente van a tener varios trabajos, sino varias profesiones. ¿Cuáles son los factores, los componentes que tenemos que hoy día educar? Adaptabilidad, curiosidad, que hoy día justamente no lo estamos haciendo. Por eso yo agradezco a todos los científicos, científicas que han venido acá. Hemos pasado malos momentos. Ayer la TAM nos tuvo todo un día a nuestro Promenovel, Cerja Hors, ahí encerrado en un aeropuerto, sin información, de una manera muy poco humana y respetuosa de los derechos de las personas, pero finalmente pudieron embarcar. Pero quiero agradecerle a todas y a todos, porque esta es una aventura. Lo hicimos en Marruecos, lo vamos a hacer en Madrid. Queremos internacional, queremos que Chile, así como por toda la ley etiquetada y de neuroderecho, exporte este modelo, este modelo de construir democracia. Insisto, nosotros, de manera colaborativa, de manera gratuita, todo lo que hacemos es un bien público, lo queremos ser, y no es que queramos ser arrogantes, queremos ser constructores de confianza, constructores de futuro y sobre todo de una narrativa de que Chile tiene futuro, de que es posible avanzar y que podemos construir una mejor humanidad. Si no construimos esa narrativa, no vamos a tener cómo participar de este debate político que viene en el mundo. Las izquierdas, las derechas, los centros han perdido la narrativa. Yo creo que la política tiene la obligación hoy día de recuperar la posibilidad de ser quienes ofrecen sueños, sueños de verdad, porque lo que no puede ser es que los grupos extremos hoy día sean los que representen los anhelos de futuro en las personas. Son los grupos extremos hoy día que representan la rabia, la indignación, no son las democracias. Y tenemos que hacer que sean las democracias las personas que tienen convicciones solidarias de derechos humanos, quienes vuelvan a representar tal vez lo más puro de los seres humanos, sus anhelos y sus sueños. Yo creo que en un momento perdimos la brújula que tenemos que recuperar. Así que, bienvenido, tenemos desafíos gigantescos por delante y a recuperar el camino. Muchas gracias. Gracias por sus palabras, Guido Girardi, Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro. Vamos a continuar, queremos invitar también a este podio al Presidente de la Comisión Desafíos del Futuro, al Senador Juan Antonio Coloma. Señor Presidente de la República, señor Presidente del Senado, señora Presidenta de la Cámara de Diputados, Ministros, Subsecretarios, Senadoras, Senadores, Diputadas, Diputados, Embajadores, Autoridades de las Fuerzas Armadas, parlamentarios de la Tercera Cumbre Mundial de Comisiones del Futuro, expositores, ya nombraron harto adicionalmente. Mira, hace catorce años, aquí mismo, el Senado hizo una apuesta para iniciar un espacio de reflexión intelectual, científica, que permitiera divulgar el conocimiento para todos, en forma abierta, gratuita, con expositores de altísimo nivel y con temas que nos sacaran de la contingencia para llevarnos más allá, para llevarnos...

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La inauguración del Congreso del Futuro en este salón es para no olvidar el origen del evento, en que una idea que impulsaron senadores, a las cuales se sumaron muchos diputados y diputadas posteriormente de académicos, se ha convertido en una red nacional e internacional de personas y actividades que abogan por poner el conocimiento y alcance de todos y tomar mejores decisiones para mañana. Yo debo confesar que además que se haga en este edificio, que ustedes los chilenos nunca lo han visto como hoy día, y los extranjeros no lo conocían, porque básicamente junto al presidente del Senado en los últimos años lo remozamos entero, lo limpiamos los cuadros después de 120 años que nunca se habían limpiado, y se limpiaron los vitrales de arriba desde su inauguración, estaban con el paso del centenario del tiempo. Así que si se dieron cuenta en la mañana, al llegar acá se ve un edificio precioso. Para cuidar el futuro hay que cuidar el pasado, ya que hay que tener capacidad de darnos eso que nuestros antepasados nos entregaron y mantenerlo de la mejor manera. No hay nada mejor que las raíces bien cuidadas, así que para mí es un momento bien de emoción estar en este lugar precioso. Y fíjense, cuando miraba la historia de este edificio a propósito del Congreso del Futuro, este edificio se empezó a hacer, se cayó como todas las cosas, pero se volvió a hacer de nuevo más o menos por ahí por el año 1850, en el mismo tiempo, y esto es bien notable, en que en Inglaterra, una científica, Ada Lovelace, hija de Lord Byron, inventaba o creaba el primer programador que se considera como el primer algoritmo de historia para uso de una máquina. Fíjense lo que significa, cuando estaba haciendo esto, estaba la primera idea y fue una mujer ingeniera, hija de un poeta. Por eso cuando uno habla de ciencia y humanidad, creo que eso es una energía enorme que se nos dio desde los primeros tiempos, ya han pasado muchas épocas y sigue siendo eso los inspiradores de parte de nuestro esfuerzo. Y quiero también saludar en forma especial en esta ocasión a un grupo de parlamentarios internacionales. Estamos siendo sede además de la tercera cumbre mundial de congresos del futuro, hay parlamentarios de 50 países aquí presentes que han querido conocer la experiencia chilena, porque de alguna manera ven ahí un valor común, en donde cuando se mira el futuro, podemos también tener grandes riesgos, pero también grandes oportunidades de entenderlo y grandes oportunidades de unidad. Bienvenidos a cada uno de ustedes a este congreso. Y en lo personal, yo quiero plantear que yo siento que hoy día el mundo vive un momento muy especial. Yo soy de aquellos que creo que estamos en una tormenta medio perfecta, en donde todo es inmediato, todo es emocional, y todo parece ser parte de tribus, somos todos parte de grupos. Todo es inmediato, ahora ya. Si alguien no cree eso, pregunte, la gente quiere soluciones sin procesos, todo es emocional. Uno mira algo, no alcanza a reflexionar, quiere algo. Yo siempre digo que los que mejor entendieron esto fueron en el delivery, que cuando uno quiere comer algo, una pizza, se demora media hora, y si no llega rápido, quiere decir que ya está malo. Todo al servicio de uno y rápido, no hay tiempo de pensar. Mirábamos, yo le explicaba al presidente el otro día una encuesta que había mirado, que la gente piensa hoy día que el largo plazo, el largo plazo, que yo pensaba que eran 10 años, según la mayoría, es 90 días. Entonces cuando uno dice, el futuro apareciera como el posible en 90 días, tenemos un desafío, porque no todo es inmediato, no todo es emocional. Veo a los ministros, no sé qué se puede hacer en 90 días respecto de cambios estructurales importantes, pero es lo que la gente pide que de alguna manera se haga, y además vivimos en tribus. Si los whatsapp nuestros dicen que esto está bien, está bien, si los de otros dicen que está mal, los otros tienen razón.

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Por eso, en lo personal, le doy tanta importancia a la reflexión de salir de la caja, de tratar de mirar otros temas, no aquello que es inmediato y emocional, sino que ser capaces de romper esquemas y mirar en grande, mirar los temas que se nos vienen en común, los temas del día, de lo que va a pasar en 30 años más con el mundo de la salud, donde las causas de muerte van a ser distintas a las de otras. ¿O si es verdad que vamos a alcanzar la inmortalidad? ¿O si es verdad que el cuerpo humano resiste hasta 120 años físicamente, luego lo cual se desmorona? ¿Cómo podemos entender el cambio de los 2.000 millones de empleos que van a desaparecer y los 2.000 millones de empleos que van a aparecer? ¿Cómo podemos entender la formación de nuestros niños? Lo decía algo Guido, que pasan horas pegados a las pantallas. Hay algunos mayores que pasan 8, o 9, o 10. Esa es la humanidad que de alguna manera estamos formando. Entonces, ahí está el desafío de poder investigar, saber, conocer, pero también empezar a pensar en esa humanidad que estamos formando. Algunos dicen que vamos a ser cyborgs, esto de tener parte cuerpo humano y parte instalaciones electrónicas puestas en nuestros cuerpos. Algunos hablan de que somos una humanidad tecnologizada, y otros que vamos a ser tecnológicos humanos. No es lo mismo. Entonces, este congreso tiene ese especial sello. Por eso le hemos agregado también a filósofos, como nunca antes vienen a este congreso filósofos. Porque también tenemos que entender que la ciencia y la filosofía tienen que ir de la mano, como fue el poeta Byron, o como fue... la matemática, su hija la va leche, para ser capaces de entender que uno tiene que estar al servicio de otro. Y esto no es simplemente voluntarismo, es entender que con reglas, que con voluntades, se van conformando las sociedades del futuro. Somos responsables de lo que viene, no somos simplemente seguidores de lo que se hizo, ni anticipadores de algo que es inevitable. Tenemos capacidades de hacer algo más. ¿Pero cómo se hace eso? Escuchándonos, este es un proceso muy notable, donde más de 122 científicos internacionales y chilenos van a poder no solamente plantear su punto, sino que escuchar a otros. Que los ministros que son parlamentarios de distintos países, hoy día de muchos países, van a poder escucharse mutuamente y entender que los liderazgos hoy día no son solamente... sino que tiene horizontalidad, de poder entender juntos cómo se puede avanzar. Y ojalá avanzar también en perspectivas de políticas públicas. Nuestro esfuerzo también está transformado en eso. Esto se transforma a veces en normas legales, en normas constitucionales, que van de alguna manera ayudándonos a tomar decisiones informadas, científicas, humanistas, para que poder tener un escenario distinto para lo que viene. Que no seamos... condenados a que sea simplemente la tecnología la que mande, que también tengamos la humanidad suficiente para entender el contexto y para también preparar a las generaciones futuras para que las tecnologías sean un gran activo en la vida y no simplemente algo que después nadie sabe cómo se maneja. Son enormes los desafíos, son enormes los esfuerzos, pero enorme el potencial humano, sobre todo creo en el ser humano. Y eso con inteligencia, con capacidad. y con unión creo que podemos hacer un mundo mucho mejor. Bienvenidos a este Congreso del Futuro. Muchas gracias, Senador, por sus palabras. Queremos también escuchar las palabras de la Presidenta de la Cámara de Diputados y Diputadas, la Diputada Carol Cariola. Adelante, por favor. Muy buenos días a todos y todas. Señor Presidente de la República, don Gabriel Boric Font. Señor Presidente del Senado, don José García Ruminot. A la Ministra del Interior, a todos los diputados, diputadas, senadores y senadoras, científicos. Por supuesto también al Presidente de la Comisión de Desafíos del Futuro del Senado, don Juan Antonio Coloma. Y al Vicepresidente de la Fundación Encuentros del Futuro. A todos y todas los presentes les saludo con mucho cariño a las ministras y ministros subsecretarios.

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Distinguidos y distingidas invitadas e invitados, a todos aquellos que hoy nos acompañan, les damos la bienvenida, tal como se decía anteriormente, a este Congreso Nacional C de Santiago. Hoy nos invitamos conjuntamente a pensar y a compartir miradas sobre el futuro. Intentaremos construir desde múltiples y diversas áreas un intercambio conceptual y reflexivo hacia adelante en el tiempo, hacia nuestro porvenir en este planeta que habitamos todos y todas. El Congreso del Futuro es un evento muy importante para nosotros y nosotras. Es hoy el evento de difusión y divulgación científica más importante de Latinoamérica y me atrevería a decir uno de los más importantes del mundo. Se ha transformado en un esfuerzo del Estado de Chile. No es casualidad que hoy día, a lo menos, dos poderes del Estado estén involucrados en la organización de este proceso: la sociedad civil, las universidades, los científicos chilenos y chilenas, extranjeros, filósofos. Y también quiero destacar a las y los jóvenes que hoy día se configuran como los llamados futuristas, que también tienen su propio evento, que se desarrolla y que siguen, además, un camino muy importante que ha sido apoyado por el Ministerio de Educación en el desarrollo de su escuela. Ya tenemos tres versiones internacionales del Congreso del Futuro, en Argentina, en Bolivia, en Marruecos, y hoy día lo volvemos a desarrollar en Chile. Me emociona y entusiasma este Congreso del Futuro 2025, porque nos convoca y nos interroga con una pregunta que yo creo que, de alguna u otra manera, a todos y todas nosotros nos ronda: ¿Qué humanidad queremos ser? Nos interroga a todos y todas como sujetos en común, acerca de nosotros y nosotras, de la humanidad que vivimos y que desarrollamos en común, que conformamos y que queremos ser. A mí, desde siempre, me ha gustado pensar el concepto de lo común, de lo que nos une como humanidad y, entre ellas, pensar también en nuestro planeta y su futuro. Hoy habitamos una casa común, que es nuestro hogar, el de todos y todas nosotros, y me gusta pensar sobre el destino que compartimos como habitantes de un planeta que, además, está en riesgo. Somos habitantes que tienen responsabilidad, aquí y ahora, de tomar decisiones para toda la humanidad. Los presentes vivos por los que ya no están porque no han nacido o porque ya no están entre nosotros. A eso yo, al menos, aprendí a llamar la responsabilidad política. A saber de cuándo se piensa en la humanidad, nuestra reflexión nos agota en nosotros mismos, ya que son tantas las vidas involucradas, las de hoy, las de ayer y las que vendrán, que nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestras miradas no se pueden agotar en nosotros mismos porque nuestras reflexiones impactan en la vida de la humanidad, las que se vivieron y las que están vivas ahora y, por supuesto, las que vivirán. Por eso es importante y quiero destacar los más amplios saberes que hoy comienzan a darse cita en nuestro país, porque se juntan a pensar el futuro de una humanidad común desde todos los rincones posibles del conocimiento. Para mí es especialmente importante pensar en esta pregunta, ya que participo de miradas políticas que no están del todo conformes con el actual estado de cosas, bajo un sistema que ha sido realmente radical contra nuestro planeta. Me refiero al capitalismo. Porque no creo que ya hayamos construido el mejor de los mundos posibles, sino que podemos mejorar y que nuestro deber es mejorar. Quizás soy optimista, pero yo estoy convencida de que podemos ser mejores y que dichas mejoras pueden ser un patrimonio común compartido de la humanidad. Especialmente me interesan los temas vinculados con lo que aquí se va a discutir en estos días y que se ha estado discutiendo en estos últimos años, como la inteligencia artificial y sus desafíos, la automatización y sus consecuencias en el mundo del trabajo, en la convivencia entre los seres humanos y las máquinas que se están desarrollando, la nueva tecnología, que no debemos desestimar, sino que hacer parte del desarrollo de la sociedad, todas las consecuencias que esto tiene, la protección de los datos personales que han sido temas y también la protección de los neuroderechos, temas que han estado vinculados a nuestros debates legislativos también. Hemos logrado estimular y desarrollar procesos legislativos de regulación en los últimos años en un esfuerzo conjunto con ideas y opciones que han surgido del trabajo parlamentario, pero también que hemos recogido de las conclusiones del Congreso del Futuro. La inteligencia artificial, sin duda, es uno de los temas más fascinantes de este último tiempo. Nosotros, en la Cámara de Diputadas y Diputados, podemos decir orgullosos que estamos poniendo a disposición de nuestro proceso y trabajo legislativo herramientas de la inteligencia artificial.

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Caminar para poder mejorar nuestros procesos legislativos, la transcripción inmediata de los datos, la contención de datos que son amplísimos respecto del trabajo legislativo y la historia de un poder del Estado que ha sido parte fundamental de la construcción de la democracia y la república. Pero sin lugar a dudas, la inteligencia artificial también tiene sus riesgos, y esos riesgos tenemos que abordarlos, asumirlos y, por supuesto, como aquí se ha dicho, regular aquellos caminos que nos van a permitir usarla, ponerla a disposición de la humanidad sin deshumanizarla. Sin embargo, es legítimo preguntarse si un uso ilimitado de la inteligencia artificial en los procesos de administración y funciones del Estado o en la vida humana general no nos puede llevar a un proceso de desprendimiento incluso de nosotros mismos, en que la vida social se administra completamente por fantasmas digitales. Es una pregunta interesante. Como también las que nos surgen cuando nos enteramos que a través de las criptomonedas se esconde y amplía un capitalismo sin Dios ni ley, que es capaz de usar la tecnología para actuar en total anonimato y procurarse ganancias monetarias, por ejemplo, en base a los aberrantes crímenes, poniendo a la tecnología y su desarrollo del lado de los criminales, en contra del interés público y también del bien común. Porque no todo es miel sobre hojuelas. Los drones, las criptomonedas, las impresiones en 3D, todas las tecnologías y los avances que son importantes, que hoy día de alguna u otra manera se han puesto a disposición de muchos desafíos comunes y necesarios, también en algunos casos pueden estar fuera del control público y han permitido a grupos de crimen organizado fortalecer sus operaciones y capacidades de armamento, logística y personal. Somos responsables de lo que creamos, somos responsables de nuestros avances y debemos debatir y conversar públicamente sobre ello. Y por todo lo anteriormente expresado, es que instancias como esta no solo son importantes, sino que imprescindibles para pensarnos en relación al pasado que vivimos recientemente, a la historia de nuestro país, de nuestros países, de la humanidad, pero también por sobre todo pensar en el presente actual y por supuesto pensar en el futuro de la humanidad. Vuelvo a darles la bienvenida a todos y a todas a este Congreso Nacional. Nos sentimos orgullosos y orgullosas de ser parte de la organización, del proceso de construcción y de la reflexión colectiva y conjunta de lo que el futuro requiere de nosotros, del futuro de la humanidad y evidentemente me sumo a esta bienvenida, a este viaje hacia adelante. Bienvenidos y bienvenidas a pensar el futuro de cada uno de nosotras y también de los que vendrán. Muchas gracias. Muchas gracias, diputada, por esas palabras. Estamos en la inauguración, primer día de Congreso Futuro 2025. Y, ¿saben? Se me olvidó agradecer a un grupo importante. Veo muchas caras conocidas, sobre todo de investigadores, de investigadoras, que me ha tocado entrevistar alguna vez, pero no agradecía la presencia de los medios de comunicación, que es relevante para que también difundan este mensaje hoy y los seis días que vienen por delante. Bien. Vamos a continuar con las palabras, queremos invitar a este escenario y escuchar también las palabras del presidente del Senado, el senador José García Ruminón. Muy buenos días. Excelentísimo señor presidente de la República, don Gabriel Boric Font. Señora Presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, Carol Cariola. Señora Ministra del Interior y Seguridad Pública, Carolina Toa. Señor Vicepresidente del Senado, don Matías Walker Prieto. Señoras Ministras y señores Ministros de Estado. Señoras y señores representantes del cuerpo diplomático. Señores representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, señor presidente de la Comisión de Desafíos del Futuro del Senado, senador Juan Antonio Coloma y senadoras y senadores integrantes de la Comisión Desafíos del Futuro, parlamentarias y parlamentarios del Congreso Nacional de Chile, parlamentarias y parlamentarios que participan en calidad de invitados en esta tercera cumbre mundial de comisiones del futuro. Señoras subsecretarias y subsecretarios, señor presidente de la Fundación Encuentro del Futuro, don Juan Asenjo, rectoras y rectores de las universidades chilenas y sus representantes, señor vicepresidente de la Fundación Encuentro del Futuro, Guido Girardi, señoras, señores.

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Desde 2011 en adelante, el Congreso Futuro se ha establecido como un lugar donde la ciudadanía se reúne para conversar y reflexionar acerca de los desafíos sociales, culturales y políticos presentes, y aquellos que nos deparará en los próximos años cercanos. Este evento, que ha sido organizado por el Senado de Chile a través de la Comisión Desafíos del Futuro, junto a la Cámara de Diputados y Diputadas, y en colaboración también con la Fundación Encuentros del Futuro, la Academia Chilena de Ciencias y todas las universidades del país, es un genuino enlace entre el saber académico, científico y el mundo artístico. Este año nos enfrentamos a una interrogante de gran trascendencia: ¿Qué humanidad queremos ser? Es una pregunta cuya respuesta se debe constituir como elemento fundante de nuestro actuar en los ámbitos político, científico y social. No se trata solo de pensar, sino verdaderamente filosofar, es decir, reflexionar de manera profunda, crítica y sistemática sobre las preguntas fundamentales de la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, el ser y la realidad. Al responder esta pregunta, no solo delineamos nuestra identidad actual, sino también el legado que dejaremos a las próximas generaciones. ¿Optaremos por ser una humanidad que construya relaciones o que levante barreras? Personalmente creo que todos compartimos la aspiración de ser una humanidad que emplee el saber para sanar heridas y conectar, en vez de sembrar divisiones y provocar daño. Durante estos días presenciaremos una variedad de reflexiones que van desde los aspectos relacionados con la conciencia humana hasta los progresos tecnológicos y sus repercusiones. Exploraremos también los desafíos y posibilidades de la inteligencia artificial y el mundo de los datos. Señoras, señores, hoy nos encontramos en un momento coyuntural de nuestra historia contemporánea. La introducción acelerada de nuevas tecnologías está cambiando radicalmente nuestras comunidades y culturas. Esto trae consigo indudables ventajas, pero también considerables dilemas éticos que no pueden pasar desapercibidos. Permítanme mencionarles algunos de estos retos que me inquietan particularmente. Por una parte, se encuentra la importancia de proteger los datos personales en un mundo altamente conectado, donde cada actividad en línea deja una marca indeleble. Resulta crucial asegurar que la privacidad de las personas no sea vulnerada. Esto implica establecer marcos normativos sólidos y promover una cultura de ciberseguridad. El Senado está muy contento de informarles que a finales del año 2024, el Congreso Nacional despachó una nueva Ley de Protección de Datos Personales, después de años de proceso legislativo, que nos sitúa al nivel de las legislaciones más avanzadas del mundo. Además, les informo que hace pocos días se puso en marcha la recién inaugurada Agencia Nacional de Ciberseguridad. No puedo nombrarlo a todos porque corro el riesgo de cometer alguna injusticia, pero quiero saludar a senadoras, senadores, diputadas, diputados, ministros de Estado, subsecretarias de Estado, que le dedicaron durante mucho tiempo, mucho, mucho esfuerzo, mucho entusiasmo también, mucha energía a que tanto la Ley de Protección de Datos Personales como la Agencia Nacional de Ciberseguridad fuera una realidad. Muchísimas gracias a todos quienes participaron activamente de ello. Resulta también fundamental priorizar la protección de los menores en el entorno digital para prevenir la exposición a contenidos inapropiados y el acoso cibernético.

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Así como para evitar la comercialización de sus datos personales, fomentar plataformas seguras y brindar educación digital adecuada, no solo fortalece a los niños y adolescentes, sino también a sus familias con los resguardos adecuados. Quiero expresar mi agradecimiento a todos los responsables de este evento, tanto a los organizadores como a los ponentes y participantes que contribuyen a hacer realidad esta reunión especial de mentes y corazones comprometidos en el intercambio de saberes y experiencias enriquecedoras. En el Congreso del Futuro se ha brindado a la comunidad académica una plataforma para compartir sus logros científicos y tecnológicos, y al ámbito político le ha ampliado su comprensión de los retos en el ámbito tecnológico y social. Además, la sociedad en general ha tenido la oportunidad de acceder a información de vanguardia sin costo alguno. Los animo a involucrarse activamente en todas las actividades, a cuestionar y debatir para inspirarse mutuamente y a construir el futuro desde las reflexiones colectivas cuyos resultados definirán la humanidad que aspiramos ser. Muchas, muchas gracias y mucho éxito. Muchas gracias, senador, por sus palabras. Invitamos a esta hora a este podio a dirigirse a ustedes a su excelencia, el Presidente de la República, Gabriel Boric Font. Muy buenos días a todas y todos los presentes. Vengo llegando hace un par de días de una visita al Polo Sur y después de una intensa gira en la región del Bío Bío, donde recorrimos en tres días nueve comunas. Y es muy impresionante ver que hay algo compartido, además de las demandas propias de los diferentes territorios, el hambre de conocimiento con el que uno se encuentra donde quiera que vaya. Principalmente en los niños y en las niñas, pero no solamente en los niños y en las niñas. Y creo que una de las cosas de las cuales yo por lo menos estoy orgulloso de Chile es que en nuestro país hay confianza y también expectativas sobre qué es lo que puede aportarle la ciencia y la comunidad de científicos y científicas, la academia en general, la reflexión en general. Por ello estoy muy feliz de asistir nuevamente a este evento, como lo hemos hecho todos los años, que nos invita y nos desafía a levantar la mirada respecto de nuestros problemas inmediatos y nos invita a reflexionar sobre los futuros posibles y deseables para el mundo. Y cuando digo levantar la mirada, es metafórico, pero también muy concreto. En las dos primeras filas hay sentadas 16 personas. De esas 16 personas, afortunadamente hay un margen para no decir quién con nombre y apellido, pero 11 han estado mirando el celular permanentemente durante este ratito. Y de autoridades de gobierno que identifiqué, hacia el ojo vi por lo menos 10 que estuvieron permanentemente revisando su celular. Los invito a levantar la mirada, porque resulta muy difícil pensar que en estos tiempos de inmediatez, a los que hacía alusión en su primera intervención el ex senador Girardi, o a lo que hacían referencia los diferentes expositores que estuvieron antes que yo, podamos concentrarnos en el momento y escuchar lo que está diciendo nuestro interlocutor si estamos revisando las noticias, me imagino que acá no hay algún reel de Instagram, pero las noticias o el WhatsApp de la pega que está por venir. En verdad es difícil, a mí también me pasa. No se trata de acusar a unos, pero creo que es importante que reflexionemos sobre eso también. ¿Dónde estamos cuando estamos? ¿Es posible estar en tantas partes a la vez y disfrutar o tener una experiencia reflexiva respecto a los contenidos que se están debatiendo si es que realmente no estamos?

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A mí personalmente me cuesta mucho y me doy cuenta cuando producto de este ímpetu por estar en todas partes, a veces en una discusión importante, me pierdo unos segundos para tratar de estar conversando a la vez con otro ministro para solucionar otro problema. Y en materia familiar, quizás más aún. Ahora, dentro de poco tiempo más voy a tener la suerte, la alegría de ser padre y una de las decisiones que tomé es empezar una transición tecnológica y me compré uno de estos, de los antiguos, sin internet. Pero entendiendo que acá no se trata de volver al pasado y negar a la tecnología, sino buscar maneras de cómo nos relacionamos de manera sana con nuestro entorno y cómo utilizamos la tecnología para mejorar nuestra calidad de vida. Yo le preguntaba a la ministra de Salud hace poco si es que, a propósito de todas las tensiones que existen en el mundo de la salud, si es que podíamos decir con certeza de que hoy día la salud en Chile era mejor que hace 25 años. Y ella me dijo que sí, que es posible hacer esa afirmación en términos cualitativos y cuantitativos también, en el sentido de llegada. Sin embargo, pareciera que en la medida que crecen las expectativas, que crece nuestro nivel de ingreso, hay una tendencia también a ser más demandantes y por lo tanto, ¿cómo se traduce eso? me pregunto. En felicidad. Si al final, las tecnologías y todo avance son para mejorar nuestra calidad de vida y en términos cuantitativos, lo que podemos medir, es innegable que las condiciones materiales de vida en Chile, por lo pronto, han mejorado de manera sustantiva en las últimas décadas. Es bueno que nos preguntemos reflexivamente si en torno a nuestras comunidades, estas han mejorado también. Pero no solamente en términos materiales, sino en la vieja pregunta por la felicidad, que por supuesto no puede ser determinada de un gobierno. ¿Qué es la felicidad? Pero es bueno que cada uno de nosotros nos lo preguntemos. Yo siempre tenía la idea, si me decían brain damage, me imaginaba la canción de Pink Floyd. Pero hoy día, con brain damage, pienso en el atrofiamiento mental que nos está pasando cada vez que pasamos más tiempo pegado a la inmediatez de la pantalla. ¿Y cómo nos estamos perdiendo la posibilidad de disfrutar una obra, de disfrutar un momento, de leer un libro? Si yo hubiese tenido celular con internet en el colegio, tengo la sospecha que hubiese leído mucho menos de lo que leí. Ahora, yo no quiero ser un nostálgico del pasado o esta vieja idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Soy, y me declaro un optimista empedernido respecto de las condiciones de posibilidad del futuro. Pero evidentemente hay que tender alertas. Evidentemente hay que tender alertas. Y como a propósito de la interpelación tremendamente desafiante que nos hacía Guido Girardi sobre la idea de Elon Musk de que si la tecnología lo hace mejor, bueno, que reemplace la tecnología. ¿Cuáles son los límites que ponemos nosotros como humanidad? Pero además, ¿quién pone esos límites? ¿Son las democracias? ¿Son las personas con poder? ¿Es solamente la riqueza el poder del dinero o las personas con más acceso al conocimiento? Hoy día ustedes han visto cómo multimillonarios están incidiendo directamente en procesos democráticos. El caso de Elon Musk en Alemania, para qué decir en Estados Unidos, pero cómo está haciendo campaña por el partido de ultraderecha alemana. Cómo se utiliza la tecnología para intervenir en los procesos democráticos. Se ha hablado mucho de las interferencias que se han hecho desde Rusia a diferentes procesos. En Rumanía, si mal no recuerdo, hace poco se declaró la nulidad de la última elección, producto de, esto lo alegaba, si mal no recuerdo, la Corte Suprema de Rumanía, la interferencia de otros poderes tecnológicos, Rusia en este caso, en el resultado de la elección. Miren ustedes qué desafiante. Por eso lo que decía, si mal no recuerdo, el senador Coloma respecto del vínculo de la política con la tecnología y cómo este...

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Encuentro, este congreso del futuro presente, no es una abstracción solo para científicos, sino que acá hay una discusión política y ética de fondo. Y es que esta edición en particular del Congreso del Futuro nos invita a reflexionar sobre la relación entre el avance tecnológico actual y la humanidad que queremos ser. Es importante que nos preguntemos qué humanidad queremos ser, porque quizás en algún momento la respuesta ya la hayan dado otros. Y la diversidad de miradas que implica necesariamente esta pregunta es también el por qué es tan difícil ponerse de acuerdo y dar solución a problemas multidimensionales, como la crisis climática, la desigualdad, la inseguridad, el dictamiento de la democracia. Y esto solo se puede resolver integrando varias miradas, y que no entremos en una ley en donde solamente prima la voluntad del más fuerte o el más rico. Por eso es importante y bonito que se haya hecho en este Congreso Nacional, en este símbolo de la República. Este debate que mezcla ética, política, tecnología, humanidad, en fin. Ahora, más allá de las diferencias que puedan existir, a mí no me cabe ninguna duda que la mayoría de los seres humanos aspira a formar parte de sociedades más justas, más acogedoras, más amables, en donde nos apoyemos los unos a los otros, en donde se respete a quien piensa distinto. Y en eso tenemos que partir, las autoridades dándole ejemplo, y velemos por el bienestar de todos y todas en el planeta. Ahora tenemos que ser capaces de humanizar esos puntos comunes, en un Chile que es interdependiente y que hoy día es parte de un mundo totalmente conectado. Las preguntas que nos hacemos acá son preguntas que se hacen nuestros hermanos, independiente de dónde hayan nacido, de cuántos años tengan, de las creencias políticas que sostengan. Seres humanos del mundo unidos, podría ser una nueva frase. De esta manera podremos ofrecerle a cada niño y cada niña todas las oportunidades que merecen para poder tener una existencia que sea digna y en paz, trabajando con unidad, con altura de miras en los dos sentidos de la frase. Ahora, las directrices éticas y las regulaciones por sí solas no bastan. Necesitamos crear, por un lado, un ecosistema que promueva la innovación. Y eso significa un permanente desafío al conservadurismo, y el conservadurismo no tiene un solo color político. Yo he conocido conservadores de todos los colores. Y creo que es tremendamente importante que todos entendamos que en este momento, si no generamos un ecosistema que propenda la innovación, que por lo tanto esté dispuesto a tomar riesgos, en donde las dificultades o las amenazas del futuro no pueden ser paralizantes si no tenemos que enfrentarlas. Y mantener el statu quo es la mejor forma de la autodestrucción. Creo que va a ser posible que avancemos y también, junto con un ecosistema que propenda a la innovación, tenemos que mantener presente también nuestras tradiciones, nuestra esencia. Es un equilibrio que no es fácil, que no es obvio, que se juega en muchas dimensiones distintas y en donde diferentes áreas, disciplinas, tienen un rol que jugar. El arte, la cultura, las humanidades. La ciencia no es solamente ciencia dura. Ahora, ¿qué estamos haciendo desde Chile? Yo estoy orgulloso de la posición que Chile ha ido forjando en la discusión global sobre el rol de las nuevas tecnologías, la ciencia y la innovación en el desarrollo. Ir a Suecia, por ejemplo, y encontrarse con una comunidad científica chilena en un lugar en Estocolmo, y poder compartir con gente que está en un intercambio permanente con científicos de otros países.

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...del otro lado del mundo, o ver lo mismo con emprendedores chilenos en China, aplicando tecnología de última generación, o en cualquier lugar de la Unión Europea, en fin, es realmente estimulante. Y esto no es casualidad, son años de trabajo serio, comprometido, de la comunidad científica, de activistas, de ciudadanos, de autoridades, a través de una política de Estado que nos permite hoy ser un referente regional en estas materias y transformar a Chile en un hub tecnológico, también en América del Sur. Ahora, esta posición se ha ido consolidando y ha ido abriendo camino a una nueva agenda de tecnologías emergentes como motor estratégico para alcanzar un desarrollo más inclusivo y sostenible para Chile. Potenciando la creación de infraestructuras como los data centers y fortaleciendo el sistema de I+D, o lo que estamos haciendo, por ejemplo, con el cable de Humboldt, o el cable antártico. Soy optimista porque veo que a lo largo de Chile hay experiencias valiosas que conjugan el avance de la tecnología con una mejor calidad de vida para las personas. No se imaginan lo bonito que es ver a una agricultora de San Ignacio, que hablaba, San Ignacio en la región del Ñuble, que hablaba con mucho orgullo de la herencia campesina adquirida de su familia y que hoy día estaba incorporando nuevas tecnologías al campo. O ver cómo se están incorporando los profesores, los profesores que innovan con nuevas tecnologías en la sala de clases. Tremendo desafío, tremendo, tremendo desafío. Cómo no negarse a la tecnología, sino acogerla e involucrar a los estudiantes en este nuevo proceso. O cómo las nuevas tecnologías nos han permitido avanzar un poco más rápido en materia de construcción de vivienda, resolviendo uno de los sueños principales de la familia chilena. Para qué decir, en materia de defensa, de seguridad. Hay, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Valparaíso, Universidad Estatal, que utilizan tecnología de Deep Learning para lograr que las mujeres de su región reciban el resultado de sus mamografías con mayor rapidez y, por tanto, la alerta de un posible tumor con anticipación. O desde el mismo Estado, en donde hoy día está sonando una alerta, un timbre, para cada persona que tiene un bono estatal a punto de caducar, para que este no se pierda. O el tremendo desafío que implica la tecnología para las listas de espera. La tecnología también está integrada al Plan Nacional de Búsqueda de Verdad y Justicia, lo que muestra que las tecnologías emergentes pueden también ser una herramienta para ayudarnos a sanar viejas heridas. Y nuestro país, por cierto, ha estado a la vanguardia del debate, no sólo sobre la regulación de la inteligencia artificial, en donde nuestra ministra de Ciencia y actual vocera subrogante, Aysen Echeverry, lideró a los países de América Latina en una conferencia con todos los ministros de Ciencia de la región para tener una discusión, un debate, una reflexión y una conclusión sobre los aspectos éticos de la inteligencia artificial, sino que la Universidad de Concepción es la primera en América Latina en tener un doctorado en inteligencia artificial. Ahora, en otra dimensión de la ciencia, y quiero vincularlo con el viaje que tuvimos recién al Polo Sur, hemos invertido más de 10.000 millones anuales en conocer más la Antártica, un continente que se declara, en su estatuto, como un continente de ciencia y de paz, algo que parece más bien lejano hoy día, en donde hay muchos que niegan la ciencia y niegan la paz. Solo para dar un ejemplo, los líquenes antárticos, que están formados por hongos y por algas, tienen componentes que pueden ayudar al tratamiento de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. El año pasado, el viernes pasado, perdón, dimos a conocer en Talcahuano la política de construcción naval continua que vincula ciencia, tecnología, industria, defensa, con exploración antártica, a propósito de la construcción del rompehielos Biel. En Concepción, Square Quantum desarrolló un sistema especial de ciberseguridad para crear números aleatorios usando la física cuántica. Y en innovación, la ciencia y tecnología están siendo claves para liderar la transición energética, en la cual Chile va a ser un elemento estructural de la transición energética.

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del mundo. Hace poquito estuvimos en Rancagua dándole el vamos al primer bus a hidrógeno verde en Chile. Además, en los próximos días vamos a darle el inicio oficial al Instituto Nacional de Litio y Salares, que va a incorporar investigación de punta sobre la agregación de valor y la protección de los salares. En fin, hay mucho que decir, hay mucho que hacer, hay mucho que aprender. Y lo que ocurre en estos días en este Congreso es muy importante para el país, para la región y para cada uno de nosotros internamente. Ojalá cada uno de nosotros, y parto por mí, reflexionemos a partir de las discusiones que se den en este Congreso. Al final de este, si lo aprovechamos, sabremos más de los grandes dilemas éticos y tecnológicos que cruzan el mundo y de las oportunidades que tenemos para hacerle frente. Seguro, algún niño o alguna niña tomará el camino de las ciencias o de las humanidades motivados por alguna conferencia que se escuche acá o en el Congreso propio de los niños. Nuestras universidades y centros de formación técnica se van a haber visto enriquecidos y actualizados en sus disciplinas. Y quizás algún emprendimiento de base tecnológica, como he visto tantos a lo largo de Chile, pueda terminar de madurar aquí. Para que esta sea una apasionante aventura en búsqueda del conocimiento compartido, es que le deseo el mayor de los éxitos al Congreso del Futuro y agradezco profundamente a todos sus organizadores y organizadoras. Muchísimas gracias. Agradecemos al Presidente por sus palabras y también a todas las autoridades que siguen acá el día de hoy. Esto es muy importante para nosotros, para fortalecer este evento. Bien, queremos abrir los fuegos, como se dice, ¿no? Queremos ya la primera exposición, la primera charla. Y queremos recibir en este escenario, por favor, que pase adelante a la Baronesa Vivian Kidron. Adelante y un aplauso para ella, por favor. Y espero que en algún lugar online, niñas y niños. Hace mucho tiempo que quería visitar Chile y tenía algunas palabras preparadas aquí, pero como alguien que escucha muchos discursos políticos, estoy realmente deleitada con la inspiración que tuvimos esta mañana. Muchas gracias por sus discursos. La semana pasada tuve el privilegio de viajar al pasado de Puerto Williams, donde la Tierra se muestra de la forma más majestuosa. Cuando reflexionamos esta semana sobre los temas políticos, sociales, culturales que el mundo enfrenta, debemos mantener en mente el costo del comportamiento humano y nuestro deber de proteger lo que nos es más preciado, incluyendo nuestro planeta y nuestros niños y niñas. Un tema central de las deliberaciones que habíamos escuchado, de las deliberaciones que escuchamos, son con respecto a las tecnologías digitales. Los gobiernos han sido tan lentos para entender el impacto de la sabiduría digital en la economía, en la sociedad, en el comportamiento humano. E incluso, cuando han empezado a actuar en esta nueva generación de inteligencia artificial, se ha desatado en nuestro mundo, que está muy mal preparado. En los últimos meses ha habido un latido bastante confuso de comentarios. Por un lado, tenemos una amenaza existencial en que las inteligencias artificiales saltan de ser una herramienta útil o de entretenimiento, a ser un amo de la humanidad. Quizás algo se está destruyendo. Mientras tanto, otros están susurrando en los oídos de los líderes del mundo que están prometiendo eficiencia, ¿cierto? Estas economías que tenemos en este momento están en amenaza. Esta tecnología, estas distopías, estas situaciones paralizan a los gobiernos, incluso cuando sus objetivos...

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Sus poblaciones tienen miedo de lo que está por venir. Mientras tanto, aquellos que tienen las manos en las tecnologías aún no saben cuál es el futuro cercano que están desarrollando en esta carrera donde el precio o el premio es ser el único, el único con la mayor riqueza y control. Nosotros, y me refiero a todos nosotros, a los políticos, a los académicos, a la sociedad civil, a los profesionales, a los trabajadores, a los miembros de las familias, desde el más joven hasta el más viejo. Todos nosotros tenemos una participación en cómo se desarrollan las tecnologías. Y de nuevo, me refiero a todos nosotros, necesitamos determinar cuáles son los valores humanos que queremos mantener y cuáles queremos integrar en los sistemas del futuro. Pero estamos viviendo un tiempo bastante frágil, donde los beneficios de la prosperidad han crecido de manera desproporcionada para aquellos que son realmente ricos, en que las actividades económicas no reflejan el costo real en el planeta. Y estos conflictos se exacerban con la migración que ha endurecido los corazones de las personas y las políticas de gobierno. En un momento donde lo que se requiere es un consenso urgente, es muy difícil acordar sobre qué valores humanos queremos proteger e integrar en nuestro futuro. Ahora, en esta imagen con esta desolación, hay una luz de la esperanza. El Gobierno ha sido una promotora de esperanza en los niños con herramientas digitales que no solamente mejoran su seguridad y bienestar, que es esencial, sino también con una mejora integral de sus derechos, con derecho a privacidad, con el derecho de jugar sin la coerción de algoritmos que requieren su atención y que ignoran las vulnerabilidades de sus edades. Imagínense un mundo donde la atención de los niños es suya propia para desplegar como quieren, en vez de usadas por las empresas que utilizan psicología de comportamiento a escala para mantener sus ojos pegados a las pantallas, inhibiendo el desarrollo cognitivo de los niños preescolares, empeorando su sueño y bombardeándolos con pornografía. Imagínense la lista de mejores amigos, la ubicación no es pública automáticamente a adultos extraños por empresas que hacen ganancias a través de esta información sin tomar en cuenta los peligros que enfrentan los niños y niñas. Imagínense un mundo donde la creatividad y autonomía de los niños y niñas son sacrosantas y que los negocios y empresas no escojan la forma más adictiva, más intrusiva para llegar a ellos y ellas. Imagínense un mundo digital diseñado para habilitar a los niños a florecer. En la última década ha surgido un lento consenso de que es el deber de la sociedad cuidar a los niños y que tiene mayor importancia que las necesidades de negocios de la tecnología. En muchos países se ha introducido legislación que protege la privacidad, restringe los algoritmos coercitivos, restringe por edad los servicios, y el Reino Unido prontamente va a tener nuevas ofensas criminales de, por ejemplo, el compartir contenido pornográfico creado con inteligencia artificial en base a niños. El Reino Unido no está solo. Brasil, Australia, Canadá, Singapur, los países OCDE, la Unión Africana, las Naciones Unidas, están entre las organizaciones y gobiernos que han pasado regulaciones y leyes y estándares que protegen a los niños. En Estados Unidos incluso, legisladores de California y Maryland han pasado legislación que protege a los niños y el desarrollo de inteligencia artificial. Aún en este tiempo de gran...

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